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Ciencia made in Chile busca revolucionar las baterías de litio

La promesa de una tecnología más limpia y eficiente depende, en gran medida, de algo que la mayoría de las personas lleva todos los días en el bolsillo: las baterías de ion-litio. Desde smartphones y computadores hasta vehículos eléctricos, estos dispositivos se han convertido en la columna vertebral de la transición energética. Sin embargo, uno de sus principales problemas sigue siendo el mismo: con el tiempo pierden capacidad, se degradan y almacenan cada vez menos energía.

En ese escenario, un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Chile está trabajando en una solución que podría cambiar las reglas del juego. El doctor Rudy Martín, académico de la Facultad de Química y Biología de la Usach, lidera un proyecto Fondecyt Regular que busca desarrollar materiales capaces de aumentar la capacidad de almacenamiento y mejorar la estabilidad de las baterías de ion-litio, permitiendo que duren más tiempo sin sacrificar rendimiento.

La investigación pone el foco en uno de los componentes más importantes de una batería: el ánodo. Actualmente, este elemento está fabricado principalmente con grafito, un material confiable pero limitado en términos de capacidad energética. El silicio aparece como una alternativa altamente atractiva porque puede almacenar hasta diez veces más energía que el carbono. El problema es que, durante los ciclos de carga y descarga, su estructura se expande y contrae de manera extrema, provocando un rápido deterioro.

“Las baterías tienen varias partes: un ánodo, un cátodo, una membrana y un electrolito. Cada componente es imprescindible y en el caso del ánodo porque es donde se almacena la energía una vez que se carga la batería. Hoy ese ánodo es de carbono, pero hay un material mucho más prometedor, que es el silicio, porque puede almacenar mucha más energía por unidad de masa. El problema es que, cuando el litio forma aleación con el silicio durante la carga, este cambia mucho su volumen, se expande y eso hace que el material se deteriore”, menciona el académico Martín.

Para enfrentar este desafío, el equipo desarrollará un innovador polímero que actuará como un aglutinante, una especie de pegamento inteligente encargado de mantener unidos los materiales activos del ánodo. La apuesta es que este material tenga la capacidad de autorrepararse frente al desgaste provocado por cientos o incluso miles de ciclos de carga. “Todas las baterías tienen un polímero, que corresponde a entre un 5% y un 10% de su masa total, que se llama aglutinante, este actúa como un pegamento, ya que mantiene unidos los materiales activos del electrodo (donde se almacena la energía), que en realidad son partículas, fijándolos a un conductor electrónico. Para que funcione bien, este material tiene que ser capaz de auto-repararse con los sucesivos ciclos de carga y descarga, y que pueda ciclar de cien a mil veces sin perder tanta capacidad”, explica el Dr. Rudy Martín.

Durante los próximos cuatro años, los investigadores construirán y probarán baterías experimentales para evaluar el comportamiento de estos nuevos materiales en condiciones reales. Más allá del laboratorio, el proyecto también busca una aplicación concreta en la industria. A diferencia de otras propuestas tecnológicas que requieren procesos costosos o materiales difíciles de escalar, esta solución podría incorporarse a las cadenas de producción actuales sin aumentar significativamente los costos. En un mundo cada vez más dependiente de la energía portátil y la electromovilidad, una batería capaz de almacenar más energía y resistir mejor el paso del tiempo podría convertirse en una de las piezas clave de la próxima generación tecnológica.

El empleo para toda la vida pierde terreno entre los jóvenes

La idea de permanecer años en una misma empresa parece cada vez más lejana para la Generación Z. Mientras generaciones anteriores construían carreras profesionales a largo plazo dentro de una organización, los Centennials están optando por trayectorias mucho más dinámicas, impulsadas por la búsqueda de aprendizaje, desarrollo y experiencias alineadas con sus valores personales. Así lo revela el informe global “Generación Z en el mundo laboral: enfocados en el futuro, moviéndose rápidamente”, elaborado por Randstad a partir de una encuesta a 11.250 trabajadores y del análisis de más de 126 millones de ofertas de empleo en todo el mundo.

Los datos muestran una generación que no teme moverse. Uno de cada tres jóvenes de la Generación Z planea cambiar de trabajo durante el próximo año, una cifra que supera ampliamente a Millennials, Generación X y Baby Boomers. Al mismo tiempo, apenas un 11% de estos trabajadores visualiza permanecer indefinidamente en su empleo actual. Lejos de interpretarse como una falta de compromiso, la tendencia responde a una nueva forma de entender el desarrollo profesional, donde el crecimiento constante pesa más que la estabilidad tradicional.

La velocidad con la que los Centennials construyen sus carreras también queda reflejada en el tiempo promedio que permanecen en un puesto durante sus primeros años laborales. Según el estudio, la permanencia promedio alcanza apenas 1,1 años, muy por debajo de las generaciones anteriores. La principal razón detrás de estos cambios, excluyendo el salario, es la falta de oportunidades de desarrollo profesional, un factor que se ha convertido en una prioridad para quienes buscan construir una carrera con propósito y posibilidades reales de crecimiento.

“Los datos muestran que esta mayor movilidad laboral de la Generación Z plantea desafíos adicionales a las organizaciones a la hora de atraer y retener talento. Esta nueva realidad nos interpela para repensar cómo construimos trayectorias profesionales atractivas, con aprendizaje continuo y oportunidades de impacto real que satisfagan los deseos y necesidades de los trabajadores más jóvenes”, señaló Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, Uruguay y México.

El fenómeno ocurre además en un contexto laboral complejo. El análisis de Randstad detectó una caída del 29% en las ofertas de empleo para cargos de nivel inicial desde enero de 2024, reduciendo las oportunidades para quienes recién ingresan al mercado laboral. Frente a este escenario, muchos jóvenes están diversificando sus estrategias: solo el 45% ocupa actualmente empleos tradicionales a tiempo completo y una parte importante busca complementar sus ingresos y experiencia mediante trabajos paralelos. Más de la mitad se encuentra activamente explorando nuevas oportunidades laborales.

“Si bien los Z ingresaron al mercado laboral en un contexto de cambios profundos y alta incertidumbre, confían en sus habilidades y tienen ambición de futuro. Frente a esta realidad, los empleadores pueden solo prejuzgar que la movilidad es producto de un menor nivel de compromiso y atenerse a una profundización de la escasez de talento, o, por el contrario, asimilar la necesidad de trabajar colaborativamente con esta generación para definir trayectorias profesionales inspiradoras y ámbitos laborales más alineados con sus expectativas. Retener a los jóvenes no se trata solo de ofrecer un salario competitivo, sino de crear entornos donde puedan ver su crecimiento, sentirse escuchados y alinear su trabajo con sus valores y propósito personales”, agregó Avila. En un mercado laboral cada vez más competitivo, la Generación Z parece tener claro que el trabajo ya no es solo una fuente de ingresos: también es una herramienta para construir identidad, propósito y futuro.

La solución sustentable chilena contra el ruido industrial

El ruido constante de máquinas, motores y herramientas ya no es solo parte del paisaje industrial: también es un problema de salud. Mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 65 decibeles, en Chile la normativa permite hasta 85 durante jornadas laborales completas. En medio de ese escenario, un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago desarrolló una solución que mezcla innovación acústica, reciclaje y diseño sustentable: un resonador acústico fabricado completamente con plástico reciclado.

La tecnología nació a partir de una necesidad concreta dentro de la empresa Desafío Ambiente, dedicada a la valorización de residuos plásticos. El funcionamiento permanente de sus máquinas generaba eco y altos niveles de ruido al interior de la planta, dificultando incluso conversaciones básicas entre trabajadores. Para enfrentar el problema, el Laboratorio LEMAA de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Usach diseñó módulos acústicos de 60 por 60 centímetros que pueden instalarse en techos y muros, reduciendo significativamente la reverberación del sonido.

“Como laboratorio propusimos la configuración de este producto en base a una cobertura y un relleno. Decimos diseñar un módulo, próximo a las medidas estándar de un cielo americano, de 60 por 60 centímetros, para lo cual utilizamos la tecnología de inyección”, explicó Hugo Pérez, director de LEMAA e investigador del Centro CIMAC de la universidad. El proyecto se desarrolló junto a Plásticos JH y la empresa Desafío Ambiente, en una colaboración que permitió diseñar tanto la carcasa acústica como el material absorbente interior.

La instalación piloto se realizó el año pasado en la planta de reciclaje y los resultados fueron inmediatos. Según las mediciones acústicas realizadas junto a la empresa Sonoflex, la reverberación disminuyó de forma considerable, mejorando las condiciones de trabajo dentro del espacio industrial. “Los cambios han sido notorios, haciendo el ambiente mucho más confortable”, afirmó María José Vargas, cofundadora de Desafío Ambiente. Antes de implementar el sistema, mantener reuniones o incluso hablar por teléfono dentro de la planta era prácticamente imposible.

Más allá del impacto acústico, el proyecto también apunta a otro problema urgente: el exceso de residuos plásticos. El resonador fue diseñado bajo principios de economía circular, utilizando materiales reciclados y reciclables, lo que reduce costos de producción y abre nuevas posibilidades para reutilizar desechos industriales. “Es un producto nacional, desarrollado a partir de residuos, lo que permite reducir costos de producción. Además de ser reciclado, también es reciclable”, sostuvo Pérez.

La apuesta de los investigadores no solo busca mejorar oficinas y fábricas más ruidosas, sino también demostrar que el reciclaje puede transformarse en tecnología útil y escalable. En tiempos donde el burnout laboral y la contaminación acústica se mezclan con la crisis ambiental, proyectos como este muestran que la innovación sustentable ya no pasa solo por reciclar plástico, sino por convertirlo en soluciones reales para la vida cotidiana.

Parches de fentanilo en ferias libres y un riesgo que preocupa

Lo que durante años parecía una crisis exclusivamente asociada a Estados Unidos hoy empieza a encender señales en Chile. La reciente detección de parches de fentanilo vendidos en una feria libre de Independencia instaló una preocupación que mezcla salud pública, mercado informal y desconocimiento sobre una de las sustancias más peligrosas del mundo farmacológico actual. Porque aunque el nombre se volvió viral por series, noticias y cultura pop, el riesgo es completamente real.

El fentanilo no es una droga cualquiera. Es un opioide sintético extremadamente potente, utilizado principalmente en contextos hospitalarios para tratar dolores intensos asociados a cirugías complejas o enfermedades oncológicas. Mario Rivera Meza, académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, explica que se trata de “un potente analgésico opioide indicado principalmente para el tratamiento del dolor postquirúrgico y de origen neoplásico”.

Precisamente por su nivel de potencia, el acceso al medicamento está estrictamente regulado. En Chile solo puede obtenerse bajo receta cheque y supervisión médica. “No es un fármaco de libre acceso, precisamente por su alta potencia y los riesgos asociados a su uso inadecuado”, enfatiza Rivera. El problema aparece cuando estos productos salen del circuito sanitario y entran al comercio informal, donde no existe control sobre almacenamiento, procedencia ni manipulación.

Y ahí el riesgo escala rápido. Uno de los efectos más peligrosos del fentanilo es la depresión respiratoria, una disminución severa de la capacidad para respirar que puede terminar en sobredosis fatal. Además, genera dependencia en muy poco tiempo. En el caso de los parches encontrados en Independencia, el especialista advierte que están diseñados para liberar el medicamento de manera gradual y controlada en pacientes específicos. “El uso indebido de estos parches, sin evaluación ni seguimiento profesional, puede provocar una sobredosis que eventualmente cause la muerte”.

El escenario preocupa todavía más cuando estos productos quedan expuestos en espacios abiertos o al alcance de menores. La manipulación accidental por niñas y niños puede derivar en intoxicaciones graves incluso sin consumo intencional. Por eso, expertos insisten en que comprar medicamentos fuera de farmacias autorizadas no es una “alternativa más barata”, sino una práctica que puede terminar con consecuencias críticas para la salud.

La aparición de fentanilo en ferias libres no solo revela una falla de fiscalización. También muestra cómo sustancias de alto riesgo empiezan a filtrarse en circuitos cotidianos donde mucha gente todavía no dimensiona su impacto real. Y en un contexto donde el comercio informal crece y la información circula rápido pero no siempre correctamente, el desafío ya no es solo sanitario. También es cultural.

Combinación entre Paracetamol y redes sociales preocupa a los expertos

La lógica de internet vuelve a tensionar los límites entre juego y riesgo. Hace algunos días, un nuevo desafío viral comenzó a circular entre adolescentes, encendiendo las alarmas de madres, padres y autoridades sanitarias en Chile. La consigna, tan simple como peligrosa, propone consumir altas dosis de paracetamol con el objetivo de provocar hospitalizaciones, una práctica que rápidamente escaló desde pantallas a conversaciones familiares y protocolos de emergencia.

La reacción no se hizo esperar. Desde el Ministerio de Salud se activó una campaña preventiva para advertir sobre los riesgos de este tipo de conductas, en un escenario donde las redes sociales amplifican dinámicas que, lejos de ser inofensivas, pueden tener consecuencias graves e incluso irreversibles. El fenómeno vuelve a instalar una pregunta incómoda pero urgente sobre el consumo digital adolescente y la forma en que se validan ciertos comportamientos en comunidades online.

En este contexto, entender qué está en juego resulta clave. El paracetamol, uno de los medicamentos más comunes en los hogares, es utilizado habitualmente para tratar el dolor y la fiebre tanto en adultos como en niños. Su accesibilidad y aparente inocuidad lo convierten en un fármaco de uso cotidiano, pero esa misma familiaridad es la que hoy se transforma en un factor de riesgo cuando se pierde la noción de sus límites.

El toxicólogo y académico de la Universidad de Santiago, Leonel Rojo, advierte con claridad sobre el impacto del sobreconsumo. “El principal riesgo es la toxicidad hepática. Este fármaco se transforma químicamente por la acción de las enzimas del hígado en un compuesto altamente tóxico que daña a las células de dicho órgano”, señala. La advertencia no es menor: el hígado, órgano clave en el metabolismo del cuerpo, puede sufrir daños severos que en casos extremos derivan en fallas hepáticas.

Las dosis, en este escenario, dejan de ser un detalle técnico para convertirse en una frontera crítica. Según explica el especialista, “en términos generales llegan hasta 1 gramo cada ocho horas. Ahora, esa norma es muy variable ya que no considera los problemas hepáticos o la variación genética que puedan tener cada uno de los pacientes”. Por eso, insiste en un margen más conservador: “la dosis más sabia es de 3 gramos al día y, desde ahí, detener el consumo e ir a un centro médico para analizar las razones del malestar que pueda estar afectando a una persona”.

Lo inquietante es que este tipo de desafíos no operan desde el desconocimiento total, sino desde una mezcla de curiosidad, presión social y validación digital. En ese cruce, el medicamento deja de ser una herramienta terapéutica para transformarse en un instrumento de riesgo. Rojo lo resume con una advertencia que apunta tanto a jóvenes como a su entorno cercano: “el paracetamol resulta un medicamento muy seguro”, pero solo cuando se utiliza correctamente.

El llamado final es directo y apunta a una cultura que ha normalizado la automedicación. “En general, la gente se automedica mucho en Chile y la recomendación es que las personas, si se sienten enfermas o con alguna dolencia, consulten a un médico o a un químico farmacéutico. No usen fármacos por recomendación de amigos o familiares ya que todos los medicamentos, sin las dosis justas, son veneno”, concluye. En tiempos donde un trend puede viralizarse en segundos, recuperar el respeto por los medicamentos no es solo una recomendación médica, sino una urgencia social.

El CAE se desmorona entre morosos y promesas incumplidas

En Chile, la deuda universitaria dejó de ser solo un problema financiero para convertirse en un síntoma estructural. Un nuevo estudio sobre el Crédito con Aval del Estado (CAE) revela una postal incómoda: las comunas más vulnerables concentran los mayores niveles de mora, pero el incumplimiento no distingue clase social. Incluso en sectores acomodados de Santiago, como Vitacura o Las Condes, el pago apenas supera el 50%, tensionando el relato meritocrático que históricamente ha sostenido este sistema.

El informe, titulado “Beneficiarios CAE: Egresos, Pagos y Sostenibilidad del Sistema”, fue desarrollado por académicos de la Universidad de Santiago de Chile y se basa en datos de la Comisión Ingresa correspondientes a 2023. La muestra abarca a más de 635 mil beneficiarios, lo que representa el 78% del total de deudores. De ellos, poco más de 507 mil lograron egresar, mientras que cerca de 128 mil abandonaron sus estudios. Pero el dato más duro aparece después: solo un 43% de los egresados está al día o ha saldado su deuda, mientras que un 40% ya cayó en garantía ejecutada, es decir, el Estado tuvo que pagar por ellos tras reiterados incumplimientos.

El mapa de la deuda dibuja una concentración clara. La Región Metropolitana lidera con un 42% de los casos de garantía ejecutada, seguida por Biobío y Valparaíso. Juntas, estas tres regiones acumulan el 68% del total. A nivel comunal, el patrón se intensifica en territorios históricamente golpeados por la desigualdad: La Pintana encabeza con un 43%, seguida por comunas como Cerro Navia, Lo Espejo o San Ramón. Sin embargo, el fenómeno también alcanza a zonas de mayores ingresos, donde Ñuñoa y Providencia registran un 33% de deuda asumida por el Estado, mientras que Lo Barnechea, Las Condes y Vitacura tampoco quedan fuera del problema.

El diagnóstico es directo y cuestiona uno de los pilares del modelo educativo chileno. “Se podría afirmar preliminarmente que, para los quintiles de menores ingresos, el crédito CAE puede no haber sido un mecanismo efectivo de movilidad social”, advierten los autores del estudio. La promesa de ascenso social a través de la educación superior, financiada vía deuda, parece haberse fracturado en la práctica.

El contexto político le agrega presión al debate. El Presidente José Antonio Kast anunció la reactivación de los cobros del CAE, buscando reforzar la responsabilidad de pago en un sistema que lleva años acumulando tensiones. Desde el Ejecutivo, el diagnóstico es autocrítico. “Desde 2017 no se han iniciado acciones de recuperación”, afirmó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. El resultado es explosivo: la morosidad pasó de $500 mil millones en 2017 a cerca de $4 billones en la actualidad.

Desde el mundo académico, la discusión ya no es solo técnica, sino estructural. Víctor Salas, economista de la Usach y uno de los autores del estudio, plantea sin rodeos: “Nosotros estamos permanentemente trabajando con estos datos hace un par de años y los hemos ido actualizando. Partimos el 2023 revisando la situación del CAE, cuando ya comenzaba a discutirse una propuesta desde el gobierno. Fuimos invitados al Ministerio de Educación a analizar alternativas como el FES, y desde entonces los datos nos han mostrado que la situación del CAE es insostenible. Yo creo que hay que cerrarlo”.

La crisis, sin embargo, no se limita a quienes no pueden pagar. También alcanza a quienes sí podrían hacerlo, pero no lo hacen. “Hay personas con capacidad de pago que se acogieron a la expectativa de condonación que existía hace algunos años, lo que generó una respuesta negativa en términos de cumplimiento”, sostiene Salas. En paralelo, el académico Mario Sobarzo va más allá y cuestiona la raíz del sistema: “El sistema no es bueno, siempre ha sido malo, tiene un costo muy alto para el país, las familias y además genera un gasto. Y la verdad es que el FES también era una solución bastante parche porque no abordaba las problemáticas de fondo de lo que era el sistema de financiamiento de la educación pública en Chile”.

Lo que queda es una sensación transversal de agotamiento. El CAE ya no solo arrastra cifras rojas, sino también una crisis de legitimidad. Entre deudas impagas, expectativas incumplidas y un modelo que no logra sostenerse, la pregunta ya no es si el sistema necesita cambios, sino cuánto tiempo más puede seguir funcionando antes de colapsar definitivamente.

Desabastecimiento de antipsicótico enciende alertas por continuidad de tratamiento

El retiro de lotes del medicamento Modecate encendió una señal de alerta en el sistema de salud chileno. La medida se adoptó luego de detectarse partículas en suspensión en el fármaco durante febrero, situación que motivó una advertencia del Instituto de Salud Pública y el posterior retiro del producto elaborado por la empresa Ethon Pharmaceuticals SpA. El resultado inmediato fue un desabastecimiento que podría extenderse hasta junio, afectando a pacientes que dependen del medicamento para el tratamiento de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos crónicos.

El impacto se vuelve más sensible considerando el tipo de fármaco involucrado. El psiquiatra y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Pedro Lucero, explicó que “el Modecate es un antipsicótico inyectable, de acción prolongada, y cuyo principio activo es la flufenazina. Se utiliza principalmente en personas con esquizofrenia u otros trastornos psicóticos, especialmente cuando se quiere asegurar una buena adherencia al tratamiento”. Al tratarse de un medicamento de depósito, su administración permite mantener niveles estables durante varias semanas, reduciendo el riesgo de recaídas y descompensaciones clínicas.

El especialista subraya que su uso no se limita únicamente a la esquizofrenia. “También, puede utilizarse en otros trastornos psicóticos crónicos, como algunos de características delirantes o con síntomas psicóticos persistentes, siempre bajo supervisión médica”. En Chile, este tratamiento forma parte de las prestaciones cubiertas por el sistema de Garantías Explícitas en Salud, lo que amplía su alcance dentro de la red pública. Por eso, el quiebre de stock genera preocupación entre equipos médicos y pacientes que dependen de su aplicación periódica.

La falta del medicamento no es un problema menor. Lucero advierte que la interrupción del tratamiento puede desencadenar la reaparición de síntomas. “la reaparición de síntomas como ideas delirantes, alucinaciones o la desorganización del pensamiento”. El especialista agrega que estas situaciones pueden escalar rápidamente. “Esto puede traducirse en una descompensación clínica, que en algunos casos puede requerir de atenciones de urgencia o, incluso, hospitalización”. Considerando que el efecto del fármaco se prolonga entre 21 y 28 días, cualquier retraso en su aplicación aumenta la vulnerabilidad de los pacientes.

A pesar del escenario, el experto llama a la calma y señala que existen alternativas terapéuticas disponibles. “hoy contamos con alternativas terapéuticas y los esfuerzos de la red de salud están enfocados en evitar vacíos de tratamiento y mantener a los pacientes estables”. Estos reemplazos corresponden a antipsicóticos de acción prolongada que cumplen una función similar y permiten sostener la estabilidad clínica mientras se normaliza el abastecimiento. “Desde el Ministerio de Salud se han definido opciones terapéuticas disponibles para el remplazo mientras se normaliza el abastecimiento”, sostuvo el académico.

El origen del desabastecimiento también refleja una fragilidad estructural del sistema farmacéutico. Lucero explica que la producción del medicamento depende de pocos fabricantes a nivel internacional. “esto se debe a una combinación de factores. Por un lado, se trata de un fármaco antiguo y de bajo costo, por lo que su producción es realizada por pocos laboratorios a nivel internacional. Y esto hace que el sistema se haga más vulnerable, ya que si uno de los proveedores tiene un problema, el impacto se sentirá más rápido”. La dependencia de un número limitado de proveedores aumenta el riesgo de interrupciones en tratamientos sensibles.

El especialista insiste en que el principal riesgo surge cuando los pacientes intentan reemplazar el medicamento por cuenta propia. “Estos procedimientos deben ajustarse de manera individual, considerando dosis, tiempos y posibles efectos adversos”. La automedicación, advierte, puede agravar el escenario clínico. “Si alguien intenta hacer un reemplazo del remedio sin supervisión médica puede exponerse a una falta de efecto, a una descompensación o a efectos secundarios innecesarios”.

En ese contexto, la recomendación es mantener contacto con los equipos de salud para evaluar alternativas seguras. “ya que existen alternativas seguras y una indicación definida para hacer cambios de manera adecuada”. Mientras el abastecimiento se normaliza, la continuidad terapéutica dependerá de la coordinación entre especialistas, centros de salud y pacientes que requieren este tipo de tratamientos de larga duración.

Codelco y la academia apuestan por cobre de pureza extrema

Chile vuelve a redefinir su relación histórica con el cobre, esta vez mirando más allá de la exportación tradicional y apostando por la ciencia aplicada y la tecnología de alto impacto. Codelco, el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el Centro Científico Tecnológico de Valparaíso de la Universidad Técnica Federico Santa María, el Instituto Milenio SAPHIR y la Universidad Andrés Bello firmaron un Memorándum de Entendimiento que busca establecer una colaboración estratégica para el desarrollo y aplicación de cobre de muy alta pureza, un material clave para industrias y proyectos científicos de escala global.

El acuerdo apunta a coordinar capacidades técnicas y científicas para explorar la producción de cobre “oxygen-free” (OF/OFE), con niveles de pureza iguales o superiores al 99,9995%. Se trata de un estándar que abre la puerta a usos altamente especializados, donde la mínima impureza puede afectar el funcionamiento de sistemas críticos. Junto con ello, el Memorándum propone una ruta gradual para enfrentar la complejidad asociada a la manufactura de piezas y componentes elaborados a partir de este tipo de cobre, integrando conocimiento académico, experiencia industrial y una visión de largo plazo.

Las instituciones firmantes pondrán sobre la mesa sus capacidades en ciencia, ingeniería y manufactura avanzada para definir prototipos, cronogramas y modelos de financiamiento, resguardando al mismo tiempo el manejo de la propiedad intelectual que pueda surgir del proceso. En este engranaje, Codelco Ventanas tendrá un rol protagónico al explorar alternativas tecnológicas para obtener cobre OF/OFE a partir de cátodos grado A, además de participar en la definición de estándares de calidad, certificaciones y especificaciones de producto con potencial aplicación en sectores como energía, electrónica avanzada e infraestructuras tecnológicas de alta complejidad.

“Este memorándum es coherente con la calidad de nuestros cátodos y con el valor estratégico que tiene el cobre refinado de alta pureza para el país. Como División Ventanas, asumimos con orgullo el desafío de aportar al desarrollo de investigación aplicada y a la exploración de nuevos productos”, señaló Ricardo Weishaupt, gerente general de Codelco Ventanas, subrayando la relevancia de avanzar hacia una minería que agregue valor y conocimiento.

Uno de los elementos más simbólicos y estratégicos del acuerdo es el destino potencial de este cobre de altísima pureza. El material podría ser utilizado por la Organización Europea para la Investigación Nuclear, CERN, el principal centro mundial de investigación en física de partículas. La incorporación de Chile a esta red, que reúne a más de 23 Estados miembros y decenas de organizaciones asociadas, representa un paso decisivo para posicionar al país en la gran ciencia internacional y fortalecer su desarrollo tecnológico.

Desde el Estado, el Ministerio de Ciencia asumirá un rol articulador para asegurar que esta colaboración se mantenga alineada con las políticas nacionales en ciencia, tecnologías emergentes, minería y manufactura avanzada. “Tenemos la convicción de que el crecimiento económico y social se construye cuando la ciencia dialoga con las necesidades del país. Por eso, lo que estamos construyendo aquí es una hoja de ruta para que Chile no sólo participe de la gran ciencia, sino que transforme ciencia de frontera en desarrollo productivo, empleo de calidad e innovación con impacto real en la vida de las personas. Entendemos el vínculo con el CERN no como un fin en sí mismo, sino como un instrumento para fortalecer nuestro desarrollo, articulando Estado, academia e industria, con estándares, evidencia y resultados verificables”, destacó el ministro Aldo Valle Acevedo.

Las universidades e institutos científicos involucrados aportarán capacidades en ingeniería, simulación, diseño, prototipado, metrología e investigación aplicada, además de integrar a estudiantes y profesionales mediante tesis, pasantías y actividades formativas. Para el rector de la Universidad Técnica Federico Santa María, Juan Yuz, el acuerdo marca un hito tanto para el país como para la academia. “Hoy se concreta este proyecto de poder producir cobre de altísima pureza para aplicaciones con el CERN, pero que abre una batería de oportunidades para el desarrollo nacional y de nosotros como Universidad. Estamos felices de contribuir a ese rol, a esa historia de éxito y poner en valor las capacidades que hay en la Universidad y también asociadas a la formación de capital humano, desde el nivel técnico hasta el doctorado”.

El Memorándum de Entendimiento tendrá una duración inicial de dos años, periodo en el cual se definirán las iniciativas específicas que permitan materializar esta visión. Para Codelco, el desafío es tanto tecnológico como estratégico. “Esto implica que nos vamos a poner a trabajar con mucha energía y con mucha fuerza en desarrollar un proceso que nos permita, a partir del cobre que refina División Ventanas, producir este cobre libre de oxígeno, que nos va a abrir oportunidades de mercado y usos de cobre distintos a los que tiene actualmente”, explicó Felipe Lagno, Gerente Corporativo de Innovación y Tecnología de la estatal.

Más allá de los plazos, el acuerdo deja una señal clara sobre el rumbo que busca tomar Chile: pasar de ser un país exportador de materias primas a uno capaz de transformar sus recursos naturales en conocimiento, innovación y tecnología de clase mundial.

El dólar pierde fuerza y abre un verano de oportunidades e incertidumbre

El dólar arrancó el año con una señal inesperada para los mercados: una tendencia a la baja que no pasó desapercibida ni para inversionistas ni para quienes miran el tipo de cambio pensando en vacaciones, ahorro o consumo. Durante enero, la divisa estadounidense cayó con fuerza y llegó a tocar los $875, su nivel más bajo desde el 20 de diciembre de 2023, para luego seguir deslizándose hasta bordear actualmente los $865. Un movimiento que, más allá de lo local, se conecta con un escenario global cada vez más volátil.

Entre los factores que explican este retroceso aparece un nombre que nunca está lejos de la polémica. Los recientes anuncios de Donald Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, especialmente su insistencia en adquirir Groenlandia, han sido leídos por diversos analistas como una señal más de incertidumbre política y económica a nivel internacional. Esa incertidumbre, paradójicamente, ha terminado debilitando al dólar en los mercados globales, afectando de rebote su valor en economías abiertas como la chilena.

“La tendencia a la baja del dólar en Chile en el último mes se explica principalmente por la debilidad que presenta en términos globales la divisa de Estados Unidos y también, claro, por el alto nivel de precios que ha logrado en este periodo el cobre”, indicó Víctor Salas, académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad Santiago. El diagnóstico apunta a un fenómeno doble: un dólar menos atractivo como refugio y un cobre que vuelve a posicionarse como protagonista.

Según el académico, esta debilidad se refleja con claridad en los indicadores internacionales. “Respecto de la debilidad del dólar, observamos que el dólar index, que mide justamente la potencia del dólar en el mundo, ha llegado hasta 96,9 puntos mínimos en los últimos cuatro meses en Estados Unidos, por la apreciación de otras monedas como el yen”. Un dato que confirma que el retroceso no es exclusivo de Chile, sino parte de un ajuste mayor en el tablero financiero global.

En paralelo, los capitales están buscando nuevas anclas de seguridad. “El aumento de la incertidumbre mundial hace que los inversionistas financistas busquen refugio y el dólar hoy no es un refugio. En cambio, esta situación ha hecho subir el precio del oro de nuevo en estos días sobre 5.000 dólares la onza. También ha subido la plata”, afirmó Salas. El mensaje es claro: el miedo se mueve y el dinero lo sigue.

En el plano local, el impacto es directo y se siente con fuerza en el principal commodity chileno. “Lo más relevante es que este factor de riesgo y respuestas financieras ha hecho subir el precio del cobre y lo mantiene en niveles sobre 6 dólares la libra de cobre. Esto significa que se espera que aumente la oferta de dólares en el mercado cambiario nacional, lo que hace que nuestra moneda se aprecie respecto del dólar y llegue a estar como está hoy en 870,71 pesos el dólar”. Más cobre, más dólares circulando y un peso que gana oxígeno.

La gran pregunta, sin embargo, sigue abierta: ¿es este un buen momento para comprar dólares o invertir? Pensando en el verano, las vacaciones y las decisiones financieras de corto plazo, Salas pone paños fríos al entusiasmo. “La perspectiva de que estos precios del dólar duren mucho dependerá de que se despejen los niveles de incertidumbre en la economía mundial, lo que puede durar algunos meses. Mientras tanto, para aquellos que les interese hacer apuestas y estén dispuestos a esperar precios más altos en el mediano plazo, deberán, claro, salir a comprar dólares a este precio tan bajo. Creo que no va a seguir bajando tanto, digamos, más allá de 860 pesos por dólar”.

El dólar, como siempre, se mueve entre la economía dura y el pulso político global. En ese vaivén, Chile observa, calcula y decide, sabiendo que cada peso que sube o baja también refleja un mundo que sigue lejos de encontrar estabilidad.

El lado oscuro del fuego en Chile

Los incendios forestales que azotaron recientemente a la Región del Biobío no solo dejaron un saldo devastador en términos materiales y humanos —con miles de viviendas destruidas y, hasta ahora, 21 víctimas fatales—, sino que también abrieron una discusión incómoda pero necesaria sobre las causas que están detrás de estas tragedias. Hace unos días, el gobernador regional Sergio Giacaman fue claro al señalar que los antecedentes técnicos apuntan a un comportamiento inusual del fuego, con focos simultáneos y una propagación acelerada, descartando de plano la casualidad y afirmando que el origen de la emergencia fue intencional.

La autoridad fue más allá y puso sobre la mesa la responsabilidad humana, planteando un escenario que incomoda tanto como preocupa. “Yo no tengo ninguna duda de que en este caso existe responsabilidad de personas que, no sé con qué fin —pueden ser enfermos pirómanos o incluso algún tipo de organización—, quisieron generar daño”, declaró Giacaman, instalando una pregunta clave: ¿qué lleva a una persona a prender fuego, aun sabiendo las consecuencias devastadoras que puede provocar?

Desde la psiquiatría, el fenómeno de la piromanía ofrece algunas respuestas, aunque lejos de simplificar el problema. El psiquiatra Pedro Lucero, académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach, explica que no se trata de un perfil psicológico único o fácilmente identificable. “Más que una personalidad típica, hablamos de alguien con una gran dificultad para controlar impulsos, que siente una tensión creciente antes de prender fuego y luego un alivio o sensación de placer al hacerlo”, señala el especialista, subrayando que el acto responde a una lógica emocional intensa y desregulada.

Lucero agrega que, en muchos casos, existe una fascinación por el fuego desde edades tempranas, la que suele coexistir con otros factores de riesgo. Trastornos de personalidad, consumo de sustancias o antecedentes de violencia aparecen con frecuencia en la historia de estas personas, configurando un escenario complejo donde el incendio no es un hecho aislado, sino la expresión de conflictos más profundos. Desde la psiquiatría forense, además, se advierte que no todos los incendios intencionales responden a la misma motivación. “Es importante diferenciar la piromanía propiamente tal de otros incendios intencionales que tienen motivaciones económicas, ideológicas o de encubrimiento”, precisa el académico.

En el caso específico de la piromanía, el fuego no es un medio para lograr otra cosa: es el objetivo en sí mismo. “En la piromanía el fuego no es un medio para otra cosa, es el fin en sí mismo. Les atrae la intensidad del fuego, la sensación de poder y control, y el ‘espectáculo’ que se genera alrededor: sirenas, bomberos, noticias”, explica Lucero. El incendio se convierte así en una escena cargada de simbolismo, donde destrucción y visibilidad se entrelazan.

El relato de quienes padecen este trastorno suele repetirse con matices similares. “Muchos describen que se sienten tensos o vacíos antes, y que el incendio les produce alivio o excitación”, afirma el psiquiatra. A esto se suma un componente simbólico potente: el fuego como transformación, como ruptura, como una forma extrema de llamar la atención o de canalizar rabias y vacíos profundos. Desde fuera puede parecer un acto irracional e incomprensible, pero para quien lo ejecuta existe una coherencia emocional interna que no puede ser ignorada si se busca prevenir la reincidencia.

La piromanía, además, no afecta de manera homogénea a la población. Según Lucero, se trata de un trastorno del control de los impulsos que aparece predominantemente en hombres, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, etapas en las que el control inhibitorio aún está en desarrollo. En edades más avanzadas, cuando este tipo de conductas emerge, suele estar asociado a otros cuadros, como el consumo problemático de alcohol o trastornos neuropsiquiátricos, lo que complejiza aún más su abordaje.

Frente a este escenario, la pregunta por el tratamiento es inevitable. ¿Es posible que una persona con piromanía cambie su conducta? Para el académico de la Usach, la respuesta es cautelosa pero clara. “Puede disminuir mucho el riesgo, pero requiere un trabajo largo y estructurado”, señala, destacando que el tratamiento combina psicoterapia orientada al control de impulsos, comprensión de los factores gatillantes y, en algunos casos, apoyo farmacológico. Todo esto, advierte, debe darse bajo supervisión y con límites claros del entorno, especialmente cuando existen responsabilidades penales de por medio.

En esa línea, Lucero enfatiza que tratamiento no es sinónimo de impunidad. “La responsabilidad penal se evalúa caso a caso. Lo ideal es que el abordaje combine sanción, tratamiento y seguimiento, porque solo castigar sin intervenir el problema de fondo aumenta el riesgo de reincidencia, especialmente en conductas tan graves como los incendios forestales”, concluye. Una reflexión que cobra especial relevancia en un país donde el fuego, cada verano, vuelve a recordarnos que detrás de las llamas no solo hay sequía y viento, sino también decisiones humanas que no pueden seguir siendo ignoradas.