Articles by: Staff G·LAB

Diez años después Marineros sigue mirando hacia el futuro

Después de más de una década consolidándose como una de las propuestas más singulares del pop independiente chileno, Marineros vuelve a mover las piezas de su universo creativo. El dúo formado por Cer y Soledad Puentes presentó “La esquina de los sueños rotos”, un nuevo single que inaugura una etapa marcada por la introspección, una producción de alto nivel y una mirada más madura sobre los vínculos, las pérdidas y la capacidad de volver a empezar.

Disponible en todas las plataformas digitales desde el 3 de julio de 2026, la canción toma como punto de partida una imagen cotidiana: esa esquina que siempre parece estar a la vuelta y donde algo importante está por ocurrir. A partir de esa metáfora urbana, Marineros construye un relato sobre la persistencia, el riesgo y la decisión de seguir avanzando incluso cuando el camino parece incierto. La producción estuvo a cargo de Cristián Heyne junto a la propia banda, mientras que la masterización fue realizada en el Reino Unido por Mike Marsh, ingeniero de The Exchange, reforzando una sonoridad elegante y de estándar internacional.

La dimensión más personal del sencillo también atraviesa su letra. Sobre el origen de la composición, Cer explica: “Esta canción no solo se la cantaría a un prospecto romántico. Es para cualquier tipo de relación; de hecho, me la canto a mí misma, a mi propia vida”. La declaración resume el espíritu del lanzamiento: una reflexión abierta sobre las relaciones humanas que trasciende el amor romántico para dialogar con la identidad, las expectativas y la resiliencia.

El estreno llega acompañado por un videoclip dirigido por Liberta Romano, quien apuesta por una narrativa cinematográfica para ampliar el universo emocional de la canción. La producción cuenta con las actuaciones de Paula Luchsinger y Renata González Sprälja, dos intérpretes que trasladan a la pantalla la tensión, la fragilidad y la intensidad presentes en la composición, reforzando el carácter visual que ha distinguido a Marineros durante su carrera.

Más allá del lanzamiento, el sencillo funciona como la antesala de uno de los hitos más importantes para el proyecto. El próximo 15 de julio, Marineros celebrará los diez años de O Marineros con un concierto especial en Blondie, donde recorrerá el disco que marcó a una generación de seguidores y, al mismo tiempo, presentará por primera vez en vivo “La esquina de los sueños rotos”, conectando pasado y presente sobre el escenario.

Con este lanzamiento, Marineros confirma que su evolución no pasa por romper con su identidad, sino por expandirla. El dúo reafirma una propuesta artística donde la sensibilidad pop, la sofisticación sonora y el lenguaje audiovisual continúan dialogando con naturalidad, demostrando que, diez años después de su debut, todavía tiene nuevas historias que contar.

El cine entra en su nueva era digital

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en un actor con peso propio dentro de la industria audiovisual. La reciente inversión de US$75 millones de Google en el estudio independiente A24, destinada al desarrollo de herramientas de IA para la producción y distribución cinematográfica, marca un nuevo capítulo en una transformación que ya alcanza a directores consagrados, estudios de Hollywood y creadores independientes. Más que una apuesta tecnológica, el movimiento anticipa un cambio en la manera de crear, producir y consumir historias.

La alianza contempla el trabajo conjunto entre especialistas de Google DeepMind y los equipos creativos de A24 para desarrollar herramientas orientadas a fortalecer los procesos narrativos. Mientras tanto, A24 Labs ya experimenta con sistemas de inteligencia artificial capaces de generar guiones gráficos asistidos, consolidando una tendencia que también ha quedado en evidencia con el uso de IA en películas como The Brutalist, el regreso digital del fallecido Val Kilmer y las recientes experiencias de Martin Scorsese durante la preproducción de su próximo proyecto.

Para Leonardo Cabezas, especialista en cine y televisión y académico de la Universidad de Santiago, el fenómeno representa un punto de inflexión para toda la industria. “Creo que estamos presenciando el gran cambio del paradigma estructural en la industria del entretenimiento”, sostiene. A su juicio, que un estudio como A24 trabaje directamente con Google o que cineastas como Scorsese incorporen estas herramientas demuestra que la inteligencia artificial dejó de ser percibida como una amenaza para convertirse en un recurso creativo, tal como ocurrió décadas atrás con el montaje digital o la incorporación del CGI.

Lejos de anunciar el reemplazo de los realizadores, el académico plantea que la IA funcionará como una extensión de los procesos creativos. “La IA no va a reemplazar el cine o la TV; sino que va a optimizar los recursos, el tiempo, la producción y hasta la distribución. Lo veo como algo positivo y excitante”, afirma. Sin embargo, advierte que el equilibrio dependerá de mantener el foco en la creación humana. La tecnología puede automatizar procesos complejos como la edición, el renderizado o la generación de subtítulos, pero la mirada autoral continúa siendo un elemento imposible de replicar.

El impacto también se extiende a la forma en que circulan las historias. Para Cabezas, la inteligencia artificial acelera la democratización de los contenidos al reducir costos y facilitar que nuevos creadores desarrollen producciones dirigidas a comunidades específicas. En una era dominada por plataformas digitales, videos verticales y audiencias hipersegmentadas, la IA permite producir más rápido y adaptar los relatos a los nuevos hábitos de consumo sin depender exclusivamente de los grandes estudios.

Pese al entusiasmo, el académico insiste en que el verdadero desafío será preservar la identidad de quienes crean. “El cine y la televisión siempre han sido reflejo de las sociedades; la IA es el espejo de nuestra era contemporánea y debemos fluir junto a ella en esta cultura audiovisual mutante”, concluye. En ese escenario, el futuro del entretenimiento no parece estar definido por una disputa entre humanos y algoritmos, sino por la capacidad de ambos para convivir en una industria donde la tecnología amplía las posibilidades, pero la creatividad sigue marcando la diferencia.

El impuesto que busca frenar el auge del vapeo

El avance de los cigarrillos electrónicos volvió a instalarse en el centro de la discusión pública. Luego de que se conociera que el Ministerio de Salud y el Ministerio de Hacienda trabajan en una propuesta para aplicar un impuesto específico a los vapeadores y equiparar su carga tributaria con la del tabaco, especialistas de la Universidad de Chile sostienen que la discusión va mucho más allá de la recaudación fiscal: se trata de una medida con impacto directo en la salud de las futuras generaciones.

Aunque durante las últimas décadas Chile logró reducir de manera sostenida el consumo de cigarrillos gracias a políticas como el aumento de impuestos, las restricciones publicitarias y los espacios libres de humo, la irrupción de los vapeadores ha cambiado el escenario. Comercializados como una alternativa de menor riesgo para fumadores adultos, estos dispositivos han ganado terreno entre adolescentes y jóvenes, un fenómeno que preocupa a la comunidad científica debido a la creciente evidencia sobre su potencial para generar dependencia e incluso facilitar el paso al consumo de cigarrillos convencionales.

Para Verónica Iglesias Álamos, académica del Programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile e investigadora del Centro para la Prevención y Control del Cáncer (CECAN), el foco debe estar puesto en las consecuencias sanitarias de largo plazo. “Esta medida no debe evaluarse únicamente por sus efectos económicos, sino también por su capacidad para prevenir futuras enfermedades asociadas a la adicción de la nicotina y a la exposición a aerosoles potencialmente dañinos para la salud”, afirma.

Uno de los aspectos que más inquieta a los especialistas es que los daños asociados al vapeo no siempre aparecen de inmediato. Marco Cornejo Ovalle, director del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, advierte que “Uno de los principales desafíos es que los efectos crónicos derivados de estas exposiciones no se hacen visibles de inmediato”. Esa latencia, explican los expertos, dificulta dimensionar el impacto real de estos productos, ya que enfermedades respiratorias graves como el cáncer de pulmón o la EPOC pueden manifestarse décadas después de la exposición.

La evidencia internacional también respalda el uso de impuestos como una herramienta para reducir el consumo juvenil. Organismos como la Organización Mundial de la Salud consideran el incremento de precios una de las medidas más efectivas para disminuir el acceso de adolescentes a productos con nicotina. En Chile, el debate adquiere una dimensión adicional luego de la entrada en vigencia de la Ley 21.642, que reguló los dispositivos electrónicos con y sin nicotina, aunque manteniendo un límite máximo de concentración superior al permitido en la Unión Europea. Los especialistas advierten, además, que incluso los vapeadores sin nicotina exponen a los usuarios a aerosoles potencialmente dañinos y contribuyen a normalizar su consumo entre los más jóvenes.

Más allá de la discusión tributaria, el mundo académico plantea que el desafío es proteger a una generación que creció rodeada de nuevos formatos de consumo. Para Iglesias, la responsabilidad del Estado es clara: “Proteger a niños, niñas y adolescentes frente a productos que generan dependencia o que los exponen a riesgos para la salud cuyos efectos pueden manifestarse años más tarde no es una restricción a la libertad individual, sino una obligación ética”. En ese contexto, gravar los vapeadores aparece no solo como una política económica, sino como una estrategia de prevención que busca evitar que la próxima crisis sanitaria se esté gestando, silenciosamente, entre nubes de vapor.

La ciencia cambia la mirada sobre el vitiligo

Cada 25 de junio se conmemora el Día Mundial del Vitiligo, una fecha que busca poner sobre la mesa una enfermedad que todavía carga con mitos, estigmas y desinformación. Aunque suele reconocerse por las manchas blancas que aparecen sobre la piel, los especialistas advierten que el vitiligo es una enfermedad autoinmune, crónica y adquirida cuyo impacto trasciende lo estético, afectando también la salud mental, las relaciones sociales y la calidad de vida de quienes la viven.

La doctora María Irene Araya Bertucci, dermatóloga del Hospital Clínico Universidad de Chile y profesora asociada de la Facultad de Medicina, sostiene que comprender el origen de la enfermedad es el primer paso para combatir la desinformación. “Es una enfermedad autoinmune, crónica y adquirida de la piel, que se manifiesta mediante la aparición de manchas blancas debido a la destrucción selectiva de los melanocitos”, explica. Estas células son las responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel y al cabello. Su desaparición responde a una combinación de factores genéticos, inmunológicos y procesos inflamatorios, y no a causas superficiales o cosméticas.

El diagnóstico precoz continúa siendo uno de los mayores desafíos. La enfermedad suele comenzar con manchas blancas bien delimitadas, muchas veces distribuidas de forma simétrica e incluso precedidas por episodios de picazón. Detectarla a tiempo permite frenar su avance y mejorar la respuesta a los tratamientos disponibles. “La consulta temprana es muy importante porque el vitíligo es más fácil de tratar en sus etapas iniciales. Un diagnóstico oportuno permite iniciar terapias que detengan la progresión de la enfermedad, especialmente en niños, donde la variedad no segmentaria puede avanzar rápidamente”, afirma la especialista.

En los últimos años, las opciones terapéuticas también han evolucionado. A la fototerapia con luz ultravioleta de banda estrecha, considerada uno de los tratamientos de referencia, se suman nuevos medicamentos como los inhibidores de JAK y terapias combinadas que buscan controlar la respuesta del sistema inmunológico y favorecer la repigmentación. Además, las personas con vitiligo deben mantener controles médicos, ya que presentan mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades autoinmunes como trastornos tiroideos, diabetes tipo 1, lupus o alopecia areata.

Sin embargo, los especialistas insisten en que el tratamiento no puede limitarse únicamente a la piel. El vitiligo también puede afectar profundamente el bienestar emocional debido a los prejuicios que aún persisten en torno a la enfermedad. “Es fundamental abordar el vitiligo de manera integral porque el impacto en la salud mental, en algunos casos, es significativo. El éxito real no solo se mide en la repigmentación de la piel, sino en el aseguramiento del bienestar emocional y la calidad de vida del paciente”, señala Araya. Estudios han demostrado una relación bidireccional entre vitiligo y trastornos como la depresión, la ansiedad y la fobia social.

Más allá de los avances médicos, la principal tarea sigue siendo derribar mitos. El vitiligo no es contagioso, no aparece por consumir determinados alimentos y tampoco responde a problemas de higiene. La evidencia científica apunta a una enfermedad compleja que requiere diagnóstico oportuno, acceso a especialistas y un acompañamiento integral. En un escenario donde la conversación sobre diversidad e inclusión gana espacio, entender el vitiligo desde la ciencia también significa reconocer que la salud va mucho más allá de lo que se ve a simple vista.

Aguantarse la orina no es una buena idea

Con la llegada del invierno, salir de la cama o abandonar un espacio calefaccionado para ir al baño puede convertirse en una misión que muchos prefieren postergar. Sin embargo, ese hábito tan común como silencioso podría tener consecuencias para la salud. Especialistas advierten que retener la orina de manera frecuente no solo aumenta el riesgo de infecciones urinarias, sino que también puede alterar el funcionamiento normal de la vejiga y afectar la calidad de vida a largo plazo.

La ginecóloga de la Clínica Universidad de Chile Quilín, Libertad Méndez Núñez, explica que convertir esta práctica en una costumbre no es inocuo. “La retención voluntaria y habitual de la orina puede tener consecuencias negativas para la salud del sistema urinario. Aunque hacerlo de forma esporádica no suele causar problemas graves, convertirlo en un hábito sistemático puede”. Entre las principales complicaciones se encuentran el debilitamiento de los músculos del piso pélvico, el sobreestiramiento de la vejiga, una mayor probabilidad de desarrollar infecciones urinarias y alteraciones en la coordinación neuromuscular encargada del proceso de micción.

El problema, además, no distingue entre hombres y mujeres. El jefe de Urología del Hospital Clínico Universidad de Chile, Tomás Olmedo Barros, sostiene que “en este punto no hay diferencias entre hombres y mujeres” y que, en ambos casos, “no es recomendable aguantarse para ir al baño cuando se tienen deseos de orinar, porque puede aumentar el riesgo de infección urinaria o afectar el funcionamiento de la vejiga”. Aunque muchas personas normalizan este comportamiento durante jornadas laborales, viajes largos o días especialmente fríos, los especialistas coinciden en que la vejiga no está diseñada para soportar esa presión de manera reiterada.

Entonces, ¿cuántas veces al día es normal ir al baño? Según la doctora Méndez, la respuesta depende principalmente de la cantidad de líquidos consumidos y de factores como la actividad física o la temperatura ambiental. En términos generales, una persona sana suele orinar entre seis y ocho veces durante un período de 24 horas, considerando una ingesta cercana a los dos litros diarios. El consumo de café, té o alcohol también puede aumentar la frecuencia debido a su efecto diurético, mientras que superar las ocho micciones diarias de manera habitual o presentar síntomas asociados requiere una evaluación médica.

La necesidad constante de orinar tampoco debe ignorarse. Detrás de este síntoma pueden existir causas tan diversas como infecciones urinarias, vejiga hiperactiva, diabetes, embarazo, alteraciones prostáticas o cambios hormonales asociados a la menopausia. En las mujeres también es frecuente la polaquiuria, caracterizada por orinar muchas veces al día pero en pequeñas cantidades, condición que puede responder tanto a problemas urológicos como ginecológicos. Para los especialistas, cualquier cambio persistente en los hábitos urinarios merece atención profesional y no debería normalizarse.

Más allá de la incomodidad del invierno, el mensaje es simple: escuchar al cuerpo sigue siendo la mejor estrategia de prevención. Posponer ocasionalmente una visita al baño probablemente no traerá consecuencias, pero transformar esa decisión en una rutina sí puede afectar la salud del sistema urinario. Como recuerda la doctora Libertad Méndez, “Nunca es normal tener pérdidas de orina; puede ser esperable o frecuente, pero, sobre todo si afecta la calidad de vida, es importante acudir a consultar”.

Hablar de diversidad también es hablar de prevención

Cada vez más personas hablan de diversidad sexual con mayor libertad, pero cuando la conversación gira hacia salud sexual todavía persisten vacíos de información. En Chile, especialistas advierten que la prevención no puede seguir enfocándose únicamente en evitar embarazos no planificados, sino que debe incorporar una mirada más amplia, donde la educación sexual, la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), la vacunación y el acceso a métodos de protección respondan a las distintas realidades de la comunidad LGBT+.

Las cifras reflejan este cambio. A nivel mundial, cerca del 9% de la población se identifica como parte de la comunidad LGBT+, porcentaje que aumenta hasta el 17% entre integrantes de la Generación Z. En Chile, alrededor del 11% de los adultos se reconoce como parte de la diversidad sexual y, según el Censo 2024, más de 45 mil personas mayores de 18 años se declararon trans y más de 15 mil se identifican como no binarias. El desafío, sostienen expertos, es que las políticas y campañas de prevención evolucionen al mismo ritmo que esa realidad.

“La salud sexual no puede reducirse únicamente a evitar un embarazo. Cuando hablamos de la comunidad LGBT+, es fundamental abordar también la prevención de infecciones de transmisión sexual, el acceso a información basada en evidencia y el conocimiento de todas las alternativas de protección disponibles”, explica Victoria Cáncino, matrona de DKT South America. La especialista agrega que durante años el discurso preventivo se ha concentrado casi exclusivamente en el preservativo masculino, dejando en segundo plano otras herramientas como el preservativo femenino o las barreras de látex para prácticas de sexo oral, que continúan siendo poco conocidas y de difícil acceso.

La vacunación también aparece como uno de los grandes pendientes. Los especialistas recomiendan reforzar la inmunización contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y las hepatitis, además de promover controles periódicos de salud sexual sin importar la orientación sexual, la identidad de género o el tipo de relación. “Muchas personas adultas desconocen que aún pueden beneficiarse de la vacunación contra el VPH. Hoy sabemos que incluso quienes ya han estado expuestos al virus pueden obtener protección adicional. La prevención siempre será una mejor estrategia que enfrentar las consecuencias de una infección”, explica Victoria Cáncino.

Más allá de las vacunas, el acceso a información confiable sigue siendo uno de los principales desafíos. Persisten mitos sobre prácticas sexuales que supuestamente no presentan riesgos de transmisión de ITS, cuando la evidencia demuestra lo contrario. “Todavía existe la idea errónea de que algunas prácticas sexuales no presentan riesgo de transmisión de ITS. La realidad es que las infecciones pueden transmitirse de distintas formas y por eso es tan importante conocer las herramientas de protección disponibles y utilizarlas correctamente”, afirma la especialista.

En el marco del Día Internacional del Orgullo LGBT+, el llamado de los expertos apunta a transformar la prevención en una conversación permanente y libre de estigmas. La salud sexual inclusiva no depende únicamente del acceso a métodos de protección, sino también de educación, información basada en evidencia y políticas que reconozcan la diversidad de experiencias. En un escenario donde las nuevas generaciones exigen espacios más seguros e inclusivos, hablar de autocuidado también se convierte en una forma de reivindicar derechos.

Venezuela reabre el debate sobre la preparación sísmica en Chile

Los dos terremotos que golpearon a Venezuela esta semana, dejando al menos 164 fallecidos, 971 heridos y decenas de edificios colapsados, volvieron a recordar una realidad que América Latina conoce demasiado bien: cuando la tierra se mueve, la diferencia entre una tragedia y una emergencia controlada suele estar en cómo se construyen las ciudades. Mientras el país caribeño enfrenta las consecuencias de uno de los peores desastres naturales de su historia reciente, en Chile la pregunta surge de inmediato: ¿estamos realmente preparados para un evento similar?

El denominado “doblete sísmico”, conformado por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia y a escasa profundidad, provocó un nivel de destrucción inusual. Según explica el geólogo Ayaz Alam, académico de la Universidad de Santiago, “el doblete sísmico de Yaracuy consistió en dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos, con epicentros a 21,9 y 10 kilómetros de profundidad, respectivamente, y ocurrieron sobre el sistema de fallas de Boconó, en el límite entre las placas del Caribe y Sudamericana. Lo que los hizo tan devastadores no fue solo su magnitud, sino precisamente esa escasa profundidad”.

La comparación con Chile es inevitable, aunque los especialistas llaman a no simplificar el escenario. Mientras la mayoría de los grandes terremotos chilenos provienen de procesos de subducción entre las placas de Nazca y Sudamericana, también existen fallas corticales capaces de generar sismos superficiales, especialmente en la Región Metropolitana, Atacama y el sur del país. “Los terremotos superficiales (a menos de 20 km de profundidad), como el venezolano, corresponden a otro tipo de mecanismo: fallas de desgarre o fallas corticales. Estos sí existen en Chile, especialmente en zonas como la Región Metropolitana, Atacama, y el sur del país. Y ante ese tipo específico de eventos, nuestra preparación es heterogénea: los edificios modernos están bien diseñados, pero el parque habitacional antiguo y las construcciones en adobe o mampostería no reforzada son nuestra mayor vulnerabilidad”, advierte Alam.

Una de las mayores diferencias está en la ingeniería. Chile lleva décadas fortaleciendo su normativa sísmica a partir de la experiencia acumulada tras terremotos históricos. Para Leonardo Brescia, doctor en Ciencias de la Ingeniería y académico de la Usach, esa evolución ha permitido que el país cuente con edificaciones mucho más resistentes que las observadas en otras zonas de América Latina. “En Chile los edificios se diseñan bajo la normativa de la NCh433 (Diseño Sísmico de Edificios), en conjunto con los decretos 60 y 61. Y en dicha normativa, la NH 433, en el capítulo 5, se establece básicamente que los edificios en caso de un sismo leve no debe pasar nada, en un sismo mediano pueden haber daños de elementos menores y en un sismo de mayor categoría básicamente no debe colapsar la estructura para que no falle el canal. Eso ha hecho que en Chile el diseño sea bastante robusto”.

La tragedia venezolana también expuso las consecuencias de construir con materiales altamente vulnerables frente a movimientos intensos. Gran parte de los edificios afectados corresponden a estructuras de mampostería sin refuerzo o adobe, materiales que presentan un comportamiento frágil durante un terremoto. En contraste, la construcción chilena privilegia el hormigón armado y los muros de corte, sistemas que distribuyen mejor las cargas sísmicas y reducen el riesgo de colapso estructural, aunque los expertos insisten en que aún existen edificaciones antiguas que requieren atención.

Más allá de las cifras y las comparaciones técnicas, el desastre ocurrido en Venezuela vuelve a demostrar que la preparación sísmica nunca puede darse por garantizada. Chile posee una de las normativas más exigentes del mundo y una experiencia reconocida internacionalmente, pero la existencia de viviendas antiguas, construcciones informales y fallas geológicas activas recuerda que la resiliencia depende tanto de la ingeniería como de la constante actualización de las políticas de prevención. En un país acostumbrado a convivir con los terremotos, el mayor riesgo sigue siendo creer que ya está todo aprendido.

El avance del pino pone en jaque al bosque maulino

El verano de 2017 quedó marcado en la memoria colectiva de Chile por los megaincendios que arrasaron cientos de miles de hectáreas entre las regiones de O’Higgins, Maule y Biobío. Ocho años después, las llamas siguen dejando huellas visibles en algunos de los ecosistemas más frágiles del país. Una nueva investigación científica advierte que el verdadero peligro para el ruil, una de las especies arbóreas más amenazadas de Chile, no terminó cuando se apagó el fuego.

Un estudio publicado en la revista especializada Frontiers in Plant Science reveló que los bosques maulinos costeros están enfrentando una transformación acelerada tras los incendios. El problema no radica únicamente en la pérdida de vegetación nativa, sino en la rápida expansión de Pinus radiata, una especie exótica que ha colonizado masivamente las zonas afectadas. El fenómeno está modificando la estructura ecológica de estos bosques relictos y comprometiendo seriamente la capacidad de recuperación del ruil, árbol endémico que actualmente se encuentra en peligro de extinción.

La investigación identificó escenarios especialmente críticos en sectores donde el fuego alcanzó una alta severidad. En algunos de estos lugares, la densidad de pinos llegó a los 9.760 individuos por hectárea cinco años después del incendio. Esta invasión genera una competencia desigual por recursos fundamentales como agua, luz y nutrientes, precisamente en las etapas más sensibles para la regeneración de las especies nativas. Mientras el bosque intenta recuperarse, el pino avanza con rapidez ocupando los espacios disponibles.

Claudia Leal, ingeniera en Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile, doctorante de la Universidad de Freiburg y autora principal del estudio, advierte sobre la magnitud del problema. “Se ha registrado que las plántulas de ruil crecen rodeadas de pino en una proporción alarmante: por cada plántula de ruil pueden establecerse hasta diez de pino en su entorno inmediato, limitando severamente su capacidad de recuperar el espacio perdido tras el fuego”, explicó.

Aunque el ruil posee mecanismos naturales de resiliencia, como la capacidad de rebrotar desde su base y generar regeneración por semillas, estos procesos resultan insuficientes frente a una especie diseñada para prosperar después de los incendios. El Pinus radiata libera grandes cantidades de semillas que germinan rápidamente tras el fuego, consolidando un ciclo que favorece su expansión. Cada nuevo incendio facilita aún más su establecimiento, aumentando la acumulación de combustible vegetal y elevando las probabilidades de futuras emergencias forestales.

Mauro González, académico de la Universidad Austral de Chile, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2 y coautor del estudio, sostiene que esta dinámica amenaza directamente la supervivencia del bosque nativo. “Los que son capaces de recuperarse después del incendio son los pinos. Además, no solo el pino genera un problema, obstaculizando la recuperación del bosque maulino, sino que este también se ve afectado por las condiciones climáticas actuales, a diferencia del pino, que está más adaptado a condiciones más secas y cálidas”, señaló.

El escenario se vuelve aún más complejo debido a la fragmentación histórica del paisaje. Los remanentes de bosque de ruil sobreviven rodeados por extensas plantaciones forestales de pino, lo que facilita la dispersión de semillas invasoras y aumenta la vulnerabilidad frente a nuevos incendios. Para los investigadores, el riesgo ya no es solamente ecológico, sino también patrimonial. El ruil forma parte de un ecosistema único en el mundo y su desaparición representaría una pérdida irreparable para la biodiversidad chilena.

La advertencia de los científicos es clara. Sin medidas de manejo y restauración, la extinción local del ruil podría convertirse en una realidad durante las próximas décadas. “En este contexto, la extinción local se convierte en un escenario altamente probable si no se implementa un manejo de control y erradicación de las especies invasoras en el hábitat de estos bosques relictos”, advirtió Claudia Leal.

Frente a este panorama, el estudio propone actuar con urgencia mediante monitoreo satelital, control temprano de pinos invasores, restauración ecológica y una coordinación efectiva entre comunidades locales, organismos públicos y empresas forestales. En un contexto marcado por el cambio climático, la sequía y el aumento de los incendios forestales, el futuro del ruil dependerá de la capacidad de intervenir a tiempo. Lo que está en juego no es únicamente la supervivencia de un árbol, sino la permanencia de uno de los últimos vestigios del bosque maulino costero.

Cómo empezar a correr sin lesionarte en el intento

La última Maratón de Santiago reunió a más de 35 mil personas en sus distintas distancias —10K, 21K y 42K— consolidando no solo un evento deportivo masivo, sino también una fotografía clara de cómo el running dejó de ser una disciplina exclusiva de élites o atletas para convertirse en una práctica transversal. En Chile, correr ya no es solo deporte: es identidad, rutina urbana y también mercado.

Ese crecimiento se ve en la calle y en la vitrina. Marcas deportivas, suplementos, apps de entrenamiento y todo un ecosistema de productos se han instalado alrededor de este “boom del jogging”, que promete salud, rendimiento y desconexión en medio de ciudades cada vez más aceleradas. Pero detrás de esa expansión aparece una pregunta que muchos nuevos corredores se hacen tarde o temprano: ¿cómo se empieza a correr sin romperse en el intento?

El académico de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud de la Universidad de Santiago, Alonso Peña, es claro al respecto. “técnicamente, las personas pueden comenzar con este tipo de acciones de un día para otro, pero deben tener en cuenta que es muy probable que se vayan a lesionar”. La advertencia no apunta a frenar el entusiasmo, sino a entender que el cuerpo no siempre sigue el ritmo de la motivación.

Peña explica que uno de los errores más comunes en quienes se inician es subestimar la adaptación física. “Principalmente es el de los tejidos blandos y las articulaciones, ya que el sistema cardiovascular se adapta, relativamente rápido, al esfuerzo”, dice el especialista. Es decir, el corazón responde antes que las rodillas, los tendones o los músculos, y ahí es donde aparecen las lesiones típicas del principiante.

La recomendación base es bajar la intensidad del impulso inicial. “Lo más recomendable es comenzar de a poco. Más que correr, lo ideal es salir a caminar rápido, y cuando ya ha pasado un par de semanas o meses, comenzar a realizar un trote más rápido. Con ese lapso de tiempo, el cuerpo va a empezar a resistir de acuerdo con la progresión de los ejercicios”, agrega Peña, instalando la idea de que el running es más una construcción que un salto.

A esto se suma una advertencia que muchos pasan por alto: el chequeo médico. “siempre es recomendable”, señala el académico. “Cuando uno es más joven podemos salir a correr sin preocupaciones debido a que nos podemos recuperar más rápido. Pero desde los 35 años hay que ir donde un doctor y hacerse un chequeo. Y si alguien quiere realizar un trabajo técnico especializado, sí o sí hay que consultarle a un profesional”. La lógica es simple: correr no es inocuo, aunque parezca lo contrario.

En el caso de quienes buscan bajar de peso, el foco no está en correr más rápido, sino en sostener el movimiento en el tiempo. “lo ideal es mantener caminatas largas y que, de a poco, se vayan volviendo más intensas”, explica Peña. La estructura del entrenamiento también importa: calentamiento, trote progresivo y retorno a la calma, idealmente tres veces por semana para evitar sobrecargas.

El entorno también juega un rol clave. Zapatillas con buena amortiguación, superficies adecuadas y una hidratación constante pueden marcar la diferencia entre una rutina sostenible o una lesión temprana. “Lo más perjudicial es hacerlo en la arena. Ese es un terreno suave para las articulaciones pero que exige bastante esfuerzo para los músculos”, advierte el académico, poniendo énfasis en decisiones que parecen menores pero no lo son.

Más allá de la técnica, el running también se vuelve una experiencia social. Entrenar en grupo, medir progresos y compartir rutas ayuda no solo a la motivación, sino también a la constancia. “Y la idea es que no se frustren si quedan demasiado doloridos o cansados”, concluye Peña, recordando que en este deporte —como en pocos— el progreso no es inmediato, pero sí acumulativo.

En un país donde cada vez más personas se suman a las calles con zapatillas y cronómetro en mano, el desafío ya no es solo correr más rápido, sino aprender a correr mejor.

El tráfico invisible que viajó por los puertos chilenos

El hallazgo en los puertos de Arica, San Antonio y Valparaíso expuso una de las incautaciones más grandes registradas en Chile: 108 toneladas de cocaína y ketamina ocultas dentro de más de mil toneladas de madera. Una operación que no solo sorprendió por su escala, sino por la sofisticación del método utilizado, donde un material cotidiano se transformó en vehículo químico para el tráfico de drogas.

Desde la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, el análisis apunta a la estructura misma de la madera como clave del ocultamiento. El profesor Pablo Fuentealba Castro explica: “La madera es un material que presenta una alta porosidad y humedad, que dan pie a poder difundir diferentes compuestos dentro de ella. Microscópicamente es una red organizada de tubos o canales, correspondientes a células vegetales muertas, diseñados por la naturaleza para transportar agua”. Esa misma arquitectura natural permite que sustancias solubles penetren en profundidad, imitando procesos industriales de impregnación.

El académico detalla que no se trata de una simple cobertura superficial, sino de una incorporación interna del compuesto. “En este caso hay una penetración e impregnación de la madera que no es solo superficial. Se aprovecha el diseño natural de la planta para que la droga quede distribuida en todo el material, siendo por esto los altos contenidos de droga que es posible transportar mediante este método”. Recuperar estas sustancias también implica procesos complejos de extracción química mediante trituración y solventes específicos.

El caso también abre la dimensión farmacológica del problema. El profesor Mario Rivera Meza, de la Universidad de Chile, explica que la cocaína actúa sobre la dopamina, generando una intensa estimulación cerebral. “La cocaína bloquea los mecanismos que regulan los niveles de dopamina en el cerebro, lo que provoca un marcado aumento de su concentración en el sistema nervioso central. Esto genera una intensa sensación de euforia, alerta y energía”. La ketamina, en cambio, interfiere con el glutamato, provocando estados de disociación profunda.

Ambas sustancias pueden generar dependencia y daños severos, aunque por mecanismos distintos. A esto se suma un riesgo adicional: la adulteración constante en el mercado ilegal. “La cocaína rara vez es pura. Suele adulterarse con sustancias como cafeína, anestésicos locales o fentanilo, un opioide sintético altamente tóxico”, advierte Rivera. En el caso de la ketamina, incluso puede aparecer en mezclas como el llamado “Tusi”, donde la composición es variable y altamente impredecible.

El decomiso no solo revela una red de tráfico sofisticada, sino también cómo la ciencia permite entender sus métodos y consecuencias. La madera dejó de ser solo un material de exportación para convertirse en un soporte químico del crimen organizado, donde lo invisible ocurre a escala microscópica, pero con impacto global.