Nacional

Infectólogo llama a generar una campaña preventiva de cara a las elecciones en Chile

Esta mañana, el Ministerio de Salud informó 3.791 casos nuevos de coronavirus, cifra que por segundo día consecutivo sería más baja en comparación con los registros de marzo. 

A pesar de que el panorama sugiere una mejoría, el infectólogo del Hospital Barros Luco y académico de la Escuela de Medicina de la Usach, Ignacio Silva, enfatizó que la situación “sigue siendo crítica”, debido a la lenta disminución de la positividad y una circulación viral “tremendamente importante”.

“El proceso de elecciones no va a estar exento de riesgos. Estamos de acuerdo en que la situación es más positiva que cuando se postergó la elección, pero no estamos en una situación óptima”, sostuvo.

Según Silva, a pesar de contar con una disminución en los ingresos hospitalarios y de requerimientos UCI, estas dos semanas serán fundamentales para lograr generar una campaña comunicacional que apunte a minimizar riesgos de contagio.

“Más allá de que haya un porcentaje importante de personas vacunadas, se debe trabajar en las medidas de prevención básicas de salud pública y asegurar de que sea una votación segura”, afirmó. 

“Debe hacerse una muy buena campaña comunicacional previa porque, sin duda, puede aumentar el riesgo de contagio y, por otro lado, puede haber personas que prefieran no ir a votar por la sensación de riesgo”, agregó.

Para concluir, el infectólogo de la U. de Santiago insistió en reforzar medidas como ventilación de espacios, optimizar flujos de entradas y salidas a locales de votaciones, y evitar aglomeraciones en el transporte público.  

“Para tener una elección exitosa, en cuanto al riesgo de infección y la adherencia a la votación, es fundamental tener un plan de mitigación de riesgo durante el proceso de votación, de comunicación eficiente y de educación a la ciudadanía”, sintetizó.

Economista urge por una profunda reforma de pensiones tras tercer retiro del 10% en Chile

Este lunes, la Superintendencia de Pensiones entregó un balance sobre el tercer retiro del 10% de los fondos de pensiones. El trámite, con apenas un día en vigencia, ya había superado 3,2 millones de solicitudes.

Para el ex Tesorero General de la República y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Usach, Hernán Frigolett, la gran cantidad de solicitudes evidencia una fuerte caída de ingresos en grupos amplios de la población. 

Aunque reconoció que las pensiones quedarán debilitadas, indicó que lo que tenían acumulado muchas personas “ya era completamente insuficiente para autofinanciar una pensión”.

“Lo que se nos viene a futuro, obviamente, es una reforma profunda del sistema de pensiones”, consideró. “Obviamente, será imposible pedirles a esas personas que tengan una autosuficiencia de ingresos, basada solamente en sus pensiones”, sostuvo.

A su juicio, la situación presionará las finanzas públicas y el sistema contributivo de pensiones, por lo que será necesaria una reforma “con un cambio de paradigma brutal”. Es decir, “un modelo que responda a los cánones de la seguridad social”.

Por eso, consideró que el aporte de los empleadores será clave en la solución y deberá ir dirigido a un fondo único, que sea de capitalización colectiva y que permita administrar solidaridad interna dentro del proceso.

Finalmente, concluyó que se debe mejorar “el adicional que paga el fisco a los pensionados del sistema de AFP, para dejarles una pensión que esté en niveles de dignidad mínimos, por sobre la línea de pobreza”, reforzando el Pilar Solidario.

Universidad realizará curso gratuito para la prevención del suicidio en comunidades educativas

La pandemia por COVID-19 ha traído consigo un importante impacto en la vida de las personas. En este contexto, los jóvenes son el grupo etario que se ha visto más afectado en su salud mental, donde el alejamiento físico de sus pares, estudios a distancia y pérdida de algunos ritos significativos serían factores que influirían negativamente en un período crítico de la vida. Síntomas como la angustia, ansiedad y el estrés han aumentado debido a las medidas de restricción impuesta por la autoridad, elementos que se configuran como estresores y pueden generar un mayor riesgo de suicidio.

En Chile, según datos del Ministerio de Salud, 1.800 personas mueren al año por suicido, y por cada uno de estos, alrededor de 20 personas realizan un intento. Sin embargo, la mortalidad por suicidio en Chile se ha estabilizado durante los últimos años, presentando tasas de suicidio menores al promedio de la OCDE. A pesar de ello, el suicidio sigue siendo la segunda causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años, por lo que los esfuerzos, sobre todo en el actual contexto que vivimos, deben dirigirse a este grupo, que se encuentra en una etapa clave de la vida y, además, considerando que se trata de muertes prevenibles.

Un reciente estudio publicado en la revista Lancet Psychiatry, respecto a las tasas de suicidio registradas en 21 países de alto y mediano ingreso desde el inicio de la pandemia, dio cuenta que no ha existido un incremento significativo de las tasas de suicidio durante este período. En nuestro país, los datos demostraron que hubo una reducción de los suicidios, sin embargo, los autores destacaron la importancia de mantenerse alerta sobre los posibles efectos que la pandemia podría provocar a largo plazo en la salud mental de la población.

La Dra. Vania Martínez, académica de CEMERA de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y directora del Núcleo Milenio Imhay, afirma que, según estudios, de todos los grupos etarios, los jóvenes son una de las poblaciones con mayores problemas de salud mental en pandemia. “Se ha demostrado en estudios internacionales que ha aumentado la prevalencia de problemas de salud mental en jóvenes respecto a los datos registrados antes de la pandemia. Por otra parte, sabemos que gran parte de los problema de salud mental de la vida adulta se inician en la adolescencia”, explicó la Dra. Martínez.

En este contexto, la directora de Imhay asegura que a pesar de que los casos de suicidio se han visto disminuidos, “se ha creado una tormenta perfecta para que estos aumenten postpandemia, donde es necesario que las comunidades educativas asuman este desafío y vean que tienen una gran oportunidad para detectar y actuar preventivamente. El problema es que muchos establecimientos refieren que les faltan las herramientas y, en muchos casos, desconocen la forma de abordar estos temas”, puntualiza.

Es por ello que, el Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay), con el financiamiento de la Iniciativa Científica Milenio de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), realizará de forma gratuita el curso online “Abordaje del riesgo suicida en jóvenes estudiantes”, iniciativa que busca capacitar a la comunidad educativa de universidades, centros de formación técnica, institutos profesionales, colegios y liceos, sobre el abordaje, identificación precoz e intervención oportuna del riesgo suicida. El curso se realizará en mayo de este año a través de la plataforma EOL de la Universidad de Chile.

El curso, en este sentido, desarrollará conocimientos para que las comunidades educativas puedan reconocer elementos para un clima educacional protector de riesgo suicida y adquirir herramientas para la detección y calificación del riesgo suicida en estudiantes, más aun pensando en las dificultades que se presentan actualmente debido a las nuevas formas de estudio online, donde se hace todavía más difícil detectar estas señales de riesgo.

Quienes quieran participar en este curso sin costo, pueden acceder a él entre el 26 de abril y el 31 de mayo en el siguiente link: https://eol.uchile.cl/

Estudio centrado en la Región Metropolitana afirma que la pobreza es un factor de mortandad frente a la pandemia

Latinoamérica es una de las regiones con más inequidades en sus centros urbanos de todo el mundo y que, además, presenta grandes desigualdades en la longevidad de su población. Es decir, la gente de nivel socioeconómico más bajo muere antes que las personas de situación acomodada. Así lo confirma el estudio internacional “COVID-19 y el agravamiento de las inequidades en salud en Santiago de Chile”, publicado en el International Journal of Epidemiology.

Esta investigación, en la que participó la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, a través de la académica Tania Alfaro, reveló que durante la pandemia las cifras han empeorado. El documento utilizó datos de mortalidad registrados por el Departamento de Estadística e Información de Salud (DEIS) del MINSAL, datos censales y datos de proyecciones de población del INE, para mostrar un empeoramiento de inequidades preexistentes en mortalidad en los municipios que conforman la Región Metropolitana de Santiago durante la pandemia de COVID-19.

Para medir esto, se analizaron 36 comunas del Gran Santiago y se utilizaron como indicadores, la mortalidad por edad entre el 2016-2020; las proyecciones por edad en el mismo periodo y; con datos del Censo, se observó la escolaridad promedio en adultos de más de 25 años y la proporción de hogares en situación de hacinamiento, es decir, más de 2,5 personas por dormitorio. 

A diferencia de la postura escéptica respecto a la relación entre pobreza y mortalidad -planteada incluso por autoridades de gobierno- el documento arrojó que sí aumentaron las brechas ya existentes de mortalidad en Santiago durante la pandemia. Para la Dra. Tania Alfaro, académica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, en nuestro país existe un daño estructural y “por eso estas desigualdad se han agudizado durante la pandemia. Esta situación es general en términos de las tasas de mortalidad por todas las causas de muerte, por eso es importante destacar que no es solamente por efecto de COVID, ya que también tenemos inequidades en otras enfermedades por ejemplo cáncer”.

La académica agregó que los datos, además, “permitieron ver cómo han variado las tasas de mortalidad de acuerdo al promedio de educación de una comuna, o a la cantidad de hogares con hacinamiento. Eso nos permite ver que a mayor hacinamiento y a menor nivel de años de escolaridad, mayores son las tasas de mortalidad y esas brechas han ido aumentado en el 2020, es decir nosotros tenemos un escenario basal que era malo, y ahora ha empeorado”.

Otro de los aspectos abordados por el estudio tiene que ver con las  inequidades dadas por el nivel socioeconómico, el acceso a la salud y la filiación a Fonasa o Isapre. Ante esto, el estudio indica que se deben mejorar las condiciones sanitarias para evitar que aumenten estas brechas.

Por otro lado, acota el documento, se hacen necesarias medidas para mejorar las condiciones laborales más precarias y las ayudas para quienes han perdido el trabajo y así se evite la movilidad.

Ante esto, la experta enfatiza en que el sistema de salud debería amortiguar las diferencias que no tienen que ver necesariamente con salud, “como es el nivel educacional, la pobreza o las malas condiciones de empleo y de vivienda. Cuando esto no se ha sido resuelto y genera inequidades de salud, lo que uno esperaría es que el sistema sea capaz de amortiguar esas inequidades”.

“Si ya sabemos que las personas con menos años de escolaridad tienen más factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, lo que el sistema debiera hacer es dar la opción para que esas personas tengan una mejor atención de sus patologías en la atención primaria, que sean tratados oportunamente y al ser derivados al hospital, reciban una mejor atención que les ayude a compensar esa deficiencia”, acotó la especialista de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile.

Para ello, advirtió la especialista, tiene un rol clave la atención primaria de salud, la cual debe “justamente de ser la mejor puerta de entrada para que la población que asiste a ella, que es la menos favorecida, pueda tener mejores condiciones de salud gracias a la acción del sistema, y no solamente tener que esperar que se resuelvan estos determinantes estructurales que puede ser más difícil abordar desde salud”, concluye la Dra. Alfaro.

La investigación fue realizada por Tania Alfaro, académica de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile; Usama Bilal, epidemiólogo y profesor en la Drexel University; y Alejandra Vives profesora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la U. Católica.

Académico analiza si Chile es realmente un país de clase media

Durante más de dos décadas, el relato generalizado sobre nuestro país era que el desarrollo había permitido que una gran mayoría de la población dejara atrás la pobreza, constituyendo una fisonomía social dominada por una amplia “clase media”, ubicada entre una minoría millonaria, y quienes aún viven en la pobreza.

Sin embargo, la revuelta social del 2019 y las consecuencias de la crisis económica generada por la pandemia, han puesto duramente en cuestión esta propuesta, develando las tensiones y limitaciones de esta idea, alguna vez tan popular entre analistas y medios de comunicación.

Así lo explicó el profesor Giorgio Boccardo, de la Facultad de Ciencias Sociales, para quien si bien existe “un sector de la sociedad que se emplea en el sector de servicios, obtuvo un título técnico o profesional, y está asociado a esta idea de una nueva clase media que habría surgido con el neoliberalismo, en realidad hablamos de una clase trabajadora con mayor certificación, muy heterogénea, pero que no se articula como clase”. 

Consultado sobre por qué no se podría hablar de una clase media cuando para muchos la mayoría del país pertenecía a esta categoría, Boccardo afirmó que “las clases sociales se relacionan con relaciones de producción y de poder, con una visión de mundo compartida, no con los ingresos recibidos por un individuo. Cualquier aproximación desde los ingresos en verdad es un error conceptual”.

En este sentido, el académico recordó que en Chile existió una clase media tradicional hasta los años ’70, vinculada al empleo público, a grupos profesionales y a posiciones gerenciales en empresas privadas, que se reproducía en ciertos barrios, liceos y universidades públicas y que sirvieron como base para el imaginario de lo público, y que se ubicaba al lado de una clase trabajadora organizada en partidos políticos, sindicatos y organizaciones de masas estructuradas nacionalmente, con una cultura y una visión compartida sobre la sociedad.

Sin embargo, “la dictadura lo que hace es destruir todo esto: las organizaciones, la cultura y los partidos que habían hasta 1973, subjetivamente en términos de sus símbolos y cultura, pero también objetivamente a partir de las transformaciones neoliberales en el mercado del trabajo, instaurando este otro imaginario, donde es con la tarjeta de crédito, el colegio subvencionado y una vivienda alejada de la toma de terrenos que se sale de la pobreza hacia la clase media”. 

Para Boccardo una idea clave es que si bien hoy en día la gente no entra al sindicato o a los partidos políticos, que eran las herramientas que proporcionaba el imaginario en torno a la clase trabajadora antes de los años ’70 para salir adelante, la actual “clase media” no ofrece una alternativa. “Esta idea de supuesta clase no está vinculada a barrios, organizaciones ni colegios, no se accede a nada al pasar a integrar esta categoría, sólo que no eres pobre”, profundiza.

En contraposición, para el académico si existe una clase social conformada como tal, esta es la “del gran empresariado, que cuenta con sus organizaciones, sus clubes; que actúa de manera coordinada, condiciona la economía, financia la política e interviene en la coyuntura política, ha generado sus instituciones como universidades y centros de pensamiento. Eso es una clase social, no es solo ser propietario”.

De todas maneras, el profesor Boccardo alertó que el estallido y la posterior crisis económica, junto con hacer tambalear la idea de Chile como un país de clase media, también ha abierto la posibilidad de que reconfiguren las otras clases sociales.

“Veo esfuerzos paulatinos por organizar sectores de profesionales en sus asociaciones gremiales, de construir nuevos espacios, también de grupos de trabajadores y trabajadoras por conformar sindicatos, pero es algo paulatino, que se vislumbra desde los estallidos sociales de la última década. Seguimos teniendo un país donde el individuo está solo, donde el Estado ayuda poco o nada, y si bien se ve que algo nuevo se está conformando, no hay garantía de la dirección que tomará en la próxima década”, finalizó

Inauguran primer concurso latinoamericano de espirituosos: Catad´Or World Spirits Awards

En 2021, siguiendo las tendencias internacionales de elaboración de destilados, Catad’Or inaugura el primer Concurso Internacional de Espirituosos de América del Sur: Catad’Or World Spirits Awards, que evaluará productos como pisco, brandy, gin, ron, cachaza, tequila, mezcal, whiskey, vodka, aguardientes, cócteles, licores y cremas, entre otros.

Catad’Or World Wine Awards, con 26 años de trayectoria es el concursointernacional de vinos más antiguo y prestigioso de América Latina. Cuenta con el alto patrocino de la OIV, Organización Internacional de la Viña y el Vino, de la Unión Internacional de Enólogos y es miembro de VINOFED, Federación Mundial de Grandes Concursos Internacionales de Vinos y Licores.

Desde el año 2014, dicho concurso evalúa también espirituosos, categoría que ha ido creciendo sostenidamente. Por este motivo, en 2021, Catad’Or en conjunto con la ANIAE (Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile) convoca a un panel de expertos en diversas bebidas espirituosas y en concursos internacionales, y elabora las bases técnicas del primer Catad’Or World Spirits Awards.

En esta ocasión, se reunirá un selecto jurado internacional integrado por reconocidos profesionales, maestros destiladores, enólogos, sommeliers, periodistas y cronistas especializados, con vasta trayectoria en concursosinternacionales y de los mercados consumidores y productores más importantes para la industria de espirituosos, el cual evaluará los productos bajo las estrictas normas de concursos internacionales. Las sesiones de catas serán a ciegas y premiarán la calidad de los productos con rigor e imparcialidad.

La competencia premia y luego difunde la excelencia de los espirituosos a través del sello Catad’Or World Spirits Awards, el cual garantiza la calidad de los productos premiados y goza de un merecido prestigio y reconocimiento internacional en América, Asia y Europa. 

La edición 2021 de Catad’Or World Spirits Awards está abierta a todos los productores, cooperativas, comerciantes, importadores de espirituosos de todo el mundo, en las siguientes categorías:

•    Aguardientes de frutas
•    Aperitivos, digestivos y amargos
•    Bebidas asiáticas
•    Bebidas espirituosas de agave
•    Bebidas espirituosas de frutos secos, hierbas, raíces, semillas y otros
•    Cócteles
•    Destilados de uva
•    Destilados en base a azúcar de caña o melazas
•    Otras bebidas espirituosas destiladas
•    Licores y cremas
•    Whiskey / Whisky

Se entregarán medallas Gran Oro, Oro y Plata, así como trofeos especiales por categorías. 

Las inscripciones están abiertas a partir del 1 de mayo en: www.catador.cl.

Movimientos sociales denuncian actuar antidemocrático del gobierno de Piñera en perjuicio de la libertad de prensa

La lista de Movimientos Sociales: Unidad de Independientes del D10 se pronunció ante la serie de hechos que han amenazado la libertad de prensa por parte del actuar del gobierno. Entre las situaciones irregulares denuncian: el silencio gubernamental ante los casos de espionaje del Ejército a periodistas, la evidente represión a reporteros tras la revuelta popular y los fallidos telefonazos por parte del ejecutivo a canales de televisión, situación que gatilló a que la Red diera cuenta que recurriría a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para presentar antecedentes. 

Para Andrea Gutiérrez,  de la Red de Actrices Chilenas (RACH) lo que ocurre con el canal  La Red, “resulta una acción y precedente muy relevante, puesto que la vulneración a la libertad de expresión se ha agudizado desde el estallido social y posteriormente en el manejo de la pandemia, y esto que releva es algo que han acusado permanentemente medios independientes”. 

“Esto es lo que debemos hacer en Chile cuando se atenta a la democracia, denunciarlo, porque vulnerar la libertad de expresión y con ello del derecho a la información es un atentado a la Democracia”, añade Gutiérrez.

Por su parte, Francisca Fernández del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), señaló que “la libertad de prensa es un eje fundamental de todo quehacer democrático, no sólo por el libre acceso y difusión de información sino como base de todo pensamiento crítico y reflexivo de los pueblos”. 

Karina Nohales, de la Coordinadora 8M enfatizó en que “Sebastián Piñera constituye un peligro para la democracia, para la salud y vida de la población,  y su permanencia en el poder, pone en riesgo las condiciones sanitarias, económicas y políticas más elementales que exige el proceso constituyente y resulta incompatible que este proceso se lleve a cabo bajo el mandato de un Presidente que se ha hecho más rico mientras el pueblo se empobrece y que ha bloqueado todas las medidas económicas que van en beneficio de las grandes mayorías”. 

“Un gobierno bajo cuyo mandato se han violado sistemáticamente los derechos humanos y que hoy además pretende imponer censura a los medios de prensa que han visibilizado esta situación. La variante Piñera se ha tornado insostenible y es necesario por el bien del país que salga del poder”, denunció Nohales. 

Pablo Sepúlveda Allende, candidato a constituyente y médico brigadista, puntualizó en que  “estando presente en Plaza Dignidad, he sido testigo de la ascendente represión estatal, primero a los manifestantes, luego a la prensa independiente, a quienes grafican la violencia estatal y que en casos ha servido como arma de justicia”. 

Además,  Sepúlveda aseguró que “esto no es nuevo, hoy es más visible y existe ese empoderamiento para decir basta, lo cierto es que Sebastián Piñera con cada medida, cada llamado, en este caso a la prensa oficial, lo que hace realmente es limitar una democracia ya limitada desde su concepción y no debemos callarnos y quedarnos impávidos. La libertad de prensa y de expresión son esenciales cuando el abuso estatal se auto supera día a día.”

Luis Mesina, de la Coordinadora Nacional No+AFP, hizo énfasis en que “Piñera, al igual que en los peores tiempos de la tiranía, comete un falta gravísima: Ahogar la libertad de expresión de la prensa y, con ello, atacar fuertemente a la democracia. El intento de Piñera de silenciar a aquellos canales que han denunciado las prácticas del propio Piñera, es la manifestación más clara de un sujeto que no va a reparar en buscar por todos los medios ahogar la democracia y eso pretende conseguirlo ahogando la libertad de prensa”. 

“Nuestra absoluta solidaridad con los periodistas que se resisten a capitular a un régimen autoritario más propio de la tiranía. Creo que es menester que todos y todas solidaricemos con los periodistas que están siendo objeto de ataques virulentos por parte del Estado y particularmente por parte del gobierno de Piñera”, agregó Mesina. 

En la misma línea, Pía Meza Ilabaca de Territorio Constituyente, dijo que “el maltrato que el gobierno le ha dado a la libertad del ejercicio del periodismo en Chile es sumamente antidemocrático y no podemos permitirlo”. 

“Desde lo movimientos sociales apoyamos a nuestros compañeros y compañeras vulnerados en sus derechos y no dejaremos de denunciar y visibilizar cualquier acción que los censure, discrimine y/o violente, y ante los graves hechos que hemos sido testigues, es urgente que el gobierno rinda cuentas”, culminó Meza. 

Expertos consideran que la franja electoral en Chile debe ser rediseñada para proporcionar mayor claridad

Debido al aplazamiento de las elecciones, también debió suspenderse la franja electoral. Así, el 12 de mayo se reiniciará la transmisión de sus dos capítulos pendientes. De acuerdo a Ipsos, un 57% está de acuerdo en que es importante que la TV emita una franja electoral, pero un 38% no comparte que la información entregada haya sido clara (solo un 27% cree que sí).

La académica de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago y experta en audiencias de televisión, pluralismo y regulación de contenidos audiovisuales, Alejandra Phillippi, explica que esta falta de claridad está estrictamente relacionada con la fragmentación de la información que se expone y el restringido espacio en que se transmite.  

Para la investigadora del Departamento de Estudios del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) entre 2013 y 2020, esto se debe a “la diversidad de voces que buscan estar representadas, particularmente, aquellas asociadas a las voces ciudadanas y organizaciones sociales, que han emergido como instancias de participación, alejadas de los tradicionales partidos políticos”. 

A su juicio, ello cuestiona “la fórmula en que fue pensado este formato”. “La fragmentación de este discurso requiere de mayores esfuerzos de los actores involucrados, incluyendo los espacios y formatos que estos tiempos requieren para fortalecer al valor de la democracia y la importancia de lo político como sustrato de la convivencia social”, afirma.

No obstante, la doctora en comunicación y periodismo, y coordinadora académica del programa vespertino de la carrera de Periodismo de la Usach consideró que, pese a todo, la transversalidad de la televisión como medio para transmitir la franja es incuestionable debido a “la masividad de su alcance a los sectores de la población que tienen menores alternativas para acceder a otras fuentes noticiosas”.

Por su parte, el Director de la Escuela de Periodismo de la U. de Santiago y doctor en ciencia política, René Jara, consideró que “los dilemas de la distribución de tiempos para independientes dieron paso a una explosión de diversidad en las candidaturas, las cuales, si bien lograron visibilidad, no lograron posicionar sus discursos”. 

“En ese sentido, la franja tuvo el efecto paradojal de dar acceso a la visibilidad, pero no al discurso de los sujetos. Exigido como estuvo el mecanismo, no logró garantizar una mayor pluralidad y una mejor información para que los ciudadanos tomen decisiones respecto a los diferentes proyectos en disputa”, afirmó el periodista. 

Por eso, enfatizó que “parece razonable revisar el diseño y la eficiencia de esta política pública desde sus fundamentos jurídicos, pero también desde un punto de vista comunicacional. En el actual escenario de dispersión y extremada fragmentación del campo político chileno, la franja no logró visibilizar consecuentemente los diferentes proyectos políticos que hoy existen en el país”.

Finalmente, Jara valoró la alta fidelidad de la audiencia joven hacia la franja en horario diurno, cercana al 80%. A su juicio, esto pudo deberse “al aislamiento y las medidas de confinamiento que han imperado durante el último tiempo”. Aunque no descartó que también haya más interés de este público, advirtió que se requieren otros estudios para llegar a esta conclusión.

Estudio logra medir la falla geológica continental más rápida de Chile

Una investigación desarrollada por miembros del Núcleo Milenio Cyclo, cuyo director es el investigador de la U. Austral Daniel Melnick, logró medir por primera vez en Chile, la velocidad de desplazamiento de la falla Liquiñe (en el continente), en la comuna de Panguipulli. Los resultados han permitido dilucidar que esta falla se desplaza a una velocidad de 18,8 milímetros al año, movimiento tildado como “rápido” por los investigadores, pero que no ha liberado energía en forma de terremoto, más bien, en un fenómeno llamado “reptación asísmica”.

“A escala nacional, esta es la falla más rápida que se ha estudiado. Por ejemplo, a modo de comparación, la falla San Ramón, en Santiago, se mueve a una velocidad de 0,1 milímetros por año, mientras que la megafalla que limita las placas de Nazca y Sudamericana, y que generó los terremotos gigantes como el de Valdivia 1960 y 27F el 2010, se mueve a 66 milímetros por año”, dijo Daniel Melnick, director de Cyclo y académico del Instituto Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), quien añadió que esta es la primera vez que se tiene una medición en una escala de miles de años y no de millones. “Esto es muy importante para establecer las implicancias sísmicas del desplazamiento”, acotó.

Para otro de los investigadores, Luis Astudillo-Sotomayor de la U. de Concepción, , “la relevancia de hacerlo a escala de miles de años, es que la recurrencia de terremotos que podrían ocurrir en este tipo de fallas, están en ese intervalo de tiempo. Por eso, estimar la velocidad a la que se mueve una falla, en esta ventana temporal, nos sirve para evaluar el potencial o posible amenaza que podrían presentar en el futuro para las zonas que están ubicadas alrededor de la falla”.

Los hallazgos de este estudio se detallan en la publicación “Fast Holocene slip and localized strain along the Liquiñe-Ofqui strike-slip fault system, Chile”, publicado en la revista Scientific Reports del grupo Nature, desarrollada por los miembros de Cyclo, Luis Astudillo-Sotomayor, Daniel Melnick, Joaquín Cortés-Aranda y Andrés Tassara; junto a Julius Jara-Muñoz y Manfred R. Strecker, ambos del Instituto de Geociencias de la Universidad de Potsdam, Alemania.

Esta investigación se centró en una traza o ramal de 30 km de largo del sistema de fallas Liquiñe-Ofqui, que va desde volcán Quetrupillán hasta el lago Pirehueico.

Pero ¿por qué ramal? Astudillo-Sotomayor detalla que el sistema Liquiñe-Ofqui es el más extenso de las corticales del país, pues va desde el Golfo de Penas, en Aysén; hasta el volcán Copahue, en Alto Biobío.

El investigador relató que “en el lugar donde estuvimos trabajando, el río Liquiñe está desplazado (…), tiene un quiebre más o menos ortogonal. Así, delineamos por donde pasaba la falla y, usando un escáner láser, se construyó la topografía del lugar, con la cual mapeamos el cañón del río, a ambos lados de la falla, para medirlo. De esa forma pudimos proyectar el canal hasta la falla y medimos la distancia entre esos dos puntos”, detalló, precisando que “la finalidad de todo esto, fue establecer si habían ocurrido desplazamientos antes del periodo que habíamos estimado”.

Tras estas mediciones, el equipo de científicos descubrió que “en ambos marcadores nos daban los mismos desplazamientos (…), lo que interpretamos como que todo el desplazamiento observado, eran prácticamente contemporáneos”.

¿Cómo determinaron que el desplazamiento ocurre desde el holoceno (últimos 11.700 años) y no desde un periodo anterior? Esto, dijo Astudillo-Sotomayor, fue determinado por las dataciones que hizo el equipo en base a la recolección de cenizas y carbones del sitio. “El carbón lo enviamos a un laboratorio, y con las cenizas analizamos la composición química del vidrio, que fue comparada con cenizas datadas en otras investigaciones relacionadas con erupciones del volcán Mocho-Choshuenco”, precisó.

Al ver todo lo que se ha desplazado el río Liquiñe, dividido por la cantidad de años, los investigadores determinaron que esa parte de la falla Liquiñe-Ofqui se ha movido, en los últimos 9 mil años, a una velocidad promedio de 18,8 mm al año. “Para todo el sistema de fallas, no habían tasas de deslizamiento a esta escala de tiempo”, dijo Astudillo-Sotomayor.

Otro aspecto interesante del que hace mención la publicación, es que “la ausencia de terremotos históricos a lo largo de la falla Liquiñe, sugiere un componente de deslizamiento asísmico”. Aquí, Astudillo-Sotomayor explica que no se puede hablar de un silencio sísmico, pues en la zona sí hay sismicidad. “De hecho este verano hubo temblores, en la falla Neltume, de 4,5 o 4,3 Mww. La sismicidad del lugar es de esas características, de magnitudes bajas, pero de baja profundidad, lo que genera sismos muy fuertes, y las consecuencias que tienen en la superficie son muy diferentes”, explicó.

Daniel Melnick, Director del Núcleo Milenio Cyclo e investigador de la U. Austral acotó que, si bien tales movimientos suelen tener magnitudes menores, comparados con los terremotos de la zona de subducción, igualmente pueden causar daños importantes al ser más superficiales. Así ocurrió en 2007, relató, con el temblor en esta falla de magnitud 6,2 que sacudió a Aysén y que generó deslizamientos de tierra que produjeron olas de hasta 6 metros. “Ello se podría haber evitado, pero hasta ese momento no se conocían estos eventos”, aseguró.

La “ausencia de terremotos”, agrega Astudillo-Sotomayor, se refiere a que “no hay registros de sismicidad histórica que se puedan interpretar como terremotos de magnitudes elevadas, porque por la tasa de deslizamiento que estimamos, sugiere que debería haber terremotos de magnitud 6 cada más o menos 25 años, y eso no ocurre. (…) Eso es otra fuente de evidencia que la falla no está liberando todo este deslizamiento en forma de terremotos, sino que lo hace, como sugerimos en el artículo, a través de un proceso de deslizamiento asísmico, o sea que la falla se mueve, pero no produce terremotos, en un fenómeno también llamado reptación asísmica”.

Pero qué la falla libere energía así, reptando ¿es positivo? Para Astudillo-Sotomayor hay evidencia internacional de fallas que reptaban asísmicamente, que han producido terremotos con magnitudes mayores a 6. “Como en la falla de San Andrés, California EE.UU, y la falla de Noranatolia, en Turquía. Es decir, uno nunca se puede quedar tranquilo ante una reptación asísmica, debería ser más difícil que la falla produzca terremotos de magnitudes elevadas, pero no es imposible, no se puede descartar”, puntualizó el investigador.

En cuanto a las aplicaciones prácticas de toda esta información, Melnick explicó que “esto podría ser tomado en cuenta por el Sernageomin, para que actualice el catálogo de fallas activas que tienen (…) para aumentar el conocimiento que se tienen de las fallas corticales”, junto al hecho de potenciar el estudio científico de estos lugares, como por ejemplo monitoreo utilizando equipos geodésicos. “Hay muchas más fallas de este tipo en Chile, y muy pocas han sido estudiadas, por lo que esperamos que la metodología usada en este trabajo, se pueda aplicar en otros lugares”, dijo.

Geólogos descubren un volcán activo en la Patagonia Chilena

El estudio “Falla cortical del arco intravolcánico de deslizamiento rápido de Liquiñe-Ofqui sobre la subducción de la triple punto de Chile” publicado esta semana en Nature Scientific Reports exploró en terreno y imágenes aéreas la Falla Liquiñe-Ofqui en la Patagonia Chilena, especialmente en la zona de Aysén, determinando por la morfología y composición del terreno que una caldera al suroeste de Coyhaique y se llama Mate Grande.

El autor principal de la publicación y académico del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, doctor en Geología Neotectónica, Gregory De Pascale explica que fueron necesarias varias visitas para lograr esta conclusión: “realizamos un estudio de campo, usando embarcaciones, incluido el Cabo del Horno de la Armada de Chile y helicópteros, para el estudio de detección remota de las fallas activas en la Patagonia de la Falla Liquiñe‑Ofqui, en una zona que está cubierta con nieve diez meses al año, de difícil acceso por la altura y geografía que ostenta una tupida vegetación y bosque valdiviano. Durante un vuelo de helicóptero en verano, se podía ver claramente la diferencia de colores entre la roca basáltica, más oscura y que se produce en un evento eruptivo, en comparación con la más clara de las rocas intrusivas como el granito, que se forman dentro la tierra”.

La Falla Liquiñe-Ofqui es el nombre de un conjunto de fallas geológicas que corren cerca de 1.200 kilómetros en dirección norte-sur desde la Región del BioBío hasta el Golfo de Penas en Aysén. “La Región de Aysén presenta una actividad volcánica importante porque es el punto de encuentro de las placas Antártica y de Nazca con la placa de Sudamérica.  La Falla Liquiñe-Ofqui controla dónde se ubican los volcanes en la zona sur de Chile en la superficie. Mate Grande está en medio de la falla, marcando un cambio en la distribución de los volcanes dejando todos los ubicados al norte en el medio o al oeste de la falla con una huella geoquímica diferente al volcán Hudson que es el único que está al este de la falla”, describe el doctor De Pascale.

“El nombre es en honor a la cultura del mate que se bebe en la Región de Aysén, la caldera es como un mate enorme. De ahí su nombre. Es un volcán que tiene una caldera de cinco kilómetros de diámetro, a ochenta kilómetros al suroeste de Coyhaique y al noroeste de Volcán Hudson con menos de cinco mil años de antigüedad, por lo que se considera activo. Mediante los desplazamientos observados en terreno, se puede inferir que terremotos de alta intensidad generados en la Falla Liquiñe-Ofqui provocaron el colapso de parte del cráter del volcán Mate Grande”, explica el doctor De Pascale. 

Doctor De Pascale advierte que al ser un volcán activo, Mate Grande presenta un peligro geológico: “Se espera una ruptura porque la Falla Liquiñe‑Ofqui se mueve rápido, entre 11,6 a 24,6 milímetros por año, lo que podría ocasionar sismos de alta magnitud, pero no es posible saber cuándo ocurrirán. Nos parece relevante monitorear este volcán como la Falla, para tener más información”.

Los investigadores Gregory P. De Pascale, Melanie Froude, Ivanna Penna, Reginald L. Hermanns, Sergio A. Sepúlveda, Daniel Moncada, Mario Persico, Gabriel Easton, Angelo Villalobos y Francisco Gutiérrez visitaron la zona en varias oportunidades entre el año 2015 e inicios del 2020 gracias al financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, el Fondo Reino Unido / Chile Newton y por una concesión del crucero de investigación CIMAR 24 del Comité Oceanográfico Nacional (CONA) y la Armada de Chile.