Medio Ambiente

Glaciares en riesgo y una alerta que cruza la cordillera

Lo que está pasando en Argentina con sus glaciares no es solo un tema local. Hace unos días, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno de Javier Milei que podría cambiar el mapa ambiental de la cordillera. El punto más crítico es este: ahora serán las provincias las que podrán redefinir las zonas periglaciares, abriendo espacio para proyectos de minería de litio, cobre y oro en territorios que hasta ahora estaban bajo resguardo.

La señal encendió alertas inmediatas, no solo en Argentina, también en Chile. Jorge Aranda, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Chile y especialista en derecho ambiental, advierte que el problema no está solo en la reforma, sino en quién la ejecuta. “Las leyes en Argentina que dependen de las provincias no siempre tienen una buena aplicación. Por ejemplo, hace ya varios años tienen una ley de presupuestos mínimos para proteger bosques, y no todas las provincias o muy pocas han logrado cumplir la meta y el objetivo social”, acotó.

El riesgo, según Aranda, no es abstracto. Tiene que ver con una posible fragmentación en la protección ambiental, donde cada provincia podría interpretar el resguardo glaciar según sus propios intereses económicos. “si me dicen ahora vamos a tener una ley que le va a asignar competencias provinciales sobre protección de glaciares, yo tendría a pensar que vamos a tener realidades dispares, no necesariamente va a haber una protección quizá adecuada conforme a estos precedentes en otras leyes. Creo que podría haber una desprotección y un retroceso en protección ambiental”.

Y Chile no está fuera de ese radar. Compartir cordillera también significa compartir riesgos. Sobre un posible impacto en cuencas hídricas transfronterizas, Aranda fue claro: “podría haber afectación”. En ese escenario, el académico plantea que Chile no puede mirar desde lejos. “correspondería a la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado (DIFROL), que es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, evaluar cuáles podrían ser las acciones que tomaría cada provincia en el caso y activar los mecanismos que tiene para evitar impactos transfronterizos aplicando estos tratados internacionales que Chile ha suscrito previamente con Argentina”.

La preocupación no es solo jurídica. También es ecológica. Un informe técnico elaborado por organizaciones como Aves Argentinas, Fundación Vida Silvestre Argentina y WCS Argentina advierte que debilitar la protección glaciar podría desencadenar impactos profundos sobre biodiversidad, disponibilidad hídrica y equilibrio climático. El dato más duro es también el más simple: más de la mitad de las especies evaluadas en Argentina vive en regiones alimentadas por agua de glaciares.

Ahí es donde el debate deja de ser técnico y se vuelve urgente. El informe advierte que el 56% de las especies evaluadas depende de ecosistemas sostenidos por agua glaciar, una cifra que escala al 86% en mamíferos y al 83% en anfibios amenazados. En otras palabras, intervenir glaciares no solo habilita minería: también reconfigura ecosistemas completos. Y cuando el agua cruza fronteras, el impacto también.

El agua se vuelve urgente y América Latina aún no logra ponerse al día

Mientras el discurso global habla de sostenibilidad como si fuera tendencia, en América Latina el acceso al agua sigue siendo una deuda estructural. En la novena reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, organizada por la CEPAL, el foco se puso en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, ese que apunta a garantizar agua limpia y saneamiento. Lo que salió de esa mesa no fue optimismo, sino una alerta: el ritmo actual no alcanza.

Rene Orellana Halkyer, representante regional de la FAO, lo planteó sin rodeos. “En relación con el ODS 6, si bien se observan avances en la región, estos siguen siendo insuficientes para alcanzar las metas al 2030 y reflejan persistentes desigualdades. El 20% de la población con menores ingresos destina proporcionalmente 1,6 veces más de sus recursos a agua y saneamiento que el 20% con mayores ingresos, con rezagos más pronunciados en hogares vulnerables, comunidades indígenas y afrodescendientes, mujeres y territorios rurales y periféricos”. La brecha no es solo hídrica, es social.

Las cifras refuerzan el diagnóstico. “Al ritmo actual, solo el 19% de las metas del ODS 6 se alcanzaría, mientras el 42% avanza lentamente y el 39% se mantiene estancado o en retroceso”, advirtió Orellana Halkyer. El dato más crítico conecta directamente con la producción de alimentos: la agricultura consume cerca del 72% del agua dulce disponible a nivel mundial. En ese escenario, hablar de desarrollo sostenible sin transformar los sistemas agroalimentarios es, básicamente, un discurso vacío.

El debate también aterrizó en experiencias concretas. Desde Colombia, Ruth Quevedo expuso que la mayoría de los conflictos en la región están vinculados al agua, empujando a repensar la gestión desde la equidad más que desde la escasez. La idea es clara: el problema no es solo cuánto recurso hay, sino cómo se distribuye. En Paraguay, David Fariña apuntó a la presión creciente sobre las aguas subterráneas y a la necesidad de construir sistemas de monitoreo en tiempo real que superen las fronteras políticas, especialmente en ecosistemas compartidos como el acuífero Guaraní.

Chile también apareció en la conversación desde la innovación aplicada. Hernán Chiriboga, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, mostró avances que mezclan tecnología y sentido práctico, desde sistemas de captación de agua hasta técnicas de riego que reducen en casi un 50% el uso hídrico en cultivos como el arroz. Incluso soluciones más simples, como huertas con vasijas porosas enterradas, están demostrando que la eficiencia no siempre depende de grandes infraestructuras, sino de creatividad aplicada al territorio.

Desde la academia, James McPhee, de la Universidad de Chile, puso el foco en el rol del conocimiento. La ciencia, dijo, tiene que ser útil, traducible y precisa para quienes toman decisiones. Hoy, con herramientas que permiten monitorear el planeta desde el espacio y entender mejor la variabilidad climática, el problema ya no es la falta de información. Es qué se hace con ella.

Al cierre, la conclusión fue incómoda pero honesta. América Latina tiene conocimiento, тәжіencia y soluciones para avanzar en el ODS 6. El freno no es técnico. Es político, institucional y de escala. Porque en un contexto donde el cambio climático ya no es futuro sino presente, el agua dejó de ser un recurso más. Es el eje donde se juega todo.

¿Cómo el cambio climático redefine el calendario de las alergias?

Durante años, la primavera se instaló como la estación oficial de las alergias. Una especie de consenso cultural donde el cambio de estación traía consigo estornudos en cadena, picazón persistente y esa sensación incómoda de vivir con un pañuelo en la mano. Pero ese relato, tan repetido como asumido, hoy comienza a resquebrajarse. El otoño, silencioso y menos mediático, también se ha convertido en un terreno fértil para las crisis alérgicas.

El fenómeno no es casual ni aislado. Cambios en las condiciones climáticas han modificado los patrones tradicionales. Hoy, el otoño se presenta más seco que en décadas anteriores, lo que permite que los pólenes —habitualmente asociados a la primavera— extiendan su presencia hasta abril. Este desplazamiento estacional ha generado que personas sensibles continúen experimentando síntomas que antes desaparecían con el fin del verano.

Desde el mundo clínico, el diagnóstico es claro. En esta época, el polvo y el moho toman protagonismo como principales gatillantes. La caída de hojas y el aumento de la humedad generan el escenario perfecto para que estos agentes se acumulen en ambientes cotidianos, especialmente en espacios cerrados. Esto se traduce en congestión nasal, irritación ocular, tos y dolor de garganta, síntomas que muchas veces se confunden con resfríos comunes.

La médica broncopulmonar Rosa Roldán, académica de la Universidad de Santiago, advierte que este tipo de alergias “afectan principalmente a los asmáticos y riniticos”. Además, explica que en Chile conviven dos perfiles predominantes: “Los que son polínicos tendrán más crisis en primavera, pero los alérgicos a ácaros (dermatophagoides) y hongos son los que tienen alergias en otoño e invierno”. Es decir, el problema no es la estación, sino el tipo de alérgeno.

A esto se suma un factor estructural que muchas veces pasa desapercibido: la vida indoor. Con la baja de temperaturas, las personas tienden a cerrar ventanas, encender calefacción y pasar más tiempo dentro de sus casas. Este cambio de hábito incrementa la exposición a alérgenos intradomiciliarios como ácaros, polvo acumulado en alfombras o incluso peluches. Roldán lo resume sin rodeos: “Por calefacción, por estar más en su casa con todo cerrado por frío y condiciones como pisos de alfombras, peluches etc.”.

Desde la vereda pediátrica, el broncopulmonar infantil Pedro Estudillo refuerza esta idea y descarta mitos persistentes. “Efectivamente, en el periodo del otoño, hay cuadros alérgicos y han sido siempre comunes y quizá algunos años esto se exacerba un poco”, señala. Y aclara algo clave en medio de la confusión estacional: “las alergias por hongos, y por algunos alérgenos internos de la casa, son frecuentes que tengan aparición en esta época del año”.

El especialista también pone en perspectiva el relato dominante sobre las alergias. “Siempre es más frecuente tener información por los medios de las alergias estacionales de la primavera, porque afectan a una cantidad muy grande de gente, pero es común que veamos alergias en el otoño y esto es algo que ocurre todos los años. Así que las alergias no aparecen en una sola época del año, depende de a qué cosa uno es alérgico”. En otras palabras, el calendario no manda, lo hace la biología.

Frente a este escenario, el llamado es claro y directo. Ante síntomas persistentes, lo recomendable es acudir a un especialista y realizar un diagnóstico completo. Los tratamientos existen y suelen ser efectivos, desde antihistamínicos de uso diario hasta inhaladores nasales que ayudan a desinflamar las vías respiratorias. Pero el punto de partida sigue siendo el mismo: entender que el otoño también respira alergia.

Tierras raras abren debate entre geopolítica soberana y medio ambiente

El reciente acuerdo entre Chile y Estados Unidos para fortalecer la cooperación en minerales críticos y tierras raras instaló un debate que va más allá de la minería. En juego no solo está el acceso a recursos estratégicos para la transición energética y la industria tecnológica, sino también la posición geopolítica del país y la presión sobre sus ecosistemas. La discusión se abre en un momento donde estos elementos se han vuelto indispensables para vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas electrónicos y también para la industria de defensa.

El Dr. Alberto Monsalve, académico del Departamento de Ingeniería Metalúrgica de la Universidad de Santiago de Chile, explicó que el acuerdo contempla coordinación técnica permanente y exploración de inversiones conjuntas. Según señaló, “establece llevar a cabo consultas técnicas periódicas entre ambos países; exploración de financiamiento público y privado para nuevas inversiones en este rubro; identificación de proyectos conjuntos en minería y procesos metalúrgicos; el fortalecimiento del reciclaje de materiales críticos y asegurar las cadenas de suministro. Chile queda así posicionado como actor fundamental en la competencia global por los recursos naturales”. El académico advierte que el escenario es abiertamente geopolítico y que las potencias compiten por asegurar estos insumos estratégicos, por lo que “lo importante es que nuestro país encuentre la posición más ventajosa en esta lucha por estos recursos”.

La economista Marcela Vera, académica de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago, plantea una lectura distinta y advierte riesgos en materia de soberanía. “Este acuerdo implica que se desarrollarán consultas a Estados Unidos cuando se produzcan modificaciones en el sector minero relacionado con minerales críticos y tierras raras. Este aspecto, sin duda, limita la soberanía nacional, pero también genera una señal internacional en la que el gobierno de Chile se alinea con Estados Unidos para abrir la posibilidad de una provisión de recursos esenciales que son utilizados para la elaboración de misiles, en el marco de la guerra que desarrollan Estados Unidos e Israel contra Irán”, comentó. La académica agregó que el contexto internacional vuelve este acuerdo particularmente sensible, señalando que para Estados Unidos “le quedan solo dos meses de reservas de tierras raras, elementos fundamentales para la elaboración de los misiles que utiliza en esta guerra, la cual ha adquirido connotaciones globales”.

El movimiento también tensiona la relación con China, principal socio comercial de Chile desde 2010 y destino de cerca del 40% de las exportaciones nacionales. Monsalve reconoce que el acercamiento con Washington será interpretado como un alineamiento estratégico. “sin duda este acercamiento de nuestro país con EEUU será visto e interpretado por China como un alineamiento estratégico con Norteamérica, con la consiguiente reducción potencial de China a nuestros recursos naturales”. Aun así, el académico considera que diversificar mercados puede ser una estrategia económica razonable. “Chile posee sólidos vínculos con China, siendo este país un socio clave en la economía nacional. De hecho, China es el principal comprador de cobre habiendo realizado variadas inversiones en el mundo minero, especialmente en la industria del litio. Creo que es una sana política económica diversificar nuestros compradores para evitar una dependencia con pocos de ellos, lo cual puede ser riesgoso”.

Desde una mirada crítica, Vera advierte que el equilibrio diplomático podría verse afectado. “Sin lugar a duda, las relaciones entre Chile y China se pueden ver afectadas como producto de la resolución que tome el actual gobierno respecto del cable, pero también respecto de la provisión que Chile puede establecer hacia Estados Unidos en relación con estos minerales críticos que se utilizan como insumos para la actual guerra”. La economista sostiene que el país podría comprometer su posición internacional si no ajusta la estrategia. “Esto es tremendamente peligroso si no se corrige oportunamente, dado que el país no solo no estaría considerando su posición neutral respecto de la guerra, sino que, además, estaría perjudicando a su principal socio comercial. Pensar que esto no va a tener consecuencias es poco profesional. El Gobierno aún está a tiempo de corregir este rumbo y de restablecer adecuadamente los acuerdos que requiere nuestro país para diversificar su tecnología y su infraestructura”.

El debate también alcanza la sostenibilidad de los recursos. Vera advierte que el aumento de la producción puede reducir las reservas nacionales de minerales estratégicos. “Nos quedan 20 años de explotación del mineral rojo y solo 30 años de explotación del litio, también llamado oro blanco. Si nosotros aumentamos la producción en estos años, disminuimos las reservas que tenemos para nuestro país y para las generaciones futuras; pero, además, dado el poder de mercado que tiene Chile respecto de estos dos minerales, el precio de hoy también baja”. Monsalve coincide en la necesidad de regulación, señalando que la fiscalización es clave para evitar impactos irreversibles. “Cuando se trata de minerales críticos y tierras raras no sólo es recomendable un mayor control sobre nuestros recursos naturales, más que eso: es estrictamente necesario. Esto debido a la importancia capital que poseen los minerales estratégicos y las tierras raras en la economía mundial: armas, sistemas electrónicos y digitales, motores de aviación y un largo etcétera”.

Las implicancias ambientales también forman parte del debate. La científica Cristina Dorador advierte que el desarrollo de esta industria debe considerar estándares estrictos y participación territorial. Para la ecóloga microbiana, la alianza debe realizarse “bajo todos los lineamientos ambientales existentes en el país, dando pie a la participación ciudadana y, por supuesto, también a la participación de los pueblos originarios. Lamentablemente no tenemos un grado de maduración tan alto en el ámbito del conocimiento de las tierras raras y también en general de los minerales”. La investigadora agrega que el país debiese priorizar una mirada de largo plazo. “Chile debiese tener una actitud más protectora, sobre todo pensando en las futuras generaciones y también pensando en la salud de los ecosistemas”.

Dorador también advierte sobre los efectos de los métodos extractivos. “cualquier tipo de intervención en el país, en la geografía del país, en los distintos hábitats que existen, genera daños posiblemente irreparables. Todo es naturaleza, incluyendo estos minerales”. La científica subraya que la alta demanda global incentiva procesos intensivos que alteran ciclos ecológicos. “Actualmente muchas veces se ofrecen métodos extractivos entre comillas sustentables, eficientes, etcétera, pero que no se conocen los alcances, ya que eso es información que lo tiene generalmente el mundo privado. Por otro lado, como hay tanta demanda mundial, se busca maximizar ciertos los envíos y obtener lo que más se pueda en corto plazo, y esto genera aún más daño a la naturaleza, porque evita los ciclos regenerativos, perturba también los ciclos normales del agua, porque todo esto requiere agua, entre otros aspectos”.

En ese contexto, la discusión sobre minerales críticos deja de ser solo técnica y se transforma en una decisión estratégica para el país. Entre la competencia global, la presión económica y los impactos ambientales, Chile aparece como un territorio clave en la transición energética mundial, pero también como un espacio donde cada decisión puede redefinir su posición geopolítica y el futuro de sus ecosistemas.

Playas del litoral central en alerta por fragata portuguesa

El verano en el litoral central volvió a encender las alarmas. Hace un par de días, la Seremi de Salud de Valparaíso anunció la prohibición de baños recreativos en las playas de Cartagena, El Tabo y Santo Domingo debido a la presencia de la fragata portuguesa, un organismo marino altamente peligroso que, aunque suele confundirse con una medusa, no lo es. Su apariencia engañosa —una especie de “vela” azulada flotando en el agua— esconde tentáculos urticantes que pueden alcanzar hasta 20 metros de longitud y que representan un riesgo serio para la salud humana.

La fragata portuguesa no es una desconocida en las costas chilenas. Durante las últimas temporadas estivales, su aparición se ha vuelto recurrente, obligando a las autoridades sanitarias y marítimas a reiterar un mensaje clave: no tocarla bajo ninguna circunstancia. El motivo es claro y contundente. Este organismo es capaz de inyectar un veneno extremadamente doloroso, incluso cuando está varado en la arena y aparentemente inofensivo.

El infectólogo y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, Ignacio Silva, explicó que “los tentáculos de la fragata portuguesa contienen una toxina que, al tomar contacto con la piel de las personas, genera una reacción inflamatoria y alérgica que se manifiesta con un dolor muy intenso que se puede extender por 20 o 30 minutos y que, en incluso en algunas personas, puede durar varias horas”. Una experiencia que, lejos de ser pasajera para todos, puede requerir atención médica.

Según el especialista, en la mayoría de los casos “las molestias se pasan solas”, aunque advierte que “hay personas que deben recurrir a centros de salud para la administración de analgésicos”. A esto se suman otros efectos que elevan el nivel de gravedad de una picadura. “Este tipo de picaduras también son capaces de generar dificultades en la respiración y lesiones de tipo quemaduras con ampollas, irritación y heridas”, señaló.

Silva también advirtió sobre escenarios menos comunes, pero potencialmente fatales. Algunos pacientes pueden desarrollar reacciones alérgicas severas en toda la piel, de tipo anafiláctica, que derivan en un shock alérgico. “Esto es poco usual, pero podría pasar”, indica el académico, subrayando que, aun así, “normalmente, lo más común es el dolor y la ocurrencia de lesiones”.

Frente a una picadura, el protocolo es claro y va en contra de varios mitos populares. El infectólogo enfatizó que lo primordial es evitar cualquier contacto físico con la fragata portuguesa. En caso de exposición, recomienda lavar la piel con agua salada, incluso utilizando la misma agua del mar. “Otro líquido que he visto, y que funciona como especie de antídoto, es el vinagre”, señaló, advirtiendo además que el uso de supuestos “remedios caseros” puede agravar la lesión. “Hacer limpieza de las zonas afectadas con bebidas, orina, jugos o agua dulce puede afectar, aún más, las lesiones”.

Finalmente, Silva recalcó que la prevención sigue siendo la mejor herramienta. Ante la presencia de fragatas portuguesas en un balneario, es fundamental respetar las advertencias oficiales. “Seguir las instrucciones de las autoridades marítimas y sanitarias” no es solo una sugerencia, sino una medida de autocuidado. “La Seremi de Salud normalmente está avisando los lugares en los que hay presencia de estas especies. Y ahí, la recomendación es no nadar en esas aguas para no exponerse al riesgo”, concluyó.

Tierras raras, fuego y poder en disputa en Penco

Un video viral bastó para reactivar una polémica que en Penco nunca ha estado realmente apagada. En las últimas semanas, una grabación del excandidato presidencial Joaquín Lavín recorrió redes sociales destacando las virtudes del yacimiento de tierras raras ubicado en la comuna del Biobío. “Aquí hay un yacimiento de tierras raras, que son hoy día muy valiosas en el mundo, porque son imanes, tienen propiedades magnéticas y permiten crear magnetos permanentes que sirven para los motores eléctricos, sirven para las torres eólicas (…)”, señalaba el exalcalde de Las Condes. El registro no apareció en el vacío: Lavín se ha transformado en uno de los principales promotores del proyecto minero impulsado por Aclara Resources, una iniciativa de US$130 millones que busca explotar estos minerales estratégicos en la zona.

La difusión del video coincidió con un momento especialmente sensible para la comuna. Los incendios forestales que golpean con fuerza a la Región del Biobío, y que han afectado directamente a Penco, reabrieron una disputa de larga data entre las comunidades locales y la empresa minera. En el centro del conflicto están las llamadas tierras raras, un grupo de 17 elementos químicos fundamentales para la tecnología contemporánea, desde smartphones y baterías para vehículos eléctricos hasta aerogeneradores y equipamiento militar, claves para la transición energética y digital que empuja la economía global.

La tensión escaló cuando la Corporación Parque para Penco alertó, a través de Instagram, que los incendios alcanzaron sectores del Fundo Coihueco, incluyendo áreas donde se proyecta instalar la minera. La organización difundió un mapa con el avance de las llamas y precisó que, si bien no todo el recinto fue consumido por el fuego, sí se registraron afectaciones relevantes. La publicación encendió suspicacias y reactivó cuestionamientos sobre el futuro del territorio en un escenario de catástrofe ambiental.

Desde la empresa Aclara Resources respondieron con dureza a los rumores que vinculan el proyecto con el origen de los incendios. En una declaración pública, la compañía sostuvo que “somos claros y categóricos en señalar que se trata de afirmaciones falsas, irresponsables y malintencionadas. Por el contrario, también hemos sido directamente afectados por esta catástrofe”. La firma agregó que “confiamos plenamente en el trabajo de las autoridades competentes que están investigando las causas de la emergencia y no dudaremos en sumarnos o ejercer las acciones que correspondan para perseguir a quienes resulten responsables”.

El proyecto, sin embargo, sigue bajo escrutinio institucional. La iniciativa se encuentra en revisión por el Servicio de Evaluación Ambiental desde junio de 2024, tras una reformulación, y enfrenta una férrea oposición local. El alcalde Rodrigo Vera y el Concejo Municipal de Penco han manifestado su rechazo, presentando en octubre de 2025 un pronunciamiento formal ante el SEA donde cuestionan la legalidad, los impactos ecológicos y la compatibilidad territorial del proyecto, solicitando una reevaluación integral.

Para entender la magnitud de lo que está en juego, Diario Usach conversó con Ayaz Alam, geógrafo y académico de la DIGEA Usach, y con Pedro Orrego, ingeniero civil metalurgista y académico del Departamento de Metalurgia de la misma universidad. Alam explicó que “las tierras raras son los elementos estratégicos para la transición energética y también para diferentes tecnologías modernas porque son necesarios para fabricar imanes para armamentos que se ocupan, por ejemplo, en la turbina eólica y vehículos eléctricos, pantallas LED, láser, diferentes tipos de dispositivos electrónicos y también los equipos militares. Entonces son bastante importantes”. El académico también matizó el concepto: “aunque lo digamos como tierras raras, no son tan raras. Están distribuidos a lo largo de la corteza, pero en una concentración muy baja. Entonces lo que hay que encontrar es dónde hay mayor concentración de estos elementos que se puede extraer. Otro desafío es ver cómo hay que separarlo y procesarlo”.

Desde la mirada técnica, Pedro Orrego detalló que el proyecto cuestionado “se conoce como Módulo Penco y se ubica en la Región del Biobío”, y que contempla “la explotación de tres zonas de extracción de arcillas con tierras raras, una planta con capacidad para procesar 320 toneladas por hora y la intervención de más de 153 hectáreas”. Una escala que explica tanto el interés económico como la preocupación ambiental que despierta la iniciativa.

El impacto de los incendios sobre los suelos donde se ubican estos minerales abre otra arista crítica. Orrego planteó que “a mi entender los incendios afectan la flora y fauna de la zona donde está ubicado el Módulo Penco, es posible que la empresa, ante este escenario, intente un cambio de uso de suelo para favorecer el desarrollo del proyecto”. Alam, por su parte, fue claro en advertir que “los incendios sí van a afectar los suelos donde tenemos obviamente la presencia de tierra rara, pero el tema es que cómo va a ser afectado por la distribución o la concentración de la tierra rara, eso obviamente depende del grado y la temperatura que se alcanza durante estos incendios”. Según explicó, “afectará evidentemente la distribución de los minerales, en este caso la tierra rara que se encuentra en estos suelos”, aunque precisó que solo temperaturas extremadamente elevadas podrían alterar su estructura química, algo que calificó como poco probable.

El geógrafo también advirtió que las cenizas y los cambios en la química del suelo tendrán efectos duraderos en el territorio y fue tajante frente a la posibilidad de que estos escenarios sean aprovechados por la empresa. Señaló que sería “ilegal e inmoral”, recordando además que “en nuestro país los incendios forestales obviamente no modifican la propiedad de la tierra ni la construcción minera, entonces cualquier proyecto minero tiene que seguir los procedimientos legales y ambientales establecidos”.

Entre el fuego que arrasa cerros, la urgencia climática y el apetito global por minerales estratégicos, Penco se ha convertido en un punto de fricción donde confluyen poder político, intereses económicos y resistencia territorial. Un conflicto que, lejos de apagarse, parece alimentarse de cada nueva chispa.

Una plataforma nacional para anticipar el clima espacial

En un país donde el transporte, la minería, la logística, la pesca y la agricultura dependen cada vez más de sistemas de posicionamiento satelital y redes de conectividad, el clima espacial dejó de ser un asunto lejano. Las tormentas solares y perturbaciones geomagnéticas pueden alterar la precisión del GNSS, provocar interrupciones en las comunicaciones y afectar sistemas críticos. El problema es conocido por la comunidad científica local, pero hasta ahora Chile no contaba con una tecnología propia capaz de anticipar estos eventos y mitigar sus efectos en tiempo real.

Ese vacío es el que busca abordar el proyecto Fondef “Desarrollo e Implementación de Plataforma de Meteorología Espacial en Chile”, que se desarrolla con participación de la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad Adventista de Chile como institución principal, la Universidad de Chile y la Dirección Meteorológica de Chile como entidad asociada. La iniciativa cuenta además con el apoyo institucional de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación de la Usach, a través de su Dirección de Gestión Tecnológica.

La meta es concreta: levantar una plataforma piloto que permita monitorear en tiempo real el clima espacial, generar alertas tempranas y ofrecer una base de datos abierta tanto para la comunidad científica como para organismos públicos y privados. A través de este sistema, los usuarios podrán acceder a reportes sobre eventos solares, tormentas geomagnéticas, impactos esperados y recomendaciones de mitigación, integrando ciencia dura con aplicaciones prácticas.

El proyecto articula capacidades que hasta ahora estaban dispersas. “Nuestro aporte como equipo Usach estará centrado en el estudio del viento solar y la magnetósfera, mientras que el Dr. Manuel Bravo, investigador de la Universidad Adventista de Chile y director del proyecto, contribuirá con su experiencia en investigación de la ionósfera, área en la cual es uno de los mayores expertos a nivel latinoamericano”, señala la Dra. Marina Stepanova, directora alterna de la iniciativa. A esto se suma el fortalecimiento de la instrumentación científica local, con repositorios de datos y desarrollo de sensores que permitirán robustecer la observación espacial desde Chile.

Más allá del despliegue tecnológico, el impacto esperado apunta a la autonomía. “Este tipo de proyectos nos permite avanzar desde la ciencia básica hacia soluciones aplicadas con impacto directo en la sociedad. Queremos generar una herramienta que no solo aporte al conocimiento científico, sino que también al desarrollo y la seguridad tecnológica del país”, añade el Dr. Víctor Pinto. En la práctica, la plataforma permitiría reducir la dependencia de mediciones provenientes de Estados Unidos y Europa, y aportar datos propios a las redes globales para mejorar la precisión de las predicciones.

La proyección es multisectorial y de largo plazo. Sectores como el marítimo y aeronáutico podrían anticipar disrupciones en navegación y comunicaciones, mientras que industrias que dependen de la geolocalización tendrían margen para prever errores operativos. Al mismo tiempo, el proyecto fortalece la formación de capital humano avanzado, integrando a estudiantes de pre y postgrado en el desarrollo de modelos científicos. Si todo avanza según lo previsto, el sistema podría operar en conjunto con la Dirección Meteorológica de Chile, marcando un punto de inflexión en la capacidad del país para anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades y leer —con mayor precisión— lo que ocurre más allá de la atmósfera.

Cianobacterias y contaminación desatan tragedia en el lago Vichuquén

Lo que antes era una postal veraniega hoy se transformó en una escena inquietante. El lago Vichuquén, famoso por sus aguas limpias y su ritmo apacible entre bosques y casas familiares, amaneció cubierto por un manto espeso y fluorescente que cambió por completo la vida del sector. La crisis salió de la esfera local cuando ocho perros murieron en pocos días, un hecho que encendió las alarmas y dejó en evidencia un problema que llevaba tiempo gestándose bajo la superficie. La comunidad reaccionó con desesperación, y organizaciones animalistas levantaron la voz para exigir protección, prevención y respuestas urgentes.

La Agrupación de Protección Animal Comuna de Vichuquén (PAV) ha sido una de las más firmes en denunciar la gravedad del escenario. Han atendido múltiples casos recientes de intoxicación en mascotas, todos con síntomas compatibles con la exposición a toxinas de cianobacterias. Los reportes hablan de pruebas hepáticas desbordadas, fallas severas en coagulación, hemorragias internas y daño renal agudo. La situación afecta principalmente a los perros, quienes beben del lago, ingieren grandes cantidades de agua y luego absorben aún más toxinas al lamer su propio pelaje. Ese ciclo crudo y silencioso se ha convertido en una trampa mortal para ellos, y en un aviso para el resto del ecosistema.

Frente a esta emergencia, la Seremi de Salud del Maule convocó una mesa intersectorial que reunió a autoridades municipales, equipos técnicos, entidades ambientales, la DGA, la Armada y la Delegación Presidencial. La seremi Carla Manosalva enfatizó que la coordinación permitirá generar información clara y basada en evidencia, asegurando además que no existen registros en centros de salud primaria que indiquen intoxicaciones humanas asociadas al lago. Sin embargo, la ausencia de casos formales no implica ausencia de riesgo, especialmente en un contexto donde los animales ya están pagando un costo altísimo.

Para entender cómo se llegó a este punto, es clave mirar lo que sucede a nivel biológico. Las cianobacterias, como explica el experto en áreas silvestres y académico de la Universidad de Santiago, Alberto Alaniz, no son dañinas por naturaleza. “Las cianobacterias no son nocivas en sí mismas, ya que son organismos fotosintéticos. El problema es que en grandes cantidades producen toxinas que pueden ser negativas para los animales. Para un perro pueden ser mortales, sin embargo, para el caso de un humano es menos probable que su consumo produzca el deceso, pero sí podría generar un cuadro de intoxicación fuerte”, detalló a Diario Usach. El problema no es su existencia, sino su proliferación descontrolada.

Alaniz explica que este crecimiento explosivo tiene múltiples gatillantes. La contaminación del agua con nitrógeno y fósforo —proveniente de la agricultura y transportados por ríos o napas hacia los lagos— es una de las principales variables. A ello se suma la presencia de partículas orgánicas derivadas de aguas servidas, que también alimentan la actividad bacteriana. El lago, entonces, se convierte en un caldo de cultivo perfecto para que estas microalgas tóxicas crezcan sin límite, dejando atrás la imagen cristalina que caracterizó a Vichuquén por décadas.

Ante este escenario, el académico de la Usach considera urgente que la Seremi impulse una investigación exhaustiva para rastrear el origen de los contaminantes. Propone la activación de una alerta preventiva, la prohibición temporal del uso recreativo del lago y la evaluación de posibles daños a ecosistemas ribereños, fauna nativa y fuentes de agua utilizadas para riego o consumo humano. El riesgo no se limita a la superficie. “Esto podría ser nocivo también para seres humanos, si se utiliza agua contaminada extraída mediante bombas desde el lago o mediante norias”, advierte Alaniz. La crisis ambiental de Vichuquén no es solo una tragedia para las mascotas; es un síntoma de un problema mayor que ya golpea a la naturaleza y podría alcanzar a las personas si no se actúa con rapidez.

La otra cara del aire limpio en Chile

Chile lleva dos décadas avanzando en su batalla contra la contaminación del aire, y por primera vez existe un panorama tan completo como incómodo sobre lo que realmente respiramos. Un estudio publicado en junio de 2025 en la revista científica Atmosphere —titulado Current Status, Trends, and Future Directions in Chilean Air Quality: A Data-Driven Perspective— ofrece la radiografía más extensa hasta ahora: más de 180 millones de datos horarios recopilados desde 191 estaciones de monitoreo a lo largo del país, analizados por un equipo de la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo. La conclusión general es clara: la calidad del aire ha mejorado, pero el mapa sigue mostrando heridas abiertas, especialmente en el sur y en zonas industriales del norte y centro.

El académico Manuel A. Leiva, uno de los autores del paper, sintetiza la evolución con precisión quirúrgica: “Aquí ha mejorado la calidad del aire a lo largo de los años y la única forma de verificar eso es a través de información y monitoreo”. Su afirmación se respalda con cifras que hablan por sí solas. Santiago logró reducir en casi un 40% sus concentraciones máximas de material particulado fino desde comienzos de los 2000, mientras que la caída del dióxido de azufre ha sido especialmente notoria en polos industriales como Huasco y Quintero-Puchuncaví. El país, comparado consigo mismo, respira un poco más limpio. Pero comparado con sus propios desafíos, aún está lejos de un aire justo.

La investigación profundiza en una tensión que Chile no ha sabido resolver del todo: la desigualdad territorial del aire. Kevin Basoa, investigador del CR2 y funcionario del Ministerio del Medio Ambiente, lo expone sin eufemismos: “En el sur del país, el uso intensivo de la leña sigue siendo la principal causa de los altos niveles de material particulado, y no es un problema que se resuelve solo con tecnología”. Aunque existen normas recientes como la Ley de Biocombustibles, su implementación avanza con lentitud y se enfrenta a un arraigo cultural difícil de reemplazar. A eso se suma la compleja geoclimática del país, donde la influencia permanente del anticiclón del Pacífico genera estabilidad atmosférica y limita las opciones de dispersión. Tal como recuerda Leiva, “podemos reducir las emisiones, pero tenemos barreras geográficas y climáticas que no dependen de nosotros”.

Uno de los elementos más llamativos del estudio es la mirada crítica hacia la red de monitoreo del país, considerada la más grande de América Latina. Chile cuenta con más de 200 estaciones, pero solo 125 cumplieron el estándar mínimo de datos en 2024. Hay ciudades subrepresentadas, estaciones que miden apenas uno o dos contaminantes y territorios con sobrecarga de monitoreo debido a exigencias industriales. “Tenemos una red robusta, pero con oportunidades de mejora”, insiste Leiva, dejando claro que disponer de datos no es lo mismo que disponer de información significativa. Basoa suma otra capa al análisis al valorar el rol del Estado: “Esta red se construyó gracias a políticas públicas y decisiones del Estado. Es una herramienta excepcional, pero debemos cuidarla y mejorarla”.

El paper también revisita una discusión que Chile arrastra hace años: las llamadas “zonas de sacrificio” y la urgencia de volver a mirarlas desde la justicia ambiental. La investigadora Zoë Fleming destaca que, pese a los avances, los episodios críticos no han desaparecido y requieren un monitoreo más sofisticado: “La combinación de emisiones industriales y de quema de leña en Coronel y Talcahuano hace que todavía se superen las normas de PM2.5 en algunas ocasiones del año”. Basoa refuerza la dificultad de controlar episodios de SO₂ vinculados a procesos industriales que no muestran patrones regulares y demandan nuevas estrategias de fiscalización. Las brechas territoriales —entre norte minero, sur leñero y centro urbano— son parte estructural del problema.

Más allá del diagnóstico, el estudio propone un mensaje incómodo pero necesario: sin ciencia aplicada, no hay política pública efectiva. “Después de 20 años, recién estamos logrando que los estudios científicos no queden en un paper, sino que lleguen a la sociedad y a los tomadores de decisiones”, afirma Leiva, subrayando que esta investigación busca ser una herramienta real para actualizar planes de descontaminación, mejorar la red de monitoreo y orientar nuevas inversiones. Basoa añade un recordatorio para tiempos de negacionismo climático: “En tiempos de negacionismo climático, es importante valorar el rol del Estado y de las universidades públicas. Esta red, estos datos y estas políticas existen gracias al trabajo coordinado de lo público y lo académico”.

El equipo liberó su base de datos completa en la plataforma Zenodo, convirtiéndola en un recurso abierto que otros investigadores podrán utilizar, replicar y comparar. Para Leiva, este es un aporte exportable: “Tenemos un laboratorio natural que puede ayudar a mejorar la gestión de calidad de aire en la región”. Chile, pese a sus contradicciones, vuelve a situarse como referente en monitoreo ambiental. Pero la pregunta que queda flotando es si será capaz de transformar esos datos en aire limpio para todas las comunidades, no solo para algunas.

Chile celebra la llegada de las aves migratorias con un llamado urgente a la protección

Con la llegada de la primavera, los cielos chilenos comienzan a poblarse de alas que cruzan continentes. Miles de aves migratorias, provenientes del hemisferio norte, aterrizan en humedales, costas y parques del país, dando inicio a uno de los espectáculos naturales más imponentes del planeta. Su arribo coincide con la conmemoración del Día Mundial de las Aves Migratorias, una fecha que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) aprovechó para reforzar el llamado a la protección de estas especies, esenciales para el equilibrio ecológico y la biodiversidad del territorio nacional.

Este año, la conmemoración —que en el hemisferio sur se celebra cada 11 de octubre— pone énfasis en el papel de las comunidades locales en la creación de espacios seguros y saludables para las aves que recorren miles de kilómetros buscando alimento y refugio. Su travesía, que atraviesa desiertos, cordilleras y océanos, está marcada por desafíos crecientes: pérdida de hábitats, contaminación, cambio climático y la constante presión de las actividades humanas sobre sus rutas naturales.

El Director Nacional (s) del SAG, Oscar Camacho, destacó la importancia de este fenómeno natural y su vínculo directo con la salud ambiental del país. “Este día tiene una gran relevancia, ya que las aves migratorias cumplen un rol fundamental en el equilibrio de nuestros ecosistemas y en la sanidad del país. Muchas de ellas están protegidas por acuerdos internacionales y por la Ley de Caza chilena. Sin embargo, también representan un foco de preocupación, pues pueden portar enfermedades como la influenza aviar, de la cual Chile se mantiene libre”, afirmó.

En ese sentido, Camacho subrayó que durante esta temporada el SAG intensifica la vigilancia sanitaria a lo largo del país, con especial atención en las zonas costeras y humedales donde suelen concentrarse las especies migratorias. “La influenza aviar es una zoonosis, es decir, puede transmitirse a las personas, y su detección en planteles productivos tendría un fuerte impacto económico para el país, incluso con el cierre de mercados internacionales. La prevención es nuestra mejor herramienta”, recalcó.

Más allá del monitoreo institucional, el organismo hizo un llamado directo a la ciudadanía. Pequeñas acciones pueden marcar la diferencia: evitar dejar basura en playas o parques, controlar a perros y gatos domésticos, reducir la contaminación lumínica nocturna y no interferir con el descanso de las aves. Cada gesto contribuye a mantener el equilibrio entre la vida urbana y la vida silvestre. En Santiago, lugares como el humedal de Batuco, el Parque Bicentenario, el Parque O’Higgins y el Cerro San Cristóbal son puntos de observación clave para apreciar el paso de estas especies, que este año sumarán cerca de 72 variedades distintas.

Finalmente, Camacho enfatizó que la responsabilidad es compartida. “La protección de las aves migratorias no es solo tarea de las instituciones, sino de todas y todos. Su llegada marca un momento clave para el país, no solo por su aporte al equilibrio de los ecosistemas, sino también porque es fundamental reforzar las acciones de prevención frente a enfermedades como la influenza aviar, que hemos enfrentado con éxito gracias al trabajo conjunto entre las autoridades, el sector privado y la comunidad”, señaló.

El vuelo de las aves migratorias recuerda, una vez más, que los ecosistemas no conocen fronteras. Proteger sus rutas es también proteger la salud de las personas, la producción nacional y la imagen sanitaria de Chile en el mundo.