En América Latina y el Caribe, más de 54 millones de personas indígenas aportan una riqueza cultural, alimentaria y espiritual que moldea la identidad de la región. Su vínculo con la tierra, los bosques, los ríos y los mares no solo preserva tradiciones milenarias, sino que también resguarda conocimientos fundamentales para afrontar retos urgentes como la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la transformación de los sistemas agroalimentarios hacia modelos más sostenibles y resilientes.

Pese a su papel esencial, muchas comunidades indígenas viven en condiciones de pobreza, sufren mayores índices de malnutrición y desnutrición, y enfrentan amenazas constantes derivadas de modelos de desarrollo que ponen en riesgo sus territorios, su cultura y su cosmovisión. En medio de crisis ambientales y alimentarias, su resistencia y capacidad de adaptación se vuelven un ejemplo y una lección para el resto del mundo.

Este 9 de agosto, con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la FAO los reconoce como aliados estratégicos en la construcción de un planeta más equilibrado. Sus sistemas alimentarios, basados en la diversidad, el respeto y la reciprocidad con la naturaleza, han nutrido a generaciones y siguen ofreciendo respuestas innovadoras para los desafíos globales.

A través de cuatro historias de vida compartidas por comunidades de la región, la FAO mostrará cómo estos pueblos trabajan para mantener su conexión con la tierra, proteger sus saberes ancestrales y fortalecer su resiliencia. Es un recordatorio de que la sostenibilidad no puede entenderse sin su participación y de que su voz es crucial en la conversación sobre el futuro de la alimentación y el medio ambiente.