La inactividad física volvió a instalarse como uno de los problemas más críticos de salud pública en Chile. Según la última Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud (Encavi), realizada por el Ministerio de Salud, más de la mitad de la población; un 51,2% declaró no realizar ninguna actividad física, una cifra que incluso supera la registrada en 2015-2016.
El estudio expuso también una fuerte brecha de género: un 57,6% de las mujeres aseguró no practicar ejercicio ni deporte de manera regular, mientras que en los hombres la cifra bajó a 44,5%. Expertos apuntan que esta diferencia responde a una combinación de sobrecarga doméstica, menor acceso a espacios deportivos y barreras culturales que todavía restringen la participación femenina en el deporte.
Desde el Ministerio de Salud reconocen que el golpe de la pandemia de Covid-19 sigue dejando huella en los hábitos de movimiento. La ministra Ximena Aguilera subrayó que se están desplegando iniciativas para reforzar la educación física en los colegios, incentivar traslados a pie en trayectos cortos y articular estrategias locales junto a alcaldes y alcaldesas, integrando educación, deporte, salud y desarrollo social.
La mirada académica también refuerza el diagnóstico. Alonso Peña Baeza, investigador de la Universidad de Santiago, sostuvo que la vida activa está profundamente condicionada por factores socioeconómicos, desde la infraestructura hasta el tiempo disponible. En el caso de las mujeres, las responsabilidades de cuidado y trabajo reducen aún más las oportunidades de moverse. “La falta de tiempo para ejercitarse afecta especialmente a quienes asumen roles múltiples en el hogar”, comentó.
La encuesta, además, reflejó un deterioro en la salud mental. El indicador de bienestar emocional cayó de 5,7 a 5,4 puntos en una escala de 1 a 7, y un 19% de la población reportó síntomas de depresión, ansiedad u otros trastornos. Para los expertos, la falta de ejercicio no solo impacta en el cuerpo, sino también en la mente: la actividad física es un factor protector frente a la depresión, fomenta la motivación y abre espacios de socialización que fortalecen las redes de apoyo.