Articles by: Staff G·LAB

El empleo para toda la vida pierde terreno entre los jóvenes

La idea de permanecer años en una misma empresa parece cada vez más lejana para la Generación Z. Mientras generaciones anteriores construían carreras profesionales a largo plazo dentro de una organización, los Centennials están optando por trayectorias mucho más dinámicas, impulsadas por la búsqueda de aprendizaje, desarrollo y experiencias alineadas con sus valores personales. Así lo revela el informe global “Generación Z en el mundo laboral: enfocados en el futuro, moviéndose rápidamente”, elaborado por Randstad a partir de una encuesta a 11.250 trabajadores y del análisis de más de 126 millones de ofertas de empleo en todo el mundo.

Los datos muestran una generación que no teme moverse. Uno de cada tres jóvenes de la Generación Z planea cambiar de trabajo durante el próximo año, una cifra que supera ampliamente a Millennials, Generación X y Baby Boomers. Al mismo tiempo, apenas un 11% de estos trabajadores visualiza permanecer indefinidamente en su empleo actual. Lejos de interpretarse como una falta de compromiso, la tendencia responde a una nueva forma de entender el desarrollo profesional, donde el crecimiento constante pesa más que la estabilidad tradicional.

La velocidad con la que los Centennials construyen sus carreras también queda reflejada en el tiempo promedio que permanecen en un puesto durante sus primeros años laborales. Según el estudio, la permanencia promedio alcanza apenas 1,1 años, muy por debajo de las generaciones anteriores. La principal razón detrás de estos cambios, excluyendo el salario, es la falta de oportunidades de desarrollo profesional, un factor que se ha convertido en una prioridad para quienes buscan construir una carrera con propósito y posibilidades reales de crecimiento.

“Los datos muestran que esta mayor movilidad laboral de la Generación Z plantea desafíos adicionales a las organizaciones a la hora de atraer y retener talento. Esta nueva realidad nos interpela para repensar cómo construimos trayectorias profesionales atractivas, con aprendizaje continuo y oportunidades de impacto real que satisfagan los deseos y necesidades de los trabajadores más jóvenes”, señaló Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, Uruguay y México.

El fenómeno ocurre además en un contexto laboral complejo. El análisis de Randstad detectó una caída del 29% en las ofertas de empleo para cargos de nivel inicial desde enero de 2024, reduciendo las oportunidades para quienes recién ingresan al mercado laboral. Frente a este escenario, muchos jóvenes están diversificando sus estrategias: solo el 45% ocupa actualmente empleos tradicionales a tiempo completo y una parte importante busca complementar sus ingresos y experiencia mediante trabajos paralelos. Más de la mitad se encuentra activamente explorando nuevas oportunidades laborales.

“Si bien los Z ingresaron al mercado laboral en un contexto de cambios profundos y alta incertidumbre, confían en sus habilidades y tienen ambición de futuro. Frente a esta realidad, los empleadores pueden solo prejuzgar que la movilidad es producto de un menor nivel de compromiso y atenerse a una profundización de la escasez de talento, o, por el contrario, asimilar la necesidad de trabajar colaborativamente con esta generación para definir trayectorias profesionales inspiradoras y ámbitos laborales más alineados con sus expectativas. Retener a los jóvenes no se trata solo de ofrecer un salario competitivo, sino de crear entornos donde puedan ver su crecimiento, sentirse escuchados y alinear su trabajo con sus valores y propósito personales”, agregó Avila. En un mercado laboral cada vez más competitivo, la Generación Z parece tener claro que el trabajo ya no es solo una fuente de ingresos: también es una herramienta para construir identidad, propósito y futuro.

El hallazgo chileno que podría cambiar las cirugías de cáncer de mama

Durante años, la grasa mamaria fue vista como un simple “relleno” biológico alrededor de los tumores. Pero una investigación liderada por la doctora Lobos-González está cambiando esa idea y abriendo una nueva discusión dentro de la ciencia oncológica chilena. El foco ya no está solo en las células cancerígenas, sino también en cómo el propio tejido adiposo podría ayudar al cáncer de mama a expandirse, reaparecer e incluso generar metástasis años después de una cirugía aparentemente exitosa.

La clave de esta investigación está en la lactadherina, una proteína presente normalmente en la leche materna, pero que en pacientes con cáncer de mama aumenta de manera agresiva. Según explica el equipo científico, esta molécula tendría un rol importante en la progresión tumoral y en la capacidad del cáncer para diseminarse. “Estamos abriendo el camino a un área desconocida, pero que, de lograr comprender mejor estos adipocitos asociados al cáncer, podríamos impactar rápidamente en nuestras pacientes que sufren y se angustian por no saber qué se viene en su evolución clínica. Estamos peleando contra ese miedo con herramientas de biología celular y molecular”, señala la doctora Lobos-González.

Para enfrentar este fenómeno, las investigadoras desarrollaron LacApta, un aptámero —una especie de “capturador molecular”— diseñado para bloquear la lactadherina. La idea es que este biofármaco pueda utilizarse durante las cirugías de cáncer de mama para limpiar el tejido intervenido y evitar que queden rastros moleculares capaces de provocar futuras recurrencias. El proyecto apunta incluso a que las pacientes puedan continuar el tratamiento posteriormente, frenando células con potencial metastásico antes de que se expandan a órganos como pulmones o cerebro.

Uno de los hallazgos más inquietantes del estudio tiene relación con los adipocitos asociados al cáncer. El equipo descubrió que las células tumorales son capaces de “reprogramar” las células grasas de la mama, transformándolas en estructuras que favorecen la propagación del cáncer. “Lo hemos visto in vitro; si a adipocitos les ponemos células tumorales mamarias cerca, o la secreción de estas células tumorales, el adipocito cambia, se adelgaza y alarga, secreta ácido palmítico y luego se queda tal cual, casi eterno”, explica la académica. Según la investigación, estas células modificadas podrían permanecer durante años en el tejido cicatricial después de una mastectomía.

El estudio también pone bajo la lupa un procedimiento ampliamente utilizado en reconstrucción mamaria: usar grasa de la propia paciente para reconstruir la mama tras la cirugía. El equipo científico sospecha que, si quedan adipocitos alterados en la zona operada, estas nuevas células grasas podrían volver a transformarse y generar un ambiente favorable para el regreso del cáncer. La hipótesis todavía está en desarrollo, pero ya abrió conversaciones con cirujanos y oncólogos respecto a posibles cambios futuros en protocolos médicos.

Con modelos celulares avanzados y pruebas en sistemas experimentales, la investigación chilena busca entender cómo el microentorno del cáncer influye en su agresividad. Y aunque todavía falta camino para trasladar estos hallazgos a tratamientos masivos, el proyecto ya está instalando una pregunta incómoda dentro de la medicina moderna: ¿qué pasa si el cáncer no desaparece del todo porque ciertas células del propio cuerpo siguen ayudándolo a sobrevivir en silencio?

La solución sustentable chilena contra el ruido industrial

El ruido constante de máquinas, motores y herramientas ya no es solo parte del paisaje industrial: también es un problema de salud. Mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 65 decibeles, en Chile la normativa permite hasta 85 durante jornadas laborales completas. En medio de ese escenario, un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago desarrolló una solución que mezcla innovación acústica, reciclaje y diseño sustentable: un resonador acústico fabricado completamente con plástico reciclado.

La tecnología nació a partir de una necesidad concreta dentro de la empresa Desafío Ambiente, dedicada a la valorización de residuos plásticos. El funcionamiento permanente de sus máquinas generaba eco y altos niveles de ruido al interior de la planta, dificultando incluso conversaciones básicas entre trabajadores. Para enfrentar el problema, el Laboratorio LEMAA de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Usach diseñó módulos acústicos de 60 por 60 centímetros que pueden instalarse en techos y muros, reduciendo significativamente la reverberación del sonido.

“Como laboratorio propusimos la configuración de este producto en base a una cobertura y un relleno. Decimos diseñar un módulo, próximo a las medidas estándar de un cielo americano, de 60 por 60 centímetros, para lo cual utilizamos la tecnología de inyección”, explicó Hugo Pérez, director de LEMAA e investigador del Centro CIMAC de la universidad. El proyecto se desarrolló junto a Plásticos JH y la empresa Desafío Ambiente, en una colaboración que permitió diseñar tanto la carcasa acústica como el material absorbente interior.

La instalación piloto se realizó el año pasado en la planta de reciclaje y los resultados fueron inmediatos. Según las mediciones acústicas realizadas junto a la empresa Sonoflex, la reverberación disminuyó de forma considerable, mejorando las condiciones de trabajo dentro del espacio industrial. “Los cambios han sido notorios, haciendo el ambiente mucho más confortable”, afirmó María José Vargas, cofundadora de Desafío Ambiente. Antes de implementar el sistema, mantener reuniones o incluso hablar por teléfono dentro de la planta era prácticamente imposible.

Más allá del impacto acústico, el proyecto también apunta a otro problema urgente: el exceso de residuos plásticos. El resonador fue diseñado bajo principios de economía circular, utilizando materiales reciclados y reciclables, lo que reduce costos de producción y abre nuevas posibilidades para reutilizar desechos industriales. “Es un producto nacional, desarrollado a partir de residuos, lo que permite reducir costos de producción. Además de ser reciclado, también es reciclable”, sostuvo Pérez.

La apuesta de los investigadores no solo busca mejorar oficinas y fábricas más ruidosas, sino también demostrar que el reciclaje puede transformarse en tecnología útil y escalable. En tiempos donde el burnout laboral y la contaminación acústica se mezclan con la crisis ambiental, proyectos como este muestran que la innovación sustentable ya no pasa solo por reciclar plástico, sino por convertirlo en soluciones reales para la vida cotidiana.

Separar residuos no salvará al planeta si el sistema sigue fallando

Separar botellas, aplastar latas o lavar envases de yogurt se volvió parte del mood eco de una generación que intenta vivir con más conciencia ambiental. Pero en Chile, reciclar todavía se parece más a una misión individual que a una política realmente integrada. En el marco del Día Mundial del Reciclaje, especialistas de la Universidad de Chile advierten que el problema no termina cuando alguien deja sus residuos en un punto limpio: recién ahí empieza una cadena que muchas veces simplemente no existe.

La cifra golpea fuerte. Según la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Municipales publicada este 2025, el 86% de los residuos del país termina en rellenos sanitarios o sitios de eliminación final. En otras palabras, la mayoría de la basura sigue teniendo el mismo destino de siempre, pese al auge del reciclaje, las campañas verdes y la instalación de una estética sustentable que domina redes sociales, marcas y estilos de vida urbanos.

Para la antropóloga María Elena Acuña, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, el reciclaje doméstico implica mucho más trabajo del que suele reconocerse. “Este cambio de práctica implica, a veces, mucho esfuerzo para las unidades domésticas”, explica. Y es que reciclar no solo significa separar residuos: también implica lavar envases, secarlos, guardarlos, conocer las reglas y muchas veces trasladarlos personalmente hasta puntos de reciclaje que ni siquiera existen en todos los barrios.

La desigualdad territorial también aparece como un factor clave. Mientras algunas comunas cuentan con puntos limpios, retiro diferenciado y alianzas con empresas privadas, otras simplemente dejan la responsabilidad completa en manos de los vecinos. “No se trata solo de la voluntad de las personas, sino que tiene que haber una arquitectura de política pública, sobre todo a nivel micro, a nivel barrial, mucho más ágil y clara”, sostiene Acuña. El reciclaje, además, termina convirtiéndose en otra tarea doméstica invisible que muchas veces recae en una sola persona dentro del hogar, especialmente mujeres.

Desde una mirada más estructural, el profesor Hernán Durán, académico del diplomado en Gestión Ambiental y Economía Circular de Residuos Sólidos, plantea que Chile sigue atrapado en un modelo pensado para retirar basura, no para reducirla ni valorizarla. Aunque leyes como la REP marcaron avances, el sistema todavía funciona bajo una lógica lineal: consumir, desechar y enterrar. “El reciclaje es posible, es bueno, hay que fomentarlo, pero hay mucho esfuerzo que hacer, tanto desde el punto de vista normativo y del esquema institucional como desde el punto de vista de la conciencia ciudadana, para que entendamos que estamos frente a un problema grave”, afirma.

En el fondo, el debate ya no pasa solamente por quién recicla y quién no. La pregunta incómoda apunta al nivel de consumo que sostiene la vida cotidiana actual. “Si lo que queremos hacer es que haya menos residuos, entonces seguramente el tema no tiene que ver tan solo con el reciclaje, sino que tiene que ver con el consumismo”, advierte Durán. Porque mientras el reciclaje siga dependiendo casi exclusivamente de la buena voluntad individual, Chile seguirá acumulando basura más rápido de lo que logra hacerse cargo de ella.

Qué sabemos realmente sobre el contagio del hantavirus

La noticia parecía salida de una serie de pandemia: un crucero con pasajeros contagiados, muertes confirmadas y un virus asociado históricamente a zonas rurales del sur de Chile. El brote de hantavirus detectado en el buque holandés MV Hondius volvió a instalar una duda que durante años parecía resuelta: ¿el hanta no se transmitía solo por contacto con el ratón colilargo? La respuesta es sí, pero también no del todo.

En Chile, el hantavirus está asociado principalmente al ratón colilargo, un roedor silvestre que habita sectores rurales y boscosos. Jeannette Dabanch, infectóloga del Hospital Clínico Universidad de Chile, explica que “en Chile el hospedero natural es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) y las personas se infectan accidentalmente en áreas rurales con presencia del roedor”. El contagio ocurre normalmente al inhalar partículas provenientes de orina, saliva o fecas contaminadas en lugares cerrados y poco ventilados.

Pero el caso del crucero activó las alarmas por otra razón. “Sin embargo, en Chile y Argentina se ha demostrado que la cepa Andes puede transmitirse persona a persona cuando existe un contacto muy estrecho”, aclara Dabanch. Aunque esta vía es poco frecuente, sí existe y ha sido documentada anteriormente. Claudia Cortés, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, añade que estos casos suelen darse entre convivientes o personas con cercanía prolongada, como matrimonios o familias que comparten espacios reducidos.

El paciente cero del crucero habría adquirido el virus por contacto con un roedor infectado con la cepa Andes y posteriormente contagió a otros pasajeros mediante contacto estrecho, un mecanismo inusual que explica por qué el caso ha generado tanta atención internacional. “La transmisión del virus hanta es por la inhalación del virus que está presente en la orina, en la saliva y en las deposiciones, exclusivamente, del ratón de cola larga”, enfatiza Cortés, marcando distancia con la idea de que cualquier ratón urbano pueda transmitir la enfermedad.

El problema es que el hantavirus puede evolucionar rápido y de manera grave. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor muscular, dolor abdominal, tos y diarrea, pero en algunos casos avanzan hacia un síndrome cardiopulmonar severo que afecta pulmones y corazón. La mortalidad puede llegar hasta un 30%. Además, actualmente no existe un tratamiento antiviral específico. En cuadros graves, los pacientes requieren cuidados intensivos, ventilación mecánica e incluso ECMO, una tecnología que funciona como pulmón artificial.

Pese al impacto del brote, especialistas insisten en que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva, especialmente en zonas rurales del sur de Chile. Ventilar cabañas cerradas por varias horas, limpiar superficies con cloro y evitar acumulación de basura o alimentos expuestos continúa siendo clave. Porque aunque el caso del crucero sea excepcional, el riesgo del hanta en Chile sigue estando donde siempre ha estado: en el contacto accidental con el ratón colilargo y sus secreciones.

La ola coreana ya cambió la forma en que los jóvenes aprenden idiomas

Lo que partió como playlists, fancams y maratones de K-dramas hoy ya está cruzando otro territorio: las aulas. La llamada Hallyu, la ola cultural surcoreana que hace años domina plataformas de streaming y redes sociales, está empujando a miles de jóvenes en Chile a aprender coreano como una forma de acercarse más profundamente a la cultura que consumen todos los días. Y no es una moda pequeña. Según cifras de Berlitz Chile, el interés por el idioma creció con fuerza en los últimos años, desplazando incluso a lenguas históricamente populares como francés, alemán o italiano.

El fenómeno tiene un perfil bastante claro: cerca del 85% de quienes estudian coreano en Chile son mujeres, principalmente adolescentes y jóvenes adultas. Detrás de eso no solo está el fanatismo por grupos de K-pop o series coreanas, sino también una necesidad de conexión cultural mucho más profunda. “El interés por el idioma ha crecido gracias a la popularidad del K-pop, los dramas televisivos y la gastronomía coreana. Muchos jóvenes ven en el idioma una forma de conectarse de manera más profunda con esa cultura”, explica Michelle Alexandra Varela Soza, Leader of Quality and Training de Berlitz Chile.

Lo interesante es que el fenómeno rompe con la lógica tradicional del aprendizaje de idiomas. Durante años, estudiar una lengua extranjera estuvo ligado casi exclusivamente al trabajo o la educación formal. Hoy gran parte de quienes aprenden coreano lo hacen simplemente porque quieren entender letras, entrevistas, series o contenidos sin subtítulos. La motivación ya no pasa necesariamente por el currículum, sino por identidad, comunidad y consumo cultural.

Eso también cambia la manera de enseñar. “Querer aprender un idioma por gusto o motivación personal suele generar un proceso más liviano y disfrutable. El desafío es mantener ese interés en el tiempo, ya que al no haber una obligación formal, algunos estudiantes tienden a desmotivarse”, comenta Varela Soza. En ese contexto, las escuelas de idiomas comenzaron a integrar elementos culturales, dinámicas inmersivas y formatos más flexibles que dialogan mejor con esta generación hiperconectada.

Aunque el inglés sigue dominando ampliamente las matrículas en Chile, el avance del coreano deja en evidencia algo más grande: la influencia cultural de Corea del Sur ya no se limita al entretenimiento. Hoy también modifica hábitos educativos, consumo digital e incluso formas de socialización. Aprender el idioma se convirtió en una extensión natural de pertenecer a una comunidad global alimentada por TikTok, Spotify y streaming.

Mientras los conciertos de K-pop siguen agotando entradas y los K-dramas dominan plataformas, el idioma coreano empieza a instalarse como uno de los nuevos símbolos culturales de la generación Z en Chile. Ya no se trata solo de escuchar música extranjera. Se trata de entenderla desde adentro.

La Caravana Mágica y Jairo Vera cruzan la cumbia con lo urbano

En una escena chilena donde las fronteras entre géneros ya casi no existen, La Caravana Mágica acaba de sumar un nuevo experimento sonoro junto a Jairo Vera. El resultado es “ME GANA”, un single que mezcla cumbia, sensibilidad urbana y una carga emocional que se mueve entre la culpa, el aprendizaje y las relaciones que siguen pesando incluso cuando parecen terminadas.

La colaboración no apareció por estrategia ni algoritmo. Según Pablo Sanz, líder de la banda, la idea nació desde la admiración mutua y la necesidad de sacar la propuesta musical hacia otro territorio. “Sentimos que Jairo era el artista ideal para lograr esta fusión. Conectó de inmediato con la canción y le dio un sello propio que elevó la propuesta”. Y se nota. La voz de Jairo Vera no entra como un featuring decorativo: transforma el ritmo y le da una energía distinta sin romper la esencia melancólica de la canción.

Compuesta inicialmente en guitarra por Sanz, “ME GANA” mantiene esa mezcla clásica de fiesta y nostalgia que históricamente ha definido a La Caravana Mágica, pero ahora filtrada por códigos más cercanos a la música urbana actual. El resultado no intenta sonar forzado ni “experimental por marketing”. Más bien funciona como un puente natural entre dos escenas que hace rato comparten público, emociones y calle.

Para Jairo Vera, además, el single marca una salida consciente de su zona habitual. “Siempre he tenido una conexión especial con la cumbia, la escucho desde chico, así que este proyecto tiene algo muy personal para mí. Salir de mi zona habitual y explorar otros géneros es un desafío que disfruto mucho”. Esa mezcla de cercanía emocional y búsqueda artística termina siendo uno de los puntos más fuertes del lanzamiento.

El videoclip, grabado en la costa central, acompaña la canción con una estética luminosa que contrasta con el peso emocional de la historia. Hay playa, colores cálidos y una sensación constante de nostalgia veraniega que dialoga con la idea de relaciones que siguen dando vueltas aunque uno intente avanzar. Visualmente, el cruce entre ambos universos funciona igual de fluido que en la música.

Con este lanzamiento, La Caravana Mágica sigue expandiendo un catálogo donde la cumbia convive con reggae, sonidos latinos y referencias urbanas sin miedo a mezclarse. Y en un momento donde gran parte de la música chilena está perdiendo el miedo a cruzar estilos, “ME GANA” aparece como otro síntoma de una escena que ya no quiere encajar en etiquetas rígidas.

El peligro oculto detrás de los termos

Lo que parecía un objeto cotidiano e inofensivo terminó convirtiéndose en una alerta internacional. Más de 8,2 millones de termos y recipientes de acero inoxidable fueron retirados del mercado en Estados Unidos luego de detectarse un desperfecto que podría provocar la expulsión violenta de sus tapas al momento de abrirlos. Y aunque la noticia explotó afuera, Chile también entró en la conversación: el Servicio Nacional del Consumidor emitió una alerta de seguridad por modelos comercializados localmente entre 2018 y 2026.

La situación afecta a productos de la marca Thermos, específicamente las líneas SK3000 Stainless King y SK3020 Food Jar. Según la alerta, algunos modelos no incorporan una válvula liberadora de presión en la tapa, un detalle técnico que puede transformarse en un problema serio cuando se almacenan líquidos o alimentos calientes por mucho tiempo. El resultado: acumulación de presión interna y riesgo de que la tapa salga disparada.

Aunque pueda sonar exagerado, la explicación física es bastante simple. Amaru González, académico de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Santiago de Chile, explica que “cuando un recipiente hermético contiene líquidos o alimentos calientes, se genera vapor y aumenta la presión dentro del termo. Si la tapa no cuenta con un sistema adecuado para liberar esa presión, puede producirse una apertura brusca o incluso que la tapa salga expulsada violentamente”.

La situación también deja en evidencia algo que muchas veces pasa desapercibido: los termos modernos son mucho más complejos de lo que parecen. “Muchas veces pensamos que un termo es un objeto simple, pero en realidad detrás de su funcionamiento existen principios de transferencia de calor, termodinámica y resistencia de materiales”, señala González. Hoy estos recipientes funcionan gracias a sistemas de vacío, aislamiento térmico y mecanismos de seguridad que necesitan precisión técnica para operar correctamente.

El académico además advierte que no todos los termos son iguales. “La diferencia entre un termo de mayor calidad y uno más básico no solamente está en cuánto tiempo mantiene la temperatura, sino también en la calidad de sus materiales, la eficiencia del vacío interno y los sistemas de seguridad incorporados”. Por eso, el problema no pasa solo por mantener el café caliente durante horas, sino también por cómo responde el recipiente frente a cambios de presión y temperatura.

Entre las recomendaciones básicas, especialistas llaman a no llenar completamente los termos con líquidos hirviendo, revisar sellos y tapas periódicamente y abrirlos con precaución después de varias horas cerrados. Porque sí, incluso algo tan cotidiano como llevar té o café al trabajo puede transformarse en un riesgo cuando la ingeniería detrás del objeto falla.

Ártica y las Magnéticas transforma siete años de teatro caótico en un disco imposible de encasillar

En una escena musical cada vez más obsesionada con fórmulas rápidas y algoritmos predecibles, Ártica y las Magnéticasaparece como una anomalía necesaria. Tras 14 años cruzando teatro, performance y música en vivo, el colectivo chileno finalmente aterriza su universo sonoro en formato de estudio con “Utopías Demodé”, un disco que funciona tanto como archivo de su trayectoria como expansión de su imaginario escénico. El primer adelanto es “La escena fijada”, un viaje de rock fusión caótico y experimental que ya está disponible en plataformas digitales.

La canción no intenta sonar cómoda ni seguir estructuras convencionales. Parte desde un espacio íntimo y termina explotando en capas de voces, instrumentos y tensión sonora que se sienten más cercanas a una experiencia teatral que a un single tradicional. Ahí está precisamente la identidad del proyecto: música que no busca solo escucharse, sino habitarse. Lo que Ártica y las Magnéticas propone es una experiencia fragmentada, exuberante y profundamente visual, donde el espectador completa el sentido desde su propia percepción.

El lanzamiento del disco también marca un momento importante para el colectivo porque representa el primer registro formal de composiciones que durante años existieron únicamente en escena. “Utopías Demodé”, obra homónima estrenada en 2017 en el Teatro del Puente, nació en diálogo con investigaciones sobre crisis sociales y terminó convirtiéndose en uno de los montajes más persistentes del circuito teatral chileno, pasando por espacios como Centro Cultural Gabriela Mistral, Matucana 100 e Ictus.

Musicalmente, el disco abraza el desorden como lenguaje. Hay rastros de Frank Zappa, Los Jaivas y Los Prisioneros, pero también fragmentos de cueca, electrónica, música tropical y estructuras casi cinematográficas. Todo eso pasa por el filtro compositivo de Martín de la Parra, quien además incorporó un trío de cuerdas tratado desde un enfoque poco convencional, alejándose del rol clásico de acompañamiento para convertirlo en parte del caos narrativo.

El proceso técnico también fue poco habitual. A diferencia de una grabación tradicional, gran parte del material estaba pensado desde la lógica escénica y no desde una métrica fija. Eso obligó a una postproducción minuciosa para equilibrar tiempos variables, capas instrumentales y densidad emocional. El resultado no intenta sonar limpio ni perfecto: busca capturar la tensión viva de una obra que durante años existió únicamente en el presente de cada función.

El estreno en vivo de “Utopías Demodé” será el próximo 27 de mayo en la Sala Ceina del Centro Arte Alameda, en un concierto teatral que promete extender esa frontera difusa entre música, escena y performance. Porque si algo deja claro Ártica y las Magnéticas, es que todavía existen proyectos que prefieren incomodar antes que repetirse.

Parches de fentanilo en ferias libres y un riesgo que preocupa

Lo que durante años parecía una crisis exclusivamente asociada a Estados Unidos hoy empieza a encender señales en Chile. La reciente detección de parches de fentanilo vendidos en una feria libre de Independencia instaló una preocupación que mezcla salud pública, mercado informal y desconocimiento sobre una de las sustancias más peligrosas del mundo farmacológico actual. Porque aunque el nombre se volvió viral por series, noticias y cultura pop, el riesgo es completamente real.

El fentanilo no es una droga cualquiera. Es un opioide sintético extremadamente potente, utilizado principalmente en contextos hospitalarios para tratar dolores intensos asociados a cirugías complejas o enfermedades oncológicas. Mario Rivera Meza, académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, explica que se trata de “un potente analgésico opioide indicado principalmente para el tratamiento del dolor postquirúrgico y de origen neoplásico”.

Precisamente por su nivel de potencia, el acceso al medicamento está estrictamente regulado. En Chile solo puede obtenerse bajo receta cheque y supervisión médica. “No es un fármaco de libre acceso, precisamente por su alta potencia y los riesgos asociados a su uso inadecuado”, enfatiza Rivera. El problema aparece cuando estos productos salen del circuito sanitario y entran al comercio informal, donde no existe control sobre almacenamiento, procedencia ni manipulación.

Y ahí el riesgo escala rápido. Uno de los efectos más peligrosos del fentanilo es la depresión respiratoria, una disminución severa de la capacidad para respirar que puede terminar en sobredosis fatal. Además, genera dependencia en muy poco tiempo. En el caso de los parches encontrados en Independencia, el especialista advierte que están diseñados para liberar el medicamento de manera gradual y controlada en pacientes específicos. “El uso indebido de estos parches, sin evaluación ni seguimiento profesional, puede provocar una sobredosis que eventualmente cause la muerte”.

El escenario preocupa todavía más cuando estos productos quedan expuestos en espacios abiertos o al alcance de menores. La manipulación accidental por niñas y niños puede derivar en intoxicaciones graves incluso sin consumo intencional. Por eso, expertos insisten en que comprar medicamentos fuera de farmacias autorizadas no es una “alternativa más barata”, sino una práctica que puede terminar con consecuencias críticas para la salud.

La aparición de fentanilo en ferias libres no solo revela una falla de fiscalización. También muestra cómo sustancias de alto riesgo empiezan a filtrarse en circuitos cotidianos donde mucha gente todavía no dimensiona su impacto real. Y en un contexto donde el comercio informal crece y la información circula rápido pero no siempre correctamente, el desafío ya no es solo sanitario. También es cultural.