Articles by: Staff G·LAB

Valparaíso vuelve a encender la alarma sobre drogas y transporte público

Valparaíso carga otra vez con una herida abierta. El 15 de mayo de 2024, el puerto fue escenario de una tragedia que estremeció a la ciudad: Mauro Alberto Gómez, un adolescente de 14 años, murió tras ser atropellado por un microbús en el Cerro Alegre. El conductor, Humberto Fuenzalida Ojeda, de 54 años, manejaba bajo los efectos de la cocaína y la marihuana. Meses después, el pasado 4 de diciembre, una historia igual de brutal volvió a repetirse con la muerte de Paloma Ulloa, universitaria de 19 años, también atropellada por un chofer de buses que se encontraba drogado.

Ambos casos no solo remecieron a la opinión pública, sino que empujaron nuevamente al centro del debate una iniciativa que llevaba tiempo dormida en el Congreso: el proyecto de ley Alberto, nombrado así en memoria de Mauro Gómez. La seguidilla de muertes terminó por acelerar los tiempos políticos y el Gobierno decidió ponerle urgencia a una propuesta que busca endurecer el control sobre los conductores del transporte público.

El corazón del proyecto es claro y directo. La iniciativa, impulsada por la diputada Carolina Marzán, establece que las empresas de transporte deberán realizar y financiar, cada seis meses, test de detección de drogas a sus conductores. Además, contempla la creación de un registro de estos controles, información que deberá ser puesta a disposición de las autoridades competentes, junto con un régimen de sanciones que va desde multas hasta la revocación de la autorización para operar en caso de reincidencia.

La discusión no es solo legal, sino también sanitaria. En conversación con Diario Usach, el toxicólogo y académico de la Facultad de Química y Biología de la Usach, Leonel Rojo, explicó que los efectos de las drogas al conducir pueden variar ampliamente según la sustancia y su combinación con alcohol. “Algunas sustancias aumentan el efecto depresor del etanol y otras lo contrarrestan. Las anfetaminas tienden a estimular la atención y vigilia de las personas. Los derivados de la morfina, el fentanilo, el diazepam y los antihistamínicos aumentan los efectos depresores del alcohol y, por eso, afectan negativamente a la conducción”, señaló.

Rojo añadió que a este listado se suman medicamentos y drogas de uso relativamente común, como el clonazepam, la clorfenamina, los antiepilépticos, la codeína, la ketamina y distintos opioides, todos con potencial impacto negativo en la capacidad de reacción y toma de decisiones al volante. Un escenario que vuelve especialmente delicada la conducción de vehículos de transporte público, donde el riesgo no es individual, sino colectivo.

Desde el punto de vista normativo, la legislación chilena ya establece prohibiciones explícitas. La Ley de Tránsito 18.290 sanciona la conducción bajo la influencia del alcohol o de sustancias estupefacientes y psicotrópicas. Sin embargo, para Daniel Arancibia, ingeniero civil en Geografía y académico del Departamento de Ingeniería Geoespacial de la Usach, el problema no es solo la existencia de la norma, sino su aplicación efectiva. “La legislación chilena estipula penas de cárcel, multas y la suspensión o cancelación de la licencia, todo de acuerdo y al nivel de la falta”, explicó, agregando que las atenuantes se evalúan en función de “la peligrosidad para la sociedad que puede tener un conductor”.

La urgencia legislativa impuesta por el Ejecutivo busca precisamente cerrar esa brecha. Según Arancibia, la señal es inequívoca: “La Moneda le está exigiendo al Congreso su discusión y despacho en un plazo no mayor al de los 15 días”. Una carrera contra el tiempo que, para muchos, responde a una sensación de deuda acumulada frente a tragedias que ya no se perciben como hechos aislados.

Para Leonel Rojo, el foco debe estar en la prevención sistemática. En el cierre de la discusión, el académico fue enfático al señalar que, frente a la realidad que vive el país, es fundamental “que los empleadores implementen controles periódicos de drogas en orina para sus conductores”. Una frase que resume el espíritu del proyecto Alberto y que hoy, tras dos muertes que marcaron a Valparaíso, suena menos a advertencia y más a urgencia impostergable.

La ruta de sideshows que marca el pulso alternativo de Lollapalooza 2026

La antesala de Lollapalooza Chile 2026 ya empezó a tomar forma y, como viene siendo costumbre, lo hizo con el pulso acelerado. Cinco fechas, cinco estilos y un solo impulso: expandir la experiencia del festival más allá del Parque Cerrillos y convertir a Santiago en una ciudad donde el indie, el post-punk, el pop alternativo y la electrónica se cruzan sin pedir permiso. La producción del festival anunció una nueva serie de sideshows que traerá a algunos de los nombres más influyentes de la escena global actual, abriendo una semana que promete sonar más fuerte que nunca.

La ruta comenzará el 11 de marzo en Sala Metrónomo con Viagra Boys, el colectivo sueco que ha reescrito las reglas del post-punk moderno a punta de ironía, ruido y un descaro escénico que bordea lo performático. Con discos como Street Worms y Cave World, el grupo ha logrado un lugar privilegiado dentro del rock actual, conquistando Europa y Estados Unidos mientras se transforman en uno de los actos más analizados, citados y celebrados de la última década. Su arribo a Chile anticipa una jornada sudorosa y catártica, de esas que dejan huella en el público. Las entradas ya están disponibles vía PassLine.

Un día después, el 12 de marzo, la misma sala recibirá una vibra completamente distinta. Men I Trust, el proyecto canadiense que se ha vuelto sinónimo del dream pop minimalista de la nueva era, aterriza con su sonido suave, atmosférico y construido con una precisión casi artesanal. Emma Proulx, con su voz etérea, encabeza una banda que pasó del circuito autodidacta de Quebec a convertirse en un referente global, acumulando millones de reproducciones y presencia en los festivales más prestigiosos del mundo. En la misma fecha, pero al otro extremo de la ciudad, Interpol tomará el Teatro Caupolicán con su elegancia oscura y su legado ya inscrito en los genes del rock de los 2000. Con discos insignes como Antics y Turn On the Bright Lights, Paul Banks y compañía regresan a Chile en un momento de plena vigencia, confirmando que su influencia sigue tan afilada como siempre. Las entradas se encuentran disponibles a través de Puntoticket.

La agenda continúa el 16 de marzo con una noche doble marcada por la estética digital y la nostalgia pop. En Blondie se presentará TV Girl, el trío estadounidense que convirtió el pop retro y la electrónica suave en un fenómeno global gracias a canciones que arrasan en TikTok como “Lovers Rock” y “Not Allowed”. Su mezcla de sampleos lo-fi, melodías cálidas y una identidad visual reconocible les ha permitido destacarse dentro del océano indie contemporáneo. Ese mismo día, en Teatro Coliseo, DJO —el proyecto musical de Joe Keery— desplegará el synth-pop psicodélico que ha conquistado tanto a la crítica especializada como al fandom que lo sigue desde su faceta actoral. Con discos como Twenty Twenty y DECIDE, Keery ha demostrado que su propuesta musical no es un anexo, sino una evolución natural hacia un sonido envolvente, cuidado y sorprendentemente maduro. Las entradas están disponibles en Puntoticket.

Con este lineup de sideshows, Lollapalooza Chile 2026 posiciona nuevamente la semana del festival como un ecosistema musical propio, donde la ciudad completa se convierte en un escenario extendido. La mezcla de generaciones, estilos y procedencias funciona como una cápsula del estado actual de la música global: diversa, impredecible y en permanente mutación. La oferta no solo complementa el festival principal, sino que amplía su alcance emocional y cultural, conectando directamente con audiencias que buscan experiencias más íntimas, más cercanas y más inmersivas que las de un gran parque repleto de asistentes.

La antesala ya está encendida y las expectativas crecen. Con estos anuncios, la edición 2026 reafirma que el pulso musical de Santiago no se queda contenido en un solo fin de semana, sino que vibra durante toda una semana que promete ser inolvidable.

Relaciones afectivas en un país políticamente fracturado

En tiempos donde la política parece dividir hasta a los grupos de WhatsApp familiares, algunas parejas jóvenes están demostrando que las diferencias ideológicas no necesariamente quiebran los vínculos afectivos. Daniela, psicóloga, y Gustavo, ingeniero, son ejemplo de ello. Comparten fines de semana entre cerros, viajes y sobremesas con amigos, pero cuando llega la hora de votar, se paran en veredas distintas. Ella eligió a Jeannette Jara en la primera vuelta del 16 de noviembre y repetirá su voto este 14 de diciembre. Él, en cambio, marcó por Evelyn Matthei y ahora apoya a José Antonio Kast. Lo sorprendente es que, pese a la polarización del país, la relación no se erosiona. “No estaría con alguien que es acérrimo fanático de Kast, sé que vota porque lo ve como la opción menos mala, pero no porque siga sus mismos ideales”, explica Daniela. Ese matiz —y el respeto— ha marcado la diferencia.

El fenómeno no es aislado. Las elecciones chilenas, cada vez más volátiles, están permeando la vida cotidiana y ofreciendo un retrato íntimo de cómo se negocian los desacuerdos en una sociedad tensionada. El académico y sociólogo Dante Castillo, de la Facultad de Humanidades de la Usach, confirma que la disparidad ideológica dentro de las parejas es más común entre generaciones recientes. “En la actualidad, la interacción de aspectos personales e individuales ha disminuido la influencia de la opción política en la consolidación de una relación de pareja”, señala. Es decir, hoy el amor no está condicionado a la papeleta. Lo que pesa es la conexión emocional, la compatibilidad cotidiana y la capacidad de construir un proyecto común sin la exigencia de pensar igual.

Pero no todo es simple. La política, especialmente cuando se entrelaza con valores morales, puede convertirse en un campo minado. Psychology Today lo describe como una “tensión emocional donde entran en juego identidades, valores y experiencias previas”. Castillo agrega que esas diferencias pueden esconder dinámicas mucho más profundas. “Las diferencias en las opciones políticas pueden esconder dinámicas de poder que artificialmente se expresan como diferencias políticas”, sostiene. A veces, votar por otro candidato no es un gesto ideológico, sino una forma de marcar límites, independencia o incluso resistencia dentro de la relación.

A medida que el debate electoral se hace más agresivo en redes sociales, también se intensifica la discusión privada. Videos virales de “parejas de izquierda y derecha” se multiplican, poniendo en escena la pregunta de qué tan sostenible puede ser un vínculo afectivo cuando la política opera como un sello identitario. Castillo advierte que ese cruce puede transformarse en un problema serio. “Las diferencias políticas pueden sentirse como un ataque o una traición a nivel personal, transformando el desacuerdo en una crisis de valores e identidad”, comenta. Esa sensación puede activar un círculo de decepción, resentimiento o silencios estratégicos.

Frente a ese ruido, algunas parejas han optado por blindar ciertos espacios. Conversan, sí, pero sin entrar en el “modo debate”. Otras han delimitado horarios sin política, especialmente en semanas críticas como la previa al balotaje. Están quienes aceptan que nunca van a convencer al otro y que el foco debe estar en la relación, no en ganar una discusión que podría durar años. Castillo insiste en que la clave es el cuidado mutuo. “La pareja debe comprometerse a prohibir la burla o el insulto. Cuestionar una postura política no debe confundirse con un ataque a la relación”. Sin respeto, dice, la conversación se vuelve trinchera.

Para el académico, la ruta hacia una convivencia sana no pasa por coincidir, sino por desacordar mejor. Separar la política del valor moral permite que ambos entiendan que pueden querer lo mismo —seguridad, justicia, estabilidad— aunque difieran en cómo alcanzarlo. Practicar la escucha activa sin reducir al otro a una etiqueta es fundamental. Y no perder de vista el proyecto común también sostiene el vínculo en medio del caos electoral. Como sintetiza Castillo, el verdadero desafío es “aceptar la diferencia con respeto y evitar que la opción política afecte la intimidad de la pareja”. En un país cada vez más crispado, tal vez ahí se esconda una lección mayor: si el amor sobrevive a la polarización, quizás la sociedad también pueda hacerlo.

Visibles marca un nuevo estándar de apoyo para personas LGBTIQA+ en Santiago

En un país donde la discriminación aún marca el ritmo de muchas experiencias cotidianas, la Universidad de Santiago vuelve a mover el piso desde la política pública y la inclusión. Esta vez lo hace con Visibles, un programa que ofrece orientación social y jurídica gratuita a personas LGBTIQA+ de toda la Región Metropolitana, en una alianza inédita entre la Dirección de Género, Equidad y Diversidad (DGDE) de la Usach y el Gobierno de Santiago. No se trata solo de trámites ni de formularios. Es una puerta real a derechos que, para miles, siguen siendo demasiado difíciles de alcanzar.

El programa está dirigido a todas las personas LGBTIQA+, incluyendo orientaciones sexuales diversas, identidades de género no normativas y cuerpos con variaciones en sus características sexuales, como las personas intersex. Visibles nace tras dos años de trabajo de base, investigación cualitativa y escucha activa. “Durante dos años se levantaron necesidades, demandas y propuestas de estas actorías sociales, insumos que permitieron estructurar los componentes que hoy ejecutamos desde la academia”, explicó Johanna Chacón, directora del Departamento de Género, Diversidad y Equidad de la Usach. Ese diagnóstico, recogido desde experiencias concretas y no desde la teoría, se transformó en un programa con impacto directo en la vida de las personas.

La iniciativa se levanta con un objetivo claro: reducir las barreras que históricamente han enfrentado las disidencias sexuales y de género en el acceso a beneficios estatales, justicia, empleo y acompañamientos especializados. “A través de sus distintos componentes, buscamos que estas comunidades accedan a apoyos concretos, fortalezcan su autonomía y enfrenten menos situaciones de discriminación en una región tan diversa como la nuestra”, puntualizó Chacón. En un contexto donde las violencias y la burocracia siguen operando como filtros de acceso, este tipo de programas son un contrapeso necesario y urgente.

El lema que articula Visibles —Ver personas, no prejuicios— opera como una declaración política y ética. Es una invitación frontal a desmontar estigmas que se reproducen incluso en instituciones que deberían proteger. “La frase busca transmitir que las personas LGBTIQA+ son, ante todo, personas con derechos, con protección legal y merecedoras de un trato digno. Invita a dejar atrás prejuicios basados en la orientación sexual, la identidad de género o las características sexuales, y a comprender que vivimos en una región diversa en la que ninguna persona debe ser objeto de discriminación”, enfatizó Chacón. En un Chile donde aún se discuten derechos básicos, el mensaje cobra una fuerza que incomoda, pero necesaria para avanzar.

El programa ya está en funcionamiento y ofrece servicios como orientación en beneficios sociales, procesos de transición, postulación a becas y subsidios, apoyo en programas de inclusión, así como asesorías jurídicas gratuitas en casos de discriminación, cambio de nombre legal o formalización de emprendimientos LGBTIQA+. Las personas interesadas pueden solicitar hora a través de los formularios oficiales disponibles en sus plataformas. Más allá del acceso puntual, lo que ofrece Visibles es acompañamiento informado, libre de prejuicios y con un enfoque de derechos.

El 2025 traerá una expansión significativa. Se sumará apoyo psicológico especializado para personas LGBTIQA+, un servicio largamente esperado en comunidades donde la salud mental sigue siendo una urgencia. Además, se realizará la primera Feria de Empleos sin prejuicios, un espacio donde empresas comprometidas con la inclusión recibirán currículums sin filtros discriminatorios y donde se ofrecerá orientación laboral y charlas sobre empleabilidad, entrevistas y LinkedIn. La agenda también incluye el podcast Voces Visibles, transmitido los miércoles y sábados a las 14:00 horas por Radio Usach y radios comunitarias, disponible en línea para llegar a más territorios. Con una narrativa ágil y voces diversas, el espacio se proyecta como un soporte clave para visibilizar experiencias, relatos y desafíos de la comunidad.

Lo que construye Visibles no es solo un programa universitario, sino un modelo posible de acceso a derechos para una ciudad que todavía arrastra estructuras excludentes. Es una invitación a mirar distinto, a escuchar con más cuidado y a actuar con responsabilidad colectiva. Porque en una región tan diversa como Santiago, la igualdad real no puede seguir siendo una promesa aplazada.

Pulsar 2025 confirma su sitial como el epicentro de la música en Chile

La Feria Pulsar 2025 bajó el telón con la contundencia de un evento que sabe exactamente lo que representa: una vitrina de industria, un punto de encuentro cultural y un termómetro emocional para entender en qué está la música chilena hoy. En su edición número quince, el encuentro organizado por SCD no solo celebró años, sino también una evolución que se siente en el aire. Este domingo, la jornada final explotó en ritmos que cruzaron generaciones, géneros y memorias colectivas, dejando claro por qué este evento ya es parte del ADN musical del país.

La tarde abrió con uno de esos momentos que solo Pulsar puede articular: Quilapayún, con más de seis décadas de historia, transformó el escenario Santander en un coro transversal donde convivieron adolescentes, adultos jóvenes y veteranos de la canción política. “El pueblo unido” y “La muralla” resonaron con la misma fuerza que en los tiempos duros, pero ahora bajo nuevas lecturas y un público que sigue encontrando refugio y resistencia en esas letras. A esa intensidad le siguió un cierre cargado de luminosidad pop con el regreso de Dënver, quienes retomaron el mando con una puesta en escena precisa, estética y emocionante, repasando hits como “Revista de gimnasia”, “Los adolescentes” y “Los vampiros”, confirmando que su imaginario sigue completamente vigente en la escena local.

Mientras el Santander vibraba en esa dualidad entre historia y futuro, el escenario SCD vivía otro clímax. Ana Tijoux, en una presentación afilada y sobria, reafirmó su poder escénico frente a un público que la recibió como una de las figuras más queridas ─y respetadas─ del panorama nacional. Sus interpretaciones de “1977” y “Sacar la voz” fueron coreadas con fervor, pero el momento que tensó la fibra emocional fue “La rosa de los vientos”, un guiño a Makiza que se sintió como un puente directo entre pasado y presente. Tijoux no solo ofreció un concierto, sino una declaración de estilo, conciencia y oficio.

El cierre dominical, sin embargo, no se limitó a los nombres grandes. Bandas como Electrodomésticos, Yajaira, Niños del Cerro, Chinoy, La Ciencia Simple y Catalina y las Bordonas de Oro entregaron capas esenciales a la narrativa del día, construyendo esa mezcla única entre underground, clásicos de culto y nuevas corrientes. A su alrededor, la feria se movió entre talleres, firmas de discos, paneles y encuentros creativos que convirtieron Espacio Riesco en una ciudad musical por tres días. Actividades como la charla “Del ensayo al escritorio: cómo se graba un Tiny Desk”, protagonizada por parte del equipo detrás del fenómeno de 31 Minutos, o la íntima sesión “Creación de letras con Pedropiedra”, funcionaron como pequeños laboratorios donde se compartieron métodos, experiencias y aprendizajes.

Luego del apagado de escenario y la última salida de público, Rodrigo Osorio, presidente de SCD, destacó el espíritu que atravesó toda la edición. “Estamos realmente felices con lo que vivimos en estos tres días, porque vimos a una industria de la música compenetrada, con ganas de remar juntos y entender mejor los desafíos de este ecosistema que entre todos impulsamos. Pero lo mejor de todo es que la gente también ha entendido de qué se trata este evento, que es mucho más que un cartel digno de un festival. Acá se vive la música en toda su dimensión y la audiencia ha sido parte de eso, tanto los fans habituales de Pulsar, como las nuevas generaciones que en esta edición se integraron”, señaló. Ese cruce intergeneracional se transformó en uno de los sellos más nítidos de la versión 2025.

En total, fueron 37 conciertos los que dieron forma al corazón de esta edición, con nombres tan diversos como Javiera Mena, Saiko, De Saloon, FaceBrooklyn, Joe Vasconcellos, Francisco Victoria y Panico, una línea curatorial que confirmó el estado expansivo de la escena nacional. A eso se sumaron decenas de actividades formativas, lanzamientos, mesas de conversación y la presencia estelar de Humberto Gatica, uno de los productores chilenos más influyentes del circuito global. Con su cierre, Pulsar reafirmó por qué hoy es uno de los hitos culturales y de industria más relevantes del país: una plataforma que contiene pasado, presente y futuro sin perder su identidad colectiva.

La batalla por un estacionamiento reservado en un país que aún normaliza la viveza

En Santiago y en cualquier ciudad chilena, basta caminar por un mall, un centro de salud o un supermercado para ver una escena que se repite con vergonzosa normalidad: autos sin credencial estacionados en espacios reservados para personas con discapacidad. Es una postal tan cotidiana que ya ni sorprende, pero que vuelve a instalarse con fuerza tras la advertencia pública de la Fundación Chilena de la Discapacidad (FCHD), que denunció el aumento sostenido de estas infracciones. El organismo no solo expone un problema cultural, sino una falla estructural del país para garantizar accesibilidad real.

Chile tiene 3.291.602 personas con discapacidad según la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia de 2022. Muchas de ellas dependen de estos estacionamientos para desplazarse con autonomía y seguridad. Aun así, su uso indebido se ha convertido en una práctica recurrente. El presidente de la FCHD, Matías Poblete, lo resume sin rodeos. “Estamos recibiendo denuncias de manera constante, y eso que la multa por la mal utilización de estos espacios es bastante cara. Y si hay una reiteración, ese valor se incrementa más”, sostuvo a Diario Usach. La Ley de Tránsito clasifica esta acción como “falta grave”, con sanciones entre 1 y 1,5 UTM, lo que equivale a un rango que supera los 100 mil pesos en casos reiterados.

Las reglas son claras, aunque la calle indique lo contrario. Solo pueden ocupar estos estacionamientos quienes cuenten con la credencial oficial de discapacidad emitida por el Registro Civil, previa inscripción en el Registro Nacional de la Discapacidad. El documento debe exhibirse en el parabrisas, no basta una fotocopia y menos el símbolo de la “cruz de malta”, que —por más tradición que tenga— no posee validez legal. Tampoco está permitido que embarazadas ni adultos mayores utilicen estos espacios. Sin embargo, la realidad muestra que el problema está lejos de resolverse.

Cuando se pregunta por qué esta práctica persiste, surgen teorías que van desde el desconocimiento de la normativa hasta la clásica excusa del “solo será un minuto”. Pero para Poblete, el origen está en una falla institucional más profunda. El informe “Análisis del Cumplimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en Chile”, publicado recientemente por la FCHD, sostiene que el país “no cumple plenamente el artículo N°8 de la CDPD porque las acciones de sensibilización sobre discapacidad son esporádicas, no forman parte de una política sostenida y carecen de coordinación, evaluación y alcance nacional”. En otras palabras, no existe una estrategia continua que eduque, fiscalice y transforme la conducta social.

A eso se suma una fiscalización que, según los propios afectados, simplemente no alcanza. “Esa labor corresponde principalmente a Carabineros de Chile y a los funcionarios municipales, con calidad de inspectores, habilitados para cursar multas”, señala Poblete. Pero en la práctica, la vigilancia es escasa y el control casi inexistente. El resultado es un ecosistema que normaliza la infracción, donde la falta de consecuencias alimenta la impunidad cotidiana.

Desde la academia también alertan sobre la necesidad de cambiar el enfoque. Américo Ibarra, académico de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la USACH, plantea que mejorar el sistema exige “fortalecimiento de los procesos de fiscalización y del uso de tecnología que permita contar con registros de las infracciones (a través de fotografías); el establecimiento de mecanismos y sanciones ejemplificadoras; el mejoramiento de las campañas de sensibilización (entendiendo que esto se trata de un problema cultural); y la aplicación de estrategias formativas desde el colegio”. Su diagnóstico no solo refleja la urgencia del tema, sino que recuerda que la accesibilidad es también un producto de la educación.

La paradoja se vuelve aún más evidente cuando se contrasta con gestos de solidaridad masiva. La madrugada del 30 de noviembre, Chile celebraba el éxito de la Teletón y la recaudación de $44.253.268.546. Un evento que moviliza al país entero a donar, empatizar y abrazar una causa común. Sin embargo, en la calle, en la vida diaria, ese mismo compromiso parece diluirse. “En el país no existe mucha cultura de los estacionamientos exclusivos. En general, no se respetan ni para los casos de discapacidad, adultos mayores o embarazadas. En muchas ocasiones, el chileno aplica la lógica de la ‘viveza’ y se autoexplica que su accionar se prolongará ‘por un par de minutos’. Así, además, piensa que esta práctica no generará ningún tipo tensión o conflicto”, señala Ibarra, quien además subraya la falta de control y sanción ante esta conducta.

Si Chile es capaz de movilizar millones en nombre de la inclusión, también debería ser capaz de respetar algo tan básico como un estacionamiento reservado. La pregunta ya no es por qué ocurre, sino cuánto tiempo más aceptaremos que este tipo de atropellos sigan formando parte del paisaje urbano sin consecuencias reales.

Ciencia chilena abre camino a la primera terapia celular para recuperar la visión

En un país donde miles de personas viven con daño corneal severo sin opciones terapéuticas reales, un proyecto científico chileno comienza a reescribir ese destino. La Universidad de Santiago de Chile, a través de su Facultad de Ciencias Médicas, junto al Centro de Nanociencia y Nanotecnología CEDENNA, está liderando un avance inédito: el cultivo en laboratorio de células totipotenciales y pluripotenciales del limbo corneal capaces de regenerar la superficie del ojo. Es una apuesta que cruza ciencia de frontera, innovación pública y cooperación clínica, respaldada por financiamiento de CORFO y articulada por un ecosistema que rara vez coincide con esta profundidad.

En Chile, más de 6.000 personas conviven con insuficiencia limbar corneal bilateral, una patología que destruye la capacidad del ojo de renovar su superficie. Las consecuencias son dolor constante, fotofobia extrema y pérdida progresiva de la visión. Actualmente, los tratamientos disponibles solo alivian síntomas, pero no reparan el daño. Por eso, el proyecto no solo representa un avance científico, sino un gesto concreto hacia una deuda histórica en salud visual: ofrecer una terapia con potencial real de reversión.

El corazón tecnológico de la iniciativa está en el laboratorio biomédico de CEDENNA, donde se han implementado las condiciones necesarias para cultivar y diferenciar células del limbo corneal. La idea es replicar su proceso natural de renovación para luego implantarlas en pacientes con daño severo. Si la técnica resulta exitosa, estas células podrían restablecer la capa epitelial de la córnea y devolver funcionalidad visual a personas que hoy no tienen alternativa terapéutica. Se trata de una propuesta que integra biología celular avanzada, nanotecnología aplicada y experiencia clínica de manera coordinada, algo inédito en el país.

El proyecto está liderado por el Dr. Osvaldo Berger (USACH) y la Dra. Patricia Díaz (CEDENNA), quienes han logrado unir capacidades científicas y médicas que tradicionalmente han trabajado en paralelo. La colaboración con la Clínica Pasteur y Fundación Córnea Chile asegura el puente con pacientes y con los escenarios reales donde esta tecnología deberá demostrar resultados. La participación de estas instituciones también refuerza el carácter aplicado del proyecto, una dimensión clave para que la innovación salga del laboratorio y llegue efectivamente a quienes la necesitan.

El financiamiento recibido a través del programa “Crea y Valida” de CORFO consolida este esfuerzo como un ejemplo de cómo la inversión pública puede activar ecosistemas de salud avanzada. Hoy el proyecto se encuentra en fase de estandarización de cultivos, un proceso exigente que definirá la seguridad y eficacia de la terapia. Si los plazos se cumplen, las primeras aplicaciones clínicas podrían comenzar el próximo año, una proyección que sitúa a Chile en un escenario que hace muy poco tiempo parecía irreal: producir terapias celulares de manera autónoma y con estándares internacionales.

De concretarse, esta será la primera terapia celular corneal desarrollada íntegramente en Chile. Su impacto no solo sería clínico, sino estructural: permitiría al país fortalecer su capacidad para producir biomedicina de alto nivel y sentar bases para futuras terapias regenerativas. Estamos ante un proyecto que mezcla rigor científico, visión de futuro y un profundo sentido social. Un recordatorio de que la innovación también puede ser un camino directo hacia una vida más digna para miles de personas.

Rosalía expande el mapa sonoro del pop con LUX y confirma dos noches en Santiago

Rosalía vuelve a mover el eje de la música pop mundial y lo hace con un proyecto que excede cualquier estándar previo. LUX TOUR 2026, su gira más ambiciosa hasta el momento, no solo confirma la potencia comercial y creativa de su nuevo álbum LUX, sino que la posiciona en un territorio reservado para quienes rompen moldes a escala planetaria. El anuncio de sus 42 conciertos en 17 países dejó en claro que el disco no es solo un éxito crítico: es un fenómeno cultural que continúa creciendo sin freno.

La propuesta de LUX ha sido descrita por la crítica como el paso definitivo de Rosalía hacia las grandes ligas de la innovación musical. Rolling Stone la calificó así: «Lux parece ser su propuesta más sorprendente hasta la fecha, repleta de historia y décadas de formación que le permiten combinar sonidos clásicos, referencias operísticas y 14 idiomas diferentes en un magnífico y conmovedor conjunto que se percibe como una obra de arte verdaderamente atemporal». La combinación entre orquesta sinfónica, colaboraciones de culto y producción contemporánea empuja el formato álbum hacia territorios poco explorados en la música mainstream.

El disco, grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la dirección de Daníel Bjarnason, evidencia una madurez artística que parece dialogar con la tradición clásica tanto como con las estéticas contemporáneas del pop global. La presencia de Björk, Carminho, Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz, Yahritza, Yves Tumor y la Escolania de Montserrat suma capas estéticas que consolidan a Rosalía como una de las pocas artistas capaces de unir mundos aparentemente incompatibles sin perder identidad.

El impacto comercial de LUX también ha sido extraordinario. El álbum debutó en el número uno del Global Top Albums Chart de Spotify, logrando el mayor debut en streaming para una artista femenina en español. En distintos mercados europeos rompió récords históricos y alcanzó su mejor posicionamiento en Estados Unidos, una hazaña que demuestra que su propuesta trasciende la barrera idiomática y expande la presencia del pop en español a nuevos niveles de influencia.

Chile será una de las paradas claves del tour, con dos fechas en el Movistar Arena el 24 y 25 de julio de 2026. La preventa se realizará el 10 de diciembre a través de Puntoticket, mientras que la venta general comenzará al día siguiente. Considerando el historial de convocatorias de Rosalía—que agotó completamente su MOTOMAMI WORLD TOUR—todo indica que estas fechas podrían convertirse en algunas de las más demandadas de la temporada.

Con LUX TOUR 2026, Rosalía consolida un movimiento musical que redefine los límites del pop contemporáneo. Su obra abraza la complejidad, celebra la tradición y proyecta un futuro donde lo sinfónico y lo urbano, lo culto y lo popular, pueden convivir en un mismo cuerpo creativo. Su nuevo capítulo comienza con la fuerza de un fenómeno global y la sensibilidad de una artista que entiende el sonido como un territorio vivo, expansivo y profundamente emocional.

Kast y Jara elevan tensiones en medio de cuestionamientos a líder republicano

El Debate Archi 2025 dejó en evidencia que la carrera presidencial chilena entró en una fase decisiva. En el auditorio del Campus Oriente de la Universidad Católica, José Antonio Kast y Jeannette Jara protagonizaron uno de los enfrentamientos más ásperos de esta temporada electoral. Interrupciones, tensiones y emplazamientos cruzados marcaron el tono de una instancia donde las diferencias ideológicas quedaron expuestas sin matices y donde cada palabra resonó como un síntoma del clima político del país.

En medio de ese ambiente crispado, las interpretaciones no tardaron en aparecer. En conversación con el programa Línea 1 de Radio Usach y TV Usach, el académico de la Escuela de Publicidad de la Universidad Diego Portales y experto en márketing político, Cristián Leporati, entregó una lectura crítica del desempeño de Kast y advirtió señales preocupantes sobre su preparación y su potencial capacidad para ejercer la Presidencia. Sus observaciones se instalaron rápidamente en el debate público, sumando un punto más a la discusión sobre liderazgo y gobernabilidad que atraviesa a la campaña.

Para Leporati, uno de los elementos más llamativos fue la manera en que Kast evitó responder de forma directa cuando fue consultado sobre temas complejos. “Un candidato que quiere ser presidente de la República tiene que ser capaz de tener respuesta, y no decir ‘depende’”, señaló, apuntando a la necesidad de claridad en un país que enfrenta una situación exigente y polarizada. En ese escenario, sostuvo, se requiere “un liderazgo fuerte” capaz de entregar certezas y conducción, no solo consignas generales.

El académico advirtió que estas vacilaciones podrían anticipar problemas más profundos en caso de que Kast llegue a La Moneda. “Cuando tú gobiernas un país complejo como este (…) debes ser capaz de hacerlo”, subrayó. Sus palabras se alinean con una inquietud que ha ido creciendo entre analistas: la distancia entre la retórica de campaña y las capacidades concretas para sostener decisiones difíciles en contextos de crisis.

En su análisis, Leporati también contrastó el desempeño de Kast con el del actual Presidente. “Uno puede decirle muchas cosas al Presidente Boric, de una mala gestión, pero fue una persona que en su gobierno se fue adaptando a las circunstancias y sacó a un país adelante, que venía de pandemia y del levantamiento social”, afirmó. Más allá de la valoración del gobierno, su argumento apunta al valor de la adaptabilidad como un componente esencial del liderazgo moderno; una habilidad que, según él, Kast no ha demostrado en esta campaña.

Otro punto que destacó fue la brecha discursiva entre Kast y Jara durante el debate. “Si se analiza la retórica de José Antonio Kast, era diferente a la de Jara… pero era demasiado grande la diferencia”, indicó, haciendo referencia a una distancia que no solo es ideológica, sino comunicacional. Para el experto, el republicano repitió el mismo patrón que ha mostrado desde la primera vuelta: “Esencialmente prometía. Era slogan, mucho slogan, pero nada tangible. Se enfoca en ‘qué voy a hacer’, no en ‘cómo voy a hacerlo’”. En una elección donde los votantes buscan certezas más que consignas, ese desbalance podría transformarse en un flanco complejo.

El Debate Archi 2025 se convirtió, así, en un punto de inflexión que no solo tensiona la carrera presidencial, sino que abre una discusión más amplia sobre las habilidades que requiere la conducción del país en tiempos donde la estabilidad parece siempre en riesgo. Entre frases afiladas, omisiones y promesas, lo que quedó en el aire fue una pregunta clave: ¿qué tipo de liderazgo necesita Chile para enfrentar el próximo ciclo?

Cómo la ola de calor está afectando nuestra salud mental

Cuando Santiago y gran parte de Chile superan los 30 grados, la ciudad se convierte en una olla a presión emocional. No se trata solo del sol pegando fuerte ni del asfalto ardiendo bajo los pies: el calor modifica nuestras reacciones, altera nuestro humor y nos empuja a una montaña rusa de irritabilidad, cansancio y apatía que puede aparecer en cuestión de minutos. La pregunta que emerge en cada veraneo urbano es simple y brutal: ¿de verdad el calor intenso nos amarga? La ciencia dice que sí, y que el impacto es mucho más profundo de lo que imaginamos.

Un reciente estudio publicado en One Earth reveló que las altas temperaturas afectan negativamente el bienestar emocional en todo el planeta. No se trata únicamente de riesgo físico o caída en la productividad, sino de una alteración diaria en la manera en que sentimos. “No solo amenaza la salud física o la productividad económica, sino que también afecta el estado de ánimo de las personas, a diario, en todo el mundo”, explica Siqi Zheng, uno de los autores principales de la investigación. El calor extremo, según los datos, no solo agota: distorsiona la forma en que transitamos nuestra rutina.

En Chile, esta discusión llega en momentos donde las olas de calor son cada vez más frecuentes. Pedro Chaná, médico cirujano especialista en neurología y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, confirma que el fenómeno es real y creciente. “Hay bastante evidencia, y de buena calidad, sobre que el calor ambiental tiene efectos significativos en la salud mental y el estado de ánimo. En este último tiempo el aumento de la temperatura se ha asociado con un incremento de los síntomas de ansiedad, irritabilidad y un empeoramiento del bienestar emocional”, señaló en Diario Usach. Y aunque el calor golpea a todos, no lo hace con la misma fuerza. “Sin embargo, hay poblaciones que tienen mayor vulnerabilidad, especialmente aquellas que están previamente afectadas por problemas de salud mental”, precisó.

El nivel socioeconómico, las condiciones de la vivienda, la edad avanzada, los problemas de salud y la capacidad de adaptación al calor se combinan como pequeñas piezas de un rompecabezas que determinan cuán fuerte impacta la temperatura en nuestro ánimo. La experiencia cotidiana lo confirma: cuando la ciudad arde, no todos tienen aire acondicionado, sombra ni infraestructura para resistir el golpe térmico. Para Chaná, estas desigualdades intensifican la carga emocional que trae cada ola de calor.

El mal humor también aparece al volante. Ya en los años 80, investigaciones demostraban que mientras más subía la temperatura, más probable era que los conductores tocaran la bocina. Aquellos con ventanillas abajo y sin aire acondicionado eran especialmente propensos a reaccionar con rabia. Décadas después, las conclusiones siguen vigentes. “Con temperaturas elevadas, entre 26 y 30 grados, se demuestra que aparece una percepción de incomodidad térmica, donde pueden aparecer molestias físicas, como irritación de las mucosas, dolor de cabeza, dificultad para pensar con claridad o concentrarse”, sostuvo el especialista.

El ambiente laboral tampoco queda fuera de esta ecuación. La clásica y eterna pelea por la temperatura ideal del aire acondicionado es apenas la superficie del problema. “Se repercute con una disminución del rendimiento laboral y un aumento de la fatiga y el malestar. Además, en lo social se ha relacionado estos ambientes con conductas disruptivas en el ambiente laboral. Especialmente en temperaturas superiores a los treinta grados y marcadamente sobre los 32 grados”, explicó Chaná. Una oficina caliente no solo incomoda: tensa, desgasta y rompe dinámicas de convivencia.

La ciencia va aún más lejos y revela que el calor actúa como un detonador biológico. “Hay evidencia de que el calor afecta en diferentes niveles, por ejemplo, en el sistema endocrino, inmunológico y metabólico. Por ejemplo, calores superiores a los cuarenta grados elevan el cortisol, activan el eje hipotálamo, el sistema simpático, entre otras cosas. Se habla de estrés térmico. En resumen, podemos decir que el calor actúa como un potente factor fisiológico de estrés que debe ser manejado en todo ambiente”, concluyó el neurólogo. Lo que sentimos no es exageración: es el cuerpo respondiendo a un ambiente que se vuelve hostil.

Mientras Chile enfrenta veranos cada vez más extremos, queda claro que el calor no solo derrite el hielo del freezer. También derrite la paciencia, el equilibrio emocional y la capacidad de transitar el día sin estallar. Entenderlo —y prepararse para ello— parece ser el nuevo desafío urbano en tiempos de crisis climática.