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La ansiedad dejó de ser una excepción y se convirtió en una alerta cotidiana

Sentir ansiedad antes de un examen, una entrevista de trabajo o una entrega importante es una respuesta natural del organismo. El problema comienza cuando esa sensación deja de ser pasajera y se instala como un estado permanente. En Chile, esa realidad afecta a una parte importante de la población. Según el Termómetro de Salud Mental 2025, elaborado por la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y la Pontificia Universidad Católica, el 25,8% de las 2.300 personas consultadas declaró experimentar ansiedad generalizada, convirtiéndose en el indicador de mayor prevalencia dentro del estudio.

Para Isabel Puga, psicóloga del Centro de Salud de la Universidad de Santiago, la ansiedad no siempre representa un problema. La especialista explica que, desde una perspectiva clínica, se trata de un mecanismo de supervivencia que permite al cerebro responder frente a desafíos cotidianos. “Desde el punto clínico es fundamental comprender que la ansiedad, en su esencia, es una respuesta vital. Imaginemos a nuestro sistema nervioso como un sofisticado centro de vigilancia. Y cuando enfrentamos un desafío cotidiano (como el plazo para una entrega, una dificultad laboral o una demanda académica), esta estructura se activa, libera energía y nos permite movilizar recursos para solucionar el problema”. En condiciones normales, esa activación desaparece una vez superada la situación estresante.

El escenario cambia cuando la ansiedad deja de responder a amenazas concretas y se transforma en un estado permanente de alerta. En esos casos, el cerebro comienza a interpretar estímulos cotidianos como si representaran un peligro constante, afectando tanto el funcionamiento emocional como el cognitivo. Según la académica, este proceso responde a una alteración en la comunicación entre la corteza prefrontal, encargada del razonamiento, y la amígdala, responsable de procesar las emociones, generando una sensación continua de amenaza que las personas no pueden controlar de manera voluntaria.

Las consecuencias de esa hipervigilancia se extienden mucho más allá de la preocupación constante. La especialista advierte que la exposición prolongada al estrés deteriora funciones esenciales del cerebro, afectando la memoria, la capacidad de concentración, la planificación y la toma de decisiones. A ello se suman manifestaciones físicas que suelen pasar desapercibidas, como dolores de cabeza persistentes, problemas gastrointestinales, alteraciones del sueño, irritabilidad y agotamiento generalizado, síntomas que muchas veces terminan normalizándose pese a ser señales claras de un trastorno que requiere atención.

Frente a este panorama, Puga sostiene que la primera tarea consiste en abandonar la idea de que la salud mental funciona separada del cuerpo. “No existe salud mental sin la física”, afirma la psicóloga, enfatizando que ambos aspectos forman parte de un mismo sistema. La especialista también advierte que existen señales que no deben ignorarse, como el aislamiento social, el abandono de actividades que antes resultaban placenteras, las crisis de pánico, las palpitaciones, la falta de aire, el insomnio profundo o la aparición de pensamientos de desesperanza. “Debemos poner alerta cuando la gente comienza a desarrollar conductas de evitación (dejando de ir al trabajo, se aísla de sus vínculos afectivos o abandona intereses que antes les generaban placer). Y cuando se presentan síntomas somáticos, como las palpitaciones, la falta de aire o el insomnio profundo o cuando aparecen pensamientos de desesperanza, estamos ante un punto de inflexión. Ahí la ayuda de especialistas es fundamental para que los sujetos tengan la capacidad para retomar el control de sus propias trayectorias de vida”, señaló.

Más allá del tratamiento individual, la académica considera que el desafío también es estructural. Si bien Chile cuenta con programas y políticas de salud mental, sostiene que el sistema sigue funcionando de manera reactiva y fragmentada. Para la especialista, la verdadera prevención pasa por fortalecer la coordinación entre salud, educación y trabajo, además de impulsar políticas que reduzcan el desgaste psicológico asociado al ritmo de vida actual. En un contexto donde uno de cada cuatro chilenos reconoce convivir con ansiedad generalizada, el reto ya no es únicamente atender los casos existentes, sino construir una cultura que proteja el bienestar mental antes de que el agotamiento se transforme en enfermedad.

Santiago Centro cambia de rostro y deja atrás su pasado financiero

Durante años, el centro de Santiago estuvo dominado por bancos, oficinas y servicios financieros que marcaban el ritmo de la ciudad. Hoy, ese paisaje comienza a transformarse. Restaurantes, cafeterías, farmacias, ópticas, centros de salud, locales de cuidado personal y tiendas de vestuario están ocupando cada vez más espacio en el casco histórico, reflejando un cambio en la forma en que las personas viven y utilizan el corazón de la capital.

La tendencia fue identificada por el informe “High Street Santiago Centro 1S 2026”, elaborado por la consultora inmobiliaria CBRE, que evidencia una recuperación paulatina del comercio a nivel de calle. El estudio muestra que la tasa de desocupación de locales comerciales alcanzó un 12,48%, completando tres semestres consecutivos de descenso, una señal de reactivación que comienza a modificar la identidad urbana del sector.

Para Américo Ibarra, académico de la Universidad de Santiago y director del Instituto de Ambiente Construido de la misma casa de estudios, esta transformación responde a cambios estructurales que se aceleraron tras el estallido social y la pandemia. “La dinámica estructural de la actividad comercial actual, con menos bancos y más restaurantes, cafeterías, servicios de salud y comercio, refleja de manera evidente un cambio en la manera en que se habita el centro de Santiago”, sostuvo.

El especialista explica que el centro dejó de funcionar exclusivamente como un lugar destinado a realizar trámites para convertirse en un espacio donde convergen trabajadores, estudiantes, turistas y nuevos residentes que demandan servicios cotidianos. Según el académico, este fenómeno también se relaciona con el crecimiento de viviendas en algunos sectores, lo que impulsa una mayor necesidad de comercio, alimentación y atención de salud en el día a día. “El espacio deja de ser principalmente un lugar de trámites y servicios financieros para convertirse en un entorno de consumo, encuentro y vida diaria. Esto sugiere que el centro está transitando hacia un modelo más vinculado a la experiencia urbana”, afirmó.

Sin embargo, la recuperación no ocurre de manera uniforme. Mientras barrios como Lastarria, Bellas Artes y el entorno de Plaza de Armas muestran una revitalización impulsada por la gastronomía, la cultura y el turismo, otros sectores continúan enfrentando importantes dificultades. Problemas como la inseguridad, el comercio informal y la falta de inversión siguen afectando zonas como barrio Mapocho y algunos tramos de la Alameda, donde el flujo de peatones y la llegada de nuevos negocios todavía no logra consolidarse.

Pensando en el futuro, Ibarra sostiene que uno de los grandes desafíos será extender la vida del centro más allá del horario laboral. “Sería deseable que las condiciones ambientales y de seguridad que ofrece el centro de Santiago permitan modificar sus horarios de funcionamiento, de modo que sea posible recuperar los tradicionales funcionamientos de restaurantes y cafeterías con actividad en la tarde y noche”, señaló. Para el académico, fortalecer la seguridad y recuperar la actividad nocturna será clave para consolidar un centro más dinámico, diverso y conectado con las nuevas formas de habitar la ciudad.

El debate sobre el trabajo sexual vuelve al centro de la discusión desde la justicia social

El trabajo sexual sigue siendo uno de los temas más controvertidos dentro de las discusiones sobre derechos, feminismo y políticas públicas. Ahora, una nueva investigación publicada en Humanities & Social Sciences Communications, de Nature Portfolio, vuelve a instalar el debate desde otra perspectiva. El artículo “Towards Multidimensional Justice for Sex Workers: Redistribution, Recognition, and Participation”, del profesor Pablo Aguayo-Westwood, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, propone analizar la regulación del trabajo sexual utilizando un marco de justicia social que va más allá de la clásica dicotomía entre prohibición y legalización.

El estudio se basa en la teoría de la filósofa estadounidense Nancy Fraser, quien plantea que la justicia debe abordarse desde tres dimensiones: redistribución económica, reconocimiento social y participación política. A partir de ese enfoque, Aguayo-Westwood sostiene que la discusión no puede reducirse a posturas absolutas, sino que debe considerar las condiciones materiales y sociales que enfrentan quienes ejercen esta actividad. “No es que uno promueva el trabajo sexual, que es la crítica habitual. No creo que alguien quiera promoverlo. Lo que uno busca, a largo plazo, es que deje de existir. Sin embargo, en lo inmediato, la mejor respuesta no es prohibirlo ni castigarlo, porque eso termina generando una doble victimización de la trabajadora sexual, que ya es víctima de condiciones iniciales de desigualdad material y económica”, explica.

El académico señala que la investigación surge también desde el diálogo con organizaciones y sindicatos de trabajadoras sexuales, experiencia que modificó su propia mirada sobre el tema. En lugar de defender una posición cerrada, el artículo expone las fortalezas y limitaciones de los distintos modelos regulatorios existentes y plantea que las políticas públicas deben construirse escuchando a las propias personas involucradas en el debate.

Uno de los ejes centrales de la investigación cuestiona la idea de que el trabajo sexual constituye una excepción dentro de los empleos marcados por la precariedad económica. Aguayo-Westwood sostiene que muchas ocupaciones desarrolladas por personas de la clase trabajadora también están condicionadas por la falta de alternativas, especialmente en el caso de las mujeres. Esa comparación abre una discusión sobre las desigualdades estructurales que atraviesan múltiples formas de trabajo y sobre por qué el juicio social suele concentrarse exclusivamente en el trabajo sexual.

El estudio también analiza las consecuencias que tiene la criminalización de esta actividad. “Cuando está prohibido el trabajo sexual, las condiciones de precariedad del ejercicio son peores que cuando está permitido”. Según el investigador, la prohibición dificulta el acceso al sistema financiero, al arriendo de espacios de trabajo, a la organización sindical y a mecanismos de protección social, mientras que también fortalece la presencia de redes de explotación y crimen organizado.

Finalmente, el artículo aborda las diferencias que existen dentro del propio feminismo respecto a este tema, alejándose de la idea de que existe una única postura. “Mi interés también ha sido mostrar que dentro del feminismo hay diferentes posiciones, no hay un feminismo, hay varios feminismos, y en esta variedad también hay diferentes posiciones sobre el debate”. Con un proyecto legislativo que permanece estancado desde hace más de una década en Chile, la investigación busca aportar nuevos elementos para una conversación que continúa abierta y que cruza derechos humanos, igualdad, autonomía y justicia social.

La ciencia explica por qué la sopa de pollo ayuda cuando estás resfriado

Cada invierno reaparece como una de las recetas más recomendadas cuando llegan los resfríos, la influenza y otros virus respiratorios. La sopa de pollo ocupa un lugar casi obligatorio en los hogares chilenos, aunque la ciencia aclara que su principal aporte no está en curar enfermedades ni en prevenir contagios, sino en ayudar al organismo a sobrellevar mejor los síntomas propios de esta época del año.

Con el aumento de cuadros respiratorios durante los meses más fríos, la nutricionista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, Consuelo Burgos, explica que esta preparación puede transformarse en un buen complemento durante la recuperación gracias a su alto contenido de líquido, su temperatura y la posibilidad de incorporar ingredientes nutritivos cuando el apetito disminuye. Sin embargo, advierte que no debe entenderse como un tratamiento médico. “No existe evidencia científica convincente que asocie el consumo de sopa de pollo con la reducción del riesgo de contraer virus respiratorios. Desde el punto de vista metodológico, no se puede afirmar que prevenga el contagio”, explica.

Uno de los mayores beneficios de esta preparación está relacionado con la hidratación, un aspecto fundamental durante un resfrío o una influenza. Al tratarse de un alimento principalmente líquido y consumido caliente, favorece la fluidificación de la mucosidad y contribuye a aliviar la congestión nasal. “En un cuadro respiratorio, lo que tenemos que resguardar es, efectivamente, la hidratación, ya que nos ayudará mucho a eliminar la mucosidad propia de estos procesos infecciosos”, señala Burgos.

El vapor que desprende la sopa también genera un alivio temporal en las vías respiratorias, similar al efecto que produce una ducha caliente. A eso se suma que es una preparación de fácil digestión, ideal para personas que presentan decaimiento o poco apetito durante la enfermedad. En ese sentido, los especialistas coinciden en que su utilidad está asociada al confort que entrega al organismo mientras este enfrenta el proceso infeccioso.

La nutricionista recomienda privilegiar siempre las preparaciones caseras por sobre las sopas instantáneas, ya que permiten controlar la cantidad de sodio y evitar aditivos presentes en muchos productos procesados. Para obtener un mejor resultado aconseja utilizar pollo sin piel, incorporar verduras como cebolla, ajo y zanahoria, mantener una consistencia más líquida y moderar el uso de sal. En personas con diabetes, además, llama a controlar la cantidad de carbohidratos presentes en ingredientes como arroz, fideos o papas.

Más allá de este tradicional plato, Burgos recuerda que la recuperación frente a enfermedades respiratorias también depende de mantener una alimentación equilibrada, una buena hidratación y el consumo de frutas y verduras frescas que aporten vitaminas, fibra y otros nutrientes esenciales. Así, la sopa de pollo mantiene su lugar como un clásico del invierno, no como una cura milagrosa, sino como un aliado que ayuda a hacer más llevaderos los días de enfermedad.

BTS reabre el debate sobre si el Estadio Nacional puede soportar un show de esta magnitud

Los tres conciertos que BTS agendó para el 14, 16 y 17 de octubre de 2026 en Santiago no solo marcaron el esperado regreso del fenómeno global del K-pop a Chile. Con todas las entradas agotadas para el coliseo central del Estadio Nacional, el montaje de la gira también abrió una intensa discusión sobre los límites de la infraestructura deportiva del principal recinto del país y si realmente está preparado para recibir un espectáculo de semejante escala.

La polémica comenzó luego de que la ministra del Deporte, Natalia Duco, manifestara reparos al uso del estadio debido al impacto que tendría un escenario en formato 360°, cuyo peso bordea las 600 toneladas, sobre el césped híbrido y el sistema de la cancha. La decisión provocó la reacción inmediata de las ARMY chilenas, quienes realizaron manifestaciones tanto en las inmediaciones del Estadio Nacional como frente al Palacio de La Moneda. Mientras tanto, la productora DG Medios defendió que el evento fue planificado respetando todos los protocolos técnicos establecidos.

En ese escenario, Fernando Ibáñez, ingeniero civil en Obras Civiles y académico de la Universidad de Santiago, sostuvo que el verdadero problema no radica únicamente en el césped, sino en la capacidad estructural del terreno. “El recinto no está capacitado para un montaje de las características que tiene la actual gira de BTS, principalmente porque su carpeta protectora actual no es removible (como sí lo es el sistema Portagrass Sport Turf)”. El especialista recordó además el histórico concierto de U2 en 2011, cuando el escenario “La Garra”, de unas 1.200 toneladas, dejó importantes daños estructurales en la cancha del recinto deportivo.

Según el académico, el riesgo más importante se encuentra bajo la superficie. “El pasto, en sí mismo, no es el problema. Aquí la dificultad radica en la capacidad del soporte del suelo. Ningún terreno de juego está diseñado de forma natural para resistir cargas industriales concentradas durante varios días”, explicó. Incluso utilizando carpetas protectoras para distribuir el peso, advirtió que la ausencia de luz, oxígeno y la presión constante terminan deteriorando el césped y afectando el sistema de drenaje, dejando la cancha temporalmente inutilizable para la actividad deportiva.

Para reducir ese impacto, el especialista sostiene que la organización debe contemplar una logística extremadamente rigurosa, considerando estudios previos de carga, distribución uniforme del peso mediante estructuras especiales, rutas exclusivas para el ingreso de maquinaria pesada, desmontajes escalonados y una recuperación agronómica inmediata del terreno una vez finalizados los conciertos. Todo ello busca minimizar el daño sobre una superficie que fue diseñada prioritariamente para la práctica del fútbol profesional.

Ibáñez advierte que el factor tiempo será determinante para el futuro del recinto. “El tiempo total de permanencia del escenario (contando la logística completa del montaje, shows y desmontaje) debe ser, máximo, de 3 a 4 días. Superar este plazo garantiza daños severos e irreversibles en el ecosistema del campo de juego, lo que obligaría a una resiembra total y al cierre prolongado del estadio”. Así, mientras miles de fanáticos esperan volver a ver a BTS en Chile, el debate también pone sobre la mesa cómo compatibilizar espectáculos de talla mundial con la conservación de una de las infraestructuras deportivas más importantes del país.

El MAC abre una ventana a 50 años de imágenes que marcaron época

La fotografía chilena vuelve a ocupar el centro de la conversación cultural. El Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile conmemora los 50 años de la creación de su histórica fototeca con “Colección MAC: Modulaciones de la imagen fotográfica”, una exposición que se despliega en sus sedes de Parque Forestal y Quinta Normal, reuniendo 175 obras que revisan la transformación del lenguaje fotográfico desde la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad. La muestra abrió al público este 11 de julio y estará hasta el 11 de octubre de 2026 con entrada gratuita.

La conmemoración pone en valor un hito ocurrido en 1976, cuando el fotógrafo y académico Bob Borowicz impulsó la donación de más de un centenar de fotografías que dieron origen a la primera colección pública de fotografía en un museo de arte chileno. Para el director del MAC y co-curador de la exhibición, Daniel Cruz, “Este proyecto busca relevar lo acontecido en 1976, cuando el fotógrafo y profesor de la cátedra de fotografía de la Escuela de Bellas Artes, Bob Borowicz (Polonia, 1922 – Chile, 2009), lideró la donación de más de un centenar de fotos de diversos actores de la época, lo que dio comienzo a la Fototeca del Museo de Arte Contemporáneo”. El académico sostiene que este acontecimiento abrió nuevas preguntas sobre el rol de la fotografía y su desarrollo dentro del arte contemporáneo.

La exposición reúne 144 piezas pertenecientes a la Colección MAC y 31 obras invitadas, integrando el trabajo de 80 artistas nacionales e internacionales. Entre ellos destacan Alfredo Jaar, Paz Errázuriz, Lotty Rosenfeld, Bernardo Oyarzún, Jorge Brantmayer, Julia Toro, Marcelo Montecino, Bob Borowicz y Juan Pablo Langlois, junto a creadores extranjeros como George Rousse, Aldo Sessa, Selina Ou y Jesús Ruiz Nestosa. El recorrido permite observar cómo la fotografía ha transitado desde el registro documental hacia propuestas experimentales, performáticas, instalativas e incluso obras desarrolladas con inteligencia artificial.

La encargada editorial del MAC y co-curadora de la muestra, Paulina González, explica que “esta fototeca fue la primera colección pública de fotografía en un museo de arte en Chile, y su creación respondió a una política que buscó integrar institucionalmente esta disciplina como obra de arte”. Bajo esa mirada, la exhibición se organiza en tres grandes ejes curatoriales: el canon fotográfico, la experimentación y desplazamiento del medio, y la denominada postfotografía, donde las imágenes dialogan con tecnologías digitales, ficciones e inteligencia artificial.

Más allá de las salas de exhibición, el proyecto incorpora un programa educativo que invita a experimentar con los procesos fotográficos. En Quinta Normal, los visitantes podrán recorrer espacios dedicados a la fotografía análoga, vivir la experiencia de una cámara oscura y reflexionar sobre cómo el teléfono celular, los algoritmos y la producción masiva de imágenes han transformado la relación entre fotografía, memoria y tecnología.

La muestra también se integra a la conmemoración internacional por los 200 años de la primera fotografía permanente realizada por Nicéphore Niépce y reafirma el compromiso del MAC con la preservación del patrimonio visual chileno. “Colección MAC: Modulaciones de la imagen fotográfica” podrá visitarse gratuitamente de martes a domingo en ambas sedes del museo, consolidándose como una de las exposiciones más relevantes del calendario artístico de este 2026.

Diez años después Marineros sigue mirando hacia el futuro

Después de más de una década consolidándose como una de las propuestas más singulares del pop independiente chileno, Marineros vuelve a mover las piezas de su universo creativo. El dúo formado por Cer y Soledad Puentes presentó “La esquina de los sueños rotos”, un nuevo single que inaugura una etapa marcada por la introspección, una producción de alto nivel y una mirada más madura sobre los vínculos, las pérdidas y la capacidad de volver a empezar.

Disponible en todas las plataformas digitales desde el 3 de julio de 2026, la canción toma como punto de partida una imagen cotidiana: esa esquina que siempre parece estar a la vuelta y donde algo importante está por ocurrir. A partir de esa metáfora urbana, Marineros construye un relato sobre la persistencia, el riesgo y la decisión de seguir avanzando incluso cuando el camino parece incierto. La producción estuvo a cargo de Cristián Heyne junto a la propia banda, mientras que la masterización fue realizada en el Reino Unido por Mike Marsh, ingeniero de The Exchange, reforzando una sonoridad elegante y de estándar internacional.

La dimensión más personal del sencillo también atraviesa su letra. Sobre el origen de la composición, Cer explica: “Esta canción no solo se la cantaría a un prospecto romántico. Es para cualquier tipo de relación; de hecho, me la canto a mí misma, a mi propia vida”. La declaración resume el espíritu del lanzamiento: una reflexión abierta sobre las relaciones humanas que trasciende el amor romántico para dialogar con la identidad, las expectativas y la resiliencia.

El estreno llega acompañado por un videoclip dirigido por Liberta Romano, quien apuesta por una narrativa cinematográfica para ampliar el universo emocional de la canción. La producción cuenta con las actuaciones de Paula Luchsinger y Renata González Sprälja, dos intérpretes que trasladan a la pantalla la tensión, la fragilidad y la intensidad presentes en la composición, reforzando el carácter visual que ha distinguido a Marineros durante su carrera.

Más allá del lanzamiento, el sencillo funciona como la antesala de uno de los hitos más importantes para el proyecto. El próximo 15 de julio, Marineros celebrará los diez años de O Marineros con un concierto especial en Blondie, donde recorrerá el disco que marcó a una generación de seguidores y, al mismo tiempo, presentará por primera vez en vivo “La esquina de los sueños rotos”, conectando pasado y presente sobre el escenario.

Con este lanzamiento, Marineros confirma que su evolución no pasa por romper con su identidad, sino por expandirla. El dúo reafirma una propuesta artística donde la sensibilidad pop, la sofisticación sonora y el lenguaje audiovisual continúan dialogando con naturalidad, demostrando que, diez años después de su debut, todavía tiene nuevas historias que contar.

El cine entra en su nueva era digital

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en un actor con peso propio dentro de la industria audiovisual. La reciente inversión de US$75 millones de Google en el estudio independiente A24, destinada al desarrollo de herramientas de IA para la producción y distribución cinematográfica, marca un nuevo capítulo en una transformación que ya alcanza a directores consagrados, estudios de Hollywood y creadores independientes. Más que una apuesta tecnológica, el movimiento anticipa un cambio en la manera de crear, producir y consumir historias.

La alianza contempla el trabajo conjunto entre especialistas de Google DeepMind y los equipos creativos de A24 para desarrollar herramientas orientadas a fortalecer los procesos narrativos. Mientras tanto, A24 Labs ya experimenta con sistemas de inteligencia artificial capaces de generar guiones gráficos asistidos, consolidando una tendencia que también ha quedado en evidencia con el uso de IA en películas como The Brutalist, el regreso digital del fallecido Val Kilmer y las recientes experiencias de Martin Scorsese durante la preproducción de su próximo proyecto.

Para Leonardo Cabezas, especialista en cine y televisión y académico de la Universidad de Santiago, el fenómeno representa un punto de inflexión para toda la industria. “Creo que estamos presenciando el gran cambio del paradigma estructural en la industria del entretenimiento”, sostiene. A su juicio, que un estudio como A24 trabaje directamente con Google o que cineastas como Scorsese incorporen estas herramientas demuestra que la inteligencia artificial dejó de ser percibida como una amenaza para convertirse en un recurso creativo, tal como ocurrió décadas atrás con el montaje digital o la incorporación del CGI.

Lejos de anunciar el reemplazo de los realizadores, el académico plantea que la IA funcionará como una extensión de los procesos creativos. “La IA no va a reemplazar el cine o la TV; sino que va a optimizar los recursos, el tiempo, la producción y hasta la distribución. Lo veo como algo positivo y excitante”, afirma. Sin embargo, advierte que el equilibrio dependerá de mantener el foco en la creación humana. La tecnología puede automatizar procesos complejos como la edición, el renderizado o la generación de subtítulos, pero la mirada autoral continúa siendo un elemento imposible de replicar.

El impacto también se extiende a la forma en que circulan las historias. Para Cabezas, la inteligencia artificial acelera la democratización de los contenidos al reducir costos y facilitar que nuevos creadores desarrollen producciones dirigidas a comunidades específicas. En una era dominada por plataformas digitales, videos verticales y audiencias hipersegmentadas, la IA permite producir más rápido y adaptar los relatos a los nuevos hábitos de consumo sin depender exclusivamente de los grandes estudios.

Pese al entusiasmo, el académico insiste en que el verdadero desafío será preservar la identidad de quienes crean. “El cine y la televisión siempre han sido reflejo de las sociedades; la IA es el espejo de nuestra era contemporánea y debemos fluir junto a ella en esta cultura audiovisual mutante”, concluye. En ese escenario, el futuro del entretenimiento no parece estar definido por una disputa entre humanos y algoritmos, sino por la capacidad de ambos para convivir en una industria donde la tecnología amplía las posibilidades, pero la creatividad sigue marcando la diferencia.

El impuesto que busca frenar el auge del vapeo

El avance de los cigarrillos electrónicos volvió a instalarse en el centro de la discusión pública. Luego de que se conociera que el Ministerio de Salud y el Ministerio de Hacienda trabajan en una propuesta para aplicar un impuesto específico a los vapeadores y equiparar su carga tributaria con la del tabaco, especialistas de la Universidad de Chile sostienen que la discusión va mucho más allá de la recaudación fiscal: se trata de una medida con impacto directo en la salud de las futuras generaciones.

Aunque durante las últimas décadas Chile logró reducir de manera sostenida el consumo de cigarrillos gracias a políticas como el aumento de impuestos, las restricciones publicitarias y los espacios libres de humo, la irrupción de los vapeadores ha cambiado el escenario. Comercializados como una alternativa de menor riesgo para fumadores adultos, estos dispositivos han ganado terreno entre adolescentes y jóvenes, un fenómeno que preocupa a la comunidad científica debido a la creciente evidencia sobre su potencial para generar dependencia e incluso facilitar el paso al consumo de cigarrillos convencionales.

Para Verónica Iglesias Álamos, académica del Programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile e investigadora del Centro para la Prevención y Control del Cáncer (CECAN), el foco debe estar puesto en las consecuencias sanitarias de largo plazo. “Esta medida no debe evaluarse únicamente por sus efectos económicos, sino también por su capacidad para prevenir futuras enfermedades asociadas a la adicción de la nicotina y a la exposición a aerosoles potencialmente dañinos para la salud”, afirma.

Uno de los aspectos que más inquieta a los especialistas es que los daños asociados al vapeo no siempre aparecen de inmediato. Marco Cornejo Ovalle, director del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, advierte que “Uno de los principales desafíos es que los efectos crónicos derivados de estas exposiciones no se hacen visibles de inmediato”. Esa latencia, explican los expertos, dificulta dimensionar el impacto real de estos productos, ya que enfermedades respiratorias graves como el cáncer de pulmón o la EPOC pueden manifestarse décadas después de la exposición.

La evidencia internacional también respalda el uso de impuestos como una herramienta para reducir el consumo juvenil. Organismos como la Organización Mundial de la Salud consideran el incremento de precios una de las medidas más efectivas para disminuir el acceso de adolescentes a productos con nicotina. En Chile, el debate adquiere una dimensión adicional luego de la entrada en vigencia de la Ley 21.642, que reguló los dispositivos electrónicos con y sin nicotina, aunque manteniendo un límite máximo de concentración superior al permitido en la Unión Europea. Los especialistas advierten, además, que incluso los vapeadores sin nicotina exponen a los usuarios a aerosoles potencialmente dañinos y contribuyen a normalizar su consumo entre los más jóvenes.

Más allá de la discusión tributaria, el mundo académico plantea que el desafío es proteger a una generación que creció rodeada de nuevos formatos de consumo. Para Iglesias, la responsabilidad del Estado es clara: “Proteger a niños, niñas y adolescentes frente a productos que generan dependencia o que los exponen a riesgos para la salud cuyos efectos pueden manifestarse años más tarde no es una restricción a la libertad individual, sino una obligación ética”. En ese contexto, gravar los vapeadores aparece no solo como una política económica, sino como una estrategia de prevención que busca evitar que la próxima crisis sanitaria se esté gestando, silenciosamente, entre nubes de vapor.

La ciencia cambia la mirada sobre el vitiligo

Cada 25 de junio se conmemora el Día Mundial del Vitiligo, una fecha que busca poner sobre la mesa una enfermedad que todavía carga con mitos, estigmas y desinformación. Aunque suele reconocerse por las manchas blancas que aparecen sobre la piel, los especialistas advierten que el vitiligo es una enfermedad autoinmune, crónica y adquirida cuyo impacto trasciende lo estético, afectando también la salud mental, las relaciones sociales y la calidad de vida de quienes la viven.

La doctora María Irene Araya Bertucci, dermatóloga del Hospital Clínico Universidad de Chile y profesora asociada de la Facultad de Medicina, sostiene que comprender el origen de la enfermedad es el primer paso para combatir la desinformación. “Es una enfermedad autoinmune, crónica y adquirida de la piel, que se manifiesta mediante la aparición de manchas blancas debido a la destrucción selectiva de los melanocitos”, explica. Estas células son las responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel y al cabello. Su desaparición responde a una combinación de factores genéticos, inmunológicos y procesos inflamatorios, y no a causas superficiales o cosméticas.

El diagnóstico precoz continúa siendo uno de los mayores desafíos. La enfermedad suele comenzar con manchas blancas bien delimitadas, muchas veces distribuidas de forma simétrica e incluso precedidas por episodios de picazón. Detectarla a tiempo permite frenar su avance y mejorar la respuesta a los tratamientos disponibles. “La consulta temprana es muy importante porque el vitíligo es más fácil de tratar en sus etapas iniciales. Un diagnóstico oportuno permite iniciar terapias que detengan la progresión de la enfermedad, especialmente en niños, donde la variedad no segmentaria puede avanzar rápidamente”, afirma la especialista.

En los últimos años, las opciones terapéuticas también han evolucionado. A la fototerapia con luz ultravioleta de banda estrecha, considerada uno de los tratamientos de referencia, se suman nuevos medicamentos como los inhibidores de JAK y terapias combinadas que buscan controlar la respuesta del sistema inmunológico y favorecer la repigmentación. Además, las personas con vitiligo deben mantener controles médicos, ya que presentan mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades autoinmunes como trastornos tiroideos, diabetes tipo 1, lupus o alopecia areata.

Sin embargo, los especialistas insisten en que el tratamiento no puede limitarse únicamente a la piel. El vitiligo también puede afectar profundamente el bienestar emocional debido a los prejuicios que aún persisten en torno a la enfermedad. “Es fundamental abordar el vitiligo de manera integral porque el impacto en la salud mental, en algunos casos, es significativo. El éxito real no solo se mide en la repigmentación de la piel, sino en el aseguramiento del bienestar emocional y la calidad de vida del paciente”, señala Araya. Estudios han demostrado una relación bidireccional entre vitiligo y trastornos como la depresión, la ansiedad y la fobia social.

Más allá de los avances médicos, la principal tarea sigue siendo derribar mitos. El vitiligo no es contagioso, no aparece por consumir determinados alimentos y tampoco responde a problemas de higiene. La evidencia científica apunta a una enfermedad compleja que requiere diagnóstico oportuno, acceso a especialistas y un acompañamiento integral. En un escenario donde la conversación sobre diversidad e inclusión gana espacio, entender el vitiligo desde la ciencia también significa reconocer que la salud va mucho más allá de lo que se ve a simple vista.