Salud y bienestar

Por qué la microbiota intestinal es esencial para múltiples aspectos de la salud humana

En los recovecos de nuestro sistema digestivo habita un mundo sorprendente y complejo, cuya importancia en nuestra salud se ha convertido en un enigma fascinante para la ciencia moderna: la microbiota intestinal. Esta comunidad diversa de microorganismos, que incluye bacterias, virus y hongos, ha pasado de ser considerada un simple participante en la digestión a convertirse en un influyente regulador de múltiples aspectos de la salud humana.

A medida que los científicos profundizan en la investigación de la microbiota intestinal, se descubre un rol vital que va mucho más allá de la mera digestión de alimentos. Esta comunidad microbiana, única para cada individuo, desempeña un papel crucial en la regulación del sistema inmunológico, la síntesis de vitaminas y la absorción de nutrientes esenciales. Además, investigaciones recientes han revelado conexiones entre la composición de la microbiota y la función cerebral, lo que sugiere un puente entre el intestino y el cerebro que podría influir en el bienestar mental y emocional.

La profesora Paola Navarrete, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, dice que lo que comemos es determinante en la salud de este universo de bacterias que viven por y para nosotros. “Nuestra dieta es uno de los factores muy importantes que determina la composición de la microbiota. La dieta es un factor principal y lo que recomiendan las guías alimentarias chilenas son un excelente ejemplo de una buena alimentación para nuestra microbiota y para nuestra salud, como las fibras y todos los nutrientes que no son digeridos ni absorbidos en el intestino delgado y llegan intactos al colon”, dice. “Esta fibra se adquiere a través de las plantas. Así que se aconseja el consumo de frutas, verduras y legumbres, con atención a la diversidad de colores y de sabores”, agrega la académica.  

Por otra parte, las formas de vida también influyen en estos microorganismos. “Se ve que las personas que tienen vidas más urbanas, con menos consumo de alimentos ricos en fibra, más expuestos a antibióticos y a partos por cesárea, entre otros asuntos relacionados a la vida más moderna, están asociados a una menor diversidad de la microbiota. En cambio, quienes viven en lugares más bien rurales, que cultivan su propio alimento o que están en contacto con más animales, es decir, con mayor tipo de microbiota, tienen una microbiota más diversa y resiliente”, afirma la doctora Navarrete. 

En esta línea, el profesor Martin Gotteland, académico del INTA, aconseja preferir alimentos frescos y muchos vegetales. “Lo ideal es consumir menos alimentos procesados, ir más a la feria y menos al supermercado, cocinar más en casa, consumir una mayor cantidad de fruta y vegetales, cereales integrales, leguminosas. Estos alimentos aportan substratos beneficiosos para la microbiota”, indica. 

La actividad física también es relevante en la salud de estas bacterias, pues el sedentarismo altera este equilibrio. “Desgraciadamente, hay múltiples factores que afectan esta simbiosis: el sedentarismo altera el tiempo de tránsito intestinal; el consumo de antibióticos; y algunas patologías que alteran la microbiota, aunque en muchas de ellas no se sabe bien aun si son causa o consecuencia, como las enfermedades digestivas, inflamatorias crónicas, autoinmunes, metabólicas, del sistema nervioso central y del comportamiento, entre otras”, plantea el profesor Gotteland. 

Las señales que genera la microbiota ingresan a través de las células intestinales hasta la sangre y desde allí a los distintos órganos. Estas señales, que son metabolitos o componentes bacterianos, estimulan las terminaciones nerviosas y las células productoras de hormonas que viven en el intestino, permitiendo la transmisión de la información al cerebro a través del nervio vago, explica el profesor del INTA de la Universidad de Chile. Estos estudios han acuñado el concepto de “eje microbiota/intestino/cerebro”, detalla. 

“Este efecto se debe a una modulación del cerebro a través de la estimulación del nervio vago. Se ha mostrado que la microbiota intestinal tiene un efecto sobre la ansiedad, el estrés, y la depresión. En algunos estudios, se ha reportado que cepas probióticas de lactobacilos mejoran los síntomas depresivos en ratones”, añade el académico de la U. de Chile.

A medida que la ciencia desentraña los misterios de la microbiota intestinal, asegura, se presenta un nuevo paradigma en la salud humana. La comprensión de esta comunidad microbiana lleva a reevaluar nuestras prácticas alimenticias, hábitos de vida y enfoques terapéuticos, en busca de un equilibrio óptimo entre nuestro cuerpo y estos pequeños compañeros invisibles. En última instancia, la microbiota intestinal se erige como un recordatorio poderoso de que nuestro cuerpo es un sistema interconectado, donde la salud holística depende tanto de las decisiones que tomamos como de los microscópicos seres que habitan en nuestro interior, dicen los especialistas.  

Estudio indica que una dieta vegetariana saludable reduciría el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

¿Todos los vegetarianos tienen un menor riesgo cardiovascular? Esa es la pregunta que un equipo de investigación se planteó para elaborar, con los datos de 391 mil participantes del Biobanco de Reino Unido, un artículo que midió los riesgos cardiovasculares que tienen las personas según su tipo de dieta.  

En concreto, el estudio tuvo como objetivo comparar el riesgo cardiovascular asociado a las dietas vegetarianas que cumplen con las pautas de salud existentes con las que no lo hacen, así como las dietas que incluyen todo tipo de carnes. 

El artículo, publicado por la revista estadounidense Clinical Nutrition, fue liderado por la académica de la Facultad de Medicina UDP, Fanny Petermann-Rocha, en conjunto con los investigadores de la Universidad de Glasgow, Jill Pell y Frederick Ho, y el académico de la U. Católica del Maule (y de la U. de Glasgow), Carlos Celis. 

Para llevar a cabo el estudio, explica la académica Petermann-Rocha, los investigadores definieron como “vegetarianos (u ovo-lacto-vegetarianos) a aquellas personas que consumían huevos y lácteos pero no otros productos animales, como pollo, pescado o carnes rojas. Luego, entre los vegetarianos, se realizó una subdivisión entre más y menos saludables en relación con el cumplimiento de 6 patrones de dieta acorde a su cumplimiento en relación con las guías alimentarias de Reino Unido y a nivel internacional”. 

Los resultados revelaron que, tras un seguimiento de 10 años, las personas que siguieron una dieta vegetariana más saludable tenían 18% menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares que los consumidores de carne categorizados como menos saludable. Las personas clasificadas como “carnívoras”, pero saludables, también presentaron un 5% de riesgo menor. No obstante, los vegetarianos clasificados como no saludables no presentaron un efecto protector.  

 “Nuestros hallazgos corroboran la hipótesis de que los vegetarianos no son homogéneos y que una dieta vegetariana no es necesariamente sinónimo de una dieta saludable. En la misma línea, los consumidores de carne más saludables también tenían un riesgo menor que sus pares no saludables”, complementa la académica, también docente del Centro de Investigación Biomédica UDP.  

La investigadora añade que, los resultados “sugieren que los tipos de alimentos que consumen las personas contribuyen al aumento del riesgo cardiovascular más que solo comer carne. En este contexto, los participantes con patrones dietéticos menos saludables no obtuvieron ningún beneficio cardiovascular adicional, independientemente de si eran vegetarianos o carnívoros. Esto corrobora la relevancia de investigar los estilos de vida de los individuos, cuyos beneficios pueden ir más allá de la simple etiqueta de comer o no comer carne”. 

Cámara Baja aprueba proyecto para fortalecer la red pública de salud

La Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó en general, por 143 votos a favor y una abstención, la iniciativa que permite articular de mejor manera al Hospital Clínico de la Universidad de Chile Dr. José Joaquín Aguirre (HCUCH) y al Sistema Nacional de Servicios de Salud, es decir, la red pública de salud. El resultado incluyó una votación separada referida al aporte anual por ser “Hospital Universitario Público”, norma que también se aprobó con 131 votos a favor, nueve en contra y cuatro abstenciones. Tras recibir este transversal apoyo, el proyecto ahora continuará su trámite en el Senado.

“La aprobación de la ley que articula nuestro Hospital con el sistema público de salud es una excelente noticia para la Universidad, pero también para el país, porque el propósito es fortalecer la red asistencial y atender a una mayor población. La votación a favor, prácticamente unánime, muestra que esta iniciativa está pensada para servir a Chile y que el Hospital Clínico de la Universidad de Chile tiene las capacidades para realizar mejores prestaciones y continuar con su rol formador”, expresó la Rectora de la U. de Chile, Rosa Devés.

La iniciativa busca ampliar y robustecer la Red Asistencial que atiende a la población del sector norte de Santiago; fortalecer la red de alta complejidad a nivel nacional; y, al mismo tiempo, dar un paso importante en lo que ha sido una sentida y transversal demanda por reconocer el rol del Hospital Clínico, aprovechando de manera más eficaz y eficiente su capacidad y altos estándares de calidad.

El proyecto, elaborado por el Ministerio de Salud en diálogo con la comunidad del Hospital, ya había sido aprobado por unanimidad en la Comisión de Salud de la Cámara el pasado 29 de noviembre. Algunas de las motivaciones del Gobierno para incentivar su discusión son el creciente endeudamiento del Hospital Clínico y una situación financiera insostenible, que se acrecentó luego de que volcara toda su capacidad a la atención de la crisis sanitaria por el COVID-19. 

Los problemas se arrastran hace años y se acrecentaron cuando, en 1994, se modificó el convenio que el Hospital mantenía con el sistema público desde la década del 50. Posteriormente, el recinto tuvo que autofinanciarse como si fuera un prestador privado, pero con las regulaciones administrativas del Estado.

En la votación de este miércoles, la diputada Helia Molina (PPD) fue la encargada de informar del trabajo de la Comisión de Salud. Luego, intervinieron las y los diputados Cristhian Moreira (UDI), Andrés Giordano (IND), Bernardo Berger (IND); Agustín Romero (PREP), Karol Cariola (PC), Tomás Lagomarsino (IND); Enrique Lee (IND), Marta Bravo (UDI) y Hernán Palma (IND). En la instancia, hubo acuerdo en destacar el rol del hospital universitario en la formación de más del 40% de las especialidades y subespecialidades del país, así como su labor en investigación científica y su condición de centro de referencia a nivel nacional.

Por ello, las y los legisladores valoraron que su funcionamiento se articule con la red pública y contribuya así a reducir las listas de espera GES, cirugías y especialidades, principalmente atendiendo a pacientes de la zona norte de la capital que esperan hace más de 10 años la construcción de un nuevo centro hospitalario y que tienen dificultades en el acceso a la salud debido al colapso del Hospital San José. Adicional al apoyo entregado al proyecto, las y los legisladores llamaron a fortalecer la red asistencial de todo Chile y tomar medidas de carácter regional en cuanto a la formación, acceso a campos clínicos y presencia de especialistas.

En específico, el proyecto permitirá que el Hospital Clínico de la Universidad de Chile se articule con el Sistema Nacional de Servicios de Salud (SNSS) mediante la entrega de atenciones y prestaciones de salud a los beneficiarios de este sistema, formando parte de la Red Asistencial de uno o más Servicios de Salud en virtud de los convenios que se suscriban, siempre respetando su autonomía, proyecto académico y rol formador.

El objetivo de los convenios es que el Hospital tome a su cargo una parte de la población beneficiaria de su territorio, específicamente de las comunas de Recoleta, Independencia, Conchalí, Huechuraba, Quilicura, Lampa, Til Til y Colina. Asimismo, tomará las prestaciones de alta complejidad que se le asignen.

El texto agrega que las personas no beneficiadas por los convenios podrán requerir y obtener prestaciones de salud del Hospital y que dichas atenciones no podrán significar postergación o menoscabo en la atención que el establecimiento entregará en la Red Asistencial. El contenido de los convenios, además, deberá indicar objetivos y metas sanitarias y marco presupuestario asignado, así como procedimientos de control, evaluación y rendición de cuentas, y población beneficiaria, entre otros.

Por otra parte, se mandata a la Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud (Cenabast) para que provea al Hospital de medicamentos, instrumental y otros elementos o insumos que pueda requerir en los mismos términos que a los demás órganos que forman parte del Sistema Nacional de Salud, lo que requerirá respaldo presupuestario. También se incluye en la normativa la promoción de la carrera funcionaria de los organismos públicos de Salud a las y los trabajadores del HCUCH. Esto se llevará a cabo mediante un procedimiento de acreditación de competencias que evaluará la capacitación, experiencia calificada y calificación obtenida en el período a acreditar.

Comisión de Salud de Diputados aprueba boletín que busca prohibir la experimentación de cosméticos en animales

El proyecto de ley, presentado en diciembre de 2020, que busca prohibir la experimentación en animales para cosmética, así como la importación de productos e ingredientes testeados en animales al país, fue aprobado la tarde del 9 de noviembre por la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados presidida por Víctor Torres, y con el apoyo del diputado Vlado Mirosevic. El proyecto ahora deberá ser discutido en la Cámara de diputados en pleno. 

La campaña Be Cruelty Free Chile, que este año estrenó el cortometraje animado en stop-motion, #SaveRalph, con el objetivo de poner fin a las pruebas cosméticas en animales de todo el mundo, fue un gran motor de la problemática en el país, logrando conseguir más de 300 mil firmas de la ciudadanía y el apoyo de diversos sectores políticos y organizaciones.

“Estamos agradecidas de que este año pudiéramos dar este gran paso por los animales. Save Ralph ha sido una excelente manera de generar conciencia entre los ciudadanos y legisladores sobre la crueldad que implica la experimentación con animales en cosmética. Esta aprobación es una respuesta a esa toma de conciencia” indicó Nicole Valdebenito, Directora de Comunicaciones y Asuntos Corporativos de ONG Te Protejo.  

El proyecto de ley busca la prohibición del uso de animales para la realización de pruebas de seguridad y eficacia de productos cosméticos, de higiene y odorización personal, considerando todos sus ingredientes y formulaciones. Asimismo, prohíbe la venta, comercialización, importación e introducción en el mercado nacional de productos cosméticos, de higiene y odorización personal cuyos ingredientes, combinación de ingredientes o formulaciones finales hubieren sido probados en animales para demostrar su seguridad y eficacia, posterior a la entrada en vigencia de la ley.

“Esta iniciativa cuenta con el apoyo de varios actores claves del ecosistema: la Cámara de la Cosmética Chilena, organizaciones que trabajan por los derechos de los animales, diputados de diversos sectores políticos, y con el apoyo del Instituto de Salud Pública. Confiamos en que pronto verá avances en la Cámara de Diputados en pleno” indicó Daniela Benavides Sánchez, Directora de HSI Chile. 

A nivel internacional, el proyecto de ley cuenta con el respaldo de ASFA, (Animal-Free Safety Assessment Collaboration), iniciativa de Humane Society International que reúne a líderes corporativos y sin fines de lucro como Unilever, P&G,L’Oreal, Avon, Lush, entre otras marcas de cosméticos y centros de investigación, para apoyar iniciativas legislativas para acabar con las pruebas en animales en cosméticos en el mundo, así como desarrollar investigación en métodos alternativos para comprobar la seguridad de los ingredientes y productos cosméticos.  

Apps buscan tomar conciencia de impacto del ruido urbano y sus nefastos efectos en la salud

Bocinas, la construcción de un edificio, la llegada de un Metro a una estación, el paso de una moto repartidora que deja una estela en el ambiente o las reiteradas alarmas de ambulancias, bomberos o carabineros, que no paran de sonar. Ejemplos sobran para dar cuenta que el ruido ambiental es un contaminante más que presente en nuestra realidad cotidiana, como una amenaza real para el bienestar y la calidad de vida, que tiene efectos nocivos en la salud y en la convivencia en las ciudades. 

¿Somos conscientes del daño que produce el ruido urbano? O pasa que estamos tan acostumbrados al ruido que cuando escuchamos el sonido del silencio, nos asustamos y extrañamos el barullo de la urbe. Lo cierto es que el ruido genera un gran stress y ya no son solo problemas auditivos los que pueden sufrir quienes están expuestos a ambientes molestos, sino que es mucho más extensa la posibilidad de molestias y efectos nocivos en la salud, entre ellas la pérdida de la calidad del sueño, el enojo o la ira, incluso puede ser un factor de aumento de enfermedades cardiovasculares.

El 32,6 % de la población en el Gran Santiago urbano está potencialmente expuesta a niveles de ruido inaceptables durante el día, lo que afecta a dos millones de personas. Ante este desolador panorama, que se reproduce en muchas partes del mundo, un equipo del Instituto de Acústica de la Facultad de Ingeniería de la U. Austral, liderado por Enrique Suárez,  Doctor en Acústica y  Director del Laboratorio de Acústica Ambiental de la institución, creó dos apps que sirven para tomar conciencia del impacto del ruido urbano y educar y sensibilizar sobre el impacto en nuestra salud : “Soundscape Evaluator” y la “Calculadora de Ruido”

Bajo la premisa de hacer conciencia sobre el entorno en el que habitamos y no dar por sentado el ruido como algo normal, sino que se trata de un factor estresante que provoca efectos en la salud, el equipo del académico de la Facultad de ingeniería de la U. Austral, Enrique Suárez creó estas dos aplicaciones con el objetivo de entender no solo desde la tecnología, sino de la percepción, que ocurre con el problema de la bulla. 

Suárez, quien ha dedicado su vida a la temática, explica que los niveles de ruido en una ciudad dependen mayormente del tránsito vehicular y la locomoción colectiva. Si bien el sonido es medible mediante herramientas como los sonómetros, un punto importante es cómo las ondas no percibibles al ojo humano traen consecuencias a corto y largo plazo. El Doctor en Acústica enfatiza que el ruido es un factor estresante y que los efectos del ruido son acumulativos,  por lo tanto estamos frente a un tema salud pública, porque en mayor o menor medida, todos nos exponemos al ruido. 

Hoy ya no son solo problemas auditivos los que pueden sufrir quienes están expuestos a ambientes molestos, sino que el Director del Laboratorio de Acústica Ambiental de la U. Austral expande la posibilidad de molestias, entre ellas la pérdida de la calidad del sueño, el enojo o la ira, junto a otros efectos indirectos como ser un factor de riesgo de aumento de enfermedades cardiovasculares las que están dentro de las posibilidades al enfrentarse a dichos ambientes.

Las actuales normas y regulaciones cuentan con mediciones objetivas para conseguir datos duros, y así establecer recomendaciones y límites para proteger la salud de la comunidad. Pero esa información no logra explicar la percepción personal que cada individuo enfrenta a diario frente al mismo sonido. Es el paisaje sonoro, el ambiente percibido por una persona en un contexto determinado, el que puede llegar a entender el impacto de los sonidos molestos y eso es lo que mide Soundscape evaluator. 

La aplicación Soundscape Evaluator, creada en la U. Austral, mide una percepción del ruido en los distintos entornos cuyo propósito es evaluar los distintos lugares y saber dónde habrá más contaminación acústica. Para ello se articuló un set de preguntas sobre la predominancia de los sonidos de la naturaleza o los producidos por las personas; y la selección de un rango en que se puede escoger si es agradable, molesto, tranquilo o monótono, entre tres opciones. 

Cada evaluación va generando un panorama en diversos sectores, como puede apreciarse en los datos ingresados en el sitio oficial. Cada resultado permite juntar información para investigaciones científicas, pero el profesor Suárez cree que es una buena forma de acercar los conceptos a la población. “Cuando uno habla de decibeles se trata de un logaritmo difícil de explicar, no así la percepción que va de la mano de nuestras emociones”, señala. 

Al mismo tiempo, el especialista en ruido explica que Sounscape Evaluator se utiliza de una manera muy simple, ofreciendo al usuario la oportunidad de aportar con información práctica sobre paisajes sonoros en cualquier parte del territorio y

permitiendo a través del cuestionario, “también la oportunidad de subir una fotografía y un audio de ese lugar. Te pregunta un par de cosas y si yo lo quiero publicar, aprieto el botón de publicar y esto lo manda al servidor donde está el mapa y va a aparecer un pincho donde yo hice la evaluación”. 

Suarez agrega que “los usuarios pueden generar evaluaciones diferentes sobre un mismo sector y eso permitirá entender cuál es la percepción que se tiene desde distintos puntos de vista. Esta herramienta es de educación y sensibilización auditiva, que se puede usar en contextos escolares, a nivel de grupos vecinales o bien de manera individual».

«La idea es abrir la utilidad de la aplicación para efectos educacionales, por eso es que entre las principales novedades está la evaluación desde los recuerdos e incluso de paisajes sonoros, como aquellos que son creados en las películas», dice el experto en ruido. 

La otra app creada por el Laboratorio Acústica Ambiental de la U. Austral es la Calculadora de Ruido de Tránsito Vehicular, que mediante el aporte de cada usuario puede medir el nivel de decibeles de un lugar.

La innovadora tecnología permite medir cuanto ruido genera el flujo vehicular de una calle – de cualquier parte del mundo- a través de datos sencillos que debe ingresar el usuario: flujo vehicular, distancia al centro de la calle, velocidad promedio del tránsito y tipo de superficie de la calle. Para entender su uso, debemos ponernos en el caso de una persona que vive en un departamento al frente de una autopista urbana. Si desea dimensionar el nivel de ruido que hay en ese espacio, tan solo debe contar los vehículos por un determinado tiempo, para así establecer parámetros.

 “El mismo usuario desde su ventana, puede contar vehículos a través de una videocámara y con el conteo del flujo vehicular uno puede estimar cuál es el nivel de ruido que hay en ese lugar”, explica el doctor en Acústica de la Facultad de Ingeniería de la U. Austral. 

La Calculadora de Ruido tiene un carácter educativo y no pretende reemplazar mediciones o modelaciones acústicas de tránsito vehicular. Los cálculos ofrecen valores con buena aproximación, que permiten dimensionar el problema del ruido ambiental generado por el tránsito. La calculadora ha sido probada y contrastada con mediciones acústicas reales. Si bien el conteo puede sonar básico, el acto permite realizar mapas de ruido, un método simplificado a través de colores, donde cada tonalidad tiene asociado el nivel de ruido, generando una especie de mapa de calor, que distingue lugares ruidosos por tonalidades de colores.

Ambas innovaciones están  disponibles para los sistemas iPhone y Android en castellano, inglés y portugués de forma gratuita y pueden ser útiles en cualquier lugar del mundo donde esté el usuario. No necesitan registrarse para usarlas, siendo apps educativas que ofrecen la posibilidad de que la gente se relacione de una manera distinta con el aprendizaje de la escucha que significa el entorno sonoro. 

La experiencia de evaluación es a nivel de percepción y se puede aplicar a un entorno real inmediato o bien a un lugar que haya sido visitado en algún momento y del cual aún se tenga memoria. Incluso un paisaje sonoro simulado. 

Los desafíos del sistema de salud chileno para garantizar una vida sexual saludable

Durante la pandemia, los servicios sanitarios de distintas partes del mundo -incluyendo Chile- han atravesado momentos de colapso debido al alza de contagios y a capacidades hospitalarias más o menos restringidas. Este contexto, que ha significado postergar atenciones médicas de rutina y de patologías crónicas, ha provocado además algunos problemas en el goce de la sexualidad, tal como lo demuestra en el primer monitoreo levantado por Corporación Miles sobre acceso a la salud sexual y reproductiva durante la crisis sanitaria.

De acuerdo al informe, que comparó ciertos indicadores relacionados con el acceso a los servicios de salud, durante los meses de enero a junio de 2020 y 2019 las atenciones médicas en salud sexual y reproductiva disminuyeron en un 51 por ciento en el período, mientras que los controles de regulación de la fertilidad sufrieron una caída de un 43 por ciento. Respecto a la entrega de preservativos resistentes con lubricante, la encuesta demostró que ninguna persona pudo conseguir (marcando un 0 por ciento de cumplimiento).

Esta realidad ha afectado principalmente a mujeres y personas gestantes en edad fértil, pero también a aquellas personas afectadas por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual. Por esta razón, de acuerdo a la académica de la Escuela de Salud Pública de la U. Chile, Dra. Pamela Eguiguren, se han vulnerado los derechos sexuales y reproductivos de la población.

“La crisis sanitaria ha golpeado particularmente a las mujeres, en ese sentido, también el acceso a servicios que son más requeridos por ellas. Creo que ha sido difícil para los servicios el dar una respuesta a situaciones que no debiesen haber ocurrido, como la falla de anticonceptivos distribuidos, y también tendría que haber una respuesta acorde con la responsabilidad frente a las consecuencias que puedan haber tenido para ellas”, sostuvo.

En 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acordó, en el encuentro de Shanghai, adoptar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, más conocidos como “Agenda 2030”. En dicho documento, los Estados se comprometieron a avanzar en garantías para el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incorporando la información y la educación, además de la integración de estas estrategias en los programas de salud nacionales. Además, se comprometieron a acabar con la epidemia del SIDA mediante estrategias similares.

Respecto de esta situación en Chile, el académico del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la U. Chile, Dr. Carlos Güida, es fundamental que no se sigan postergando dichos compromisos. “No se puede pensar en la promoción de la salud sin promover una vida sexual saludable, en el sentido más amplio e íntegro del término. Esto quiere decir que se incluya el derecho de las personas a tener, justamente, derechos sexuales y derechos reproductivos, como el acceso a una educación sexual integral que les permita reflexionar, estudiar y aprender al respecto”, señala el Dr. Güida.

Psicólogo educacional cree que es clave capacitar a profesores sobre salud mental de escolares

De cara al retorno de clases presenciales, desde el Ministerio de Educación tomaron medidas para abordar la salud mental de los escolares, entregando diversas herramientas a los distintos miembros de la comunidad educativa para responder a las necesidades de estudiantes. 

Ahí resulta clave la figura de los profesores, según apuntaron. Mismo diagnóstico que compartió Mario Morales, psicólogo educacional de la Universidad de Santiago. “Requieren ayuda para apoyar en la recuperación psicológica de los niños y adolescentes, necesitan ser orientados para cuidarlos y manejar adecuadamente la sintomatología clínica que están expresando al interior de la sala de clases. O la interacción con los profesores”.

“El trabajo con los profesores en el plano socioemocional es fundamental en este momento. Ellos también han vivido situaciones dolorosas. Es fundamental desarrollar una habilidad básica en este proceso de contención, que es aprender a escuchar en silencio. No juzgar, no negar las emociones que está sintiendo el otro”, dijo.

Para el académico, los escolares llegarán con mucha información en la cabeza, lo que produce ansiedad y miedo. “Hay que corregir los errores de información, dar respuestas reflexivas, honestas y adecuadas para la edad. Se necesita reducir la exposición de informaciones que resaltan aspectos negativos. También es importante acentuar las medidas de cuidado y promover rutinas de expresiones deportivas y recreativas, para así reducir la exposición a la tv, computadoras y celulares”.

También apuntó a crear canales de información entre las familias y escuelas. “Los niños quieren ir a la escuela, pero están preocupados por sus familiares, de contagiarlos”, señaló, dando a entender que la comunicación es vital entre todas las partes involucradas al momento del retorno a clases presenciales.

Experto hace un llamado a priorizar salud mental y a recuperar espacios de cotidianeidad compartida

Esta semana se dará inicio al nuevo Plan Paso a Paso que permitirá más libertades y movilidad, pensado para quienes tienen su plan de vacunación completo. También para niños y adolescentes, con el objetivo de retornar a las clases presenciales una vez terminadas las vacaciones de invierno.

Se suma a la vuelta de otras actividades (como reapertura de cines) según la determinada fase. Para el doctor en Psicología y académico de la Usach, Dr. Sergio González, esto resulta importante pensando en la salud mental. 

“Hay tres factores concomitantes que generan un clima de agobio psicológico: la incertidumbre, la no recuperación de la cotidianeidad y las medidas que no construirían certezas frente a la incertidumbre. Estamos viviendo un clima de un agobio psicológico producto de no poder ver la luz al final del túnel. Son tres tipos de factores que tienen que ver con las nuevas olas que llegan de las cepas diferenciadas del virus de COVID-19. Hoy es la variante Delta, en otro momento puede ser la variante Gama, entre otras, eso genera una sensación de que cuando se construye esa incertidumbre. Por lo tanto, eso genera un reforzamiento a esta sensación de agobio, donde como personas queremos recuperar una cotidianeidad que hemos perdido”, indicó.

En ese sentido, hizo un llamado a saber compatibilizar estos espacios que ayudan a la salud mental con las medidas de cuidado. “Todos estamos con temores, con miedo a enfermarnos, a no saber lo que va a pasar en dos semanas más o tres semanas más. Las situaciones son muy dinámicas en que estamos viviendo, y en ese sentido es muy importante la conversación, la comunicación efectiva entre los miembros del hogar. Es necesaria la sensación de estar comunicados, de que seguimos formando parte de una comunidad y que no somos entes aislados, aunque estemos confinados”.

Finalmente, apuntó recuperar los espacios de cotidianidad compartida dentro de casa, de participar en las labores domésticas, de hablar de los temores, sobre todo con niños, adolescentes y adultos mayores. Además, dijo que “un tercio de la población antes de la pandemia estaba catastrada con alguna sintomatología en torno a los temas de depresión”, por lo que debería ser una de las prioridades para la salud de las personas, pensando también una vez acabe la pandemia.

Advierten que el ejercicio retrasaría la aparición de enfermedades de salud mental

La actividad física es un factor relevante para mantener un buen estado de salud en las distintas etapas de la vida y desde hace un par de décadas existe consenso en la comunidad científica respecto a que el ejercicio es beneficioso no solo para la salud cardiovascular y metabólica, ya que diversos estudios demuestran que también tiene efectos positivos en el cerebro.

Los investigadores han concluido que personas más activas físicamente presentan mejoras en la cognición, la memoria y en el aprendizaje. Además, se observó que mantener la práctica de actividad física durante la tercera edad previene, o a lo menos retarda, la aparición de ciertas patologías relacionadas con el deterioro de la salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar como mínimo 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio intenso a la semana.

Sin embargo, en nuestro país las personas cada vez son menos activas y el sedentarismo gana terreno en los distintos grupos etarios de la población.

Chile es uno de los países con mayores índices de enfermedades mentales en el mundo. El cuarenta por ciento de la población padece o ha padecido alguna enfermedad mental en los últimos años. La depresión alcanza al veinte por ciento (y va en aumento) y casi un tercio de la población mayor de 15 años ha sufrido un trastorno psiquiátrico en algún momento de su vida.

Según la última Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deporte, realizada el año 2018 por el Ministerio del Deporte, reveló que de diez personas mayores de 18 años, ocho de ellas no realizan la actividad física recomendada por la OMS. Y lo que es peor aún, de diez chilenos, siete no hacen ningún tipo de actividad física. Además, el mismo estudio da cuenta que las mujeres practican un cincuenta por ciento menos deporte que los hombres.

En este contexto, el doctor Gonzalo Jorquera Olave, Bioquímico y Doctor en Ciencias Biomédicas y Director del Laboratorio de Fisiología Muscular y Salud Metabólica de la U. de Valparaíso e investigador del Centro de Neurobiología y Fisiopatología Integrativa, CENFI, de la misma institución, advierte que el ejercicio físico puede ser usado como tratamiento para diferentes enfermedades, especialmente las de salud mental. 

El investigador de la U. de Valparaíso señala que su línea de investigación principal busca entender cómo se produce la resistencia de insulina en el músculo esquelético, pero también su laboratorio ha desarrollado estudios que vinculan el ejercicio con la función del sistema nervioso central.

El profesor agrega que la actividad física permite al menos un retraso en la aparición de ciertas características que son comunes a los adultos mayores, como, por ejemplo, respuestas más lentas frente a algunas pruebas que involucran la actividad nerviosa.

“Si has hecho ejercicios durante toda la vida y mantienes esa práctica en la tercera edad, el rendimiento neurológico es mucho mejor. Además, previene enfermedades como el estrés, la depresión, el deterioro cognitivo e incluso el Alzheimer. Se ha visto que las personas que son más activas físicamente retrasan el inicio del Alzheimer o nunca lo desarrollan. Los estudios continúan, pero ambas situaciones se explicarían debido a los efectos protectores que tiene el ejercicio sobre la función del cerebro”, asegura.

Pero ¿Cómo se comunica el músculo con nuestro cerebro? El doctor Jorquera, adelanta una de las teorías que podría dar luces sobre el mecanismo de acción: “Estudios en humanos han comprobado que el ejercicio es positivo para la memoria, el aprendizaje y la cognición en general. Existe bastante evidencia que vincula esta relación positiva entre ejercicio y todas estas funciones superiores. Lo que no está tan claro es el mecanismo, es decir ¿cómo ocurre? Hay algunas teorías sobre cómo podrían mejorarse las funciones cerebrales. Una de ellas es a través de la secreción de mioquinas (hormonas que se generan al contraer el músculo durante el ejercicio). Estudios en roedores dan cuenta que las mioquinas son capaces de viajar por la sangre, llegar al cerebro y en la zona del hipocampo potenciar procesos de neurogénesis (producción de nuevas neuronas). Este mecanismo podría mejorar los procesos de memoria y aprendizaje”.

Asimismo, cuando los niños y niñas son más activos físicamente, en general les va mejor en los procesos de aprendizaje: “Tienen mejores resultados en pruebas académicas, en resolución de problemas matemáticos y de lenguaje, en comparación a sus pares más sedentarios”.

La situación es crítica, ya que en Chile de cada cinco niños solo uno es activo físicamente y los otros cuatro son sedentarios.

Finalmente, el doctor Jorquera aclaró que si bien el ejercicio por sí solo no es la solución a los problemas de salud, su práctica podría impactar positivamente en la reducción de las alarmantes cifras de inactividad y enfermedades de salud mental que se observan en el país.

Proponen microbancos de alimentos saludables en ferias libres

De acuerdo a cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Chile ya había 600 mil personas en situación de inseguridad alimentaria antes de la pandemia. La FAO estima que esta población, que no tiene todo el alimento disponible que necesita, puede ascender hasta el millón de personas una vez terminada la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

Para el ingeniero agrónomo y académico de la Universidad de Santiago, Luis Sáez Tonacca, la magnitud de las necesidades alimentarias de la población se ha reflejado, en gran medida, en la conducta de las personas que llegan a las ferias libres.

“Bastante gente acude a las ferias a buscar alimentos que no se venden por algún defecto de los productos o por la sobremadurez de los mismos”, afirmó el máster en comportamiento del consumidor. “Estas necesidades que antes habían estado invisibilizadas, durante la emergencia sanitaria se han notado mucho más”, lamentó.

Ante este escenario, Sáez aseguró que investigadores del Departamento de Gestión Agraria y del Centro de Estudios en Ciencia y Tecnología de Alimentos (CECTA), ambos de la U. de Santiago, han elaborado una propuesta de solución junto a la Corporación Observatorio del Mercado Alimentario (Codema) y la Asociación Chilena de Organizaciones de Ferias Libres (ASOF).

“Los bancos de alimentos son importantes instituciones que reciben donaciones de productos en buen estado, aptos para el consumo humano y que están a punto de vencer, provenientes, principalmente, desde supermercados. Luego, se los entregan a instituciones sociales”, explicó el experto en comercialización y mercados agrícolas.

Sin embargo, señaló que uno de los problemas de este modelo es que los supermercados donan, por lo general, productos “ultra procesados”. En el caso de los alimentos saludables, tales como frutas y verduras, debido a su rápida descomposición y necesidad de refrigeración, estos raramente son incluidos en sus donaciones.

“Por eso, se nos ocurrieron los microbancos de alimentos, para recuperar y donar frutas y verduras”, sostuvo.

En la Universidad de Santiago, comenzaron a estudiar las pérdidas y desperdicios de alimentos desde 2010.  Desde 2014, el académico desarrolla una iniciativa que denominan como “recuperación de alimentos saludables” en la que, luego de recuperar frutas y hortalizas en las ferias libres, se instalan junto a voluntarios en lugares públicos para hacer jugos y ensaladas con estos alimentos, a fin de sensibilizar a la población.

“Ahora, queremos hacer esto dentro de la feria. Es decir, que haya un puesto especial donde voluntarios de la Usach recuperemos estos alimentos, para lavarlos, desinfectarlos y dejarlos a disposición de organizaciones sociales, lo que hemos denominado como microbancos de alimentos”, explicó.

Según los estudios realizados por el ingeniero  la merma de frutas, verduras y papas por feria asciende a 747 kilos al día. Con sus estudiantes de Ingeniería en Agronegocios, asegura que han llegado a  recuperar 100 kilos diarios de estos productos, lo que permite alimentar a alrededor de 200 personas.

Sáez reconoce que una práctica común entre los feriantes es donar los productos que no utilizan, lo que durante la emergencia sanitaria se ha dirigido a diferentes ollas comunes. Sin embargo, algunos alimentos que quedan en el suelo son recogidos por personas, lo que implica un alto riesgo de inocuidad.

“Queremos que los municipios autoricen un puesto más en la feria, este microbanco de alimentos del que hablamos, para que cumpla la función de acopiarlos antes de que caigan al suelo, a fin de que podamos lavarlos, desinfectarlos y entregarlos de una forma digna a las personas, educando y sensibilizando, también, a la población”, sostuvo.

“Los feriantes, cuando empiezan a ordenar sus frutas y hortalizas, ya advierten que hay productos que no lograrán vender y, normalmente, los botan. Lo que queremos es recorrer los puestos, recibiendo donaciones voluntarias”, detalló.

Sáez revela que la idea de los microbancos de alimentos saludables surgió de la integración de diferentes investigaciones previas, y que la propuso en reunión del Comité Nacional para Evitar y Disminuir las Pérdidas y el Desperdicio de Alimentos (CN-PDA). Posteriormente, al Ministerio de Agricultura. El académico asegura que han acogido positivamente la iniciativa. “Estamos muy agradecidos y esperanzados de su pronta ejecución”, finalizó.