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Pucón se prepara para recibir el Eclipse total 2020

Al igual que el año pasado, este 2020 Chile tendrá la suerte de ser testigo de un eclipse solar total, que esta vez ocurrirá en la Región de la Araucanía. El Eclipse Solar se verá en toda su magnitud en lugares como Isla Mocha, Pucón, Villarrica y Temuco.

La Región de la Araucanía tendrá un 100% de cobertura, lo que significa oscuridad total durante el eclipse. Le sigue la Región de Los Ríos, en donde ciudades como Valdivia podrán disfrutar de un 99% de cobertura del sol, y en ciudades como Puerto Montt, la cobertura alcanzará un 93%, al igual que en el resto de las ciudades de la región de Los Lagos.

Este hecho, sin duda, representa un desafío para la zona que requiere la preparación en temas como infraestructura, seguridad, conectividad, entre otros factores; pero también en información y educación a la comunidad.

Por eso, la Corporación de Adelanto de Pucón-PROPUCON en coordinación con distintos actores regionales y nacionales, ha generado una serie de acciones que aporten a la divulgación y a generar conciencia en ciudadanía de Pucón para prepararse para el eclipse solar 2020.

“En PROPUCÓN ya pusimos manos a la obra, y hemos instalado una serie de gigantografías informativas en el Centro Comercial los Álamos de Pucón con el fin de interiorizar a la comunidad sobre este fenómeno astronómico y traspasar la ciencia a la comunidad local”,  dice Mario Peñafiel, Gerente PROPUCON destacando las acciones que esta corporación ya está desarrollando.

“Debemos estar preparados, por eso estas actividades buscan enriquecer el conocimiento científico respecto a este fenómeno astronómico a través de material educativo, charlas, zoom con destacados astrónomos y científicos, quienes ayudarán a acercar este hecho único que se desarrollará en tiempos de pandemia”, explica Mario Peñafiel.

Recogiendo la experiencia de la Región de Coquimbo que vivió un eclipse en julio de 2019, este lunes 16 de noviembre María Antonieta Zúñiga, gerente del proyecto Barrio del Mar, que reúne a 14 empresarios gastronómicos y de entretenimiento del borde costero de Coquimbo y La Serena, dictará la charla “Eclipse sin Huella”,  iniciativa que invita a la comunidad y visitantes a generar el menor impacto en la flora y la fauna durante este evento.

Infectólogos advierten que Chile podría experimentar un fuerte rebrote de contagios tras el verano

Luego de que entre mayo y julio Chile viera disparadas las cifras de contagios y muertes por Covid-19, las estrictas medidas sanitarias y de confinamiento aplicadas por las autoridades lograron estabilizar la curva de crecimiento de la pandemia, después de ocho meses de registrado el primer caso.

A nivel nacional, hoy las cifras son bastante más bajas, excepto en algunas comunas puntuales, lo que ha derivado en el levantamiento de las cuarentenas y la disminución de las restricciones de desplazamiento. Así, la mayoría de la población ha vuelto a retomar sus actividades públicas más habituales, como reunirse con familiares y amigos, salir a caminar o a hacer ejercicio y acudir a centros comerciales, restoranes y, por cierto, gracias a la proximidad del verano, viajar a otras regiones del país para visitar sus playas y balnearios favoritos, entro otras cosas.

Frente a este nuevo escenario, las autoridades sanitarias y los especialistas llaman a actuar con responsabilidad, puesto que en países del hemisferio norte, que iniciaron antes sus procesos de apertura estos han tenido finalmente un impacto negativo en el tiempo.

Para Rodrigo Cruz, médico infectólogo y director del Centro de Investigación y Diagnóstico de Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, un ejemplo claro de esto es lo que ahora sucede en Europa, que está por entrar al invierno y que a su juicio es una pista fundamental que se debe considerar para el comportamiento de las personas y el virus acá en Chile. 

“Es un hecho que mientras más se prolonguen las medidas restrictivas, la gente queda más ansiosa por salir. Allá pasó que levantadas las cuarentenas todos fueron a las playas, muchas veces sin usar mascarilla y sin respetar el distanciamiento. Esto pueda ocurrir también acá, porque mientras se tienden a extender las restricciones, la gente ya no adhiere a ellas, por una serie de consecuencias que experimenta tras encierros prolongados y falta de interacción social”, explica el especialista.

Por lo anterior, el doctor Cruz afirma que Chile no está libre de experimentar un fuerte rebrote de contagios. “Ahora hay control en algunas zonas del país, especialmente en la zona Norte y Central, pero no así en el sur. Estamos en una especie de endemia y seguiremos así por varios meses más. Pero lo que el fenómeno europeo nos ha enseñado es que no podemos relajarnos y debemos entender que los cambios de estaciones y tienen efectos.

Una opinión similar expresa el también infectólogo, especialista en vacunas y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, Rodrigo Vergara, para quien si bien no hay una certeza de que en Chile pueda ocurrir lo mismo que en Europa, es importante seguir tomando las precauciones básicas, en especial el distanciamiento físico con otras personas y el uso de mascarilla.

“En Chile el virus apareció en otoño y su peak fue entrando al invierno. En Europa fue al revés comenzó en primavera. Habitualmente los virus respiratorios, no todos, son más de invierno, de las estaciones frías, cuando las personas están más en interiores poco ventilados y menos al aire libre. Siendo así, nuestro país podría enfrentar una segunda ola con mayor tranquilidad, porque hemos aprendido varias cosas y además existe la posibilidad de que ya exista y se pueda aplicar una vacuna. 

Pero todo es aún incierto. En Europa el virus no se fue nunca, permaneció en verano, época en la que se comportó mejor, pero luego volvió con fuerza en otoño. En Chile perfectamente podría ocurrir eso y solo con una vacuna podríamos estar más tranquilos. El problema es que todavía no sabemos cuándo estará disponible una vacuna”, asegura Vergara.

No obstante, este último sostuvo que la noticia de que la vacuna que elabora el laboratorio Pfizer sería un 90% efectiva y que pronto podría estar disponible, entrega una luz de mayor esperanza.

“Es un muy buen porcentaje, hay vacunas aún mejores, pero depende de lo que se esté midiendo. Acá lo más probable es que se esté buscando efectividad contra la infección. Las pruebas se han aplicado a la población disponible y que no tiene enfermedades concomitantes y, por tanto, tiene poca frecuencia de complicación. Esto quiere decir que están previniendo la infección por coronavirus en un 90% y el 10% restante es posible que pueda hacer la infección, pero en forma menos severa”, concluye el doctor Vergara. 

Chile gana por primera vez premio a Mejor Destino 2020

Una vez más el turismo de Chile confirma su condición de líder a nivel continental: el país se quedó con cinco categorías en la última versión sudamericana de los World Travel Awards, incluidos los premios de Mejor Destino de 2020 y, por sexta vez consecutiva, de Mejor Destino de Turismo Aventura. 

Los resultados, que se dieron a conocer de manera virtual, premiaron lo mejor del continente en el ámbito turístico, dejando a Chile nuevamente en lo más alto con estas cinco flamantes distinciones. Otras categorías obtenidas fueron Mejor Destino de Naturaleza, por segundo año seguido, y Mejor Destino de Festivales y Eventos, por la ciudad de Santiago. 

Finalmente, la quinta distinción llegó de la mano del desierto de Atacama que comprende las regiones del norte de nuestro país y que se coronó como el Mejor Destino Romántico de Sudamérica. Esta es la tercera vez consecutiva que se alcanza esta categoría, dejando atrás a destinos ícono de la región, como Buenos Aires, Cartagena de Indias y Río de Janeiro. 

El subsecretario de Turismo, José Luis Uriarte, señaló que esta nueva premiación a Chile “es un reconocimiento al gran trabajo que por años han realizado todas las personas que dan vida al turismo nacional, sobre todo las pequeñas empresas que componen por amplia mayoría este sector. Los felicito porque, con su compromiso y pasión por el turismo, han transformado un destino en una experiencia de categoría internacional. Como gobierno, nuestro compromiso es seguir avanzando en posicionar a Chile como un referente en el turismo pospandemia, gracias a sus inigualables atractivos naturales, los cuales estamos seguros de que serán un factor decisivo al momento de elegir un destino turístico”. 

Obtener estas distinciones posiciona al país entre lo mejor de Sudamérica, una buena noticia, según declaró la directora nacional de Sernatur, Andrea Wolleter, quien sostuvo que “pese al contexto de pandemia que vivimos en la actualidad y que impide la posibilidad de realizar viajes, nos seguimos manteniendo en la mente de los turistas. Votaron por Chile porque conocen nuestro territorio y su potencial turístico. Estamos trabajando arduamente para pronto podamos reactivar este virtuoso sector y volvamos a recibirlos para sacar a relucir estos premios”.  

Vale destacar que, al obtener estas cinco categorías, Chile pasa a competir automáticamente en la versión mundial de los World Travel Awards, competencia para la cual la Subsecretaría de Turismo y Sernatur lideraron la campaña virtual #VotaPorChile. Los resultados de los también conocidos ‘Oscar del turismo’ se darán a conocer durante las próximas semanas.  

No es secreto para nadie que, gracias a lo vasto del territorio nacional, Chile cuenta con una gran diversidad de experiencias que año a año cautivan a millones de turistas de todo el mundo. Son esas bondades naturales las que el país sacó a relucir en la última entrega de los World Travel Awards, las mismas que serán el enganche ideal para retomar la actividad una vez que se den las condiciones.  

El valor de ser reconocidos como un país líder en naturaleza y en la aventura nos sitúa con ciertas ventajas para la vuelta del turismo, ya que la práctica de experiencias asociadas al aire libre y con enfoque sustentable será fundamental. 

Es así como el desierto de Atacama (Mejor Destino Romántico desde 2018) podrá seguir destacando por sus coloridas montañas, lagunas altiplánicas e impactantes puestas de sol. Por otra parte, y gracias a la diversidad de flora y fauna nativa y los más de cien parques y reservas nacionales, Chile reafirma su calidad de Mejor Destino de Naturaleza de Sudamérica, condición que obtuvo también en 2019.  

Estudio plantea que cinco comunas corren peligro por construcciones sobre Falla San Ramón

El riesgo sísmico es parte de las vidas de quienes habitan en Chile, como también de las regulaciones de construcción de las viviendas. Pero, contradictoriamente,  el 55 por ciento de la superficie de la Falla San Ramón está hoy construida como parte del crecimiento exponencial que ha tenido Santiago en las últimas cuatro décadas.

Ya en el 2018, los investigadores del Programa de Reducción de Riesgos y Desastres de la Universidad de Chile (CITRID) Gabriel Easton del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas; Jorge Inzulza y Catalina Jiménez Yáñez del Departamento de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo; Sonia Pérez del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales; y Daniela Ejsmentewicz Cáceres del Departamento de Enseñanza Clínica del Derecho de la Facultad de Derecho, publicaron el estudio transdisciplinario “¿Urbanización fallada? La Falla San Ramón como nuevo escenario de riesgo sísmico y la sostenibilidad de Santiago, Chile” en la Revista de Urbanismo, advirtiendo los riesgos de construir en las zonas aledañas, especialmente en las comunas de Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto.

Al respecto, Gabriel Easton explica que la Falla San Ramón atraviesa todas las comunas situadas a los pies del frente cordillerano, en el piedemonte de Santiago, a lo largo de más de 25-30 km, e incluso 50 km si se considera también Pirque y Lo Barnechea, profundizando hasta unos 10-12 km en la corteza terrestre. Zona que estudian desde hace casi dos décadas, primero determinando la ubicación en superficie de esta falla y demostrando su carácter activo a través de su estudio paleosismológico, y luego incrementando las capacidades de su monitoreo sísmico.

“Actualmente desarrollamos un proyecto Fondecyt (1190734), sobre la planificación urbana en riesgo de la Falla San Ramón, con lo cual estamos precisando aún más su ubicación a partir de datos topográficos de alta resolución LiDAR y la próxima realización de nuevas trincheras paleosismológicas. Cada vez, los antecedentes que recabamos nos confirman su importancia en cuanto estructura geológica activa, capaz de generar terremotos corticales y con posibilidad de ruptura en superficie”, aclara Easton.

Con estos antecedentes, los investigadores e investigadoras alertan respecto del riesgo de construir sobre la Falla San Ramón. Hasta 1960 la ciudad de Santiago se planificó supeditada al valle central, pero en 1979 esa concepción cambió, a partir de la ampliación del territorio urbanizable hacia el piedemonte cordillerano, con un desarrollo cada vez mayor sobre la falla. 

En cuatro décadas, detalla el profesor Easton, “el crecimiento de la población que habita las comunas por donde pasa la falla cambió desde unas 500 mil a más de 1,7 millones de personas; de ellos, la población que vive directamente sobre la potencial zona de ruptura, en caso de un sismo mayor, serían estimativamente varias decenas de miles de personas”. Todo esto, advierte, “configura un escenario de riesgo creciente, sumado a los antecedentes que sustentan cada vez más que se trata de una falla activa e importante en cuanto a su estructura geológica”.

Easton aclara que son al menos dos aspectos cruciales a considerar respecto del riesgo: “la seguridad de la población y la disponibilidad de información pertinente y transparente por parte de toda la comunidad”. En cuanto a lo primero, “es necesario que el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) y los comunales, consideren la Falla San Ramón porque es urgente evitar que se siga construyendo directamente sobre ella, independientemente de cuándo ocurrirá un próximo gran terremoto con ruptura superficial”. Esto, prosigue el especialista, permitiría que la población acceda a información transparente y oficial, sustentando decisiones individuales, como por ejemplo dónde comprar o arrendar su vivienda.

En el mismo sentido, “es necesario también que la normativa sísmica (NCH433) incorpore ésta y otras fallas geológicas, asumiendo que ocurrirán terremotos en estructuras activas, porque en fallas de este tipo los terremotos ocurren mucho más espaciados en el tiempo que por ejemplo aquellos de subducción, por ende su probabilidad de ocurrencia es menor, pero de todos modos ocurren y su impacto potencial puede ser localmente mucho mayor”, alerta Easton.

Sonia Pérez, académica de la Facultad de Ciencias Sociales y actual vierrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, explica que sin información, las personas tienen menos posibilidad de enfrentar el riesgo. “La planificación urbana debiera entregar esa información para que las personas puedan tomar decisiones autónomas respecto de dónde y cómo quieren vivir. En la zona hay que convivir con el riesgo y eso implica tener estrategias comunitarias para hacer frente a los problemas que ocasionaría un terremoto. Estrategias que no pueden ser planificadas si no se informan dónde y cómo estamos expuestos a la amenaza”.

Al respecto, el académico del Departamento de Arquitectura e investigador principal del proyecto Fondecyt 1190734, Jorge Inzulza, considera que en términos de planificación es un tema de multiescalaridad y multidimensional donde cada comuna tiene su plan regulador propio y cada comuna debiera incorporar este riesgo geológico para lo cual la coordinación del Plan Metropolitano Regulador de Santiago cobra un rol fundamental en esa materia.

“La planificación urbana debiera incorporarlo en los instrumentos de planificación urbana de nivel local, intercomunal y también operativo. Podrían haber acciones de corto plazo, como medidas de mitigación, coacción o colaboraciones entre municipios, para generar sistemas de evacuación o diseños de educación cívica y resiliencia para que la gente conozca más de este riesgo geológico, para aminorar el miedo y el temor y acrecentar la seguridad de cómo enfrentar este riesgo en caso de detonarse, en caso de tener que evacuar, cuáles son lugares más adecuados, entre otros”, concluyó el especialista.

Catad’Or Wine Awards celebra 25 años con récord histórico de participación

La crisis sanitaria no ha sido obstáculo para que las industrias del vino, pisco y espirituosos participen masivamente en una nueva edición de Catad’Or Wine Awards, el concurso internacional con sede en Chile más longevo y relevante de América Latina, alcanzando un récord histórico de convocatoria este año y reafirmando su liderazgo continental en este tipo de certámenes. 

Con crecimiento de un 38 %, respecto de 2019, y con 940 muestras (83% de Chile) de 295 empresas, 14 países y 69 Denominaciones de Origen, Catad’Or es un barómetro del sector que, año a año, va mostrando la evolución de una industria tan dinámica como activa.

“A pesar de la adversidad que conlleva la pandemia y tomando todos los resguardos que rigen en la ley sanitaria vigente, realizaremos esta edición aniversario porque estamos conscientes que las bodegas de Chile y el mundo requieren más que nunca ser evaluadas y proyectadas al mercado a través de este tipo de instancias” señala Pablo Ugarte, CEO de Catad’Or. 

El concurso cuenta con el alto patrocinio de la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) y de la Unión Internacional de Enólogos, además de ser el único concurso de Latinoamérica perteneciente a VINOFED (Federación Internacional de Grandes Concursos de Vinos y Licores).  Cada una de estas instituciones designa un comisario especial que asiste al evento para velar por el buen cumplimiento de los reglamentos y normas internacionales.

Durante el evento, que tendrá como país invitado a Eslovaquia y como Denominación de Origen invitada al Valle del Cachapoal en la Región de O’Higgins, se sumará una atractiva transmisión Live, donde los asistentes podrán conocer cómo es el concurso por dentro, con entrevistas a jurados y cápsulas de los valles del mundo que participan este año.

La premiación se realizará vía streaming el lunes 16 de noviembre a las 12 horas, conducida como ya es habitual por Sofía Le Foulon, directora de desarrollo de Catad’Or.

Este año, se entregarán varios trofeos especiales como Mejor vino tinto, Mejor vino blanco, Mejor vino emprendedor, Mejor espumante y Mejor viña, entre otros, y el certamen tendrá como copa oficial de degustación la copa Eslovaca, RONA que cuenta con un siglo de tradición y está presente en lugares como Buckingham Palace y la Casa Blanca.

Académicos analizan los efectos del Plebiscito y el triunfo del Apruebo

Luego del triunfo de la opción Apruebo y Convención Constitucional en el plebiscito de este domingo 25 de octubre, especialistas de la Universidad de Santiago en política, economía y salud se refirieron a los posibles efectos de esta votación. 

Para la politóloga, integrante de la Mesa Técnica para una Nueva Constitución y académica de la Usach, Pamela Figueroa, lo más destacable de la jornada fue el aumento de la participación, incluso en tiempos de pandemia, tanto en comunas de zonas más populares de la Región Metropolitana como en otras regiones del país.

A juicio de la especialista, este indicador “quebró la tendencia a la baja participación electoral y representó una inflexión positiva”. 

Por otro lado, destacó que “hay una clara señal de que Chile no es una sociedad polarizada. El 78,27% por el Apruebo y el 78.99% por la Convención Constitucional, casi 80% en ambos casos”, destacó.

La académica de la Facultad de Humanidades de la U. de Santiago indicó que los resultados de las votaciones muestran una “clara tendencia a generar cambios por vía democrática”, además de una muestra de que la desigualdad económica “tiende a manifestarse también en términos de participación electoral”. 

“La alta preferencia por la Convención Constitucional es una señal clara de la ciudadanía, de que las chilenas y chilenos quieren participar en la elección de quiénes serán sus representantes en la convención. También, han optado por un órgano de debate constitucional que sea paritario y que tenga representación de independientes. Creo que eso va a ser muy beneficioso para el desarrollo democrático de Chile”, apuntó Figueroa. 

Una de las incógnitas tras el resultado del Plebiscito era la reacción de los mercados. Para el académico del Departamento de Economía de la Universidad de Santiago, Victor Salas, los resultados de las votaciones tienen un aspecto positivo al ser un triunfo amplio, lo que incrementará el espectro político y podría reducir los efectos que se esperaban.

“Evidentemente, los resultados, tanto del dólar como de la bolsa, que son las variables que hay que ir a mirar, no cambiaron mucho. En el caso del dólar, se pensaba que podía afectar fuertemente todo esto, partió en $777 a principios del día y terminó en $776 en el cierre, de tal forma que no hubo un efecto, ni se visualiza. La verdad es que el dólar va a ser más afectado con lo que vaya a ocurrir en una semana más con las elecciones de Estados Unidos”, indicó el especialista en políticas monetarias.

Así mismo, el académico sostuvo que la situación fue muy similar en el caso de la Bolsa de Santiago, donde también se esperaba una caída más fuerte. Sin embargo, solo se registró una baja del 0,36% al final del día, resultados que el especialista le atribuye a que los agentes económicos se anticiparon y ya esperaban los resultados que se dieron en las votaciones. 

“La mayor incertidumbre se provoca por estos cambios institucionales que pudieran ocurrir, derechos que pudiesen ser modificados en el sector privado, por ejemplo, y que podrían traer riesgos. Una cosa es lo que vaya a pasar con la Constitución, pero simultáneamente el país deberá abordar y resolver los problemas urgentes. La agenda social, que desde luego también afecta a la economía y que, también, tiene que ver con esta área, tiene que tocar temas como las pensiones, entre otras demandas que condujeron a la gente a manifestarse masivamente”, explicó Salas.

Otra eventual consecuencia del plebiscito es un aumento de contagios de COVID-19 debido a la concurrencia masiva de electores a sus locales de votación.

Ante esta posibilidad, el infectólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago, Ignacio Silva, consideró que el riesgo fue bajo debido a las correctas medidas implementadas por la autoridad y respetadas por la ciudadanía. 

“Me parece que, salvo algunos locales donde no se cumplió la distancia física, en general las medidas sanitarias propuestas por las autoridades y las recomendaciones de los expertos se cumplieron en la mayoría de los escenarios”, señaló el especialista.

En opinión de Silva, “a pesar de haber tenido una enorme convocatoria y que más de 7 millones de personas salieron a la calle al mismo tiempo, el proceso fue bastante adecuado para la situación sanitaria actual”.

En cuanto a las posteriores celebraciones masivas que estas concentraciones sí representan un mayor riesgo sanitario, sin embargo, “es poco probable que tengan un rol significativo en los aumentos de casos”. 

“Si hubiese un aumento de casos en las próximas semanas, puede que las manifestaciones contribuyan en algo, pero esto se suma a la reapertura progresiva de la Región Metropolitana y de otras regiones, con todas las actividades de riesgo que eso significa. Pero bajo ninguna circunstancia creo que las responsables de algún aumento de casos que se pueda ver durante las próximas semanas sean las manifestaciones”, aseveró el infectólogo.

Arrollador triunfo en Chile por la opción del Apruebo y la fórmula de la Convención Constitucional

Este lunes, el Servicio Electoral en Chile entregó un recuento actualizado con los resultados del plebiscito, confirmando el triunfo arrollador de la opción Apruebo y la fórmula de la Convención Constitucional.

Con el 99,85% de las mesas escrutadas, los resultados fueron un 78,27% para el Apruebo (5.886.421 sufragios) y un 21,73% para el Rechazo (1.634.100 votos), con 44.846 mesas escrutadas de un total de 44.913, correspondiente al 99,85%.

Sobre qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución, la Convención Mixta sumó 21,01% (1.501.793 votos) y la Convención Constitucional sacó 78,99% (5.646.427 votos), con 44.831 mesas escrutadas de un total de 44.913, correspondiente al 99,81%.

En materia de participación, el Servicio Electoral dio cuenta de 7.562.173 electores, con un porcentaje de 50,90% del padrón, una cifra alta considerando que el proceso se desarrolló en tiempos de pandemia.

A excepción de comunas como Vitacura y Las Condes, la mayoría de las regiones y votantes en el extranjero optaron por el Apruebo.

Tras conocerse los resultados, miles de personas llegaron con bombos, banderas y cánticos hasta Plaza Italia para celebrar el amplio triunfo del Apruebo en el plebiscito de este domingo 25 de octubre.

La reacción ante este escenario no solo fue en nuestro país, donde miles de personas salieron a las calles a celebrar, si no que también en materia internacional. Tras conocerse los resultados, diferentes medios del mundo cubrieron la noticia.

Con este resultado, Chile dio el vamos al proceso de redacción de una nueva Constitución, el cual será redactado por una Convención Constitucional de 155 ciudadanos elegidos íntegramente para ese propósito y que estará conformada de manera paritaria por hombres y mujeres.

La elección de constituyentes será en abril y el órgano tendrá hasta 12 meses para redactar el nuevo texto, cuyas normas deberán ser aprobadas por dos tercios de los integrantes. La nueva carta será sometida a otro plebiscito y en caso de ser rechazada, seguirá vigente la Constitución actual, que ya ha sido reformada varias veces, donde la participación será obligatoria.

Evalúan eficacia de sanitización que se realiza en vagones del Metro Valparaíso

Los estudios buscan descartar la presencia de agentes nocivos, en especial del Sars-CoV-2, en los vagones del Metro Valparaíso y por primera vez se analizará la calidad microbiológica del aire circulante al interior de los trenes, análisis que se sumará al muestreo de las superficies de mayor contacto de los viajeros.

La doctora Claudia Ibacache, directora del CMBi,  Centro de Micro Bioinnovación de la Facultad de Farmacia de la U. de Valparaíso y académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la UV, explicó que “para la muestra de aire se utiliza un equipo que hace un ingreso forzado del aire, que al estar cuantificado permite conocer el volumen exacto de la muestra que estamos tomando. Luego hacemos la cuantificación de los microorganismos en el laboratorio. Por lo tanto, vamos a evaluar diferentes tipos de microorganismos para determinar el riesgo”.

El estudio, pionero en Chile, permitirá contar con la información precisa sobre la presencia o no de Covid-19 en la red de metro de la Región. La doctora Ibacache agrega que “este acuerdo de colaboración nos abre la puerta tanto para evaluar también cómo desarrollar nuevas metodologías que tengan un impacto directo en la comunidad, que es una de nuestras prioridades en el CMBi, y que contribuya a ayuda a mejorar nuestra calidad de vida y de nuestro entorno”.

Esta viernes el rector subrogante de la U. de Valparaíso, Christian Corvalán; la decana de la Facultad de Farmacia, Marcela Alviña; el gerente de Metro Valparaíso, Víctor Marshall; y la directora del CMBi, Claudia Ibacache, dieron inicio oficial del convenio suscrito por ambas instituciones con la toma muestra que se realizó en el andén 1 de la estación Puerto.

Christian Corvalán señaló que para la Universidad de Valparaíso es muy importante esta alianza de cooperación con Metro Valparaíso. “Creo que somos dos instituciones vertebrales de nuestra región y efectivamente estamos haciendo un esfuerzo importante por apoyarnos en esta etapa que tiene que ver con cómo desarrollamos estrategias para enfrentar la pandemia”, sostuvo.

“Hemos sido capaces de desarrollar algunos procesos de innovación en esta materia, que tiene que ver con medir cargas virales en espacios de aire, lo que ha comprobado el Centro de Micro Bioinnovación y la Facultad, por lo tanto, nos parece relevante aportarle a Metro Valparaíso desde nuestra experiencia en esa perspectiva”, agregó.

Víctor Marshall, Gerente del Metro de Valparaíso, por su parte explicó que “lo que estamos haciendo ahora es dar un paso más en la estrategia de prevención que ha implementado Metro Valparaíso y hoy día, junto con la Universidad de Valparaíso, queremos poder medir la eficacia de nuestras medidas”.

Al mismo tiempo Marshall agregó que “estamos hace mucho tiempo trabajando en medidas de prevención. Seguimos estudiándolas y analizándolas. No se trata solo de medidas que hay que implementar en la cuarentena, sino también de manera permanente en el servicio. La participación de la Universidad de Valparaíso en esta estrategia es muy relevante para nosotros, porque nos permite trabajar con una institución de sólido prestigio en esta materia, para poder medir de manera innovadora y pionera cuál es la eficacia de la sanitización no sólo en las superficies táctiles, sino también en el aire”.

Finalmente, la decana de la Facultad de Farmacia de la U. de Valparaíso, Marcela Alviña expresó que “creo que somos uno de los primeros que estamos tomando muestras de aire para ver la carga viral y analizando a través del material genético la presencia de este virus para poder hacer un estudio cualitativo, es decir, saber si está o no, y cuantitativo para poder determinar cuál es la magnitud de la carga viral”.

Académicos evalúan el impacto y proyección del denominado “estallido social” chileno

Al cumplirse un año desde el inicio de las manifestaciones sociales más masivas que se hayan registrado en  Chile, académicas y académicos de la Universidad de Santiago, analizaron el fenómeno con la perspectiva del tiempo, abordaron sus causas y se refirieron a la posible proyección de este movimiento social, a días de un plebiscito que podría conllevar al cambio de la constitución en el país.

Para el doctor en Psicología, antropólogo y académico de la Universidad de Santiago, Sergio González, a un año del inicio de las movilizaciones no es posible hablar de una celebración, sino de una conmemoración del estallido. “Centenares de personas perdieron sus ojos. Es un doloroso símbolo: por manifestarse perdieron la vista y la posibilidad de seguir atestiguando el agobio, la angustia, la desigualdad y el oprobio”, afirmó.

A su juicio, el fenómeno social vino a materializar un cambio que el país ya venía experimentando, producto de la deslegitimación creciente de instituciones como la Presidencia, el Congreso, los Tribunales de Justicia y las Fuerzas de Orden y Seguridad. “Con el estallido, Chile cambió, pero en su capacidad de respuesta, de salir del letargo. Hay una expresión emocional-política y afectivo-social muy importante”, sostuvo.

“La discusión por una nueva Constitución es un gran logro de la movilización político-ciudadana, a través de diferentes expresiones fragmentadas de la sociedad que se expresaron y generaron una agenda”, consideró el académico de la Escuela de Psicología de la Usach.

Por último, el investigador especialista en Psicología Social y Cultural indicó que la relevancia del estallido social radica en que se trató de una “expresión socioemocional” de la ciudadanía, la cual se manifestó sin intermediarios. Es decir, sin participación de partidos ni liderazgos políticos. “El estallido social fue una expresión ciudadana nacida desde las emociones y sentimientos. Una reacción de gran impacto frente a los abusos, al desinterés de la élite y la clase política, y a un Gobierno tecnocrático que reprodujo la exclusión”, enfatizó González.

En opinión del académico del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago, Igor Goicovic, el estallido social de hace un año, representa “el punto de llegada de un proceso ascendente de movilizaciones sociales que ponen en discusión tanto el modelo económico neoliberal como el sistema político, en cuanto al desgaste y erosión que éste ha venido experimentando desde hace ya bastante tiempo”.

De acuerdo con el profesor de Historia y Gegrafía, “Chile no cambia a partir del 18 de octubre, sino que viene cambiando desde el año 2006, en términos de que las movilizaciones populares se inician con la denominada revolución pingüina de ese año, el 2006, sigue con la movilización de los trabajadores subcontratistas del cobre, forestales, de las salmoneras, las movilizaciones regionales, las movilizaciones de las comunidades indígenas, el movimiento no más AFP, el movimiento feminista y las movilizaciones esrtudiantiles a partir del 2011, etcétera”.

Respecto a la actual situación del movimiento social, Goicovic estimó que, evidentemente las manifestaciones se ven afectadas por el contexto de pandemia, pero, a su juicio, las protestas podrían incrementarse, incluso considerando el llamado a plebiscito. 

“Si bien la convocatoria a plebiscito opera como una suerte de salida política a la crisis de arrastre que veníamos teniendo, no es menos efectivo que no constituye la respuesta que muchas personas esperaban. Los cambios que la gente espera, tienen que ver con cambios en la estructura económica, con cambios en la distribución del ingreso, y, si bien también refieren a la institucionalidad, esos cambios se esperaban con una asamblea constituyente plenamente soberana y eso no es lo que necesariamente se va a manifestar en el plebiscito del 25 de octubre”, subrayó el autor de “Cultura de izquierda, violencia y política en América Latina”.

La Doctora en Historia y directora del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago, Cristina Moyano, consideró el 18 de octubre como un evento “muy relevante” porque, “vino a poner en evidencia una serie de desigualdades estructurales que vivía la sociedad chilena y que, de una u otra manera, la gente comenzó a identificar con el modelo neoliberal, con las herencias dictatoriales, con la gestión y administración del neoliberalismo durante la Concertación”. 

“Todo eso generó, por primera vez, un contexto y una enunciación política de una dimensión de molestia que estaba instalada en la sociedad en múltiples planos y que se reúne en ese momento que se denomina estallido social”, señaló la académica.

No obstante, Cristina Moyano aclara que el término estallido social no es de su preferencia, “porque es como que no lo hubiésemos podido ver”.

“Lo que está detrás de toda esto es una sociedad que se ha ido transformando en el tiempo y que está dispuesta a repolitizarse de distintas maneras respecto de la relación con el Estado, con las empresas, con la constitución, entre otros”, agregó. 

“En ese sentido político, la salida que le dio el parlamento a la ciudadanía de que parte de esa crisis se podía resolver a través de un cambio constitucional ha sido muy significativa porque ha podido repolitizar, efectivamente, el conjunto de rabias y malestares que estaban instalados en la sociedad y que cuando no se canalizan políticamente, suelen explotar como fenómenos de violencia colectiva que no producen, necesariamente, ni posibilitan acuerdos ni construcciones de sociedades con futuro”, opinó la académica de la Facultad de Humanidades.  

Para la socióloga, doctora en Ciencia Política y académica de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago, Lucía Dammert, el estallido social es decisivo en las definiciones políticas que terminaron provocando el acuerdo para posibilitar el cambio de Constitución a través del Plebiscito del próximo 25 de octubre.

“El estallido permitió que la élite política y económica de Chile reconociera que este es un país con muchas más dificultades de las que quisieron reconocer y que el modelo económico que está implantado no necesariamente lleva por una senda de crecimiento e igualdad, sino por una de segregación y fragmentación”, sostuvo.

La experta en seguridad enfatizó que las protestas que siguieron al 18 de octubre del año pasado también permitieron advertir “la peor cara de la represión policial, que vivieron y siguen viviendo los sectores populares, los estudiantes secundarios y universitarios y el pueblo mapuche. Eso se trasladó a Santiago, fue reconocido por la ciudadanía en su totalidad y abrió la posibilidad de discutir sobre cambios en las policías. Especialmente, en Carabineros”.

Finalmente, advirtió que las protestas que pudieran ocurrir el domingo podrían tener dos repercusiones. Por una parte, “si son violentas, se genera la sensación de una violencia sin sentido y sin objetivo de reclamo, lo que podría impactar en algunos votantes que hoy están más indecisos”, afirmó.

Por otro lado, indicó que la masividad de la manifestación también podría influir en la percepción ciudadana sobre la propagación del coronavirus. “Sin embargo, las últimas encuestas muestran que los chilenos están comprometidos con el proceso y con la intención de ir a votar. Entendería que la población mayor tenga un poco más de temor por los contagios, pero es esperable que en estos comicios vote al menos la misma cantidad de personas que lo hizo en las presidenciales”, consideró.

Tras el 18 de octubre las protestas en Chile se multiplicaron nueve veces en relación a la década anterior

A partir de un análisis de prensa escrita y radial de 18 medios de circulación nacional y regional, el Observatorio de Conflictos de COES en su informe anual del año 2020, ha estudiado la cobertura de protestas de los últimos once años (2009-2019), haciendo especial hincapié en el estallido social –cuya medición abarca el registro desde el 18 de octubre hasta el 31 de diciembre de 2019.

La sistematización de esta base de datos (de libre acceso) considera 90 variables con las que se codificaron las acciones contenciosas que cumplen con: i) ocurrir en un espacio y tiempo determinado, ii) expresar una demanda colectiva, y iii) abarcar la participación de un solo individuo, grupos pequeños y/o concentraciones masivas sobre un millón de personas. 

En los últimos once años –hasta el 17 de octubre de 2019–, en Chile ocurrían cinco acciones de protesta en promedio al día. Con el estallido social –desde el 18 de octubre hasta el 31 de diciembre de 2019–, la explosividad de la protesta superó en demasía los parámetros de conflictividad que se habían observado hasta entonces, multiplicándose por nueve, es decir, hubo 45 acciones de protesta en promedio al día. Lo anterior equivale a reproducir tres veces las movilizaciones del movimiento estudiantil entre junio y agosto de 2011, el segundo período más álgido de movilización de la última década. 

En esta última década la participación en las movilizaciones fue marcada principalmente por parte de estudiantes y trabajadores, pero con el estallido social ésta bajó considerablemente. En cambio, aparecieron tres nuevos grupos con mayor representación en las protestas: vecinos (20%), mujeres (25%) y encapuchados (35%). Los primeros, refieren a personas unidas por una cercanía y arraigo territorial; mientras que las segundas, desde el 2015, con la intensificación de las movilizaciones feministas en contra de la violencia hacia las mujeres, han ido consolidando su protagonismo y articulación. Por otro lado, desde el 18 de octubre las mujeres estuvieron muy presentes en otras demandas, como por ejemplo por una Asamblea Constituyente. Por último, los encapuchados, a quienes se les asocia con las manifestaciones violentas, casi cuadruplicaron su participación en relación a la década anterior y representan a un tercio de los grupos activos movilizados. 

Una de las particularidades del estallido social refiere a que no hubo una organización articuladora convocante, como antes lo había sido la Confech o la Coordinadora No + AFP, por ejemplo. Previo al 18 de octubre, el 56% de las protestas reportaba la presencia de, al menos, una organización, y el 14% en dos o más organizaciones. Luego del 18 de octubre, esta cifra se redujo a un 22% y a un 8%, respectivamente. No obstante, las organizaciones que más participaron del estallido social son: la Mesa de Unidad Social, la Federación Nacional de Recolectores (FENARCHI), la Unión Portuaria, el Movimiento “No Más Tag” y el FENPRUSS (Confederación Nacional de Profesionales de los Servicios de Salud). 

Una explicación es que “tal como lo han expresado muchas encuestas, en Chile hay una tasa decreciente en la afiliación a organizaciones de todo tipo, las que hoy cumplen un rol menos protagónico en la sociedad. En su lugar, la sociedad se está estructurando cada vez más a partir de vínculos y redes informales (grupos de amigos, familiares y vecinales, compañeros de curso o colegas de trabajo), que no cuajan con las estructuras organizacionales piramidales, en que el rol de los líderes está bastante desprestigiado”, explica Nicolás Somma, investigador del Observatorio de Conflictos, también director y profesor asociado del Instituto de Sociología (ISUC) de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Al mismo tiempo, solo el 25% de las protestas durante el estallido social empujó una demanda específica, en comparación a los años anteriores en que éstas representaban el 92%. En este periodo, la única que tuvo un aumento significativo fue la asamblea constituyente o el cambio constitucional, que hasta antes del 18 de octubre prácticamente no existía. Para el politólogo Tomás Campos, coordinador del Observatorio de Conflictos, el estallido social es una explosión de protestas y de expresiones que permiten una apertura del sistema político, lo que se conoce como una “ventana de oportunidad”, y agrega que: “esto permitió que volvieran a levantarse y posicionarse demandas que venían gestándose hace una década atrás, como el precio de los medicamentos, la deuda universitaria y el ingreso mínimo; que si bien no tenían una relación directa con la evasión del Metro liderada por los secundarios, terminó por canalizar dichas demandas en el proceso actual del posible cambio constitucional”.

A su vez, las demandas por temas laborales y de educación disminuyeron notablemente –aún así, siguen siendo las más frecuentes–, mientras que las demandas ecologistas-territoriales presentaron una baja significativa, hasta casi desaparecer del mapa. Las demandas por salud, previsión social, vivienda y género se mantienen o aumentan levemente, siendo las dos primeras las que permitieron visibilizar los problemas materiales de grupos vulnerables como las personas de tercera edad.    

Según detalla el informe, las organizaciones (vinculadas a movimientos sociales o no) difícilmente pudieron movilizar a tantas personas en tantas acciones. Para el sociólogo Nicolás Somma, la desarticulación de las demandas, en parte, facilitó que se dieran distintas dinámicas, como la difusión informal de la protesta por grupos concéntricos con una inclinación muy fuerte hacia la violencia. “Esto termina abarcando a una población que probablemente no estaba predispuesta a la violencia, pero que se suma porque hay un clima de violencia (…) Hay energía y emociones colectivas que se producen en actos que buscan superar la institucionalidad con la transgresión, y que tiene una mezcla de miedo, excitación y entusiasmo que se autopropulsan”, señala.

Además, en el 40% de las protestas del estallido social ocurrieron actos violentos, tanto por la acción represiva de las fuerzas armadas y de orden –uso de carros lanzaaguas, bombas lacrimógenas o armas de fuego, y el enfrentamiento y/o detenciones de los manifestantes– como por las tácticas violentas por parte de los manifestantes –destrucción de la propiedad pública y privada; saqueo de tiendas, oficinas y supermercados; ataques a las fuerzas policiales; y quema de autos y edificios.

Si bien hubo mucha violencia por parte de la policía y de los manifestantes, Somma destaca que no hay que perder de vista que, dentro de las tácticas de protestas utilizadas, el grueso responde a tácticas pacíficas (40%), seguidas por las disruptivas –huelgas, paros, tomas de predios o establecimientos, ocupaciones de plazas, entre otras– (34%), las que no necesariamente fueron violentas; y en último lugar, las tácticas violentas (26%).

Otro resultado relevante es que, en términos generales, la protesta violenta aumenta la represión policial, pero lo mismo ocurre a la inversa: la represión policial aumenta las tácticas violentas, en vez de disuadirlas “produciendo espirales de violencia generalizada que se retroalimentan”, señala el estudio. A su vez, según la evidencia reportada, los manifestantes reaccionan más rápido con tácticas violentas a una represión policial pasada, que policía reprimiendo protestas violentas. Por último, a nivel desagregado, en la Región Metropolitana y, en menor medida, en la Región del Bío Bío, existe mayor represión policial a causa de la violencia en las manifestaciones; mientras que en la Región de La Araucanía hay una alta estimulación recíproca entre tácticas violentas de protestas y represión policial, con una alta significancia estadística.

¿Qué pasa en las regiones? Si bien las protestas que han tenido mayor alcance masivo han ocurrido en la Región Metropolitana, seguidas por Valparaíso y por Bío Bío, al considerar el número de acciones contenciosas por cada diez mil habitantes, se observa una mayor actividad contenciosa en el norte y en el sur. Esto se debe a que en el norte, predominan las industrias extractivas que ofrecen bajos salarios (exceptuando las empresas mineras, especialmente CODELCO) y, en ciertos casos, precarias condiciones de trabajo. Mientras que en el sur, particularmente en las regiones de La Araucanía y de Aysén, se observa una alta frecuencia de protestas por mayor autonomía regional, caracterizadas por las demandas mapuche y por movimientos regionalistas, respectivamente.

En las regiones de La Araucanía y Aysén, se multiplicaron tres veces las protestas durante el estallido social en relación al periodo analizado. De hecho, Aysén es la región que presenta la tasa de protestas más alta por habitantes del país, y la que se encuentra en una condición de mayor aislamiento geográfico en Chile continental. Si en la Región Metropolitana las protestas se multiplicaron por nueve, su efecto fue aún mayor en las regiones de Antofagasta, Tarapacá y El Maule (x11), Valparaíso (x12), siendo todas estas superadas por Ñuble, donde las protestas se multiplicaron por 18. Finalmente, cabe señalar que hacia el sur, las acciones contenciosas van disminuyendo su efecto multiplicador: Los Lagos (x8), O’Higgins (x8), Magallanes (x7), Los Ríos (x6), La Araucanía (x3) y Aysén (x3).

Para recabar de forma íntegra la información acerca de acciones contenciosas, se identifica y describe de forma sistemática y estructurada la información en tres niveles. Primero, reportes de prensa de acciones contenciosas, que pueden ser únicas, repetidas en dos o más medios de prensa, o formar parte de un “episodio contencioso”.

Segundo, acciones contenciosas únicas (descontando las repeticiones de prensa) que ocurren en un espacio y tiempo específico que pueden gestarse de forma autónoma o ser concurrentes a un episodio o a una convocatoria común a mayor escala.

Tercero, episodios contenciosos que aglomeran a dos o más acciones específicas, que ocurren en distintos lugares de forma simultánea, dentro de un mismo día. Según el foco de investigación, estos niveles se pueden agregar o desagregar de forma inequívoca mediante el uso de las variables correspondientes. Potencialmente, existe un cuarto nivel, que correspondería a procesos contenciosos más dilatados en el tiempo y que pueden construirse a partir del nivel de episodios contenciosos con concurrencia, pero requiere un análisis específico según el objetivo de investigación y determinar caso a caso las fechas de inicio o término de estos procesos.

Las variables que se consideran al momento de codificar las acciones contenciosas se pueden resumir en las siguientes: fecha de la acción, tipo de noticia (versión impresa o versión web), ubicación (región, provincia, comuna, localidad o ciudad), lugar objetivo de la demanda, eventos concurrentes, número de participantes (por acción y por evento concurrente), grupos sociales participantes, target de la protesta, sector del actor demandado y demandante (categoría PNUD), organizaciones participantes, elementos de demanda, campo de conflictividad (categoría PNUD), presencia de carabineros y su acción (detenidos, heridos y muertos) y tácticas de protesta.