Articles by: Staff G·LAB

ALMA revela el caos juvenil de otros sistemas solares

Durante décadas, la astronomía ha sido experta en capturar los extremos del relato planetario: el nacimiento de los mundos y la madurez de sistemas como el nuestro. Pero había un vacío incómodo entre ambos momentos. Ahora, un equipo internacional de astrónomos acaba de iluminar esa zona gris y turbulenta conocida como la adolescencia planetaria, gracias a imágenes inéditas obtenidas con ALMA desde el norte de Chile, en el marco del proyecto ARKS.

La investigación, liderada por el astrónomo chileno Sebastián Marino —investigador externo del Núcleo Milenio YEMS y académico de la Universidad de Exeter—, se centra en los llamados discos de escombros, estructuras compuestas por polvo y restos rocosos que rodean a estrellas cuyos planetas ya se han formado. Son huellas de una etapa intermedia: más avanzadas que los discos protoplanetarios, pero todavía lejos de la estabilidad orbital que caracteriza a sistemas consolidados como el Sistema Solar.

“A menudo observamos las ‘fotos de bebé’ de los planetas en formación, pero la adolescencia planetaria era el eslabón perdido”, explicó Meredith Hughes, una de las co-investigadoras principales del proyecto. Y no es una metáfora gratuita. En esta fase, los sistemas planetarios viven procesos violentos y desordenados, marcados por colisiones, migraciones y reacomodos drásticos, similares a los que alguna vez moldearon el Cinturón de Kuiper más allá de Neptuno.

Observar estos discos no es tarea fácil. Son estructuras extremadamente tenues, cientos o incluso miles de veces más débiles que los discos donde nacen los planetas. Sin embargo, la resolución sin precedentes de ALMA permitió al equipo ARKS detectar una diversidad inesperada de formas: anillos múltiples, bordes abruptos, halos extendidos y asimetrías que rompen con la idea de sistemas simples y ordenados. “No estamos viendo simples anillos, sino sistemas complejos y dinámicos que revelan una etapa violenta en la historia de los planetas”, señaló Sebastián Marino.

El proyecto también destaca por la participación activa de investigadores del Núcleo Milenio YEMS con base en la Universidad de Santiago. Sebastián Pérez, director alterno de YEMS; Philipp Weber, investigador postdoctoral; y Fernando Castillo, estudiante de Magíster en Astrofísica, fueron parte clave del análisis. Desde Chile, el desierto de Atacama vuelve a posicionarse como un laboratorio natural para responder preguntas fundamentales sobre el origen y evolución del cosmos.

Uno de los hallazgos más desconcertantes fue la detección de una fuerte asimetría en uno de los discos observados: una acumulación localizada de polvo y rocas, similar a una nube densa de escombros. Este tipo de estructura es difícil de explicar en una etapa donde los discos suelen ser simétricos. Frente a este enigma, investigadores YEMS–Usach lideraron uno de los artículos centrales del proyecto, proponiendo que la interacción entre sólidos y pequeñas cantidades de gas remanente podría generar vórtices capaces de concentrar material durante largos períodos.

“Estas observaciones nos obligan a repensar el rol que puede jugar incluso una cantidad mínima de gas en discos que creíamos casi completamente dominados por sólidos. La posibilidad de vórtices de escombros abre un nuevo escenario dinámico para entender estas asimetrías”, sostuvo Sebastián Pérez. A esta idea se suma la reflexión de Philipp Weber, quien lideró uno de los diez papers publicados por ARKS: “Si bien las observaciones de ALMA muestran claramente que existe gas en algunos cinturones tipo Kuiper extrasolares, todavía no sabemos con certeza si la cantidad que detectamos representa todo el gas que realmente está ahí, o si existe una fracción adicional invisible que escapa a nuestras mediciones directas”.

En conjunto, los resultados sugieren que la adolescencia planetaria es un periodo marcado por migraciones caóticas, colisiones gigantes y una intensa reconfiguración orbital, procesos comparables a los que dieron origen a la Luna en nuestro propio sistema. “Estos discos registran una época en que las órbitas planetarias estaban siendo reordenadas de forma caótica”, señaló Luca Matrà, co-investigador principal del estudio. Una confirmación de que, incluso a escala cósmica, crecer nunca ha sido un proceso limpio ni tranquilo.

El lado oscuro del fuego en Chile

Los incendios forestales que azotaron recientemente a la Región del Biobío no solo dejaron un saldo devastador en términos materiales y humanos —con miles de viviendas destruidas y, hasta ahora, 21 víctimas fatales—, sino que también abrieron una discusión incómoda pero necesaria sobre las causas que están detrás de estas tragedias. Hace unos días, el gobernador regional Sergio Giacaman fue claro al señalar que los antecedentes técnicos apuntan a un comportamiento inusual del fuego, con focos simultáneos y una propagación acelerada, descartando de plano la casualidad y afirmando que el origen de la emergencia fue intencional.

La autoridad fue más allá y puso sobre la mesa la responsabilidad humana, planteando un escenario que incomoda tanto como preocupa. “Yo no tengo ninguna duda de que en este caso existe responsabilidad de personas que, no sé con qué fin —pueden ser enfermos pirómanos o incluso algún tipo de organización—, quisieron generar daño”, declaró Giacaman, instalando una pregunta clave: ¿qué lleva a una persona a prender fuego, aun sabiendo las consecuencias devastadoras que puede provocar?

Desde la psiquiatría, el fenómeno de la piromanía ofrece algunas respuestas, aunque lejos de simplificar el problema. El psiquiatra Pedro Lucero, académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach, explica que no se trata de un perfil psicológico único o fácilmente identificable. “Más que una personalidad típica, hablamos de alguien con una gran dificultad para controlar impulsos, que siente una tensión creciente antes de prender fuego y luego un alivio o sensación de placer al hacerlo”, señala el especialista, subrayando que el acto responde a una lógica emocional intensa y desregulada.

Lucero agrega que, en muchos casos, existe una fascinación por el fuego desde edades tempranas, la que suele coexistir con otros factores de riesgo. Trastornos de personalidad, consumo de sustancias o antecedentes de violencia aparecen con frecuencia en la historia de estas personas, configurando un escenario complejo donde el incendio no es un hecho aislado, sino la expresión de conflictos más profundos. Desde la psiquiatría forense, además, se advierte que no todos los incendios intencionales responden a la misma motivación. “Es importante diferenciar la piromanía propiamente tal de otros incendios intencionales que tienen motivaciones económicas, ideológicas o de encubrimiento”, precisa el académico.

En el caso específico de la piromanía, el fuego no es un medio para lograr otra cosa: es el objetivo en sí mismo. “En la piromanía el fuego no es un medio para otra cosa, es el fin en sí mismo. Les atrae la intensidad del fuego, la sensación de poder y control, y el ‘espectáculo’ que se genera alrededor: sirenas, bomberos, noticias”, explica Lucero. El incendio se convierte así en una escena cargada de simbolismo, donde destrucción y visibilidad se entrelazan.

El relato de quienes padecen este trastorno suele repetirse con matices similares. “Muchos describen que se sienten tensos o vacíos antes, y que el incendio les produce alivio o excitación”, afirma el psiquiatra. A esto se suma un componente simbólico potente: el fuego como transformación, como ruptura, como una forma extrema de llamar la atención o de canalizar rabias y vacíos profundos. Desde fuera puede parecer un acto irracional e incomprensible, pero para quien lo ejecuta existe una coherencia emocional interna que no puede ser ignorada si se busca prevenir la reincidencia.

La piromanía, además, no afecta de manera homogénea a la población. Según Lucero, se trata de un trastorno del control de los impulsos que aparece predominantemente en hombres, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, etapas en las que el control inhibitorio aún está en desarrollo. En edades más avanzadas, cuando este tipo de conductas emerge, suele estar asociado a otros cuadros, como el consumo problemático de alcohol o trastornos neuropsiquiátricos, lo que complejiza aún más su abordaje.

Frente a este escenario, la pregunta por el tratamiento es inevitable. ¿Es posible que una persona con piromanía cambie su conducta? Para el académico de la Usach, la respuesta es cautelosa pero clara. “Puede disminuir mucho el riesgo, pero requiere un trabajo largo y estructurado”, señala, destacando que el tratamiento combina psicoterapia orientada al control de impulsos, comprensión de los factores gatillantes y, en algunos casos, apoyo farmacológico. Todo esto, advierte, debe darse bajo supervisión y con límites claros del entorno, especialmente cuando existen responsabilidades penales de por medio.

En esa línea, Lucero enfatiza que tratamiento no es sinónimo de impunidad. “La responsabilidad penal se evalúa caso a caso. Lo ideal es que el abordaje combine sanción, tratamiento y seguimiento, porque solo castigar sin intervenir el problema de fondo aumenta el riesgo de reincidencia, especialmente en conductas tan graves como los incendios forestales”, concluye. Una reflexión que cobra especial relevancia en un país donde el fuego, cada verano, vuelve a recordarnos que detrás de las llamas no solo hay sequía y viento, sino también decisiones humanas que no pueden seguir siendo ignoradas.

Tierras raras, fuego y poder en disputa en Penco

Un video viral bastó para reactivar una polémica que en Penco nunca ha estado realmente apagada. En las últimas semanas, una grabación del excandidato presidencial Joaquín Lavín recorrió redes sociales destacando las virtudes del yacimiento de tierras raras ubicado en la comuna del Biobío. “Aquí hay un yacimiento de tierras raras, que son hoy día muy valiosas en el mundo, porque son imanes, tienen propiedades magnéticas y permiten crear magnetos permanentes que sirven para los motores eléctricos, sirven para las torres eólicas (…)”, señalaba el exalcalde de Las Condes. El registro no apareció en el vacío: Lavín se ha transformado en uno de los principales promotores del proyecto minero impulsado por Aclara Resources, una iniciativa de US$130 millones que busca explotar estos minerales estratégicos en la zona.

La difusión del video coincidió con un momento especialmente sensible para la comuna. Los incendios forestales que golpean con fuerza a la Región del Biobío, y que han afectado directamente a Penco, reabrieron una disputa de larga data entre las comunidades locales y la empresa minera. En el centro del conflicto están las llamadas tierras raras, un grupo de 17 elementos químicos fundamentales para la tecnología contemporánea, desde smartphones y baterías para vehículos eléctricos hasta aerogeneradores y equipamiento militar, claves para la transición energética y digital que empuja la economía global.

La tensión escaló cuando la Corporación Parque para Penco alertó, a través de Instagram, que los incendios alcanzaron sectores del Fundo Coihueco, incluyendo áreas donde se proyecta instalar la minera. La organización difundió un mapa con el avance de las llamas y precisó que, si bien no todo el recinto fue consumido por el fuego, sí se registraron afectaciones relevantes. La publicación encendió suspicacias y reactivó cuestionamientos sobre el futuro del territorio en un escenario de catástrofe ambiental.

Desde la empresa Aclara Resources respondieron con dureza a los rumores que vinculan el proyecto con el origen de los incendios. En una declaración pública, la compañía sostuvo que “somos claros y categóricos en señalar que se trata de afirmaciones falsas, irresponsables y malintencionadas. Por el contrario, también hemos sido directamente afectados por esta catástrofe”. La firma agregó que “confiamos plenamente en el trabajo de las autoridades competentes que están investigando las causas de la emergencia y no dudaremos en sumarnos o ejercer las acciones que correspondan para perseguir a quienes resulten responsables”.

El proyecto, sin embargo, sigue bajo escrutinio institucional. La iniciativa se encuentra en revisión por el Servicio de Evaluación Ambiental desde junio de 2024, tras una reformulación, y enfrenta una férrea oposición local. El alcalde Rodrigo Vera y el Concejo Municipal de Penco han manifestado su rechazo, presentando en octubre de 2025 un pronunciamiento formal ante el SEA donde cuestionan la legalidad, los impactos ecológicos y la compatibilidad territorial del proyecto, solicitando una reevaluación integral.

Para entender la magnitud de lo que está en juego, Diario Usach conversó con Ayaz Alam, geógrafo y académico de la DIGEA Usach, y con Pedro Orrego, ingeniero civil metalurgista y académico del Departamento de Metalurgia de la misma universidad. Alam explicó que “las tierras raras son los elementos estratégicos para la transición energética y también para diferentes tecnologías modernas porque son necesarios para fabricar imanes para armamentos que se ocupan, por ejemplo, en la turbina eólica y vehículos eléctricos, pantallas LED, láser, diferentes tipos de dispositivos electrónicos y también los equipos militares. Entonces son bastante importantes”. El académico también matizó el concepto: “aunque lo digamos como tierras raras, no son tan raras. Están distribuidos a lo largo de la corteza, pero en una concentración muy baja. Entonces lo que hay que encontrar es dónde hay mayor concentración de estos elementos que se puede extraer. Otro desafío es ver cómo hay que separarlo y procesarlo”.

Desde la mirada técnica, Pedro Orrego detalló que el proyecto cuestionado “se conoce como Módulo Penco y se ubica en la Región del Biobío”, y que contempla “la explotación de tres zonas de extracción de arcillas con tierras raras, una planta con capacidad para procesar 320 toneladas por hora y la intervención de más de 153 hectáreas”. Una escala que explica tanto el interés económico como la preocupación ambiental que despierta la iniciativa.

El impacto de los incendios sobre los suelos donde se ubican estos minerales abre otra arista crítica. Orrego planteó que “a mi entender los incendios afectan la flora y fauna de la zona donde está ubicado el Módulo Penco, es posible que la empresa, ante este escenario, intente un cambio de uso de suelo para favorecer el desarrollo del proyecto”. Alam, por su parte, fue claro en advertir que “los incendios sí van a afectar los suelos donde tenemos obviamente la presencia de tierra rara, pero el tema es que cómo va a ser afectado por la distribución o la concentración de la tierra rara, eso obviamente depende del grado y la temperatura que se alcanza durante estos incendios”. Según explicó, “afectará evidentemente la distribución de los minerales, en este caso la tierra rara que se encuentra en estos suelos”, aunque precisó que solo temperaturas extremadamente elevadas podrían alterar su estructura química, algo que calificó como poco probable.

El geógrafo también advirtió que las cenizas y los cambios en la química del suelo tendrán efectos duraderos en el territorio y fue tajante frente a la posibilidad de que estos escenarios sean aprovechados por la empresa. Señaló que sería “ilegal e inmoral”, recordando además que “en nuestro país los incendios forestales obviamente no modifican la propiedad de la tierra ni la construcción minera, entonces cualquier proyecto minero tiene que seguir los procedimientos legales y ambientales establecidos”.

Entre el fuego que arrasa cerros, la urgencia climática y el apetito global por minerales estratégicos, Penco se ha convertido en un punto de fricción donde confluyen poder político, intereses económicos y resistencia territorial. Un conflicto que, lejos de apagarse, parece alimentarse de cada nueva chispa.

Casas bajo presión térmica en un Chile cada vez más caliente

El calor dejó de ser una excepción para transformarse en una constante. Así lo confirma la Dirección Meteorológica de Chile, que proyecta para el primer trimestre de 2026 temperaturas máximas sobre lo normal en gran parte del país, con episodios de calor más frecuentes e intensos. Un escenario que no solo redefine los veranos, sino que también tensiona el consumo energético de los hogares, cada vez más dependientes de ventiladores y aire acondicionado para sobrevivir a jornadas extremas.

El impacto ya comienza a sentirse en las cuentas de la luz. De acuerdo con estimaciones del Centro Tecnológico Kipus de la Universidad de Talca, el uso intensivo de equipos de climatización podría generar hasta un 85% más de consumo energético durante los meses más calurosos del año. Una cifra que prende alertas en un contexto de alza sostenida de tarifas eléctricas y de una crisis climática que empuja a repensar cómo habitamos nuestras viviendas.

En ese marco, el foco empieza a desplazarse desde la climatización artificial hacia el acondicionamiento térmico de los hogares. Para Mauricio Medina, experto técnico de Poweroof, la clave está en atacar el problema desde su origen. Preparar las viviendas frente al aumento de temperaturas y radiación permite reducir la carga térmica interior, limitar el uso de equipos eléctricos y mejorar la habitabilidad sin depender exclusivamente del consumo energético, una estrategia que gana terreno frente a los veranos cada vez más agresivos.

Uno de los puntos críticos es la techumbre. Diversos estudios urbanos han demostrado que los techos concentran gran parte de la acumulación térmica de una vivienda, funcionando como verdaderos radiadores durante el día. Soluciones de aislamiento térmico aplicadas directamente sobre la techumbre, como las que desarrolla Poweroof, han mostrado resultados concretos, logrando reducir la temperatura interior hasta en 15 grados Celsius. Esta disminución no solo mejora el confort en verano, sino que también reduce la pérdida de calor en invierno, impactando positivamente en la eficiencia energética anual del hogar y generando ahorros de hasta un 20% en la cuenta de electricidad.

El control del calor no se limita al techo. El manejo de la radiación solar al interior de las viviendas se ha vuelto otro factor decisivo. En ese sentido, las cortinas térmicas comienzan a posicionarse como una evolución de las clásicas blackout, ofreciendo una mayor capacidad de bloqueo del calor y contribuyendo a mantener temperaturas más estables durante el día, especialmente en espacios expuestos al sol directo.

A estas soluciones se suman estrategias naturales que vuelven a cobrar valor en medio del debate climático. El uso de plantas de interior como helechos, ficus, sansevierias o potus no solo cumple una función estética, sino que también ayuda a reducir la temperatura ambiente y mejorar la calidad del aire, aportando a un enfriamiento pasivo que dialoga con una forma más sostenible de habitar los espacios.

Finalmente, la eficiencia también pasa por los hábitos cotidianos. Reducir el uso de electrodomésticos durante las horas de mayor calor y optar por iluminación LED permite disminuir la carga térmica interior y el consumo eléctrico asociado. Pequeñas decisiones que, en conjunto, marcan la diferencia en un país que se prepara para convivir con veranos más largos, más intensos y energéticamente más demandantes.

En un Chile que se recalienta año tras año, el desafío ya no es solo sobrevivir al calor, sino adaptarse de forma inteligente. La vivienda, como primer refugio frente al clima, se instala así en el centro de una discusión que cruza energía, bienestar y futuro.

El costo invisible de la menstruación en Chile

La menstruación sigue siendo, para miles de niñas, adolescentes y mujeres en Chile, una experiencia atravesada por el dolor, la incomodidad y la desigualdad. Así lo confirman los resultados de la Encuesta de Salud Menstrual presentada por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, un estudio que pone cifras concretas a una realidad históricamente invisibilizada y que hoy se instala con fuerza en la agenda pública como un problema de equidad y salud.

La investigación, desarrollada en conjunto con el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) y Academia La Tribu, con el apoyo de Softys, evidencia que la menstruación continúa limitando la participación plena de mujeres en espacios educativos, sociales y laborales. Lejos de ser un tema íntimo o meramente biológico, el estudio revela cómo el ciclo menstrual impacta directamente en la vida cotidiana y en las trayectorias personales.

Los datos son elocuentes. Un 66% de las mujeres declara experimentar dolor abdominal, pélvico o uterino antes o durante el período menstrual, mientras que un 63% ha dejado de participar en actividades sociales debido a la menstruación o a sus síntomas. A ello se suman experiencias de estigmatización: un 11% se ha sentido discriminada, rechazada o acosada; un 10% ha optado por ocultarse mientras menstrúa; y un 7% ha sentido vergüenza, confirmando que el tabú sigue operando con fuerza.

En el ámbito educativo, las brechas se profundizan. Solo 4 de cada 10 mujeres considera que el colegio fue un espacio seguro durante la menstruación, y apenas un 54% evalúa los baños escolares como adecuados para cambiar productos menstruales. Estas condiciones precarias no son anecdóticas: un 39% dejó de asistir al colegio por algunos días, un 68% no pudo realizar actividades deportivas o recreativas y un 48% vio restringida su vida social durante el período menstrual.

La encuesta también pone el foco en el acceso desigual a la salud. Solo 4 de cada 10 mujeres declara contar siempre o casi siempre con profesionales o servicios especializados en salud menstrual, mientras que un 16% nunca ha accedido a este tipo de atención. Este déficit dificulta el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado de patologías asociadas al ciclo menstrual, perpetuando la normalización del dolor extremo.

El impacto no es solo físico. El 70% de las mujeres reporta síntomas de salud mental durante la fase premenstrual, como baja energía, ansiedad, angustia, irritabilidad o cansancio, afectando su desempeño académico, laboral y social. En este contexto, la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, fue enfática al señalar que “estos datos refuerzan la importancia de derribar la idea de que el dolor extremo es normal, y de avanzar en detección temprana y acceso a información y atención oportuna, para que la menstruación no limite las trayectorias educativas ni la calidad de vida de las personas”.

Desde una mirada experta, Camila Herrera Sepúlveda, docente de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago y magíster en Nutrición, Medicina y Salud de la Mujer, advierte que los resultados reflejan un problema estructural. “La menstruación es un proceso fisiológico que tiene implicancias en múltiples determinantes sociales de la salud”, explica, subrayando que factores educativos, culturales y económicos condicionan profundamente cómo se vive el ciclo menstrual en Chile y en América Latina.

Para la especialista, uno de los datos más alarmantes es que un 63% de las encuestadas haya dejado de participar en actividades sociales. “Muchas personas dejan de participar porque experimentan dolor menstrual que se ha normalizado y no se trata adecuadamente. A eso se suma el estigma del miedo a mancharse, la vergüenza y la idea de que la menstruación debe ocultarse. También influye la falta de infraestructura adecuada y la dificultad para acceder a insumos en contextos de pobreza menstrual. En conjunto, estos factores generan inseguridad y limitan la participación plena”, comenta.

La brecha en el acceso a atención especializada también responde, según Herrera, a falencias del sistema de salud. “La atención primaria tiene una alta carga asistencial y muchas veces no dispone de profesionales capacitados en salud hormonal o dolor pélvico”, explica, agregando que la desigual distribución territorial de especialistas golpea con mayor fuerza a zonas rurales y regiones extremas. A ello se suma, sostiene, una deuda histórica en políticas públicas: “Falta integrar la salud menstrual como un eje formativo y asistencial en todos los niveles del sistema”.

La Encuesta de Salud Menstrual no solo entrega cifras, sino que interpela directamente a un país que aún arrastra silencios, prejuicios y desigualdades en torno al cuerpo y la experiencia de menstruar. Visibilizar estos datos es un primer paso; el desafío ahora es traducirlos en políticas, educación y acceso real, para que menstruar en Chile deje de ser un obstáculo y pase a ser, simplemente, parte de la vida.

Sandía en modo verano y ciencia en la mesa

La sandía se instala cada verano como un clásico transversal, presente en ferias, mesas familiares y escapadas a la playa. Fresca, jugosa y fácil de compartir, esta fruta de pulpa roja suele asociarse solo al placer inmediato del calor, pero su perfil nutricional la convierte en algo más que un simple antojo estacional. Con más del 90% de agua y apenas 60 calorías por porción, la sandía aparece como un aliado silencioso en tiempos de altas temperaturas.

Para profundizar en sus propiedades, Diario Usach conversó con Marcela Zamorano, experta en análisis de alimentos y composición química, y académica de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile. Desde una mirada científica, la especialista explicó que el principal atributo de la sandía es su capacidad de hidratación, clave en jornadas donde el calor se vuelve extremo y el cuerpo exige líquidos de forma constante.

“La sandía es ideal para combatir esos días de intenso calor”, señaló Zamorano, subrayando que “su gran característica es su gran contenido de agua. Alrededor de 100 gramos de sandía es parte comestible. Además, la parte roja que nosotros comemos tiene cerca de 91% de agua”. Este alto porcentaje la transforma en una fruta liviana, refrescante y fácil de digerir, especialmente valorada en épocas donde el apetito suele disminuir.

Pero no todo es agua. La académica detalló que la sandía contiene cerca de un 7% de azúcares y alrededor de un 0,9% de proteína, además de minerales relevantes. “Su gran aporte es ser un hidratante importante y tiene algunos minerales importantes, siendo una buena fuente de potasio”, complementó, apuntando a su rol en el equilibrio electrolítico del organismo.

El consumo, sin embargo, también tiene límites. Pese a su perfil saludable, Zamorano aclaró que la porción recomendada se sitúa entre los 150 y 200 gramos. “Significa un trozo aproximadamente de espesor de unos 2 a 3 centímetros”, precisó. En términos de frecuencia, la recomendación es una o dos porciones diarias, dentro del marco general de cinco raciones de frutas y verduras al día.

Existen, eso sí, grupos que deben prestar mayor atención. La especialista advirtió que en personas con diabetes o resistencia a la insulina, el consumo debe ser moderado. “Debido al alto contenido de azúcares que tiene, debe ser limitada”, afirmó, recordando que incluso los alimentos naturales requieren una mirada consciente según cada condición de salud.

En clave energética, la sandía también suma puntos. Gracias a su alto contenido de agua y a la fructosa de rápida absorción, funciona como un energizante natural. Zamorano confirmó esta idea al señalar que es un alimento que “no tiene tanta caloría y cuenta con una cantidad de fibra de alrededor de 0,4%, lo que también las hace bastante adecuadas como fruta de su consumo”. A esto se suman electrolitos como magnesio y potasio, que ayudan a mejorar el rendimiento físico y la recuperación tras la actividad deportiva.

El cierre lo aporta la ciencia antioxidante. La sandía contiene licopeno, un compuesto bioactivo presente también en los tomates, ampliamente estudiado por sus efectos positivos en la salud. “Se dice que previene algunos cánceres y enfermedades cardiovasculares cuando se come en su porción adecuada”, concluyó Zamorano. Así, esta fruta veraniega confirma que su popularidad no es solo cuestión de sabor, sino también de evidencia.

Experto explica baja en índices de pobreza que confirmó nueva medición social

Chile cerró 2024 con una radiografía social que obliga a leer entre líneas. Según los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional Casen 2024, la pobreza por ingresos alcanzó el 17,3%, mientras que la pobreza extrema se situó en 6,9%. En paralelo, la pobreza multidimensional llegó al 17,7% y la pobreza severa descendió a 6,1%. Las cifras fueron presentadas por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, en una entrega marcada por un giro metodológico que el Ejecutivo no dudó en calificar como más exigente y acorde a los cambios sociales de la última década.

El dato no pasó desapercibido en La Moneda. El Presidente Gabriel Boric subrayó que la Casen sigue siendo una herramienta clave para elevar los estándares con los que el Estado observa su propia realidad, aunque puso el acento en la tensión de fondo que persiste. “En Chile sigue habiendo muchas familias a las que les cuesta llegar a fin de mes”, advirtió, reconociendo que detrás de los porcentajes hay trayectorias de vida que aún no logran despegar.

Uno de los hitos centrales de la Casen 2024 fue la incorporación de una nueva metodología para medir la pobreza, construida a partir de las recomendaciones de la Comisión Asesora Presidencial para la Actualización de la Medición de la Pobreza, cuyo informe final se entregó en julio de 2025. Ese trabajo fue posteriormente afinado por una mesa técnica integrada por organismos del Estado y entidades internacionales, en un intento por actualizar una medición que, para muchos expertos, había quedado desfasada frente a la realidad cotidiana de los hogares.

Los cambios no son menores. En la medición de la pobreza por ingresos se eliminó el alquiler imputado dentro del cálculo de los ingresos de los hogares y se establecieron líneas de pobreza diferenciadas entre hogares arrendatarios y no arrendatarios, reconociendo que el acceso a la vivienda pesa de manera distinta según la condición habitacional. A esto se sumó la incorporación de una canasta de alimentos saludables, que reduce en un 50% la presencia de productos ultraprocesados y alinea la medición con estándares nutricionales más actuales.

Al presentar los resultados, Boric insistió en que la nueva metodología “es más exigente, fue trabajada durante mucho tiempo por un panel de expertos independiente y eleva los estándares con los que el Estado mide la realidad social del país”. En esa misma línea, sostuvo que las cifras reflejan “decisiones que pusieron a las personas en el centro de las políticas públicas, especialmente en momentos económicos difíciles”, en un contexto donde el crecimiento no ha sido precisamente el motor del período.

Desde el mundo académico, la lectura también fue positiva, aunque matizada. René Fernández, economista y académico de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile, valoró tanto los resultados como el cambio metodológico. “Los datos de la Casen en 2024 son una excelente noticia, reflejan un avance sostenido en la superación de la pobreza. Se ha incorporado una nueva metodología, pero es relevante mencionar que incluso si se hubiera mantenido la metodología anterior, la pobreza por ingresos habría seguido bajando, así como las otras variables también habrían tenido una mejora notable”, señaló a Diario Usach.

Fernández fue más allá y planteó que estas cifras representan “un logro no tan destacado, pero un logro importante para el Gobierno que está despidiéndose”, en alusión a la tendencia a la baja de los indicadores sociales pese a un escenario económico complejo. En un país donde la discusión sobre pobreza suele oscilar entre el triunfalismo y la catástrofe, la Casen 2024 instala una lectura incómoda pero necesaria: se avanza, sí, pero bajo una lupa más estricta que deja en evidencia cuánto falta todavía para que el crecimiento social se sienta en la vida diaria.

Desregular para crecer y las alertas que surgen desde la academia

En un auditorio lleno de trajes oscuros y expectativas de reactivación, Jorge Quiroz, uno de los nombres que más fuerte suena para asumir el Ministerio de Hacienda en un eventual gobierno de José Antonio Kast, presentó ante el mundo empresarial las bases de la política económica que busca imprimir el candidato republicano. El escenario fue Icare, donde el economista delineó una hoja de ruta marcada por la desregulación, la aceleración de inversiones y un golpe directo a lo que calificó como un exceso de trabas administrativas.

Según Quiroz, Chile arrastra una carga regulatoria que mantiene paralizados cerca de US$12.000 millones en proyectos, una cifra que, en su diagnóstico, explica buena parte del estancamiento económico. El objetivo planteado es ambicioso: que todos los proyectos ingresados hace más de dos años al sistema de evaluación ambiental queden resueltos durante el primer año de mandato. El mensaje, leído entre líneas, apunta a un Estado que deje de ser cuello de botella y pase a ser facilitador de la inversión.

El foco se trasladó rápidamente al sector de la construcción, uno de los motores tradicionales de empleo y crecimiento. Ahí, Quiroz anunció su intención de desmantelar la “maraña regulatoria” que, a su juicio, encarece artificialmente el precio de las viviendas. La propuesta contempla una simplificación radical de la estructura administrativa, con la eliminación de 15.000 instructivos y la reducción de las circulares desde 1.500 a apenas 11 documentos. En palabras del propio economista, “vamos a generar una desregulación del sector urbanismo y construcción, liberalización del suelo que, en magnitud macroeconómica es parecida a la apertura del comercio internacional que vive Chile”.

Las reacciones no tardaron en aparecer desde el mundo académico. Américo Ibarra, director del Centro Observatorio de Políticas Públicas del Territorio y académico de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Universidad de Santiago de Chile, puso paños fríos al entusiasmo. Frente a la posibilidad de una poda masiva de normativas, explicó que “siempre es posible suponer que la simplificación normativa puede traer beneficios claros en algunos ámbitos. Por ejemplo, agilizar trámites, reducir costos administrativos y acelerar la inversión en proyectos de construcción, lo que dinamiza el sector y facilita el acceso a nuevas viviendas”.

Sin embargo, el especialista advirtió que el riesgo está en el detalle. “El riesgo está en que al eliminar masivamente instructivos y circulares se pierdan regulaciones esenciales para la seguridad estructural, la calidad de las obras, el desarrollo armónico de las ciudades, la sostenibilidad urbana y rural, y un largo etc. El efecto podría ser positivo en términos de eficiencia, pero negativo si se traduce, por ejemplo, en construcciones inseguras o en un debilitamiento de la confianza ciudadana e inversionista. Entonces, la cuestión es evaluar lo que se pretende simplificar para tener una posición más objetiva de una medida de tal naturaleza”, sostuvo.

Una de las principales inquietudes gira en torno a las normas sísmicas, un tema sensible en uno de los países más telúricos del planeta. Ibarra fue claro en señalar que “en principio, me imagino que la idea siempre será mantener lo bueno y mejorar lo malo. En esos términos, la experiencia chilena en materia de normas de construcción es de un estándar mundial y no me imagino que se esté pensando desregularizar en esa línea”. Aun así, advirtió que “en un país altamente sísmico como Chile, cualquier desregulación que afecte normas técnicas de construcción representa un riesgo grave: podría comprometer la resistencia de edificios y aumentar la vulnerabilidad de la población frente a terremotos”.

Así, mientras el discurso económico promete destrabar inversiones y dinamizar la economía a golpe de desregulación, el debate se instala en un terreno más complejo, donde eficiencia, seguridad y ciudad se cruzan. La pregunta ya no es solo cuánto crecer, sino a qué costo y bajo qué reglas se quiere construir el próximo ciclo urbano y económico del país.

Leche infantil bajo la lupa tras alerta por toxina en Chile

El Ministerio de Salud encendió las alarmas tras emitir una alerta alimentaria por la presencia de una toxina en Alfamino, una leche de fórmula destinada a niños y niñas con necesidades especiales, particularmente aquellos con alergias alimentarias severas. El producto es elaborado e importado por Nestlé y se distribuye en Chile a través del Programa Nacional de Alimentación Complementaria, lo que eleva la preocupación por su alcance dentro del sistema público de salud.

De acuerdo con la información entregada por el Ministerio de Salud, los lotes involucrados presentan riesgo de contaminación con una toxina producida por el microorganismo Bacillus cereus. La autoridad fue enfática en advertir que quienes tengan el producto en sus hogares no deben consumirlo y deben mantenerse atentos a las actualizaciones oficiales, mientras se activan los protocolos para frenar su distribución y comercialización en el país.

La sustancia detectada corresponde a la cereulida, una toxina asociada a brotes de intoxicación alimentaria de tipo emético, cuyos síntomas principales son los vómitos. Se trata de un compuesto altamente estable, lo que significa que es muy poco probable que se inactive mediante procesos térmicos habituales. Este detalle no es menor, considerando que hablamos de una fórmula infantil que suele ser preparada bajo estrictas normas de higiene doméstica, pero que en este caso escapa al control de las familias.

Desde el Minsal también se recalcó que, ante la eventualidad de que un niño o niña haya consumido alguno de los lotes afectados y presente síntomas compatibles, se debe acudir de inmediato a un centro de salud. El mensaje busca evitar la normalización de señales de alerta que podrían confundirse con cuadros alérgicos previos, retrasando una atención oportuna.

La relevancia del caso fue abordada por el pediatra y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Tito Pizarro, quien explicó que, aunque se trata de un grupo reducido de pacientes, la alerta es crítica. “La alergia a la proteína de leche de vaca afecta aproximadamente a un 1 por ciento de los niños y niñas que nacen en Chile. Pero dentro de ese grupo hay un porcentaje más pequeño que presenta una alergia más severa y que requiere este tipo de productos. No son muchos, pero son importantes, y por eso es clave que se avise a las mamás y papás para que revisen sus productos y consulten en su centro de salud”, señaló.

Pizarro detalló que Alfamino es una leche especialmente formulada para lactantes que no pueden consumir leches habituales derivadas de la leche de vaca. “Es una fórmula con proteínas hidrolizadas, con los aminoácidos separados, de muy fácil absorción, diseñada para no provocar reacciones alérgicas en estos niños”, explicó, subrayando que su uso responde a indicaciones médicas precisas y no a una elección de consumo general.

El académico también puso énfasis en el impacto social de esta alerta, recordando que se trata de productos de alto costo que son entregados gratuitamente por el Estado. “Son leches extremadamente caras y se entregan solo a niños con alergias alimentarias graves, que suelen manifestarse en los primeros dos o tres años de vida, con rechazo a la leche, vómitos, diarrea y dificultad para subir de peso. El Programa Nacional de Alimentación Complementaria del Ministerio de Salud las entrega gratuitamente, tanto a pacientes de Fonasa como de Isapre, siempre con diagnóstico médico”, indicó.

Respecto al origen del problema, Pizarro relató que la primera señal no vino de un laboratorio, sino de las propias familias. “Algunos niños comenzaron a presentar vómitos y malestar, como si les hubiera reaparecido la alergia. Las mamás y papás avisaron en los consultorios, se estudiaron las leches y se descubrió que estaban contaminadas con una toxina producida por una bacteria”, afirmó. Un recordatorio incómodo de que, incluso en productos diseñados para proteger a los más vulnerables, la vigilancia sanitaria y la escucha activa de la comunidad siguen siendo claves.

Petróleo, poder y transición forzada en Venezuela

La abrupta captura de Nicolás Maduro alteró de golpe el ya frágil equilibrio político venezolano. En cuestión de horas, el rostro del chavismo cambió y la continuidad del poder quedó en manos de Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia tras jurar ante la Asamblea Nacional. Abogada formada en la Universidad Central de Venezuela y con especialización en Derecho Laboral en París, Rodríguez se convirtió en la figura clave de un régimen que busca demostrar control institucional en uno de los momentos más críticos de su historia reciente.

Durante su juramento, la nueva mandataria marcó el tono de su administración con un discurso que apeló al agravio externo y al dolor social. “Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima”, afirmó, en una señal clara de que el relato oficial seguirá anclado en la denuncia de la intervención extranjera. La escena no fue menor: su hermano renovó simultáneamente su cargo al frente del Parlamento, reforzando la imagen de cohesión interna del chavismo.

Horas antes, Rodríguez ya había dado una señal de mando efectivo. La noche del domingo encabezó su primer Consejo de Ministros desde el Palacio de Miraflores, acompañada por Diosdado Cabello, considerado el número dos del oficialismo, y por el jefe de la Defensa Nacional, Vladimir Padrino López. El mensaje fue directo: el aparato político y militar sigue alineado y operativo.

Mientras tanto, al norte del continente, el propio Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde se declararon no culpables de todos los cargos. “Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”, declaró el exmandatario. El contraste entre la escena judicial en Estados Unidos y la reorganización del poder en Caracas alimenta la sensación de estar frente a un conflicto que se juega en varios tableros a la vez.

Para el analista internacional y académico del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago, Fernando Estenssoro, el escenario está marcado por una “gran incertidumbre”. Sin embargo, su lectura es clara respecto a la continuidad del régimen. “Venezuela sigue con su gobierno constitucional. O sea, salió Maduro, que fue secuestrado, pero asumió su vicepresidenta. Por lo tanto, el régimen del Partido Socialista Unificado, que es el régimen que gobierna Venezuela, está intacto y está funcionando”, indicó a Diario Usach.

En ese marco, el rol de la oposición aparece severamente limitado. Estenssoro fue tajante al evaluar las posibilidades de figuras como María Corina Machado o Edmundo González. “Más allá de movilizarse, si el régimen de Maduro llega a un acuerdo con el régimen de Trump, donde los Estados Unidos se les garantice que van a tener lo que ellos quieren, no va a haber cambio político en Venezuela”, sostuvo. A su juicio, la oposición “no tiene ninguna capacidad de nada” y solo existe por el apoyo internacional y la visibilidad mediática.

La figura de Donald Trump aparece como un actor central en esta nueva etapa. Según el académico, el mandatario estadounidense busca una transición sin sobresaltos que garantice estabilidad y acceso a recursos. “Necesita una Venezuela que no le dé gastos, que no los obligue a movilizarse, una Venezuela donde ellos puedan obtener el petróleo venezolano sin más gastos para Estados Unidos”, afirmó, subrayando que, en ese esquema, el régimen actual es el único capaz de asegurar orden social y político.

La advertencia sobre un eventual gobierno opositor es aún más cruda. Estenssoro sostuvo que un escenario encabezado por Machado podría derivar en confrontaciones armadas e incluso en una guerra civil, lo que forzaría a Estados Unidos a una ocupación militar costosa y políticamente inviable. En ese contexto, la figura de Delcy Rodríguez adquiere un peso estratégico: “Ella va a tratar de defender los intereses venezolanos. Trump va a tratar de imponer sus criterios, pero hay un espacio de que puedan o no puedan llegar a un acuerdo. Eso no lo sabemos”.

El petróleo, como casi siempre en la historia venezolana, vuelve a ser el centro de gravedad. Tras el arresto de Maduro, Trump declaró que uno de los objetivos de la operación militar era poner el sector petrolero bajo control estadounidense. Para Estenssoro, este tipo de afirmaciones responden más a una lógica comunicacional que a un plan cerrado. “Estamos recién en el proceso de negociaciones y vamos a ver una cantidad de declaraciones rimbombantes, espectaculares, porque Donald Trump nunca pierde”, explicó, recordando que la guerra mediática es parte esencial de su estrategia interna.

En esa línea, el académico fue categórico al descartar que la democracia o los derechos humanos sean prioridades reales para Washington o Bruselas. “Ni la Unión Europea ni Estados Unidos están preocupados por la democracia”, señaló, agregando que el objetivo es asegurar el acceso al crudo venezolano. “De lo que estamos hablando es de recursos naturales, no de democracia”, concluyó. Así, Venezuela entra en una nueva fase donde el poder cambia de manos, pero las reglas del juego —marcadas por el petróleo y la geopolítica— parecen mantenerse intactas.