Ciencia e innovación

Elasmosaurio encontrado en Algarrobo de 70 millones de años podría ser una primicia

Un extraordinario hallazgo ha salido a la luz en Algarrobo, donde vecinos descubrieron en mayo de 2022 un enorme fósil de elasmosaurio, un género de plesiosaurios marinos que habitaron la Tierra durante el periodo Cretácico. Estos reptiles podían medir hasta 14 metros y pesar cerca de 2 toneladas, caracterizados por sus pequeños cráneos y largos cuellos. El descubrimiento inicial consistió en un bloque con vértebras articuladas, y desde entonces, un equipo de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile ha estado trabajando para recuperar el ejemplar.

En noviembre de 2023, durante una primera expedición, los investigadores recuperaron abundante material, aunque no pudieron extraer el espécimen completo debido a las mareas y la complejidad de su disposición en la roca. Para completar la tarea, se realizó una segunda expedición entre el 8 y el 11 de abril de 2024, aprovechando los periodos de baja marea para trabajar intensivamente. En esta ocasión, lograron extraer grandes bloques de roca con vértebras visibles, trasladándolos a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile para su limpieza y estudio.

Rodrigo Otero, quien lidera la investigación, señaló la importancia de este hallazgo: “Estamos excavando un esqueleto que parece estar más completo de lo que habíamos encontrado antes en esta localidad y en rocas de esta edad en Chile. Hemos recuperado elementos vertebrales y craneales que serán mucho más informativos”.

El equipo de investigadores expresó su entusiasmo por el hallazgo, señalando que este elasmosaurio, que vivió hace unos 70 millones de años, podría medir más de 7 metros. Otero indicó que las condiciones del fósil son prometedoras y podrían constituir una primicia en la diversidad fósil de Chile. “Está saliendo material bien preservado. Veamos qué nos revela la investigación en el laboratorio”.

Actualmente, la mayoría de las piezas fósiles están contenidas en bloques de concreción, y la próxima etapa será liberar estos restos bajo condiciones controladas. Alexander Vargas, director de la Red Paleontológica y del Núcleo Milenio EVOTEM, comentó sobre la importancia de comparar estos hallazgos con otros especímenes de Sudamérica, Antártica, Australia y Nueva Zelandia.

Algarrobo ha sido un punto clave para el estudio del Cretácico Superior en Chile, con hallazgos de elasmosaurios, mosasaurios, tortugas, tiburones y peces óseos. Este descubrimiento, particularmente completo, se distingue de las dos especies de elasmosaurios descritas anteriormente en Chile: Aristonectes quiriquinensis y Wunyelfia maulensis.

Rodrigo Otero subrayó que “Algarrobo es el único yacimiento en el Pacífico sudamericano con rocas de 70 millones de años. Hallar un elasmosaurio relativamente completo aquí es prometedor, ya que podría ayudarnos a entender la evolución de los aristonectinos y sus parientes cercanos, que fueron abundantes antes de la gran extinción del Cretácico”. Además, destacó el compromiso del gobierno chileno en proteger esta zona, rica en tesoros paleontológicos y arqueológicos.

El profesor Vargas enfatizó la importancia del registro fósil chileno para el conocimiento evolutivo global. “Nuestro grupo ha descubierto muchas especies nuevas y grupos distintos a los conocidos, sugiriendo que Chile puede tener muchas sorpresas en su registro fósil”. Este trabajo ha permitido distinguir una subfamilia de elasmosaurios únicos de las regiones sureñas, contribuyendo significativamente a la paleontología mundial

Crean exoesqueleto robótico para la rehabilitación motora post accidente cerebro vascular

Un exoesqueleto, por definición, es una estructura en forma de esqueleto externo que recubre, protege y soporta el cuerpo de un ser vivo. El doctor kinesiólogo Pablo Burgos, académico de los Departamentos de Neurociencias y Kinesiología de la Facultad de Medicina, explicó que: “un exoesqueleto, al ser una estructura que va por fuera del esqueleto natural, no forma parte de los mamíferos, pero sí de los insectos”.

De acuerdo a esta premisa, es que el profesor Burgos, junto con un diverso equipo de trabajo de académicos del ICBM e ingenieros externos, desarrollaron un exoesqueleto robótico que sigue la siguiente lógica: “Lo que nosotros hacemos es usar el concepto de exoesqueleto, y complementar el esqueleto natural del ser humano que bien sabemos va por dentro con piezas que van por fuera, con el propósito de movilizar de forma específica las articulaciones de la extremidad superior”, destacó el doctor Pablo Burgos.

Lo particular de este FONDEF es que, de acuerdo a lo descrito por el doctor Burgos, este pseudo-robot está siendo motorizado de forma distinta a otros similares: “Los exoesqueletos comunes suelen mover cada articulación con un motor particular, es decir, cada eje de movimiento posee un motor. En cambio, lo que nosotros estamos haciendo con el nuestro, se llama “robótica basada en tendones”, que en el fondo es que, tú enganchas el segmento final del brazo con una cuerda, y esa cuerda lleva un motor. Entonces, esa cuerda sube y baja, quitándole peso a la persona, además de permitir bloquear el resto de segmentos, excluyendo aquel en el cual se quiera trabajar”, explicó.

Usualmente, “cuando uno ve un robot en la televisión, lo que hacen estas máquinas es ocupar exoesqueletos, con piezas rígidas por fuera, que movilizan articulaciones con el propósito de que la gente se mueva por completo”, señaló el doctor Pablo Burgos.

Pero, a diferencia de lo anterior, “con este proyecto estamos haciendo justamente lo contrario. Nosotros ponemos las piezas de este robot, que va por fuera de la extremidad superior brazo y mano, con el objetivo de que la gente no se mueva por completo, sino que mueva un segmento a la vez”, explicó.Por ejemplo, en el caso de la articulación del hombro, “existen tres posibilidades: separar, avanzar o rotar. Lo que hacemos, mediante nuestro exoesqueleto robótico, es restringir estas tres opciones a una sola, que es la que queremos trabajar en específico”. Por lo que, “si queremos trabajar la rotación del hombro, liberamos solo ese movimiento para que la persona se enfoque únicamente en ello, y no dejamos que la persona avance ni se separe, para que así pueda entrenar selectivamente. Así se hace con cada articulación del brazo”, recalcó el profesor.

Los participantes del FONDEF son pacientes que provienen del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH), del Hospital San José y del Hospital del Salvador, y que, posterior a un ACV, presentaron problemas de movilidad en la extremidad superior, con un predictor de la recuperación positivo de contracción mínima palpable.

Estos pacientes comienzan con la terapia de grados de libertad entre la primera y segunda semana posterior al accidente cerebro vascular, y realizan el entrenamiento de forma constante durante un mes.

El profesor Pablo Burgos comentó que, al recibir a un paciente que haya sufrido un ACV, primeramente “lo evaluamos en función de que no todos los pacientes son iguales. Algunos usuarios van a tener, por ejemplo, afectados solo los dedos, y no el codo ni el hombro. Entonces, bajo la premisa de nuestra investigación, esa persona recibe entrenamiento intenso únicamente de los movimientos que tiene afectados, no del brazo completo”, respondió.

Esto último implica tomar otra deriva a la del tratamiento convencional que se utiliza en la actualidad: “Hoy en día, el paradigma de que hay que entrenar la tarea completa en su conjunto alcanzar una manzana, peinarse, tomar una taza de té está tan arraigada, que sacar esa idea de la comunidad científica es sumamente difícil, porque lo que nosotros estamos haciendo ahora, lo perciben como un retroceso”.

La terapia convencional apunta a restaurar las tareas funcionales cotidianas utilizando la extremidad superior en su conjunto. Pero “ahora, con más tecnología y evidencia, sabemos que el problema de ese tipo de enfoque es que el paciente compensa la ausencia de habilidades básicas que perdió por ACV con los movimientos que no se vieron afectados, y a largo plazo, esto es sumamente crítico”, enfatizó el profesor.Esta compensación se produce porque “cuando el cerebro compara entre la mano derecha y la izquierda, y ve que es muy difícil ocupar una de las dos, lo que hace es quedarse con una de las dos manos, y la otra la deja de usar, lo que es sumamente dramático”, afirmó.

Respecto de esto, el doctor afirmó que “hay pacientes que solo mueven la mano afectada durante las terapias. Mientras que, en la casa, lo que hace el cerebro de ese paciente, de manera espontánea, y dada la dificultad de controlar el segmento, es dejar de usar esa mano”.Lo anterior constituye “la peor de las posibilidades que pueden ocurrir dentro de los primeros 6 meses posterior al ACV, ya que esa es la etapa crítica en que el cerebro es capaz de recuperar la mano dañada con el tratamiento adecuado”, aseveró.

Para solucionar el tema, “lo que nosotros hacemos es dar un paso hacia atrás, y comenzar con lo básico para recuperar la funcionalidad desde su inicio, y ya después comenzar con la terapia basada en tareas cotidianas. Así, le damos una chance al cerebro para que, durante los primeros 6 meses posteriores al ACV, logre equilibrar la funcionalidad entre la extremidad superior izquierda y la derecha, y que así diga «ok, mi mano izquierda y derecha están funcionando más o menos parecido, así que mejor ocupo las dos»”, concluyó.

Actualmente, el exoesqueleto se encuentra en proceso de ser patentado por la Vicerrectoría de Investigación, mientras que el proyecto FONDEF está en la etapa de desarrollo del prototipo N.º 2, el cual tuvo la primera prueba de integración el pasado 23 de marzo, junto a los tres equipos de trabajo que componen el FONDEF: el equipo de mecánica del exoesqueleto; el grupo dedicado al desarrollo del videojuego; y el tercer equipo encargado del motor y sensores.

Signos de alerta temprana del Parkinson revelados por neurólogo

El Parkinson es una enfermedad neurológica que afecta a cerca de 8.5 millones de personas en todo el mundo, y en Chile ya se han diagnosticado más de 40,000 personas con esta patología. Esta enfermedad se caracteriza por su progresión gradual y su impacto en el control del movimiento. Durante el mes del Parkinson, el neurólogo y académico de la Universidad de Santiago, Pedro Chaná, reveló algunos signos de alerta temprana de esta patología.

El diagnóstico del Parkinson suele realizarse cuando el paciente ya presenta síntomas motores evidentes. Estos incluyen temblores de reposo, es decir, temblores que se manifiestan cuando la persona está descansando o con los brazos a los lados. También se observa rigidez, un aumento del tono muscular, y lentitud en los movimientos, considerado el síntoma más importante. El Dr. Chaná explica que para hacer un diagnóstico certero, al menos dos de estos síntomas deben estar presentes.

Uno de los signos premonitores del Parkinson, además de otras enfermedades neurodegenerativas, es el trastorno conductual del sueño REM. Este trastorno se manifiesta cuando la persona, mientras duerme, se mueve, sueña y habla. El Dr. Chaná destaca que este síntoma puede ser un indicador temprano de la patología.

Además de los síntomas motores y el trastorno del sueño REM, otros síntomas que pueden surgir incluyen la pérdida del sentido del olfato y la constipación. Estos signos, aunque no son determinantes por sí mismos, pueden ayudar a sospechar de la posible aparición del Parkinson, especialmente si se presentan junto a otros síntomas.

El Dr. Chaná menciona que las personas con antecedentes familiares de Parkinson tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar la enfermedad, ya que existe un componente genético, aunque su influencia no es muy alta.

En resumen, el conocimiento de estos signos de alerta temprana puede ayudar a los pacientes a buscar atención médica a tiempo y obtener un diagnóstico precoz, lo que puede mejorar su calidad de vida y permitir un manejo más efectivo de la enfermedad.

 
 

Demodex: El ácaro que puede generar enfermedades cutáneas

El Demodex folliculorum, un ácaro microscópico que habita en los folículos pilosebáceos de nuestra piel, es un organismo común en el cuerpo humano. La mayoría de las personas albergan a estos ácaros de forma inofensiva, pero en ciertos casos su presencia puede provocar demodicosis, una afección cutánea que puede causar lesiones, infecciones e inflamaciones asimétricas en la piel.

El Demodex, que mide entre 250 y 300 micrómetros, es más pequeño que un grano de sal. Se alimenta principalmente de las glándulas sebáceas y se transmite por contacto directo. Las áreas más comunes en las que se encuentra son la nariz, las mejillas, la frente, la barbilla, las pestañas, las cejas, las orejas, el cuero cabelludo, el cuello y el pecho.

La demodicosis afecta al 90% de la población adulta general, siendo más frecuente en hombres de entre 25 y 35 años. Los principales grupos de riesgo incluyen personas con pieles grasas o aquellas que padecen rosácea, una condición que permite que el ácaro se multiplique hasta cinco veces más, desencadenando inflamación en la piel de la cara y los ojos. Además, las personas inmunodeprimidas, como las que viven con VIH o tienen defensas bajas, también están en mayor riesgo de sufrir de demodicosis.

Los síntomas de la demodicosis incluyen granitos rojos, pápulas y pústulas que se desarrollan de forma asimétrica en la piel, como explica la dermatóloga Karen Valenzuela del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

La dermatóloga Valenzuela recomienda una rutina diaria de limpieza facial, al menos dos veces al día, para eliminar el exceso de grasa que alimenta a los ácaros. Mantener la piel hidratada y protegida del sol también es crucial para prevenir la proliferación de Demodex.

En casos de demodicosis, los tratamientos más habituales incluyen cremas tópicas antiparasitarias con compuestos como la Ivermectina o Permetrina, así como productos para pieles sensibles. En casos más graves, se pueden recetar medicamentos orales. La dermatóloga Andrea Cortés enfatiza que estos tratamientos solo deben ser recetados por profesionales de la salud.

La automedicación es desaconsejada, especialmente con corticoides tópicos como Betametasona, Clobetasol o Hidrocortisona. La doctora Valenzuela advierte que el abuso de estos productos sin supervisión médica puede estropear la piel a largo plazo, y muchos pacientes llegan con cuadros muy inflamados debido a la automedicación.

En conclusión, aunque el Demodex es un ácaro presente en la mayoría de las personas, es importante mantener un cuidado preventivo de la piel y consultar a un dermatólogo en caso de sospecha de demodicosis.

Científicos chilenos lideran descubrimiento sobre las misteriosas nubes que rodean a las galaxias

Los astrónomos han estudiado las nubes de gas que envuelven a las galaxias durante décadas, quienes han concluido que ellas desempeñan un papel esencial en su evolución. Sin embargo, la comprensión de tales «atmósferas galácticas» ha sido -hasta el momento- bastante limitada debido a la dificultad de observarlas directamente, un desafío que aparentemente ha empezado a despejarse.

“Descubrimos, por primera vez, cuál es el tamaño típico de estas nubes, dando un gran paso adelante en nuestra comprensión de cómo son las atmósferas de las galaxias”, indica Andrea Afruni, investigador postdoctoral del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile y principal autor del trabajo.

Este hallazgo es crucial, ya que contribuye al estudio de las atmósferas de las galaxias del Universo. “Sabiendo cuáles son los tamaños de las nubes, podemos entender mejor cuál es la física que hay detrás de ellas y, finalmente, cómo influyen en la evolución de las galaxias”, explica Sebastián López, académico del DAS de la U. de Chile, co-autor del paper y líder del grupo ARCTOMO.

“Con esto hemos logrado un avance importante. El gas es muy difícil de observar y, por tanto, resulta complejo de analizar. Las predicciones de los modelos teóricos no son exactas, dado que la física que subyace a la formación y evolución de estas nubes es muy compleja”, sostiene Andrea Afruni.

La investigación se basó en un estudio detallado de tres galaxias mediante el uso del Very Large Telescope (ESO) en el desierto de Atacama. Este análisis permitió la creación de mapas precisos del material circundante a dichas galaxias, comparando aquellos datos versus las predicciones de los modelos de gas galáctico. Los primeros datos de este estudio se tomaron hace unos años y se han utilizado también para otros proyectos, pero este en concreto comenzó en enero de 2023.

“Tuve la primera idea sobre cómo utilizar estos datos para restringir el tamaño de estas nubes de gas, desarrollé los modelos, interpreté los datos y escribí la mayor parte del artículo”, comenta Andrea Afruni.

Como coautores de la investigación participaron Pratyush Anshul, alumno de doctorado del DAS, y Nicolás Tejos, académico del Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quien destacó que para lograr estas mediciones se utilizó una técnica pionera “la que llamamos ‘tomografía de arcos-gravitacionales’. Usamos arcos gravitacionales gigantes para analizar las siluetas de las nubes alrededor de galaxias lejanas, y obtenemos así un mapeo extendido y continuo de las propiedades de este material difuso”. Además, se sumaron al trabajo científicos de las universidades Diego Portales, Pontificia Universidad Católica de Chile, ESO-Chile, entre otras.

Investigadora diseña nanotecnología que podría revolucionar industria del hidrógeno verde

Chile fue el destino que Maibelin Rosales escogió para desarrollar sus estudios de doctorado en Ciencias de los Materiales, país que la joven investigadora destaca como un referente en investigación y tecnología a nivel latinoamericano. La ingeniera química dejó su trabajo en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas para comenzar su formación avanzada el año 2015 en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, donde terminó sus estudios de doctorado el año 2019. Durante este período, además, se integró como investigadora del Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC) del mismo plantel, unidad donde hoy desarrolla un proyecto ganador del Concurso Fondecyt de Postdoctorado 2022, centrado en la producción de hidrógeno verde mediante el diseño de nanomateriales fototermales.

La innovadora propuesta plantea la posibilidad de producir hidrógeno a través de la fotocatálisis, es decir, mediante la reacción de estos nanomateriales que, al ser expuestos a la luz solar, pueden romper la molécula de H2O para producir hidrógeno verde. En este sentido, la doctora Maibelin Rosales destaca que “la generación fotocatalítica de hidrógeno verde por watersplitting surge como una prometedora alternativa frente a la electrólisis, por no requerir de una fuente externa de energía eléctrica para separar la molécula del agua en hidrógeno y oxígeno. En este caso, es directamente la radiación solar la que actúa como fuente de energía sobre el nanomaterial, y este, a su vez, es capaz de fotogenerar las cargas eléctricas necesarias para llevar a cabo la separación”.

Una de las ventajas de este sistema radica en que “al requerir únicamente de luz solar y un nanomaterial semiconductor, se evita el uso de costosos y robustos equipos o el acoplamiento a paneles fotovoltaicos para obtener la energía requerida”, explica la hoy doctora en Ciencias de los Materiales. Actualmente, indica, “la electrólisis, al ser una tecnología de mayor madurez, lidera esta producción, comparada con la fotocatálisis, que es una tecnología emergente que aún se encuentra en fase de desarrollo. Esto hace que el escalamiento industrial de la fotocatálisis pueda implicar costos iniciales más altos que la electrólisis, pero con el potencial de reducción a medida que la tecnología avance y se escale”.

La búsqueda de materiales semiconductores para la fotoproducción de hidrógeno, capaces de romper la molécula del agua, llevó a la investigadora de la Universidad de Chile a trabajar con dos sets de materiales: óxido de cobre y dióxido de estaño. “La primera característica para su elección se basó en que sean materiales semiconductores aptos para llevar a cabo esta reacción fotocatalítica, y segundo que al miniaturizarlos sean capaces de ser usados en un amplio rango del espectro solar”, detalla Maibelin Rosales, quien menciona que otro criterio fue utilizar materiales económicos para trabajar desde un inicio en procesos productivos menos costosos. También consideraron su capacidad fototérmica, es decir, que al absorber energía solar puedan producir calor y transferirlo al agua, lo que ayuda a que la reacción fotocatalítica se acelere.

La ingeniera química comenzó así la experimentación con distintos diseños a una escala nanométrica, con tamaños casi 100.000 veces más pequeños que el diámetro de un cabello humano y cerca de 100 veces más pequeño que el Coronavirus. “Una de las cosas más impresionantes de estos materiales es que la mayoría de sus propiedades son potenciadas al llevarlos al mundo nano, pero, además, cuando cambiamos sus formas, sus propiedades también varían drásticamente”, explica. Otro punto novedoso, agrega, “es que al diseñar adecuadamente las diferentes formas de estos nanomateriales, cambiamos también sus propiedades ópto-electrónicas y podemos otorgarles una propiedad fototérmica. Esto significa que bajo luz solar pueden generar calor de forma autárquica, lo cual aumenta la temperatura del agua y, por lo tanto, mejora la velocidad de reacción para generar hidrógeno”.

Esferas, tubos, láminas tipo hojas y hasta flores han sido algunas de las formas nanométricas diseñadas por la investigadora de la Universidad de Chile. “Esta manipulación de sus formas me ha permitido ajustar muchas de sus propiedades, y hacerlos aptos para que absorban energía en un amplio rango del espectro solar, lo que hace que muchos de ellos puedan ser usados eficientemente bajo irradiación solar. Además, varios de ellos también han presentado esta capacidad fototérmica mencionada, lo cual es ventajoso en la aceleración de la reacción para generar H2 (hidrógeno)”.

Hasta la semana pasada, la doctora Maibelin Rosales estuvo analizando estos nanomateriales, diseñados en Chile, en laboratorios especializados de microscopía electrónica de barrido por emisión de campo en la Universidad McGill de Montreal. Hace pocos días regresó a Chile con importantes hallazgos para avanzar hacia la etapa de pruebas de aplicación para aquellas estructuras que fueron exitosamente diseñadas y mostraron mayores ventajas para la producción de hidrógeno.

Según el Ministerio de Energía, Chile podría reducir sus emisiones de CO2 en un 20% para el 2050 gracias al despliegue de la industria del hidrógeno verde. Su producción mediante electrólisis hoy se sustenta principalmente en el uso de electricidad generada por fuentes como la energía solar fotovoltaica, cuyos costos oscilan entre los 3 y 7,5 $USD/KgH2. De todas maneras, aunque aún no es comercialmente competitivo respecto al hidrógeno obtenido a partir de combustibles fósiles (que no supera los 3,2 $USD/KgH2), se prevé que en Chile este costo disminuirá a 1,4 $USD/KgH2 para el 2030.

Estas proyecciones posicionarían a Chile no solo como el productor de H2V más económico a nivel mundial, sino también como uno de los principales exportadores de hidrógeno hacia el 2040. En esta dirección, el avance en investigación y desarrollo científico-tecnológico para la producción fotocatalítica de hidrógeno verde a partir de nanomateriales puede significar una revolución en la industria. “Sus ventajas en términos de procesos más simples y económicos en comparación con la electrólisis proporcionan una alternativa verde, amigable con el medio ambiente y con mayor viabilidad económica de producción”, sostiene la doctora Maibelin Rosales.

Cerca del 95% de la actual producción comercial de hidrógeno proviene de un proceso que consume mucha energía y que va acompañado de la liberación de grandes cantidades de CO2. En este sentido, la economía del hidrógeno verde va de la mano con la transición energética que permita avanzar hacia la meta de carbono neutralidad al 2050.

Por esta razón, la investigadora de la Universidad de Chile señala que, “considerando que el norte de Chile cuenta con uno de los mayores potenciales de radiación solar a nivel mundial, es imposible no trabajar en pro de desarrollos científicos-tecnológicos que permitan aprovechar esta privilegiada posición geográfica. Teniendo esto en mente, estoy segura de que la sinergia entre la nanotecnología y la tecnología solar hará posible que este tipo de innovación de menor costo y fácil implementación impulsará no solo el alcance de la meta de descarbonización, sino a encabezar la lista de los países con mayor producción de hidrógeno a partir de energía solar”.

Los desafíos en torno al uso de chatbots e inteligencia artificial en educación

El pasado mes de abril en Estados Unidos se conoció el caso de numerosos estudiantes universitarios que fueron falsamente acusados de entregar trabajos generados mediante inteligencia artificial. La situación causó gran alarma, ya que involucraba el uso de herramientas como Turnitin y GPTZero, softwares utilizados por miles de instituciones alrededor del mundo para detectar plagio y textos generados mediante chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT. Esto motivó un estudio por parte de investigadores de la Universidad de Stanford, quienes comprobaron los ‘falsos positivos’ que estos sistemas estaban entregando, sobre todo entre estudiantes cuyo inglés no era nativo.

La investigación, titulada “Los detectores GPT están sesgados contra los escritores no nativos” o “GPT detectors are biased against non-native English writers” en inglés, sentó un precedente científico sobre la existencia de este tipo de problemas asociados al uso de modelos de lenguaje generativo basados ​​en GPT: Generative Pre-Trained Transformer. El trabajo, de esta forma, abrió numerosas interrogantes sobre el nivel de confianza que entregan estas tecnologías y aquellos sistemas y métodos para detectar contenido generado mediante inteligencia artificial. Este tipo de errores también están ocurriendo en otras partes del mundo, incluido Chile, lo que ha motivado un incipiente debate sobre cómo enfrentarlo por parte de las instituciones educacionales.

Lionel Brossi, investigador del Núcleo de Inteligencia Artificial y Sociedad (IA+SIC) y académico de la Facultad de la Comunicación e Imagen de la U. de Chile, afirma que este tema en particular ya ha sido discutido en diversas conferencias a nivel global, y asegura que “hoy en día ninguna herramienta puede detectar si algo fue hecho 100% con un chatbot de inteligencia artificial generativa como ChatGPT u otros, aunque -por ejemplo- ChatGPT tiene un algoritmo que se llama ChatGPT classifier, que busca distinguir entre textos escritos por humanos y textos redactados mediante inteligencia artificial”.

Uno de los grandes inconvenientes, expone el profesor Brossi, es que resulta una muy buena herramienta para ayudar en la redacción de ideas y, en este sentido, “los contenidos pueden estar hechos de manera muy auténtica por un estudiante, por un investigador, en fin, por un humano. Pero si el usuario pide ayuda a ChatGPT para mejorar la redacción, eso puede tener como consecuencia que el texto sea reconocido como escrito totalmente por inteligencia artificial, pese a que simplemente se utilizó como herramienta de ayuda a la escritura”.

Pero los chatbots de inteligencia artificial también pueden experimentar alucinaciones, fenómeno que -en términos simples- ocurre cuando entregan respuestas que pueden ser muy convincentes, pero totalmente inventadas. Roberto Araya, profesor del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, sostiene que “hay contenidos de los que puede no tener información y a veces salen respuestas que no tienen nada que ver con la realidad. El problema es que tiene una personalidad muy asertiva. Por esta razón, es necesario entender la psicología detrás de estos modelos, que es tratar de responder como sea a lo que les preguntan. Así, buscan antecedentes, mezclan cosas y a veces no andan bien. Estas alucinaciones se dan mucho cuando un tema es demasiado específico”.

El académico enfatiza que muchos de estos modelos de lenguaje colosal o Large Language Model LLM aún están en etapa de desarrollo y no siempre funcionan como uno espera. “Algunos de los errores o sesgos se pueden explicar por las bases de datos con las que estos programas aprenden. El problema de aquellos que trabajan con información de Internet general es que parte de ella puede ser falsa o contener sesgos raciales, étnicos, de género, etc. Estos modelos pueden tragar todos esos contenidos y considerarlos para entregar respuestas”, explica. Sin embargo, también destaca que “hay programas que se basan en datos más especializados y sometidos a procesos de revisión, y que entregan información más fidedigna, por ejemplo, en el área médica o en física cuántica”.

Por esta razón, el profesor Araya plantea que “es importante poder testearlos, porque las respuestas no siempre son perfectas y es necesario tener precaución en su uso. Yo a mis estudiantes les exijo que lo usen para mejorar el trabajo con estas herramientas, comprender cuándo pueden cometer errores y generar alucinaciones. De todas maneras, estos sistemas van a ir mejorando cada vez más, pero uno puede ir entendiendo dónde y cuándo pueden fallar”. Este y otros problemas asociados a los múltiples desafíos que persisten en torno a la inteligencia artificial fueron abordados recientemente por el académico en un artículo publicado en la revista The Mathematician Educator.

Si bien estos sistemas aún están en una etapa incipiente de desarrollo y todavía presentan algunas debilidades sobre las que es necesario ser cuidadosos, la visión de los especialistas es que las personas, las instituciones de educación y la sociedad en general no pueden mirar para el lado frente a la irrupción de la inteligencia artificial en nuestras vidas. Así lo enfatizó Eduardo Torres, académico del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile, quien actualmente trabaja en un manual sobre la implementación de esta verdadera revolución tecnológica en la educación.

“Debemos tomar conciencia sobre la historia de cómo las tecnologías se han ido incorporando a la educación. Ya hemos pasado por esto anteriormente, por ejemplo, cuando se incorporó la calculadora o cuando navegadores como Google se convirtieron en buscadores muy potentes, herramientas que finalmente fueron adoptadas”, plantea el académico y especialista en marketing. Actualmente, afirma, “nos encontramos en una nueva era de la educación, en la cual los alumnos a través de la inteligencia artificial ya no solo pueden encontrar información, sino también conocimiento”. Por esta razón, enfatiza la necesidad de abordar el problema de cómo incorporar estas herramientas en el aula, particularmente en la docencia, “para entregar un conocimiento más profundo, que no pueda ser entregado con la misma riqueza por parte de la inteligencia artificial”.

¿Qué aspectos resultan claves en la incorporación de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje? El profesor Torres enfatizó sobre la creciente importancia de la investigación en este ámbito, una de las principales fortalezas de la Universidad de Chile a nivel latinoamericano. “En la práctica, la investigación científica se está convirtiendo en algo más relevante de lo que podía ser en algún momento. Hoy en día la única manera de ganarle a la inteligencia artificial es generar o entregar a los estudiantes un conocimiento más profundo y en la vanguardia de la investigación”. Este modelo, sostiene el académico, emerge como una alternativa que permitiría integrar el uso de la inteligencia artificial y enriquecer aún más los procesos formativos sobre la base del elemento diferenciador que posee la U. de Chile como institución líder en investigación del país.

Los profesores Torres, Brossi y Araya enfatizan que hoy la docencia sigue siendo imprescindible en la formación estudiantil, pero que es necesario debatir sobre la incorporación de la inteligencia artificial en la educación. “Si no lo hacemos ahora y no empezamos a conversar sobre esto, va a llegar un momento en que terminaremos cediendo sin estar preparados. Hay que considerar que más adelante en este proceso todo tipo de conocimiento que pueda ser generado por un ser humano, también será generado por una herramienta de inteligencia artificial”, advirtió Eduardo Torres.

“Creo que las instituciones deben desarrollar una política de buenas prácticas, más que normar. Con recomendaciones sobre el uso de estas herramientas, en términos de oportunidades y desafíos, y generar instancias de capacitación para docentes y estudiantes. Hay universidades que ya tienen recomendaciones, buenas prácticas y protocolos. Desde ya, en determinadas ocasiones, como evaluaciones en tiempo real o de conocimientos específicos, es lógico que se pueda excluir el uso de chatbots generativos, pero por ello es que debe tenerse en cuenta cada situación y casos específicos”, sostuvo por su parte Lionel Brossi.

“Mi recomendación es que los estudiantes puedan utilizar estas herramientas y los profesores ajustarse a ellas porque en el mundo real la gente ya las está usando para su trabajo. Si las veo como un recurso productivo, entonces; desde mi punto de vista, no solamente es absurdo, sino hasta contraproducente que no se utilicen para la formación educativa, sobre todo en un contexto global cada vez más competitivo. Lo mejor es aprender a usarlas, entender sus limitaciones y ver hasta dónde puedo confiar en ellas. Es la adaptación natural a todo cambio tecnológico. Debemos aprovecharlas como oportunidades para que el país sea mucho más productivo”, concluyó Roberto Araya.

Por qué la microbiota intestinal es esencial para múltiples aspectos de la salud humana

En los recovecos de nuestro sistema digestivo habita un mundo sorprendente y complejo, cuya importancia en nuestra salud se ha convertido en un enigma fascinante para la ciencia moderna: la microbiota intestinal. Esta comunidad diversa de microorganismos, que incluye bacterias, virus y hongos, ha pasado de ser considerada un simple participante en la digestión a convertirse en un influyente regulador de múltiples aspectos de la salud humana.

A medida que los científicos profundizan en la investigación de la microbiota intestinal, se descubre un rol vital que va mucho más allá de la mera digestión de alimentos. Esta comunidad microbiana, única para cada individuo, desempeña un papel crucial en la regulación del sistema inmunológico, la síntesis de vitaminas y la absorción de nutrientes esenciales. Además, investigaciones recientes han revelado conexiones entre la composición de la microbiota y la función cerebral, lo que sugiere un puente entre el intestino y el cerebro que podría influir en el bienestar mental y emocional.

La profesora Paola Navarrete, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, dice que lo que comemos es determinante en la salud de este universo de bacterias que viven por y para nosotros. “Nuestra dieta es uno de los factores muy importantes que determina la composición de la microbiota. La dieta es un factor principal y lo que recomiendan las guías alimentarias chilenas son un excelente ejemplo de una buena alimentación para nuestra microbiota y para nuestra salud, como las fibras y todos los nutrientes que no son digeridos ni absorbidos en el intestino delgado y llegan intactos al colon”, dice. “Esta fibra se adquiere a través de las plantas. Así que se aconseja el consumo de frutas, verduras y legumbres, con atención a la diversidad de colores y de sabores”, agrega la académica.  

Por otra parte, las formas de vida también influyen en estos microorganismos. “Se ve que las personas que tienen vidas más urbanas, con menos consumo de alimentos ricos en fibra, más expuestos a antibióticos y a partos por cesárea, entre otros asuntos relacionados a la vida más moderna, están asociados a una menor diversidad de la microbiota. En cambio, quienes viven en lugares más bien rurales, que cultivan su propio alimento o que están en contacto con más animales, es decir, con mayor tipo de microbiota, tienen una microbiota más diversa y resiliente”, afirma la doctora Navarrete. 

En esta línea, el profesor Martin Gotteland, académico del INTA, aconseja preferir alimentos frescos y muchos vegetales. “Lo ideal es consumir menos alimentos procesados, ir más a la feria y menos al supermercado, cocinar más en casa, consumir una mayor cantidad de fruta y vegetales, cereales integrales, leguminosas. Estos alimentos aportan substratos beneficiosos para la microbiota”, indica. 

La actividad física también es relevante en la salud de estas bacterias, pues el sedentarismo altera este equilibrio. “Desgraciadamente, hay múltiples factores que afectan esta simbiosis: el sedentarismo altera el tiempo de tránsito intestinal; el consumo de antibióticos; y algunas patologías que alteran la microbiota, aunque en muchas de ellas no se sabe bien aun si son causa o consecuencia, como las enfermedades digestivas, inflamatorias crónicas, autoinmunes, metabólicas, del sistema nervioso central y del comportamiento, entre otras”, plantea el profesor Gotteland. 

Las señales que genera la microbiota ingresan a través de las células intestinales hasta la sangre y desde allí a los distintos órganos. Estas señales, que son metabolitos o componentes bacterianos, estimulan las terminaciones nerviosas y las células productoras de hormonas que viven en el intestino, permitiendo la transmisión de la información al cerebro a través del nervio vago, explica el profesor del INTA de la Universidad de Chile. Estos estudios han acuñado el concepto de “eje microbiota/intestino/cerebro”, detalla. 

“Este efecto se debe a una modulación del cerebro a través de la estimulación del nervio vago. Se ha mostrado que la microbiota intestinal tiene un efecto sobre la ansiedad, el estrés, y la depresión. En algunos estudios, se ha reportado que cepas probióticas de lactobacilos mejoran los síntomas depresivos en ratones”, añade el académico de la U. de Chile.

A medida que la ciencia desentraña los misterios de la microbiota intestinal, asegura, se presenta un nuevo paradigma en la salud humana. La comprensión de esta comunidad microbiana lleva a reevaluar nuestras prácticas alimenticias, hábitos de vida y enfoques terapéuticos, en busca de un equilibrio óptimo entre nuestro cuerpo y estos pequeños compañeros invisibles. En última instancia, la microbiota intestinal se erige como un recordatorio poderoso de que nuestro cuerpo es un sistema interconectado, donde la salud holística depende tanto de las decisiones que tomamos como de los microscópicos seres que habitan en nuestro interior, dicen los especialistas.  

Expertos advierten los riesgos del negacionismo científico y cómo la educación puede ayudar a frenar este fenómeno

Miles de científicos en el mundo se dedican todos los días a ampliar los conocimientos objetivos y verificables en los que avanzamos como humanidad. Pese a esto, siguen existiendo personas que deciden negar los resultados generados a través de este método. Uno de los casos emblemáticos de este fenómeno tiene relación con la creencia de que la Tierra es plana, pero también pasó con las vacunas desarrolladas para combatir el COVID-19 y se ha mantenido por décadas el negacionismo del cambio climático, pese a la abundante evidencia y la realidad que enfrentamos hoy.

El negacionismo científico no solo perjudica a quienes trabajan en este ámbito, sino que también a toda la población, ya que se comienzan a cuestionar decisiones que países y organizaciones toman en base a esta generación de conocimiento. Así lo explica el académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Pablo Sarricolea Espinoza, quien asegura que “a nivel tanto nacional como internacional, la idea de aumentar el negacionismo sobre el cambio climático, por ejemplo, tiene que ver con frenar, ralentizar la posibilidad de que tengamos políticas ambientales”.

El director del Núcleo Milenio de Materia Activa y académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la U. de Chile, Rodrigo Soto, agrega que “acá hablamos de negacionismo científico y no de ignorancia científica. Es decir, de gente que tiene acceso a la información y, muchas veces por interés, decide no tomar en cuenta esa evidencia”.

Por su parte, el profesor del Departamento de Astronomía de la Casa de Bello e investigador del Centro de Astrofísica CATA, Valentino González, asegura que el negacionismo, “en general, no se trata de un problema de desconocimiento de los resultados científicos, sino de una actitud más bien emocional respecto de la ciencia y el conocimiento que genera”,

La académica del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, María Christina Fragkou, plantea además que al negacionismo científico se suman “las noticias falsas y las teorías de conspiración, que también le gustan mucho a una gran parte de la sociedad”.

En la Cámara de Diputadas y Diputados, pese a que finalmente se aprobó el proyecto para concientizar sobre las consecuencias de la crisis climática, lo mismo que cuando se reconoció la evidencia científica que prueba la incidencia de la acción humana en el cambio climático, en ninguno de los casos la aprobación fue unánime y más de una treintena de parlamentarias y parlamentarios votaron por negar la evidencia científica y por no informar a la población sobre la crisis climática.

Al respecto, la profesora Fragkou asegura que “este tipo de acciones, este tipo de mensajes, muy fuertes por parte de las autoridades políticas, minimizan muchísimo el tema ambiental y el tema del cambio climático”. En este sentido, advierte que “en un país donde las autoridades políticas no pueden priorizar estos temas y no priorizan la información a la ciudadanía como el primer requisito para que la gente pueda accionar frente al cambio climático, cuando la casta política niega a las personas este derecho a información, es una pésima señal para nuestro futuro y la conciencia de los niños y niñas en el futuro sobre temas ambientales y la confianza en la ciencia”.

El astrónomo Valentino González añade que “el negacionismo científico es dañino en general, pero es particularmente alarmante cuando se trata de un problema serio para el futuro de nuestro planeta y más aún cuando quienes reniegan del conocimiento científico son legisladores que podrían hacer algo al respecto”. Destaca, en esta línea, que “hay estudios que muestran que no basta con presentarle los hechos científicos a los negacionistas, es necesario educar, pero no solo sobre los hechos, sino sobre cómo funciona el quehacer científico. Eso puede aumentar la confianza en la ciencia y sus resultados”.

Eugenia Gayó, académica del Departamento de Geografía de la U. de Chile e investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, sostiene por su parte que el negacionismo científico hay que combatirlo “poniendo el contexto histórico por delante, tratando de relevar las evidencias que dan cuenta que, desde la Revolución Industrial hasta ahora, el clima ha cambiado rápidamente y de forma sin precedentes”. 

“Como parte de mi compromiso en esto, he participado en varias ocasiones como revisora experta de los informes IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), los cuales justamente buscan entregar la evidencia científica que permita informar a los tomadores de decisiones”, agrega la profesora Gayó.

¿Cómo ser un mejor influencer? Estudio identifica el secreto del éxito comercial en las redes

En un mundo digital cada vez más interconectado, el marketing ha evolucionado de manera significativa, y con él ha surgido una nueva figura que ha revolucionado la forma en que las marcas se conectan con sus consumidores: los influencers. Estos influyentes digitales han cambiado radicalmente la dinámica de la publicidad y la promoción de productos y servicios.

¿Qué hace que una publicación en Instagram de la cuenta de una persona con una alta cantidad de seguidores sea efectiva en la promoción de un producto o servicio? ¿Cómo decidir en qué fijarse antes de contratar a uno de estos “influencers”? ¿Cómo saber si fue una buena inversión? Estas son algunas de las preguntas que quiso responder un estudio binacional en marketing cuantitativo que analizó a tres mil influencers y más de cinco mil posteos en esta red social.

La investigación, liderada desde Chile por Andrés Musalem, investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) y académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en conjunto con los investigadores alemanes Jan Klostermann, Martin Meissner y Reinhold Decker, de las universidades de Múnich,Colonia y Bielefeld, respectivamente, determinó que es más valioso un posteo con más comentarios que uno con más likes o “me gusta”, entre otras revelaciones. 

“Mi área de investigación es el marketing cuantitativo, mezclando matemáticas con temas para entender a los consumidores. Y el tema comunicacional es muy importante no solo para las empresas con fines de lucro, sino que para varias organizaciones, cómo poder comunicarse con su audiencia, cómo poder llegar a su público de una forma efectiva o eficiente”, dice el profesor Musalem.

En este contexto, advierte que “hoy en día la gente está gastando más tiempo en redes sociales y muchas empresas están recurriendo a los influencers, es decir, personas que tienen un buen número de seguidores para tratar de buscar una manera más eficiente de conectarse o de enviar un mensaje a la gente”, agrega. Estos mensajes pueden ser para promocionar un producto o servicio nuevo, en el caso de las empresas, o para transmitir un mensaje asociado a políticas públicas, como es el caso de las campañas de vacunación o sensibilización, por ejemplo. 

“Queríamos evaluar en qué medida estas iniciativas son útiles, si ayudan o no a las marcas que las financian. Entonces, cuando una marca evalúa trabajar con tal o cual influencer, pagándole un cierto monto, y a cambio de ese dinero el influencer va a hacer un cierto número de publicaciones, ¿cómo sé si eso sirve o no sirve? Y, segundo, si yo tuviera que ir a buscar un influencer con quién trabajar, ¿en qué me tengo que fijar? Y, tercero, ¿en qué tipo de publicaciones que hacen los influencers son más probable que me ayuden a mi como marca?”, explica el profesor Musalem.

En la actualidad, el impacto de los influencers en la toma de decisiones de los consumidores es innegable. Los investigadores compararon el posteo del influencer promocionando un producto con el posteo de la marca respectiva publicitando el mismo producto. Revisaron la cantidad de “me gusta” o likes, y también el número de los comentarios de los usuarios en cada publicación. Además, sumaron detalles de diseño gráfico para medir ambos indicadores de éxito, por ejemplo, si cuando está al centro de la imagen y en primer plano el producto es mejor que cuando aparece más pequeño y en segundo plano. 

Los resultados fueron claros al analizar estas métricas de desempeño de los influyentes. “Nos dimos cuenta de que algunas de las métricas más intuitivas o más obvias, como; por ejemplo, simplemente contar likes, sirven pero no tanto. O sea, si un influencer efectivamente logra más likes en esta publicación patrocinada, eso es una señal de que a la marca probablemente le va a ir mejor con lo que publique, es decir, va también recibir más atención de parte de su público. Pero lo que encontramos que tenía un efecto mucho más grande es enfocarse no tanto en los likes, sino que en los comentarios”, indica el ingeniero. 

La calidad de estos comentarios también es importante. Es relevante identificar aquellos comentarios donde la gente efectivamente dijo algo acerca del producto que se está promocionado, por ejemplo, si mencionó la marca, el modelo o la categoría. “Si uno cuenta cuántas veces la gente reaccionó a la publicación que uno hace escribiendo comentarios donde hace alusión al producto, esa métrica es cuatro o cinco veces mucho más potente que los likes”, dice el académico de la U. de Chile. 

El consejo del especialista, en este sentido, es que “si yo como marca anduviera buscando un influencer que me ayudara para mi próxima campaña, probablemente podría ir, mirar distintos influencers, buscar alguna publicación en donde haya hecho campañas para otras marcas, ver en qué medida esas campañas fueron capaces de generar reacciones de comentarios acerca del producto, no tanto likes, sino que reacciones del producto, porque en el fondo esa métrica va a ser un mucho mejor predictor de si la marca se va a ver beneficiada cuando publique algo”, sostiene. 

Otra conclusión relevante del estudio está relacionada con qué características gráficas están asociadas a que a una publicación le vaya mejor que a otra. “Acá se da una especie de tensión o de decisión difícil que tiene que tomar el influencer, porque hay algunas decisiones de diseño de la foto o de la imagen que pueden beneficiar al influencer en cuanto a que su publicación va a tener más likes, pero quizás va a dañar o van a bajar las chances de que la gente comenta acerca del producto”, dice el profesor. Esto, porque un posteo con una foto del producto en primer plano tendrá más comentarios, y eso es bueno para la marca, pero; por el contrario, una foto más sutil tendrá más likes, pero eso no es tan bueno para la marca. 

En otras palabras, a la marca le conviene una foto más explícita, pues tendrá más comentarios y eso repercutirá en su propio Instagram, pero al influencer que busca más likes; porque para un influencer él es su propia marca que se nutre de likes y seguidores, quizá no le conviene tanto y tendrá que buscar un equilibrio entre la venta de sus servicios y proteger su calidad de persona influyente en redes sociales.