Ciencia e innovación

El boom de los suplementos alimenticios en Chile

La amplia oferta de suplementos alimenticios en el mercado, que incluye vitaminas, minerales, hierro, zinc, magnesio, productos naturales como aloe vera y colágeno, entre otros, genera interrogantes en la población sobre su consumo adecuado. En este contexto, el profesor Cristián Tapia Villanueva, de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, entregó orientaciones clave para su uso responsable.

El académico, adscrito al Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química de la Casa de Bello, explica que los suplementos alimenticios son productos definidos en el Reglamento Sanitario de Alimentos (RSA). Su objetivo es suplementar la dieta con fines saludables y contribuir a mantener o proteger diferentes etapas de la vida, como la adolescencia, adultez o vejez. Se encuentran disponibles en distintas formas farmacéuticas: comprimidos, cápsulas, polvos o bebidas.

Las ventajas de consumir suplementos alimenticios para la salud se sustentan en mensajes regulados por el Ministerio de Salud. “Estos beneficios están asociados a la concentración de nutrientes declarados y a evidencia clínica internacional que los respalda”, señala el profesor Tapia. Un ejemplo es un producto con fibra dietética que, según su contenido, se clasifica como “Alto en fibra”. Este producto puede incorporar el mensaje de que puede reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

La Resolución Núm. 394 del año 2002 del Ministerio de Salud fija directrices nutricionales sobre los suplementos alimenticios y sus contenidos en vitaminas y minerales. Esta norma establece los límites mínimos y máximos de estos elementos, al igual que las dosis diarias recomendadas. Por ejemplo, para la Vitamina C indica una cantidad de 60 mg a 1,0 g/día, mientras que para el Calcio es de 400 mg a 1,6 g/día.

Sin embargo, “no incluye una serie de nutrientes que sirven para prevenir o complementar el tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles, asociadas varias de ellas a una alimentación no saludable”, advierte el profesor Tapia. Por ello,”es fundamental fijarse en la información nutricional del producto, en términos del contenido de nutriente y el porcentaje que corresponde a la dosis diaria recomendada”.

Según un estudio de 2022 realizado por ALANUR (Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable) en Santiago,Valparaíso y Concepción, los suplementos nutricionales más consumidos son:

  • Vitaminas (44%): Complejo B (42%), Multivitamínicos (23%), Vitamina C (13%), Vitamina B12 (7%).
  • Minerales (16%): Calcio (68%), Magnesio (13%), Multiminerales (6%), Hierro (5%).
  • Proteínas (13%): Proteína en Polvo (49%), Proteína en cápsula (19%), Proteína en barras (15%), Proteína de Suero de Leche (14%).
  • Ácidos grasos (10%): Omega 3 (97%), Omega 6 (3%).
  • Comprimidos y/o cápsulas con ingredientes botánicos (7%): Té Verde (59%), Aloe Vera (14%), Berenjena (12%).
  • Otros tipos de suplementos (5%): Colágeno (63%), Espirulina (11%), Probióticos (8%).
  • Aceites esenciales (1%): Aceite de Coco (57%), Aceite de Hígado de Bacalao (21%), Aceite de Chía (16%).

En el corazón del desierto de Atacama descubren microorganismos que desafían la vida

En las profundidades del desierto de Atacama, a 3.716 metros de altura, se encuentra el Salar de Ascotán, un lugar donde la vida parece imposible. Altas concentraciones de metales pesados, radiación extrema, salinidad, grandes altitudes y temperaturas extremas caracterizan este ambiente hostil. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad de Chile ha descubierto allí un oasis de vida: microorganismos que no solo sobreviven, sino que prosperan en estas condiciones extremas.

La investigación, liderada por el profesor Andrés Marcoleta, analizó muestras de agua, suelo y sedimento del salar. A través de la reconstrucción de genomas, se identificaron dos nuevas familias de bacterias y dos nuevos órdenes de arqueas, organismos ancestrales que representan un enigma para la ciencia.

Las bacterias encontradas pertenecen principalmente a los grupos Pseudomonadota, Acidobacteriota y Bacteroidota. Los investigadores destacan que estas bacterias tienen una alta proporción de genes de resistencia y reparación de ADN, lo que podría explicar su tolerancia a la radiación ultravioleta.

En el caso de las arqueas, se encontraron principalmente en las muestras de suelo. Su estudio permitió comprender sus metabolismos y algunas de sus funciones.

Junto al trabajo de Marcoleta, el profesor Miguel Allende, también de la Universidad de Chile, secuenció el genoma de Orestias ascotanensis, un pez endémico del Salar de Ascotán. Este pez, único en el mundo, se adaptó a vivir en este ambiente extremo tras quedar aislado por el levantamiento de la cordillera de los Andes.

El estudio de Allende reveló cómo el genoma de este pez ha cambiado para tolerar las condiciones del salar, como el agua salada, la falta de oxígeno y la alta radiación.

Los hallazgos en el Salar de Ascotán abren un abanico de posibilidades para la biotecnología. Los genes de resistencia a metales pesados, la tolerancia a condiciones extremas y la capacidad de reparación del ADN podrían ser utilizados en diversos procesos industriales, como la biominería, la biorremediación y el desarrollo de cultivos resistentes a la sequía.

El estudio del Salar de Ascotán no solo amplía nuestra comprensión de la vida en la Tierra, sino que también ofrece herramientas para enfrentar desafíos como el cambio climático y la degradación ambiental.

Investigadoras advierten urgentes medidas ante uso de plaguicidas prohibidos

La sombra de los plaguicidas prohibidos se cierne sobre la salud pública y el medioambiente de Chile, especialmente en la Región del Maule. Un llamado urgente a la acción resuena desde las voces de las profesoras María Teresa Muñoz y Gabriela Lankin, destacadas académicas de la Universidad de Chile, quienes han dedicado sus investigaciones a desenmascarar los peligros latentes de estas sustancias tóxicas.

Los estudios de la profesora Muñoz revelan niveles alarmantes de plaguicidas como el clorpirifós en la Región del Maule.Esta sustancia, prohibida en varios países, sigue presente en la agricultura chilena, poniendo en riesgo la salud de las personas, especialmente de niños y trabajadores agrícolas.

“El clorpirifós afecta los neurotransmisores, provocando síntomas depresivos y aumentando el riesgo de suicidio”, explica Muñoz. Además, se vincula a problemas neuroconductuales, genotoxicidad, cáncer y problemas reproductivos.

La exposición a plaguicidas en la infancia es particularmente preocupante. Los niños de 1 a 6 años, debido a
su desarrollo y hábitos alimenticios, son especialmente vulnerables a los efectos nocivos de estas sustancias.

“Los plaguicidas están presentes en el aire y en los alimentos que consumen los niños”, afirmó Muñoz. “Esto representa un grave peligro para su salud y desarrollo futuro”.

Las profesoras Muñoz y Lankin exigen una acción urgente por parte de las autoridades. Proponen medidas como:

  • Regulación más estricta y monitoreo riguroso del uso de plaguicidas.

  • Implementación de un monitoreo ambiental y biomonitoreo en poblaciones expuestas.

  • Mayor inversión en fiscalización por parte del SAG.

  • Educación para agricultores sobre prácticas más seguras.

  • Prohibición total del clorpirifós a partir de diciembre de 2024.

  • Revisión y fortalecimiento de las políticas sobre uso de plaguicidas en Chile.

Las expertas también abogan por un cambio hacia prácticas agrícolas sostenibles como la agroecología y el control biológico, reduciendo así la dependencia de químicos tóxicos.

“Es fundamental aplicar el principio precautorio y buscar soluciones efectivas basadas en el conocimiento local para proteger la salud y el medioambiente”, enfatizó la profesora Muñoz.

Elasmosaurio encontrado en Algarrobo de 70 millones de años podría ser una primicia

Un extraordinario hallazgo ha salido a la luz en Algarrobo, donde vecinos descubrieron en mayo de 2022 un enorme fósil de elasmosaurio, un género de plesiosaurios marinos que habitaron la Tierra durante el periodo Cretácico. Estos reptiles podían medir hasta 14 metros y pesar cerca de 2 toneladas, caracterizados por sus pequeños cráneos y largos cuellos. El descubrimiento inicial consistió en un bloque con vértebras articuladas, y desde entonces, un equipo de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile ha estado trabajando para recuperar el ejemplar.

En noviembre de 2023, durante una primera expedición, los investigadores recuperaron abundante material, aunque no pudieron extraer el espécimen completo debido a las mareas y la complejidad de su disposición en la roca. Para completar la tarea, se realizó una segunda expedición entre el 8 y el 11 de abril de 2024, aprovechando los periodos de baja marea para trabajar intensivamente. En esta ocasión, lograron extraer grandes bloques de roca con vértebras visibles, trasladándolos a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile para su limpieza y estudio.

Rodrigo Otero, quien lidera la investigación, señaló la importancia de este hallazgo: “Estamos excavando un esqueleto que parece estar más completo de lo que habíamos encontrado antes en esta localidad y en rocas de esta edad en Chile. Hemos recuperado elementos vertebrales y craneales que serán mucho más informativos”.

El equipo de investigadores expresó su entusiasmo por el hallazgo, señalando que este elasmosaurio, que vivió hace unos 70 millones de años, podría medir más de 7 metros. Otero indicó que las condiciones del fósil son prometedoras y podrían constituir una primicia en la diversidad fósil de Chile. “Está saliendo material bien preservado. Veamos qué nos revela la investigación en el laboratorio”.

Actualmente, la mayoría de las piezas fósiles están contenidas en bloques de concreción, y la próxima etapa será liberar estos restos bajo condiciones controladas. Alexander Vargas, director de la Red Paleontológica y del Núcleo Milenio EVOTEM, comentó sobre la importancia de comparar estos hallazgos con otros especímenes de Sudamérica, Antártica, Australia y Nueva Zelandia.

Algarrobo ha sido un punto clave para el estudio del Cretácico Superior en Chile, con hallazgos de elasmosaurios, mosasaurios, tortugas, tiburones y peces óseos. Este descubrimiento, particularmente completo, se distingue de las dos especies de elasmosaurios descritas anteriormente en Chile: Aristonectes quiriquinensis y Wunyelfia maulensis.

Rodrigo Otero subrayó que “Algarrobo es el único yacimiento en el Pacífico sudamericano con rocas de 70 millones de años. Hallar un elasmosaurio relativamente completo aquí es prometedor, ya que podría ayudarnos a entender la evolución de los aristonectinos y sus parientes cercanos, que fueron abundantes antes de la gran extinción del Cretácico”. Además, destacó el compromiso del gobierno chileno en proteger esta zona, rica en tesoros paleontológicos y arqueológicos.

El profesor Vargas enfatizó la importancia del registro fósil chileno para el conocimiento evolutivo global. “Nuestro grupo ha descubierto muchas especies nuevas y grupos distintos a los conocidos, sugiriendo que Chile puede tener muchas sorpresas en su registro fósil”. Este trabajo ha permitido distinguir una subfamilia de elasmosaurios únicos de las regiones sureñas, contribuyendo significativamente a la paleontología mundial

Crean exoesqueleto robótico para la rehabilitación motora post accidente cerebro vascular

Un exoesqueleto, por definición, es una estructura en forma de esqueleto externo que recubre, protege y soporta el cuerpo de un ser vivo. El doctor kinesiólogo Pablo Burgos, académico de los Departamentos de Neurociencias y Kinesiología de la Facultad de Medicina, explicó que: “un exoesqueleto, al ser una estructura que va por fuera del esqueleto natural, no forma parte de los mamíferos, pero sí de los insectos”.

De acuerdo a esta premisa, es que el profesor Burgos, junto con un diverso equipo de trabajo de académicos del ICBM e ingenieros externos, desarrollaron un exoesqueleto robótico que sigue la siguiente lógica: “Lo que nosotros hacemos es usar el concepto de exoesqueleto, y complementar el esqueleto natural del ser humano que bien sabemos va por dentro con piezas que van por fuera, con el propósito de movilizar de forma específica las articulaciones de la extremidad superior”, destacó el doctor Pablo Burgos.

Lo particular de este FONDEF es que, de acuerdo a lo descrito por el doctor Burgos, este pseudo-robot está siendo motorizado de forma distinta a otros similares: “Los exoesqueletos comunes suelen mover cada articulación con un motor particular, es decir, cada eje de movimiento posee un motor. En cambio, lo que nosotros estamos haciendo con el nuestro, se llama “robótica basada en tendones”, que en el fondo es que, tú enganchas el segmento final del brazo con una cuerda, y esa cuerda lleva un motor. Entonces, esa cuerda sube y baja, quitándole peso a la persona, además de permitir bloquear el resto de segmentos, excluyendo aquel en el cual se quiera trabajar”, explicó.

Usualmente, “cuando uno ve un robot en la televisión, lo que hacen estas máquinas es ocupar exoesqueletos, con piezas rígidas por fuera, que movilizan articulaciones con el propósito de que la gente se mueva por completo”, señaló el doctor Pablo Burgos.

Pero, a diferencia de lo anterior, “con este proyecto estamos haciendo justamente lo contrario. Nosotros ponemos las piezas de este robot, que va por fuera de la extremidad superior brazo y mano, con el objetivo de que la gente no se mueva por completo, sino que mueva un segmento a la vez”, explicó.Por ejemplo, en el caso de la articulación del hombro, “existen tres posibilidades: separar, avanzar o rotar. Lo que hacemos, mediante nuestro exoesqueleto robótico, es restringir estas tres opciones a una sola, que es la que queremos trabajar en específico”. Por lo que, “si queremos trabajar la rotación del hombro, liberamos solo ese movimiento para que la persona se enfoque únicamente en ello, y no dejamos que la persona avance ni se separe, para que así pueda entrenar selectivamente. Así se hace con cada articulación del brazo”, recalcó el profesor.

Los participantes del FONDEF son pacientes que provienen del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH), del Hospital San José y del Hospital del Salvador, y que, posterior a un ACV, presentaron problemas de movilidad en la extremidad superior, con un predictor de la recuperación positivo de contracción mínima palpable.

Estos pacientes comienzan con la terapia de grados de libertad entre la primera y segunda semana posterior al accidente cerebro vascular, y realizan el entrenamiento de forma constante durante un mes.

El profesor Pablo Burgos comentó que, al recibir a un paciente que haya sufrido un ACV, primeramente “lo evaluamos en función de que no todos los pacientes son iguales. Algunos usuarios van a tener, por ejemplo, afectados solo los dedos, y no el codo ni el hombro. Entonces, bajo la premisa de nuestra investigación, esa persona recibe entrenamiento intenso únicamente de los movimientos que tiene afectados, no del brazo completo”, respondió.

Esto último implica tomar otra deriva a la del tratamiento convencional que se utiliza en la actualidad: “Hoy en día, el paradigma de que hay que entrenar la tarea completa en su conjunto alcanzar una manzana, peinarse, tomar una taza de té está tan arraigada, que sacar esa idea de la comunidad científica es sumamente difícil, porque lo que nosotros estamos haciendo ahora, lo perciben como un retroceso”.

La terapia convencional apunta a restaurar las tareas funcionales cotidianas utilizando la extremidad superior en su conjunto. Pero “ahora, con más tecnología y evidencia, sabemos que el problema de ese tipo de enfoque es que el paciente compensa la ausencia de habilidades básicas que perdió por ACV con los movimientos que no se vieron afectados, y a largo plazo, esto es sumamente crítico”, enfatizó el profesor.Esta compensación se produce porque “cuando el cerebro compara entre la mano derecha y la izquierda, y ve que es muy difícil ocupar una de las dos, lo que hace es quedarse con una de las dos manos, y la otra la deja de usar, lo que es sumamente dramático”, afirmó.

Respecto de esto, el doctor afirmó que “hay pacientes que solo mueven la mano afectada durante las terapias. Mientras que, en la casa, lo que hace el cerebro de ese paciente, de manera espontánea, y dada la dificultad de controlar el segmento, es dejar de usar esa mano”.Lo anterior constituye “la peor de las posibilidades que pueden ocurrir dentro de los primeros 6 meses posterior al ACV, ya que esa es la etapa crítica en que el cerebro es capaz de recuperar la mano dañada con el tratamiento adecuado”, aseveró.

Para solucionar el tema, “lo que nosotros hacemos es dar un paso hacia atrás, y comenzar con lo básico para recuperar la funcionalidad desde su inicio, y ya después comenzar con la terapia basada en tareas cotidianas. Así, le damos una chance al cerebro para que, durante los primeros 6 meses posteriores al ACV, logre equilibrar la funcionalidad entre la extremidad superior izquierda y la derecha, y que así diga «ok, mi mano izquierda y derecha están funcionando más o menos parecido, así que mejor ocupo las dos»”, concluyó.

Actualmente, el exoesqueleto se encuentra en proceso de ser patentado por la Vicerrectoría de Investigación, mientras que el proyecto FONDEF está en la etapa de desarrollo del prototipo N.º 2, el cual tuvo la primera prueba de integración el pasado 23 de marzo, junto a los tres equipos de trabajo que componen el FONDEF: el equipo de mecánica del exoesqueleto; el grupo dedicado al desarrollo del videojuego; y el tercer equipo encargado del motor y sensores.

Signos de alerta temprana del Parkinson revelados por neurólogo

El Parkinson es una enfermedad neurológica que afecta a cerca de 8.5 millones de personas en todo el mundo, y en Chile ya se han diagnosticado más de 40,000 personas con esta patología. Esta enfermedad se caracteriza por su progresión gradual y su impacto en el control del movimiento. Durante el mes del Parkinson, el neurólogo y académico de la Universidad de Santiago, Pedro Chaná, reveló algunos signos de alerta temprana de esta patología.

El diagnóstico del Parkinson suele realizarse cuando el paciente ya presenta síntomas motores evidentes. Estos incluyen temblores de reposo, es decir, temblores que se manifiestan cuando la persona está descansando o con los brazos a los lados. También se observa rigidez, un aumento del tono muscular, y lentitud en los movimientos, considerado el síntoma más importante. El Dr. Chaná explica que para hacer un diagnóstico certero, al menos dos de estos síntomas deben estar presentes.

Uno de los signos premonitores del Parkinson, además de otras enfermedades neurodegenerativas, es el trastorno conductual del sueño REM. Este trastorno se manifiesta cuando la persona, mientras duerme, se mueve, sueña y habla. El Dr. Chaná destaca que este síntoma puede ser un indicador temprano de la patología.

Además de los síntomas motores y el trastorno del sueño REM, otros síntomas que pueden surgir incluyen la pérdida del sentido del olfato y la constipación. Estos signos, aunque no son determinantes por sí mismos, pueden ayudar a sospechar de la posible aparición del Parkinson, especialmente si se presentan junto a otros síntomas.

El Dr. Chaná menciona que las personas con antecedentes familiares de Parkinson tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar la enfermedad, ya que existe un componente genético, aunque su influencia no es muy alta.

En resumen, el conocimiento de estos signos de alerta temprana puede ayudar a los pacientes a buscar atención médica a tiempo y obtener un diagnóstico precoz, lo que puede mejorar su calidad de vida y permitir un manejo más efectivo de la enfermedad.

 
 

Demodex: El ácaro que puede generar enfermedades cutáneas

El Demodex folliculorum, un ácaro microscópico que habita en los folículos pilosebáceos de nuestra piel, es un organismo común en el cuerpo humano. La mayoría de las personas albergan a estos ácaros de forma inofensiva, pero en ciertos casos su presencia puede provocar demodicosis, una afección cutánea que puede causar lesiones, infecciones e inflamaciones asimétricas en la piel.

El Demodex, que mide entre 250 y 300 micrómetros, es más pequeño que un grano de sal. Se alimenta principalmente de las glándulas sebáceas y se transmite por contacto directo. Las áreas más comunes en las que se encuentra son la nariz, las mejillas, la frente, la barbilla, las pestañas, las cejas, las orejas, el cuero cabelludo, el cuello y el pecho.

La demodicosis afecta al 90% de la población adulta general, siendo más frecuente en hombres de entre 25 y 35 años. Los principales grupos de riesgo incluyen personas con pieles grasas o aquellas que padecen rosácea, una condición que permite que el ácaro se multiplique hasta cinco veces más, desencadenando inflamación en la piel de la cara y los ojos. Además, las personas inmunodeprimidas, como las que viven con VIH o tienen defensas bajas, también están en mayor riesgo de sufrir de demodicosis.

Los síntomas de la demodicosis incluyen granitos rojos, pápulas y pústulas que se desarrollan de forma asimétrica en la piel, como explica la dermatóloga Karen Valenzuela del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

La dermatóloga Valenzuela recomienda una rutina diaria de limpieza facial, al menos dos veces al día, para eliminar el exceso de grasa que alimenta a los ácaros. Mantener la piel hidratada y protegida del sol también es crucial para prevenir la proliferación de Demodex.

En casos de demodicosis, los tratamientos más habituales incluyen cremas tópicas antiparasitarias con compuestos como la Ivermectina o Permetrina, así como productos para pieles sensibles. En casos más graves, se pueden recetar medicamentos orales. La dermatóloga Andrea Cortés enfatiza que estos tratamientos solo deben ser recetados por profesionales de la salud.

La automedicación es desaconsejada, especialmente con corticoides tópicos como Betametasona, Clobetasol o Hidrocortisona. La doctora Valenzuela advierte que el abuso de estos productos sin supervisión médica puede estropear la piel a largo plazo, y muchos pacientes llegan con cuadros muy inflamados debido a la automedicación.

En conclusión, aunque el Demodex es un ácaro presente en la mayoría de las personas, es importante mantener un cuidado preventivo de la piel y consultar a un dermatólogo en caso de sospecha de demodicosis.

Científicos chilenos lideran descubrimiento sobre las misteriosas nubes que rodean a las galaxias

Los astrónomos han estudiado las nubes de gas que envuelven a las galaxias durante décadas, quienes han concluido que ellas desempeñan un papel esencial en su evolución. Sin embargo, la comprensión de tales «atmósferas galácticas» ha sido -hasta el momento- bastante limitada debido a la dificultad de observarlas directamente, un desafío que aparentemente ha empezado a despejarse.

“Descubrimos, por primera vez, cuál es el tamaño típico de estas nubes, dando un gran paso adelante en nuestra comprensión de cómo son las atmósferas de las galaxias”, indica Andrea Afruni, investigador postdoctoral del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile y principal autor del trabajo.

Este hallazgo es crucial, ya que contribuye al estudio de las atmósferas de las galaxias del Universo. “Sabiendo cuáles son los tamaños de las nubes, podemos entender mejor cuál es la física que hay detrás de ellas y, finalmente, cómo influyen en la evolución de las galaxias”, explica Sebastián López, académico del DAS de la U. de Chile, co-autor del paper y líder del grupo ARCTOMO.

“Con esto hemos logrado un avance importante. El gas es muy difícil de observar y, por tanto, resulta complejo de analizar. Las predicciones de los modelos teóricos no son exactas, dado que la física que subyace a la formación y evolución de estas nubes es muy compleja”, sostiene Andrea Afruni.

La investigación se basó en un estudio detallado de tres galaxias mediante el uso del Very Large Telescope (ESO) en el desierto de Atacama. Este análisis permitió la creación de mapas precisos del material circundante a dichas galaxias, comparando aquellos datos versus las predicciones de los modelos de gas galáctico. Los primeros datos de este estudio se tomaron hace unos años y se han utilizado también para otros proyectos, pero este en concreto comenzó en enero de 2023.

“Tuve la primera idea sobre cómo utilizar estos datos para restringir el tamaño de estas nubes de gas, desarrollé los modelos, interpreté los datos y escribí la mayor parte del artículo”, comenta Andrea Afruni.

Como coautores de la investigación participaron Pratyush Anshul, alumno de doctorado del DAS, y Nicolás Tejos, académico del Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quien destacó que para lograr estas mediciones se utilizó una técnica pionera “la que llamamos ‘tomografía de arcos-gravitacionales’. Usamos arcos gravitacionales gigantes para analizar las siluetas de las nubes alrededor de galaxias lejanas, y obtenemos así un mapeo extendido y continuo de las propiedades de este material difuso”. Además, se sumaron al trabajo científicos de las universidades Diego Portales, Pontificia Universidad Católica de Chile, ESO-Chile, entre otras.

Investigadora diseña nanotecnología que podría revolucionar industria del hidrógeno verde

Chile fue el destino que Maibelin Rosales escogió para desarrollar sus estudios de doctorado en Ciencias de los Materiales, país que la joven investigadora destaca como un referente en investigación y tecnología a nivel latinoamericano. La ingeniera química dejó su trabajo en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas para comenzar su formación avanzada el año 2015 en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, donde terminó sus estudios de doctorado el año 2019. Durante este período, además, se integró como investigadora del Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC) del mismo plantel, unidad donde hoy desarrolla un proyecto ganador del Concurso Fondecyt de Postdoctorado 2022, centrado en la producción de hidrógeno verde mediante el diseño de nanomateriales fototermales.

La innovadora propuesta plantea la posibilidad de producir hidrógeno a través de la fotocatálisis, es decir, mediante la reacción de estos nanomateriales que, al ser expuestos a la luz solar, pueden romper la molécula de H2O para producir hidrógeno verde. En este sentido, la doctora Maibelin Rosales destaca que “la generación fotocatalítica de hidrógeno verde por watersplitting surge como una prometedora alternativa frente a la electrólisis, por no requerir de una fuente externa de energía eléctrica para separar la molécula del agua en hidrógeno y oxígeno. En este caso, es directamente la radiación solar la que actúa como fuente de energía sobre el nanomaterial, y este, a su vez, es capaz de fotogenerar las cargas eléctricas necesarias para llevar a cabo la separación”.

Una de las ventajas de este sistema radica en que “al requerir únicamente de luz solar y un nanomaterial semiconductor, se evita el uso de costosos y robustos equipos o el acoplamiento a paneles fotovoltaicos para obtener la energía requerida”, explica la hoy doctora en Ciencias de los Materiales. Actualmente, indica, “la electrólisis, al ser una tecnología de mayor madurez, lidera esta producción, comparada con la fotocatálisis, que es una tecnología emergente que aún se encuentra en fase de desarrollo. Esto hace que el escalamiento industrial de la fotocatálisis pueda implicar costos iniciales más altos que la electrólisis, pero con el potencial de reducción a medida que la tecnología avance y se escale”.

La búsqueda de materiales semiconductores para la fotoproducción de hidrógeno, capaces de romper la molécula del agua, llevó a la investigadora de la Universidad de Chile a trabajar con dos sets de materiales: óxido de cobre y dióxido de estaño. “La primera característica para su elección se basó en que sean materiales semiconductores aptos para llevar a cabo esta reacción fotocatalítica, y segundo que al miniaturizarlos sean capaces de ser usados en un amplio rango del espectro solar”, detalla Maibelin Rosales, quien menciona que otro criterio fue utilizar materiales económicos para trabajar desde un inicio en procesos productivos menos costosos. También consideraron su capacidad fototérmica, es decir, que al absorber energía solar puedan producir calor y transferirlo al agua, lo que ayuda a que la reacción fotocatalítica se acelere.

La ingeniera química comenzó así la experimentación con distintos diseños a una escala nanométrica, con tamaños casi 100.000 veces más pequeños que el diámetro de un cabello humano y cerca de 100 veces más pequeño que el Coronavirus. “Una de las cosas más impresionantes de estos materiales es que la mayoría de sus propiedades son potenciadas al llevarlos al mundo nano, pero, además, cuando cambiamos sus formas, sus propiedades también varían drásticamente”, explica. Otro punto novedoso, agrega, “es que al diseñar adecuadamente las diferentes formas de estos nanomateriales, cambiamos también sus propiedades ópto-electrónicas y podemos otorgarles una propiedad fototérmica. Esto significa que bajo luz solar pueden generar calor de forma autárquica, lo cual aumenta la temperatura del agua y, por lo tanto, mejora la velocidad de reacción para generar hidrógeno”.

Esferas, tubos, láminas tipo hojas y hasta flores han sido algunas de las formas nanométricas diseñadas por la investigadora de la Universidad de Chile. “Esta manipulación de sus formas me ha permitido ajustar muchas de sus propiedades, y hacerlos aptos para que absorban energía en un amplio rango del espectro solar, lo que hace que muchos de ellos puedan ser usados eficientemente bajo irradiación solar. Además, varios de ellos también han presentado esta capacidad fototérmica mencionada, lo cual es ventajoso en la aceleración de la reacción para generar H2 (hidrógeno)”.

Hasta la semana pasada, la doctora Maibelin Rosales estuvo analizando estos nanomateriales, diseñados en Chile, en laboratorios especializados de microscopía electrónica de barrido por emisión de campo en la Universidad McGill de Montreal. Hace pocos días regresó a Chile con importantes hallazgos para avanzar hacia la etapa de pruebas de aplicación para aquellas estructuras que fueron exitosamente diseñadas y mostraron mayores ventajas para la producción de hidrógeno.

Según el Ministerio de Energía, Chile podría reducir sus emisiones de CO2 en un 20% para el 2050 gracias al despliegue de la industria del hidrógeno verde. Su producción mediante electrólisis hoy se sustenta principalmente en el uso de electricidad generada por fuentes como la energía solar fotovoltaica, cuyos costos oscilan entre los 3 y 7,5 $USD/KgH2. De todas maneras, aunque aún no es comercialmente competitivo respecto al hidrógeno obtenido a partir de combustibles fósiles (que no supera los 3,2 $USD/KgH2), se prevé que en Chile este costo disminuirá a 1,4 $USD/KgH2 para el 2030.

Estas proyecciones posicionarían a Chile no solo como el productor de H2V más económico a nivel mundial, sino también como uno de los principales exportadores de hidrógeno hacia el 2040. En esta dirección, el avance en investigación y desarrollo científico-tecnológico para la producción fotocatalítica de hidrógeno verde a partir de nanomateriales puede significar una revolución en la industria. “Sus ventajas en términos de procesos más simples y económicos en comparación con la electrólisis proporcionan una alternativa verde, amigable con el medio ambiente y con mayor viabilidad económica de producción”, sostiene la doctora Maibelin Rosales.

Cerca del 95% de la actual producción comercial de hidrógeno proviene de un proceso que consume mucha energía y que va acompañado de la liberación de grandes cantidades de CO2. En este sentido, la economía del hidrógeno verde va de la mano con la transición energética que permita avanzar hacia la meta de carbono neutralidad al 2050.

Por esta razón, la investigadora de la Universidad de Chile señala que, “considerando que el norte de Chile cuenta con uno de los mayores potenciales de radiación solar a nivel mundial, es imposible no trabajar en pro de desarrollos científicos-tecnológicos que permitan aprovechar esta privilegiada posición geográfica. Teniendo esto en mente, estoy segura de que la sinergia entre la nanotecnología y la tecnología solar hará posible que este tipo de innovación de menor costo y fácil implementación impulsará no solo el alcance de la meta de descarbonización, sino a encabezar la lista de los países con mayor producción de hidrógeno a partir de energía solar”.

Los desafíos en torno al uso de chatbots e inteligencia artificial en educación

El pasado mes de abril en Estados Unidos se conoció el caso de numerosos estudiantes universitarios que fueron falsamente acusados de entregar trabajos generados mediante inteligencia artificial. La situación causó gran alarma, ya que involucraba el uso de herramientas como Turnitin y GPTZero, softwares utilizados por miles de instituciones alrededor del mundo para detectar plagio y textos generados mediante chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT. Esto motivó un estudio por parte de investigadores de la Universidad de Stanford, quienes comprobaron los ‘falsos positivos’ que estos sistemas estaban entregando, sobre todo entre estudiantes cuyo inglés no era nativo.

La investigación, titulada “Los detectores GPT están sesgados contra los escritores no nativos” o “GPT detectors are biased against non-native English writers” en inglés, sentó un precedente científico sobre la existencia de este tipo de problemas asociados al uso de modelos de lenguaje generativo basados ​​en GPT: Generative Pre-Trained Transformer. El trabajo, de esta forma, abrió numerosas interrogantes sobre el nivel de confianza que entregan estas tecnologías y aquellos sistemas y métodos para detectar contenido generado mediante inteligencia artificial. Este tipo de errores también están ocurriendo en otras partes del mundo, incluido Chile, lo que ha motivado un incipiente debate sobre cómo enfrentarlo por parte de las instituciones educacionales.

Lionel Brossi, investigador del Núcleo de Inteligencia Artificial y Sociedad (IA+SIC) y académico de la Facultad de la Comunicación e Imagen de la U. de Chile, afirma que este tema en particular ya ha sido discutido en diversas conferencias a nivel global, y asegura que “hoy en día ninguna herramienta puede detectar si algo fue hecho 100% con un chatbot de inteligencia artificial generativa como ChatGPT u otros, aunque -por ejemplo- ChatGPT tiene un algoritmo que se llama ChatGPT classifier, que busca distinguir entre textos escritos por humanos y textos redactados mediante inteligencia artificial”.

Uno de los grandes inconvenientes, expone el profesor Brossi, es que resulta una muy buena herramienta para ayudar en la redacción de ideas y, en este sentido, “los contenidos pueden estar hechos de manera muy auténtica por un estudiante, por un investigador, en fin, por un humano. Pero si el usuario pide ayuda a ChatGPT para mejorar la redacción, eso puede tener como consecuencia que el texto sea reconocido como escrito totalmente por inteligencia artificial, pese a que simplemente se utilizó como herramienta de ayuda a la escritura”.

Pero los chatbots de inteligencia artificial también pueden experimentar alucinaciones, fenómeno que -en términos simples- ocurre cuando entregan respuestas que pueden ser muy convincentes, pero totalmente inventadas. Roberto Araya, profesor del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, sostiene que “hay contenidos de los que puede no tener información y a veces salen respuestas que no tienen nada que ver con la realidad. El problema es que tiene una personalidad muy asertiva. Por esta razón, es necesario entender la psicología detrás de estos modelos, que es tratar de responder como sea a lo que les preguntan. Así, buscan antecedentes, mezclan cosas y a veces no andan bien. Estas alucinaciones se dan mucho cuando un tema es demasiado específico”.

El académico enfatiza que muchos de estos modelos de lenguaje colosal o Large Language Model LLM aún están en etapa de desarrollo y no siempre funcionan como uno espera. “Algunos de los errores o sesgos se pueden explicar por las bases de datos con las que estos programas aprenden. El problema de aquellos que trabajan con información de Internet general es que parte de ella puede ser falsa o contener sesgos raciales, étnicos, de género, etc. Estos modelos pueden tragar todos esos contenidos y considerarlos para entregar respuestas”, explica. Sin embargo, también destaca que “hay programas que se basan en datos más especializados y sometidos a procesos de revisión, y que entregan información más fidedigna, por ejemplo, en el área médica o en física cuántica”.

Por esta razón, el profesor Araya plantea que “es importante poder testearlos, porque las respuestas no siempre son perfectas y es necesario tener precaución en su uso. Yo a mis estudiantes les exijo que lo usen para mejorar el trabajo con estas herramientas, comprender cuándo pueden cometer errores y generar alucinaciones. De todas maneras, estos sistemas van a ir mejorando cada vez más, pero uno puede ir entendiendo dónde y cuándo pueden fallar”. Este y otros problemas asociados a los múltiples desafíos que persisten en torno a la inteligencia artificial fueron abordados recientemente por el académico en un artículo publicado en la revista The Mathematician Educator.

Si bien estos sistemas aún están en una etapa incipiente de desarrollo y todavía presentan algunas debilidades sobre las que es necesario ser cuidadosos, la visión de los especialistas es que las personas, las instituciones de educación y la sociedad en general no pueden mirar para el lado frente a la irrupción de la inteligencia artificial en nuestras vidas. Así lo enfatizó Eduardo Torres, académico del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile, quien actualmente trabaja en un manual sobre la implementación de esta verdadera revolución tecnológica en la educación.

“Debemos tomar conciencia sobre la historia de cómo las tecnologías se han ido incorporando a la educación. Ya hemos pasado por esto anteriormente, por ejemplo, cuando se incorporó la calculadora o cuando navegadores como Google se convirtieron en buscadores muy potentes, herramientas que finalmente fueron adoptadas”, plantea el académico y especialista en marketing. Actualmente, afirma, “nos encontramos en una nueva era de la educación, en la cual los alumnos a través de la inteligencia artificial ya no solo pueden encontrar información, sino también conocimiento”. Por esta razón, enfatiza la necesidad de abordar el problema de cómo incorporar estas herramientas en el aula, particularmente en la docencia, “para entregar un conocimiento más profundo, que no pueda ser entregado con la misma riqueza por parte de la inteligencia artificial”.

¿Qué aspectos resultan claves en la incorporación de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje? El profesor Torres enfatizó sobre la creciente importancia de la investigación en este ámbito, una de las principales fortalezas de la Universidad de Chile a nivel latinoamericano. “En la práctica, la investigación científica se está convirtiendo en algo más relevante de lo que podía ser en algún momento. Hoy en día la única manera de ganarle a la inteligencia artificial es generar o entregar a los estudiantes un conocimiento más profundo y en la vanguardia de la investigación”. Este modelo, sostiene el académico, emerge como una alternativa que permitiría integrar el uso de la inteligencia artificial y enriquecer aún más los procesos formativos sobre la base del elemento diferenciador que posee la U. de Chile como institución líder en investigación del país.

Los profesores Torres, Brossi y Araya enfatizan que hoy la docencia sigue siendo imprescindible en la formación estudiantil, pero que es necesario debatir sobre la incorporación de la inteligencia artificial en la educación. “Si no lo hacemos ahora y no empezamos a conversar sobre esto, va a llegar un momento en que terminaremos cediendo sin estar preparados. Hay que considerar que más adelante en este proceso todo tipo de conocimiento que pueda ser generado por un ser humano, también será generado por una herramienta de inteligencia artificial”, advirtió Eduardo Torres.

“Creo que las instituciones deben desarrollar una política de buenas prácticas, más que normar. Con recomendaciones sobre el uso de estas herramientas, en términos de oportunidades y desafíos, y generar instancias de capacitación para docentes y estudiantes. Hay universidades que ya tienen recomendaciones, buenas prácticas y protocolos. Desde ya, en determinadas ocasiones, como evaluaciones en tiempo real o de conocimientos específicos, es lógico que se pueda excluir el uso de chatbots generativos, pero por ello es que debe tenerse en cuenta cada situación y casos específicos”, sostuvo por su parte Lionel Brossi.

“Mi recomendación es que los estudiantes puedan utilizar estas herramientas y los profesores ajustarse a ellas porque en el mundo real la gente ya las está usando para su trabajo. Si las veo como un recurso productivo, entonces; desde mi punto de vista, no solamente es absurdo, sino hasta contraproducente que no se utilicen para la formación educativa, sobre todo en un contexto global cada vez más competitivo. Lo mejor es aprender a usarlas, entender sus limitaciones y ver hasta dónde puedo confiar en ellas. Es la adaptación natural a todo cambio tecnológico. Debemos aprovecharlas como oportunidades para que el país sea mucho más productivo”, concluyó Roberto Araya.