Articles by: Staff G·LAB

Segundo peak de influenza golpea tarde, pero fuerte

Con la llegada de la primavera, el aire en Santiago se vuelve más liviano, los parques se llenan y la gente comienza a dejar las mascarillas en casa. Sin embargo, mientras la ciudad florece, los virus respiratorios parecen haber decidido quedarse. Chile enfrenta un comportamiento inusual de estos agentes, que en vez de desaparecer con el invierno, han regresado con fuerza en plena temporada cálida. La influenza y el rinovirus están liderando una ola de contagios que rompe los patrones estacionales conocidos y vuelve a tensionar al sistema de salud.

De acuerdo con los datos más recientes del Instituto de Salud Pública, durante la semana epidemiológica 42 —entre el 12 y el 18 de octubre— la positividad de circulación viral alcanzó un 51%, superando los registros del mismo periodo en 2024. Esto implica que más de la mitad de las muestras analizadas resultaron positivas a algún virus respiratorio, un indicador que en otros años tiende a caer significativamente después del invierno.

“El país ya lleva varias semanas con un aumento significativo de virus respiratorios, alcanzando un nuevo peak que normalmente se da más temprano en el año”, explica el infectólogo Ignacio Silva, académico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago de Chile. “Este año, el segundo peak de influenza ha llegado un poco más tardío de lo habitual, comparado con fines de septiembre o principios de octubre”.

El especialista advierte que uno de los factores detrás de este repunte podría ser la pérdida de inmunidad en parte de la población. “La protección de la vacuna contra la influenza dura aproximadamente seis meses”, señala Silva. “Esto significa que muchas personas que no se vacunaron en invierno o que ya han perdido inmunidad podrían enfrentar un mayor riesgo, generando presión en los servicios de urgencia y hospitales”, sostuvo en conversación con Diario Usach.

Para enfrentar este panorama, el infectólogo recomienda mantener medidas básicas de autocuidado, incluso en primavera. “Lavarse las manos regularmente, ventilar los espacios cerrados y preferir actividades al aire libre son acciones simples que reducen el contagio”, explica. También sugiere el uso de mascarillas ante cualquier síntoma respiratorio, recordando que muchas veces es difícil distinguir un cuadro viral de una alergia estacional. “La diferencia principal es que los virus respiratorios suelen generar tos, dolor de garganta y fiebre, mientras que la alergia provoca secreción nasal, picazón ocular y molestias leves sin afectar la energía diaria”.

Silva destaca además que la influenza puede manifestarse con síntomas más intensos y un impacto general mayor en el organismo. “Provoca fatiga y dolores musculares. Ante la duda, es mejor usar mascarilla para proteger a otros y acudir a la atención primaria, como SAP o SAR, evitando sobrecargar los servicios de urgencia que deben concentrarse en casos graves”, concluye. En un país que aún recuerda la vulnerabilidad de los tiempos de pandemia, las palabras del especialista funcionan como una advertencia: los virus no respetan estaciones, y la prevención sigue siendo la mejor herramienta.

La justicia ordena reincorporar a vecina a un grupo de WhatsApp y abre debate sobre la convivencia digital en Chile

En Arica, un caso judicial aparentemente menor terminó convirtiéndose en un precedente para la convivencia digital en Chile. La Corte de Apelaciones resolvió que una vecina del condominio Terrazas del Alto debía ser reincorporada al grupo de WhatsApp de su edificio, tras haber sido expulsada por decisión de la mitad de sus vecinos. El tribunal consideró que la medida vulneraba su derecho a ser informada y participar en los asuntos comunitarios, al haberse transformado el chat en el principal medio de comunicación y deliberación del condominio. En otras palabras, el grupo de WhatsApp no era solo un espacio social: era, en la práctica, la nueva asamblea vecinal.

“El grupo de WhatsApp, aunque informal, se ha constituido en la práctica como el medio de información, deliberación y votación de las decisiones internas”, estableció la resolución judicial. Con esa frase, la Corte no solo resolvió un conflicto puntual, sino que también reconoció algo más profundo: la digitalización de la vida comunitaria ha llegado a un punto donde la exclusión virtual puede equivaler a una exclusión real. En la era de los teléfonos inteligentes, ser silenciado en un chat puede significar quedar fuera del vecindario.

La socióloga Teresa Pérez, académica de la Universidad de Santiago e investigadora del Centro de Estudios Migratorios (CEM), explica que este tipo de conflictos no son meramente tecnológicos, sino culturales. “El lenguaje escrito, sobre todo cuando es informal, se presta a malas interpretaciones. No todos tienen las mismas habilidades para expresarse digitalmente, y eso genera confusiones, malentendidos y conflictos”, señaló en conversación con Diario Usach. Para Pérez, el problema no está en WhatsApp ni en la hiperconectividad, sino en la falta de normas y educación digital.

“Estos canales debiesen iniciarse con reglas explícitas, compartidas por todos. Y cuando se incorpora un nuevo miembro, es necesario resocializar esas normas constantemente”, enfatizó. La académica sostiene que los grupos vecinales —como los de condominios o colegios— son microcosmos de la sociedad: reproducen dinámicas de liderazgo, exclusión y conflicto. En ese sentido, sugiere crear una suerte de reglamento de convivencia digital, que defina los objetivos del grupo, la veracidad de la información compartida y los mecanismos para resolver desacuerdos sin llegar a la expulsión.

El caso de Arica también reveló vacíos en la forma en que se toman decisiones dentro de las comunidades. La expulsión de la vecina se votó con un 50% de apoyo, lo que para Pérez es insuficiente. “Un 50% no es una mayoría. La votación debe tener reglas claras: si será mayoría simple, calificada o 50% más uno. Estas definiciones son esenciales para legitimar decisiones y evitar arbitrariedades”, comentó. Su análisis expone una paradoja del mundo digital: mientras la tecnología facilita la participación, también puede amplificar la desigualdad cuando no existen mecanismos transparentes.

Pérez advierte que la exclusión digital puede ser emocionalmente dañina. En contextos donde el grupo de WhatsApp es el único canal de comunicación, la expulsión puede afectar el bienestar de la persona y la cohesión del grupo. “Incluso quienes no estuvieron de acuerdo con la exclusión pueden sentirse censurados o temerosos de expresar sus opiniones”, señaló. Para evitar este tipo de fracturas, sugiere que los municipios apoyen con programas de orientación digital que entreguen herramientas para la convivencia y resolución de conflictos en línea. “No se trata de formalizarlos, sino de darles reglas básicas que otorguen seguridad y sentido comunitario”, añadió.

El fallo de la Corte de Apelaciones no solo reinsertó a una vecina en un grupo de chat; también encendió una conversación sobre cómo habitamos los espacios digitales en comunidad. En una época donde los pasillos, las plazas y las juntas de vecinos han sido reemplazadas por pantallas, la justicia chilena reconoce que el mundo digital también es territorio cívico. “Estamos frente a una extensión del espacio público en formato digital”, concluyó Pérez. “No se trata de demonizar el WhatsApp, sino de aprender a habitarlo con empatía, responsabilidad y normas claras”.

Incendios forestales y el negocio de la catástrofe en Chile

En el Aeródromo de Tobalaba, el Presidente Gabriel Boric presentó el Plan de Acción 2025-2026 de prevención, mitigación y control de incendios forestales, un programa que destina 160 mil millones de pesos para enfrentar uno de los problemas más persistentes del país. Durante la actividad, el mandatario fue enfático: “la prevención es un deber, una responsabilidad compartida, porque como hemos dicho año tras año, el 99% de los incendios son por causa humana”. La frase resonó en un contexto en el que Chile acaba de registrar su peor temporada en más de una década, con 5.815 incendios forestales durante 2024, la cifra más alta desde 2010.

Sin embargo, para muchos especialistas, las causas del fuego no se apagan con discursos ni cifras récord de inversión. El académico Jorge Morales, exdirector regional de Conaf en la Región del Biobío y actual docente de la Universidad de Santiago, fue categórico al evaluar el anuncio presidencial: “En Chile no se hace prevención de incendios forestales”. En conversación con Diario Usach, el experto explicó que la verdadera prevención no se mide por campañas comunicacionales, sino por la reducción efectiva de los siniestros. “El único indicador real es el número de incendios ocurridos. Y esos números no dejan de crecer”, enfatizó.

Morales critica el enfoque superficial con el que el país ha enfrentado el problema. Según él, el concepto de “campaña” es obsoleto, y los esfuerzos actuales no van más allá del marketing político. “La prevención de incendios es una rama de la Ingeniería Forestal y una labor que dura todo el año. Pero Chile todavía cree que prevenir es hacer spots de verano”, sostuvo. Para el especialista, la raíz del problema está en la inacción estructural, más que en la falta de conocimiento ciudadano. “No es que la gente no sepa que los incendios son malos; es que los provoca de forma intencional o accidental. Esto no se resuelve con charlas escolares”, añadió.

El diagnóstico es lapidario: Chile trata los incendios como si fueran desastres naturales cuando en realidad son fallas humanas y políticas. “Cada vez que ocurre un incendio, significa que la prevención fracasó”, apunta Morales. En su análisis, la Senapred sigue actuando bajo la lógica de la emergencia y no de la anticipación. “Somos fantásticos para apagar incendios, tenemos bomberos, brigadistas, aviones y camiones aljibe. Pero no hacemos nada para prevenirlos. El negocio es el incendio, no la prevención”, sentencia el académico, con una ironía que refleja frustración más que cinismo.

Sobre el proyecto de Ley de Incendios presentado en 2023, Morales tampoco se guarda críticas. “Esa es una ley que no sirve para nada. Chile no necesita una ley para prevenir incendios forestales, lo que necesita es hacerlo”, afirmó. Para él, las respuestas legislativas tras cada catástrofe son una constante histórica. “En nuestro país, cuando hay un problema, se crea una ley. Tenemos vocación de catástrofe: sabemos cómo apagar incendios, cómo hacer colectas y hasta cómo vender más en ferreterías después de un desastre. Pero seguimos sin invertir en evitar que ocurran”.

Mientras tanto, los riesgos crecen con el calor. Morales advierte que “donde haya una persona, puede haber un incendio forestal”. Según sus datos, las regiones de Valparaíso y O’Higgins concentran los siniestros más graves entre noviembre y diciembre, mientras que en enero y febrero el fuego se traslada al sur del país. Pero también hay una nota de esperanza en medio del caos: junto al académico Leoncio Briones, Morales trabaja en un proyecto de inteligencia artificial capaz de predecir incendios forestales mediante modelos de gemelos digitales y una base de datos de más de 150 mil siniestros. “Estamos probando algoritmos que permiten anticipar con un alto grado de certeza dónde podrían iniciarse nuevos incendios. Como estos son provocados por humanos, se pueden presagiar”, concluye.

El desafío está sobre la mesa: transformar la “vocación de catástrofe” en una cultura real de prevención. Porque si algo demuestran las cifras y las cenizas, es que en Chile el fuego no se extingue con promesas, sino con acciones concretas y una voluntad política que aún no termina de encenderse.

La memoria restaurada de Sergio Navarro revive en el cine chileno

El cine documental chileno recupera una parte de su memoria. La Cineteca de la Universidad de Chile anunció la restauración y reestreno de un conjunto de obras del realizador Sergio Navarro, figura esencial del video chileno de los años 80 y 90. Su nombre, asociado a una mirada crítica y profundamente humana sobre el país, resurge en el panorama cultural gracias a un trabajo minucioso que rescata materiales inéditos y devuelve vigencia a una obra marcada por la honestidad, la observación y el compromiso social.

Formado en los años setenta bajo la influencia del maestro Raúl Ruiz, Navarro combinó la teoría cinematográfica con una práctica profundamente enraizada en la experiencia popular. Durante su exilio en Canadá desarrolló una filmografía íntima, construida desde la diáspora y la nostalgia, centrada en las transformaciones de la identidad chilena. Su regreso al país lo situó como referente de una generación que entendió el cine no solo como un lenguaje artístico, sino como una herramienta de resistencia y reflexión colectiva. Desde entonces, su trabajo académico y creativo se convirtió en un puente entre la historia y las nuevas generaciones.

Tras su fallecimiento en 2021, su archivo personal fue entregado a la Cineteca de la Universidad de Chile, que emprendió un proceso de restauración técnica y patrimonial sin precedentes. “Tras el fallecimiento en 2021 de Sergio Navarro, pudimos conjuntamente con su familia generar el traspaso de su archivo audiovisual a una institución del Estado como es la Cineteca de la Universidad de Chile, con el objetivo de generar las condiciones profesionales de conservar y restaurar su obra”, explicó Luis Horta Canales, coordinador de la Cineteca y académico de la Facultad de Comunicación e Imagen. El proceso, que había sido conversado con el propio Navarro en vida, se materializa hoy como un acto de memoria y continuidad.

El equipo técnico trabajó con las matrices originales en soporte video, accediendo a material de cámara y masters de alta calidad, muy superiores a las copias que circulaban hasta ahora. “Esta etapa de documentación y gestión de colecciones arrojó la aparición de mucho material desconocido e inédito, materiales de cámara original como, por ejemplo, actividades culturales en las que aparece el grupo Los Prisioneros, de enorme relevancia”, detalló Horta. Entre las piezas restauradas figuran títulos de culto como Caminito al cielo (1989) y Cuartito rosa (1991), retratos sensibles de la adolescencia en la periferia urbana, así como registros inéditos de Inti Illimani y material documental del plebiscito de 1988.

El trabajo de restauración —realizado plano a plano— incluyó correcciones de imagen y sonido, respetando siempre las condiciones originales de cada obra. Los resultados se presentarán oficialmente en el Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), entre el 13 y el 19 de octubre, uno de los certámenes más relevantes de América Latina. Posteriormente, las películas serán exhibidas en Santiago durante noviembre en el Cine Club Sala Sazié, espacio patrimonial que la Cineteca de la Universidad de Chile gestiona junto a la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones en la Sala Isidora Zegers.

Entre las piezas más esperadas se encuentra El páramo del ciudadano (1999), basada en el libro Chile Actual: Anatomía de un mito del sociólogo Tomás Moulian. La película, prácticamente desconocida hasta ahora, reúne testimonios de intelectuales, artistas y pensadores que reflexionan sobre el Chile postdictadura y los años de transición. Su mirada crítica, lúcida y sin concesiones sigue siendo incómodamente vigente, un espejo del país que aún intenta descifrarse a sí mismo.

“Creemos que Sergio Navarro es uno de los más importantes creadores del cine documental contemporáneo en Chile, y su obra reunida y puesta en acceso permitirá que nuevas generaciones aborden su impacto cultural”, concluye Horta. Más que un rescate técnico, esta restauración es un gesto político y cultural: devolverle voz a una generación que filmó desde los márgenes, con pocos recursos pero con una convicción enorme. Navarro, quien siempre buscó retratar al pueblo desde su dignidad, vuelve a la pantalla como lo que siempre fue: un cronista del alma popular chilena.

Chile celebra la llegada de las aves migratorias con un llamado urgente a la protección

Con la llegada de la primavera, los cielos chilenos comienzan a poblarse de alas que cruzan continentes. Miles de aves migratorias, provenientes del hemisferio norte, aterrizan en humedales, costas y parques del país, dando inicio a uno de los espectáculos naturales más imponentes del planeta. Su arribo coincide con la conmemoración del Día Mundial de las Aves Migratorias, una fecha que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) aprovechó para reforzar el llamado a la protección de estas especies, esenciales para el equilibrio ecológico y la biodiversidad del territorio nacional.

Este año, la conmemoración —que en el hemisferio sur se celebra cada 11 de octubre— pone énfasis en el papel de las comunidades locales en la creación de espacios seguros y saludables para las aves que recorren miles de kilómetros buscando alimento y refugio. Su travesía, que atraviesa desiertos, cordilleras y océanos, está marcada por desafíos crecientes: pérdida de hábitats, contaminación, cambio climático y la constante presión de las actividades humanas sobre sus rutas naturales.

El Director Nacional (s) del SAG, Oscar Camacho, destacó la importancia de este fenómeno natural y su vínculo directo con la salud ambiental del país. “Este día tiene una gran relevancia, ya que las aves migratorias cumplen un rol fundamental en el equilibrio de nuestros ecosistemas y en la sanidad del país. Muchas de ellas están protegidas por acuerdos internacionales y por la Ley de Caza chilena. Sin embargo, también representan un foco de preocupación, pues pueden portar enfermedades como la influenza aviar, de la cual Chile se mantiene libre”, afirmó.

En ese sentido, Camacho subrayó que durante esta temporada el SAG intensifica la vigilancia sanitaria a lo largo del país, con especial atención en las zonas costeras y humedales donde suelen concentrarse las especies migratorias. “La influenza aviar es una zoonosis, es decir, puede transmitirse a las personas, y su detección en planteles productivos tendría un fuerte impacto económico para el país, incluso con el cierre de mercados internacionales. La prevención es nuestra mejor herramienta”, recalcó.

Más allá del monitoreo institucional, el organismo hizo un llamado directo a la ciudadanía. Pequeñas acciones pueden marcar la diferencia: evitar dejar basura en playas o parques, controlar a perros y gatos domésticos, reducir la contaminación lumínica nocturna y no interferir con el descanso de las aves. Cada gesto contribuye a mantener el equilibrio entre la vida urbana y la vida silvestre. En Santiago, lugares como el humedal de Batuco, el Parque Bicentenario, el Parque O’Higgins y el Cerro San Cristóbal son puntos de observación clave para apreciar el paso de estas especies, que este año sumarán cerca de 72 variedades distintas.

Finalmente, Camacho enfatizó que la responsabilidad es compartida. “La protección de las aves migratorias no es solo tarea de las instituciones, sino de todas y todos. Su llegada marca un momento clave para el país, no solo por su aporte al equilibrio de los ecosistemas, sino también porque es fundamental reforzar las acciones de prevención frente a enfermedades como la influenza aviar, que hemos enfrentado con éxito gracias al trabajo conjunto entre las autoridades, el sector privado y la comunidad”, señaló.

El vuelo de las aves migratorias recuerda, una vez más, que los ecosistemas no conocen fronteras. Proteger sus rutas es también proteger la salud de las personas, la producción nacional y la imagen sanitaria de Chile en el mundo.

Chilenas reescriben las reglas del deporte de contacto

Durante años, los deportes de contacto se asociaron con la fuerza bruta y la masculinidad. Hoy, esa narrativa se desarma golpe a golpe. Desde los gimnasios urbanos hasta los tatamis universitarios, más mujeres están entrando al ring, al dojo o al octágono, impulsadas por una mezcla de empoderamiento, autodefensa y búsqueda de comunidad. El fenómeno no solo desafía estereotipos: está transformando la cultura deportiva chilena.

El auge del boxeo, el kickboxing, el judo y el muay thai femenino responde a un cambio de época. Las redes sociales, el acceso a clases mixtas y la visibilidad de atletas profesionales han abierto la puerta a nuevas generaciones que ven en estos espacios algo más que sudor y técnica. Son lugares donde la disciplina se combina con la afirmación personal. “Ser atleta de alto rendimiento en deportes de contacto en Latinoamérica cuesta mucho, y ser mujer a veces añade dificultades”, reconoce Ivonne Paipa, coach y competidora, quien ha encontrado en la constancia y el acompañamiento la clave para crecer dentro de un sistema aún desigual.

La práctica de estos deportes no solo redefine cuerpos, sino también narrativas internas. La mejora en fuerza, coordinación y resistencia viene acompañada de un aumento en la autoconfianza y la resiliencia. En los gimnasios, se forjan redes de apoyo que trascienden el entrenamiento, desafiando la idea de que los espacios de combate son inhóspitos o agresivos. “El deporte no tiene género, sino que depende de la capacidad y disposición de cada persona”, explica Nicole Sáez, académica de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud (ECIADES), subrayando que aún es esencial crear entornos seguros y libres de acoso para sostener este crecimiento.

Esa búsqueda de seguridad y comunidad ha impulsado el surgimiento de talleres de defensa personal, clases recreativas y programas universitarios que integran formación técnica y desarrollo humano. En la Universidad de Santiago de Chile, por ejemplo, el cupo de Deportista Destacado permite que mujeres con trayectoria en disciplinas oficiales ingresen a carreras de educación superior, vinculando la práctica deportiva con el aprendizaje académico. Según Diego Aravena, docente de Entrenamiento Deportivo en la Usach, “algunas comienzan de manera recreativa y desarrollan confianza y habilidades que les permiten competir. Otras llegan con experiencia previa y buscan consolidar su rendimiento mediante conocimiento técnico y científico”.

La visibilidad mediática, aunque todavía parcial, ha sido crucial para acelerar el cambio. Atletas como Valentina Toro o Natalia Duco han roto la inercia de la representación limitada, mostrando que la fuerza y la técnica femenina no son excepciones sino el reflejo de un talento sistemáticamente invisibilizado. Las redes, los torneos regionales y las academias locales consolidan un tejido que da soporte a nuevas generaciones, donde las niñas ya no preguntan si pueden, sino cuándo empiezan.

“Siempre recuerden que hoy podemos, mañana no sabemos. El miedo y la inseguridad pueden ser motores, no cadenas”, dice Paipa, dejando una frase que se siente como mantra entre quienes entrenan. En un país donde las mujeres siguen abriendo camino en escenarios culturales, políticos y deportivos, el ring se convierte en metáfora y territorio. Cada golpe, cada caída y cada victoria son también actos de resistencia. El futuro del combate ya no se mide solo en títulos, sino en presencia.

KoЯn anuncia su regreso a Sudamérica con fecha única en Santiago

El rugido de una generación está de vuelta. Nueve años después de su última aparición en el continente, KoЯn, una de las bandas más influyentes del metal alternativo, anunció su esperado regreso a Sudamérica con una gira que promete hacer historia. El grupo liderado por Jonathan Davis aterrizará en Santiago el próximo 8 de mayo de 2026, para ofrecer un único concierto en el Parque del Estadio Nacional, en una cita que promete ser un rito de energía, catarsis y poder sónico. Las entradas estarán disponibles desde el 14 de octubre al mediodía a través de Ticketmaster.cl, y se espera una alta demanda por parte de fanáticos que han aguardado casi una década para volver a escuchar los acordes demoledores de “Blind”, “Freak on a Leash” o “Got the Life” en vivo.

El tour sudamericano —producido por 30e, una de las promotoras de espectáculos más importantes del continente— también incluye paradas en Bogotá, Lima, Buenos Aires, Asunción y Ciudad de México, conformando una ruta de alto calibre que reafirma la vigencia de la banda californiana. En el caso de Chile, el cartel se complementa con dos potentes teloneros: los canadienses Spiritbox, una de las agrupaciones más respetadas del metal moderno, y los estadounidenses Seven Hours After Violet, quienes aportarán la cuota de frescura y distorsión en la previa.

El regreso de KoЯn no es casualidad ni un simple revival. A más de tres décadas de su debut, la banda continúa encabezando los festivales más grandes del planeta y llenando estadios con actuaciones intensas que fusionan oscuridad emocional, experimentación sonora y una entrega total sobre el escenario. Su reciente paso por Download Festival en Donington fue descrito por la revista Louder como “una celebración definitiva del metal alternativo”. En tanto, su show en Lollapalooza Chicago 2024 fue catalogado como “una prueba innegable de la longevidad y el talento de una banda que sigue moldeando su propio legado”.

Formada actualmente por Jonathan Davis (voz), James “Munky” Shaffer (guitarra), Brian “Head” Welch (guitarra)y Ray Luzier (batería), KoЯn ha vendido más de 42 millones de discos y ganado dos premios Grammy, manteniéndose fiel a una propuesta que nunca buscó ser complaciente, sino visceral y transformadora. Desde su irrupción en los 90, el grupo redefinió los códigos del metal, incorporando elementos del hip hop, la electrónica y el rock alternativo, abriendo el camino para toda una nueva ola de bandas que encontraron en su sonido un refugio y una bandera.

La intensidad de su propuesta sigue atrayendo a nuevas generaciones que encuentran en KoЯn una mezcla entre nostalgia, crudeza y autenticidad. Su universo sonoro —marcado por guitarras disonantes, bajos pesados y la voz desgarradora de Davis— sigue siendo un espejo de las emociones humanas más extremas, de la ira al desconsuelo, de la vulnerabilidad al renacimiento.

En su anuncio, la banda lanzó una simple pero poderosa frase dirigida a sus seguidores: “¿Están listos?”. La pregunta retumba como un eco colectivo entre miles de fanáticos que ya preparan su reencuentro con uno de los actos más icónicos de la historia del rock moderno. Chile se alista para recibir un espectáculo que no solo promete volumen y energía, sino también una lección de resistencia musical en tiempos donde pocas bandas logran mantener su identidad intacta.

Los “hermanos riñones” que conquistaron TikTok

En TikTok, donde los trends van y vienen al ritmo de los algoritmos, un video protagonizado por dos personajes disfrazados de riñones rompió la barrera del simple entretenimiento. Con humor y ternura, los llamados “hermanos riñones” lograron explicar de manera directa por qué beber agua no es solo un acto reflejo de sed, sino una necesidad vital para mantener el equilibrio del cuerpo. El clip, que muestra a ambos órganos intentando compensarse hasta colapsar por deshidratación, deja una moraleja clara y urgente: sin agua, el cuerpo no puede sostenerse.

El impacto fue inmediato. En cuestión de días, miles de usuarios y usuarias comentaron que habían cambiado su relación con el agua. Algunos reemplazaron las bebidas azucaradas por botellas reutilizables, otros instalaron recordatorios para hidratarse a lo largo del día. Lo que comenzó como una pieza lúdica terminó generando un cambio conductual real en un público joven que suele informarse y educarse a través de las redes. En tiempos de infoxicación, donde la desinformación circula con la misma velocidad que los memes, este tipo de contenido se vuelve un puente entre el conocimiento científico y el lenguaje cotidiano.

La nutricionista Daniela González, académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, valora este tipo de iniciativas digitales: “Ilustran la importancia de algunos hábitos”, señala, aunque también advierte que “a veces se corre el riesgo de decir cualquier cosa detrás de un personaje sin evidencia científica”. Su llamado es claro: el humor y la pedagogía pueden coexistir, pero deben hacerlo con responsabilidad. La línea que separa el dato útil de la pseudociencia es delgada, especialmente en plataformas donde lo viral pesa más que lo verificado.

Desde el punto de vista médico, González aclara que la recomendación general es consumir alrededor de dos litros de agua al día —unos ocho vasos—, aunque la cifra no es una fórmula rígida. “Dependerá de las circunstancias de cada persona. Si realiza actividad física intensa, vive en un clima seco o tiene una dieta alta en proteína y fibra, probablemente necesitará más agua. Lo mismo si presenta fiebre, vómitos o diarrea, porque el cuerpo pierde líquido más rápido”, explica. En resumen, no hay un número mágico: el cuerpo avisa, y hay que aprender a escucharlo.

Entre las señales que indican falta de agua, la especialista menciona la sed, la boca seca, la reducción de la orina o su color oscuro. “Algunas veces se puede sentir cansancio, debilidad o dolores de cabeza, porque la falta de agua reduce el rendimiento físico y mental”, agrega. Son signos simples pero decisivos que, como muestran los “hermanos riñones”, pueden pasar desapercibidos hasta que el organismo empieza a resentirse.

Más allá de la moda del “agua challenge”, los expertos recuerdan que este líquido no solo hidrata, sino que es el motor de la vida. Cerca del 65% de nuestro peso corporal es agua, y cada célula depende de ella para funcionar. “Tiene un rol súper importante en la regulación de la temperatura corporal, a través del sudor. También actúa como lubricante de las articulaciones, protege órganos y tejidos sensibles, y mantiene la estructura de las células”, detalla González. No beber agua puede llegar incluso a ser incompatible con la vida, advierte, porque el agua participa en todos los procesos vitales, desde la eliminación de toxinas hasta la protección de los órganos internos.

El viral de los “hermanos riñones” no solo entretuvo: recordó, entre risas y drama, una verdad que a menudo olvidamos. En una era saturada de información y estímulos, a veces basta una historia simple, dos trajes de felpa y un mensaje honesto para que millones recuerden lo esencial. Beber agua no es una moda. Es supervivencia.

Científicos chilenos y europeos buscan el pasado climático del desierto más árido del mundo

Por siglos, el desierto de Atacama ha sido un símbolo de extremos: un paisaje donde la vida resiste lo imposible y donde la sequedad parece eterna. Pero la historia geológica cuenta otra versión. Este territorio, considerado el desierto cálido más árido del planeta, no siempre fue tan seco. Su pasado está marcado por ciclos de humedad y aridez que aún intrigan a la ciencia. Hoy, un grupo internacional de investigadores busca descifrar esas huellas ocultas bajo el mar, en una misión científica sin precedentes que podría cambiar lo que sabemos sobre el clima del norte de Chile.

La expedición ‘Sonne’ —a bordo de uno de los buques de investigación oceanográfica más modernos del mundo— zarpó con un objetivo ambicioso: entender cómo las corrientes del Pacífico, especialmente la corriente de Humboldt, influyeron en los cambios climáticos que moldearon al desierto de Atacama durante millones de años. En otras palabras, la misión busca conectar el pulso del océano con la respiración del desierto.

El Dr. Cyrus Karas, académico del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental de la Universidad de Santiago, forma parte del equipo de científicos que participan en esta travesía. “Vamos a reconstruir las corrientes y temperaturas de la columna de agua, desde la superficie hasta el mar profundo; un lugar interesante donde podemos rastrear los cambios climáticos en el desierto es, por ejemplo, el mar donde desemboca el río Loa. Esto es porque los sedimentos transportados al océano por este río dependen de la precipitación en el continente”, explicó el investigador.

El plan de trabajo incluye la recuperación de núcleos de sedimentos desde el fondo marino, verdaderos archivos naturales que registran la historia climática del planeta. Cada capa de sedimento funciona como una página de un libro, acumulando información sobre lluvias, temperaturas y procesos ambientales que ocurrieron hace miles o incluso millones de años. Antes de extraerlos, los investigadores deben mapear con precisión el fondo marino mediante tecnología hidroacústica para localizar los puntos más prometedores. “La recuperación puede incluir tubos cortos, de menos de un metro, hasta núcleos de varios metros. Luego abriremos estos núcleos y describiremos la sedimentología y tomaremos muestras para análisis geoquímicos posteriores”, detalló Karas.

El equipo está compuesto por especialistas en geología, microbiología, micropaleontología y oceanografía, provenientes de Chile, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido. En total, el buque Sonne cuenta con 17 laboratorios y una tripulación científica de hasta 40 personas. La coordinación principal está a cargo del Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI), junto a la Universidad de Colonia, que lidera la jefatura científica de la expedición. El propio Karas subraya el valor del trabajo colaborativo: “El tiempo en el barco es muy caro y tiene que ser utilizado eficazmente. No se trata de una investigación individual, sino de un esfuerzo colectivo que une distintas disciplinas”.

Más allá del aspecto técnico, la relevancia de esta investigación es profundamente contemporánea. Comprender los mecanismos que impulsaron los cambios climáticos del pasado en el norte de Chile puede ofrecer pistas cruciales sobre el presente del calentamiento global. En un contexto donde los patrones meteorológicos se vuelven cada vez más erráticos, descifrar la relación entre el mar y el desierto es una manera de leer el futuro.

El Sonne no solo transporta instrumentos y científicos, sino también la esperanza de entender cómo la historia natural del Atacama puede ayudar a anticipar las transformaciones que ya enfrenta el planeta. La ciencia, en este caso, no busca solo conocimiento: busca memoria.

Sernac lanza un nuevo comparador para elegir créditos de consumo sin caer en trampas financieras

En tiempos en que el endeudamiento se ha vuelto parte del paisaje cotidiano en Chile, una herramienta digital busca poner el poder de decisión nuevamente en manos de los consumidores. El Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) acaba de presentar la versión actualizada de su “Comparador de Crédito de Consumo”, una plataforma gratuita que promete simplificar la elección de préstamos con solo tres filtros. Más que una mejora técnica, se trata de un intento por equilibrar una cancha que históricamente ha favorecido a los bancos y entidades financieras.

El simulador, disponible en www.sernac.cl, permite comparar en segundos los valores de cuotas, tasas de interés, Carga Anual Equivalente (CAE) y Costo Total del Crédito (CTC) entre una amplia variedad de instituciones formales. Todo se actualiza automáticamente cada inicio de mes con información directa de las mismas entidades, garantizando datos frescos y transparentes. En palabras simples, el usuario puede estimar cuánto pagará realmente antes de comprometerse, algo que, según el organismo, puede significar ahorros importantes.

El Sernac entregó un ejemplo concreto: por un crédito de $1.000.000 a 12 meses, sin seguro de desgravamen, el costo total puede variar entre $1.094.256 y $1.226.978, una diferencia de $132.722 entre la alternativa más barata y la más cara. En un país donde millones viven al límite de su presupuesto, esa diferencia puede ser el equivalente a un mes de supermercado o transporte. La conclusión es evidente: cotizar ya no es una opción, sino una necesidad.

Para el economista y académico de la Universidad de Santiago, René Fernández Montt, el problema no pasa solo por las tasas o los costos, sino por la falta de comprensión de quienes se endeudan. “Uno de los grandes problemas de las y los clientes nacionales radica en la baja comprensión lectora que desarrollan, y que los lleva a no entender las condiciones del crédito que solicitan”, explicó en entrevista con Diario Usach. A esto se suma otro error recurrente: la inercia. “Muchas veces se opta por la comodidad, se decide por adquirir endeudamiento en el banco de toda la vida, lo que no es lo recomendable. Siempre se debe evaluar distintas alternativas e incluso existe poder negociador por parte del cliente si cuenta con diversas opciones”, agregó.

Fernández apunta también a una raíz cultural: el silencio frente al dinero. “’No se debe hablar de dinero en la mesa’ se decía antaño. Si no se habla de dinero, no se aprende sobre él y obvio, se toman pésimas decisiones financieras como los recordados casos Arcano o Garay”, sostuvo. Sin embargo, destaca avances institucionales: “El Banco Central, la Comisión para el Mercado Financiero y el SERNAC propician la educación financiera. Además, la Ley General de Educación desde 2018 la incorporó en el currículum de enseñanza media, en asignaturas como Ciencias Sociales y Matemáticas. Por lo tanto, el nivel de alfabetización financiera está compelido a seguir mejorando”.

El académico advierte que no entender el funcionamiento del sistema financiero tiene efectos concretos. El desconocimiento de los productos, la falta de planificación del presupuesto y la incapacidad de medir los riesgos son parte del círculo vicioso que termina empujando a miles a sobreendeudarse. La nueva herramienta del Sernac no elimina esos problemas, pero representa un paso hacia una ciudadanía más empoderada y menos vulnerable frente a un mercado que no siempre juega limpio.

En un contexto donde la inflación, los créditos rápidos y la digitalización han transformado la manera de endeudarse, contar con un instrumento transparente puede marcar la diferencia entre tomar una decisión informada o caer en una deuda insostenible. Porque, en definitiva, el acceso al crédito no es el problema: el problema es no entenderlo.