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Ciencia, arte y memoria pública en el Día de los Patrimonios 2025

Durante tres intensos días la Universidad de Chile abrió sus puertas para conmemorar una nueva versión del Día de los Patrimonios, sumándose con entusiasmo a esta fiesta nacional bajo el lema “Construyendo legados desde lo público”. Más de 16 mil personas participaron en decenas de actividades gratuitas organizadas por sus distintas unidades académicas, con recorridos patrimoniales, conciertos, talleres, teatro, exposiciones y espacios interactivos que permitieron al público reconectarse con la memoria histórica y cultural del país a través de la primera universidad de la República.

Desde la Casa Central, pasando por facultades, museos y centros de investigación, la Casa de Bello impulsó una programación diversa y descentralizada, fortaleciendo su compromiso con la educación pública y el patrimonio compartido. Pilar Barba, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, enfatizó el sentido de comunidad que se genera en estas jornadas: “Nos emociona conectarnos con personas de todas las edades que vienen a reconocerse en una historia común que nos une hasta hoy”. El director de Extensión, Fabián Retamal, subrayó la emoción de ver a cientos de personas recorriendo espacios simbólicos, valorando no solo un patrimonio universitario, sino nacional.

La Casa Central fue epicentro de una serie de actividades emotivas y educativas. Más de 700 personas recorrieron su edificio patrimonial, incluyendo el Salón de Honor, el despacho de Rectoría y la Sala Museo Gabriela Mistral, donde se exhibió la colección de conchas de Pablo Neruda. Una recreación del discurso fundacional de Andrés Bello y una presentación de la Orquesta de Jóvenes de Santiago en el Patio Domeyko cerraron la jornada con una fuerte carga simbólica.

En paralelo, otras facultades y espacios patrimoniales replicaron la experiencia en sus propias sedes. En la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, el Departamento de Astronomía recibió a más de 8.500 personas en Cerro Calán, en uno de los eventos más multitudinarios de su historia. Familias completas se maravillaron con los telescopios y escucharon la esperada charla magistral de José Maza: “Somos polvo de estrellas”.

En la Facultad de Medicina, las actividades se extendieron al Museo Nacional de Medicina, el Campus Eloísa Díaz y el histórico Auditorio Anatómico. Por primera vez, se incorporó interpretación en lengua de señas, destacando el esfuerzo de accesibilidad. Los visitantes conocieron la historia de la anatomía en Chile, presenciaron clases reales y recorrieron espacios claves como la antigua Escuela de Enfermería, afectada por un incendio en 1948. Para el director del Museo de Anatomía, Julio Cárdenas, esta fue una experiencia profundamente educativa y transformadora, marcada por la participación activa de estudiantes y académicos.

En la Facultad de Derecho, más de 300 personas recorrieron sus instalaciones en Pío Nono 1, con visitas guiadas y autoguiadas, espacios para niños, proyecciones audiovisuales y música en vivo a cargo del Coro Lex y la Camerata. En Ciencias Sociales, estudiantes de Antropología realizaron un taller de arqueología para niños y visitas guiadas por los depósitos del Área Patrimonial.

El Teatro Nacional Chileno también se sumó, permitiendo a los asistentes descubrir la historia del teatro universitario, sus camarines y la memoria viva de figuras icónicas como Víctor Jara y Bélgica Castro. Claudio Martínez, subdirector económico del TNCh, guió personalmente los recorridos, repasando los orígenes del teatro desde su fundación como Teatro Experimental.

Los museos de la Universidad también vibraron con actividades masivas. En el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), las sedes de Parque Forestal y Quinta Normal reunieron a más de 16 mil visitantes entre recorridos, danza y exposiciones. El Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago, en GAM, ofreció talleres de arte textil, silbatos en greda y visitas mediadas a exposiciones interactivas.

El Museo de Química y Farmacia cerró con una propuesta que combinó ciencia y patrimonio en clave lúdica y pedagógica. Talleres como “Burbuja de glicerina” y “Pasta de dientes de elefante” cautivaron al público infantil, mientras que exposiciones científicas y charlas sobre inteligencia artificial, compuestos moleculares y farmacoterapia acercaron investigaciones de frontera a toda la comunidad.

En la Sala Isidora Zegers, el conjunto Cuncumén rindió un emotivo homenaje musical a Mariela Ferreira, su histórica directora, reviviendo canciones patrimoniales que reflejan el alma del país.

Con esta masiva participación, la Universidad de Chile reafirmó su rol como institución pública que custodia, produce y difunde el conocimiento y la memoria colectiva del país. El Día de los Patrimonios no solo fue una celebración simbólica, sino una oportunidad concreta de encuentro intergeneracional y democratización cultural.

Visa Waiver en riesgo por tensiones políticas y cooperación judicial

La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos reactivó las alarmas en torno al futuro del Visa Waiver Program (VWP) para Chile, un beneficio vigente desde 2013 que permite a los chilenos ingresar sin visa tradicional al país norteamericano por viajes cortos. Si bien no existe aún una señal oficial de suspensión, las tensiones políticas y migratorias del nuevo ciclo presidencial abren interrogantes sobre su continuidad.

La preocupación no es nueva, pero se ha agudizado tras recientes declaraciones de figuras clave como el fiscal del Condado de Orange, Todd Spitzer, y el senador republicano Marco Rubio. Ambos han puesto sobre la mesa uno de los principales cuestionamientos: la supuesta falta de colaboración del Estado chileno en el intercambio de información penal, lo que podría facilitar la entrada de personas con antecedentes delictuales a territorio estadounidense. Este tipo de críticas, asociadas a medidas más duras en materia migratoria y a un discurso de seguridad reforzado, podrían escalar en los próximos meses.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, sin embargo, descartan un riesgo inminente. Aseguran que se mantiene un diálogo diplomático fluido con Estados Unidos y que cualquier eventual modificación al programa sería comunicada oportunamente por canales formales. Por ahora, insisten, no hay ninguna indicación concreta de que la permanencia en el VWP esté siendo revocada o condicionada a corto plazo.

Pero más allá del clima oficial, el sector privado empieza a moverse. Desde AIM Global, consultora especializada en procesos migratorios, hacen un llamado a la calma, pero también a la anticipación. Su gerenta general, Caterina Utili, señala que aunque no existe notificación formal de suspensión, conviene estar informado y explorar opciones alternativas, como las visas EB-5 o E-2, dirigidas a inversionistas o emprendedores. “Hoy, más que nunca, es importante no depender de un solo camino”, explica.

Este tipo de visas, si bien implican requisitos económicos elevados, ofrecen una vía segura y legal hacia la residencia en Estados Unidos. Utili añade que muchas personas esperan hasta el último momento para informarse, lo que podría convertirse en un riesgo si el VWP llegara a suspenderse de manera repentina. .

La permanencia de Chile en este beneficio migratorio dependerá de una combinación de factores técnicos; como la reciprocidad en materia de seguridad y justicia, y de decisiones políticas que, con Trump de nuevo en la Casa Blanca, podrían virar hacia un enfoque más restrictivo. Mientras tanto, la incertidumbre está instalada.

El dilema ecológico de ser amable con un chatbot

Saludar, decir “por favor” o terminar con un “gracias” parece una cortesía mínima, casi automática, en cualquier conversación. Pero cuando estas palabras son dirigidas a una inteligencia artificial como ChatGPT, podrían tener un efecto inesperado: mejorar la calidad de las respuestas. Al menos eso sugieren investigadores y especialistas en tecnología del lenguaje, que observan cómo la forma en que se formula una consulta; el llamado prompt, puede influir en la precisión y profundidad de la respuesta generada por un modelo de lenguaje.

Según Gustavo Alcántara, académico en Telecomunicaciones y Aplicaciones de la Universidad de Santiago, estudios recientes muestran que un tono más cordial y emocional puede generar mejores resultados. Cita una investigación de la Universidad de Waseda, que demuestra cómo la cortesía al interactuar con modelos LLM (Large Language Models) no solo mejora la interacción, sino que reduce la tasa de errores. Estos sistemas, como ChatGPT, operan a partir de complejos procesos de aprendizaje profundo que dependen de matices lingüísticos para entender lo que se les pide. Y ahí es donde las fórmulas amables parecen marcar una diferencia.

Esta hipótesis; casi contraintuitiva, sugiere que las emociones humanas no solo hacen más llevaderas las conversaciones con máquinas, sino que también pueden afinar sus capacidades cognitivas artificiales. Decir “¿Podrías explicarme, por favor?” no es solo un gesto de buena educación: es también una estrategia que puede sacar lo mejor del algoritmo.

Pero esta amabilidad no es gratis. O, mejor dicho, tiene un costo invisible que va más allá del tiempo o el estilo. Como advierte Alcántara, esta manera más personalizada y emocional de interactuar con sistemas como ChatGPT podría implicar un mayor consumo energético. “Cada vez que el sistema tiene que analizar más profundamente un mensaje cargado de matices emocionales o personalizados, se intensifica su procesamiento, lo que puede elevar el uso de energía”, explica.

OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, estima que el entrenamiento de su modelo GPT-3 demandó más de 1.287 MWh, una cifra significativa si se considera el volumen masivo de usuarios que interactúan con el sistema a diario. Y aunque una simple pregunta parezca inofensiva en términos ambientales, cuando millones de personas lo hacen constantemente, y de forma extensa o emocional, el impacto acumulativo se vuelve más preocupante.

Además, este procesamiento intensivo requiere sistemas de refrigeración de alto consumo hídrico en los centros de datos, lo que suma otra capa de tensión ambiental. En un contexto global de crisis climática y escasez de agua, esta huella ecológica no puede pasarse por alto.

Así, la paradoja queda planteada: ser amable con la inteligencia artificial mejora la interacción, pero también puede contribuir a una carga ambiental más pesada. ¿Estamos dispuestos a asumir ese costo por una respuesta mejor formulada? ¿O deberíamos repensar cómo y cuándo usamos estos recursos tecnológicos?

La relación entre humanos e inteligencias artificiales está lejos de ser neutral. Hasta un “hola” bienintencionado puede tener consecuencias insospechadas.

Chile busca saldar su deuda con los intérpretes musicales en la era digital

La muerte del legendario cantante Patricio Zúñiga, conocido como Tommy Rey, no solo dejó un vacío en la cultura popular chilena, sino que también reactivó una discusión largamente postergada: ¿cómo garantizar que los artistas que interpretan música reciban una remuneración justa por su trabajo en el entorno digital? La respuesta podría estar en un nuevo proyecto de ley impulsado por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), que busca modernizar el régimen de derechos conexos en el país.

Esta propuesta legal, ingresada recientemente al Congreso, no pretende alterar los derechos de autor ni equiparar a intérpretes con compositores o letristas. Lo que plantea es algo más específico: reconocer de forma efectiva el derecho de artistas, intérpretes y ejecutantes a recibir ingresos por la utilización digital de sus interpretaciones, en línea con tratados internacionales que Chile ha ratificado pero que, hasta ahora, no se han reflejado plenamente en la legislación nacional.

En la práctica, la ley chilena reconoce estos derechos conexos desde hace décadas, pero su aplicación en plataformas digitales; como Spotify, YouTube o TikTok, sigue siendo inexistente. Como explica la abogada Francisca Bustos, especialista en propiedad intelectual del estudio jurídico Ruiz Salazar, “este proyecto no crea un derecho nuevo, sino que habilita un mecanismo concreto para que los artistas puedan ejercer lo que ya está escrito en la ley, pero que hoy es letra muerta”.

El proyecto plantea que estos derechos sean irrenunciables e intransferibles, lo que significa que no podrán ser eliminados por contratos abusivos ni vendidos bajo presión de la industria. Es una protección estructural, pensada para equilibrar las fuerzas entre artistas y grandes plataformas tecnológicas, que en muchos casos obtienen millonarias ganancias por contenidos en los que los músicos no ven un peso.

La iniciativa también apunta a cerrar la llamada “brecha de valor”, una desigualdad estructural entre lo que generan las plataformas digitales por la música que difunden y lo que efectivamente reciben los artistas. Hoy, mientras las tecnológicas consolidan sus modelos de negocio gracias a las interpretaciones de músicos y cantantes, estos últimos quedan fuera de la ecuación económica. “Este proyecto no busca duplicar derechos, sino actualizar la ley para que el trabajo artístico no sea gratis en internet”, enfatiza Bustos.

Además, Chile se pondría al día con estándares internacionales como el Tratado de Beijing de 2012, que reconoce expresamente los derechos de los intérpretes audiovisuales frente a la puesta a disposición digital. La aprobación de esta ley permitiría dar un paso concreto en esa dirección, reconociendo a quienes, con su voz e interpretación, construyen el ADN sonoro de un país.

Más allá del tecnicismo jurídico, esta es una demanda ética: dar valor real a los músicos que no solo acompañan nuestra vida cotidiana, sino que han sido pilares en la construcción de la identidad cultural chilena. Como Tommy Rey, cuya voz seguirá sonando en radios, fiestas y plataformas, pero que hasta hoy no cuenta con una retribución justa por cada reproducción digital.

Este proyecto no es solo una corrección legal. Es un acto de justicia pendiente con quienes interpretan nuestra historia en forma de canción.

Contra el bullying desde la raíz con respeto y libertad

Mientras la violencia escolar se convierte en una preocupación global, algunas comunidades educativas parecen haber encontrado una vía alternativa y radicalmente distinta: la prevención desde la raíz. En lugar de reaccionar ante el bullying, lo evitan. Y no lo hacen con manuales o charlas aisladas, sino a través de un sistema que cultiva el respeto, la autonomía y la empatía desde los primeros años de vida. Es el caso del Colegio Epullay, en Chile, uno de los centros Montessori más consolidados del país, con más de 30 años de trayectoria.

La propuesta Montessori no ofrece soluciones mágicas ni protocolos reactivos. Lo que propone es un diseño integral del entorno, donde cada detalle; desde la disposición del mobiliario hasta la actitud del adulto, está pensado para favorecer la autorregulación, la convivencia armónica y el desarrollo de la voluntad ética. En estas salas no hay gritos ni comparaciones, no hay premios ni castigos. En cambio, hay silencio, respeto, cooperación. “Lo primero que sorprende al entrar a una sala Montessori es la calma. Pero lo más profundo es la manera en que los niños se relacionan entre sí: con amabilidad, con ayuda mutua, sin necesidad de competir”, explica Paulina Bobadilla, guía y directora de la Casa de los Niños en el Colegio Epullay.

En este contexto, el respeto no es una asignatura: es un lenguaje común. Se expresa en los gestos cotidianos; al pedir ayuda, al esperar un turno, al cuidar el material, y está sostenido por adultos que modelan esa conducta constantemente. “No se trata de controlar a los niños desde afuera, sino de acompañarlos a construir su propio equilibrio interno. Eso es lo que Montessori llama autodisciplina”, afirma Bobadilla.

Esta metodología parte de un principio poderoso: los niños no son recipientes a llenar, sino sujetos capaces de construir su desarrollo si cuentan con un ambiente adecuado. Y ese ambiente incluye orden, belleza, silencio, libertad y relaciones basadas en la dignidad. En un espacio así, no hay lugar para el bullying. No porque se reprima, sino porque no germina. “Los niños no son comparados ni calificados. Cada uno trabaja a su ritmo y elige lo que necesita. Esa autonomía reduce la ansiedad, el resentimiento y la necesidad de sobresalir a costa del otro”, agrega la educadora.

Cuando surgen conflictos, y siempre surgen, se viven como oportunidades de aprendizaje. En lugar de castigos, hay conversaciones. En lugar de señalar culpables, se trabaja con la reparación. Los niños aprenden a nombrar lo que sienten, a pedir perdón, a escuchar sin interrumpir. “No enseñamos habilidades blandas como si fueran extras. Son parte del día a día, de cada interacción. La paz no se enseña: se practica”, afirma Bobadilla.

Pero esta mirada no se queda dentro de la escuela. El enfoque Montessori también ofrece claves simples y efectivas para que las familias transformen sus casas en espacios de paz y respeto. Desde ofrecer entornos ordenados y accesibles, hasta hablar con claridad y sin violencia, pasando por modelar la resolución de conflictos o permitir el juego libre y el contacto con la naturaleza, cada gesto suma. “Los niños aprenden observando. Si nosotros pedimos perdón o cuidamos una planta con cariño, ellos también lo harán”, dice la directora.

Frente a una cultura educativa que muchas veces enfatiza la obediencia y el control externo, Montessori propone algo más difícil pero también más revolucionario: la formación del carácter desde adentro. Confiar en los niños, permitirles equivocarse, darles responsabilidades reales, acompañarlos sin humillar. Todo esto construye un ser humano que no necesita dañar para afirmarse, ni tolera ser dañado sin alzar la voz.

En tiempos donde la violencia escolar se multiplica y las respuestas se sienten insuficientes, el enfoque Montessori recuerda que la paz no es un decreto: es una forma de vida. Y que, como toda forma de vida, se cultiva desde la infancia, todos los días y en todos los espacios.

La era del deinfluencing está reescribiendo el marketing digital

En un escenario saturado de promociones camufladas y productos que prometen ser “imprescindibles”, ha emergido una corriente inesperada: el deinfluencing. Este fenómeno, surgido en plataformas como TikTok durante 2023, es liderado por creadores de contenido que han decidido no solo rechazar productos sobrevalorados, sino también alzar la voz contra prácticas de consumo poco éticas o innecesarias. La tendencia, lejos de ser marginal, está comenzando a redefinir la relación entre marcas, influencers y sus comunidades.

El deinfluencing no se trata simplemente de decir “no lo compres”, sino de construir un nuevo marco de honestidad radical en las redes sociales. A diferencia del marketing tradicional, que celebra el consumo sin matices, esta nueva ola de creadores apuesta por la transparencia, la revisión crítica y el consumo responsable. Es una reacción orgánica ante una audiencia cada vez más informada y desconfiada de las recomendaciones enmascaradas de contenido auténtico.

Un estudio reciente de Morning Consult (2024) reveló que el 84 % de los consumidores confían más en influencers que son capaces de emitir opiniones honestas, incluso si son negativas. Esto deja en evidencia el cambio de paradigma: lo que antes era un terreno fértil para el culto a la marca, ahora se convierte en un espacio donde se premia la sinceridad, incluso si incomoda. El nuevo influencer ya no es un escaparate perfecto, sino una voz crítica que no teme decepcionar a las marcas si eso significa cuidar la relación con su comunidad.

Para las marcas, esta tendencia no es una amenaza sino un espejo. Las campañas enfocadas únicamente en visibilidad y alcance están quedando obsoletas frente a una generación que exige integridad en cada publicación. En este nuevo ecosistema, las estrategias de marketing deben construirse sobre relaciones reales. Colaboraciones a largo plazo, libertad creativa sin guión impuesto y aceptación de la crítica se están convirtiendo en las claves del juego. Aquellas marcas que entiendan que ser vulnerables también puede ser una fortaleza, lograrán una conexión mucho más potente con sus públicos.

El deinfluencing también obliga a transparentar las dinámicas del patrocinio. Cada vez son más las audiencias que quieren saber si un post está pagado, y bajo qué condiciones se produjo. Ocultar un acuerdo comercial se ve como una falta ética, no como una astucia de marketing. Por eso, los creadores más valorados son quienes no temen mostrar el detrás de escena y, en algunos casos, reconocer que ciertos productos no cumplieron las expectativas, aún si fueron parte de una campaña.

Este giro en las redes sociales representa una oportunidad para repensar lo que entendemos por influencia. En lugar de alimentar una economía del deseo sin freno, el deinfluencing propone una cultura más crítica, consciente y honesta. En una era donde la confianza vale más que los likes, las marcas que escuchen; y no solo hablen, serán las que sobrevivan. Porque el futuro del marketing no es más persuasivo, sino más transparente.

Las mujeres rurales sostienen los sistemas alimentarios pero siguen fuera del centro de las decisiones

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acaba de lanzar un informe que arroja luces; y muchas alertas, sobre el rol de las mujeres en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe. Bajo el título La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios, esta edición regional actualiza el análisis global presentado en 2023 y revela una constante: aunque las mujeres son esenciales para el funcionamiento del mundo rural, siguen relegadas del acceso igualitario a los recursos, las decisiones y los beneficios.

Según el reporte, las mujeres representan un 36 % de la fuerza laboral en el sector agroalimentario de la región. Pero más de dos tercios de ellas están concentradas en tareas no agrícolas, como el procesamiento de alimentos, la venta y comercialización, mientras que su presencia en rubros mejor remunerados, como el transporte, es casi marginal. En otras palabras, hacen funcionar la cadena alimentaria, pero se mantienen lejos de sus eslabones más rentables.

Un dato contundente que recoge el informe es que la inseguridad alimentaria golpea más a las mujeres que a los hombres. En 2022, la brecha de género en el acceso a una alimentación suficiente alcanzó los 9,1 puntos porcentuales. La pandemia no solo agudizó estas diferencias, sino que dejó al descubierto la fragilidad de un sistema que recarga a las mujeres con labores no remuneradas de cuidado y del hogar, dificultando su acceso a empleos estables o capacitaciones productivas.

Las cifras revelan que el 55 % de quienes trabajan en manufactura de alimentos y el 52 % en comercio dentro del sector agroalimentario son mujeres. Sin embargo, esta alta participación no se refleja en una mejora real de su acceso a tierras, agua, financiamiento o tecnologías. La desigualdad estructural también se evidencia en la baja representación femenina en la toma de decisiones, tanto en organizaciones campesinas como en la formulación de políticas públicas.

Paradójicamente, América Latina y el Caribe es la única región del mundo donde ha aumentado la participación de mujeres en la agricultura en los últimos 20 años. Pero ese crecimiento no se ha traducido en un mayor poder económico ni en mejores condiciones laborales. La mayoría de las mujeres rurales sigue enfrentando trabajos temporales, a tiempo parcial o en condiciones de informalidad.

Maya Takagi, Líder del Programa Regional de la FAO, fue clara durante el lanzamiento del documento: “Necesitamos políticas públicas transformadoras que reconozcan los múltiples roles de las mujeres rurales, desde la producción y el comercio hasta el cuidado. No se trata de integrar a las mujeres en un sistema desigual, sino de transformar ese sistema desde sus cimientos”.

Una de las grandes preocupaciones del informe es la falta de voluntad política reflejada en las normativas vigentes. Solo el 26 % de las políticas agrarias analizadas en la región incluye la igualdad de género como un objetivo explícito, y menos del 15 % aborda temas clave como normas sociales discriminatorias, el cambio climático o la resiliencia. Aun así, hay un punto de optimismo: América Latina y el Caribe ha liderado la integración del enfoque de género en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN), lo que podría marcar un punto de inflexión para avanzar hacia políticas más justas e inclusivas.

Entre las recomendaciones, el informe propone reformas legales que garanticen la propiedad conjunta de tierras, el diseño de programas con enfoque de género transformador, el acceso equitativo a tecnologías, servicios financieros y capacitación, y el fortalecimiento de la acción colectiva como herramienta para ampliar el poder de negociación de las mujeres frente a crisis y desafíos estructurales.

El informe de la FAO no solo evidencia la invisibilidad de las mujeres rurales en los datos y decisiones, sino que también posiciona su empoderamiento como una condición clave para alcanzar la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible y la justicia social en toda la región. Mientras ellas sigan siendo una mayoría sin voz ni propiedad, los sistemas agroalimentarios seguirán operando en desequilibrio.

El MAC activa su memoria con un ciclo doble de exposiciones

En una jugada inédita, ambas sedes del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Universidad de Chile; Quinta Normal y Parque Forestal, abrieron sus nuevos ciclos expositivos de forma consecutiva. La iniciativa marca el comienzo de la programación 2025 del museo con una curaduría ambiciosa que reúne obras de 68 artistas locales e internacionales, junto a 140 piezas de la colección permanente del MAC. Lejos de ser una simple coincidencia logística, la decisión responde a una apuesta institucional por generar un diálogo activo entre ambas sedes, sus historias y las prácticas artísticas actuales.

MAC Quinta Normal abrió sus puertas el pasado 29 de abril, mientras que MAC Parque Forestal lo hizo el 9 de mayo. En total, son ocho exposiciones que se distribuyen entre ambos espacios, consolidando un relato múltiple en torno a las materialidades, las memorias y los territorios del arte contemporáneo. Daniel Cruz, director del museo, lo define como “una oportunidad única para explorar propuestas en múltiples formatos y profundizar en la historia de nuestra colección”, una que atraviesa décadas de transformación institucional y artística.

Las muestras de Quinta Normal proponen una mirada experimental y colaborativa. Destacan Draw, curada por Tomas Vu (EE.UU.); Quimeras. La Bienal del 74 como laboratorio social del presente, con obras de Eugenio Tibaldi (Italia) y Patrick Hamilton (Chile), bajo curaduría de Eugenio Viola (Italia); y Tiempo de decaimiento temprano, impulsada por el Núcleo de Artes Sonoras con artistas como Mónica Bate, Jorge Cabieses y Rainer Krause, entre otros. Este conjunto de exposiciones posiciona a Quinta Normal como un espacio de exploración y cruce de lenguajes, donde lo colectivo y lo sonoro emergen como ejes curatoriales.

En paralelo, MAC Parque Forestal celebra medio siglo desde que el museo se trasladó a este emblemático edificio, anteriormente sede de la Escuela de Bellas Artes. El aniversario da pie a un trabajo de memoria crítica que vincula el pasado institucional con la escena actual. Colección MAC: Memoria habitada propone un recorrido por 95 obras del acervo del museo y establece vínculos con la historia académica del arte en Chile, incluyendo sus tensiones y transformaciones. A esta muestra se suma 1970/2025: Abstractos, geométricos, kinéticos, una revisión de la exposición organizada hace 55 años por el Instituto de Extensión de Artes Plásticas, ahora reactivada con piezas y archivos del MAC. Ambas fueron financiadas por Fondart Regional 2023.

Las exhibiciones en Parque Forestal se completan con tres propuestas que expanden el espectro estético y político del programa: Thapiri / Sueño, del artista indígena venezolano Sheroanawe Hakihiiwe, curada por Paola Nava y Luis Romero; El cielo nace en el suelo, de Macarena Cortés, con curaduría de Fernanda Aránguiz; y Mundomágico, de Gaspar Abrilot, bajo la guía de Alexis Díaz Belmar. Estas exposiciones permiten el cruce entre prácticas ancestrales, imaginarios urbanos y exploraciones de lo fantástico como vía de interpretación de lo social.

En palabras del director del MAC, estas exhibiciones permiten “abrir líneas de investigación, restaurar piezas históricas y visibilizar obras que raramente se exhiben”, consolidando así el rol del museo como archivo vivo y plataforma crítica. La programación también es una invitación a recorrer ambas sedes como un solo cuerpo discursivo, en el que pasado y presente se entrelazan con fuerza curatorial y política.

Las exposiciones de MAC Parque Forestal permanecerán abiertas hasta el 20 de julio, mientras que las de MAC Quinta Normal se extenderán hasta el 7 de septiembre. La invitación es clara: habitar el museo, su historia y sus desafíos desde múltiples entradas, cuerpos y voces.

Pantallas, ansiedad y cansancio: los síntomas del sedentarismo

Una radiografía reciente sobre los hábitos corporales en Chile arrojó una señal de alerta: solo el 26,4% de niños y adolescentes entre 5 y 17 años son físicamente activos, y apenas el 44,9% de los adultos mayores de 18 años lo son. La Encuesta Nacional de Actividad Física; realizada en todo el país con una muestra representativa de más de 12 mil personas, revela un panorama preocupante que va más allá del ejercicio: apunta a una desconexión profunda entre cuerpo, cultura y bienestar.

Sergio Toro, jefe de carrera de Pedagogía en Educación Física de la Universidad de Chile, no se sorprende. Según él, el problema radica en el modelo que guía actualmente las políticas públicas: uno centrado en lo clínico, que mide síntomas y prescribe rutinas, pero que olvida lo más importante, que es educar para la vida activa. “Necesitamos superar esta mirada reduccionista de la actividad física y pasar a una visión más compleja, que incorpore hábitos de vida saludable y el juego libre como parte esencial del proceso educativo”, señala.

Pero este desafío no se limita al aula. El sedentarismo tiene efectos reales y graves en la salud física y mental de la población. El pediatra broncopulmonar Guillermo Zepeda, subdirector de la Escuela de Medicina de la misma universidad, advierte que la falta de movimiento contribuye al alza de enfermedades respiratorias, cardiovasculares, obesidad infantil y trastornos emocionales como la ansiedad y la depresión. “El deporte y la actividad física en general tienen un impacto directo en todos los niveles del bienestar humano”, explica Zepeda.

Además, hay un fenómeno que no ayuda: el reemplazo de actividad física por consumo de pantallas. Niños que no hacen ejercicio pasan horas frente al celular o la consola. “Ese tipo de actividades no aporta ni física ni emocionalmente”, enfatiza Zepeda. Es una rutina que se ha normalizado y que es cada vez más difícil de revertir sin una transformación estructural.

En este sentido, Sergio Toro propone cambiar el paradigma. No se trata solo de promover el deporte, sino de crear una cultura en que la actividad física sea un componente existencial, no funcional. Esto implica considerar también el descanso, la alimentación, la equidad social y las relaciones humanas como parte del bienestar. “Hay personas que trabajan limpiando calles o recolectando basura. ¿Podemos decir que son inactivas? No. Pero ¿es saludable esa actividad? Tampoco. La clave es cambiar la lógica con que entendemos el cuerpo: no como un objeto que se entrena, sino como una parte viva de lo que somos”, señala Toro.

La propuesta apunta a que las escuelas dejen de ser lugares que simplemente administran cuerpos y pasen a ser espacios que los cuidan. “Si queremos que los niños se muevan, necesitamos que los docentes también vibren con esa vida activa. No basta con hacerlos sudar una hora si el resto del entorno sigue siendo tóxico o indiferente”, remata el académico. Lo que se necesita, concluyen ambos expertos, es un giro cultural profundo: uno que no se limite a contar pasos o calorías, sino que nos devuelva el cuerpo como una experiencia social, política y emocional.

La encuesta, que incluyó a personas de las 16 regiones del país y consideró variables como sexo, zona geográfica, edad y nivel socioeconómico, también desarrolló un índice multidimensional que busca entender la actividad física en distintos contextos de vida. Pero los números, más allá de su complejidad técnica, son claros: Chile está parado, y el costo ya se empieza a sentir.

Drenaje ácido natural desafía ideas sobre pureza del agua en Chile central

Una reciente investigación del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, publicada en Journal of Hydrology, arroja luz sobre la calidad del agua en la alta cordillera del centro de Chile, un espacio crucial para la gestión futura de los recursos hídricos. Liderada por el Dr. Matías Taucare, la investigación desafía la creencia común de que las aguas de montaña son siempre puras y sin contaminantes.

El foco del estudio es el fenómeno del “drenaje ácido”, conocido principalmente por su vínculo con la contaminación minera, debido a la infiltración de fluidos desde tranques de relave. Sin embargo, el equipo de Taucare explica que en la Cordillera de los Andes el drenaje ácido también puede ser natural, resultado de la interacción entre el agua y los sistemas metalogénicos presentes en las rocas de la zona. Para analizar este fenómeno en un entorno libre de actividad humana, los investigadores se trasladaron hasta el valle El Arpa, en la alta montaña de la región de Valparaíso, sobre los 2.800 metros sobre el nivel del mar.

Tras un riguroso trabajo de muestreo y análisis en laboratorio, se detectaron altas concentraciones de hierro y manganeso en las aguas recolectadas, lo que pone en entredicho la idea de que estos caudales son inmaculados. “Este estudio demuestra que las aguas de montaña no son tan puras como se cree”, señala el Dr. Taucare. Además, el equipo pudo cuantificar que aproximadamente el 51% de la nieve caída en estas alturas contribuye a la recarga de los acuíferos subterráneos, un dato vital para entender cómo se renuevan estos recursos.

La importancia de este diagnóstico radica en que el agua, al circular por las rocas, actúa como agente oxidante y puede lixiviar minerales que, en bajas concentraciones, resultan inocuos, pero en niveles elevados, pueden ser tóxicos para la salud humana. En zonas mineras del norte de Chile, por ejemplo, se han detectado niveles peligrosos de arsénico, un elemento que puede filtrarse en el agua. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de proteger la alta cordillera como un área estratégica para la conservación y renovación de las fuentes hídricas.

La distinción entre drenaje ácido natural y minero es fundamental, ya que cada uno presenta una composición química distinta. Mientras el drenaje ácido minero está marcado por metales pesados como plomo, arsénico y cadmio, el natural se caracteriza principalmente por hierro, manganeso y aluminio. En el contexto del cambio climático, esta diferenciación cobra aún más relevancia. Según el Dr. Taucare, la disminución de precipitaciones producto del calentamiento global podría concentrar estos elementos tóxicos en el agua, aumentando los riesgos ambientales y sanitarios. Su colega, el Dr. James McPhee, resalta que entender la interacción entre nieve, hielo y roca en el subsuelo es un desafío pendiente que esta investigación comienza a abordar, abriendo la puerta a futuros estudios interdisciplinarios.

Este trabajo requirió una compleja combinación de análisis satelitales, isotópicos e hidrogeoquímicos, realizados en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y el Departamento de Geología de la Universidad de Chile, reflejando la naturaleza global y multidisciplinaria del estudio.

El Dr. Matías Taucare es un investigador con una trayectoria consolidada en hidrogeología de montaña. Su trabajo doctoral ya demostró la conexión hidráulica entre la alta cordillera y los acuíferos del valle central chileno. Actualmente, continúa explorando los procesos de recarga hídrica en las montañas y advierte sobre el estado crítico de los acuíferos de la zona central, un llamado urgente para la protección y manejo sostenible del recurso más vital del país.