La música chilena volvió a tomarse el escenario con una ceremonia que mezcló emoción, diversidad sonora y varias señales sobre hacia dónde se está moviendo la escena local. La duodécima edición de los Premios Pulsar cerró una intensa semana de celebraciones con una gala transmitida desde TVN, donde artistas consagrados y nuevas voces compartieron protagonismo en una de las vitrinas más importantes para la industria musical nacional.
Entre los nombres que marcaron la jornada destacó Mon Laferte, quien desde México se hizo presente con una presentación especialmente preparada en el marco de su gira Femme Fatale. La artista terminó consolidándose como una de las grandes triunfadoras de la edición 2026 tras obtener los reconocimientos a Intérprete Vocal del Año y Mejor Álbum Pop, reafirmando un vínculo creativo con Chile que sigue vigente pese a la distancia geográfica.
Pero la noche también dejó espacio para una nueva generación de proyectos que están redefiniendo los límites de la música nacional. La banda Candelabro confirmó el impacto de su álbum Deseo, Carne y Voluntad, adjudicándose dos de las categorías más relevantes de la ceremonia: Mejor Álbum Rock y Álbum del Año. El reconocimiento consolida a una agrupación que en los últimos años ha ganado notoriedad gracias a una propuesta experimental, intensa y alejada de las fórmulas tradicionales de la industria.
La diversidad de géneros volvió a ser uno de los sellos de los Premios Pulsar. Mientras Camila Moreno fue distinguida como Mejor Cantautora, Chicarica se quedó con el reconocimiento a Mejor Álbum de Música Electrónica y Engrupid Pipol se impuso en la categoría Metal. Por su parte, Alanys Lagos logró una de las victorias más comentadas de la noche al quedarse con el premio a Mejor Álbum Ranchera y también con el galardón de Artista del Público, respaldada por más de 26 mil votos.
Las presentaciones en vivo funcionaron como una radiografía de la amplitud musical que hoy convive en Chile. Desde el homenaje sinfónico al legado de Víctor Jara interpretado por la Orquesta Clásica y el Coro Sinfónico de la Usach, hasta el cierre urbano de Sinaka, la ceremonia transitó por distintas generaciones y estéticas. También destacaron los shows de De Saloon, que celebró 25 años de carrera, y Javiera Mena, quien adelantó parte del espíritu nostálgico que marcará su próximo gran concierto en el Movistar Arena.
Más allá de los premios, la gala volvió a instalar una idea que se repite año tras año: la música chilena atraviesa un momento de expansión creativa donde conviven el pop, el rock, la electrónica, la música tropical y los sonidos urbanos. Una escena que ya no depende exclusivamente de los grandes circuitos comerciales y que encuentra nuevas audiencias dentro y fuera del país. Como resumió Rodrigo Osorio, presidente de la SCD: “vivimos nuevamente una verdadera fiesta de la música chilena, con shows únicos e irrepetibles, y con ganadores y ganadoras que verdaderamente dan cuenta de lo potente que es nuestra escena en todos sus géneros. Da un orgullo enorme ver a este evento así de grande, consolidado por lejos como la gran ceremonia de nuestra música, y eso es también una responsabilidad para nosotros, que debemos preocuparnos de que los Premios Pulsar se sigan proyectando como un hito ineludible de la música y la cultura en Chile”.