La minería chilena enfrenta un escenario donde producir más ya no depende únicamente de aumentar la capacidad de las faenas. La gestión de activos, la automatización y el uso de inteligencia artificial están tomando un rol cada vez más relevante para mantener la productividad y la continuidad operacional, especialmente frente a desafíos como la disminución de las leyes de los minerales. Ese fue uno de los ejes de la charla “Gestión de activos en minería: desafíos y palancas para excelencia operacional”, realizada en la Universidad de Santiago.

Durante el encuentro, realizado en el Auditorio del Departamento de Ingeniería Industrial, el gerente corporativo de mantenimiento de Codelco, Iván Tobar, abordó los avances tecnológicos de la compañía y los desafíos relacionados con seguridad y manejo de riesgos. Frente a estudiantes y académicos, también recordó el accidente ocurrido hace poco más de un año en la División El Teniente, donde seis trabajadores fallecieron y cuyas causas continúan siendo investigadas.

Tobar enfatizó que la productividad no puede imponerse sobre la seguridad. El ejecutivo sostuvo que no existe una meta productiva que justifique un accidente y planteó que, aunque Codelco tiene la responsabilidad de producir, no puede hacerlo a cualquier costo. En ese contexto, explicó que actualmente más de 40 camiones y cargadores autónomos operan en El Teniente, mientras parte de estos equipos son controlados de manera remota desde Rancagua, a unos 50 kilómetros del yacimiento. “Lamentablemente los accidentes nos enseñan que hay que aprender, modificar, y mejorar todos los sistemas de seguridad”, insistió.

La incorporación de tecnología también está modificando la forma en que se monitorean los equipos mineros. Según Tobar, Codelco alcanzó un 40% de mejora en la producción mediante el uso de inteligencia artificial y obtuvo más de un 15% de aumento en la recuperación de minerales. La automatización permite además anticiparse a eventuales problemas mecánicos mediante sensores capaces de transmitir datos de manera permanente, reemplazando procesos que antes requerían controles presenciales en terreno.

El avance hacia operaciones autónomas ya se encuentra en etapa de pruebas en prácticamente todas las faenas asociadas a la corporación. Tobar explicó que, al comparar flotas autónomas con aquellas que utilizan operadores, los equipos presentan menores gastos desde el punto de vista mecánico. El cambio no solo implica incorporar máquinas capaces de operar con menor intervención humana, sino también desarrollar sistemas capaces de interpretar grandes cantidades de información y anticipar fallas antes de que estas interrumpan la operación.

La discusión también abordó el futuro de la demanda mundial de cobre, especialmente por el avance de la electrificación y la electromovilidad. Tobar sostuvo que el mundo necesitará 37 millones de toneladas de cobre fino hacia 2050 y recordó que Chile mantiene una posición relevante en el mercado global. “Nosotros como chilenos estamos bien posicionados en el mundo al producir el 24% del cobre mundial y de ese porcentaje un 5% lo produce Codelco”, manifestó.

La transición hacia vehículos eléctricos aparece como uno de los factores que podrían aumentar la presión sobre la disponibilidad del metal rojo. “un auto a combustión interna cuenta con 25 kilos de cobre mientras que los autos eléctricos requieren entre 60 y 70 kilos”, explicó Tobar. Para la Universidad de Santiago, este escenario también abre espacio para una mayor colaboración entre la academia y la industria. El rector Pedro Palominos destacó que el encuentro “que marca un hito importante para conocer de primera fuente las problemáticas y desafíos de Codelco”, planteando que la vinculación entre ambos sectores puede contribuir al desarrollo de soluciones tecnológicas locales frente a los desafíos que enfrenta la minería chilena.