Cultura

La fiesta editorial en Bellavista hecha por y para creadores

Santiago tiene una escena creativa que rara vez encuentra un solo espacio para reunirse. Moda, música, fotografía, diseño, gastronomía y emprendimiento suelen habitar circuitos paralelos. Sin embargo el pasado 23 de mayo, durante seis horas, la histórica casona de Hilda Parra, en pleno Barrio Bellavista, logró romper esa fragmentación y transformarse en un punto de encuentro donde distintas expresiones culturales compartieron un mismo escenario.

La actividad, bautizada como Editorial Party + Música en Vivo, reunió a cerca de cien personas en una jornada impulsada por La F Events, plataforma liderada por la modelo, cantante y gestora cultural Francélis López, quien durante los últimos años ha desarrollado una propuesta enfocada en conectar talentos emergentes, marcas independientes y proyectos creativos fuera de los circuitos tradicionales.

Más que un evento social, la cita funcionó como un laboratorio abierto de creación contemporánea. Mientras diseñadores, fotógrafos y modelos daban vida a editoriales de moda en tiempo real, distintos artistas musicales se alternaban sobre el escenario en una programación que mantuvo en movimiento a los asistentes durante toda la noche. El resultado fue una experiencia donde la producción de contenido dejó de ocurrir detrás de cámaras para convertirse en parte del espectáculo.

La conducción estuvo a cargo de María Gabriela Palma, quien articuló una programación que reunió fashion shows, sesiones fotográficas en vivo, performances y presentaciones musicales. Entre los proyectos y marcas participantes destacaron EBX, Robvalistudio, ECLAT, Alma de Negra, SKIMportaciones y diversos emprendimientos vinculados al diseño independiente y la cultura urbana.

La música también tuvo un rol central. Sobre el escenario se presentaron la cantante Ofelia Hayde, el proyecto Poloskyyhaiti ft. Monsyy, además de una presentación de la propia Francélis López, quien ha comenzado a consolidar una propuesta artística que combina identidad latina, performance y estética contemporánea. La jornada continuó con los sets de A.K.A RO y DJ Bobby, encargados de mantener la energía del encuentro hasta el cierre.

La experiencia se complementó con el trabajo de La Raiiz Estudio, responsable del hair styling oficial del evento, y una degustación gastronómica a cargo de Don Magnánimo, incorporando nuevos lenguajes creativos a una programación que evitó las fronteras tradicionales entre disciplinas.

La figura de Francélis aparece como uno de los ejes de esta nueva generación de gestores culturales que entienden la escena independiente como un ecosistema colaborativo. Lejos de los formatos convencionales, su propuesta apuesta por crear espacios donde artistas, emprendedores y creadores puedan exhibir su trabajo, generar redes y construir comunidad desde la autogestión.

En tiempos donde gran parte de la cultura se consume a través de pantallas, esta fiesta editorial apostó por lo contrario: reunir personas, proyectos e ideas en un mismo lugar. Una noche donde la moda dejó de ser únicamente pasarela, la música fue más que un concierto y la creatividad se convirtió en una experiencia colectiva. Bellavista, por algunas horas, volvió a sentirse como uno de los corazones culturales de Santiago.

Chiloé apuesta por la cultura como motor de desarrollo local

Mientras gran parte de la conversación sobre desarrollo regional suele concentrarse en infraestructura o turismo, en Chiloé una nueva iniciativa apuesta por otro motor económico y cultural: las industrias creativas. Bajo esa premisa fue presentado oficialmente Avenida Chiloé 2026, el primer mercado de industrias creativas del archipiélago, un proyecto que busca transformar el histórico Barrio Lillo de Castro en un espacio de encuentro para artistas, emprendedores, cultores y organizaciones territoriales.

La presentación se realizó el pasado 6 de junio en la Sede Social Barrio Lillo, reuniendo a vecinos, representantes culturales, emprendedores y medios de comunicación. Más que el lanzamiento de un evento, la jornada marcó el inicio de una propuesta que busca reposicionar uno de los sectores más emblemáticos de la capital chilota, vinculando patrimonio, identidad local y economía creativa en el contexto de las actividades conmemorativas del Bicentenario de Chiloé 2026.

La iniciativa surge en un momento donde distintas ciudades del país buscan revitalizar espacios urbanos a través de la cultura. En ese contexto, Avenida Chiloé pone el foco en Calle Lillo, un lugar profundamente conectado con la memoria colectiva de Castro, históricamente asociado a la actividad portuaria, la gastronomía popular, la artesanía y el comercio tradicional. Para sus organizadores, recuperar este espacio significa también fortalecer el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones respecto de su propio territorio.

“Chiloé tiene hoy la necesidad de volver a poner en valor espacios patrimoniales como Barrio Lillo, un sector que forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad. Queremos que iniciativas como Avenida Chiloé contribuyan a que los propios habitantes reconozcan y valoren este lugar, entendiendo además que la cultura no solo fortalece el tejido social, sino que también genera trabajo, economía y oportunidades para muchas personas que desarrollan su labor desde el ámbito creativo”, señaló Danilo Pozo, gestor cultural, músico y fundador de la iniciativa.

La primera edición del encuentro se desarrollará los días 5 y 6 de septiembre de 2026 y reunirá una amplia muestra del ecosistema creativo chilote. Durante dos jornadas, el público podrá encontrarse con emprendimientos locales, gastronomía tradicional, artesanía, oficios patrimoniales, música en vivo y diversas expresiones culturales provenientes de distintos puntos de la provincia. La apuesta busca generar una vitrina para el talento local, pero también activar nuevas redes de colaboración entre actores culturales, productivos y comunitarios.

Con el respaldo de la Municipalidad de Castro y del Gobierno Regional de Los Lagos, Avenida Chiloé abrirá oficialmente su convocatoria el próximo 12 de junio para emprendedores, artesanos, productores gastronómicos, organizaciones culturales y representantes territoriales de todo el archipiélago. En tiempos donde las industrias creativas aparecen como una alternativa concreta para diversificar las economías locales, el proyecto busca demostrar que la cultura puede ser mucho más que entretenimiento: una herramienta capaz de activar barrios, fortalecer identidades y proyectar el futuro de Chiloé desde sus propias raíces.

La música chilena celebró su mejor noche entre leyendas y nuevas voces

La música chilena volvió a tomarse el escenario con una ceremonia que mezcló emoción, diversidad sonora y varias señales sobre hacia dónde se está moviendo la escena local. La duodécima edición de los Premios Pulsar cerró una intensa semana de celebraciones con una gala transmitida desde TVN, donde artistas consagrados y nuevas voces compartieron protagonismo en una de las vitrinas más importantes para la industria musical nacional.

Entre los nombres que marcaron la jornada destacó Mon Laferte, quien desde México se hizo presente con una presentación especialmente preparada en el marco de su gira Femme Fatale. La artista terminó consolidándose como una de las grandes triunfadoras de la edición 2026 tras obtener los reconocimientos a Intérprete Vocal del Año y Mejor Álbum Pop, reafirmando un vínculo creativo con Chile que sigue vigente pese a la distancia geográfica.

Pero la noche también dejó espacio para una nueva generación de proyectos que están redefiniendo los límites de la música nacional. La banda Candelabro confirmó el impacto de su álbum Deseo, Carne y Voluntad, adjudicándose dos de las categorías más relevantes de la ceremonia: Mejor Álbum Rock y Álbum del Año. El reconocimiento consolida a una agrupación que en los últimos años ha ganado notoriedad gracias a una propuesta experimental, intensa y alejada de las fórmulas tradicionales de la industria.

La diversidad de géneros volvió a ser uno de los sellos de los Premios Pulsar. Mientras Camila Moreno fue distinguida como Mejor Cantautora, Chicarica se quedó con el reconocimiento a Mejor Álbum de Música Electrónica y Engrupid Pipol se impuso en la categoría Metal. Por su parte, Alanys Lagos logró una de las victorias más comentadas de la noche al quedarse con el premio a Mejor Álbum Ranchera y también con el galardón de Artista del Público, respaldada por más de 26 mil votos.

Las presentaciones en vivo funcionaron como una radiografía de la amplitud musical que hoy convive en Chile. Desde el homenaje sinfónico al legado de Víctor Jara interpretado por la Orquesta Clásica y el Coro Sinfónico de la Usach, hasta el cierre urbano de Sinaka, la ceremonia transitó por distintas generaciones y estéticas. También destacaron los shows de De Saloon, que celebró 25 años de carrera, y Javiera Mena, quien adelantó parte del espíritu nostálgico que marcará su próximo gran concierto en el Movistar Arena.

Más allá de los premios, la gala volvió a instalar una idea que se repite año tras año: la música chilena atraviesa un momento de expansión creativa donde conviven el pop, el rock, la electrónica, la música tropical y los sonidos urbanos. Una escena que ya no depende exclusivamente de los grandes circuitos comerciales y que encuentra nuevas audiencias dentro y fuera del país. Como resumió Rodrigo Osorio, presidente de la SCD: “vivimos nuevamente una verdadera fiesta de la música chilena, con shows únicos e irrepetibles, y con ganadores y ganadoras que verdaderamente dan cuenta de lo potente que es nuestra escena en todos sus géneros. Da un orgullo enorme ver a este evento así de grande, consolidado por lejos como la gran ceremonia de nuestra música, y eso es también una responsabilidad para nosotros, que debemos preocuparnos de que los Premios Pulsar se sigan proyectando como un hito ineludible de la música y la cultura en Chile”.

La ola coreana ya cambió la forma en que los jóvenes aprenden idiomas

Lo que partió como playlists, fancams y maratones de K-dramas hoy ya está cruzando otro territorio: las aulas. La llamada Hallyu, la ola cultural surcoreana que hace años domina plataformas de streaming y redes sociales, está empujando a miles de jóvenes en Chile a aprender coreano como una forma de acercarse más profundamente a la cultura que consumen todos los días. Y no es una moda pequeña. Según cifras de Berlitz Chile, el interés por el idioma creció con fuerza en los últimos años, desplazando incluso a lenguas históricamente populares como francés, alemán o italiano.

El fenómeno tiene un perfil bastante claro: cerca del 85% de quienes estudian coreano en Chile son mujeres, principalmente adolescentes y jóvenes adultas. Detrás de eso no solo está el fanatismo por grupos de K-pop o series coreanas, sino también una necesidad de conexión cultural mucho más profunda. “El interés por el idioma ha crecido gracias a la popularidad del K-pop, los dramas televisivos y la gastronomía coreana. Muchos jóvenes ven en el idioma una forma de conectarse de manera más profunda con esa cultura”, explica Michelle Alexandra Varela Soza, Leader of Quality and Training de Berlitz Chile.

Lo interesante es que el fenómeno rompe con la lógica tradicional del aprendizaje de idiomas. Durante años, estudiar una lengua extranjera estuvo ligado casi exclusivamente al trabajo o la educación formal. Hoy gran parte de quienes aprenden coreano lo hacen simplemente porque quieren entender letras, entrevistas, series o contenidos sin subtítulos. La motivación ya no pasa necesariamente por el currículum, sino por identidad, comunidad y consumo cultural.

Eso también cambia la manera de enseñar. “Querer aprender un idioma por gusto o motivación personal suele generar un proceso más liviano y disfrutable. El desafío es mantener ese interés en el tiempo, ya que al no haber una obligación formal, algunos estudiantes tienden a desmotivarse”, comenta Varela Soza. En ese contexto, las escuelas de idiomas comenzaron a integrar elementos culturales, dinámicas inmersivas y formatos más flexibles que dialogan mejor con esta generación hiperconectada.

Aunque el inglés sigue dominando ampliamente las matrículas en Chile, el avance del coreano deja en evidencia algo más grande: la influencia cultural de Corea del Sur ya no se limita al entretenimiento. Hoy también modifica hábitos educativos, consumo digital e incluso formas de socialización. Aprender el idioma se convirtió en una extensión natural de pertenecer a una comunidad global alimentada por TikTok, Spotify y streaming.

Mientras los conciertos de K-pop siguen agotando entradas y los K-dramas dominan plataformas, el idioma coreano empieza a instalarse como uno de los nuevos símbolos culturales de la generación Z en Chile. Ya no se trata solo de escuchar música extranjera. Se trata de entenderla desde adentro.

Ártica y las Magnéticas transforma siete años de teatro caótico en un disco imposible de encasillar

En una escena musical cada vez más obsesionada con fórmulas rápidas y algoritmos predecibles, Ártica y las Magnéticasaparece como una anomalía necesaria. Tras 14 años cruzando teatro, performance y música en vivo, el colectivo chileno finalmente aterriza su universo sonoro en formato de estudio con “Utopías Demodé”, un disco que funciona tanto como archivo de su trayectoria como expansión de su imaginario escénico. El primer adelanto es “La escena fijada”, un viaje de rock fusión caótico y experimental que ya está disponible en plataformas digitales.

La canción no intenta sonar cómoda ni seguir estructuras convencionales. Parte desde un espacio íntimo y termina explotando en capas de voces, instrumentos y tensión sonora que se sienten más cercanas a una experiencia teatral que a un single tradicional. Ahí está precisamente la identidad del proyecto: música que no busca solo escucharse, sino habitarse. Lo que Ártica y las Magnéticas propone es una experiencia fragmentada, exuberante y profundamente visual, donde el espectador completa el sentido desde su propia percepción.

El lanzamiento del disco también marca un momento importante para el colectivo porque representa el primer registro formal de composiciones que durante años existieron únicamente en escena. “Utopías Demodé”, obra homónima estrenada en 2017 en el Teatro del Puente, nació en diálogo con investigaciones sobre crisis sociales y terminó convirtiéndose en uno de los montajes más persistentes del circuito teatral chileno, pasando por espacios como Centro Cultural Gabriela Mistral, Matucana 100 e Ictus.

Musicalmente, el disco abraza el desorden como lenguaje. Hay rastros de Frank Zappa, Los Jaivas y Los Prisioneros, pero también fragmentos de cueca, electrónica, música tropical y estructuras casi cinematográficas. Todo eso pasa por el filtro compositivo de Martín de la Parra, quien además incorporó un trío de cuerdas tratado desde un enfoque poco convencional, alejándose del rol clásico de acompañamiento para convertirlo en parte del caos narrativo.

El proceso técnico también fue poco habitual. A diferencia de una grabación tradicional, gran parte del material estaba pensado desde la lógica escénica y no desde una métrica fija. Eso obligó a una postproducción minuciosa para equilibrar tiempos variables, capas instrumentales y densidad emocional. El resultado no intenta sonar limpio ni perfecto: busca capturar la tensión viva de una obra que durante años existió únicamente en el presente de cada función.

El estreno en vivo de “Utopías Demodé” será el próximo 27 de mayo en la Sala Ceina del Centro Arte Alameda, en un concierto teatral que promete extender esa frontera difusa entre música, escena y performance. Porque si algo deja claro Ártica y las Magnéticas, es que todavía existen proyectos que prefieren incomodar antes que repetirse.

Tradición y vanguardia dialogan en un espectáculo inspirado en Picasso

En el marco de sus 15 años, el Teatro Municipal de Las Condes apuesta por subir la intensidad de su cartelera con ETERNO, un espectáculo internacional de danza española y flamenco de alto nivel que promete convertir marzo en una experiencia sensorial total. Creado y coreografiado por Carlos Rodríguez, el montaje invita al público a sumergirse en el universo creativo de Pablo Picasso, no desde la biografía lineal, sino desde su pulso interior.

ETERNO nace con una pregunta que atraviesa toda la obra: cómo ve y siente un artista que redefinió la historia del arte moderno. Desde esa premisa, la propuesta traduce al lenguaje del cuerpo lo que en Picasso fue trazo, ruptura y reinvención constante. La danza española y el flamenco funcionan como vehículos expresivos para explorar cómo el pintor transforma su realidad en arte y cómo “atrapa el mundo con las manos”, revelando que el arte es “la mentira que cuenta la verdad”. En escena, la pintura deja de ser superficie y se vuelve músculo, respiración y ritmo; el lienzo muta en movimiento.

La estructura del espectáculo se despliega en dos actos que dialogan entre tradición y vanguardia, una tensión que también marcó la trayectoria del propio Picasso. El primero, “Suite Picasso”, recorre distintos palos del flamenco con una energía expansiva y visceral. Doce bailarines y siete músicos en vivo construyen una experiencia cargada de fuerza y vitalidad, evocando la etapa juvenil del artista en el París de comienzos del siglo XX, cuando la bohemia, la experimentación y el riesgo definían el pulso creativo.

El segundo acto, titulado “ETERNO”, cambia el foco hacia una dimensión más introspectiva y contemporánea. Aquí el espectador es invitado a ingresar en la mente del pintor a través de una investigación coreográfica innovadora y una composición sinfónica original de Lucas Vidal. La propuesta no se limita a ilustrar cuadros o etapas reconocibles, sino que intenta capturar la lógica interna de un creador que nunca dejó de reinventarse.

La puesta en escena combina con precisión quirúrgica elementos tradicionales del flamenco con recursos escénicos contemporáneos, confirmando al Teatro Municipal de Las Condes como un espacio de referencia para grandes espectáculos internacionales de danza. En un momento donde las carteleras locales buscan diferenciarse con propuestas de alto estándar, ETERNO se instala como una experiencia que cruza disciplinas y sensibilidades.

La llegada del montaje a Chile es posible gracias a las gestiones de la productora Macondo Konzerte, que ha apostado por traer al país espectáculos de alcance global. En este caso, la celebración de los 15 años del teatro no se limita a mirar hacia atrás, sino que propone un salto hacia una escena internacional donde tradición y riesgo conviven sin complejos.

En tiempos donde el arte se consume a golpe de scroll, ETERNO plantea lo contrario: detenerse, mirar y sentir. Porque si algo dejó claro Picasso es que el arte no explica el mundo, lo reconfigura. Y esta vez, lo hará sobre un escenario en Santiago.

Rosalía como arquitecta cultural del siglo XXI

Cuando Rosalía anuncia un nuevo proyecto, el impacto ya no se mide solo en cifras, charts o récords de streaming. En los últimos años, su figura se ha convertido en un fenómeno cultural que sintetiza moda, identidad, experimentación y narrativa visual, capaz de desplazar tendencias e instalar discusiones sobre el rumbo de la cultura pop contemporánea. Con la llegada de LUX TOUR 2026, esa influencia alcanza un nuevo nivel, expandiendo el imaginario de la artista hacia territorios aún más ambiciosos.

LUX no es un disco cualquiera: es un artefacto cultural. Desde las colaboraciones con iconos como Björk y la Escolania de Montserrat, hasta la grabación con la Orquesta Sinfónica de Londres, el álbum propone un puente entre lo clásico y lo futurista. Esa mezcla es justamente lo que ha convertido a Rosalía en una artista que actúa más como arquitecta cultural que como simple intérprete.

La expansión de su figura en los últimos años refuerza esta lectura. Tras el éxito de MOTOMAMI, Rosalía no solo conquistó la música: irrumpió con fuerza en la moda global, con apariciones como su imponente look de Balmain en la Gala Met 2025, campañas para Calvin Klein o su rol como embajadora de New Balance. Su debut como actriz en Euphoria (2026) terminó de confirmar que su propuesta estética ya no pertenece únicamente al mundo de la música, sino a una narrativa cultural transversal.

A nivel simbólico, LUX representa el inicio de una nueva etapa en la conversación cultural latinoamericana. Rosalía, española pero profundamente integrada en las estéticas globales que cruzan lo urbano, lo transatlántico y lo experimental, se vuelve un espejo de un momento donde la música en español es parte fundamental de la cultura pop mundial. Su éxito en países históricamente herméticos al idioma confirma que la cultura hispanohablante ya no es periferia: es centro.

Con LUX, Rosalía no solo lanza una gira. Presenta un manifiesto estético que desafía categorías y propone una sensibilidad expansiva, emocional y radicalmente moderna. En un mundo saturado de estímulos, su apuesta por lo monumental y lo íntimo a la vez aparece como un gesto cultural que marca época y redefine cómo pensamos la música, la performance y la identidad global.

Pulsar 2025 confirma su sitial como el epicentro de la música en Chile

La Feria Pulsar 2025 bajó el telón con la contundencia de un evento que sabe exactamente lo que representa: una vitrina de industria, un punto de encuentro cultural y un termómetro emocional para entender en qué está la música chilena hoy. En su edición número quince, el encuentro organizado por SCD no solo celebró años, sino también una evolución que se siente en el aire. Este domingo, la jornada final explotó en ritmos que cruzaron generaciones, géneros y memorias colectivas, dejando claro por qué este evento ya es parte del ADN musical del país.

La tarde abrió con uno de esos momentos que solo Pulsar puede articular: Quilapayún, con más de seis décadas de historia, transformó el escenario Santander en un coro transversal donde convivieron adolescentes, adultos jóvenes y veteranos de la canción política. “El pueblo unido” y “La muralla” resonaron con la misma fuerza que en los tiempos duros, pero ahora bajo nuevas lecturas y un público que sigue encontrando refugio y resistencia en esas letras. A esa intensidad le siguió un cierre cargado de luminosidad pop con el regreso de Dënver, quienes retomaron el mando con una puesta en escena precisa, estética y emocionante, repasando hits como “Revista de gimnasia”, “Los adolescentes” y “Los vampiros”, confirmando que su imaginario sigue completamente vigente en la escena local.

Mientras el Santander vibraba en esa dualidad entre historia y futuro, el escenario SCD vivía otro clímax. Ana Tijoux, en una presentación afilada y sobria, reafirmó su poder escénico frente a un público que la recibió como una de las figuras más queridas ─y respetadas─ del panorama nacional. Sus interpretaciones de “1977” y “Sacar la voz” fueron coreadas con fervor, pero el momento que tensó la fibra emocional fue “La rosa de los vientos”, un guiño a Makiza que se sintió como un puente directo entre pasado y presente. Tijoux no solo ofreció un concierto, sino una declaración de estilo, conciencia y oficio.

El cierre dominical, sin embargo, no se limitó a los nombres grandes. Bandas como Electrodomésticos, Yajaira, Niños del Cerro, Chinoy, La Ciencia Simple y Catalina y las Bordonas de Oro entregaron capas esenciales a la narrativa del día, construyendo esa mezcla única entre underground, clásicos de culto y nuevas corrientes. A su alrededor, la feria se movió entre talleres, firmas de discos, paneles y encuentros creativos que convirtieron Espacio Riesco en una ciudad musical por tres días. Actividades como la charla “Del ensayo al escritorio: cómo se graba un Tiny Desk”, protagonizada por parte del equipo detrás del fenómeno de 31 Minutos, o la íntima sesión “Creación de letras con Pedropiedra”, funcionaron como pequeños laboratorios donde se compartieron métodos, experiencias y aprendizajes.

Luego del apagado de escenario y la última salida de público, Rodrigo Osorio, presidente de SCD, destacó el espíritu que atravesó toda la edición. “Estamos realmente felices con lo que vivimos en estos tres días, porque vimos a una industria de la música compenetrada, con ganas de remar juntos y entender mejor los desafíos de este ecosistema que entre todos impulsamos. Pero lo mejor de todo es que la gente también ha entendido de qué se trata este evento, que es mucho más que un cartel digno de un festival. Acá se vive la música en toda su dimensión y la audiencia ha sido parte de eso, tanto los fans habituales de Pulsar, como las nuevas generaciones que en esta edición se integraron”, señaló. Ese cruce intergeneracional se transformó en uno de los sellos más nítidos de la versión 2025.

En total, fueron 37 conciertos los que dieron forma al corazón de esta edición, con nombres tan diversos como Javiera Mena, Saiko, De Saloon, FaceBrooklyn, Joe Vasconcellos, Francisco Victoria y Panico, una línea curatorial que confirmó el estado expansivo de la escena nacional. A eso se sumaron decenas de actividades formativas, lanzamientos, mesas de conversación y la presencia estelar de Humberto Gatica, uno de los productores chilenos más influyentes del circuito global. Con su cierre, Pulsar reafirmó por qué hoy es uno de los hitos culturales y de industria más relevantes del país: una plataforma que contiene pasado, presente y futuro sin perder su identidad colectiva.

Oro Amargo regresa al norte con gira que convierte el cine en territorio vivo

El cine chileno suele mirar al norte como paisaje, pero pocas veces como comunidad. Oro Amargo, rodada en la Región de Atacama, está desafiando ese patrón con una gira que no solo devuelve la película a los lugares donde nació, sino que instala una ética distinta en torno a cómo se producen y se comparten las imágenes. Impulsada por el Fondo Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la gira contempla un recorrido amplio por Atacama y Antofagasta, reafirmando una convicción central de la productora Juntos: filmar fuera de la capital no es un gesto estético, sino un compromiso político y cultural.

Felipe Egaña, socio y productor de Juntos, lo sintetiza sin rodeos. “Este proyecto fue pensado para poder llevar la película al norte de Chile con un foco especial en comunas que no tienen acceso a cine, ni en multisalas ni en espacios independientes”. En un país donde la distribución suele ser un lujo metropolitano, esta ruta devuelve algo esencial: la posibilidad de ver cine en territorios que por décadas han quedado excluidos del circuito tradicional. La gira, más que una campaña, es una extensión natural del proyecto.

Durante el rodaje, Juntos ya había hecho un gesto significativo al integrar a un equipo local de Atacama en múltiples áreas técnicas y creativas. Ese cruce entre la experiencia del equipo de Santiago y el conocimiento íntimo del territorio por parte de profesionales de la región no solo fortaleció el proceso de filmación, sino que abrió una relación horizontal, donde el paisaje humano y cultural dejó de ser un telón de fondo para convertirse en una voz activa del proyecto. El resultado fue una producción que entendió, desde dentro, las tensiones, oficios y memorias que atraviesan la pequeña y mediana minería del norte.

Ahora, con la película terminada, la gira quiere activar algo más profundo que el simple visionado. Egaña lo explica así: “Llevar la película de vuelta es devolver la mano. Que puedan ver su entorno, su espacio, sus tradiciones desde una mirada cinematográfica”. El impacto no es menor: para muchas personas, será la primera vez que vean su propio territorio proyectado en una pantalla con la complejidad y dignidad que entrega un largometraje. Es un ejercicio de reconocimiento colectivo y también un gesto político en tiempos donde el acceso cultural sigue marcado por desigualdades persistentes.

La ruta incluye doce comunas de Atacama y Antofagasta, desde zonas donde se filmó —como Caldera, Huasco y Copiapó— hasta lugares más remotos como Pica, Camiña y Tocopilla. El equipo viajará acompañado de parte del elenco y del equipo técnico, incluyendo a la actriz Kat Sánchez, protagonista de Oro Amargo. Ese encuentro directo con las audiencias no solo permite conversar sobre el proceso creativo, sino también estimular la formación de público en territorios históricamente relegados del mapa audiovisual.

Quizás lo más relevante es que esta iniciativa no pretende ser un hecho aislado. Juntos quiere consolidar este modelo como una política interna que atraviese todas sus producciones. “Pronto vamos a filmar otra película en la Región de Coquimbo y en el Biobío, y esperamos volver a esos lugares cuando la película esté terminada”, adelanta Egaña. En un ecosistema cultural donde el centralismo todavía define qué historias se ven y dónde se ven, Oro Amargo abre una grieta luminosa: la de un cine que retorna al origen no como postal turística, sino como diálogo vivo entre quienes filman y quienes habitan el territorio.

El bar temático que se consolida como el hotspot del año

Santiago ya tiene su portal interdimensional oficial para esta temporada primavera-verano, y está escondido a plena vista: Nowas Cantina, el bar temático que desde su apertura viene empujando los límites de lo experiencial y que ahora expande su universo con nuevas aventuras, más inmersión y una carta que, literalmente, parece venir de otra galaxia. Mientras la ciudad se recalienta y los días se alargan, el hotspot galáctico promete convertirse en el refugio perfecto para quienes buscan mezclas de sabor, fantasía y espectáculos que rompen con la rutina terrestre.

Clasificado entre los mejores destinos temáticos del mundo, el restaurante vuelve a encender motores para entregar una experiencia prácticamente cinematográfica. Al cruzar su entrada, la atmósfera cambia: luces vibrantes surcan el espacio, hologramas flotan como si tuvieran vida propia y una nave lista para despegar domina el paisaje interior. Cada rincón rinde homenaje a la saga más legendaria del cine, y el icónico bar circular vuelve a posicionarse como el centro gravitacional de la diversión veraniega. Todo sucede mientras personajes temáticos recorren el recinto, moviéndose entre mesas y visitantes como si fueran parte de la historia oficial.

La gran novedad de esta temporada son las Nowas Nights, un formato after office pensado para quienes necesitan desconectar del día laboral sin perder el espíritu aventurero. Aquí es donde la cantina despliega lo mejor de su arsenal creativo. “Van a encontrar un restaurante lleno de sorpresas, con una carta diseñada para trasladarlos a otra galaxia y personajes temáticos por todo el recinto, pero cuidado con ellos, porque ¡a veces buscan hacer negocios de cazarrecompensas!”, bromea Sergio Carrizo, gerente de marketing de Nowas Cantina. Su advertencia no es solo un guiño: es parte del juego que convierte cada visita en un mini relato espacial.

Las Nowas Nights abrirán de lunes a viernes desde las 18:00 horas e incorporan una carta completamente renovada. Tablas para compartir, nuevos cocktails y mocktails inspirados en planetas desconocidos, shows en vivo, DJ’s que marcan el pulso interestelar, performers interactivos y recorridos por la tienda oficial—sí, con merchandising auténtico de la saga. Para quienes planifican con anticipación, hay un beneficio extra: un 20% de descuento en el total de la cuenta al reservar previamente. “La demanda es muy alta, por lo que les recomiendo reservar, así evitan la fila de la entrada y disfrutan del beneficio”, aconseja Carrizo. Y sí, también es el lugar perfecto para celebraciones corporativas épicas de fin de año.

Más allá del after office, Nowas Cantina se ha consolidado como un espacio versátil para eventos privados. La propuesta no solo ofrece inmersión, sino la posibilidad de adaptar la ambientación a la identidad de cada empresa o celebración. “Queremos que nuestros clientes vivan una experiencia única, inmersiva e inolvidable, en un lugar que es considerado a nivel mundial como uno de los mejores restaurantes temáticos”, afirma Carrizo. La cantina recibe desde cenas ejecutivas hasta lanzamientos creativos, sin olvidar los cumpleaños temáticos, que, según el equipo, son uno de los momentos más celebrados del año. “Nuestros cumpleaños son los mejores: los realizamos todo el año, con sorpresas temáticas que hacen que ese día sea realmente especial”, añade el ejecutivo.

Para eventos de gran escala, el espacio permite recibir hasta 200 personas con horarios flexibles, y su equipo culinario está preparado para construir menús personalizados que se ajusten a cada necesidad, incluyendo alternativas completamente veganas. En tiempos donde las experiencias importan tanto como los sabores, Nowas Cantina se posiciona nuevamente como un híbrido perfecto: un restaurante, un set de película y un punto de encuentro que desafía la monotonía del día a día en la ciudad.