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La Caravana Mágica y Jairo Vera cruzan la cumbia con lo urbano

En una escena chilena donde las fronteras entre géneros ya casi no existen, La Caravana Mágica acaba de sumar un nuevo experimento sonoro junto a Jairo Vera. El resultado es “ME GANA”, un single que mezcla cumbia, sensibilidad urbana y una carga emocional que se mueve entre la culpa, el aprendizaje y las relaciones que siguen pesando incluso cuando parecen terminadas.

La colaboración no apareció por estrategia ni algoritmo. Según Pablo Sanz, líder de la banda, la idea nació desde la admiración mutua y la necesidad de sacar la propuesta musical hacia otro territorio. “Sentimos que Jairo era el artista ideal para lograr esta fusión. Conectó de inmediato con la canción y le dio un sello propio que elevó la propuesta”. Y se nota. La voz de Jairo Vera no entra como un featuring decorativo: transforma el ritmo y le da una energía distinta sin romper la esencia melancólica de la canción.

Compuesta inicialmente en guitarra por Sanz, “ME GANA” mantiene esa mezcla clásica de fiesta y nostalgia que históricamente ha definido a La Caravana Mágica, pero ahora filtrada por códigos más cercanos a la música urbana actual. El resultado no intenta sonar forzado ni “experimental por marketing”. Más bien funciona como un puente natural entre dos escenas que hace rato comparten público, emociones y calle.

Para Jairo Vera, además, el single marca una salida consciente de su zona habitual. “Siempre he tenido una conexión especial con la cumbia, la escucho desde chico, así que este proyecto tiene algo muy personal para mí. Salir de mi zona habitual y explorar otros géneros es un desafío que disfruto mucho”. Esa mezcla de cercanía emocional y búsqueda artística termina siendo uno de los puntos más fuertes del lanzamiento.

El videoclip, grabado en la costa central, acompaña la canción con una estética luminosa que contrasta con el peso emocional de la historia. Hay playa, colores cálidos y una sensación constante de nostalgia veraniega que dialoga con la idea de relaciones que siguen dando vueltas aunque uno intente avanzar. Visualmente, el cruce entre ambos universos funciona igual de fluido que en la música.

Con este lanzamiento, La Caravana Mágica sigue expandiendo un catálogo donde la cumbia convive con reggae, sonidos latinos y referencias urbanas sin miedo a mezclarse. Y en un momento donde gran parte de la música chilena está perdiendo el miedo a cruzar estilos, “ME GANA” aparece como otro síntoma de una escena que ya no quiere encajar en etiquetas rígidas.

El peligro oculto detrás de los termos

Lo que parecía un objeto cotidiano e inofensivo terminó convirtiéndose en una alerta internacional. Más de 8,2 millones de termos y recipientes de acero inoxidable fueron retirados del mercado en Estados Unidos luego de detectarse un desperfecto que podría provocar la expulsión violenta de sus tapas al momento de abrirlos. Y aunque la noticia explotó afuera, Chile también entró en la conversación: el Servicio Nacional del Consumidor emitió una alerta de seguridad por modelos comercializados localmente entre 2018 y 2026.

La situación afecta a productos de la marca Thermos, específicamente las líneas SK3000 Stainless King y SK3020 Food Jar. Según la alerta, algunos modelos no incorporan una válvula liberadora de presión en la tapa, un detalle técnico que puede transformarse en un problema serio cuando se almacenan líquidos o alimentos calientes por mucho tiempo. El resultado: acumulación de presión interna y riesgo de que la tapa salga disparada.

Aunque pueda sonar exagerado, la explicación física es bastante simple. Amaru González, académico de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Santiago de Chile, explica que “cuando un recipiente hermético contiene líquidos o alimentos calientes, se genera vapor y aumenta la presión dentro del termo. Si la tapa no cuenta con un sistema adecuado para liberar esa presión, puede producirse una apertura brusca o incluso que la tapa salga expulsada violentamente”.

La situación también deja en evidencia algo que muchas veces pasa desapercibido: los termos modernos son mucho más complejos de lo que parecen. “Muchas veces pensamos que un termo es un objeto simple, pero en realidad detrás de su funcionamiento existen principios de transferencia de calor, termodinámica y resistencia de materiales”, señala González. Hoy estos recipientes funcionan gracias a sistemas de vacío, aislamiento térmico y mecanismos de seguridad que necesitan precisión técnica para operar correctamente.

El académico además advierte que no todos los termos son iguales. “La diferencia entre un termo de mayor calidad y uno más básico no solamente está en cuánto tiempo mantiene la temperatura, sino también en la calidad de sus materiales, la eficiencia del vacío interno y los sistemas de seguridad incorporados”. Por eso, el problema no pasa solo por mantener el café caliente durante horas, sino también por cómo responde el recipiente frente a cambios de presión y temperatura.

Entre las recomendaciones básicas, especialistas llaman a no llenar completamente los termos con líquidos hirviendo, revisar sellos y tapas periódicamente y abrirlos con precaución después de varias horas cerrados. Porque sí, incluso algo tan cotidiano como llevar té o café al trabajo puede transformarse en un riesgo cuando la ingeniería detrás del objeto falla.

Ártica y las Magnéticas transforma siete años de teatro caótico en un disco imposible de encasillar

En una escena musical cada vez más obsesionada con fórmulas rápidas y algoritmos predecibles, Ártica y las Magnéticasaparece como una anomalía necesaria. Tras 14 años cruzando teatro, performance y música en vivo, el colectivo chileno finalmente aterriza su universo sonoro en formato de estudio con “Utopías Demodé”, un disco que funciona tanto como archivo de su trayectoria como expansión de su imaginario escénico. El primer adelanto es “La escena fijada”, un viaje de rock fusión caótico y experimental que ya está disponible en plataformas digitales.

La canción no intenta sonar cómoda ni seguir estructuras convencionales. Parte desde un espacio íntimo y termina explotando en capas de voces, instrumentos y tensión sonora que se sienten más cercanas a una experiencia teatral que a un single tradicional. Ahí está precisamente la identidad del proyecto: música que no busca solo escucharse, sino habitarse. Lo que Ártica y las Magnéticas propone es una experiencia fragmentada, exuberante y profundamente visual, donde el espectador completa el sentido desde su propia percepción.

El lanzamiento del disco también marca un momento importante para el colectivo porque representa el primer registro formal de composiciones que durante años existieron únicamente en escena. “Utopías Demodé”, obra homónima estrenada en 2017 en el Teatro del Puente, nació en diálogo con investigaciones sobre crisis sociales y terminó convirtiéndose en uno de los montajes más persistentes del circuito teatral chileno, pasando por espacios como Centro Cultural Gabriela Mistral, Matucana 100 e Ictus.

Musicalmente, el disco abraza el desorden como lenguaje. Hay rastros de Frank Zappa, Los Jaivas y Los Prisioneros, pero también fragmentos de cueca, electrónica, música tropical y estructuras casi cinematográficas. Todo eso pasa por el filtro compositivo de Martín de la Parra, quien además incorporó un trío de cuerdas tratado desde un enfoque poco convencional, alejándose del rol clásico de acompañamiento para convertirlo en parte del caos narrativo.

El proceso técnico también fue poco habitual. A diferencia de una grabación tradicional, gran parte del material estaba pensado desde la lógica escénica y no desde una métrica fija. Eso obligó a una postproducción minuciosa para equilibrar tiempos variables, capas instrumentales y densidad emocional. El resultado no intenta sonar limpio ni perfecto: busca capturar la tensión viva de una obra que durante años existió únicamente en el presente de cada función.

El estreno en vivo de “Utopías Demodé” será el próximo 27 de mayo en la Sala Ceina del Centro Arte Alameda, en un concierto teatral que promete extender esa frontera difusa entre música, escena y performance. Porque si algo deja claro Ártica y las Magnéticas, es que todavía existen proyectos que prefieren incomodar antes que repetirse.

Parches de fentanilo en ferias libres y un riesgo que preocupa

Lo que durante años parecía una crisis exclusivamente asociada a Estados Unidos hoy empieza a encender señales en Chile. La reciente detección de parches de fentanilo vendidos en una feria libre de Independencia instaló una preocupación que mezcla salud pública, mercado informal y desconocimiento sobre una de las sustancias más peligrosas del mundo farmacológico actual. Porque aunque el nombre se volvió viral por series, noticias y cultura pop, el riesgo es completamente real.

El fentanilo no es una droga cualquiera. Es un opioide sintético extremadamente potente, utilizado principalmente en contextos hospitalarios para tratar dolores intensos asociados a cirugías complejas o enfermedades oncológicas. Mario Rivera Meza, académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, explica que se trata de “un potente analgésico opioide indicado principalmente para el tratamiento del dolor postquirúrgico y de origen neoplásico”.

Precisamente por su nivel de potencia, el acceso al medicamento está estrictamente regulado. En Chile solo puede obtenerse bajo receta cheque y supervisión médica. “No es un fármaco de libre acceso, precisamente por su alta potencia y los riesgos asociados a su uso inadecuado”, enfatiza Rivera. El problema aparece cuando estos productos salen del circuito sanitario y entran al comercio informal, donde no existe control sobre almacenamiento, procedencia ni manipulación.

Y ahí el riesgo escala rápido. Uno de los efectos más peligrosos del fentanilo es la depresión respiratoria, una disminución severa de la capacidad para respirar que puede terminar en sobredosis fatal. Además, genera dependencia en muy poco tiempo. En el caso de los parches encontrados en Independencia, el especialista advierte que están diseñados para liberar el medicamento de manera gradual y controlada en pacientes específicos. “El uso indebido de estos parches, sin evaluación ni seguimiento profesional, puede provocar una sobredosis que eventualmente cause la muerte”.

El escenario preocupa todavía más cuando estos productos quedan expuestos en espacios abiertos o al alcance de menores. La manipulación accidental por niñas y niños puede derivar en intoxicaciones graves incluso sin consumo intencional. Por eso, expertos insisten en que comprar medicamentos fuera de farmacias autorizadas no es una “alternativa más barata”, sino una práctica que puede terminar con consecuencias críticas para la salud.

La aparición de fentanilo en ferias libres no solo revela una falla de fiscalización. También muestra cómo sustancias de alto riesgo empiezan a filtrarse en circuitos cotidianos donde mucha gente todavía no dimensiona su impacto real. Y en un contexto donde el comercio informal crece y la información circula rápido pero no siempre correctamente, el desafío ya no es solo sanitario. También es cultural.

Película chilena de dinosaurios llega a festival internacional

Mientras buena parte del contenido inmersivo sigue orbitando entre hype tecnológico y experiencias vacías, Planetario USACH acaba de poner a Chile en una liga mucho más seria. “Dinosaurios: una aventura de otra era”, su película FullDome en formato 360°, fue nominada al premio Janus en el Festival de Jena, Alemania, el reconocimiento más importante del mundo para cine de planetarios y experiencias inmersivas. En simple: el equivalente al Oscar de este formato.

La nominación no es menor. El Festival de Jena, que este año celebra su edición número 20 entre el 15 y 17 de julio, es uno de los espacios más prestigiosos para la exhibición FullDome a nivel global. Que una producción chilena entre en esa conversación no solo valida el nivel técnico del equipo de Planetario USACH, también confirma que desde Santiago se está exportando divulgación científica con estándar internacional y sin necesidad de copiar fórmulas ajenas.

Para Jacqueline Morey, directora ejecutiva del Planetario, el reconocimiento va más allá del premio. “es un nuevo reconocimiento al trabajo de divulgación científica en FullDome. El formato inmersivo en 360 grados es la mejor pizarra para incentivar el interés y valoración de las ciencias en niños y adultos y entregar al mundo el conocimiento que se genera en Chile, de una forma entretenida y con contenidos de calidad”. En un escenario saturado de pantallas, el valor acá no está solo en el espectáculo, sino en cómo se convierte la ciencia en experiencia.

El contexto también tiene algo de historia y simbolismo. El festival se realiza en el Planetario de Jena, considerado el primero del mundo y que este año cumple 100 años. “El Planetario de Jena, donde se realiza el festival, fue el primero del mundo y cumplió 100 años. Era un proyector de marca Zeiss con la capacidad de reproducir con fidelidad la posición de las estrellas en el firmamento. El planetario chileno de la misma empresa alemana es la sexta versión de ese primigenio modelo de proyector, Carl Zeiss VI, y aún está en funcionamiento en la USACH”, explicó Morey. Más que una coincidencia técnica, es una conexión directa entre el origen del formato y su proyección actual desde Chile.

La internacionalización del proyecto tampoco se detiene en Alemania. “Dinosaurios: una aventura de otra era” también fue seleccionada para el Festival FullDome de Brno, en República Checa, consolidando una circulación internacional que instala al Planetario USACH como uno de los polos más activos de producción inmersiva en la región. No se trata solo de exhibir ciencia, sino de construir contenido propio con narrativa, diseño y tecnología exportable.

Y mientras suma nominaciones afuera, la película sigue disponible en casa. “Dinosaurios: una aventura de otra era” se exhibe todos los fines de semana en Santiago, con funciones abiertas al público que permiten ver de cerca por qué una producción hecha en Chile hoy está compitiendo en la primera línea del cine inmersivo global.

Sobregiro ecológico confirma que Chile ya vive en déficit

Chile llegará este 7 de mayo a su sobregiro ecológico, una fecha que en simple significa algo incómodo: el país ya habrá consumido todos los recursos naturales que el planeta puede regenerar en un año. Lo que viene desde ahí en adelante es déficit. Vivir a crédito, pero con ecosistemas. Y no es un dato aislado. Es la séptima vez consecutiva que Chile se convierte en el primer país de Latinoamérica en entrar en números rojos ambientales.

La medición la realiza la Global Footprint Network y funciona como una especie de termómetro del desgaste global. Lo que calcula es cuándo la demanda humana supera la capacidad de regeneración de la Tierra. En el caso chileno, la señal empeoró: este año el sobregiro se adelantó diez días respecto de 2025. Traducido fuera del lenguaje técnico, estamos consumiendo más rápido de lo que el planeta puede reponer.

La dimensión del problema se vuelve más clara con una cifra brutal. Según el WWF, si todo el mundo viviera con el nivel de consumo de Chile, harían falta 2,9 planetas Tierra para sostener ese ritmo. No es solo sobre reciclar más o usar menos plástico. Es una señal estructural sobre cómo producimos, consumimos y agotamos territorio como si no tuviera límite.

Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, lo resume sin dramatismo, pero sin margen para romantizar el dato. “indicadores como el sobregiro ecológico no capturan cada detalle de la realidad, pero son una de las aproximaciones más robustas disponibles para entender las tendencias”. Y la tendencia, dice, es clara: “estamos ejerciendo una presión creciente sobre los ecosistemas, en un contexto donde la naturaleza tiene límites”.

Desde la academia, Juan José Garcés, jefe de carrera de Ingeniería Civil en Territorio y Medio Ambiente de la Universidad de Santiago de Chile, aterriza el concepto. “El sobregiro ecológico corresponde a un cálculo realizado por el Global Footprint Network, que estima la fecha en la cual la demanda de recursos ecológicos supera la regeneración. Es decir, cuando la humanidad está consumiendo todos los recursos que tiene un territorio o un espacio dado”. La lógica no es simbólica: mide el desfase real entre lo que consumimos y lo que el entorno puede sostener.

Chile no está solo en este colapso, pero sí mal posicionado. A nivel continental, solo Canadá y Estados Unidos llegaron antes al sobregiro este año. El resto de América Latina todavía resiste un poco más. Y esa diferencia importa, porque muestra que no se trata solo de desarrollo o crecimiento, sino de cuánto cuesta sostener un modelo que consume como si el planeta tuviera refill infinito.

La ley que incomoda al negocio del suelo

Lo que partió como una discusión por vivienda en Valdivia terminó reabriendo uno de los debates más incómodos del urbanismo chileno: qué se protege primero, el suelo para construir o el ecosistema que todavía sostiene a muchas ciudades. El cruce entre el ministro de Vivienda, Iván Poduje, y el senador Alfonso De Urresti, durante una reunión en Serviu por el proyecto Guacamayo 3, volvió a poner en el centro la Ley de Humedales Urbanos y su rol en la crisis habitacional.

La tensión explotó cuando, en medio de la conversación sobre disponibilidad de suelo, alguien recordó que Valdivia está reconocida como ciudad humedal. La respuesta de Poduje fue inmediata y sin filtro: “esa ley quedó mal hecha. Es por eso que las vecinas tuvieron que esperar 8 años”. La frase no tardó en viralizarse y empujó una discusión que va mucho más allá del timing político: si proteger humedales está frenando viviendas o si el problema es otro y más estructural.

Para Jorge Aranda, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Chile y experto en derecho ambiental, la ley cumple una función básica que por años fue ignorada por la planificación urbana chilena. “es importante, porque en Chile, los instrumentos de ordenamiento territorial, como planos reguladores comunales, planes interseccionales, o planes metropolitanos, han desatendido estás fuentes y reservas de agua dulce, que tienen beneficios para el ecosistema y para el disfrute de un medio ambiente sano de la población”. En otras palabras, el problema no sería la ley, sino haber urbanizado durante décadas como si los humedales no existieran.

Y ese punto no es menor, sobre todo en ciudades como Valdivia. Aranda advierte que “cuidar humedales es muy importante para contener crecidas de ríos, y evitar inundaciones”. No es solo conservación por estética o discurso verde. Es infraestructura natural. Proteger estos espacios significa reducir riesgos climáticos, amortiguar crecidas y mantener servicios ecosistémicos que, aunque no siempre se vean, sostienen la vida urbana mucho más de lo que suele admitir el mercado inmobiliario.

También desarma una de las críticas más repetidas desde el mundo político: que la ley bloquea proyectos. Según Aranda, “esa afirmación es engañosa”. Lo que hace la normativa, explica, no es prohibir construir, sino exigir que los proyectos pasen por evaluación ambiental cuando se emplazan en humedales urbanos. Eso implica más tiempo, más costos y más regulación, sí. Pero no una prohibición automática. El punto no es impedir viviendas, sino evitar que se construyan en zonas que después terminan agravando inundaciones, degradación ambiental y crisis urbanas más caras de corregir.

Para Aranda, culpar a los humedales por el déficit habitacional es una simplificación cómoda. El problema, insiste, también pasa por tasas hipotecarias imposibles, especulación inmobiliaria y abandono de barrios ya existentes. “el déficit de vivienda no pasa por destruir humedales y edificar sobre ellos”. La discusión de fondo, entonces, no es si Chile necesita más viviendas. Es si quiere seguir construyéndolas como en el siglo pasado o empezar, de una vez, a pensar ciudad con algo de futuro.

Comer bien no siempre cuesta caro

Durante años fue el plato de emergencia, la comida de fin de mes o el comodín universitario. Pero mientras muchos lo siguen mirando como una opción básica, el arroz con huevo está viviendo una inesperada relectura: la ciencia lo está validando como una combinación nutricional mucho más sólida de lo que su fama humilde sugiere. Lo que parecía cocina de supervivencia hoy también entra en la conversación sobre proteína, saciedad y alimentación inteligente.

La lógica detrás no es nostalgia, es bioquímica. Según la FAO, mezclar cereales como el arroz con huevo permite formar una proteína de alto valor biológico, es decir, una que entrega aminoácidos esenciales en proporciones que el cuerpo realmente puede aprovechar. El punto clave está en el equilibrio: el arroz por sí solo no alcanza un perfil proteico completo, pero el huevo compensa justo lo que le falta. El resultado es una mezcla eficiente, accesible y sorprendentemente competitiva frente a otras fuentes animales.

Ahí es donde este plato deja de ser solo costumbre y se convierte en estrategia. Para quienes entrenan, hacen deporte o simplemente necesitan energía sostenida, el combo funciona: el arroz aporta carbohidratos que ayudan a reponer glucógeno, mientras el huevo entrega proteína disponible para recuperación muscular. En términos simples, es energía que dura y proteína que sí hace la pega. Una fórmula simple, pero funcional.

Daniela González, nutricionista y académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile, lo explica sin rodeos. “El arroz es una super buena fuente de energía, porque aportan principalmente carbohidratos, y el huevo viene a complementar con proteína de muy buena calidad, además de vitaminas y minerales. Cuando los juntamos, conseguimos un plato más completo, porque el huevo mejora la calidad de la proteína del arroz, que por sí sola no es tan completa. Por eso es una buena combinación especialmente en contextos donde se necesita comer bien con alimentos accesibles”, aseguró.

Pero el valor no está solo en la proteína. También en cómo responde el cuerpo. “también hay algo importante relacionado con la saciedad, porque cuando agregamos proteína, como el huevo, a una comida basada en carbohidratos, tendemos a sentirnos más satisfechos y esto puede ayudar a regular el apetito y evitar estar picoteando entre comidas”. En otras palabras, no solo alimenta mejor, también ordena mejor. Y si además se suma verdura o una grasa saludable como aceite de oliva, el plato gana estabilidad metabólica y mejora la respuesta de glucosa en sangre.

Más que reemplazar la carne, el arroz con huevo aparece como una alternativa realista, económica y nutricionalmente sólida en tiempos donde comer bien también implica pensar en acceso. González lo resume así: “perfectamente puede ser una alternativa. El huevo aporta proteína de excelente calidad y es una muy buena opción, sobre todo si estamos tratando de reducir el consumo de carnes rojas o procesadas”. A veces, el plato más simple sigue siendo el más subestimado.

Glaciares en riesgo y una alerta que cruza la cordillera

Lo que está pasando en Argentina con sus glaciares no es solo un tema local. Hace unos días, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno de Javier Milei que podría cambiar el mapa ambiental de la cordillera. El punto más crítico es este: ahora serán las provincias las que podrán redefinir las zonas periglaciares, abriendo espacio para proyectos de minería de litio, cobre y oro en territorios que hasta ahora estaban bajo resguardo.

La señal encendió alertas inmediatas, no solo en Argentina, también en Chile. Jorge Aranda, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Chile y especialista en derecho ambiental, advierte que el problema no está solo en la reforma, sino en quién la ejecuta. “Las leyes en Argentina que dependen de las provincias no siempre tienen una buena aplicación. Por ejemplo, hace ya varios años tienen una ley de presupuestos mínimos para proteger bosques, y no todas las provincias o muy pocas han logrado cumplir la meta y el objetivo social”, acotó.

El riesgo, según Aranda, no es abstracto. Tiene que ver con una posible fragmentación en la protección ambiental, donde cada provincia podría interpretar el resguardo glaciar según sus propios intereses económicos. “si me dicen ahora vamos a tener una ley que le va a asignar competencias provinciales sobre protección de glaciares, yo tendría a pensar que vamos a tener realidades dispares, no necesariamente va a haber una protección quizá adecuada conforme a estos precedentes en otras leyes. Creo que podría haber una desprotección y un retroceso en protección ambiental”.

Y Chile no está fuera de ese radar. Compartir cordillera también significa compartir riesgos. Sobre un posible impacto en cuencas hídricas transfronterizas, Aranda fue claro: “podría haber afectación”. En ese escenario, el académico plantea que Chile no puede mirar desde lejos. “correspondería a la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado (DIFROL), que es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, evaluar cuáles podrían ser las acciones que tomaría cada provincia en el caso y activar los mecanismos que tiene para evitar impactos transfronterizos aplicando estos tratados internacionales que Chile ha suscrito previamente con Argentina”.

La preocupación no es solo jurídica. También es ecológica. Un informe técnico elaborado por organizaciones como Aves Argentinas, Fundación Vida Silvestre Argentina y WCS Argentina advierte que debilitar la protección glaciar podría desencadenar impactos profundos sobre biodiversidad, disponibilidad hídrica y equilibrio climático. El dato más duro es también el más simple: más de la mitad de las especies evaluadas en Argentina vive en regiones alimentadas por agua de glaciares.

Ahí es donde el debate deja de ser técnico y se vuelve urgente. El informe advierte que el 56% de las especies evaluadas depende de ecosistemas sostenidos por agua glaciar, una cifra que escala al 86% en mamíferos y al 83% en anfibios amenazados. En otras palabras, intervenir glaciares no solo habilita minería: también reconfigura ecosistemas completos. Y cuando el agua cruza fronteras, el impacto también.

El agua se vuelve urgente y América Latina aún no logra ponerse al día

Mientras el discurso global habla de sostenibilidad como si fuera tendencia, en América Latina el acceso al agua sigue siendo una deuda estructural. En la novena reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, organizada por la CEPAL, el foco se puso en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, ese que apunta a garantizar agua limpia y saneamiento. Lo que salió de esa mesa no fue optimismo, sino una alerta: el ritmo actual no alcanza.

Rene Orellana Halkyer, representante regional de la FAO, lo planteó sin rodeos. “En relación con el ODS 6, si bien se observan avances en la región, estos siguen siendo insuficientes para alcanzar las metas al 2030 y reflejan persistentes desigualdades. El 20% de la población con menores ingresos destina proporcionalmente 1,6 veces más de sus recursos a agua y saneamiento que el 20% con mayores ingresos, con rezagos más pronunciados en hogares vulnerables, comunidades indígenas y afrodescendientes, mujeres y territorios rurales y periféricos”. La brecha no es solo hídrica, es social.

Las cifras refuerzan el diagnóstico. “Al ritmo actual, solo el 19% de las metas del ODS 6 se alcanzaría, mientras el 42% avanza lentamente y el 39% se mantiene estancado o en retroceso”, advirtió Orellana Halkyer. El dato más crítico conecta directamente con la producción de alimentos: la agricultura consume cerca del 72% del agua dulce disponible a nivel mundial. En ese escenario, hablar de desarrollo sostenible sin transformar los sistemas agroalimentarios es, básicamente, un discurso vacío.

El debate también aterrizó en experiencias concretas. Desde Colombia, Ruth Quevedo expuso que la mayoría de los conflictos en la región están vinculados al agua, empujando a repensar la gestión desde la equidad más que desde la escasez. La idea es clara: el problema no es solo cuánto recurso hay, sino cómo se distribuye. En Paraguay, David Fariña apuntó a la presión creciente sobre las aguas subterráneas y a la necesidad de construir sistemas de monitoreo en tiempo real que superen las fronteras políticas, especialmente en ecosistemas compartidos como el acuífero Guaraní.

Chile también apareció en la conversación desde la innovación aplicada. Hernán Chiriboga, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, mostró avances que mezclan tecnología y sentido práctico, desde sistemas de captación de agua hasta técnicas de riego que reducen en casi un 50% el uso hídrico en cultivos como el arroz. Incluso soluciones más simples, como huertas con vasijas porosas enterradas, están demostrando que la eficiencia no siempre depende de grandes infraestructuras, sino de creatividad aplicada al territorio.

Desde la academia, James McPhee, de la Universidad de Chile, puso el foco en el rol del conocimiento. La ciencia, dijo, tiene que ser útil, traducible y precisa para quienes toman decisiones. Hoy, con herramientas que permiten monitorear el planeta desde el espacio y entender mejor la variabilidad climática, el problema ya no es la falta de información. Es qué se hace con ella.

Al cierre, la conclusión fue incómoda pero honesta. América Latina tiene conocimiento, тәжіencia y soluciones para avanzar en el ODS 6. El freno no es técnico. Es político, institucional y de escala. Porque en un contexto donde el cambio climático ya no es futuro sino presente, el agua dejó de ser un recurso más. Es el eje donde se juega todo.