Ciencia e innovación

Homo erectus podría haber existido 400 mil años antes de lo conocido

1,9 millones de años atrás se estima científicamente que surgió el Homo erectus, esto a partir de lo establecido tras el hallazgo en 1974 de un fragmento de hueso occipital fósil en la región de Koobi Fora, yacimiento arqueológico situado en Kenia, en África. No obstante, el antropólogo recientemente graduado del Magíster en Paleontología de la UACh, Felipe Torres, motivado por su interés en la evolución humana, decidió ir más allá y determinar la probabilidad de que haya existido antes de lo que la ciencia conoce hasta el momento. 

Según lo explicado por Torres, cuando se encontró el fósil del Homo erectus se hallaron además diversas especies de la familia de los bóvidos (bovinos), suidos (cerdos) y  los cercopitecidos (primates del viejo mundo), grupo de mamíferos que ubicados en un mismo tiempo y lugar se denominan “ensamble de especies”. 

La hipótesis que plantea Torres es que las condiciones en cuanto a composición faunística hubiesen estado presentes antes y las implicancias que esto tiene son relativas a la fecha en que se data el surgimiento del Hommo Erectus, por eso se habla que el Homo erectus podría haber existido 400 mil años antes de lo conocido, que es 1,9 millones de años atrás.  “El contexto faunístico podría ser anterior por lo tanto podría el hommo erectus haber existido antes “, señala este antropólogo que se especializó en paleontología con esta tesis.  

En este contexto, el investigador se enfocó en analizar en qué porcentaje se encontraba cada una de estas especies en este ensamble, indagando a su vez si dicha comunidad fósil podría haber estado presente previamente en la misma zona geográfica, conocida como la cuenca del Omo-Turkana ubicada en el Gran Valle del Rift en África. 

“Si analizamos una unidad geológica anterior a los 1,9 millones de años y vemos que posee una conformación de especies más o menos similar, nos podría sugerir que las condiciones para la existencia del Homo erectus podrían haber estado previamente”, enfatizó Felipe Torres. 
 
Con este desafío definido en su trabajo de tesis y con el apoyo de sus profesores patrocinantes, la  Dra. Karen Moreno, Doctora en Ciencias de la Tierra, Paleontóloga y Directora del Magíster en Paleontología de la U. Austral, -quien lideró la investigación de la huella humana más antigua de la humanidad-   y el  Dr. René Bobe, chileno que hace clases en la U. de Oxford, Felipe Torres viajó a África para especializarse en paleoantropología y comparar a Koobi Fora con las formaciones geológicas de Shungura y Nachukui, territorios que comparten eventos paleogeográficos y paleoclimáticos similares.

Antes de su viaje, postuló a la Escuela de campo de Koobi Fora, en Kenia, instancia de investigación que se comenzó a gestar desde la década del 70 hasta ahora, a partir de los grandes descubrimientos fósiles que se hicieron en esa fecha y desde ahí que todos los veranos en el hemisferio norte se realizan estas campañas entre la U. de George Washington y el Museo Nacional de Kenia donde se llevan a estudiantes por 6 semanas a conocer la zona geográfica y a especializarse en esta rama que se llama paleoantropología. 

“En base a una muestra de 6.814 piezas fósiles se estableció una alta similitud de especies, específicamente con el área de Shungura, resultados que además se sitúan temporalmente aproximadamente 400 mil años antes de la primera aparición del registro fósil del Homo erectus en Koobi Fora”, precisó Torres. 

A pesar de la similitud, el investigador agregó que aún no se ha hallado un vestigio de nuestros antecesores en este lugar, explicando que esto podría significar que efectivamente el Homo erectus tuvo su origen evolutivo a los 1,9 millones años atrás en Koobi Fora, o bien que dicha especie podría haber migrado a la Cuenca del Omo-Turkana en esa data. 

Lo que hicimos fue comparar estadísticamente la composición de especies, para dar cuenta que esa composición faunística de cuando aparece hommo erectus por primera vez, existía antes en la zona geográfica, lo que como señaló “ nos podría sugerir que las condiciones para la existencia del Homo erectus podrían haber estado previamente”.

El paleontólogo subraya que es importante la palabra sugiere , ya que en este tipo de investigaciones que cuestionan paradigmas establecidos, no es llegar y decir , el hommo erectus estaba antes, porque para poder decir eso 100% seguro, yo tengo que encontrar el fósil, no hay otra opción en paleontología y con el fósil en mano uno dice : “ya, aseguro que estaba antes”. Nosotros no encontramos un fósil sino que los resultados sugieren que el hommo erectus podría haber estado antes”.

Respecto a su experiencia en el Magíster en Paleontología de la UACh, Felipe Torres expresó que “el programa me sirvió muchísimo porque brindó todas las herramientas necesarias para desarrollar el proceso de investigación exitosamente”. 

Asimismo, como antropólogo, resaltó además que “mientras haya una motivación de fondo y una pregunta que se intente responder, es absolutamente factible que profesionales de otras disciplinas puedan estudiar este Magíster; única instancia de formación en paleontología en Chile, que lo convierte en un semillero de investigadores y polo de desarrollo en esta temática a nivel nacional”.  

Finalmente, cabe mencionar que este Magíster es dictado en Valdivia desde 2014, graduando, a la fecha, 16 paleontólogos que actualmente se desempeñan en museos, organismos públicos y privado o han seguido carreras científicas en programas de doctorado en Chile, Francia y España. Sin embargo, desde la Universidad Austral se potencia además el constante vínculo con el medio y el trabajo en red con instituciones del Estado como la Dirección Nacional de Aduanas y el Consejo de Monumentos Nacionales.  

Cable de fibra óptica submarina ya registra datos en zona crítica de ocurrencia de sismos en Chile

La Dra. Diane Rivet, investigadora del Observatorio de la Côte d’Azur y del Laboratorio Géoazur de Francia es quien lidera este proyecto de investigación, que da un nuevo e inesperado uso al cable de fibra óptica submarina Prat de la empresa Gtd. La iniciativa conectó un dispositivo de Detección Acústica Distribuida (DAS) a uno de los 36 filamentos que tiene el cable, utilizando 150 kilómetros de este como si se tratara de miles de sensores sísmicos instalados en el fondo marino, cerca de donde se encuentran las Placas de Nazca y Sudamericana, que es donde ocurren los más frecuentes e importantes terremotos en Chile.

“Este proyecto es la primera fase de uno más largo, que tiene dos objetivos: el primero es el monitoreo en tiempo real de manera permanente de las grandes fallas de subducción en Chile para comprender mejor el funcionamiento de esas fallas y evaluar mejor el riesgo sísmico. El segundo objetivo es desarrollar un sistema de alerta temprana de sismos”, indicó la investigadora en una charla dictada en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. En la ocasión, señaló que el experimento para detectar sismos en la costa de la zona central de Chile comenzó el 27 de octubre, cuando el dispositivo DAS fue conectado en el nodo Concón del cable Prat. Este dispositivo estará conectado hasta fines de noviembre, y ya ha logrado registrar algunos sismos.

La especialista mostró algunos de los datos registrados hasta ahora, entre ellos el sismo magnitud 5.7 del 3 de noviembre, con epicentro a unos 100 km de Concón, el que pudo ser detectado a través de este dispositivo. Cabe destacar que es primera vez que este tipo de experimentos se realizan en un cable industrial/comercial. Anteriormente, la sismóloga había realizado detección de sismos con tecnología DAS en Europa, pero a través de cables destinados exclusivamente a investigación científica.

La actividad contó además con la participación de representantes de las instituciones involucradas en este proyecto, como Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la U. de Chile; José Antonio Bustamante, gerente regional vertical Gobierno de Gtd; además de Claudio Aldea, subdirector de operaciones de Onemi.

El Dr. Sergio Barrientos se refirió al proyecto indicando que “esperamos que este sea el inicio de una larga colaboración, que implica instalar estos detectores en muchas partes del país para tener acceso a registrar terremotos desde un lugar que de otra manera no lo podríamos hacer, tener la observación directa en el fondo marino, pudiendo estar mucho más cerca de la fuente sísmica. Hacer esta observación es de mucha importancia no solo para caracterizar rápidamente los terremotos, sino que también para el estudio de la fuente sísmica desde el punto de vista académico”.

Un aspecto clave para la puesta en marcha del proyecto fue contar con la infraestructura adecuada para ejecutarlo. Es así como Gtd quiso apoyar esta iniciativa, poniendo a disposición su cable de fibra óptica submarina Prat, cuyas características y ubicación en el fondo marino, son ideales como conductor de datos hacia el dispositivo DAS.

“Nos sentimos orgullosos de ser parte habilitadora de este proyecto. El Cable Prat busca dejar un legado de conectividad, que ayude a potenciar el desarrollo digital del país. Esta oportunidad que pone al Cable Prat a disposición de este estudio y al desarrollo de innovación científica, expande su aporte más allá de la idea inicial, y nos genera mucha alegría, ya que en Gtd buscamos que la tecnología mejore y simplifique la vida de las personas. Esperamos se pueda convertir en un aporte sustantivo y concreto para las comunidades”, comentó sobre esta iniciativa Fernando Gana, gerente general de Gtd.

Para finalizar, la Dra. Rivet adelantó que espera poder continuar esta investigación, y proyecta que en cinco años más sería posible lograr “desarrollar un prototipo de sistema de alerta temprana utilizando DAS, ya que teniendo sensores más cercanos al origen de los sismos, al usar la fibra óptica en comparación con los sensores de la red sismológica, se podría ganar unos 10 segundos de tiempo, en promedio, en la detección de los sismos”.

Estudio constata fuerte presencia de antibióticos provenientes de salmonicultura en Chiloé poniendo riesgo biodiversidad

La ave playera migradora denominada el “Zarapito de pico recto”(Limosa haemastica),  viaja cada año 15 mil kilómetros desde los humedales costeros de Chiloé hasta Alaska para pasar su temporada reproductiva en el hemisferio norte. Para llevar a cabo este viaje, debe realizar una preparación que incluye adaptaciones fisiológicas que le permiten volar durante siete días consecutivos hasta los humedales de las grandes llanuras de Norteamérica, su única escala a 10 mil kilómetros de Chiloé. 

Entre esas adaptaciones, esta ave duplica su peso y reduce el tamaño y funcionalidad de órganos que no son esenciales para su vuelo, como el estómago y el hígado, mientras que aquellos que les sirven para el desplazamiento aumentan su volumen. Sin embargo, la presencia de antibióticos en las bahías, los lugares donde el Zarapito y otras especies encuentran su alimento, podría alterar su capacidad de completar todas estas adaptaciones a tiempo para migrar. 

En este contexto, expertos en biología marina y ecología se plantearon la necesidad de medir cuáles de estos compuestos están presentes en el entorno y organismo de esta especie, trabajo liderado por el Dr. Juan Navedo, responsable del Bird Ecology Lab del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas, y director de la Estación Experimental Quempillén de la Facultad de Ciencias de la U. Austral en Chiloé, bajo el alero del proyecto FONDECYT 1161224 “Assessing sub-lethal pollution effects on wildlife: prevalence of antibiotic resistance in coastal environments and associated costs to migratory birds”. 

En este estudio, desarrollado en conjunto con el Dr. Claudio Verdugo, investigador de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la U. Austral y Valeria Araya, estudiante del Doctorado en Biología Marina de la misma institución, se indagó específicamente en la presencia de bacterias resistentes y genes de resistencia a diferentes antibióticos en los sedimentos de los humedales costeros y en la microbiota intestinal de las aves Zarapitos. Para ello, se investigaron dos bahías de Chiloé; la primera al norte en el canal de Chacao, distante 30 km del centro de cultivo marino más cercano; y la segunda próxima al canal de Dalcahue, rodeada de centros de cultivos marinos.

Los primeros resultados de esta investigación fueron publicados el 2021 en la prestigiosa revista Science of the Total Environment bajo el título (Traducido) “Levantando una contaminación silenciosa: resistencia a antibióticos en ambientes costeros y transferencia a aves playeras migratorias de larga distancia”. 

Como es bien conocido, la fase marina de la salmonicultura se lleva a cabo en jaulas con grandes densidades de peces, donde los salmones son alimentados hasta alcanzar la talla deseada. Allí, junto al alimento, les son suministrados medicamentos para el tratamiento de diferentes enfermedades, algunas de ellas origen bacteriano como lo es la Piscirickettsia salmonis.

“Se estudiaron siete antibióticos de diferentes familias, tres de ellos usados exclusivamente en la industria del salmón”, explicó el Dr. Navedo, académico del Doctorado en Biología Marina y Doctorado en Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh),

Los resultados obtenidos mostraron que el 62% de las muestras de sedimentos, considerando ambas bahías, contaban con bacterias resistentes y genes de resistencia a, -al menos-, un antibiótico, mientras que solo la zona más cercana a los centros de cultivo se encontraron bacterias multirresistentes.  

Además, un 87% de las muestras de las cloacas de las aves presentaron bacterias resistentes a, -al menos-, un antibiótico, siendo el 63% multirresistentes, y algunas de ellas con un alto potencial de patogenicidad. Finalmente, respecto a los genes de resistencia, estos estaban presentes en el 46% de las muestras de aves, siendo multirresistentes en muchos casos.  

Los datos de este estudio han sido un aporte concreto a la visibilización de los efectos de estos medicamentos en el medio ambiente y han sido compartidos ampliamente con la comunidad científica, por ejemplo, a través de la carta publicada recientemente en la revista Science (traducida)”La acuicultura del salmón amenaza la Patagonia”. En ella, el Dr. Navedo junto al Dr. Luis Vargas-Chacoff, también académico del Doctorado en Biología Marina de la U. Austral de Chile, hacen un llamado directo al Gobierno de Chile a aumentar las regulaciones para esta industria, mientras que a nivel internacional sugieren presionar para mejorar las políticas medioambientales en nuestro país y así detener la expansión salmonera.

Actualmente, junto con otros investigadores y estudiantes de doctorado del Bird Ecology Lab, el Dr. Navedo está terminando de ensamblar varios experimentos ya realizados, para conocer, además, si la exposición ambiental a antibióticos (dosis no clínicas) tiene efectos en algún proceso biológico vital de los Zarapitos, lo que tendría implicaciones para el resto de vertebrados, incluido el ser humano. 

“En una aproximación experimental y ambiental estamos observando cómo estos componentes pueden haber modificado la composición de microbiota intestinal en vertebrados, ya que un desequilibro en esta comunidad bacteriana podría provocar disfunciones en procesos vitales, como por ejemplo, la absorción de nutrientes o la capacidad inmunitaria”, detalló.

Si bien las conclusiones de estos experimentos aún no han sido publicadas, el investigador resalta que es fundamental transparentar cuál es la carga de residuos antibióticos que pasa desde las jaulas de cultivo a la naturaleza, considerando que según el Informe 2020 sobre uso de antimicrobianos en la salmonicultura nacional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), el año pasado fueron usados un total de 379 toneladas de antibióticos, alcanzando una cosecha anual de un millón 75 toneladas de salmón.

“Para producir un kilo de salmón en Chile se usan 100 veces más antibióticos que en Noruega, que es el primer productor mundial de este producto. Este volumen de medicamentos refuerza la idea de que la huella de antibióticos debe estar ampliamente extendida en las costas del sur de Chile y puede llegar, incluso, hasta Norteamérica a través de las aves migratorias, afectando a múltiples componentes de la biodiversidad, incluido al ser humano”, enfatizó el académico.

Finalmente, agregó, que es cada vez más urgente en el contexto global de ‘Una sola salud’ la reducción de las densidades de cultivo de salmones y la planificación de la capacidad de jaulas que puede haber en cada zona, ya que esto permitirá acotar la incidencia potencial de enfermedades y el volumen de antibióticos utilizados en la industria. 

Nueva tecnología ofrece disminuir costos, aumentar productividad y reducir huella de carbono de agricultores

“Imagínense en el futuro solo con una medición poder entregarle de inmediato al agricultor o agricultora un plan de manejo de la fertilidad de suelos en una sola visita…”. Así destaca Osvaldo Salazar, profesor de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, el potencial de los espectrómetros portátiles de infrarrojo cercano (NIR), tecnología de reciente desarrollo que permite estudiar y monitorear la fertilidad de los suelos de manera inmediata y a bajo costo.

¿Cuál es la importancia de esta herramienta para estudiar y monitorear los suelos? El equipo entrega in situ una serie de datos sobre propiedades del suelo: pH, carbono orgánico, cationes y contenido de arcilla, solo con un scan del suelo que toma 5 segundos, y cuyos resultados se visualizan en un celular a través de la interfaz de una App. De esta forma, la información recogida puede ayudar a disminuir los costos y aumentar la productividad de sistemas agropecuarios, por ejemplo, determinando cultivos apropiados, identificando cantidad de carbono en los suelos y mejorando la eficiencia en el uso de fertilizantes, productos que en el último tiempo han elevado de forma considerable su precio.

Pero su utilización no solo traería beneficios productivos, sino también a nivel ecosistémico. El académico de la Universidad de Chile, quien desarrolla un proyecto Fondecyt para la implementación de esta tecnología en la agricultura, explica que muchos agricultores, sobre todo pequeños, hoy no utilizan el análisis de suelos porque es costoso y tienen muy interiorizada la práctica de fertilizar mediante recetas, lo que a veces resulta en una aplicación desmedida de nitrógeno y fósforo.

“Estos elementos tienen un impacto directo en la emisión de óxido nitroso, que participa en la destrucción del ozono estratosférico y es un potente gas de efecto invernadero, y en la eutrofización de las aguas. De hecho, la agricultura ha sido identificada como uno de los principales aportantes a este proceso, que se aprecia -por ejemplo- en la proliferación de algas en los cuerpos de agua. El nitrógeno y el fósforo son su alimento, por lo que crecen y al ir muriendo y descomponiéndose agotan los niveles de oxígeno del agua. Es como un espiral de degradación en el que todo el sistema acuático finalmente termina muriendo”.

En este sentido, plantea que apoyar a los agricultores a optimizar el uso de suelos mediante esta herramienta presenta un enorme potencial para disminuir los efectos ambientales de la actividad, particularmente sobre los sistemas acuáticos y su incidencia en el avance del cambio climático. Es por eso que otro de los objetivos del proyecto apunta a impulsar una agricultura sustentable a distintas escalas de producción y ayudar a disminuir la huella de carbono del sector. Osvaldo Salazar destaca que en este ámbito hoy existen diferentes grupos de investigación abordando los desafíos y consecuencias del cambio climático sobre los suelos y sus efectos en la producción de alimentos en los agroecosistemas. “Además, los suelos son considerados un importante reservorio de carbono que puede contribuir al secuestro del carbono de la atmósfera. Por lo tanto, es necesario poder desarrollar herramientas que permitan mejorar la predicción de los niveles de nitrógeno, carbono y de la fertilidad de los suelos de forma rápida y a bajo costo”, enfatiza.

El investigador aclara que el estudio y monitoreo de suelos no es algo nuevo y que este servicio hoy es realizado principalmente a través de espectrómetros de laboratorio. Sin embargo, el proceso tiene un valor cercano a los 50 mil USD y puede demorar; por lo general, unas dos semanas. Estos nuevos equipos móviles, en cambio, ofrecen resultados inmediatos, sin tener que enviar muestras de suelo a laboratorios, y por un costo aproximado que hoy alcanza los 5 mil USD, valor que probablemente bajará a futuro.

“No es más que una linterna”, comenta el profesor Salazar, quien espera que esta herramienta pueda integrarse como un elemento más a la agricultura digital y sustentable del futuro junto a otras tecnologías como el uso de drones, la observación satelital y los sensores para riego. La integración de estos elementos, en definitiva, permitirá la rápida toma de decisiones en los campos.

La iniciativa de la Universidad de Chile, desarrollada en colaboración con el Instituto de Agricultura de la Universidad de Sidney, busca acompañar a agricultores de todo el país en la implementación de esta tecnología y entregar asesoría en la gestión de los suelos a través de la interpretación de sus resultados. Pero otra de las metas del proyecto es desarrollar un mapa con más de 1.000 muestras de suelos entre Coquimbo y Aysén.

“Chile es un laboratorio de suelos, en el sentido de que tiene una tremenda variabilidad de tipos de suelos, característica que hace interesante su estudio a nivel global. Nuestra meta inicial era llegar a 500 muestras de suelos, pero esa meta ya la cumplimos en el segundo año. Entonces, nuestra siguiente meta es llegar a 1.000 muestras de suelo de campos de agricultores y agricultoras en los siguientes dos años”, explica Osvaldo Salazar.

El objetivo, plantea, es llegar a tener la mayor base de datos de los suelos de Chile, una especie de librería de suelos. “Estamos trabajando en un catálogo de suelos muestreados con los resultados de los análisis y eso quedará como un recurso de libre acceso. Es una fotografía de los suelos en un momento, entonces a futuro puede hacerse una nueva fotografía y eventualmente evaluar cambios. Por otra parte, a futuro pensamos trabajar en mapas digitales específicos de los niveles de carbono, nitrógeno, PH, etc. Entonces, el día de mañana se pueden tener distintas capas de información y sobre eso también tomar decisiones a nivel territorial”, indica.

“Nosotros vamos recolectando muestras de suelo a una profundidad de 30 centímetros, que es la profundidad estándar en la que se están haciendo los mapas de suelo a escala mundial”, detalla el académico, quien plantea que este equipo complementa otros modelos elaborados a partir de la observación satelital o los sensores remotos, que entregan una imagen de la superficie del territorio. De esta forma, es posible conocer no solo la composición de los primeros centímetros del suelo, sino también lo que ocurre a mayores profundidades.

Respecto al trabajo actual, el investigador señala que también están desarrollando algoritmos propios para una interpretación sistemática de los indicadores y así entregar una asesoría más eficiente. “Esperamos poder calibrar los equipos y tener un software como primer prototipo. Para una segunda etapa quizás podamos desarrollar un sitio web para un servicio gratuito más masivo, porque sabemos que pese a las mayores facilidades puede seguir siendo restrictivo para algunos agricultores pequeños”. En esta línea, destaca que actualmente trabajan en esta iniciativa con todo tipo de agricultores, grandes, medianos y pequeños, “desde productores con más de 3 mil hectáreas hasta agricultores mapuches que cultivan a escala más reducida. Todos, de forma muy colaborativa, nos han permitido entrar a sus predios y recolectar muestras”.

El especialista de la U. de Chile comenta que esta tecnología también puede contribuir al ordenamiento territorial, identificando los suelos más aptos para la agricultura o aquellos que, por sus características y niveles de carbono, pueden ser prioritarios para la conservación, por ejemplo, los suelos de bosque nativo. En términos generales, “se puede monitorear la fertilidad de todo tipo de suelos en cualquier ecosistema, sea forestal, desierto, turbera o agrícola, solo por mencionar algunos”.

Por lo mismo, representa un equipo útil también para la gestión a futuro asociada a los distintos escenarios de cambio climático, por ejemplo, evaluando la salinidad de los suelos. “El SAG, con el que también colaboramos, nos ha pedido datos de la conductividad eléctrica relacionada con la salinidad de los suelos. Esta información es relevante frente al avance del cambio climático y la reducción de las lluvias, lo que provoca una mayor acumulación de sales y una menor productividad de los cultivos”, sostiene.

Desarrollan mapas de humedales que buscan expandirse por todo Chile

Los humedales son ecosistemas únicos que entregan una gran cantidad de servicios que son fundamentales para la vida humana y la conservación de la biodiversidad, por esto, en tiempos de crisis climática como la que estamos viviendo, se hace especialmente relevante su conservación para contar con agua en calidad y cantidad.

Es por ello que el Centro de Humedales Río Cruces de la U. Austral de Chile ha realizado un esfuerzo para disponer para uso de la comunidad y sus autoridades, mapas de cada una de las comunas de la región de Los Ríos. 

Jorge Tomasevic, Doctor en Ciencias de Vida Silvestre y Coordinador científico del Centro de Humedales Río Cruces de la Universidad Austral de Chile, explicó que estos mapas “profundizan el trabajo realizado por la geógrafa Nicohole Atero con el mapa referencial de la región de 2019, acercándose con más detalles a cada una de las comunas, mejorando así la precisión de la identificación y delimitación de humedales en cada una de ellas”.

Tomasevic sostuvo que “la metodología que utiliza el CEHUM considera la aplicación de la definición de Ramsar, que es la consensuada mundialmente. La información existente no considera por ejemplo los humedales costeros, lo que consideramos una omisión que es importante no cometer más dado que éstos son considerados de los más importantes”.

La identificación de los humedales está basada en la definición de humedales de Ramsar – tratado ambiental intergubernamental establecido en 1971 por la UNESCO, que entró en vigor en 1975, donde un humedal es designado como de importancia internacional bajo la Convención sobre Humedales, conocida como la Convención de Ramsar e incluye 42 tipos de humedales distintos. 

“Luego de toda la información base disponible como inventario nacional de humedales del Ministerio del Medio Ambiente, límites regionales, datos batimétricos, planes regionales comunales, entre otros, se realizó un detallado proceso de fotointerpretación que agrupó todos los humedales en tres categorías: marinos y costeros, continentales y artificiales. Esto permite tener una visión amplia y detallada de las superficies de humedales del territorio en escala de 1:10.000 que no estaba disponible hasta el momento”, indicó Tomasevic.

El coordinador científico del CEHUM invitó a los municipios a realizar un trabajo conjunto en torno a este material y el potencial que en materia de planificación territorial tiene. “Una de las razones de ponerlos a disposición de los municipios es el cálculo de la superficie de humedales para poder ejercer el principio de ´sin pérdida neta de humedales´ que ha sido consagrado en la Ley de Humedales Urbanos y que tiene que ver con conservar y mantener una superficie adecuada para mantener la provisión de agua en cantidad y calidad como recurso estratégico para la región. Mantener la superficie relativa significa que los municipios no solo deberán conservar estas hectáreas sino que en caso de ser dañadas o degradadas, restaurarlas en el mismo lugar o en otro dentro de la cuenca”, indicó.

Por su parte, Ignacio Rodríguez, Director Ejecutivo del CEHUM y ecotoxicólogo experto en recursos hídricos destacó que “los mapas consideran los macrosistemas de humedales porque queremos dar énfasis también al principio de conectividad hidrológica, para lo cual es fundamental es hacer gestión de manera conectada. El manejo integrado de cuencas y subcuencas a nivel comunal puede ser un factor clave para que estos humedales se conserven y por ende de todos los servicios ecosistémicos que nos brindan, no solo de agua, sino de conservación de la biodiversidad, recreación, educación y servicios culturales, entre otros”.

Actualmente, el equipo del CEHUM se encuentra contactándose con los municipios para iniciar un trabajo conjunto y coordinado. “A nosotros nos interesa mucho aportar al conocimiento de los humedales tanto en la región como en el país y entendemos que el haber producido estos mapas con más detalle para las comunas de la región , le da herramientas a los tomadores de decisiones de poder administrar los recursos con la mejor información posible. Los desafíos urgentes que nos impone el cambio climático nos insta a generar más y mejor conocimiento para que se tomen decisiones adecuadas para el territorio”, finalizó Rodríguez.

Astrónomo participa en descubrimiento de dos nuevas galaxias escondidas en el amanecer del tiempo

Un equipo internacional de astrónomos descubrió dos galaxias que existieron en un período del universo cercano al Big Bang. “Descubrimos dos galaxias que tenían una impresionante cantidad polvo, estaban literalmente ocultas/tapadas a una observación óptica normal, es por ello que fue gracias al radio observatorio ALMA, con sus sofisticados equipos, que pudimos descubrirlas”, explica Valentino Gónzález, astrónomo de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

El polvo estelar es un conjunto de partículas formada por diversos compuestos químicos, que se puede encontrar en casi todas las galaxias, no obstante, su formación lleva tiempo y no se espera que sea tan abundante a tan solo 700 millones de años de edad del universo (que es cuando se estima existieron estos dos objetos).

Otro factor sorprendente es que fueran dos galaxias. “Esto abre la pregunta de cuántas más galaxias andan por ahí ocultas, ahora nos atrevemos a pensar que esto no es un caso aislado. Además nos abre otra interrogante ¿cómo fue que estas galaxias acumularon tanto polvo en tan poco tiempo”, agrega González, quien es también Doctor en Astrofísica de la Universidad California Santa Cruz.

El académico señala que otro aspecto a tener en cuenta es que estas galaxias eran compañeras de otras galaxias especialmente brillantes. “Lo anterior puede significar que estas galaxias ocultas crecieron en un ambiente más denso del Universo. Pero por qué acumularon tanto polvo y las otras no, aún no tenemos una teoría para eso y no sabemos cómo ésto influirá en los modelos de formación de galaxias, es algo que debemos seguir estudiando”, agrega.

Fue gracias al observatorio ALMA, uno de los radio observatorios más grandes y poderosos del planeta Tierra. “Nosotros estábamos estudiando una galaxia ya conocida y nos dimos cuenta que había otras muy cercanas que no habían sido detectadas antes. Los datos de ALMA nos permitieron determinar que la luz de estas galaxias que habíamos descubierto había sido emitida cuando el Universo tenía apenas 700 millones de años”, dice González

El estudio se realizó mediante un “ALMA Large Program”, que es un tipo de programa muy ambicioso y cuya obtención se realiza a través de un proceso altamente competitivo, en el que se utiliza una fracción importante del tiempo total disponible de un telescopio. En este caso, se trató del proyecto REBELS, al cual se le otorgaron 70 horas de observación, donde Valentino González es uno de los 4 co-investigadores principales. El descubrimiento de estas galaxias ocultas por el polvo es uno de los primeros resultados publicados del proyecto.

Los resultados fueron publicados en la última edición de la revista Nature, en el artículo titulado “Normal, Dust-Obscured Galaxies in the Epoch of Reionization” (“Galaxias normales oscurecidas por polvo en la época de reionización”) cuyo autor principal es el Dr. Fudamoto de la Universidad de Waseda y el Observatorio Astronómico Nacional de Japón.

Junto a Valentino González, también participó el astrónomo de la Universidad Diego Portales, Manuel Aravena, además de otros 8 investigadores de universidades de Europa y Estados Unidos.

Descubren nueva especie de delfín que vivió hace 7 millones de años

Isoninia borealis es el nombre científico de una nueva especie de delfín marino extinto, cuyos restos fósiles fueron encontrados por un buzo en Carolina del Norte, Estados Unidos. El descubrimiento, publicado en la revista Fossil Record, corresponde a una parte del cráneo, pieza que permitió identificar características morfológicas únicas que lo emparentan con los actuales delfines de agua dulce que habitan en las cuencas del Amazonas y del Orinoco (delfín rosado del amazonas, Inia) y en la costa Atlántica de Brasil, Uruguay y Argentina (delfín de La Plata).

“Siempre se pensó que era un grupo exclusivamente sudamericano. Pero los fósiles nos cuentan que estos delfines eran cosmopolitas, ahora registrando una nueva especie en las costas atlánticas de América del Norte”, comenta sobre la importancia del hallazgo Carolina Gutstein, investigadora de la Red Paleontológica de la U. de Chile y una de las autoras del estudio. En este sentido, agrega, la identificación de esta nueva especie de delfín “contribuye al conocimiento de la biogeografía de los delfines de río, indicando que su distribución actual es un relicto de una distribución mucho más extensa y ampliamente marina en el pasado”.

El trabajo, desarrollado junto a Stephen J. Godfrey y Donald J. Morgan, paleontólogos del Museo Marino de Calvert y del Museo Nacional de Historia Natural de Estados Unidos (Smithsonian Institution), entrega nuevos antecedentes sobre los extintos ancestros oceánicos de los delfines de río modernos y sustenta la hipótesis de que solo sobrevivieron aquellas especies que invadieron con éxito los cauces de agua dulce de América del Sur. Sin embargo, la causa de la desaparición de las especies marinas de esta familia de delfines aún está en estudio.

La paleontóloga de la U. de Chile e integrante del Proyecto Anillo Registro Fósil y Evolución de Vertebrados comenta que el caso de los actuales delfines de río sudamericanos se replica en las especies de la familia Platanistidae que habitan el río Ganges, en India, cetáceos que también serían sobrevivientes de un grupo más amplio. “Existe algo interesante que pasa en el Mioceno Tardío, que es un enfriamiento general de las aguas, posterior a esto al parecer, existe una mayor presencia y diversidad de delfines marinos modernos, de la familia Delphinidae. Entonces, puede haberse dado un reemplazo a partir de la extinción de los inioideos [actuales delfines de agua dulce]. Pero eso está por corroborarse”, sostiene Carolina Gutstein.

La investigadora plantea que esta y otras interrogantes asociadas son el foco de una investigación que desarrolla en Bahía Inglesa, en la Región de Atacama. “La formación Bahía Inglesa da cuenta de toda esa temporalidad del Mioceno Medio hasta fines del Plioceno. Justamente estamos estudiando eso, si se da ese recambio, si ese recambio observado en el registro está dado por razones de preservación o realmente corresponde a un evento climático que se está registrando en esta formación”, señala.

Carolina Gutstein, quien participó en la investigación como especialista en este grupo de delfines sudamericanos de agua dulce, detalla que el espécimen encontrado corresponde a un individuo maduro que vivió en la época del Mioceno Tardío, hace aproximadamente unos 7 a 5 millones de años, en una formación marina costera que correspondería a una expansión de lo que hoy es la bahía de Chesapeake, en Virginia y Carolina del Norte. La paleontóloga de la U. de Chile y Consultora Paleosuchus señala que si bien su tamaño es difícil de estimar, debido a lo fragmentario del fósil, plantea que su longitud estaría en torno a los dos metros, aproximadamente.

Durante esta época, habrían aparecido los primeros ancestros del ser humano en África, y posteriormente surgió el istmo de Panamá, que conectó América del Norte con América del Sur, fenómeno geológico que habría impulsado un intenso intercambio de flora y fauna terrestres entre ambas regiones. De acuerdo a Gutstein, esta nueva especie de delfín habría compartido su hábitat, además, con otro género de delfín, Meherrinia, de la misma familia de inidos, cuyos fósiles se han encontrado en la misma formación del hallazgo. También detalla que esta zona habría sido con una fauna compuesta por parientes de las ostras, ostiones y otros moluscos modernos, además de morsas, otros delfines y ballenas.

Por otra parte, afirma que el hallazgo de esta nueva especie de delfín es un aporte al entendimiento de la evolución de la forma del cráneo, en que lo novedoso es una forma elevada en la porción central y posterior, a diferencia de los actuales delfines marinos. “Los delfines marinos hoy tienen una elevación en la parte posterior del cráneo, que se da en todos los huesos por igual, mientras que en los inioideos actuales se da una elevación, pero solo en la parte central del cráneo. El delfín hallado tiene esta elevación intermedia, tiene una pequeña elevación”.

Otra cosa interesante, señala la paleontóloga de la Universidad de Chile, es que los delfines de hoy tienen -en general- un maxilar expandido hacia atrás, que llega hasta la nuca. En este delfín, el maxilar no está expandido hacia atrás, sino que más bien hasta la altura de las narinas. Esa es una característica muy bonita que se da solamente en inioideos de esta edad. Destaca, por último, que esta especie presenta bulbos olfativos vestigiales. “Los delfines modernos tienen completamente cerrada esa parte de los nervios que van desde el cerebro hasta la narina. Este delfín sí conserva esa comunicación. Eso se ve en algunos cetáceos fósiles y es curioso. Probablemente, no tenía un olfato completamente funcional, pero probablemente tuvo algo”.

Investigadores identifican enigmático “dragón volador” del Jurásico por primera vez en el Hemisferio Sur

El año 2009 un golpe de martillo a un bloque de roca con forma esférica por parte del director del Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama, Osvaldo Rojas, dio a la luz, después de 160 millones de años, unos restos fósiles muy bien conservados de una especie desconocida. El hallazgo fue realizado durante una expedición a la localidad de Cerritos Bayos, ubicada a 30 kilómetros al suroeste de Calama, en pleno Desierto de Atacama, donde se han hecho otros extraordinarios hallazgos paleontológicos, principalmente de la fauna marina que habitó el lugar a fines del período Jurásico, momento en que Sudamérica formaba parte del megacontinente Gondwana.

Sin embargo, análisis posteriores permitieron determinar que el especimen descubierto no se trataba esta vez de un prehistórico animal marino, sino de un extraordinario reptil volador del período Jurásico, más precisamente un pterosaurio de la subfamilia Ramphorhynchinae. Jhonatan Alarcón, de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile, lideró el estudio de estos restos correspondientes a “un húmero izquierdo, una posible vértebra dorsal y dos fragmentos de una falange del ala, todos conservados en tres dimensiones y probablemente pertenecientes a un solo individuo”, trabajo desarrollado junto a los investigadores de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile Rodrigo Otero, Sergio Soto-Acuña y Alexander Vargas, y a los investigadores Jennyfer Rojas y Osvaldo Rojas, del Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama

De acuerdo al paleontólogo, las piezas preservadas de este ejemplar; publicado en la revista Acta Palaeontologica Polonica, son suficientes para determinar que se trata de un pterosaurio de gran envergadura para esa época, probablemente muy parecido a los miembros de un grupo conocido esencialmente en el Hemisferio Norte llamado Rhamphorhynchinae, del que forman parte géneros como Rhamphorhynchus de Europa o Nesodactylus de Cuba. “Estos pterosaurios tenían envergaduras de alas, de punta a punta, de hasta 1.80 o 2 metros. Nuestro especimen es bastante grande, comparable a Rhamphorhynchus, que es el miembro más grande de esta familia, o quizás más grande”.

Estos enigmáticos dragones alados, explica Jhonatan Alarcon, se caracterizaban por “tener una cola muy alargada y con una peculiar terminación en forma de rombo. Poseían además cabezas bajas, hocicos largos y dientes puntiagudos dirigidos hacia el frente. En base al tamaño, sobre todo del húmero, que se ve muy desarrollado, y también en base a comparaciones con otros ejemplares, podemos decir que corresponde a un adulto o a un estado muy cercano a la etapa adulta”. Agrega, además, que han podido “rescatar otros huesos en el área del hallazgo, materiales que aún deben ser estudiados para resolver si este espécimen corresponde o no a una nueva especie, lo que es lo más probable”.

Este es el primer ejemplar de la subfamilia Rhamphorhynchinae descubierto en el Hemisferio Sur, particularmente en territorios del antiguo mega continente Gondwana. “Lo que hay hasta antes de este hallazgo son unos dientes encontrados en Marruecos, asignados aún con dudas. El nuestro es el primero 100% confirmado y además son los primeros restos esqueléticos de este grupo. Todos los descubrimientos de la subfamilia Rhamphorhynchinae provienen esencialmente del hemisferio norte, principalmente de Europa. Con esto, demostramos que la distribución de los animales de este grupo era más amplia de lo que se sabía hasta el momento”, comenta.

A nivel local, por otra parte, es el primer pterosaurio del Jurásico hallado hasta ahora en Chile y, por lo tanto, el más antiguo representante de estos lagartos alados en el país. “Ya se han encontrado pterosaurios del Jurásico en Sudamérica, pero este es el primero descubierto en Chile. Además, está preservado en forma tridimensional, lo que es raro, ya que los pterosaurios en general se preservan con los huesos aplastados, dado que poseían huesos muy delicados y neumáticos, adaptados para el desplazamiento aéreo”. Alarcón plantea también que este es el primer pterosaurio que se identifica que habitó Gondwana durante el Oxfordiano, edad geológica específica del Jurásico tardío que se extiende desde los 161,2 hasta los 155,7 millones de años atrás.

Cerritos Bayos es el lugar específico de este y otros importantes hallazgos paleontológicos que dan cuenta de lo distinto que era el entorno del Desierto de Atacama durante fines del Jurásico. Esta área contiene una gran diversidad de depósitos marinos de este período, constituidos por areniscas depositadas en aguas marinas con influencia costera, en las que también se han hallado abundantes restos de amonites (moluscos con concha parientes del pulpo y el calamar) y peces, que probablemente integraron la dieta del pterosaurio.

Es así como el año pasado el mismo equipo de la Red Paleontológica de la U. de Chile dio a conocer el hallazgo de plesiosaurios de los géneros Muraenosaurus y Vinialesaurus, y también los primeros restos de pliosaurios (parientes de los plesiosaurios, pero con cráneos grandes y cuello corto). Los investigadores detallan además que en el lugar existe también una multiplicidad de cocodrilos marinos, ictiosaurios y peces gigantes, entre otros animales que se encuentran en investigación y que esperan dar a conocer próximamente.

La identificación de este pterosaurio, el primer animal encontrado en este ecosistema costero que no era estrictamente acuático, agrega además antecedentes sobre el fuerte vínculo entre la fauna de Gondwana -conformada por territorios como Sudamérica, Antártica, África, Madagascar, India y Australia- y Laurasia -integrada principalmente por Norte América, Asia y Europa. “Este hallazgo suma evidencia a la conexión que se dio entre los hemisferios Norte y Sur, particularmente a través de un paso caribeño que existió en el Jurásico, como ya se ha avalado con reptiles marinos como el género Muraenosaurus, encontrado en Reino Unido, Francia y Argentina, y Vinialesaurus, hallado en depósitos marinos de Cuba”.

Sobre la presencia de la subfamilia Rhamphorhynchinae en Gondwana, Alarcón plantea que la capacidad voladora de este animal ciertamente facilitó su movilidad.”Hay pterosaurios de este grupo también en Cuba, los cuales aparentemente eran animales costeros, así que lo más probable es que hayan migrado entre el norte y el sur o tal vez vinieron una vez y se quedaron, no lo sabemos, pero lo más probable es que estos pterosaurios se desplazaran cerca de la costa, ya que su dieta estaba constituida principalmente por animales marinos.

Terapia busca ayudar a personas con baja capacidad visual a mejorar percepción de rasgos faciales y emociones

Desarrollar protocolos de entrenamiento de percepción visual de rostros en personas con baja visión -especialmente adultos mayores- es el objetivo del trabajo que está realizando la Dra. María de los Ángeles Juricic, investigadora del Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI) y académica del Departamento de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. La investigación, desarrollada junto a su equipo del Laboratorio de Neurosistemas, está enfocada en que el paciente tenga la capacidad de reconocer con quién está hablando y el contenido emocional de la conversación, para lo cual la persona necesita identificar rasgos y detalles de la expresión facial de su interlocutor. Otro aspecto del estudio está relacionado con el contenido emocional, asociado a las expresiones de la fisonomía.

El proyecto, que busca mejorar la calidad de vida e integración social de personas con capacidad visual reducida, considera la participación de 50 personas con degeneración macular asociada a la edad y a enfermedades que causan pérdida de la visión central. Al respecto, la Dra. Juricic explica que el primer factor de riesgo es la edad, pero también hay otros factores asociados con el comportamiento de las personas, como el tabaquismo, la dieta, antecedentes de hipertensión o de riesgo cardiovascular.

“Estamos analizando cuáles son las dificultades que estas personas tienen en el reconocimiento de rasgos y de expresiones faciales. Queremos determinar cuáles son las diferencias entre las formas en las que ellos reconocen los rostros, en comparación con una persona con visión normal. La idea es diseñar estrategias de entrenamiento de rehabilitación visual específicas, que entreguen mayor autonomía a los pacientes con impedimentos visuales”, señaló la Dra. María de los Ángeles Juricic.

Además de la integración social, las personas con una capacidad visual menor a la normal deben enfrentarse a problemas de movilidad y a dificultades en el desempeño de tareas específicas y cotidianas, como cocinar, leer o comprar en el supermercado, entre otras.

La investigadora de la Universidad de Chile, además, se refirió a uno de los grandes problemas que existen en rehabilitación visual en general. “Es posible desarrollar estrategias en el laboratorio: conseguir que un paciente se siente frente a una pantalla y reconozca muy bien los rostros. Sin embargo, la realidad es muy distinta cuando esa persona va por la calle y debe identificar a otras personas en su vida diaria. Nuestro principal interés es la transferencia del aprendizaje desde escenarios de laboratorio a escenarios de la vida real”, sostuvo.

Para conseguir que las personas con baja visión puedan mejorar su calidad de vida, el equipo de la Dra. Juricic realizará dos protocolos de entrenamiento distintos en el laboratorio. La primera estrategia está relacionada con un “entrenamiento perceptual”, y consiste en aprender a reconocer mejor un estímulo. “En este caso, la persona se enfrenta repetitivamente a distintos rostros, cada vez el profesional encargado le preguntará cuál es el rasgo o expresión facial que se está mostrando y le entregará retroalimentación de su respuesta. De tanto repetir el ejercicio de identificar rostros, el paciente aprenderá cómo utilizar su visión residual para identificar identidad y expresiones en un rostro”.

La otra estrategia es el entrenamiento óculo-motor. “Las personas con baja visión tienen una muy baja capacidad de mantener los ojos fijos en un estímulo, un sujeto con visión normal puede mantener relativamente fija su vista sobre un objeto de interés. Sin embargo, alguien con baja visión tiene una muy alta inestabilidad de fijación. Queremos ver qué pasa con la transferencia del aprendizaje de estos entrenamientos, es decir, qué tan bien funcionan en escenarios de la vida real, en cómo ellos reconocen los rostros”, enfatizó la especialista.

La definición técnica de “persona con baja visión” se refiere a impedimentos visuales de moderados a severos. “Son individuos que necesitan estar a tres metros de distancia para ver un estímulo que alguien con una visión normal vería a diez metros. Son personas que ven muy mal y que coinciden con lo que en Chile se define como ceguera legal”, detalló la Dra. Juricic

La académica planteó que “el paciente está, en muchos casos, impedido para continuar su trabajo habitual, tiene alteraciones importantes en su calidad de vida. Son, en su mayoría, personas que durante su vida adulta tuvieron una vida relativamente normal. Es un cambio de vida bien drástico porque en general la aparición de estas enfermedades es bastante abrupta, por lo tanto, es un giro completo para ellos”.

“Otro grupo importante de pacientes que vemos son personas con retinopatía diabética, que es una enfermedad que le puede dar los diabéticos y es muy prevalente. También tenemos pacientes con miopía degenerativa y otro tipo de enfermedades retinales que producen pérdida de la visión central”, agrega.

“La percepción visual es importante en los humanos. Casi un tercio de nuestro cerebro está involucrado en percibir a través de los ojos”, indicó, por otra parte, el doctor Pedro Maldonado, investigador principal del BNI y director del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. La visión central detallada se desarrolla a través de la mácula lútea, también conocida como fóvea, lugar en la retina que tiene mayor densidad de fotorreceptores y menos vasos sanguíneos. Esto permite que las células fotosensibles que aquí se encuentran puedan captar la luz generando una imagen nítida y detallada.

De la misma manera, el doctor Maldonado explicó que “nuestra retina no es uniforme, hay muchos receptores al centro de la mirada y menos receptores en la periferia. Ese es el motivo por el que estamos constantemente moviendo los ojos para dirigir este foco de alta resolución hacia donde nos interesa”.

Astrónoma Mónica Rubio obtiene el Premio Nacional de Ciencias Exactas 2021

La astrónoma y una de las directoras de la Junta Directiva de la Universidad de Santiago de Chile, Mónica Rubio, obtuvo el Premio Nacional de Ciencias Exactas de este año 2021.

Licenciada en física, magíster en astronomía, y doctora en astrofísica y ciencias espaciales de la Universidad de Paris VII, ejerce como profesora titular del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. 

Utilizando el radiotelescopio ALMA, la académica e investigadora logró identificar el proceso de formación estelar en una galaxia enana, descubrimiento publicado por la Revista Nature en 2015 y difundido ampliamente por la prensa internacional.

Fue directora del Programa de Astronomía de la Corporación Nacional de Ciencias y Tecnología (Conicyt) y Presidenta de la Sociedad Chilena de Astronomía (SOCHIAS). Además, ha recibido premios como “Mujer del Año” (2016) y reconocimientos tanto del International Women Forum (“Women who make a difference prize”, 2004) como de El Mercurio (“100 Mujeres Líderes”, 2005).

La astrónoma tiene una gran cantidad de artículos en revistas científicas indexadas, ha sido citada miles de veces por sus pares y ha sido profesora visitante en universidades como Harvard, Yale, Berkeley Columbia y Maryland (Estados Unidos); en el Max Planck Institute for RadioAstronomy (Alemania); y tanto en el Observatorio de Paris & Ecole Normale Superieure como en Institute d´Astrophysique Spatial (Francia).

Finalmente, Rubio suma más de 700 noches en observatorios internacionales y espaciales como Hubble, Spitzer, Herschel y SOFIA.

El Jurado que determinó el Premio Nacional de Ciencias Exactas de este año lo integraron Raúl Figueroa Salas, Ministro de Educación; Ennio Vivaldi Vejar, Rector de la Universidad de Chile; Rafael Correa Fontecilla, Rector de la Universidad de O’Higgins, como representante del CRUCH; María Cecilia Hidalgo Tapia, Presidenta de la Academia Chilena de Ciencias; y Dora Altbir Drullinsky, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2019 y directora del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (Cedenna).