Articles by: Staff G·LAB

El avance del pino pone en jaque al bosque maulino

El verano de 2017 quedó marcado en la memoria colectiva de Chile por los megaincendios que arrasaron cientos de miles de hectáreas entre las regiones de O’Higgins, Maule y Biobío. Ocho años después, las llamas siguen dejando huellas visibles en algunos de los ecosistemas más frágiles del país. Una nueva investigación científica advierte que el verdadero peligro para el ruil, una de las especies arbóreas más amenazadas de Chile, no terminó cuando se apagó el fuego.

Un estudio publicado en la revista especializada Frontiers in Plant Science reveló que los bosques maulinos costeros están enfrentando una transformación acelerada tras los incendios. El problema no radica únicamente en la pérdida de vegetación nativa, sino en la rápida expansión de Pinus radiata, una especie exótica que ha colonizado masivamente las zonas afectadas. El fenómeno está modificando la estructura ecológica de estos bosques relictos y comprometiendo seriamente la capacidad de recuperación del ruil, árbol endémico que actualmente se encuentra en peligro de extinción.

La investigación identificó escenarios especialmente críticos en sectores donde el fuego alcanzó una alta severidad. En algunos de estos lugares, la densidad de pinos llegó a los 9.760 individuos por hectárea cinco años después del incendio. Esta invasión genera una competencia desigual por recursos fundamentales como agua, luz y nutrientes, precisamente en las etapas más sensibles para la regeneración de las especies nativas. Mientras el bosque intenta recuperarse, el pino avanza con rapidez ocupando los espacios disponibles.

Claudia Leal, ingeniera en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile, doctorante de la Universidad de Freiburg y autora principal del estudio, advierte sobre la magnitud del problema. “Se ha registrado que las plántulas de ruil crecen rodeadas de pino en una proporción alarmante: por cada plántula de ruil pueden establecerse hasta diez de pino en su entorno inmediato, limitando severamente su capacidad de recuperar el espacio perdido tras el fuego”, explicó.

Aunque el ruil posee mecanismos naturales de resiliencia, como la capacidad de rebrotar desde su base y generar regeneración por semillas, estos procesos resultan insuficientes frente a una especie diseñada para prosperar después de los incendios. El Pinus radiata libera grandes cantidades de semillas que germinan rápidamente tras el fuego, consolidando un ciclo que favorece su expansión. Cada nuevo incendio facilita aún más su establecimiento, aumentando la acumulación de combustible vegetal y elevando las probabilidades de futuras emergencias forestales.

Mauro González, académico de la Universidad Austral de Chile, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2 y coautor del estudio, sostiene que esta dinámica amenaza directamente la supervivencia del bosque nativo. “Los que son capaces de recuperarse después del incendio son los pinos. Además, no solo el pino genera un problema, obstaculizando la recuperación del bosque maulino, sino que este también se ve afectado por las condiciones climáticas actuales, a diferencia del pino, que está más adaptado a condiciones más secas y cálidas”, señaló.

El escenario se vuelve aún más complejo debido a la fragmentación histórica del paisaje. Los remanentes de bosque de ruil sobreviven rodeados por extensas plantaciones forestales de pino, lo que facilita la dispersión de semillas invasoras y aumenta la vulnerabilidad frente a nuevos incendios. Para los investigadores, el riesgo ya no es solamente ecológico, sino también patrimonial. El ruil forma parte de un ecosistema único en el mundo y su desaparición representaría una pérdida irreparable para la biodiversidad chilena.

La advertencia de los científicos es clara. Sin medidas de manejo y restauración, la extinción local del ruil podría convertirse en una realidad durante las próximas décadas. “En este contexto, la extinción local se convierte en un escenario altamente probable si no se implementa un manejo de control y erradicación de las especies invasoras en el hábitat de estos bosques relictos”, advirtió Claudia Leal.

Frente a este panorama, el estudio propone actuar con urgencia mediante monitoreo satelital, control temprano de pinos invasores, restauración ecológica y una coordinación efectiva entre comunidades locales, organismos públicos y empresas forestales. En un contexto marcado por el cambio climático, la sequía y el aumento de los incendios forestales, el futuro del ruil dependerá de la capacidad de intervenir a tiempo. Lo que está en juego no es únicamente la supervivencia de un árbol, sino la permanencia de uno de los últimos vestigios del bosque maulino costero.

Cómo empezar a correr sin lesionarte en el intento

La última Maratón de Santiago reunió a más de 35 mil personas en sus distintas distancias —10K, 21K y 42K— consolidando no solo un evento deportivo masivo, sino también una fotografía clara de cómo el running dejó de ser una disciplina exclusiva de élites o atletas para convertirse en una práctica transversal. En Chile, correr ya no es solo deporte: es identidad, rutina urbana y también mercado.

Ese crecimiento se ve en la calle y en la vitrina. Marcas deportivas, suplementos, apps de entrenamiento y todo un ecosistema de productos se han instalado alrededor de este “boom del jogging”, que promete salud, rendimiento y desconexión en medio de ciudades cada vez más aceleradas. Pero detrás de esa expansión aparece una pregunta que muchos nuevos corredores se hacen tarde o temprano: ¿cómo se empieza a correr sin romperse en el intento?

El académico de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud de la Universidad de Santiago, Alonso Peña, es claro al respecto. “técnicamente, las personas pueden comenzar con este tipo de acciones de un día para otro, pero deben tener en cuenta que es muy probable que se vayan a lesionar”. La advertencia no apunta a frenar el entusiasmo, sino a entender que el cuerpo no siempre sigue el ritmo de la motivación.

Peña explica que uno de los errores más comunes en quienes se inician es subestimar la adaptación física. “Principalmente es el de los tejidos blandos y las articulaciones, ya que el sistema cardiovascular se adapta, relativamente rápido, al esfuerzo”, dice el especialista. Es decir, el corazón responde antes que las rodillas, los tendones o los músculos, y ahí es donde aparecen las lesiones típicas del principiante.

La recomendación base es bajar la intensidad del impulso inicial. “Lo más recomendable es comenzar de a poco. Más que correr, lo ideal es salir a caminar rápido, y cuando ya ha pasado un par de semanas o meses, comenzar a realizar un trote más rápido. Con ese lapso de tiempo, el cuerpo va a empezar a resistir de acuerdo con la progresión de los ejercicios”, agrega Peña, instalando la idea de que el running es más una construcción que un salto.

A esto se suma una advertencia que muchos pasan por alto: el chequeo médico. “siempre es recomendable”, señala el académico. “Cuando uno es más joven podemos salir a correr sin preocupaciones debido a que nos podemos recuperar más rápido. Pero desde los 35 años hay que ir donde un doctor y hacerse un chequeo. Y si alguien quiere realizar un trabajo técnico especializado, sí o sí hay que consultarle a un profesional”. La lógica es simple: correr no es inocuo, aunque parezca lo contrario.

En el caso de quienes buscan bajar de peso, el foco no está en correr más rápido, sino en sostener el movimiento en el tiempo. “lo ideal es mantener caminatas largas y que, de a poco, se vayan volviendo más intensas”, explica Peña. La estructura del entrenamiento también importa: calentamiento, trote progresivo y retorno a la calma, idealmente tres veces por semana para evitar sobrecargas.

El entorno también juega un rol clave. Zapatillas con buena amortiguación, superficies adecuadas y una hidratación constante pueden marcar la diferencia entre una rutina sostenible o una lesión temprana. “Lo más perjudicial es hacerlo en la arena. Ese es un terreno suave para las articulaciones pero que exige bastante esfuerzo para los músculos”, advierte el académico, poniendo énfasis en decisiones que parecen menores pero no lo son.

Más allá de la técnica, el running también se vuelve una experiencia social. Entrenar en grupo, medir progresos y compartir rutas ayuda no solo a la motivación, sino también a la constancia. “Y la idea es que no se frustren si quedan demasiado doloridos o cansados”, concluye Peña, recordando que en este deporte —como en pocos— el progreso no es inmediato, pero sí acumulativo.

En un país donde cada vez más personas se suman a las calles con zapatillas y cronómetro en mano, el desafío ya no es solo correr más rápido, sino aprender a correr mejor.

El tráfico invisible que viajó por los puertos chilenos

El hallazgo en los puertos de Arica, San Antonio y Valparaíso expuso una de las incautaciones más grandes registradas en Chile: 108 toneladas de cocaína y ketamina ocultas dentro de más de mil toneladas de madera. Una operación que no solo sorprendió por su escala, sino por la sofisticación del método utilizado, donde un material cotidiano se transformó en vehículo químico para el tráfico de drogas.

Desde la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, el análisis apunta a la estructura misma de la madera como clave del ocultamiento. El profesor Pablo Fuentealba Castro explica: “La madera es un material que presenta una alta porosidad y humedad, que dan pie a poder difundir diferentes compuestos dentro de ella. Microscópicamente es una red organizada de tubos o canales, correspondientes a células vegetales muertas, diseñados por la naturaleza para transportar agua”. Esa misma arquitectura natural permite que sustancias solubles penetren en profundidad, imitando procesos industriales de impregnación.

El académico detalla que no se trata de una simple cobertura superficial, sino de una incorporación interna del compuesto. “En este caso hay una penetración e impregnación de la madera que no es solo superficial. Se aprovecha el diseño natural de la planta para que la droga quede distribuida en todo el material, siendo por esto los altos contenidos de droga que es posible transportar mediante este método”. Recuperar estas sustancias también implica procesos complejos de extracción química mediante trituración y solventes específicos.

El caso también abre la dimensión farmacológica del problema. El profesor Mario Rivera Meza, de la Universidad de Chile, explica que la cocaína actúa sobre la dopamina, generando una intensa estimulación cerebral. “La cocaína bloquea los mecanismos que regulan los niveles de dopamina en el cerebro, lo que provoca un marcado aumento de su concentración en el sistema nervioso central. Esto genera una intensa sensación de euforia, alerta y energía”. La ketamina, en cambio, interfiere con el glutamato, provocando estados de disociación profunda.

Ambas sustancias pueden generar dependencia y daños severos, aunque por mecanismos distintos. A esto se suma un riesgo adicional: la adulteración constante en el mercado ilegal. “La cocaína rara vez es pura. Suele adulterarse con sustancias como cafeína, anestésicos locales o fentanilo, un opioide sintético altamente tóxico”, advierte Rivera. En el caso de la ketamina, incluso puede aparecer en mezclas como el llamado “Tusi”, donde la composición es variable y altamente impredecible.

El decomiso no solo revela una red de tráfico sofisticada, sino también cómo la ciencia permite entender sus métodos y consecuencias. La madera dejó de ser solo un material de exportación para convertirse en un soporte químico del crimen organizado, donde lo invisible ocurre a escala microscópica, pero con impacto global.

El Niño se activa y Chile entra en fase de incertidumbre climática

Tras meses de señales en el océano Pacífico ecuatorial, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó oficialmente la presencia de condiciones asociadas a El Niño costero. El fenómeno, conocido por alterar patrones globales de temperatura y precipitación, vuelve a instalarse como una pieza clave en el tablero climático de un país que lleva más de una década bajo estrés hídrico.

El evento ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan de forma anómala y se acoplan con la atmósfera, modificando la circulación de vientos y humedad a escala planetaria. Pablo Sarricolea, académico del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile e investigador del CR2, lo sintetiza así: “la declaración se hace cuando se cumplen dos condiciones a la vez: las temperaturas del Pacífico ecuatorial superan el promedio en 0,5 °C y el componente atmosférico acompaña. Esto refleja un acoplamiento océano-atmósfera, que es lo que distingue El Niño real de un simple calentamiento superficial del mar”.

Según el informe de la NOAA, existe un 63% de probabilidad de que este evento alcance una categoría muy fuerte entre noviembre y enero, lo que lo posicionaría entre los episodios más intensos desde 1950. Sin embargo, los especialistas insisten en evitar lecturas automáticas sobre sus impactos en Chile, donde la relación con las lluvias es compleja y no lineal.

En el país, El Niño suele asociarse a un aumento de precipitaciones en la zona centro y centro-sur, pero el vínculo no es directo. Sarricolea lo aclara con precisión: “No es correcto asociar automáticamente El Niño con más lluvias en Chile, porque hay otras condiciones que las modulan. La relación es probabilística y no de causa-efecto. El mensaje correcto es que El Niño mueve la aguja hacia más lluvia, no que garantiza lluvia”.

Más allá del volumen de precipitaciones, el verdadero punto crítico está en cómo esa agua se comporta en un territorio ya tensionado por la megasequía. El especialista advierte que el fenómeno puede elevar la isoterma cero, lo que implica que parte de la nieve en cordillera podría transformarse en lluvia. “El punto crítico para el agua es que más lluvia no equivale automáticamente a más reservas utilizables. El Niño tiende a elevar la isoterma cero, así que parte de lo que normalmente sería nieve podría caer como lluvia líquida en cordillera”, explica.

Ese cambio altera directamente la forma en que Chile almacena agua. Menos nieve significa menos reservas naturales para primavera y verano, mientras que lluvias más intensas pueden generar crecidas rápidas, turbidez en ríos y riesgos de aluviones. En paralelo, el investigador recuerda que un solo evento no revierte la crisis hídrica acumulada: “La megasequía lleva más de una década de déficit estructural en Chile central. Un invierno húmedo de El Niño es una pausa, no una reversión de la sequía. La recuperación de acuíferos y aguas subterráneas va muy por detrás de lo que aporta una sola temporada”.

El escenario, entonces, no es de solución, sino de preparación. Sarricolea insiste en que el mayor riesgo no es solo la escasez de agua, sino su exceso concentrado en poco tiempo, con consecuencias urbanas y naturales: “El principal riesgo no es solo la falta de agua, sino la posibilidad de mucha agua junta: aluviones, anegamientos y marejadas”. En ese marco, la atención se concentra en zonas como la región Metropolitana, Valparaíso, el centro-sur agrícola y el borde costero, donde los impactos suelen amplificarse.

Lejos del alarmismo o de la idea de un “super El Niño” determinista, los expertos llaman a leer el fenómeno como lo que es: un modulador de probabilidades en un sistema ya alterado por el cambio climático. “Más probabilidad de lluvia, sí; solución a la sequía, no; motivo para prepararse, claramente”, resume Sarricolea, en una frase que condensa el tono con el que Chile deberá enfrentar los próximos meses.

Cómo la IA se convirtió en asesor futbolero

Aunque Chile quedó fuera de la Copa del Mundo 2026, el torneo sigue ocupando conversaciones, grupos de WhatsApp y oficinas completas. Como ocurre cada cuatro años, miles de personas se han sumado a las tradicionales pollas mundialeras, una práctica que mezcla pasión futbolera, intuición y la esperanza de quedarse con el pozo acumulado. Pero esta vez hay un nuevo jugador en la cancha: la inteligencia artificial.

Herramientas como ChatGPT y Gemini se han transformado en aliados inesperados para quienes buscan una ventaja al momento de pronosticar resultados. Desde analizar estadísticas hasta comparar el rendimiento reciente de las selecciones, estas plataformas están siendo utilizadas por fanáticos experimentados y también por quienes apenas siguen el fútbol durante las grandes citas deportivas. La pregunta es inevitable: ¿realmente pueden ayudar a ganar una polla?

Para Diego Fuentealba, doctor en informática, director del Laboratorio de Inteligencia Artificial del Departamento de Contabilidad y Auditoría y académico de la Facultad de Administración y Economía de la Usach, la respuesta requiere matices. “Puede ser útil como apoyo informativo, pero no como una herramienta que prediga resultados con seguridad. En el fútbol hay muchas variables difíciles de anticipar: lesiones, rotaciones, expulsiones, clima, presión del partido, instancia del torneo y hasta eventos fortuitos”.

La irrupción de estas tecnologías refleja un fenómeno más amplio: la inteligencia artificial ya no es una herramienta reservada para especialistas. Hoy forma parte de la vida cotidiana y se abre paso incluso en espacios tan informales como una apuesta entre amigos. Según Fuentealba, plataformas como ChatGPT permiten organizar información, comparar escenarios y construir análisis más completos. Sin embargo, advierte que la incertidumbre sigue siendo parte esencial del deporte más popular del planeta.

El académico explica que la diferencia entre las distintas plataformas no está necesariamente en cuál es mejor, sino en cómo se utilizan. “ChatGPT puede ser muy bueno para estructurar análisis, comparar escenarios y explicar el razonamiento. Además, ChatGPT puede buscar información actualizada en la web y entregar fuentes cuando la consulta lo requiere”. Sobre Gemini, agrega que también puede ser una herramienta útil gracias a su integración con el ecosistema Google, aunque recuerda que sus propias advertencias reconocen la posibilidad de errores o información incorrecta presentada como verdadera.

La expansión de la IA también está democratizando el acceso al conocimiento futbolístico. Quienes antes participaban en una polla simplemente por diversión ahora pueden acceder rápidamente a datos, rankings, antecedentes históricos y explicaciones sobre conceptos que antes parecían exclusivos de comentaristas deportivos. “Es útil para alguien que sabe poco de este deporte. La IA puede funcionar como una especie de “traductor futbolero” explicando quiénes son los favoritos, cómo llega cada selección, qué significa jugar fase de grupos o eliminación directa, qué tan relevante es el ranking FIFA, o por qué un empate puede ser razonable en ciertos partidos”, sostiene Fuentealba.

Sin embargo, el experto insiste en que el verdadero valor de estas herramientas está en la calidad de las preguntas. En lugar de consultar simplemente quién ganará un partido, recomienda solicitar análisis que incorporen variables como forma reciente, bajas por lesión, enfrentamientos previos, contexto competitivo y probabilidades de empate. Cuanto más específica sea la consulta, más útil será la respuesta. La IA, plantea, funciona mejor cuando se le exige argumentar y fundamentar sus conclusiones.

Mientras el Mundial avanza sin presencia chilena en la cancha, miles de personas seguirán buscando la fórmula perfecta para acertar resultados. Algunos confiarán en la experiencia, otros en la intuición y cada vez más recurrirán a algoritmos capaces de procesar millones de datos en segundos. Pero incluso en la era de la inteligencia artificial, el fútbol mantiene intacta una de sus mayores virtudes: la capacidad de sorprender cuando nadie lo espera.

El café podría estar ayudando a tu memoria

Para millones de personas, el día simplemente no comienza sin una taza de café. Está presente en reuniones de trabajo, jornadas universitarias, conversaciones entre amigos y hasta en las primeras horas después de una noche larga. En Chile, donde tres de cada cuatro adultos consumen café al menos una vez por semana, esta bebida se ha transformado en mucho más que un hábito: es parte de la cultura cotidiana. Pero detrás de su aroma y capacidad para mantenernos despiertos, la ciencia sigue descubriendo cómo influye realmente en nuestro cerebro.

Aunque muchas veces se habla del café y la cafeína como si fueran lo mismo, los especialistas advierten que existen diferencias importantes. Miguel Reyes, académico de la Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, explica que “la cafeína es el principal componente activo del café, pero el café tiene una serie de otros productos”. Esa diferencia es clave para entender por qué una taza de café no genera exactamente los mismos efectos que una bebida energética o un suplemento de cafeína.

A nivel cerebral, el café funciona principalmente como un estimulante. Según el investigador, “Tienen un efecto que se denomina técnicamente estimulante, pero fundamentalmente aumentan la vigilia y disminuyen el sueño. Aumentan también un poco la atención, aumentan la capacidad de concentrarse”. En otras palabras, el clásico espresso antes de una prueba, una reunión o una jornada intensa de trabajo tiene una explicación biológica concreta: ayuda al cerebro a mantenerse alerta y enfocado.

El impacto del café no termina ahí. Durante años, distintos estudios científicos han investigado su relación con la memoria y el envejecimiento cerebral. Los resultados han sido mayoritariamente positivos. Reyes sostiene que “se ha demostrado con bastante evidencia que el consumo de café es lo que se denomina neuroprotector. Es decir, disminuye, no muy significativamente, pero disminuye la probabilidad de desarrollar Alzheimer o Parkinson, por ejemplo”. Además, a corto plazo, la cafeína puede facilitar la retención de información y mejorar la capacidad de recordar datos específicos.

Sin embargo, el entusiasmo por el café también tiene límites. Como ocurre con casi cualquier sustancia, la dosis es determinante. El consumo excesivo puede generar efectos adversos, especialmente en personas con problemas cardiovasculares. Taquicardias, aumento de la presión arterial y complicaciones asociadas a arritmias son algunos de los riesgos que los especialistas observan cuando la ingesta supera niveles razonables. Por eso, quienes presentan trastornos del sueño o hipertensión deben prestar especial atención a sus hábitos de consumo.

Otro elemento que suele pasar desapercibido es que no todos los cafés son iguales. La variedad del grano, el tipo de tostado, el método de preparación e incluso la calidad del agua pueden modificar significativamente la cantidad de cafeína y otros compuestos presentes en cada taza. Además, el café contiene antioxidantes que contribuyen al funcionamiento general del organismo, un beneficio que no necesariamente se replica en productos altamente procesados. De hecho, Reyes advierte que el mayor cuidado debe estar puesto en las bebidas energéticas. “Yo diría que donde hay que tener particular cuidado con la cafeína es en las dosis contenidas en las bebidas energéticas, porque ahí las dosis sí son bastante altas. Ahí puede haber problemas, por ejemplo, a nivel cardiovascular”, concluyó.

En un país donde el café forma parte del paisaje diario, la evidencia científica parece confirmar una noticia que muchos querían escuchar: consumido con moderación, no solo ayuda a despertar. También puede convertirse en un aliado para la concentración, la memoria y la salud cerebral. La clave, como suele ocurrir, está en saber cuánto, cuándo y qué tipo de café estamos tomando.

Chiloé apuesta por la cultura como motor de desarrollo local

Mientras gran parte de la conversación sobre desarrollo regional suele concentrarse en infraestructura o turismo, en Chiloé una nueva iniciativa apuesta por otro motor económico y cultural: las industrias creativas. Bajo esa premisa fue presentado oficialmente Avenida Chiloé 2026, el primer mercado de industrias creativas del archipiélago, un proyecto que busca transformar el histórico Barrio Lillo de Castro en un espacio de encuentro para artistas, emprendedores, cultores y organizaciones territoriales.

La presentación se realizó el pasado 6 de junio en la Sede Social Barrio Lillo, reuniendo a vecinos, representantes culturales, emprendedores y medios de comunicación. Más que el lanzamiento de un evento, la jornada marcó el inicio de una propuesta que busca reposicionar uno de los sectores más emblemáticos de la capital chilota, vinculando patrimonio, identidad local y economía creativa en el contexto de las actividades conmemorativas del Bicentenario de Chiloé 2026.

La iniciativa surge en un momento donde distintas ciudades del país buscan revitalizar espacios urbanos a través de la cultura. En ese contexto, Avenida Chiloé pone el foco en Calle Lillo, un lugar profundamente conectado con la memoria colectiva de Castro, históricamente asociado a la actividad portuaria, la gastronomía popular, la artesanía y el comercio tradicional. Para sus organizadores, recuperar este espacio significa también fortalecer el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones respecto de su propio territorio.

“Chiloé tiene hoy la necesidad de volver a poner en valor espacios patrimoniales como Barrio Lillo, un sector que forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad. Queremos que iniciativas como Avenida Chiloé contribuyan a que los propios habitantes reconozcan y valoren este lugar, entendiendo además que la cultura no solo fortalece el tejido social, sino que también genera trabajo, economía y oportunidades para muchas personas que desarrollan su labor desde el ámbito creativo”, señaló Danilo Pozo, gestor cultural, músico y fundador de la iniciativa.

La primera edición del encuentro se desarrollará los días 5 y 6 de septiembre de 2026 y reunirá una amplia muestra del ecosistema creativo chilote. Durante dos jornadas, el público podrá encontrarse con emprendimientos locales, gastronomía tradicional, artesanía, oficios patrimoniales, música en vivo y diversas expresiones culturales provenientes de distintos puntos de la provincia. La apuesta busca generar una vitrina para el talento local, pero también activar nuevas redes de colaboración entre actores culturales, productivos y comunitarios.

Con el respaldo de la Municipalidad de Castro y del Gobierno Regional de Los Lagos, Avenida Chiloé abrirá oficialmente su convocatoria el próximo 12 de junio para emprendedores, artesanos, productores gastronómicos, organizaciones culturales y representantes territoriales de todo el archipiélago. En tiempos donde las industrias creativas aparecen como una alternativa concreta para diversificar las economías locales, el proyecto busca demostrar que la cultura puede ser mucho más que entretenimiento: una herramienta capaz de activar barrios, fortalecer identidades y proyectar el futuro de Chiloé desde sus propias raíces.

El satélite chileno que quiere convertir el espacio en su laboratorio

Mientras la carrera espacial suele asociarse a gigantes tecnológicos y multimillonarias inversiones internacionales, desde Santiago se está gestando una misión que busca demostrar que la innovación también puede despegar desde el sur del mundo. Se trata de SUCHAI-4, el nuevo nanosatélite desarrollado por el Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (SPEL) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, que será lanzado durante julio desde Estados Unidos.

Aunque pesa apenas cinco kilos y ocupa un volumen cercano a los cinco litros, el dispositivo funcionará como un laboratorio científico autónomo capaz de ejecutar cerca de 60 experimentos tecnológicos y científicos en órbita. La misión será enviada a 590 kilómetros de altura en una órbita polar sincronizada con el Sol, continuando el trabajo desarrollado previamente por las misiones SUCHAI, SUCHAI-2, SUCHAI-3 y PlantSat.

El proyecto representa uno de los desarrollos espaciales más ambiciosos realizados completamente en Chile. Además de incorporar investigaciones en biología espacial, instrumentación avanzada y telecomunicaciones, busca consolidar la formación de nuevas generaciones de especialistas en un área estratégica para el futuro tecnológico del país. El decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Francisco Martínez, destacó que “en la Facultad seguimos desarrollando esta tecnología con gran éxito e incorporando nuevos desafíos. En este caso, condensación significa que 60 experimentos estarán en este nanosatélite de 5 litros, que incorpora biología espacial, instrumentación nueva que permite relocalización y percepción de partículas, y comunicaciones. Es un conocimiento y una tecnología muy fina, de alta precisión, hecha completamente en Chile, formando nuevos expertos y nuevas generaciones que se renuevan año a año en este conocimiento espacial”.

Uno de los aspectos más innovadores de SUCHAI-4 es su capacidad de orientación precisa en el espacio. Para lograrlo, el equipo desarrolló un sofisticado sistema que combina ruedas de reacción, electroimanes, propulsores de gas frío y propulsores de plasma. Esta arquitectura permitirá apuntar instrumentos con una precisión inédita para una plataforma de este tamaño, abriendo la puerta a pruebas de observación astronómica, comunicaciones ópticas mediante láser y monitoreo científico de partículas presentes en el entorno espacial.

El satélite también funcionará como una plataforma experimental flexible. Incorporará un telescopio capaz de observar desde el espectro ultravioleta hasta el infrarrojo cercano, sensores magnéticos, detectores de partículas y sistemas para evaluar nuevos materiales basados en grafeno. Todo ello será gestionado mediante un software de vuelo reprogramable desarrollado junto a la Universidad de Santiago, permitiendo modificar operaciones incluso después de que el satélite se encuentre orbitando la Tierra.

Para el investigador principal del proyecto, Marcos Díaz, el verdadero salto tecnológico está en la autonomía de la misión. “El gran salto del SUCHAI-4 es que probaremos las capacidades de autonomía del sistema, operando como un laboratorio espacial flexible y que procesa y aprende. Logramos miniaturizar e integrar tecnologías que nos permiten apuntar el satélite con precisión. Esto no solo abre la puerta a diversas aplicaciones en astronomía, geofísica, y comunicaciones, sino que, gracias a nuestro software reprogramable, podemos ajustar y mejorar los sistemas en pleno vuelo”. Una vez desplegado en órbita, comenzará una etapa tan científica como simbólica: radioaficionados y estudiantes de distintas regiones del país intentarán captar las primeras señales emitidas por el satélite. Será el momento en que este pequeño laboratorio chileno confirme que está vivo y listo para comenzar una nueva etapa de exploración espacial hecha desde América Latina.

La música chilena celebró su mejor noche entre leyendas y nuevas voces

La música chilena volvió a tomarse el escenario con una ceremonia que mezcló emoción, diversidad sonora y varias señales sobre hacia dónde se está moviendo la escena local. La duodécima edición de los Premios Pulsar cerró una intensa semana de celebraciones con una gala transmitida desde TVN, donde artistas consagrados y nuevas voces compartieron protagonismo en una de las vitrinas más importantes para la industria musical nacional.

Entre los nombres que marcaron la jornada destacó Mon Laferte, quien desde México se hizo presente con una presentación especialmente preparada en el marco de su gira Femme Fatale. La artista terminó consolidándose como una de las grandes triunfadoras de la edición 2026 tras obtener los reconocimientos a Intérprete Vocal del Año y Mejor Álbum Pop, reafirmando un vínculo creativo con Chile que sigue vigente pese a la distancia geográfica.

Pero la noche también dejó espacio para una nueva generación de proyectos que están redefiniendo los límites de la música nacional. La banda Candelabro confirmó el impacto de su álbum Deseo, Carne y Voluntad, adjudicándose dos de las categorías más relevantes de la ceremonia: Mejor Álbum Rock y Álbum del Año. El reconocimiento consolida a una agrupación que en los últimos años ha ganado notoriedad gracias a una propuesta experimental, intensa y alejada de las fórmulas tradicionales de la industria.

La diversidad de géneros volvió a ser uno de los sellos de los Premios Pulsar. Mientras Camila Moreno fue distinguida como Mejor Cantautora, Chicarica se quedó con el reconocimiento a Mejor Álbum de Música Electrónica y Engrupid Pipol se impuso en la categoría Metal. Por su parte, Alanys Lagos logró una de las victorias más comentadas de la noche al quedarse con el premio a Mejor Álbum Ranchera y también con el galardón de Artista del Público, respaldada por más de 26 mil votos.

Las presentaciones en vivo funcionaron como una radiografía de la amplitud musical que hoy convive en Chile. Desde el homenaje sinfónico al legado de Víctor Jara interpretado por la Orquesta Clásica y el Coro Sinfónico de la Usach, hasta el cierre urbano de Sinaka, la ceremonia transitó por distintas generaciones y estéticas. También destacaron los shows de De Saloon, que celebró 25 años de carrera, y Javiera Mena, quien adelantó parte del espíritu nostálgico que marcará su próximo gran concierto en el Movistar Arena.

Más allá de los premios, la gala volvió a instalar una idea que se repite año tras año: la música chilena atraviesa un momento de expansión creativa donde conviven el pop, el rock, la electrónica, la música tropical y los sonidos urbanos. Una escena que ya no depende exclusivamente de los grandes circuitos comerciales y que encuentra nuevas audiencias dentro y fuera del país. Como resumió Rodrigo Osorio, presidente de la SCD: “vivimos nuevamente una verdadera fiesta de la música chilena, con shows únicos e irrepetibles, y con ganadores y ganadoras que verdaderamente dan cuenta de lo potente que es nuestra escena en todos sus géneros. Da un orgullo enorme ver a este evento así de grande, consolidado por lejos como la gran ceremonia de nuestra música, y eso es también una responsabilidad para nosotros, que debemos preocuparnos de que los Premios Pulsar se sigan proyectando como un hito ineludible de la música y la cultura en Chile”.

Ventilar, alimentarse mejor y entender el invierno

Con la llegada del invierno y las temperaturas acercándose a sus niveles más bajos del año, las conversaciones sobre resfríos, defensas bajas y remedios caseros vuelven a instalarse en la rutina cotidiana. Sin embargo, detrás de muchas creencias populares existe una explicación científica que ayuda a entender qué ocurre realmente cuando el frío se instala en las ciudades y hogares. Especialistas de la Universidad de Chile advierten que el problema no es únicamente la temperatura, sino la combinación de factores ambientales, hábitos domésticos y condiciones biológicas que terminan favoreciendo la circulación de virus respiratorios.

Una de las ideas más repetidas durante esta época es que el frío enferma. La académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile e integrante del Núcleo Interdisciplinario de Microbiología, Vivian Luchsinger, aclara que la situación es más compleja. “Lo que sí hace es disminuir la respuesta inmune, innata de las personas. Por ejemplo, disminuye la actividad de los cilios nasales que ayudan a eliminar los virus hacia el exterior y eso altera las mucosas, entonces favorece las infecciones por los virus”. A esto se suma un fenómeno cotidiano: durante el invierno las personas pasan más tiempo en espacios cerrados y reducen la ventilación de las viviendas, aumentando las posibilidades de contagio.

La ventilación aparece precisamente como uno de los factores más importantes para atravesar la temporada fría sin comprometer la salud. Bárbara Rodríguez Droguett, académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, sostiene que abrir las ventanas varias veces al día es una práctica esencial, incluso cuando el frío parece desaconsejarlo. Según explica, la humedad acumulada por duchas, cocinas, calefacción, mascotas e incluso la respiración diaria termina generando condensación en muros y ventanas. Ese exceso de humedad favorece la aparición de moho y microorganismos que afectan la calidad del aire interior.

La especialista advierte que las consecuencias van más allá de una pared manchada. “La exposición al moho intradomiciliario está vinculado al asma, alergias respiratorias y en años recientes incluso se ha vinculado a neuroinflamación que puede empeorar a síntomas de ansiedad y depresión”. Por eso, una práctica tan habitual como secar ropa dentro de la casa durante el invierno puede transformarse en un problema silencioso para la salud de quienes habitan esos espacios.

El invierno también modifica la forma en que nos relacionamos con la comida. La sensación de hambre aumenta porque el cuerpo necesita más energía para mantener su temperatura. Carmen Gloria González, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), explica que la exposición al frío incrementa el gasto energético basal y estimula el apetito. La recomendación no es comer más ultraprocesados ni caer en el exceso de calorías vacías, sino privilegiar preparaciones nutritivas que aporten energía sostenida, como legumbres, cereales integrales, verduras cocidas, sopas y caldos tradicionales.

Junto con la alimentación, los especialistas recomiendan reforzar hábitos simples que pueden marcar diferencias durante los meses más fríos. Mantener una hidratación adecuada, aunque no exista sensación de sed, consumir fuentes naturales de vitamina C y evitar cambios bruscos de temperatura forman parte de las medidas más efectivas. En una temporada donde las bajas temperaturas suelen dominar la conversación, la evidencia científica apunta a una conclusión clara: el verdadero desafío no es el frío en sí mismo, sino cómo convivimos con él dentro y fuera de nuestras casas.