Ciencia e innovación

Descubren en Chile un tipo de mosasaurio que habitó la zona central hace 66 millones de años

El registro de mosasaurios en Chile aún es escaso y se restringe al Maastrichtiano, edad correspondiente al fin del período Cretácico, entre 66 y 72 millones de años atrás. Hasta ahora, en territorio chileno, se conocía la presencia de no más de 10 ejemplares muy fragmentarios de estos reptiles marinos, especímenes que pertenecen a dos grupos: halisaurinos y tylosaurinos.

Uno de los hallazgos más importantes de este último grupo corresponde al Kaikaifiu hervei, una nueva especie descubierta en el 2010 por científicos de la Universidad de Chile en la isla Seymour, en la Península Antártica. Uno de los integrantes de este equipo, el paleontólogo Rodrigo Otero, ahora dio a conocer la presencia de un nuevo grupo de mosasaurios en nuestro país, el tercero en Chile: los mosasaurios mosasaurinos.

El investigador de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile explica que los restos vienen de rocas de unos 66 millones de años, poco antes del evento de extinción masiva que acabó con los grandes dinosaurios no avianos, y corresponde a una vértebra aislada de la cola, justo donde comienza a formarse una suerte de aleta caudal. Las características del fósil permitieron identificar su relación con la subfamilia de los mosasaurinos, pero la falta de otros elementos esqueléticos, por ahora, impide determinar qué especie es en particular. Sin embargo, en el estudio publicado por la revista Cretaceous Research, Otero plantea que el espécimen muestra rasgos comunes con mosasaurinos como Clidastes y Moanasaurus.

“Es difícil asegurar la edad individual de este mosasaurio con una sola vértebra. Sin embargo, los procesos transversos, los pedicelos hemales y los caudales, se encuentran todos bien fusionados al centro, lo que en conjunto sugiere su pertenencia a un adulto. El tamaño de este espécimen también es difícil de estimar. Como aproximación, podemos considerar que las vértebras caudales terminales de Mosasaurus hoffmanni (un mosasaurino bien conocido) miden unos 5 a 6 cm de largo, y su cráneo es de unos 1,2 metros de largo. La vértebra de Isla Quiriquina tiene 3,25 cm de largo, lo que toscamente sugiere un cráneo de unos 50 o 60 cm, y ; en consecuencia, el cuerpo podría haber alcanzado unos 4 a 5 metros de longitud”, detalla.

El hallazgo fue realizado por el propio Rodrigo Otero en el 2014, durante una prospección encabezada por el geólogo Christian Salazar en la isla Quiriquina, territorio insular ubicado 11 kilómetros al norte de Talcahuano, en la Región del Bío Bío. Dado el acceso restringido a esta zona, la campaña duró solamente un día, jornada en la que pudieron recolectar múltiples materiales de Bahía Las Tablas, al norte de la isla, los que han sido preparados en los años siguientes, entre ellos, la vértebra estudiada.

La pieza fue encontrada en un tipo de roca conocida como “tempestita”, formada por la acumulación de sedimentos y restos orgánicos a causa de mareas de alta energía. “Estos depósitos arrastran diversos organismos que habitaron la plataforma marina somera. De este modo, sabemos que este mosasaurino coexistió con elasmosaurios afines a Aristonectes, con tortugas del género Euclastes, y con una diversidad de tiburones, rayas y quimeras”, agrega Rodrigo Otero, quien sostiene que aún hay muchos fósiles por recuperar en esta localidad. Asegura, además, que en las aguas de la cuenca de Arauco, hace más de 66 millones de años, habitaba una multiplicidad de distintos lagartos marinos.

En Sudamérica, a la fecha, existen registros de este grupo de mosasaurios en el Cretácico Superior solo en Argentina, por lo que el hallazgo representa el primero de este clado en el Pacífico sureste. El investigador de la Universidad de Chile señala que el descubrimiento de este fósil es relevante, dado que los mosasaurios en Chile son extremadamente escasos, tanto en la parte central del país como en la Región de Magallanes (lugar donde también existen rocas marinas del Cretácico Superior).

“El registro chileno de mosasaurios comprende aproximadamente 10 especímenes conocidos, todos ellos fragmentarios. El material más completo es una mandíbula referida a Halisaurus sp., siendo el único género conocido localmente hasta ahora. Lo curioso es que pese a este magro registro, entre los demás especímenes ha sido posible reconocer la presencia de tylosaurinos, y ahora mosasaurinos, además de un cuarto grupo en proceso de estudio. Lo anterior da cuenta de una diversidad de mosasaurios presentes a fines del Cretácico en Chile central. Sin embargo, mientras no se recuperen materiales más completos, es difícil poder referirlos a algún género o especie”, explica el paleontólogo sobre la trascendencia del descubrimiento.

Investigadores descubren hongo único en el mundo en precordillera chilena

Un grupo de investigadores de la Universidad de Chile, liderados por el Dr. Eduardo Álvarez-Duarte, descubrió un nuevo hongo, jamás descrito por la ciencia, en cuevas y piques abandonados de la comuna de Lampa, en la Región Metropolitana. El microorganismo, descrito en la revista científica Persoonia, fue bautizado como Circinella lampensis, y aunque es imperceptible a la vista podría tener un rol importante en el equilibrio ecosistémico de los valles de la zona central del país.

Tras el hallazgo, el equipo del programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la U. de Chile y su Facultad de Medicina trabaja para determinar cuál es el papel que cumple esta nueva especie en su entorno, así como potenciales propiedades de interés biotecnológico. “Son muy pequeños, casi de tamaño microscópico, por lo cual no se ven a simple vista. Crecen en condiciones especiales, en cuevas y donde hay suelo mojado. Allí pudimos ver un mucoral; un conjunto de hongos en el suelo; y observarlo en su espacio natural de manera excepcional. Nuestra idea es ahora ver qué rol cumple en ese lugar, ya sea degradando algún material o aportando algún nutriente al suelo”, señaló el Dr. Eduardo Álvarez-Duarte.

Los investigadores a cargo de este hallazgo trabajan desde hace más de cinco años recolectando muestras de nuevos microorganismos en diferentes ecosistemas de Chile, desde la frontera norte con Perú hasta la Antártica. Actualmente, analizan tres potenciales hallazgos y vienen de confirmar, hace un par de años, la presencia de un hongo -nunca antes descrito en el mundo- detectado en una plaza de la ciudad de Valparaíso.

El equipo de la Universidad de Chile visitó en enero de 2020 la zona de los Altos de Chicauma, en Lampa, un área de preservación ecológica de la Región Metropolitana, perteneciente a la cordillera de la Costa. Allí, con temperaturas secas y calurosas en verano, dieron con el nuevo integrante del género Circinella, un tipo de hongo del grupo de los mucorales. “Cuando lo vimos, nos pareció que su taxonomía no estaba descrita con anterioridad. Vimos que era diferente a todo lo que se conocía y decidimos hacer biología molecular para revelar cuál era la secuencia de algunos de sus genes. Esto nos permitió corroborar que se trataba de un nuevo microorganismo. Como acostumbramos decir: un nuevo hongo para la ciencia, para la ciencia chilena”, relata el Dr. Alvarez-Duarte.

La nueva especie es blanquecina grisácea, casi transparente e imperceptible a la vista. Su tamaño es de entre dos a 20 milímetros de alto. Su estructura, llamada esporangio, es curva (de ahí su nombre de circinella, que significa circinado), lo que le da una forma similar a la de un micrófono, pero invertido o curvado. El hallazgo se realizó en una cueva o pique minero abandonado, mientras los investigadores buscaban microorganismos asociados a murciélagos.

El descubrimiento fue determinado luego de diversos estudios de biología molecular para revelar la secuencia de sus genes, una tarea fundamental para ratificar que se trataba de una nueva especie para la ciencia. Pese a que el proceso ha sido menos ágil de lo habitual debido a las restricciones por la pandemia, el Dr. Alvarez-Duarte comenta que uno de los primeros análisis en laboratorio dio cuenta de que la Circinella lampensis no es un hongo patogénico, ya que no crece a más de 37 grados Celsius.

“Hay hongos que son capaces de crecer de 30 a 33 grados, otros de 35 a 36 grados, hasta 40 e incluso hasta más de 50 grados Celsius. Es sabido que aquellos que no son capaces de crecer a 37 grados no pueden infectar a los humanos, porque como nuestro cuerpo tiene esa temperatura, no podrían crecer dentro de nosotros. Es el principal factor para categorizar a aquellas especies patogénicas”, detalla el científico a cargo de este trabajo.

Los estudios buscan determinar, además, cuál es el rol que cumple esta especie en el entorno que fue encontrada. Habitualmente, los hongos del grupo de las Circinellas, por ejemplo, se comportan muy bien como elementos capaces de degradar material orgánico. El grupo de investigadores también indagará si contiene moléculas de interés biotecnológico, que puedan ser utilizadas para nuevos fármacos antibacterianos, alimentos o en otros procesos industriales. Por ejemplo, en procesos de lixiviación de la minería o remediación ambiental.

“Nuestra idea es ahora determinar qué rol cumple en la naturaleza. Todos estos microorganismos tienen una función en el entorno que habitan, ya sea degradando algún material o aportando algún nutriente al suelo. Y desde el punto de vista biotecnológico, el interés es determinar si es capaz de generar algún tipo de metabolito que sea útil en alimentos u otro ámbito. Allí es donde creemos que está su mayor valor”, plantea el académico del programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la U. de Chile.

Los hongos juegan un papel fundamental en distintos ecosistemas. Se estima que existe un millón y medio de especies en el mundo. Sin embargo, solo el 10 por ciento de ellos han sido clasificados y el resto todavía son un misterio para la micología, rama que estudia estos microorganismos. En este contexto, el grupo de investigadores busca poner en valor la biodiversidad fúngica de Chile. “Sabemos que Chile es un país poco explorado en este contexto”, precisa el Dr. Álvarez, quien destaca que factores como la variabilidad del clima alimentan la posibilidad de encontrar nuevas especies. “Nuestro desafío desde el año 2015 es ir demostrando la biodiversidad del país y la posibilidad de ir encontrando nuevos hallazgos desde entornos característicos como el desierto de Atacama, la Antártica o los valles precordilleranos”.

Una vez tomadas las muestras de tierra, aire, agua y material vegetal, la tarea del programa de Microbiología y Micología del ICBM consiste en procesarlas en el laboratorio en estufas de cultivo y con regímenes de nutrientes que les propician las condiciones idóneas para que se desarrollen diversos grupos de hongos; entre éstos, las nuevas especies que puedan emerger. Cuando los análisis morfológicos detectan algo de interés, el proceso pasa a la identificación a nivel molecular, es decir, con el secuenciamiento de su ADN, lo que permite finalmente confirmar o descartar una nueva especie.

El equipo liderado por el Dr. Álvarez-Duarte trabaja actualmente en tres muestras de hongos potencialmente no descritos por la comunidad científica: dos de la precordillera de la zona central y otro de Villa O’Higgins, en el extremo sur. Estas forman parte de un conjunto de microorganismos recolectados desde Arica hasta la Antártida, como parte de un proyecto Fondecyt, y que podrían sumarse a los hitos alcanzados por este laboratorio de la Universidad de Chile en la última década.

Quizás el hallazgo más importante a la fecha corresponde a un hongo encontrado en una plaza de Valparaíso: la Lomentospora valparaisensis, perteneciente al género de las lomentosporas, unos organismos fúngicos de los más extendidos a nivel mundial y patógeno para el ser humano. Este descubrimiento, de acuerdo al académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, aporta tanto a nivel de la comprensión del agente como a eventuales aplicaciones y tratamientos a nivel clínico.

“Pudimos demostrar que en Chile tenemos más especies de las que estaban descritas (de Scedosporium/Lomentospora) y algo muy interesante fue que el hallazgo lo hicimos en un parque público. Luego de eso, empezamos a tomar muestras de muchos lugares del país y concluimos que estas especies estaban muy presentes en plazas y parques. El descubrimiento corroboró la idea de autores internacionales de que este hongo crecía en lugares donde se reunían los humanos”.

En 2019, en tanto, lograron la detección de 22 casos de infección pulmonar por un hongo tropical llamado Histoplasma capsulatum, contribuyendo a que estos pacientes; que eran atendidos en hospitales de la Región Metropolitana con diagnóstico indeterminado; pudieran ser tratados adecuadamente. La histoplasmosis aguda es una enfermedad micótica endémica, causada por un hongo dimórfico, en teoría inexistente de forma autóctona en nuestro país.

La condición afectó a un grupo restringido de personas, provenientes de zonas endémicas de Sudamérica y que estaban en condiciones de inmunocompromiso. La experiencia, que consideró dos años de registros, fue plasmada en el artículo científico “Histoplasma capsulatum: un agente emergente para Chile”, cuyo propósito fue informar acerca de la presencia del Histoplasma y concientizar sobre la necesidad de fortalecimiento de las medidas de bioseguridad fúngica en el contexto del cambio climático.

Hallazgo arqueológico de la región del Maule se encuentra en cruzada para ser reconocido y resguardado

Muy poco se ha difundido más allá de los límites regionales uno de los hallazgos arqueológicos más grandes del último tiempo, ubicado en el sector de Tutuquén, al sur de Curicó. Se trata de un cementerio indígena, descubierto el 2005 luego de trabajos de reconstrucción en el retén de carabineros de Tutuquén, que a partir de estudios de radiocarbono realizados en Estados Unidos fue datado con una antigüedad por sobre los 10.500 años, convirtiéndose así en uno de los sitios fúnebres más antiguos no solo a nivel latinoamericano, sino que mundial.

Es así como el Consejo de Monumentos, junto a un grupo multidisciplinario de investigadores y científicos, desarrollaron trabajos de rescate de los restos arqueológicos para su catalogación y conservación, definiendo una completa colección arqueológica que cuenta con restos óseos con deformaciones craneales intencionales, ofrendas, cerámicas, textiles, artefactos de piedra, utensilios e incluso la presencia de plantas no endémicas de Chile, determinando el hallazgo como uno de los descubrimientos más importantes, similar a las Momias de Chinchorro, las más antiguas del mundo (9.000 años).

Sin embargo, este hallazgo tan importante, que nos marcaría como una de las zonas de mayor interés en el mapa arqueológico mundial, a 17 años de su descubrimiento no ha sido debidamente valorado por las autoridades e instituciones correspondientes, encontrándose el cementerio en total abandono, sometido a saqueos y expuesto a los daños producidos por el clima y el paso del tiempo, quedando a medio camino cualquier iniciativa de recuperación.

Reconociendo el enorme potencial arqueológico, de investigación y desarrollo de un turismo cultural sustentable, el arquitecto José Miguel Mardones del Estudio Archmotion se encuentra trabajando desde 2013 en una cruzada por revalorizar este gran descubrimiento, sacarlo del olvido y visibilizar ante las autoridades nacionales las posibilidades de convertirlo en un debido representante de nuestra identidad.

El arquitecto enfatiza su preocupación señalando que “todos los restos han debido trasladarse a otras regiones al no existir localmente un espacio que logre mantener y difundir los recursos arqueológicos y actualmente el sitio se encuentra en completo abandono, expuesto al saqueo. Se han encontrado incluso subastas de momias milenarias en internet, debido en gran medida al escaso interés de nuestro país en promocionar una agenda que permita poner en valor los monumentos arqueológicos”.

Precisa que “en diferentes audiencias que hemos desarrollado con autoridades regionales, como senadores, diputados, consejeros regionales, intendente, seremi de cultura y oficina regional del Consejo de Monumentos, no hay mayor interés por proteger y poner en valor el sitio, salvo la instalación de un cartel y un cierre perimetral que a la fecha de hoy no se ha ejecutado, convirtiendo al lugar en un basural a pesar de la recomendación de científicos para avanzar en investigaciones”.

Agrega que la autoridad públicamente ha delegado el resguardo y cuidado del sitio a los propios vecinos, en una especie de cooperación informal comprometiéndolos en “llamar en caso de robo o daños”, una pseuda protección participativa un tanto escandalosa considerando la magnitud del hallazgo, su enorme potencial y necesidad de infraestructuras para su resguardo, promoción y transmisión cultural.

Desde su experiencia, José Miguel Mardones da cuenta de las potencialidades que existen en Tutuquén y que la institucionalidad nacional ha ido dejando en el olvido, no pudiendo así hasta el momento obtener el apoyo profesional y económico necesario para concretar alguna propuesta.

Mardones destaca que el 2013 hubo una primera respuesta positiva de las autoridades, cuando la Corporación Cultural Orígenes contactó a su Estudio Archmotion para desarrollar diferentes iniciativas para la transmisión de la cultura indígena, y entre estas, el cementerio de Tutuquén. Es así como el 2014 se logró obtener comodato del sitio para el desarrollo de iniciativas para proteger el lugar como también su difusión, proyectando diferentes infraestructuras para la conservación del cementerio, la investigación y difusión del recurso arqueológico, como también obtener financiamiento gubernamental y apoyo internacional como Unesco y Naciones Unidas.  

Sin embargo, explica que este apoyo no se concretó, ya que a los pocos meses de firmado este comodato, el convenio fue rescindido de manera anticipada por el Ministerio de Bienes Nacionales, además de la denuncia al Consejo de Monumentos Nacionales por excavaciones no autorizadas, plantación de árboles nativos y el encendido de fogatas en el lugar por parte de la Comunidad Indígena de Sarmiento y al Centro de Investigación Mapuche Weliwenkium, estableciéndose una pugna de comunidades locales por el sitio, incluyendo la Municipalidad de Curicó. 

Para Mardones la falta de una agenda pública que permita la protección y difusión del Monumento Arqueológico de Tutuquén no solo evidencia una escasez de infraestructura en el lugar sino en toda la región, ya que con una población por sobre el millón de habitantes, actualmente existen solo dos museos operativos con algún grado de relevancia, previo a la pandemia y estallido social.

“Es así como nuestro estudio ha presentado a diversas autoridades propuestas concretas para solucionar este déficit y en particular 3 proyectos viables de infraestructura para Tutuquén: Un Centro de Contemplación In-Situ que logre la protección del cementerio; un Centro de Investigación Arqueológica del Maule que permita el desarrollo científico sin necesidad de trasladar muestras a otras regiones; un Museo Arqueológico y de Cultura Indígena que, de manera integradora, logre poner en valor la colección arqueológica y la cultura de los pueblos originarios de Chile en simultáneo”, precisa el profesional.

Todas estas propuestas, indica, “fueron diseñadas tras un completo estudio del contexto de la cultura indígena, bajo la premisa de que en vista de un acontecimiento tan importante desde el punto de vista cultural como también arqueológico, cualquier intervención en el lugar debe ser realizada con la rigurosidad pertinente, no solo en lo que se interviene, sino también en cómo se interviene”.

Mardones destaca que a pesar de no obtener la necesaria atención de las autoridades locales, sus propuestas sí lo han logrado con organismos internacionales, como su participación en catálogo YALA de La Biennale di Venezia en Italia y la Prince Claus Fund de Holanda para establecer alianzas de apoyo y financiamiento.

Pese a no obtener una respuesta positiva final de las instituciones nacionales, el arquitecto señala que “ponemos a disposición estos proyectos para establecer una agenda pública concreta que permita el resguardo de los sitios arqueológicos, su investigación y promoción, a la espera de financiamiento y gestión institucional para, al implementarlos, generar un aporte a la cultura, la ciencia y el desarrollo de un turismo arqueológico con proyección global, pero con rentabilidad local”.

Por ello, José Miguel Mardones hace un llamado urgente por apoyo para la concreción de alguna propuesta que revitalice el valor del cementerio indígena de Tutuquén, dando cuenta de que la oportunidad es ahora, antes de que el sitio siga enfrentando más daños irreparables.

Estudiantes chilenos logran el primer lugar de su categoría en la RoboCup 2021

Diseñar y programar el sistema de control de un robot Toyota HSR fue el desafío que tuvo que desarrollar UChile Peppers, equipo a cargo del profesor Javier Ruiz del Solar, director del AMTC de la U. de Chile, y que representó a la Casa de Bello en la RoboCup 2021. Pero no solo eso, el desafío consistía en cumplir con una serie de pruebas: recoger objetos que están desordenados en una habitación para dejarlos en su lugar correcto, echar a la basura los objetos desconocidos y entregar a una persona virtual un objeto específico.

Debido a la pandemia de covid-19 la RoboCup de este año no se realizó de forma presencial, de allí su designación de “RoboCup Worldwide”. Por ello, los participantes debieron enviar vía Internet el código con el sistema de control para el autómata, que fue luego ejecutado en un “robot virtual”, es decir, una simulación.

“Usamos Docker. Teníamos una máquina virtual que simulaba al robot. En esta máquina nosotros debimos instalar un paquete que contenía el código de nuestro sistema de control, que luego era ejecutado por los organizadores para controlar al robot. Tras esa ejecución se calculaban los puntos por la prueba y nos entregaban los resultados”, explica Rodrigo Salas, integrante del equipo.

El resultado demandó un gran esfuerzo para los estudiantes, cuenta Rodrigo Salas. “En la semana final pasábamos de largo trabajando toda la noche porque escribíamos código hasta las cinco de la mañana, cuando se cerraba la ventana para enviarlo por la diferencia de zona horaria. Tres horas después nos reuníamos con los jueces, una reunión de Zoom de 50 personas en donde todos los equipos estaban presentes. Entonces la adrenalina no nos dejaba dormir”, detalla.

“Aprendimos demasiado con esta competencia. Al empezar, cada uno sabía su propio tema: yo diseñaba las máquinas de estado para controlar al robot, otro compañero programaba la localización y navegación, otro se encargaba del sistema de visión y otros dos trabajaban en el control del brazo y la manipulación de objetos. En la última semana terminamos mezclándonos y al final todos trabajábamos en todas las áreas”, sostiene.

Este triunfo corona el camino que ya ha recorrido por años el equipo UChile Peppers en la RoboCup. En 2019, último año en que se había realizado el torneo (en 2020 no se efectuó por la pandemia de covid-19), el equipo obtuvo el segundo lugar en la misma categoría y en 2018 lograron el tercer lugar.

El equipo de la U. de Chile estuvo integrado por los estudiantes Rodrigo Salas, Eduardo Loayza, Juan Pablo Cáceres, Felipe Valenzuela, Fernando Feliú y Nicolás Marticorena, y fue apoyado por los investigadores del AMTC Isao Parra, Daniel Cárdenas y Patricio Loncomilla.

Proyecto universitario busca restaurar el bosque nativo de lenga en Aysén

La lenga es uno de los bosques nativos chilenos más extensos a nivel nacional y se encuentra desde la Región del Maule, en la zona alta de la Cordillera de los Andes, hasta el Cabo de Hornos. En la Región de Aysén, particularmente a partir de la década de 1940 con la llegada de colonizadores, se quemaron cerca de tres millones de hectáreas de bosques de esta especie, con el fin de habilitar campo para el desarrollo de actividades agrícolas, especialmente ganadería.

A mediados del siglo pasado, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) comenzó a realizar esfuerzos para reforestar con plantaciones de especies exóticas, principalmente para estabilizar los suelos que se encontraban con signos de degradación.

“Actualmente, la Región de Aysén cuenta con más de 32 mil hectáreas (ha) de plantaciones forestales con especies exóticas y más de mil ha de bosques mixtos, siendo las principales especies utilizadas las coníferas Pinus contorta, P. ponderosa, P. sylvestris y Pseudotsuga menziesii. La Reserva Nacional Coyhaique es una zona montañosa que genera agua, por lo tanto, necesitaba de árboles”, sostuvo el profesor Álvaro Promis, académico de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza (CFCN) de la U. de Chile.

A principios de este siglo, Conaf comenzó un proyecto, explica el profesor Promis, ya que las plantaciones de coníferas estaban grandes y maduras para ser taladas. “Las cortaron y esa materia prima sirvió para iniciativas de apoyo social a sectores de la población más vulnerable, como la construcción de muebles, leñeras, camas”, afirmó.

De acuerdo a la literatura, las plantaciones forestales exóticas, como las coníferas en monocultivos, modifican y reducen funciones ecosistémicas, tales como el microclima, la estructura y la diversidad de especies; por lo que había que diversificar la reforestación. En este sentido, se realizó un proceso participativo con las comunidades aledañas a la Reserva Nacional Coyhaique, las que querían recuperar su patrimonio natural con plantaciones de bosque nativo de lenga.

“La restauración, a través de la conversión de plantación a bosque nativo, se han realizado a través de aberturas parciales al dosel arbóreo; principalmente a través de fajas, cortas de protección y tala rasa. Posteriormente, para restituir las condiciones vegetales originales, se han realizado plantaciones con especies arbóreas de estos bosques, tales como Nothofagus pumilio, N. domebyi y N. antarctica”, explicó el profesor Promis, señalando que estas actividades no han sido evaluadas con precisión.

Por otro lado, advierte el académico, no se han probado actividades como la siembra directa ni la incorporación de especies arbustivas, lo que podría disminuir los costos y favorecer el proceso de restauración.

El proyecto del Fondo Investigativo de Bosque Nativo (FIBN) 032/2019 de Conaf, “Evaluación de prácticas de conversión que favorezcan la restauración de bosques del tipo forestal Lenga en plantaciones de coníferas exóticas”, liderado por el profesor Promis, centra su investigación en encontrar la mejor fórmula para permitir el desarrollo de esta especie de bosque nativo.

“La plantación de lenga es una actividad de alto costo económico, frente a ello, una posibilidad es sembrar semillas. En ese contexto, este proyecto plantea descubrir en cuáles condiciones ambientales se desarrolla mejor la planta de lenga, se adapta, sobrevive y tiene un crecimiento adecuado a partir de la germinación”, puntualizó el profesor Promis, destacando que se trata de una iniciativa innovadora por el objetivo y, a su vez, muy emblemática, por el significado de recuperar el bosque nativo para las comunidades de la zona.

Dependiendo de las especies, una plantación puede costar desde el medio millón hasta los diez millones de pesos aproximadamente por hectárea. Siendo más económica, la estrategia de que el bosque se desarrolle a partir de la germinación, se debe encontrar la conjugación ideal de condiciones ambientales de cantidad de luz, temperatura y humedad, entre otras; así como también factores de seguridad para proteger la semilla.

“Las semillas se las comen principalmente los ratones, liebres, zorros, pájaros, roedores en general. En la Reserva Nacional Coyhaique hay mucha presencia del ratón cola larga. Una de las hipótesis del proyecto es que la hojarasca, capa de hoja caída que se forma sobre el suelo, del mismo bosque de lenga, podría servir de escudo natural para las semillas y así permitir su germinación y crecimiento, pero la de Pino podría afectar negativamente”, aclaró el profesor Promis, advirtiendo que aún hay más factores que inciden en el éxito del crecimiento de una planta, por lo que se trata de un proceso complejo poder romper el periodo de latencia de la semilla y que la planta alcance un crecimiento que le permita convertirse en un árbol.

Para la realización del proyecto se trabaja en ensayos experimentales en la misma Reserva y en laboratorio, con un equipo en el que también participan el profesor Daniel Soto, académico de la Universidad de Aysén, la ingeniera forestal Andrea Ríos y estudiantes de la CFCN que están realizando su tesis sobre el tema. Además de semillas de lenga, se está evaluando la germinación y crecimiento de otras especies nativas de la zona como calafate, maitén, notro, coñires y coigüe.

Como parte del proyecto y con el fin de involucrar a la comunidad en la recuperación de su patrimonio natural, escuelas, organizaciones sociales y vecinales, guardaparques y quienes tengan interés, podrán participar de los talleres de educación ambiental que se ofrecerán sobre ecosistema, colecta de semilla, identificación de las plantas del sector, entre otros aspectos claves que promuevan la conservación de las especies de bosque nativo y la biodiversidad que alberga

Astrónomas de la U. de Chile realizan hallazgo clave sobre la formación de planetas gigantes

El proceso de formación de sistemas planetarios como nuestro Sistema Solar es un terreno en el que aún existen múltiples interrogantes. Uno de estos enigmas fue abordado por la astrónoma egresada de la Universidad de Chile, Teresa Paneque, investigadora que en su tesis de magíster estudió a Elias 2-27, un sistema súper masivo -a 378 millones de años luz de la Tierra- compuesto por una joven estrella, cuyo tamaño es cercano a la mitad de nuestro Sol, y un disco de polvo y gas en torno a ella que dará origen a planetas. Una de las particularidades de este sistema localizado en la Constelación de Ofiuco que motivó su análisis fue la estructura espiral que siguen sus partículas de polvo, característica que ahora se entiende como consecuencia de inestabilidades gravitacionales.

Este fue el foco del trabajo realizado por Teresa Paneque junto a la astrónoma y profesora de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, Laura Pérez, un proceso que contó además con la colaboración de investigadores de ALMA, del Observatorio Europeo Austral (ESO), del Instituto Max Planck de Astronomía y de las universidades de Milán, Georgia, Leicester, Harvard y Cambridge. La investigación de la joven astrónoma, que actualmente tiene 23 años y cursa su doctorado en el Observatorio Europeo Austral y la Universidad de Leiden, comenzó en el 2018 con el análisis de observaciones recogidas por un proyecto ALMA liderado por la profesora Pérez, quien fue la primera persona en detectar la estructura espiral del sistema en el año 2016.

El trabajo de Teresa Paneque permitió la publicación de dos artículos en la prestigiosa revista The Astrophysical Journal. El que lidera ella junto a la profesora Pérez, “Spiral Arms and a Massive Dust Disk with non-Keplerian Kinematics: Possible Evidence for Gravitational Instability in the Disk of Elias 2-27”, presenta los resultados del estudio sobre la estructura espiral del disco protoplanetario de Elias 2-27. El segundo artículo, liderado por la egresada de la Universidad de Milán y actual investigadora de la École Normale Supérieure de Lyon, Benedetta Veronesi, titulado “A dynamical measurement of the disk mass in Elias 2-27”, corresponde a un estudio a partir del cual se midió la densidad y la masa del disco, trabajo que confirmó otra de las predicciones para los sistemas inestables gravitacionalmente.

La pregunta central del estudio consistió en averiguar la razón de la existencia de espirales en el disco protoplanetario de Elías 2-27. En su análisis, Teresa Paneque y los colaboradores de este trabajo plantean que el comportamiento de las partículas que integran este sistema no solo es determinado por la influencia de su estrella central, sino también por la masa acumulada de su disco de polvo y gas. Esta masividad generaría inestabilidades gravitacionales cuya consecuencia son las estructuras con forma de espiral.

Estas inestabilidades gravitacionales “habían sido ampliamente estudiadas desde la teoría y las simulaciones, pero es la primera vez que tenemos evidencia observacional robusta de que están ocurriendo en un sistema. Es como pillar al sistema con ‘las manos en la masa’” explica la astrónoma de la Universidad de Chile, quien señala que -de acuerdo a simulaciones y modelos teóricos- las inestabilidades gravitacionales serían procesos relevantes cuando la masa del disco de un sistema es más del 10 por ciento de la masa de su estrella. En este caso, el análisis consignado en ambos artículos plantea que Elias 2-27 tendría una masa en torno al 20 por ciento. “En general, según lo que observamos en otros sistemas, estos discos son menos de un 1 por ciento del material de la estrella”, agrega Teresa Paneque.

La investigadora plantea además que a medida que un disco se va haciendo más masivo la cantidad de espirales se reduce y se pueden observar de manera más definida, tal como ocurre en Elias 2-27. Por otra parte, describe que este sistema tendría un tamaño que excede varias veces a nuestro Sistema Solar. “Las espirales de Elias 2-27 se extienden sobre las 200 Unidades Astronómicas, cerca de ocho veces más lejos de lo que está Neptuno de nuestro Sol”, detalla.

Respecto a la importancia de esta investigación, la profesora Laura Pérez enfatiza que esta investigación, realizada con datos del radiotelescopio ALMA, “nos mostró que este objeto es único: pudimos observar por primera vez varias de las predicciones respecto de inestabilidades gravitacionales, desde el atrapamiento de granos de polvo en sus brazos espirales a la cinemática perturbada del disco que cambia cerca de las regiones espirales”.

Teresa Paneque afirma que este hallazgo aporta información clave para entender mejor los procesos de formación de planetas en estos espirales, un entorno que además sería propicio para el surgimiento de planetas gigantes como Júpiter. “Para formar planetas pensamos que hay dos mecanismos principales. Uno es la acreción de pequeñas partículas que se van juntando y originan planetas rocosos como el nuestro, y luego están las inestabilidades gravitacionales, que las simulaciones predicen que son muy eficientes para formar planetas gigantes. Como este disco está bajo ese proceso, lo que uno esperaría es que estas espirales se fragmenten y formen planetas gigantes. De todas maneras, esto no excluye la posibilidad de que también se formen planetas pequeños”, especifica.

La profesora Laura Pérez, en tanto, destaca que “estudiar un disco así nos permite avanzar en la comprensión de esta forma distinta de formar planetas, y de la cual existen pocas observaciones, pues al parecer es bastante inusual”. En este sentido, agrega que conocer la estructura, dinámica y química de estos discos protoplanetarios permitirá comprender cada vez más sobre el proceso de formación de los planetas. “Hay una ‘avenida’ para formar planetas que ha sido predicha, pero de la cual tenemos muy poca evidencia observacional: La formación planetaria a través de inestabilidades gravitacionales en un disco masivo, donde gracias a la gran gravedad del mismo disco este se fragmenta en regiones que colapsan y pueden formar planetas gigantes”.

La joven astrónoma de la Universidad de Chile plantea además que esperan que surja un sistema planetario desde este disco de polvo y gas en un máximo de 10 millones de años. “Eso es poco en la escala temporal de las estrellas, nuestro sol va a vivir por 12 mil millones de años, entonces, 10 millones de años en verdad es muy poco, pero es mucho para nosotros como humanos. Para comprender mejor lo que puede suceder hoy solo podemos combinar la mayor cantidad de observaciones posibles entre distintos instrumentos muy buenos, como los que usamos, en este caso ALMA”.

Pese a este importante avance científico, que establece un puente entre la teoría sobre las inestabilidades gravitacionales y la observación empírica del fenómeno, aún existen muchas interrogantes sobre esta materia. Actualmente, la astrónoma de la U. de Chile realiza su Doctorado en la ESO y su primer proyecto de investigación abordará la composición molecular de este disco. “Queremos entender cuáles son los ‘ingredientes’ primordiales para formar planetas, conocer su reservorio químico y ver sus diferencias y semejanzas con otros discos protoplanetarios. Esto permitiría también aportar en el conocimiento sobre el desarrollo de la vida en los planetas”, comenta.

Desarrolladores de software y administradores de sistemas son las profesiones digitales más demandadas en Chile

Para tomar buenas decisiones laborales es importante contar con buena información. Es por esto que el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, junto a sus socios estratégicos en el proyecto Fundación Telefónica Movistar y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), puso a disposición de todos los chilenos el portal DestinoEmpleo.cl.  En el sitio, las personas pueden encontrar cuales son las ocupaciones más demandas -tanto las denominadas tradicionales como las digitales- en base a las ofertas publicadas en diferentes bolsas de empleo como la Bolsa Nacional de Empleo (BNE.cl), Chiletrabajos.cl y Laborum.cl.

Además, en el portal, las personas podrán ver una radiografía al mercado laboral chileno. Por ejemplo, cuales son los sectores productivos que más trabajadores tienen, el porcentaje de la participación femenina en cada una de ellas, el tipo de contrato que tienen e incluso ver la situación particular en cada una de las 16 regiones del país, entre otras estadísticas, según los datos del Seguro de Cesantía y la última encuesta Casen.

Para el subsecretario del Trabajo, Fernando Arab, “DestinoEmpleo entrega orientación actualizada y en línea acerca de las actividades laborales más demandadas en el país, separadas por región, sector productivo u ocupación, constituyendo un tremendo aporte en la búsqueda de mejores oportunidades para los trabajadores”.

Si observamos las profesiones digitales más buscadas, en las diferentes Bolsas de Empleo a abril del 2021, los Desarrolladores de Software son los más necesitados por las empresas. En segundo lugar, están los Administradores de Sistemas, seguidos por los Digital Project Manager, los Especialistas en Marketing Digital, los Consultores TIC y los Desarrollares Web y Multimedia, entre otros (Ver gráfico 1). Si bien la gran mayoría de estas ofertas se concentran en la Región Metropolitana (85,5%) hay vacantes en todas las regiones del país.

Según la información de la última Casen, los “creadores y analistas de sistemas informáticos” -que agrupa a varias de estas ocupaciones- registran una mediana salarial de $1,1 millón, comprendiendo una participación femenina de sólo un 22,1%.

El portal DestinoEmpleo.cl también entrega información respecto a las habilidades digitales más buscadas por los empleadores. Aquí lo más necesitado son los conocimientos en Java, JavaScript, Cloud Computing, HTML, entre otros (Ver gráfico 2). 

“Las actividades digitales sin duda constituyen no solo los empleos del futuro, sino que también y más importante, los empleos del presente, y así queda claro de revisar cuáles son las ocupaciones más demandadas hoy a nivel nacional en las diferentes bolsas de empleo”, finalizó señalando el subsecretario Arab.

Chile comienza una nueva era espacial con la puesta en marcha de 10 satélites nacionales

“Hoy es un día muy importante porque Chile comienza una nueva era espacial. Estamos anunciando la implementación de un Sistema Nacional Satelital de 10 satélites, 8 de ellos fabricados en Chile, que será un notable aporte al desarrollo científico y tecnológico nacional, la Defensa y la sociedad civil. Este sistema, además, tendrá acceso a constelaciones internacionales de cerca de 250 satélites”, afirmó el ministro de Defensa Nacional, Baldo Prokurica, al poner oficialmente en marcha un proyecto satelital que anunció el Presidente Sebastián Piñera en 2019.

Desde ese momento se inició un trabajo interministerial e interinstitucional y un proceso de licitación internacional, a cargo de los ministerios de Defensa y Ciencias y Tecnologías, junto a profesionales de la Fuerza Aérea de Chile, en que participaron 45 empresas de todo el mundo, y que culminó con la adjudicación al consorcio israelí ImageSat International (ISI), con un contrato de cinco años.

El nuevo Sistema Nacional Satelital permitirá a Chile disponer no solo de un satélite como ha sido hasta la fecha, sino de una verdadera “constelación” de 10 nuevos satélites que reemplazarán al “FASatCharlie” que ya hace más de cuatro años cumplió su vida útil. A 2025 se contempla poner en órbita tres minisatélites de menos de 100 kilos cada uno y otros siete microsatélites.

La empresa “Space X” será la encargada de poner en órbita los 10 satélites. El proyecto considera poner en el espacio entre 2021 y 2024 los satélites Fasat Delta, Fasat Echo 1 y Fasat Echo 2. Los otros 7 satélites más pequeños, de entre 12 y 13 kilos, se lanzarán de la siguiente forma: uno en 2023, tres en 2024 y tres en 2025.

Otro tema muy relevante para el país es que ocho de los 10 satélites serán construidos íntegramente en Chile, por técnicos e ingenieros nacionales pertenecientes a la Fuerza Aérea y también a varias universidades del país, anunció el ministro Prokurica.

Para operar estos satélites se inaugurará en 2022 en Cerrillos el nuevo Centro Espacial Nacional (CEN). Allí habrá un laboratorio especializado en la fabricación de satélites y cargas útiles; un centro de emprendimiento e innovación espacial; el centro de control de misión espacial y otro centro destinado al análisis y procesamiento de la información geoespacial, informó Prokurica.

Además, en Antofagasta, Santiago y Punta Arenas se levantarán estaciones de monitoreo de la información que transmitan estos satélites, lo que nos permitirá contar con una mayor gama de imágenes recibidas con mayor frecuencia y a un menor costo.

Junto con el SNSat, se está avanzando en el desarrollo de la estructura administrativa para el Sistema Espacial Nacional, que incorporará una nueva institucionalidad que permita una coordinación e integración efectiva entre distintos servicios públicos, y la participación permanente del mundo académico y el emprendimiento nacional en materias espaciales.

Chile superó los 16 millones de dosis administradas de vacuna contra SARS-CoV-2

El ministro de Salud, Enrique Paris, informó que “se han administrado 16.059.122 de dosis de vacuna contra COVID-19. De los cuales 8.765.052 son personas con primera dosis y 7.294.070 son personas vacunadas que ya completaron sus dos dosis”.

El ministro Paris señaló que “la población objetivo es 15.200.840 de personas, donde un 57,7% de la población se ha vacunado con primera dosis y un 48% de la población se ha vacunado con segunda dosis”.

De acuerdo con los datos entregados por el Departamento de Estadística e Información de Salud, hasta ayer martes 11 de mayo, hasta las 19.59hrs, se inmunizaron 183.262 personas, de los cuales 102.319 son primera dosis y 80.943 con segunda dosis.

El jefe de la cartera detalló además que “3.013.247 personas mayores de 60 años y más han participado en la campaña. Respecto al género, el 53,8% de los inoculados corresponde a mujeres y el 46,1% son hombres”.

<El ministro Paris hizo un especial llamado a la población a seguir con el proceso de vacunación según el calendario, “mientras continuamos con la inoculación, la ciudadanía debe mantener las medidas de autocuidado porque por ahora siguen siendo las más efectivas para evitar nuevos contagios”.

Académicos destacan el legado del fallecido biólogo y filósofo Humberto Maturana

Este jueves, a la edad de 92 años, falleció el destacado biólogo, filósofo y escritor chileno, Humberto Maturana, galardonado en 1994 con el Premio Nacional de Ciencias. Al respecto, el académico del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago, Maximiliano Salinas, destacó haber podido compartir con él en vida.

“Su apuesta fue una saludable invitación a pensar la humanidad desde aspectos olvidados o escamoteados, como el amor y el juego”, apuntó. “Su invitación al conocimiento de la humanidad desde estas dimensiones fue un permanente desafío para nuestra disciplina, tantas veces más impresionada por las expresiones y las huellas de la cultura patriarcal en la historia”, sostuvo.

El doctor en teología comenta que Maturana colaboró con uno de sus equipos de trabajo y participó en la presentación del libro ‘Lo que puede el sentimiento. El amor en las culturas indígenas y mestizas en Chile y América del Sur, siglos XIX y XX’, del cual Salinas es coautor junto a Jorge Rueda, Consuelo Hayden y Daniel Sierra.

“Nos animó, y nos lo sigue haciendo, a imaginar un mundo imprevisto, como fue su ofrecimiento a integrarse a la investigación historiográfica. Un sabio a toda prueba. Reitero la alegría de su presencia que su deceso no detiene. ¡Una honra para Chile y para todo el mundo!”, enfatizó el profesor de la Usach.

Por su parte, la académica del Departamento de Filosofía de la U. de Santiago, doctora en filosofía y experta en bioética, Diana Aurenque, resaltó el legado de Maturana en conversación con el programa Estación Central de Radio Usach. “Demostró lo fundamental del respeto y productividad que puede tener la interdisciplina”, sostuvo. 

“Uno de sus aportes más importantes es esta apertura de no pensar la vida desde teorías estrictamente biológicas”, agregó la filósofa. “Tomó conceptos que para la ciencia eran abstractos y hoy son útiles para explicar cómo funcionan los organismos vivos y hasta el sistema neurológico”, detalló.

Finalmente, Aurenque resaltó que “desde su reflexión como biólogo y científico, uno de los pilares que tiene es que la objetividad y la verdad no existen. Él era un intelectual comprometido con su entorno, que dialogaba con la realidad y, en ese sentido, era profundamente político”. Maturana fue nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de Santiago de Chile en 2009.