Articles by: Staff G·LAB

Arrollador triunfo en Chile por la opción del Apruebo y la fórmula de la Convención Constitucional

Este lunes, el Servicio Electoral en Chile entregó un recuento actualizado con los resultados del plebiscito, confirmando el triunfo arrollador de la opción Apruebo y la fórmula de la Convención Constitucional.

Con el 99,85% de las mesas escrutadas, los resultados fueron un 78,27% para el Apruebo (5.886.421 sufragios) y un 21,73% para el Rechazo (1.634.100 votos), con 44.846 mesas escrutadas de un total de 44.913, correspondiente al 99,85%.

Sobre qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución, la Convención Mixta sumó 21,01% (1.501.793 votos) y la Convención Constitucional sacó 78,99% (5.646.427 votos), con 44.831 mesas escrutadas de un total de 44.913, correspondiente al 99,81%.

En materia de participación, el Servicio Electoral dio cuenta de 7.562.173 electores, con un porcentaje de 50,90% del padrón, una cifra alta considerando que el proceso se desarrolló en tiempos de pandemia.

A excepción de comunas como Vitacura y Las Condes, la mayoría de las regiones y votantes en el extranjero optaron por el Apruebo.

Tras conocerse los resultados, miles de personas llegaron con bombos, banderas y cánticos hasta Plaza Italia para celebrar el amplio triunfo del Apruebo en el plebiscito de este domingo 25 de octubre.

La reacción ante este escenario no solo fue en nuestro país, donde miles de personas salieron a las calles a celebrar, si no que también en materia internacional. Tras conocerse los resultados, diferentes medios del mundo cubrieron la noticia.

Con este resultado, Chile dio el vamos al proceso de redacción de una nueva Constitución, el cual será redactado por una Convención Constitucional de 155 ciudadanos elegidos íntegramente para ese propósito y que estará conformada de manera paritaria por hombres y mujeres.

La elección de constituyentes será en abril y el órgano tendrá hasta 12 meses para redactar el nuevo texto, cuyas normas deberán ser aprobadas por dos tercios de los integrantes. La nueva carta será sometida a otro plebiscito y en caso de ser rechazada, seguirá vigente la Constitución actual, que ya ha sido reformada varias veces, donde la participación será obligatoria.

Festival Chile Jazz 2020 tendrá versión streaming desde M100 para todo el mundo

En medio del estallido social del 18 de octubre de 2019, el Festival Chile Jazz realizó el concierto del cubano Gonzalo Rubalcaba desde el Teatro Municipal de Santiago. En un rincón de la capital, el jazz fue la música de fondo en medio de barricadas y manifestaciones en pleno centro de Santiago. Una escena que marcó un hito en la trayectoria del festival y que hoy, en medio de la pandemia, demuestra nuevamente ese fuerte compromiso. El Festival Chile Jazz este 2020 se mantiene en pie y levanta 9 agrupaciones chilenas de jazz y world music, para transmitir 3 días de conciertos en vivo desde Matucana 100 TV.

La primera jornada estará a cargo de Christian Galvez Organ Trio, Jasper Huystentruyt Trioy Carmen Paz Ensamble Sudaca. El día siguiente será el turno de Mariano Casanova Piano Solo, Mauricio Rodríguez Cuarteto y Natalia Contesse. El día final será protagonizado por  Roberto C. Lecaros Trio, Serena Brass Big Band y Claudio Rubio Quinteto. Los horarios de las presentaciones serán entre 19:30 y 21:00 hrs. 

Christian Gálvez hace música inclinada hacia jazz rock y el jazz progresivo en torno al órgano Hammond B3, donde se mezcla la textura y color clásicos de este versátil instrumento. En esta ocasión estará mostrando la música original de sus discos Cinético (2010) y The Organ Kuartet (2014) en formato power trío.

El pianista belga Jasper Huysentruyt tiene afinidad con los estilos tradicionales y contemporáneos a través de estilos como el jazz y el blues. Estará mostrando su álbum Condors (2015) que grabó en formato trío. 

Mezclando tradición con vanguardia Carmen Paz y Ensamble Sudaca no deja de lado la música folclórica de Latinoamérica. Con ellos ha tenido innumerables conciertos y participaciones en diferentes festivales nacionales. La artista ha grabado 3 discos, entre ellos Colores que fue nominado a los Premios Pulsar en la categoría de Mejor Artista de Jazz en 2017. 

Mariano Casanova tiene una larga trayectoria como pianista de jazz, iniciándose en la escuela de Berklee en Boston a comienzos de los 60s. Lideró la banda Impresiones en la década siguiente y más adelante integró los grupos Latina y Coda en los 80s. 

La música de la cantautora Natalia Contesse propone una mirada a los cuatro elementos, agua, tierra, fuego y aire, que responden al trabajo y práctica intensa de veinte años dentro del chamanismo americano. Ha publicado 3 discos solistas: Puñado de Tierra (2011) Corre la voz y  Diluvio (2017) en los cuales explora  lo tradicional y lo contemporáneo incorporando a veces cuecas y tonadas. 

Mauricio Rodríguez se inició en el rock para luego abrazar el jazz como estilo principal. En eso estaba cuando integró la banda La Marraqueta y fundó la suya, Almendra Trío a finales de los 90s. Luego se lanzaría a editar discos solistas, siendo los últimos de ellos Personas Vol. 1 y Personas Vol. 2 en 2012 con invitados como Antonio Restucci y Freddy Torrealba. 

La Big Band Serena Brass está conducida por Cristian Monreal, destacado músico nacional, trompetista, contrabajista y director. El conjunto se ha preocupado de difundir y potenciar el desarrollo de distintas agrupaciones, especialmente de bronces, mediante clases maestras, conciertos en todo Chile y en el extranjero. 

El contrabajista y compositor Roberto C. Lecaros ha participado en más de una treintena de discos y ha liderado diversas formaciones bajo su nombre. Contracuarteto es la  agrupación con la que recibió el premio Pulsar (2019) en la categoría mejor disco de Jazz por su tercer álbum La Geometría del Aire. 

Claudio Rubio Quinteto llega al festival mostrando su disco Música para Ascensores (2019), donde realiza un viaje experimental como emocional al interior de las obsesiones sonoras y tímbricas. El músico formado en el programa de jazz de la William Paterson University (US) ha colaborado en variados proyectos como Ensamble Quintessence.

Como cada año, la parte creativa del Festival Chile Jazz, estuvo a cargo del Sello Lago Frío y la Corporación Cultural de la Cámara Chilena de la Construcción, que contó con la curatoría de los músicos chilenos Pedro Greene -integrante histórico de la banda de jazz La Marraqueta- y Felipe Greene director musical del festival.

Miguel Luis Lagos, director de Chile Jazz ha destacado esta versión como una “inmejorable oportunidad para conocer bandas chilenas. Este año quisimos dar espacio sólo a músicos de nuestro país para diversificar la propuesta desde nuestro propio territorio. Todo sale desde casa y queremos visibilizar su música con este formato que nos abre la posibilidad de ser vistos en cualquier parte del mundo”, reflexiona.

La cuidada escenografía y puesta en escena del equipo bajo la dirección de la artista visual María José Concha, este año sumó el reto de una transmisión online a la altura de un estelar de televisión: “ha sido un desafío enorme para transmitir lo que construimos en estos 6 años de festival, un ensamble entre puesta en escena, música y ambiente, dedicada a nuestro público y artistas, convirtiendo cada jornada del festival en una experiencia única perfectamente sincronizada con las intenciones de cada edición. Lograr esto, a través de las pantallas, es lo que nos hemos planteado a raíz de la pandemia y el cambio de formato”, indica.

El Festival Chile Jazz está acogido a la Ley de Donaciones y sus entradas tienen un valor reducido y accesible que se pueden adquirir a través de la ticketera de M100tv.

Además el Festival Chile Jazz por primera vez sella una alianza de colaboración con Chilemúsica, que le permitirá participar en encuentros de industria y tener difusión en mercados de España, México y Perú, países donde la marca sectorial de la música chilena, ha apuntado sus objetivos este 2020.

CATANA ESTRENA VIDEOCLIP DE SU ÚLTIMO SENCILLO “VOLANDO EN LA NUBE”

“Volando En La Nube” es la nueva propuesta de Catana, quien con la producción musical de Pablo Stipisic, suman sus talentos en esta nueva sonoridad de la cantante nacional. A través de este sencillo, se busca  hablar de la mayor expresión del feminismo en la actualidad: la sororidad. Se hace un llamado a visibilizar que las mujeres nos sentimos más juntas que nunca.

“Esta canción es un relato personal, que va dirigido a las Mujeres y disidencias que se sientan identificadas con las consecuencias y limitantes del patriarcado, “Voy con mis amigas volando en la nube” parte del verso que compone el coro de esta canción, es un llamado a fortalecer la unión entre compañeres, con el fin de empoderarse y acabar de una vez por todas con la represión de este sistema”, explica Catana.

Esta es una canción con nuevos tintes en relación a lo que ya conocemos de Catana y esto se debe a su necesidad constante de nuevas búsquedas estéticas y de generar cruces musicales con otros géneros.

El trabajo inicialmente se origina con los productores Rehm y dirtyfingaz que lograron captar la idea de la artista, llevando a cabo la melodía inicial, que más tarde sería explotada a manos del productor nacional Pablo Stipisic, la relación  entre el productor y la rapera generaron un trabajo sólido, detonando nuevas facetas en la música de Catana.

A través de “Volando En La Nube” la joven rapera busca simbolizar en  La nube un lugar donde las mujeres se sienten protegidas, libres, en compañía, siendo un motor que las lleva para combatir juntas: ocupen la ropa que ocupen, tengan la personalidad que tenga o les guste quien les guste. 

El videoclip fue dirigido por Johnny Leon y la artista participó como productora general. Se busca visibilizar a un grupo de compañerxs en su máximo esplendor, abarcando la sororidad como primera instancia, el clip cuenta con la participación especial de dos colectivos de graffiti y baile compuestos exclusivamente por mujeres: NHB y Dillas.

El futuro de Catana promete nuevos y frescos ritmos. Volando En La Nube, el primer adelanto de un nuevo EP que se avecina, traer una pequeña sorpresa de lo próximo, dándole continuidad al trabajo realizado con el productor musical Pablo Stipisic.

Cineteca Nacional de Chile estrena nueva restauración de El húsar de la muerte

El 27 de octubre de cada año se conmemora el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, fecha establecida en 2005 por la Unesco con el fin de relevar la importancia en la salvaguarda y preservación del patrimonio fílmico y como una forma de sensibilizar al público sobre la necesidad del rescate y reconocimiento de este tipo de obras. En el marco de este día, y a 15 años del establecimiento de la fecha, la Cineteca Nacional de Chile estrenará una nueva restauración de El húsar de la muerte (1925), filme clásico del período silente dirigido y protagonizado por Pedro Sienna, quien encarna al héroe patrio Manuel Rodríguez. 

Este trabajo, el cuarto realizado en Chile en pos de la preservación de esta película, es presentado a 95 años de su estreno con una inédita versión que cuenta con el acompañamiento musical de la banda de la compañía teatral La Patogallina.

El lanzamiento de esta nueva restauración estará acompañado de un panel que abordará la importancia patrimonial de la película desde distintos frentes, y que contará con la participación de Mónica Villarroel, directora de la Cineteca Nacional; Martín Erazo, director artístico de La Patogallina; y Soledad Reyes, historiadora y académica. El panel será transmitido vía facebook live el martes 27 de octubre a las 19:00 horas, y la película será puesta a disposición de todo público a partir de ese mismo horario en la Cineteca Nacional Online.

El húsar de la muerte ha tenido tres procesos previos. La primera intervención fue en el año 1941, cuando el cineasta (y contemporáneo a Pedro Sienna) Gregorio Pardo, sonorizó la copia de la película para volver a ponerla en circulación, suprimiendo los intertítulos y poniendo subtítulos sobre la imagen, con música clásica como acompañamiento. La segunda, cuando esta copia fue encontrada en 1958 y restaurada por Sergio Bravo en el Centro de Cine Experimental de la Universidad de Chile para posteriormente, y con asesoría del propio Sienna, volver a exhibirse en 1962. Esta versión fue musicalizada luego por Sergio Ortega y actualmente pertenece al archivo de la Cineteca de la Universidad de Chile. Por su parte, Sergio Bravo, ya independizado de la Universidad, realizó copias de seguridad y un inter negativo, que dejó como resguardo en Francia en 1989. 

Finalmente, en 1996, y a propósito de la conmemoración del centenario del cine, el Ministerio de Educación, a través de la División de Cultura, realizó una nueva restauración usando como base el rescate de 1962, esta vez con música original compuesta por Horacio Salinas. El proceso fue liderado por Ignacio Aliaga y contó con la participación de los profesionales Daniel Sandoval y Carmen Brito. El 13 de julio de 1998, y mediante el Decreto de Educación 742, la película fue declarada Monumento Histórico Nacional, estableciendo que la División de Cultura “es el organismo encargado de la conservación de la película”. Esta copia está actualmente resguardada por la Cineteca Nacional de Chile, luego de que el mencionado Ministerio traspasara su acervo fílmico a la Fundación Centro Cultural Palacio de La Moneda en 2006, año de la creación de la Cineteca Nacional de Chile del Centro Cultural La Moneda.

La versión que presentará la Cineteca Nacional en esta oportunidad corresponde a una restauración digital realizada en sus laboratorios durante el primer semestre de 2020, a partir de la copia fílmica 35mm depositada en la Cineteca por el Ministerio de Educación. El proceso consideró la inspección física, limpieza, remoción de cinta adhesiva, reparación de empalmes, perforaciones forzadas y despuntes, y el posterior escaneo de cada rollo de la película en 4K (4096×3112 pixeles), para finalizar en archivos de video de alta calidad que fueron restaurados digitalmente.

El trabajo de restauración, realizado con el software Diamant, fue abordado en cuatro pasos: eliminación de parpadeo, estabilizado, eliminación de suciedad y eliminación de rayas, siendo esta última etapa la que requirió más tiempo y la que se ajustó al requerimiento específico de cada escena de la película. Posteriormente, en una revisión cuadro a cuadro se eliminaron basuras, puntos o rayas que no fueron detectadas en el proceso anterior, removiéndose también manchas de hongos, marcas de empalmes, roturas de la película y cualquier otro defecto.

Luego de esto, el resultado fue exportado para la corrección de color y etalonaje digital en el programa Davinci, nivelando y resaltando tonalidades de la película, siempre con el objetivo de acercarse lo más posible al filme original.

Finalmente, se realizó la sincronización de imagen y sonido, musicalizando esta nueva copia con la adaptación que la banda La Patogallina realizó especialmente a partir de la música que la misma compañía interpreta durante el montaje de la obra teatral homónima, adaptación interpretada y registrada en vivo durante el cine-concierto que la agrupación realizó en la sala de cine de la Cineteca Nacional de Chile en enero de 2020 y que ahora forma parte integral de este cruce interdisciplinario que enriquece y realza aún más la presentación de esta nueva restauración.

La Cineteca Nacional de Chile cuenta con un importante acervo patrimonial constituido por películas y registros fílmicos en 35mm, 16mm, 8 y súper 8mm e inclusive en 9,5mm, los que suman 11.075 rollos en total. Además de los materiales fílmicos, la Cineteca Nacional conserva videos de obras nacionales realizadas a partir de la década del 70 y hasta entrado el siglo XXI. En total, en distintos formatos, la Cineteca Nacional conserva 4.135 títulos nacionales, a lo que se suman cerca de 2.500 rollos de películas familiares en formatos 8mm, Super 8mm, 9,5mm, 16mm y 35mm, datados entre la década del 20 y la del 80.

Con esta nueva restauración de El húsar de la muerte ya son 25 las obras cinematográficas chilenas restauradas por la Cineteca Nacional, incluyendo las colecciones Museo Histórico Nacional (1948-1970) y Pedro Aguirre Cerda (1938-1941). Además, se han rescatado y digitalizado más de mil películas familiares y de aficionados filmadas entre 1929 y 1985. Junto a ello, se han realizado copias nuevas de emblemáticas películas chilenas y se han repatriado, entre 2006 y 2020, un total de 87 películas chilenas provenientes de distintas partes del mundo. La más reciente repatriación corresponde a cinco largometrajes y otros materiales de la filmografía de Álvaro Covacevich, entre los cuales figuran las emblemáticas Morir un poco (1966) y New Love (1969), que serán restaurados próximamente en el laboratorio de la Cineteca Nacional de Chile.

Actualmente, la Cineteca ofrece sus servicios de laboratorio digital con profesionales altamente calificados para atender las múltiples necesidades del mundo audiovisual chileno y latinoamericano, recibiendo requerimientos provenientes de otros archivos, instituciones públicas o privadas y público general.  Se realizan transferencias a digital (en formatos FullHD, 2K y 4K) desde soportes de video análogo, 8mm, 16mm, super 16mm, 35mm y super 35mm, además de digitalizaciones de video en formatos magnéticos análogos e híbridos tales como XDCam, Digital Betacam, Betacam SP, Umatic, DvCam, DV, Hi8 y VHS. También es posible realizar en su laboratorio la restauración digital de materiales antiguos y dañados (de la primera mitad del siglo pasado), como de producciones de los años setenta, ochenta y noventa, e incluso posteriores, que con el tiempo han sufrido algún deterioro o decoloración. Estos trabajos son realizados con tecnología de punta, permitiendo abordar diversos desafíos mediante el trabajo de restauración manual y el uso de distintos softwares que permiten enfrentar con éxito los problemas que presentan las películas con el paso del tiempo: inestabilidad, parpadeo, rajaduras, rayas, pérdida de emulsión, etc.

Además de esto, la Cineteca cuenta con una sala de corrección de color y etalonaje digital, implementada para poder abordar las distintas etapas de este proceso, desde nivelaciones primarias, coloraciones, saturaciones o luminosidades más específicas y filtros o efectos puntuales que se requieran, cuidando la estética original de cada película. Todo esto alcanzable mediante el programa DaVinci Resolve, un monitor Eizo y un proyector calibrado dentro de una sala específicamente implementada para simular las condiciones ambientales de un cine.

También en su laboratorio se realizan DCP (Digital Cinema Package) para la exhibición de copias digitales en salas de cine; y su archivo cuenta con un banco de imágenes, con servicios que van desde el procesamiento del material requerido y orientando la gestión de derechos si así corresponde.

Evalúan eficacia de sanitización que se realiza en vagones del Metro Valparaíso

Los estudios buscan descartar la presencia de agentes nocivos, en especial del Sars-CoV-2, en los vagones del Metro Valparaíso y por primera vez se analizará la calidad microbiológica del aire circulante al interior de los trenes, análisis que se sumará al muestreo de las superficies de mayor contacto de los viajeros.

La doctora Claudia Ibacache, directora del CMBi,  Centro de Micro Bioinnovación de la Facultad de Farmacia de la U. de Valparaíso y académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la UV, explicó que “para la muestra de aire se utiliza un equipo que hace un ingreso forzado del aire, que al estar cuantificado permite conocer el volumen exacto de la muestra que estamos tomando. Luego hacemos la cuantificación de los microorganismos en el laboratorio. Por lo tanto, vamos a evaluar diferentes tipos de microorganismos para determinar el riesgo”.

El estudio, pionero en Chile, permitirá contar con la información precisa sobre la presencia o no de Covid-19 en la red de metro de la Región. La doctora Ibacache agrega que “este acuerdo de colaboración nos abre la puerta tanto para evaluar también cómo desarrollar nuevas metodologías que tengan un impacto directo en la comunidad, que es una de nuestras prioridades en el CMBi, y que contribuya a ayuda a mejorar nuestra calidad de vida y de nuestro entorno”.

Esta viernes el rector subrogante de la U. de Valparaíso, Christian Corvalán; la decana de la Facultad de Farmacia, Marcela Alviña; el gerente de Metro Valparaíso, Víctor Marshall; y la directora del CMBi, Claudia Ibacache, dieron inicio oficial del convenio suscrito por ambas instituciones con la toma muestra que se realizó en el andén 1 de la estación Puerto.

Christian Corvalán señaló que para la Universidad de Valparaíso es muy importante esta alianza de cooperación con Metro Valparaíso. “Creo que somos dos instituciones vertebrales de nuestra región y efectivamente estamos haciendo un esfuerzo importante por apoyarnos en esta etapa que tiene que ver con cómo desarrollamos estrategias para enfrentar la pandemia”, sostuvo.

“Hemos sido capaces de desarrollar algunos procesos de innovación en esta materia, que tiene que ver con medir cargas virales en espacios de aire, lo que ha comprobado el Centro de Micro Bioinnovación y la Facultad, por lo tanto, nos parece relevante aportarle a Metro Valparaíso desde nuestra experiencia en esa perspectiva”, agregó.

Víctor Marshall, Gerente del Metro de Valparaíso, por su parte explicó que “lo que estamos haciendo ahora es dar un paso más en la estrategia de prevención que ha implementado Metro Valparaíso y hoy día, junto con la Universidad de Valparaíso, queremos poder medir la eficacia de nuestras medidas”.

Al mismo tiempo Marshall agregó que “estamos hace mucho tiempo trabajando en medidas de prevención. Seguimos estudiándolas y analizándolas. No se trata solo de medidas que hay que implementar en la cuarentena, sino también de manera permanente en el servicio. La participación de la Universidad de Valparaíso en esta estrategia es muy relevante para nosotros, porque nos permite trabajar con una institución de sólido prestigio en esta materia, para poder medir de manera innovadora y pionera cuál es la eficacia de la sanitización no sólo en las superficies táctiles, sino también en el aire”.

Finalmente, la decana de la Facultad de Farmacia de la U. de Valparaíso, Marcela Alviña expresó que “creo que somos uno de los primeros que estamos tomando muestras de aire para ver la carga viral y analizando a través del material genético la presencia de este virus para poder hacer un estudio cualitativo, es decir, saber si está o no, y cuantitativo para poder determinar cuál es la magnitud de la carga viral”.

Académicos evalúan el impacto y proyección del denominado “estallido social” chileno

Al cumplirse un año desde el inicio de las manifestaciones sociales más masivas que se hayan registrado en  Chile, académicas y académicos de la Universidad de Santiago, analizaron el fenómeno con la perspectiva del tiempo, abordaron sus causas y se refirieron a la posible proyección de este movimiento social, a días de un plebiscito que podría conllevar al cambio de la constitución en el país.

Para el doctor en Psicología, antropólogo y académico de la Universidad de Santiago, Sergio González, a un año del inicio de las movilizaciones no es posible hablar de una celebración, sino de una conmemoración del estallido. “Centenares de personas perdieron sus ojos. Es un doloroso símbolo: por manifestarse perdieron la vista y la posibilidad de seguir atestiguando el agobio, la angustia, la desigualdad y el oprobio”, afirmó.

A su juicio, el fenómeno social vino a materializar un cambio que el país ya venía experimentando, producto de la deslegitimación creciente de instituciones como la Presidencia, el Congreso, los Tribunales de Justicia y las Fuerzas de Orden y Seguridad. “Con el estallido, Chile cambió, pero en su capacidad de respuesta, de salir del letargo. Hay una expresión emocional-política y afectivo-social muy importante”, sostuvo.

“La discusión por una nueva Constitución es un gran logro de la movilización político-ciudadana, a través de diferentes expresiones fragmentadas de la sociedad que se expresaron y generaron una agenda”, consideró el académico de la Escuela de Psicología de la Usach.

Por último, el investigador especialista en Psicología Social y Cultural indicó que la relevancia del estallido social radica en que se trató de una “expresión socioemocional” de la ciudadanía, la cual se manifestó sin intermediarios. Es decir, sin participación de partidos ni liderazgos políticos. “El estallido social fue una expresión ciudadana nacida desde las emociones y sentimientos. Una reacción de gran impacto frente a los abusos, al desinterés de la élite y la clase política, y a un Gobierno tecnocrático que reprodujo la exclusión”, enfatizó González.

En opinión del académico del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago, Igor Goicovic, el estallido social de hace un año, representa “el punto de llegada de un proceso ascendente de movilizaciones sociales que ponen en discusión tanto el modelo económico neoliberal como el sistema político, en cuanto al desgaste y erosión que éste ha venido experimentando desde hace ya bastante tiempo”.

De acuerdo con el profesor de Historia y Gegrafía, “Chile no cambia a partir del 18 de octubre, sino que viene cambiando desde el año 2006, en términos de que las movilizaciones populares se inician con la denominada revolución pingüina de ese año, el 2006, sigue con la movilización de los trabajadores subcontratistas del cobre, forestales, de las salmoneras, las movilizaciones regionales, las movilizaciones de las comunidades indígenas, el movimiento no más AFP, el movimiento feminista y las movilizaciones esrtudiantiles a partir del 2011, etcétera”.

Respecto a la actual situación del movimiento social, Goicovic estimó que, evidentemente las manifestaciones se ven afectadas por el contexto de pandemia, pero, a su juicio, las protestas podrían incrementarse, incluso considerando el llamado a plebiscito. 

“Si bien la convocatoria a plebiscito opera como una suerte de salida política a la crisis de arrastre que veníamos teniendo, no es menos efectivo que no constituye la respuesta que muchas personas esperaban. Los cambios que la gente espera, tienen que ver con cambios en la estructura económica, con cambios en la distribución del ingreso, y, si bien también refieren a la institucionalidad, esos cambios se esperaban con una asamblea constituyente plenamente soberana y eso no es lo que necesariamente se va a manifestar en el plebiscito del 25 de octubre”, subrayó el autor de “Cultura de izquierda, violencia y política en América Latina”.

La Doctora en Historia y directora del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago, Cristina Moyano, consideró el 18 de octubre como un evento “muy relevante” porque, “vino a poner en evidencia una serie de desigualdades estructurales que vivía la sociedad chilena y que, de una u otra manera, la gente comenzó a identificar con el modelo neoliberal, con las herencias dictatoriales, con la gestión y administración del neoliberalismo durante la Concertación”. 

“Todo eso generó, por primera vez, un contexto y una enunciación política de una dimensión de molestia que estaba instalada en la sociedad en múltiples planos y que se reúne en ese momento que se denomina estallido social”, señaló la académica.

No obstante, Cristina Moyano aclara que el término estallido social no es de su preferencia, “porque es como que no lo hubiésemos podido ver”.

“Lo que está detrás de toda esto es una sociedad que se ha ido transformando en el tiempo y que está dispuesta a repolitizarse de distintas maneras respecto de la relación con el Estado, con las empresas, con la constitución, entre otros”, agregó. 

“En ese sentido político, la salida que le dio el parlamento a la ciudadanía de que parte de esa crisis se podía resolver a través de un cambio constitucional ha sido muy significativa porque ha podido repolitizar, efectivamente, el conjunto de rabias y malestares que estaban instalados en la sociedad y que cuando no se canalizan políticamente, suelen explotar como fenómenos de violencia colectiva que no producen, necesariamente, ni posibilitan acuerdos ni construcciones de sociedades con futuro”, opinó la académica de la Facultad de Humanidades.  

Para la socióloga, doctora en Ciencia Política y académica de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago, Lucía Dammert, el estallido social es decisivo en las definiciones políticas que terminaron provocando el acuerdo para posibilitar el cambio de Constitución a través del Plebiscito del próximo 25 de octubre.

“El estallido permitió que la élite política y económica de Chile reconociera que este es un país con muchas más dificultades de las que quisieron reconocer y que el modelo económico que está implantado no necesariamente lleva por una senda de crecimiento e igualdad, sino por una de segregación y fragmentación”, sostuvo.

La experta en seguridad enfatizó que las protestas que siguieron al 18 de octubre del año pasado también permitieron advertir “la peor cara de la represión policial, que vivieron y siguen viviendo los sectores populares, los estudiantes secundarios y universitarios y el pueblo mapuche. Eso se trasladó a Santiago, fue reconocido por la ciudadanía en su totalidad y abrió la posibilidad de discutir sobre cambios en las policías. Especialmente, en Carabineros”.

Finalmente, advirtió que las protestas que pudieran ocurrir el domingo podrían tener dos repercusiones. Por una parte, “si son violentas, se genera la sensación de una violencia sin sentido y sin objetivo de reclamo, lo que podría impactar en algunos votantes que hoy están más indecisos”, afirmó.

Por otro lado, indicó que la masividad de la manifestación también podría influir en la percepción ciudadana sobre la propagación del coronavirus. “Sin embargo, las últimas encuestas muestran que los chilenos están comprometidos con el proceso y con la intención de ir a votar. Entendería que la población mayor tenga un poco más de temor por los contagios, pero es esperable que en estos comicios vote al menos la misma cantidad de personas que lo hizo en las presidenciales”, consideró.

Perotá Chingó y Benjamín Walker presentan “Octubre”

Hace un año, en medio del llamado “estallido social”, Benjamín Walker compuso el tema “Octubre”, el primer single de su tercer disco, que cuenta con la participación de Perotá Chingo. A través de esta canción, el músico habla sobre un momento delicado de nuestra historia reciente, sin embargo es una canción alegre que invita a levantarse con optimismo para activarse y enfrentar lo que viene.

“Esta canción, es un adelanto de mi nuevo proyecto, pero a la vez tiene vida propia, porque aunque el disco ya estaba listo no concebía mostrarlo sin hablar de un proceso tan transcendental como el que estábamos viviendo, sentí la urgencia de hacer música y externalizarlo todo”, expresa Benjamín Walker. En esta línea, agrega que el tema “es un homenaje a esa explosión de creación y de lucha colectiva, un relato desde una vivencia personal de ver a mi generación dejar todo lo que estaba haciendo para crear en pos del estallido social, crear símbolos y obras que generan identidad sobre lo que estaba pasando”.

En cuanto a la participación, como voces invitadas, del destacado dúo argentino Perotá Chingo, el cantante señala que “la buena onda surgió de inmediato, nos conocimos por casualidad, y junto a otros músicos y artistas fuimos a dar una vuelta a Plaza Dignidad, porque ellas estaban grabando un documental sobre el estallido social en Chile; me preguntaron si yo había escrito algo sobre el tema y les mostré lo que había hecho la noche anterior y ahí toqué por primera vez “Octubre”, ellas se sumaron espontáneamente en el coro y fue hermoso lo que pasó, así que las invité luego para honrar ese gran momento”.

El video clip colaborativo con el público, es dirigido por Camila Grandi y será estrenado el 18 de octubre. A través de sus redes sociales el cantante invitó a sus seguidores a ser parte de este registro que refleja toda la emoción de esos meses y fue así como comenzaron a llegar cientos de aportes de fotos, videos, bailes, e ilustraciones.

La portada del single, en tanto, fue realizada por la destacada ilustradora chilena que reside en Londres, Luisa Rivera: “la canción le responde a esta consigna de que el estallido esta transgrediendo la “Paz”, cuando en realidad esto se trata de que por fin encontramos una “Luz” para construir algo nuevo, y creo que Luisa fue muy elocuente en lograr ilustrar ese sentimiento de subir desde la ciudad hacia la Guñelve o estrella mapuche”, explica Benjamín Walker.

Científicos chilenos descubren molécula clave para combatir la hipertrofia cardíaca

Una molécula producida por el propio cuerpo humano podría ser la clave para combatir la hipertrofia cardiaca, paso previo a la insuficiencia cardiaca, etapa terminal de varias enfermedades cardiovasculares que afecta a 26 millones de personas y es la principal causa de muerte en Chile y el mundo. Este fue el descubrimiento realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Chile e investigadores del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS) que identificó las propiedades protectoras del péptido Angiotensina 1-9 sobre el corazón.

La hipertrofia cardiaca es una patología que consiste en el aumento del tamaño del corazón. Esta condición es provocada principalmente por factores como la obesidad, la hipertensión, y los infartos. “Cuando se detecta hipertrofia cardiaca es porque el corazón está experimentando daño y si no se cuida viene la insuficiencia cardíaca”, explica el académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la U. de Chile y director de ACCDiS, Sergio Lavandero.

Este crecimiento del corazón ocurre por el aumento de tamaño de las células del músculo cardiaco llamadas cardiomiocitos. “Esto a su vez provoca un cambio morfológico en las mitocondrias, que son el motor energético de las células, afectando su normal funcionamiento”, agrega Valentina Parra, investigadora de la U. de Chile que fue parte de este trabajo.

El estudio, titulado Angiotensin-(1–9) prevents cardiomyocyte hypertrophy by controlling mitochondrial dynamics via miR-129-3p/PKIA pathway, permitió comprobar que al aumentar la concentración de la angiotensina 1-9 en el ambiente de los cardiomiocitos se previene el aumento de tamaño del corazón y permite que éste vuelva a funcionar eficientemente, plantean ambos académicos.

El hallazgo, destacado en la revista “Cell Death and Differentiation” de Nature, demuestra además que este péptido protege y previene el remodelado metabólico del corazón que ocurre en la insuficiencia cardiaca, para cuyo tratamiento existen actualmente muy pocos fármacos. “El remodelado metabólico sucede cuando el corazón enferma debido a la presencia de patologías crónicas como la hipertensión, la diabetes u otras enfermedades y se alimenta en mayor porcentaje de carbohidratos -normalmente de lípidos-, haciendo menos eficiente el uso de energía y disminuyendo su capacidad para contraerse”, afirma la profesora Parra.

La propuesta de los científicos participantes de la investigación es sintetizar la Angiotensina 1-9 y convertirla en un probable producto farmacéutico. “Nuestro cuerpo produce este péptido, pero en muy baja concentración, por ello es necesario realizar más estudios para aumentar su estabilidad y hacerlo más resistente, por ejemplo, al paso por nuestro sistema digestivo”, indica la académica.

Actualmente el equipo de la U. de Chile y ACCDiS se encuentra en la fase experimental de esta línea de investigación. Están trabajando además junto a especialistas en nanotecnología y farmacología, quienes están probando otras formas de Angiotensina 1-9 para hacerla más estable y generar el probable fármaco, que luego debe ser probado en modelos animales.

Según datos de la última Encuesta Nacional de Salud realizada en Chile, entre el 2016 y 2017, 26,9% de la población sufre de hipertensión arterial, que es una patología crónica producida por el aumento sostenido de la presión que ejerce la sangre sobre las arterias. Cuanto más alta es la presión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear, provocando a largo plazo el proceso de hipertrofia cardiaca. El profesor Lavandero añade que hoy cerca del 30% de los chilenos mayores de 18 años es hipertenso, mientras que en los mayores de 50 ese porcentaje es superior al 50%.

Estrenan documental sobre composición de los balines utilizados en contra de manifestantes en Chile

“El Informe de Balines de la Universidad de Chile” es el título del cortometraje realizado por Francisco Osorio, el cual en casi 20 minutos revisa el determinante proceso de investigación mediante el cual un equipo del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Casa de Bello determinó que los balines estaban compuestos solo por un 20 por ciento de caucho, y a partir del cual se impulsó el cese del uso de este tipo de municiones.

“¿Quién iba a pensar el efecto que tuvo el estudio?”, es una de las preguntas que el profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica (DIMEC) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), Rodrigo Palma, se realiza en el cortometraje documental “El Informe de Balines de la Universidad de Chile”, estrenado este jueves 15 de octubre.

Mediante imágenes inéditas del microscopio electrónico de barrido y del proceso de estudio de las muestras –extraídas de víctimas atendidas en la Unidad de Trauma Ocular (UTO) del Hospital del Salvador- el documental realizado por el antropólogo de la Facultad de Ciencias Sociales, Francisco Osorio, recorre el proceso de investigación mediante el cual los expertos de la FCFM Patricio Jorquera, Rodrigo Palma y Christian Nievas, determinaron que los balines utilizados por Carabineros en las manifestaciones solo estaban compuestos por un 20 por ciento de caucho.

“¿Cómo mostrar una perspectiva diferente a la situación que estábamos viviendo como consecuencia del estallido social?”. Esa fue una de las inquietudes que tuvo el realizador de este material y que lo motivó a dejar memoria y relatar este proceso, que fue una de las determinantes para que la institución policial reemplazara esa munición, en un proceso no exento de polémica.

Como detalla el profesor Osorio, este cortometraje documental es una pieza intermedia de un proceso mayor que se encuentra en curso, referido a las consecuencias del estallido social y la represión.

Asimismo, releva, la pieza y el proyecto en su conjunto evidencia “que la universidad aparece de una forma clara cumpliendo su misión de universidad pública”, y muestra cómo el plantel “puede contribuir a la sociedad chilena con su trabajo para cumplir objetivos que son tan valiosos como el aminorar y luego detener el uso de estas armas por parte de Carabineros”.

La directora del DIMEC, Viviana Meruane, releva que la contribución que puede hacer este documental a que esto que sucedió recientemente “no se nos olvide, porque la gente tiende a olvidar, y que ojalá no se vuelvan a ocupar este tipo de elementos”.

El documental muestra también como la Facultad de Odontología del plantel levantó un Programa de rehabilitación de víctimas de trauma ocular, el que luego, desde una mirara integral, se amplió al ámbito de la reconstrucción maxilofacial y la salud mental. Desde dicha unidad académica, el vicedecano Gonzalo Rojas señala que a la comunidad de la facultad les “afecto muchísimo ver jóvenes con pérdida del globo ocular en situaciones donde no ameritaba eso; (…) una violencia ejercida no por cualquier persona, sino que por agentes del estado que supuestamente están para proteger a los ciudadanos”.

Por ello y en base a la historia y experticia de sus integrantes, decidieron ante que las autoridades gubernamentales desarrollar este proyecto de rehabilitación protésica. “Lo sentimos como un deber de nuestra facultad porque ahí está el grupo de mayor experticia, la cual había sido desarrollada desde mediados del siglo XX”, y que “teníamos que ponerla a disposición de personas que el Estado había dañado, y en ese momento el Estado no había dado ninguna respuesta”.

Pero como advierte el profesor Rojas, el equipo de la facultad, en conjunto al Hospital Clínico de la U. de Chile, se vieron en la necesidad de ampliar el programa, dado que los pacientes comenzaron a llegar no solo con lesiones provocadas por balines, sino que también propinadas por bombas lacrimógenas lanzadas a la altura de la cara; punto sobre el  que el vicedecano insiste en poner atención pues este tipo de implementos no ha dejado de utilizarse.

Tras el 18 de octubre las protestas en Chile se multiplicaron nueve veces en relación a la década anterior

A partir de un análisis de prensa escrita y radial de 18 medios de circulación nacional y regional, el Observatorio de Conflictos de COES en su informe anual del año 2020, ha estudiado la cobertura de protestas de los últimos once años (2009-2019), haciendo especial hincapié en el estallido social –cuya medición abarca el registro desde el 18 de octubre hasta el 31 de diciembre de 2019.

La sistematización de esta base de datos (de libre acceso) considera 90 variables con las que se codificaron las acciones contenciosas que cumplen con: i) ocurrir en un espacio y tiempo determinado, ii) expresar una demanda colectiva, y iii) abarcar la participación de un solo individuo, grupos pequeños y/o concentraciones masivas sobre un millón de personas. 

En los últimos once años –hasta el 17 de octubre de 2019–, en Chile ocurrían cinco acciones de protesta en promedio al día. Con el estallido social –desde el 18 de octubre hasta el 31 de diciembre de 2019–, la explosividad de la protesta superó en demasía los parámetros de conflictividad que se habían observado hasta entonces, multiplicándose por nueve, es decir, hubo 45 acciones de protesta en promedio al día. Lo anterior equivale a reproducir tres veces las movilizaciones del movimiento estudiantil entre junio y agosto de 2011, el segundo período más álgido de movilización de la última década. 

En esta última década la participación en las movilizaciones fue marcada principalmente por parte de estudiantes y trabajadores, pero con el estallido social ésta bajó considerablemente. En cambio, aparecieron tres nuevos grupos con mayor representación en las protestas: vecinos (20%), mujeres (25%) y encapuchados (35%). Los primeros, refieren a personas unidas por una cercanía y arraigo territorial; mientras que las segundas, desde el 2015, con la intensificación de las movilizaciones feministas en contra de la violencia hacia las mujeres, han ido consolidando su protagonismo y articulación. Por otro lado, desde el 18 de octubre las mujeres estuvieron muy presentes en otras demandas, como por ejemplo por una Asamblea Constituyente. Por último, los encapuchados, a quienes se les asocia con las manifestaciones violentas, casi cuadruplicaron su participación en relación a la década anterior y representan a un tercio de los grupos activos movilizados. 

Una de las particularidades del estallido social refiere a que no hubo una organización articuladora convocante, como antes lo había sido la Confech o la Coordinadora No + AFP, por ejemplo. Previo al 18 de octubre, el 56% de las protestas reportaba la presencia de, al menos, una organización, y el 14% en dos o más organizaciones. Luego del 18 de octubre, esta cifra se redujo a un 22% y a un 8%, respectivamente. No obstante, las organizaciones que más participaron del estallido social son: la Mesa de Unidad Social, la Federación Nacional de Recolectores (FENARCHI), la Unión Portuaria, el Movimiento “No Más Tag” y el FENPRUSS (Confederación Nacional de Profesionales de los Servicios de Salud). 

Una explicación es que “tal como lo han expresado muchas encuestas, en Chile hay una tasa decreciente en la afiliación a organizaciones de todo tipo, las que hoy cumplen un rol menos protagónico en la sociedad. En su lugar, la sociedad se está estructurando cada vez más a partir de vínculos y redes informales (grupos de amigos, familiares y vecinales, compañeros de curso o colegas de trabajo), que no cuajan con las estructuras organizacionales piramidales, en que el rol de los líderes está bastante desprestigiado”, explica Nicolás Somma, investigador del Observatorio de Conflictos, también director y profesor asociado del Instituto de Sociología (ISUC) de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Al mismo tiempo, solo el 25% de las protestas durante el estallido social empujó una demanda específica, en comparación a los años anteriores en que éstas representaban el 92%. En este periodo, la única que tuvo un aumento significativo fue la asamblea constituyente o el cambio constitucional, que hasta antes del 18 de octubre prácticamente no existía. Para el politólogo Tomás Campos, coordinador del Observatorio de Conflictos, el estallido social es una explosión de protestas y de expresiones que permiten una apertura del sistema político, lo que se conoce como una “ventana de oportunidad”, y agrega que: “esto permitió que volvieran a levantarse y posicionarse demandas que venían gestándose hace una década atrás, como el precio de los medicamentos, la deuda universitaria y el ingreso mínimo; que si bien no tenían una relación directa con la evasión del Metro liderada por los secundarios, terminó por canalizar dichas demandas en el proceso actual del posible cambio constitucional”.

A su vez, las demandas por temas laborales y de educación disminuyeron notablemente –aún así, siguen siendo las más frecuentes–, mientras que las demandas ecologistas-territoriales presentaron una baja significativa, hasta casi desaparecer del mapa. Las demandas por salud, previsión social, vivienda y género se mantienen o aumentan levemente, siendo las dos primeras las que permitieron visibilizar los problemas materiales de grupos vulnerables como las personas de tercera edad.    

Según detalla el informe, las organizaciones (vinculadas a movimientos sociales o no) difícilmente pudieron movilizar a tantas personas en tantas acciones. Para el sociólogo Nicolás Somma, la desarticulación de las demandas, en parte, facilitó que se dieran distintas dinámicas, como la difusión informal de la protesta por grupos concéntricos con una inclinación muy fuerte hacia la violencia. “Esto termina abarcando a una población que probablemente no estaba predispuesta a la violencia, pero que se suma porque hay un clima de violencia (…) Hay energía y emociones colectivas que se producen en actos que buscan superar la institucionalidad con la transgresión, y que tiene una mezcla de miedo, excitación y entusiasmo que se autopropulsan”, señala.

Además, en el 40% de las protestas del estallido social ocurrieron actos violentos, tanto por la acción represiva de las fuerzas armadas y de orden –uso de carros lanzaaguas, bombas lacrimógenas o armas de fuego, y el enfrentamiento y/o detenciones de los manifestantes– como por las tácticas violentas por parte de los manifestantes –destrucción de la propiedad pública y privada; saqueo de tiendas, oficinas y supermercados; ataques a las fuerzas policiales; y quema de autos y edificios.

Si bien hubo mucha violencia por parte de la policía y de los manifestantes, Somma destaca que no hay que perder de vista que, dentro de las tácticas de protestas utilizadas, el grueso responde a tácticas pacíficas (40%), seguidas por las disruptivas –huelgas, paros, tomas de predios o establecimientos, ocupaciones de plazas, entre otras– (34%), las que no necesariamente fueron violentas; y en último lugar, las tácticas violentas (26%).

Otro resultado relevante es que, en términos generales, la protesta violenta aumenta la represión policial, pero lo mismo ocurre a la inversa: la represión policial aumenta las tácticas violentas, en vez de disuadirlas “produciendo espirales de violencia generalizada que se retroalimentan”, señala el estudio. A su vez, según la evidencia reportada, los manifestantes reaccionan más rápido con tácticas violentas a una represión policial pasada, que policía reprimiendo protestas violentas. Por último, a nivel desagregado, en la Región Metropolitana y, en menor medida, en la Región del Bío Bío, existe mayor represión policial a causa de la violencia en las manifestaciones; mientras que en la Región de La Araucanía hay una alta estimulación recíproca entre tácticas violentas de protestas y represión policial, con una alta significancia estadística.

¿Qué pasa en las regiones? Si bien las protestas que han tenido mayor alcance masivo han ocurrido en la Región Metropolitana, seguidas por Valparaíso y por Bío Bío, al considerar el número de acciones contenciosas por cada diez mil habitantes, se observa una mayor actividad contenciosa en el norte y en el sur. Esto se debe a que en el norte, predominan las industrias extractivas que ofrecen bajos salarios (exceptuando las empresas mineras, especialmente CODELCO) y, en ciertos casos, precarias condiciones de trabajo. Mientras que en el sur, particularmente en las regiones de La Araucanía y de Aysén, se observa una alta frecuencia de protestas por mayor autonomía regional, caracterizadas por las demandas mapuche y por movimientos regionalistas, respectivamente.

En las regiones de La Araucanía y Aysén, se multiplicaron tres veces las protestas durante el estallido social en relación al periodo analizado. De hecho, Aysén es la región que presenta la tasa de protestas más alta por habitantes del país, y la que se encuentra en una condición de mayor aislamiento geográfico en Chile continental. Si en la Región Metropolitana las protestas se multiplicaron por nueve, su efecto fue aún mayor en las regiones de Antofagasta, Tarapacá y El Maule (x11), Valparaíso (x12), siendo todas estas superadas por Ñuble, donde las protestas se multiplicaron por 18. Finalmente, cabe señalar que hacia el sur, las acciones contenciosas van disminuyendo su efecto multiplicador: Los Lagos (x8), O’Higgins (x8), Magallanes (x7), Los Ríos (x6), La Araucanía (x3) y Aysén (x3).

Para recabar de forma íntegra la información acerca de acciones contenciosas, se identifica y describe de forma sistemática y estructurada la información en tres niveles. Primero, reportes de prensa de acciones contenciosas, que pueden ser únicas, repetidas en dos o más medios de prensa, o formar parte de un “episodio contencioso”.

Segundo, acciones contenciosas únicas (descontando las repeticiones de prensa) que ocurren en un espacio y tiempo específico que pueden gestarse de forma autónoma o ser concurrentes a un episodio o a una convocatoria común a mayor escala.

Tercero, episodios contenciosos que aglomeran a dos o más acciones específicas, que ocurren en distintos lugares de forma simultánea, dentro de un mismo día. Según el foco de investigación, estos niveles se pueden agregar o desagregar de forma inequívoca mediante el uso de las variables correspondientes. Potencialmente, existe un cuarto nivel, que correspondería a procesos contenciosos más dilatados en el tiempo y que pueden construirse a partir del nivel de episodios contenciosos con concurrencia, pero requiere un análisis específico según el objetivo de investigación y determinar caso a caso las fechas de inicio o término de estos procesos.

Las variables que se consideran al momento de codificar las acciones contenciosas se pueden resumir en las siguientes: fecha de la acción, tipo de noticia (versión impresa o versión web), ubicación (región, provincia, comuna, localidad o ciudad), lugar objetivo de la demanda, eventos concurrentes, número de participantes (por acción y por evento concurrente), grupos sociales participantes, target de la protesta, sector del actor demandado y demandante (categoría PNUD), organizaciones participantes, elementos de demanda, campo de conflictividad (categoría PNUD), presencia de carabineros y su acción (detenidos, heridos y muertos) y tácticas de protesta.