Articles by: Staff G·LAB

Tres festivales que impulsan la internacionalización del sonido chileno

Durante las próximas semanas, Chile se convertirá en el epicentro de la conversación musical latinoamericana. Más de cien delegados internacionales, decenas de showcases y una agenda cargada de ruedas de negocios, formaciones y encuentros profesionales desplegarán un mapa que posiciona al país como un actor estratégico dentro del circuito regional. Rockódromo Industria, Feria Pulsar y Fluvial —cada uno desde su territorio y ADN— apuntan al mismo horizonte: fortalecer la internacionalización de la música chilena y confirmar que la escena local ya no solo observa la industria global, sino que comienza a dialogar con ella.

El puntapié inicial se vivirá en Valparaíso entre el 26 y el 30 de noviembre con la segunda versión de Rockódromo Industria, brazo formativo del histórico Festival Rockódromo organizado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Con más de dos décadas de trayectoria, el festival ha logrado consolidarse como un espacio intergeneracional donde conviven sonidos de todo Chile. Este año, su versión Industria profundiza en el intercambio de conocimientos, ofreciendo charlas, talleres, paneles y ruedas de negocios para una escena emergente que exige profesionalización y oportunidades reales. Entre los invitados destacan referentes como Nicole y Carlos Cabezas, junto a agentes internacionales como Stefany Navarro, Emiliano Rodríguez, Gerardo Castillo y Gustavo Cerqueiras. A ello se suma Aula Rockódromo, un espacio que reunirá a talentos de Arica a Punta Arenas guiados por mentores como Wanda Flores y Carlos Salazar.

A la semana siguiente, la conversación se traslada a Santiago. Entre el 5 y el 7 de diciembre, la Feria de la Música Pulsar celebra sus 15 años afianzándose como un punto de encuentro pionero en la industria local. Más de treinta profesionales de distintas partes del mundo se reunirán en la Estación Mapocho para conocer cerca de cuarenta conciertos en vivo y establecer conexiones con la comunidad musical chilena. Este año, la feria estrena su primer Sync Camp, una instancia formativa clave para capacitar a artistas en sincronización: un mercado global en expansión que exige habilidades de composición, licenciamiento y grabación pensadas para el audiovisual. La celebración, además, consolida la alianza colaborativa con Fluvial, fortaleciendo el intercambio entre los dos eventos.

El cierre del circuito tendrá lugar en Valdivia, ciudad donde la música y el paisaje se entremezclan desde hace casi una década. Del 10 al 13 de diciembre, Fluvial celebrará su novena versión con una de las delegaciones internacionales más grandes que suelen visitar Chile cada año. Más allá de los escenarios y conversaciones informales a las orillas del río Calle-Calle, el encuentro pondrá especial énfasis en la industria de la sincronización. Este foco viene consolidándose desde 2024 y alcanza un nuevo nivel con la segunda versión de Fluvial Sync, un programa avanzado que ya ha generado resultados concretos, como contratos firmados y sincronizaciones oficiales con agencias internacionales.

En conjunto, estos tres hitos levantan un relato coherente: Chile avanza hacia un modelo de colaboración público-privada que potencia el talento local, diversifica el ecosistema y abre puertas para la circulación global. La apuesta conjunta entre Valparaíso, Santiago y Valdivia revela una industria que, aunque pequeña en escala, opera con visión estratégica, conectada con el mundo y consciente del valor de sus creadores. Las próximas semanas no solo marcan la agenda musical del país; también son una vitrina internacional para demostrar que en Chile existe una escena inquieta, articulada y lista para competir en mercados globales.

El documental chileno vuelve a brillar en una intensa edición de FIDOCS

Santiago volvió a convertirse en el centro de gravedad del documental latinoamericano con el cierre de la edición 29 de FIDOCS, un festival que este año apostó por lecturas profundas del colonialismo, la memoria histórica, los conflictos geopolíticos y la crisis ambiental. La ceremonia de clausura llenó por completo la Sala K / U. Mayor, donde se anunciaron los filmes ganadores antes de la exhibición de With Hasan in Gaza, del cineasta palestino Kamal Aljafari, un cierre cargado de reflexión sobre resistencia y memoria, que tendrá una nueva función en Centro Arte Alameda – Sala CEINA.

La edición 2025 desplegó más de 60 películas en sus distintas secciones, sumando estrenos nacionales, focos dedicados a Jessica Sarah Rinland, Su Hui-Yu y Cecilia Mangini, una muestra especial de Docudays UA, funciones al aire libre y exhibiciones de referentes como Lucrecia Martel, Werner Herzog, Laura Poitras y Gianfranco Rosi. La programación configuró uno de los años más amplios y diversos del festival, reforzando el lugar de FIDOCS como una plataforma clave para el cine de lo real en la región.

Entre los reconocimientos más destacados estuvo Esa otra selva blanca, de Teresa Arredondo, que se llevó el premio a Mejor Película en la Competencia Nacional. El jurado, compuesto por Yuliia Kovalenko, Carlos Flores y Alicia Cano, señaló que la obra “propone una estrategia narrativa audaz que se desvía y vuelve al tono central instalándose en una deriva que nos recuerda con sutileza que somos presente y memoria”. En la Competencia Internacional, el máximo galardón recayó en Partition, de Diana Allan, reconocida por ser “una obra de profunda sensibilidad, claridad política y valentía cinematográfica, una reflexión devastadora y necesaria sobre el genocidio palestino”.

La Competencia Internacional otorgó además una Mención Especial a Shifting Baselines, de Julie Elie, destacada por mostrar “cómo un solo fragmento de metralla puede dejar cicatrices en la tierra y desplazar permanentemente a las especies, alterando el terreno sobre el que se asienta nuestro sentido de la realidad”. Mientras tanto, en Cortos Emergentes, el premio mayor fue para Secreto de cabeza, de Matía Lorenzo, elogiado por su manera de unir archivos disímiles para adentrarse en la subjetividad de un paciente psiquiátrico. La Mención Especial fue para Te llamarás Pablo, de Pablo Vergara E., una obra que “abre un espacio de diálogo entre la memoria familiar y la historia del país”.

El reconocimiento a Mejor Ópera Prima recayó en Al oeste, en Zapata, de David Bim, una película destacada por un lenguaje cinematográfico que prescinde del cuerpo del cineasta para ceder protagonismo a encuadres precisos, un montaje envolvente y un diseño sonoro que construye una atmósfera hipnótica. Este premio fue entregado por el Jurado Joven, conformado por estudiantes de cine de todo Chile y presidido por Roberto Collío, cuya lista completa está disponible en el sitio oficial del festival.

Con esta edición, FIDOCS reafirma su vocación: ser un espacio crítico, diverso y contemporáneo para pensar el mundo a través del cine documental, un lugar donde las nuevas miradas dialogan con las urgencias globales y donde cada premiación refleja, más que una tendencia, una postura frente al presente.

El bar temático que se consolida como el hotspot del año

Santiago ya tiene su portal interdimensional oficial para esta temporada primavera-verano, y está escondido a plena vista: Nowas Cantina, el bar temático que desde su apertura viene empujando los límites de lo experiencial y que ahora expande su universo con nuevas aventuras, más inmersión y una carta que, literalmente, parece venir de otra galaxia. Mientras la ciudad se recalienta y los días se alargan, el hotspot galáctico promete convertirse en el refugio perfecto para quienes buscan mezclas de sabor, fantasía y espectáculos que rompen con la rutina terrestre.

Clasificado entre los mejores destinos temáticos del mundo, el restaurante vuelve a encender motores para entregar una experiencia prácticamente cinematográfica. Al cruzar su entrada, la atmósfera cambia: luces vibrantes surcan el espacio, hologramas flotan como si tuvieran vida propia y una nave lista para despegar domina el paisaje interior. Cada rincón rinde homenaje a la saga más legendaria del cine, y el icónico bar circular vuelve a posicionarse como el centro gravitacional de la diversión veraniega. Todo sucede mientras personajes temáticos recorren el recinto, moviéndose entre mesas y visitantes como si fueran parte de la historia oficial.

La gran novedad de esta temporada son las Nowas Nights, un formato after office pensado para quienes necesitan desconectar del día laboral sin perder el espíritu aventurero. Aquí es donde la cantina despliega lo mejor de su arsenal creativo. “Van a encontrar un restaurante lleno de sorpresas, con una carta diseñada para trasladarlos a otra galaxia y personajes temáticos por todo el recinto, pero cuidado con ellos, porque ¡a veces buscan hacer negocios de cazarrecompensas!”, bromea Sergio Carrizo, gerente de marketing de Nowas Cantina. Su advertencia no es solo un guiño: es parte del juego que convierte cada visita en un mini relato espacial.

Las Nowas Nights abrirán de lunes a viernes desde las 18:00 horas e incorporan una carta completamente renovada. Tablas para compartir, nuevos cocktails y mocktails inspirados en planetas desconocidos, shows en vivo, DJ’s que marcan el pulso interestelar, performers interactivos y recorridos por la tienda oficial—sí, con merchandising auténtico de la saga. Para quienes planifican con anticipación, hay un beneficio extra: un 20% de descuento en el total de la cuenta al reservar previamente. “La demanda es muy alta, por lo que les recomiendo reservar, así evitan la fila de la entrada y disfrutan del beneficio”, aconseja Carrizo. Y sí, también es el lugar perfecto para celebraciones corporativas épicas de fin de año.

Más allá del after office, Nowas Cantina se ha consolidado como un espacio versátil para eventos privados. La propuesta no solo ofrece inmersión, sino la posibilidad de adaptar la ambientación a la identidad de cada empresa o celebración. “Queremos que nuestros clientes vivan una experiencia única, inmersiva e inolvidable, en un lugar que es considerado a nivel mundial como uno de los mejores restaurantes temáticos”, afirma Carrizo. La cantina recibe desde cenas ejecutivas hasta lanzamientos creativos, sin olvidar los cumpleaños temáticos, que, según el equipo, son uno de los momentos más celebrados del año. “Nuestros cumpleaños son los mejores: los realizamos todo el año, con sorpresas temáticas que hacen que ese día sea realmente especial”, añade el ejecutivo.

Para eventos de gran escala, el espacio permite recibir hasta 200 personas con horarios flexibles, y su equipo culinario está preparado para construir menús personalizados que se ajusten a cada necesidad, incluyendo alternativas completamente veganas. En tiempos donde las experiencias importan tanto como los sabores, Nowas Cantina se posiciona nuevamente como un híbrido perfecto: un restaurante, un set de película y un punto de encuentro que desafía la monotonía del día a día en la ciudad.

La otra cara del aire limpio en Chile

Chile lleva dos décadas avanzando en su batalla contra la contaminación del aire, y por primera vez existe un panorama tan completo como incómodo sobre lo que realmente respiramos. Un estudio publicado en junio de 2025 en la revista científica Atmosphere —titulado Current Status, Trends, and Future Directions in Chilean Air Quality: A Data-Driven Perspective— ofrece la radiografía más extensa hasta ahora: más de 180 millones de datos horarios recopilados desde 191 estaciones de monitoreo a lo largo del país, analizados por un equipo de la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo. La conclusión general es clara: la calidad del aire ha mejorado, pero el mapa sigue mostrando heridas abiertas, especialmente en el sur y en zonas industriales del norte y centro.

El académico Manuel A. Leiva, uno de los autores del paper, sintetiza la evolución con precisión quirúrgica: “Aquí ha mejorado la calidad del aire a lo largo de los años y la única forma de verificar eso es a través de información y monitoreo”. Su afirmación se respalda con cifras que hablan por sí solas. Santiago logró reducir en casi un 40% sus concentraciones máximas de material particulado fino desde comienzos de los 2000, mientras que la caída del dióxido de azufre ha sido especialmente notoria en polos industriales como Huasco y Quintero-Puchuncaví. El país, comparado consigo mismo, respira un poco más limpio. Pero comparado con sus propios desafíos, aún está lejos de un aire justo.

La investigación profundiza en una tensión que Chile no ha sabido resolver del todo: la desigualdad territorial del aire. Kevin Basoa, investigador del CR2 y funcionario del Ministerio del Medio Ambiente, lo expone sin eufemismos: “En el sur del país, el uso intensivo de la leña sigue siendo la principal causa de los altos niveles de material particulado, y no es un problema que se resuelve solo con tecnología”. Aunque existen normas recientes como la Ley de Biocombustibles, su implementación avanza con lentitud y se enfrenta a un arraigo cultural difícil de reemplazar. A eso se suma la compleja geoclimática del país, donde la influencia permanente del anticiclón del Pacífico genera estabilidad atmosférica y limita las opciones de dispersión. Tal como recuerda Leiva, “podemos reducir las emisiones, pero tenemos barreras geográficas y climáticas que no dependen de nosotros”.

Uno de los elementos más llamativos del estudio es la mirada crítica hacia la red de monitoreo del país, considerada la más grande de América Latina. Chile cuenta con más de 200 estaciones, pero solo 125 cumplieron el estándar mínimo de datos en 2024. Hay ciudades subrepresentadas, estaciones que miden apenas uno o dos contaminantes y territorios con sobrecarga de monitoreo debido a exigencias industriales. “Tenemos una red robusta, pero con oportunidades de mejora”, insiste Leiva, dejando claro que disponer de datos no es lo mismo que disponer de información significativa. Basoa suma otra capa al análisis al valorar el rol del Estado: “Esta red se construyó gracias a políticas públicas y decisiones del Estado. Es una herramienta excepcional, pero debemos cuidarla y mejorarla”.

El paper también revisita una discusión que Chile arrastra hace años: las llamadas “zonas de sacrificio” y la urgencia de volver a mirarlas desde la justicia ambiental. La investigadora Zoë Fleming destaca que, pese a los avances, los episodios críticos no han desaparecido y requieren un monitoreo más sofisticado: “La combinación de emisiones industriales y de quema de leña en Coronel y Talcahuano hace que todavía se superen las normas de PM2.5 en algunas ocasiones del año”. Basoa refuerza la dificultad de controlar episodios de SO₂ vinculados a procesos industriales que no muestran patrones regulares y demandan nuevas estrategias de fiscalización. Las brechas territoriales —entre norte minero, sur leñero y centro urbano— son parte estructural del problema.

Más allá del diagnóstico, el estudio propone un mensaje incómodo pero necesario: sin ciencia aplicada, no hay política pública efectiva. “Después de 20 años, recién estamos logrando que los estudios científicos no queden en un paper, sino que lleguen a la sociedad y a los tomadores de decisiones”, afirma Leiva, subrayando que esta investigación busca ser una herramienta real para actualizar planes de descontaminación, mejorar la red de monitoreo y orientar nuevas inversiones. Basoa añade un recordatorio para tiempos de negacionismo climático: “En tiempos de negacionismo climático, es importante valorar el rol del Estado y de las universidades públicas. Esta red, estos datos y estas políticas existen gracias al trabajo coordinado de lo público y lo académico”.

El equipo liberó su base de datos completa en la plataforma Zenodo, convirtiéndola en un recurso abierto que otros investigadores podrán utilizar, replicar y comparar. Para Leiva, este es un aporte exportable: “Tenemos un laboratorio natural que puede ayudar a mejorar la gestión de calidad de aire en la región”. Chile, pese a sus contradicciones, vuelve a situarse como referente en monitoreo ambiental. Pero la pregunta que queda flotando es si será capaz de transformar esos datos en aire limpio para todas las comunidades, no solo para algunas.

La violencia sexual infantil como emergencia nacional

Chile vive una de las crisis más duras y profundas de su historia reciente: la protección infantil está en jaque tras el aumento explosivo de denuncias por abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes. Entre 2018 y 2024 se han registrado más de 114.000 causas, una cifra que refleja un crecimiento del 186% y que instala un escenario alarmante. Solo en 2023, las denuncias superaron las 40 mil, mientras estudios revelan que uno de cada cuatro niños en el país ha sufrido algún tipo de violencia sexual. En medio del Día Mundial de la Prevención del Abuso Sexual Infantil, conmemorado el pasado 19 de noviembre, la situación ha sido descrita sin medias tintas como una “emergencia nacional”.

Las organizaciones especializadas han insistido en que el fenómeno no es nuevo, sino que simplemente dejó de estar oculto. Juan Pablo Venegas, gerente de Incidencia y Asuntos Públicos de World Vision Chile, lo expresa con crudeza: “No se trata de episodios aislados; hablamos de una problemática que avanza en silencio y que sigue dejando huellas profundas”. Su advertencia no solo apunta a la gravedad del problema, sino al peso cultural que ha permitido que estos delitos se mantengan por décadas fuera de la discusión pública.

Para entender el aumento de denuncias, especialistas explican que las cifras no necesariamente responden a un crecimiento real del abuso, sino a una mayor capacidad para detectarlo. La psicóloga infanto-juvenil y académica de la Usach, Mariela Muñoz, lo plantea con claridad: “Me parece que el aumento de denuncias no responde únicamente a que hay más abusos que antes; sino que podemos estar detectando mejor que antes”. A su juicio, la mayor disponibilidad de información y la sensibilización social han permitido identificar señales que antes eran minimizadas o ignoradas por las familias, los colegios e incluso los organismos del Estado.

La académica insiste en que la violencia sexual no se limita al imaginario más extremo, sino que abarca cualquier conducta de connotación sexual por parte de un adulto hacia un menor. “Estamos accediendo a mayor información, por lo tanto, estamos más atentos a indicadores que nos pueden hacer sospechar y con esto activar alertas y denuncias de abuso sexual infantil”, explica. Sin embargo, advierte que este avance convive con una realidad estructural dolorosa: miles de niños crecen en soledad, sin adultos disponibles que acompañen, escuchen o identifiquen situaciones de riesgo. Jornada laborales extensas, estrés constante y la falta de apoyo estatal generan un caldo de cultivo para dinámicas abusivas que avanzan sin freno.

La falta de escucha hacia la infancia sigue siendo uno de los mecanismos más crueles de perpetuación del abuso. Muñoz lo describe como un problema cultural profundamente arraigado en la visión adultocéntrica: “Cuando nos movemos en visiones adultocéntricas… caemos en discursos de invalidación a niños y niñas, y entonces se generan dinámicas de abuso”. La especialista explica que muchos menores sí intentan revelar lo que les ocurre, pero encuentran respuestas que minimizan, dudan o desconfían, empujándolos a guardar silencio y reforzando una sensación de desesperanza e indefensión. A esto se suma una de las características más estremecedoras del fenómeno: la mayoría de los agresores pertenece al entorno más cercano del niño, dentro de su propia familia o círculo de confianza, lo que dificulta aún más la denuncia y la intervención temprana.

Frente a un escenario tan desolador, los especialistas coinciden en que la protección no puede recaer solo en profesores, psicólogos o médicos. “Todos como ciudadanos y sociedad somos responsables de cuidarnos y cuidar especialmente a niños y niñas”, enfatiza Muñoz. La psicóloga señala que esta responsabilidad involucra a cualquier adulto cercano: vecinos, tíos, apoderados, amigos. Todos pueden convertirse en el punto de ruptura que permite detener un abuso antes de que escale y deje secuelas irreparables.

El primer paso, dice la académica, es creer. “Es muy importante nunca cuestionar, ni dudar, sólo creer”, subraya, recordando que un niño que confiesa haber sido vulnerado ha atravesado un proceso emocional devastador para poder verbalizarlo. Acompañar, transmitir seguridad y actuar de inmediato son acciones cruciales. Dependiendo del rol de cada adulto, la denuncia en Carabineros, PDI, Fiscalía o Tribunales de Familia es indispensable para activar las redes de protección que ofrecen apoyo psicológico, social y jurídico. Estos programas especializados son clave para que los niños puedan resignificar lo vivido y avanzar en su recuperación. “La evidencia es clara sobre la relevancia de este tipo de intervención”, añade Muñoz, destacando el impacto positivo de la psicoterapia en la reparación emocional de las víctimas.

La crisis actual no deja espacio para la indiferencia. El país enfrenta una urgencia impostergable: proteger a la infancia exige educación, políticas públicas robustas y una responsabilidad compartida. La violencia sexual contra niños no puede seguir siendo un tema silenciado ni relegado al ámbito privado. Si Chile quiere mirar de frente su futuro, debe comenzar por cuidar a quienes lo representan.

Chile enfrenta sus brechas lingüísticas en la era de la IA

El nuevo EF English Proficiency Index 2025 aterrizó con fuerza en la discusión pública, no solo porque evalúa a 123 países y a más de dos millones de personas, sino porque marca un giro histórico: por primera vez incorpora habilidades de expresión oral y escrita medidas con inteligencia artificial. La herramienta, desarrollada por Efekta Education Group, expande la comprensión del dominio del inglés más allá de los test tradicionales y entrega una fotografía más completa de cómo las personas comprenden, hablan y escriben. “Gracias a la tecnología avanzada de Efekta, ahora podemos evaluar no solo lo que las personas comprenden mediante la escucha y la lectura, sino también cómo se expresan al hablar y escribir, algo esencial para fomentar el entendimiento entre culturas y fronteras”, afirmó Kate Bell, directora de Evaluación de EF y autora del informe global.

La publicación del ranking dejó en claro que Europa mantiene su hegemonía, con Países Bajos nuevamente a la cabeza, seguido de Croacia y Austria, mientras Alemania sube posiciones con fuerza. Aun así, el informe evidencia que la expresión oral sigue siendo el talón de Aquiles global, un flanco que se repite incluso en países con sistemas educativos robustos. Los jóvenes menores de 25 años continúan mostrando niveles más bajos que generaciones mayores—aunque hoy navegan en internet desde que tienen memoria—un fenómeno que se intensificó pospandemia y que sigue sin corregirse del todo.

En el caso de Chile, el resultado vuelve a ubicar al país en una zona intermedia. Con 488 puntos y el puesto 54 del ranking mundial, el territorio completa otro año en la categoría de nivel medio. Sin embargo, el mapa interno revela una desigualdad pronunciada: la Región Metropolitana lidera con 560 puntos, mientras Valparaíso y Biobío rozan cifras similares. Pero la curva cae abruptamente en Atacama y Los Lagos, que se posicionan como las regiones con menor dominio del inglés, dejando a la vista que la brecha territorial sigue siendo uno de los desafíos más difíciles de corregir.

Cuando se observan los sectores laborales, Chile muestra su propia lógica. Quienes trabajan en estrategia y gestión de proyectos encabezan los puntajes con 624 puntos, seguidos de cerca por profesionales de IT y recursos humanos. En el extremo contrario, los estudiantes marcan el promedio más bajo de todo el estudio con 453 puntos. Esta cifra reafirma la fragilidad del inglés en la formación temprana, un punto crítico considerando que es precisamente en esa etapa donde se construyen las habilidades que determinan competitividad futura. Hacia el interior de las competencias, lectura y comprensión auditiva vuelven a ser los puntos fuertes del país, mientras la expresión oral —con 439 puntos— se mantiene como la principal deuda.

El factor generacional revela un patrón interesante: en Chile, las mejores puntuaciones se concentran en personas entre 26 y 30 años, seguidas del segmento de 31 a 40 años y luego los jóvenes de 21 a 25 años. Los menores de 20 años muestran los niveles más bajos, mientras que quienes tienen más de 40 años se ubican en un punto intermedio. Todo indica que el dominio del inglés aumenta cuando las personas entran al mundo laboral, viajan más, interactúan con mercados internacionales y acceden a capacitaciones corporativas que el sistema educativo no logra suplir.

En cuanto a género, los resultados vuelven a mostrar una brecha, aunque cada vez más estrecha. Los hombres obtuvieron 529 puntos, superando a las mujeres con 505 puntos. EF destaca que la diferencia es menor que en mediciones anteriores y que esto coincide con la tendencia global: una reducción progresiva de la brecha gracias a mayores oportunidades de acceso a la educación y capacitación en múltiples industrias.

Más allá de las cifras, el informe insiste en que el inglés se ha convertido en un puente hacia la innovación, el empleo y la colaboración global, especialmente en un momento donde la inteligencia artificial redefine el aprendizaje y transforma los mercados laborales. En un mundo hiperconectado, dominar el idioma ya no es un plus curricular: es un requisito para navegar plataformas, tecnologías y comunidades sin fronteras. Para Chile, este ranking funciona como un diagnóstico y también como una alerta. El país avanza, pero no lo suficiente. La brecha territorial, generacional y formativa sigue siendo profunda y, mientras no se aborde con políticas públicas robustas, Chile continuará compitiendo en una cancha inclinada.

Elecciones bajo el sol y la presión del voto obligatorio en todo Chile

Este domingo se realizarán las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile, una jornada decisiva donde millones de personas deberán elegir al próximo Presidente de la República y a los representantes del Congreso que acompañarán ese mandato durante los próximos cuatro años. Aunque para algunas regiones también implica escoger senadores, el peso real del día estará en la masividad del proceso, en la obligatoriedad del voto y en las condiciones climáticas que acompañarán a quienes salgan a ejercer su derecho. En un contexto político y social especialmente sensible, el llamado transversal es a llegar preparado, informado y protegido.

Para quienes trabajan, la normativa vigente permite ausentarse por tres horas para votar o excusarse si el contexto laboral lo exige, un recordatorio clave considerando que la participación no es optativa. El académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, Gonzalo Parra, destacó que uno de los errores más recurrentes que cometen los electores es llegar al local equivocado o confundirse de mesa. “Reconozcan y obtengan información sobre su local de votación. Gran parte de los errores que suelen cometerse y que llevan a equivocaciones de las personas es no saber bien sobre su local de votación, cambio de domicilio electoral y eventualmente, su mesa”, señaló, apuntando a una problemática que en cada elección genera aglomeraciones y retrasos.

Parra advirtió además que este año las papeletas serán particularmente extensas en algunos distritos, debido a la cantidad de candidaturas parlamentarias. Frente a ese escenario, su consejo es llegar preparado, habiendo revisado previamente nombres, listas y referencias. Según explicaba, “en cuanto a las papeletas este año, dependiendo de los distritos van a ser muy grandes por la cantidad de candidaturas. Entonces, un consejo es con anticipación revisar cuál es el candidato o candidata y ver a qué lista representa para poder identificar más rápido en la papeleta gigante y así no confundirse y no perder tiempo”. Información simple, pero clave para evitar pérdidas de tiempo bajo un sol que se anticipa intenso.

Y es que el calor será uno de los protagonistas de la jornada. La Región Metropolitana podría bordear temperaturas entre 29 y 30 grados durante la tarde, lo que encendió las alertas sanitarias. La Dra. Vivian Luchsinger, del Programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, recomendó evitar las horas de mayor exposición entre las 12 y las 15. “Usar gorro o sombrero, protegerse la cabeza de la posición al sol, usar bloqueador solar, aplicárselo en toda la piel expuesta. En cuanto a la ropa, lo mejor es usar ropa de algodón, no tela sintética. Y existen incluso bloqueadores que se aplican a la ropa”, indicó. También insistió en preferir colores claros y mantener hidratación constante, sumando un detalle práctico: calzado cómodo para quienes caminen hasta su local de votación.

El calor no será el único factor a considerar. El doctor Cristian Rebolledo, jefe del programa de Políticas, Sistemas y Gestión en Salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, recordó la importancia de la hidratación, tanto para electores como para vocales de mesa, y advirtió sobre el escenario de virus respiratorios que ha aumentado en las últimas semanas. Por eso, destacó que quienes presenten síntomas como tos, congestión o dolor de garganta deberían asistir con mascarilla a sus centros de votación, además de mantener medidas instaladas desde la pandemia, como el lavado de manos, el uso de alcohol gel y las toallitas desinfectantes. Un recordatorio oportuno considerando la alta afluencia de público que se espera.

El voto obligatorio también marca un punto inflexible de estas elecciones. La ley establece multas que van entre 0.5 y 3 UTM, es decir, entre $34.771 y $104.313 aproximadamente, para quienes no acudan a sufragar sin causa justificada. “El Servel hoy en día ha establecido una serie de multas en el caso de no presentarse a sufragar”, puntualizó Parra, añadiendo que las personas en el extranjero quedan exceptuadas si se encuentran a más de 200 kilómetros del local donde les correspondería votar. Las mesas permanecerán abiertas desde las 8 hasta las 18 horas, con la excepción de que continúe habiendo personas esperando para votar dentro o fuera del recinto al momento del cierre.

A pocas horas del proceso electoral, el mensaje es claro: votar es obligatorio, informarse es indispensable y cuidarse es una responsabilidad colectiva. Entre el calor, la alta concurrencia, la extensión de las papeletas y el contexto sanitario, la clave será anticiparse para vivir una jornada ordenada, segura y participativa.

Cómo las campañas chilenas están mutando para conquistar el voto conectado

El llamado “rap de Matthei” apareció como un golpe de efecto en medio de una campaña presidencial que ya venía cargada de gestos hacia la cultura digital. Con versos como “No soy Kast, no soy Jara, soy Evelyn mirando pa’ delante”, la candidata de Chile Vamos entró de lleno al terreno de los virales, acumulando más de un millón de reproducciones en Instagram y superando el medio millón en Facebook. La jugada no solo generó memes, críticas y debates encendidos, sino que instaló una pregunta inevitable: ¿hasta dónde llega la influencia real de las redes sociales en una elección?

La respuesta, al menos en el mapa político chileno de 2025, es compleja. Jeannette Jara apuesta por un tono de cercanía, José Antonio Kast insiste en cápsulas breves y efectivas, y los ocho candidatos despliegan omnipresencia digital en Instagram, TikTok y YouTube. Este ecosistema les permite hablar en un lenguaje adaptado al flujo cultural de la pantalla: clips cortos, estética callejera, storytelling emocional y una intensidad que se filtra directo al feed del votante. Pero la pregunta de fondo es si ese impacto se traduce en algo más que reproducciones. Juan Francisco Ugarte, académico del Departamento de Publicidad e Imagen de la Universidad de Santiago, sostiene que sí. “Esto facilita la micro-segmentación de mensajes y la creación de comunidades de apoyo, que pueden ser cruciales para la movilización en días de elección”, señaló a Diario Usach, subrayando que las redes permiten saltarse intermediarios y establecer una comunicación directa.

Sin embargo, ese acceso sin filtros también trae riesgos. Ugarte advierte que las plataformas “pueden ser caldo de cultivo para la desinformación (‘fake news’) y la polarización, afectando la calidad del debate”. En un país donde la tensión política es combustible disponible en cada scroll, el equilibrio entre visibilidad y responsabilidad se vuelve delicado. La velocidad con que se replican los contenidos supera cualquier capacidad editorial, y en esa zona gris es donde las campañas pueden ganar tracción o cometer errores costosos.

El modelo del alcalde neoyorquino Zohran Mamdani —híbrido entre redes hiperactivas y terreno cara a cara— también entra en la ecuación. Su estética urbana y sus mensajes claros sobre vivienda, cuidados y costo de vida demuestran que lo digital es importante, pero no suficiente. Ugarte lo resume de forma precisa: “Los tipos de mensajes que logran viralidad suelen ser aquellos que son simples, fáciles de compartir y que abordan temas que generan una respuesta más emocional”. Pero en Chile, recuerda el académico, los medios tradicionales aún sostienen una parte relevante del electorado. La televisión abierta, la radio y la prensa siguen marcando presencia, especialmente en votantes mayores, conformando un ecosistema donde lo digital funciona como motor, no como territorio exclusivo.

La figura del “vecino digital” ilustra esta mutación. Mientras el puerta a puerta sigue siendo clave, las plataformas sociales permiten replicar esa intimidad a escala masiva. Ugarte explica que el mensaje del candidato puede aparecer directamente en el feed personalizado del votante, creando una sensación de proximidad sin necesidad de tocar una puerta física. Herramientas de segmentación permiten que un contenido sobre pensiones llegue a personas mayores, mientras que uno sobre el costo de la vida se dirija a millennials. “El mensaje A llega solo a la Audiencia A”, señala el experto, gracias a modelos de publicidad como Facebook Ads o Google Ads, que empujan la campaña hacia territorios hiperdefinidos y medibles.

Captar el voto joven, sin embargo, exige códigos específicos. Ugarte lo define como infotainment: contenido informativo pero entretenido, breve, visualmente atractivo y técnicamente bien producido. En un ecosistema donde la vida útil de un video puede ser de apenas horas, las campañas requieren equipos capaces de producir, editar y responder en tiempo real. Y hacia adelante, la tendencia es clara: “Las futuras elecciones serán inherentemente híbridas, donde la estrategia digital será el eje central que coordine el resto de las actividades”, sostiene el académico. La irrupción de la realidad aumentada, la IA generativa y el análisis de Big Data prometen volver las campañas más sofisticadas, más segmentadas y más competitivas, profundizando la idea de que la política, hoy más que nunca, se juega en muchas capas a la vez.

En ese escenario, el “rap de Matthei” no es simplemente una curiosidad viral. Es una señal del tipo de contienda que se está configurando en Chile: acelerada, emocional, digitalizada y cada vez más estratégica. Y aunque los votos aún se cuentan en urnas físicas, buena parte de la batalla se libra en la pantalla.

El mapa emocional de las pesadillas

Despertar de golpe, con el corazón desbocado y la sensación de haber estado atrapado en un peligro real, es un momento que muchos prefieren olvidar rápido. Pero las pesadillas, lejos de ser un fenómeno aislado o anecdótico, conviven con millones de personas en todo el mundo. La American Academy of Sleep Medicine estima que entre el 50% y el 85% de la población ha experimentado alguna vez este tipo de sueños vívidos y perturbadores. No importa la edad ni el momento de la vida: el miedo nocturno es un visitante inesperado que aparece cuando quiere y sin pedir permiso.

En Chile, así como en cualquier parte, la pregunta se repite: ¿por qué soñamos cosas tan inquietantes? Para despejar dudas, conversamos con Pedro Chaná, médico cirujano y especialista en neurología de la Universidad de Santiago, quien explica que las pesadillas están directamente ligadas a un proceso fisiológico del sueño. “Para interpretar las pesadillas, tenemos que entender que son parte del proceso fisiológico de dormir, normalmente durante la etapa conocida como de sueño R.E.M. en que hay mayor actividad del cerebro y hay movimientos oculares”, señaló a Diario Usach. En esa fase, el cerebro se enciende, las emociones se mezclan y los recuerdos se reorganizan, dando paso a escenarios intensos que pueden terminar en un despertar abrupto.

Chaná también profundiza sobre el rol emocional de las pesadillas. “Se asocia a la presentación de sueños vívidos y pesadillas, estos fenómenos se explican desde el punto de vista fisiológico, pero también tienen una representación psicológica para estar relacionados con mecanismo de adaptación emocional”. El especialista detalla que este tipo de sueños, cargados de contenido negativo, activan respuestas físicas como la sudoración y la taquicardia. A veces se recuerdan con claridad y a veces no, dependiendo del momento del ciclo en que ocurre el despertar.

Otro mito clásico vincula las pesadillas con lo que comemos antes de dormir. Y aunque suena a consejo que podría dar cualquier abuela, la ciencia ha intentado entender el vínculo. Un estudio de la Universidad MacEwan, publicado en Frontiers in Psychology, consultó a más de mil estudiantes sobre sus hábitos de alimentación y la relación con sus sueños. Los postres, dulces y lácteos fueron percibidos por los propios encuestados como los alimentos que más afectan la calidad del sueño y generan sueños “extraños” o “perturbadores”. El investigador Tore Nielsen afirmó a AFP que “sabemos que las emociones negativas experimentadas en estado de vigilia pueden prolongarse en los sueños. Probablemente ocurre lo mismo con aquellas que emergen a causa de trastornos digestivos ocurridos durante el sueño”.

Chaná coincide parcialmente con esa intuición popular, pero advierte que falta evidencia robusta: “Aunque no hay mucha evidencia científica, la cultura popular plantea la posibilidad de que algunos alimentos induzcan pesadillas, especialmente aquellos que contienen más contenidos grasos y retardan el vaciamiento gástrico o también el comer en forma excesiva”. El especialista agrega que estimulantes como ciertos fármacos o bebidas pueden exacerbar estos episodios, sobre todo cuando hay estrés o ansiedad acumulada.

Una pregunta clave es cuándo una pesadilla pasa de ser normal a convertirse en un problema. Chaná aclara que no se trata de algo “bueno” o “malo”, sino del impacto en la vida cotidiana. Si se hacen recurrentes o generan miedo a la hora de dormir, podrían indicar un trasfondo emocional que vale la pena atender. “En general, esto estaría representando fenómenos psicológicos o emocionales que están activando estos procesos o pesadillas”, puntualiza. Y aunque no existe una fórmula mágica para evitarlas, sí hay caminos para reducir su frecuencia: mejorar la higiene del sueño, bajar las tensiones acumuladas del día y hacerse cargo de las emociones pendientes.

Mientras la ciencia sigue buscando respuestas, la realidad es que las pesadillas nos recuerdan algo básico pero profundo: incluso cuando dormimos, la mente sigue trabajando, procesando lo que a veces no logramos enfrentar despiertos. Y en ese territorio ambiguo entre el descanso y el miedo, todos somos vulnerables.

Influencers bajo presión tras controversias y leyes más estrictas en China

Kim Kardashian volvió a incendiar internet. Esta vez no fue por un look viral ni por un nuevo emprendimiento, sino por poner en duda uno de los hitos más documentados del siglo XX: el aterrizaje en la Luna de 1969. “Van a decir que estoy loca de todas formas. Pero entren a TikTok. Véalo cada quien por sí mismo”, lanzó la empresaria en un episodio reciente de The Kardashians, donde compartió con la actriz Sarah Paulson una colección de artículos y videos que la habrían convencido de que el alunizaje fue un montaje. Su comentario se propagó como pólvora y activó, incluso, una respuesta de la Nasa. “Sí, hemos estado en la Luna antes… ¡seis veces!”, escribió en X Sean Duffy, administrador de la agencia espacial estadounidense, intentando poner freno a la ola conspirativa amplificada por la celebridad.

La escena fue una demostración clara de cómo opera el ecosistema digital contemporáneo: una figura influyente cuestiona un hecho histórico, las redes amplifican el ruido y millones de personas reciben información moldeada por algoritmos antes que por evidencia. No es nuevo, pero cada episodio sube la temperatura del debate sobre la desinformación global y el rol de los llamados “expertos digitales”, que levantan teorías, diagnósticos o consejos sin formación formal en los temas que comentan. Fue justamente para enfrentar este fenómeno que la Administración del Ciberespacio de China (CAC) anunció una de las medidas regulatorias más estrictas del último tiempo.

La nueva normativa obliga a influencers y streamers chinos a mostrar públicamente sus credenciales profesionales para hablar de temáticas sensibles como salud, educación, leyes o economía. Plataformas como Douyin, Bilibili y Weibo deberán verificar títulos, exigir fuentes verificables y aclarar si el contenido proviene de estudios, informes, inteligencia artificial o simples opiniones. No es una recomendación, sino un mandato estatal. La intención declarada: combatir la desinformación que circula a diario en redes y que, en casos extremos, pone en riesgo la seguridad pública.

El publicista y académico de la Usach, Juan Francisco Ugarte, observa esta medida con matices. “En general se advierte un movimiento drástico y polarizador, aunque tiene sus pro y contra, dependiendo el contexto”, comenta. Entre los beneficios, destaca que “una medida como esta busca profesionalizar la información aumentando los parámetros de credibilidad en medios digitales, ‘protegiendo’ de cierta manera a los usuarios de los ‘expertos falsos’ (como la situación que se vivió con Kim Kardashian) e incentivando a las plataformas digitales a asumir una cierta responsabilidad activa en la moderación de contenido”. Pero esa no es toda la historia.

Ugarte advierte que esta política también puede transformarse en un mecanismo de censura. “Se puede notar que una decisión como esta representa una forma de censura tecnocrática o ‘filtro ideológico’. En un país con estricto control mediático como lo es China, esto puede utilizarse para silenciar voces críticas o perspectivas que no se alinean con la narrativa oficial”, afirma. Además, señala que medidas tan rígidas podrían impedir que experiencias personales valiosas —como la de alguien que supera una enfermedad y comparte su proceso— tengan espacio en la conversación pública por no cumplir con credenciales formales.

A nivel global, el académico es enfático: regular todas las redes sociales bajo una única normativa es imposible. “No, no es posible regular las redes sociales a nivel mundial con una única ley o entidad, sobre todo si pensamos en la soberanía nacional y diferencias culturales: Cada país tiene su propia legislación, Constitución, estándares culturales y sistemas políticos”, explica. Lo que puede ser considerado discurso peligroso en un territorio, en otro es visto como una libertad fundamental. Y ahí está la tensión: cómo equilibrar el combate a la desinformación sin aplastar la libertad de expresión.

En democracias occidentales, según Ugarte, la línea suele estar clara: se actúa cuando la información falsa constituye incitación a la violencia, fraude, difamación o un riesgo real para la salud pública. En ese sentido, teorías como “el alunizaje es falso” no entran en ese rango, aunque sean erróneas, mientras que consejos financieros engañosos sí lo hacen. “El riesgo de la regulación es que el Estado utilice la lucha contra la desinformación como pretexto para limitar la crítica política o la información incómoda, cruzando la línea hacia la censura”, concluye. Y así, entre conspiraciones virales, influencers hiperexpuestos y gobiernos endureciendo el control digital, el futuro de la conversación pública global sigue siendo un territorio en disputa.