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Codelco y la academia apuestan por cobre de pureza extrema

Chile vuelve a redefinir su relación histórica con el cobre, esta vez mirando más allá de la exportación tradicional y apostando por la ciencia aplicada y la tecnología de alto impacto. Codelco, el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el Centro Científico Tecnológico de Valparaíso de la Universidad Técnica Federico Santa María, el Instituto Milenio SAPHIR y la Universidad Andrés Bello firmaron un Memorándum de Entendimiento que busca establecer una colaboración estratégica para el desarrollo y aplicación de cobre de muy alta pureza, un material clave para industrias y proyectos científicos de escala global.

El acuerdo apunta a coordinar capacidades técnicas y científicas para explorar la producción de cobre “oxygen-free” (OF/OFE), con niveles de pureza iguales o superiores al 99,9995%. Se trata de un estándar que abre la puerta a usos altamente especializados, donde la mínima impureza puede afectar el funcionamiento de sistemas críticos. Junto con ello, el Memorándum propone una ruta gradual para enfrentar la complejidad asociada a la manufactura de piezas y componentes elaborados a partir de este tipo de cobre, integrando conocimiento académico, experiencia industrial y una visión de largo plazo.

Las instituciones firmantes pondrán sobre la mesa sus capacidades en ciencia, ingeniería y manufactura avanzada para definir prototipos, cronogramas y modelos de financiamiento, resguardando al mismo tiempo el manejo de la propiedad intelectual que pueda surgir del proceso. En este engranaje, Codelco Ventanas tendrá un rol protagónico al explorar alternativas tecnológicas para obtener cobre OF/OFE a partir de cátodos grado A, además de participar en la definición de estándares de calidad, certificaciones y especificaciones de producto con potencial aplicación en sectores como energía, electrónica avanzada e infraestructuras tecnológicas de alta complejidad.

“Este memorándum es coherente con la calidad de nuestros cátodos y con el valor estratégico que tiene el cobre refinado de alta pureza para el país. Como División Ventanas, asumimos con orgullo el desafío de aportar al desarrollo de investigación aplicada y a la exploración de nuevos productos”, señaló Ricardo Weishaupt, gerente general de Codelco Ventanas, subrayando la relevancia de avanzar hacia una minería que agregue valor y conocimiento.

Uno de los elementos más simbólicos y estratégicos del acuerdo es el destino potencial de este cobre de altísima pureza. El material podría ser utilizado por la Organización Europea para la Investigación Nuclear, CERN, el principal centro mundial de investigación en física de partículas. La incorporación de Chile a esta red, que reúne a más de 23 Estados miembros y decenas de organizaciones asociadas, representa un paso decisivo para posicionar al país en la gran ciencia internacional y fortalecer su desarrollo tecnológico.

Desde el Estado, el Ministerio de Ciencia asumirá un rol articulador para asegurar que esta colaboración se mantenga alineada con las políticas nacionales en ciencia, tecnologías emergentes, minería y manufactura avanzada. “Tenemos la convicción de que el crecimiento económico y social se construye cuando la ciencia dialoga con las necesidades del país. Por eso, lo que estamos construyendo aquí es una hoja de ruta para que Chile no sólo participe de la gran ciencia, sino que transforme ciencia de frontera en desarrollo productivo, empleo de calidad e innovación con impacto real en la vida de las personas. Entendemos el vínculo con el CERN no como un fin en sí mismo, sino como un instrumento para fortalecer nuestro desarrollo, articulando Estado, academia e industria, con estándares, evidencia y resultados verificables”, destacó el ministro Aldo Valle Acevedo.

Las universidades e institutos científicos involucrados aportarán capacidades en ingeniería, simulación, diseño, prototipado, metrología e investigación aplicada, además de integrar a estudiantes y profesionales mediante tesis, pasantías y actividades formativas. Para el rector de la Universidad Técnica Federico Santa María, Juan Yuz, el acuerdo marca un hito tanto para el país como para la academia. “Hoy se concreta este proyecto de poder producir cobre de altísima pureza para aplicaciones con el CERN, pero que abre una batería de oportunidades para el desarrollo nacional y de nosotros como Universidad. Estamos felices de contribuir a ese rol, a esa historia de éxito y poner en valor las capacidades que hay en la Universidad y también asociadas a la formación de capital humano, desde el nivel técnico hasta el doctorado”.

El Memorándum de Entendimiento tendrá una duración inicial de dos años, periodo en el cual se definirán las iniciativas específicas que permitan materializar esta visión. Para Codelco, el desafío es tanto tecnológico como estratégico. “Esto implica que nos vamos a poner a trabajar con mucha energía y con mucha fuerza en desarrollar un proceso que nos permita, a partir del cobre que refina División Ventanas, producir este cobre libre de oxígeno, que nos va a abrir oportunidades de mercado y usos de cobre distintos a los que tiene actualmente”, explicó Felipe Lagno, Gerente Corporativo de Innovación y Tecnología de la estatal.

Más allá de los plazos, el acuerdo deja una señal clara sobre el rumbo que busca tomar Chile: pasar de ser un país exportador de materias primas a uno capaz de transformar sus recursos naturales en conocimiento, innovación y tecnología de clase mundial.

La obsesión por el clic y la ceguera estratégica de las marcas

Hay una pregunta que se repite como mantra cada vez que una marca se sienta a evaluar una campaña con creadores de contenido: “¿Y cuánto vendió?”. La inquietud es comprensible en un ecosistema donde cada peso debe justificar su retorno. Sin embargo, insistir en medir el influencer marketing como si fuera performance pura es, hoy, una de las formas más rápidas de tomar malas decisiones estratégicas. La conversión existe, sí, pero no siempre aparece de manera directa, inmediata ni perfectamente atribuible.

En la práctica, muchas marcas se obsesionan con encontrar una fórmula matemática que lo explique todo, al punto de transformar una colaboración en un comercial encubierto. El resultado suele ser predecible: contenido rígido, poco creíble y una audiencia que detecta el intento publicitario a kilómetros de distancia. En contraste, hay campañas que en los números “duros” parecen apenas correctas, pero que logran algo mucho más profundo: cambiar la conversación, instalar una marca en el imaginario colectivo y, sobre todo, entrar en una comunidad. Semanas después, las ventas aparecen, sin links milagrosos ni códigos forzados. Es el efecto acumulado haciendo su trabajo.

Ahí está la clave que muchos prefieren ignorar. El influencer marketing no se trata solo de empujar a alguien a comprar, sino de lograr algo infinitamente más difícil: que te crean. A diferencia de la publicidad de performance, donde el mensaje se controla casi por completo, en este terreno la comunicación pasa por un filtro humano. Y ese filtro humano es precisamente su mayor valor. La audiencia no sigue a un creador para recibir anuncios, lo sigue porque confía en su criterio, se identifica con su mirada y comparte códigos culturales. En ese contexto, una recomendación bien hecha se siente como conversación, no como publicidad. Cuando se fuerza, el castigo es inmediato.

Por eso, medir conversión “a toda costa” es una lógica objetable. En el afán de lograr trazabilidad perfecta, muchas veces se termina pidiendo un tipo de contenido que destruye lo que hace potente a este canal: la naturalidad, el tono propio y la credibilidad del creador. Se pueden usar códigos personalizados y atribuir compras, y funciona, pero también es una invitación constante a empujar el contenido hacia la venta directa. Se puede amplificar con pauta y optimizar conversiones, aunque en ese caso muchas veces no se está midiendo al influencer, sino a un buen creativo respaldado por media buying.

El problema no es usar estas herramientas. El problema es creer que representan toda la película. El influencer marketing vive, la mayor parte del tiempo, en la parte alta y media del embudo. Vive en el descubrimiento, en la repetición, en la familiaridad que se construye cuando una marca empieza a sentirse “obvia”. Esa validación no siempre se traduce en una compra inmediata. A veces aparece después, por otro canal o cuando surge una necesidad concreta.

Si se buscan resultados reales y sostenibles, no se puede tratar a los creadores como si fueran un medio más. No son un banner ni un spot reutilizable. Implican relaciones que se construyen con criterio, con un casting afinado, con briefs que dejan espacio y con colaboraciones que se sienten honestas. La pregunta clave no debería ser solo cuánto vendió, sino qué se está construyendo con esa colaboración y cómo se ve su impacto completo.

Cuando el influencer marketing está bien ejecutado, no solo vende. Instala, valida y genera conversación. Y cuando eso ocurre, la conversión deja de ser una apuesta de un día para convertirse en la consecuencia natural de algo mucho más sólido y difícil de copiar: la confianza.

Los Jaivas celebran 45 años de Alturas de Macchu Picchu con cine al aire libre

Hay obras que no envejecen porque no pertenecen a una época, sino a un pulso más profundo. A 45 años del lanzamiento de Alturas de Macchu Picchu, Los Jaivas volverán a activar ese cruce entre música, poesía y memoria con un encuentro abierto y gratuito en Peñalolén, donde presentarán la película documental homónima en un evento al aire libre que promete ser mucho más que una simple exhibición cinematográfica.

La cita será en el Centro Ceremonial de Pueblos Originarios de Peñalolén, un espacio cargado de simbolismo cultural y patrimonial, elegido no al azar para esta conmemoración. Allí, cine, música y territorio dialogarán en una experiencia pensada como un acto comunitario, en sintonía con el espíritu colectivo que ha marcado la trayectoria de la banda chilena más internacional de nuestra historia reciente.

El evento marcará, además, un momento clave para los seguidores del grupo. En esta instancia, Los Jaivas anunciarán oficialmente las fechas, ciudades y el inicio de la venta de entradas de la gira nacional e internacional que se desarrollará entre 2026 y 2027, un recorrido que volverá a poner en circulación una obra fundamental del cancionero latinoamericano y que dialoga, hoy más que nunca, con las urgencias culturales del presente.

La actividad del 4 de febrero es producida por 4Parlantes y cuenta con la colaboración de la Municipalidad de Peñalolén, consolidándose como una iniciativa abierta a la comunidad y pensada para el encuentro ciudadano. La elección del formato gratuito y al aire libre refuerza una idea que atraviesa toda la obra de Los Jaivas: la música como patrimonio vivo, accesible y compartido.

El documental Alturas de Macchu Picchu es un registro histórico de la presentación que la banda realizó en las ruinas incas de Machu Picchu, instancia que dio vida al disco que musicaliza los poemas de Pablo Neruda. Dirigida por Reinaldo Sepúlveda, la película será exhibida en esta ocasión en una versión remasterizada, ofreciendo una experiencia visual y sonora renovada, acorde a los estándares actuales, pero sin perder la fuerza ritual de su origen.

Durante la jornada, los integrantes de Los Jaivas estarán presentes para compartir con el público, generando un espacio de cercanía poco habitual para una banda de esta magnitud. Más que un show, el encuentro se plantea como un acto de memoria activa, donde la obra dialoga con nuevas generaciones y se resignifica desde el aquí y el ahora.

El evento también contará con una feria y muestra de organizaciones indígenas que forman parte del Centro Ceremonial de Pueblos Originarios de Peñalolén, reforzando el vínculo entre la obra, los pueblos originarios y el territorio que acoge esta actividad. Una capa adicional de sentido que conecta el legado de Neruda, la música de Los Jaivas y las raíces culturales que atraviesan la historia del continente.

La convocatoria está fijada para las 20:00 horas y el ingreso será por orden de llegada. Una invitación abierta a reunirse bajo las estrellas, a escuchar, mirar y recordar, en un gesto que confirma que Alturas de Macchu Picchu no es solo un disco o una película, sino un rito que sigue vivo.

Playas del litoral central en alerta por fragata portuguesa

El verano en el litoral central volvió a encender las alarmas. Hace un par de días, la Seremi de Salud de Valparaíso anunció la prohibición de baños recreativos en las playas de Cartagena, El Tabo y Santo Domingo debido a la presencia de la fragata portuguesa, un organismo marino altamente peligroso que, aunque suele confundirse con una medusa, no lo es. Su apariencia engañosa —una especie de “vela” azulada flotando en el agua— esconde tentáculos urticantes que pueden alcanzar hasta 20 metros de longitud y que representan un riesgo serio para la salud humana.

La fragata portuguesa no es una desconocida en las costas chilenas. Durante las últimas temporadas estivales, su aparición se ha vuelto recurrente, obligando a las autoridades sanitarias y marítimas a reiterar un mensaje clave: no tocarla bajo ninguna circunstancia. El motivo es claro y contundente. Este organismo es capaz de inyectar un veneno extremadamente doloroso, incluso cuando está varado en la arena y aparentemente inofensivo.

El infectólogo y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, Ignacio Silva, explicó que “los tentáculos de la fragata portuguesa contienen una toxina que, al tomar contacto con la piel de las personas, genera una reacción inflamatoria y alérgica que se manifiesta con un dolor muy intenso que se puede extender por 20 o 30 minutos y que, en incluso en algunas personas, puede durar varias horas”. Una experiencia que, lejos de ser pasajera para todos, puede requerir atención médica.

Según el especialista, en la mayoría de los casos “las molestias se pasan solas”, aunque advierte que “hay personas que deben recurrir a centros de salud para la administración de analgésicos”. A esto se suman otros efectos que elevan el nivel de gravedad de una picadura. “Este tipo de picaduras también son capaces de generar dificultades en la respiración y lesiones de tipo quemaduras con ampollas, irritación y heridas”, señaló.

Silva también advirtió sobre escenarios menos comunes, pero potencialmente fatales. Algunos pacientes pueden desarrollar reacciones alérgicas severas en toda la piel, de tipo anafiláctica, que derivan en un shock alérgico. “Esto es poco usual, pero podría pasar”, indica el académico, subrayando que, aun así, “normalmente, lo más común es el dolor y la ocurrencia de lesiones”.

Frente a una picadura, el protocolo es claro y va en contra de varios mitos populares. El infectólogo enfatizó que lo primordial es evitar cualquier contacto físico con la fragata portuguesa. En caso de exposición, recomienda lavar la piel con agua salada, incluso utilizando la misma agua del mar. “Otro líquido que he visto, y que funciona como especie de antídoto, es el vinagre”, señaló, advirtiendo además que el uso de supuestos “remedios caseros” puede agravar la lesión. “Hacer limpieza de las zonas afectadas con bebidas, orina, jugos o agua dulce puede afectar, aún más, las lesiones”.

Finalmente, Silva recalcó que la prevención sigue siendo la mejor herramienta. Ante la presencia de fragatas portuguesas en un balneario, es fundamental respetar las advertencias oficiales. “Seguir las instrucciones de las autoridades marítimas y sanitarias” no es solo una sugerencia, sino una medida de autocuidado. “La Seremi de Salud normalmente está avisando los lugares en los que hay presencia de estas especies. Y ahí, la recomendación es no nadar en esas aguas para no exponerse al riesgo”, concluyó.

El dólar pierde fuerza y abre un verano de oportunidades e incertidumbre

El dólar arrancó el año con una señal inesperada para los mercados: una tendencia a la baja que no pasó desapercibida ni para inversionistas ni para quienes miran el tipo de cambio pensando en vacaciones, ahorro o consumo. Durante enero, la divisa estadounidense cayó con fuerza y llegó a tocar los $875, su nivel más bajo desde el 20 de diciembre de 2023, para luego seguir deslizándose hasta bordear actualmente los $865. Un movimiento que, más allá de lo local, se conecta con un escenario global cada vez más volátil.

Entre los factores que explican este retroceso aparece un nombre que nunca está lejos de la polémica. Los recientes anuncios de Donald Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, especialmente su insistencia en adquirir Groenlandia, han sido leídos por diversos analistas como una señal más de incertidumbre política y económica a nivel internacional. Esa incertidumbre, paradójicamente, ha terminado debilitando al dólar en los mercados globales, afectando de rebote su valor en economías abiertas como la chilena.

“La tendencia a la baja del dólar en Chile en el último mes se explica principalmente por la debilidad que presenta en términos globales la divisa de Estados Unidos y también, claro, por el alto nivel de precios que ha logrado en este periodo el cobre”, indicó Víctor Salas, académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad Santiago. El diagnóstico apunta a un fenómeno doble: un dólar menos atractivo como refugio y un cobre que vuelve a posicionarse como protagonista.

Según el académico, esta debilidad se refleja con claridad en los indicadores internacionales. “Respecto de la debilidad del dólar, observamos que el dólar index, que mide justamente la potencia del dólar en el mundo, ha llegado hasta 96,9 puntos mínimos en los últimos cuatro meses en Estados Unidos, por la apreciación de otras monedas como el yen”. Un dato que confirma que el retroceso no es exclusivo de Chile, sino parte de un ajuste mayor en el tablero financiero global.

En paralelo, los capitales están buscando nuevas anclas de seguridad. “El aumento de la incertidumbre mundial hace que los inversionistas financistas busquen refugio y el dólar hoy no es un refugio. En cambio, esta situación ha hecho subir el precio del oro de nuevo en estos días sobre 5.000 dólares la onza. También ha subido la plata”, afirmó Salas. El mensaje es claro: el miedo se mueve y el dinero lo sigue.

En el plano local, el impacto es directo y se siente con fuerza en el principal commodity chileno. “Lo más relevante es que este factor de riesgo y respuestas financieras ha hecho subir el precio del cobre y lo mantiene en niveles sobre 6 dólares la libra de cobre. Esto significa que se espera que aumente la oferta de dólares en el mercado cambiario nacional, lo que hace que nuestra moneda se aprecie respecto del dólar y llegue a estar como está hoy en 870,71 pesos el dólar”. Más cobre, más dólares circulando y un peso que gana oxígeno.

La gran pregunta, sin embargo, sigue abierta: ¿es este un buen momento para comprar dólares o invertir? Pensando en el verano, las vacaciones y las decisiones financieras de corto plazo, Salas pone paños fríos al entusiasmo. “La perspectiva de que estos precios del dólar duren mucho dependerá de que se despejen los niveles de incertidumbre en la economía mundial, lo que puede durar algunos meses. Mientras tanto, para aquellos que les interese hacer apuestas y estén dispuestos a esperar precios más altos en el mediano plazo, deberán, claro, salir a comprar dólares a este precio tan bajo. Creo que no va a seguir bajando tanto, digamos, más allá de 860 pesos por dólar”.

El dólar, como siempre, se mueve entre la economía dura y el pulso político global. En ese vaivén, Chile observa, calcula y decide, sabiendo que cada peso que sube o baja también refleja un mundo que sigue lejos de encontrar estabilidad.

ALMA revela el caos juvenil de otros sistemas solares

Durante décadas, la astronomía ha sido experta en capturar los extremos del relato planetario: el nacimiento de los mundos y la madurez de sistemas como el nuestro. Pero había un vacío incómodo entre ambos momentos. Ahora, un equipo internacional de astrónomos acaba de iluminar esa zona gris y turbulenta conocida como la adolescencia planetaria, gracias a imágenes inéditas obtenidas con ALMA desde el norte de Chile, en el marco del proyecto ARKS.

La investigación, liderada por el astrónomo chileno Sebastián Marino —investigador externo del Núcleo Milenio YEMS y académico de la Universidad de Exeter—, se centra en los llamados discos de escombros, estructuras compuestas por polvo y restos rocosos que rodean a estrellas cuyos planetas ya se han formado. Son huellas de una etapa intermedia: más avanzadas que los discos protoplanetarios, pero todavía lejos de la estabilidad orbital que caracteriza a sistemas consolidados como el Sistema Solar.

“A menudo observamos las ‘fotos de bebé’ de los planetas en formación, pero la adolescencia planetaria era el eslabón perdido”, explicó Meredith Hughes, una de las co-investigadoras principales del proyecto. Y no es una metáfora gratuita. En esta fase, los sistemas planetarios viven procesos violentos y desordenados, marcados por colisiones, migraciones y reacomodos drásticos, similares a los que alguna vez moldearon el Cinturón de Kuiper más allá de Neptuno.

Observar estos discos no es tarea fácil. Son estructuras extremadamente tenues, cientos o incluso miles de veces más débiles que los discos donde nacen los planetas. Sin embargo, la resolución sin precedentes de ALMA permitió al equipo ARKS detectar una diversidad inesperada de formas: anillos múltiples, bordes abruptos, halos extendidos y asimetrías que rompen con la idea de sistemas simples y ordenados. “No estamos viendo simples anillos, sino sistemas complejos y dinámicos que revelan una etapa violenta en la historia de los planetas”, señaló Sebastián Marino.

El proyecto también destaca por la participación activa de investigadores del Núcleo Milenio YEMS con base en la Universidad de Santiago. Sebastián Pérez, director alterno de YEMS; Philipp Weber, investigador postdoctoral; y Fernando Castillo, estudiante de Magíster en Astrofísica, fueron parte clave del análisis. Desde Chile, el desierto de Atacama vuelve a posicionarse como un laboratorio natural para responder preguntas fundamentales sobre el origen y evolución del cosmos.

Uno de los hallazgos más desconcertantes fue la detección de una fuerte asimetría en uno de los discos observados: una acumulación localizada de polvo y rocas, similar a una nube densa de escombros. Este tipo de estructura es difícil de explicar en una etapa donde los discos suelen ser simétricos. Frente a este enigma, investigadores YEMS–Usach lideraron uno de los artículos centrales del proyecto, proponiendo que la interacción entre sólidos y pequeñas cantidades de gas remanente podría generar vórtices capaces de concentrar material durante largos períodos.

“Estas observaciones nos obligan a repensar el rol que puede jugar incluso una cantidad mínima de gas en discos que creíamos casi completamente dominados por sólidos. La posibilidad de vórtices de escombros abre un nuevo escenario dinámico para entender estas asimetrías”, sostuvo Sebastián Pérez. A esta idea se suma la reflexión de Philipp Weber, quien lideró uno de los diez papers publicados por ARKS: “Si bien las observaciones de ALMA muestran claramente que existe gas en algunos cinturones tipo Kuiper extrasolares, todavía no sabemos con certeza si la cantidad que detectamos representa todo el gas que realmente está ahí, o si existe una fracción adicional invisible que escapa a nuestras mediciones directas”.

En conjunto, los resultados sugieren que la adolescencia planetaria es un periodo marcado por migraciones caóticas, colisiones gigantes y una intensa reconfiguración orbital, procesos comparables a los que dieron origen a la Luna en nuestro propio sistema. “Estos discos registran una época en que las órbitas planetarias estaban siendo reordenadas de forma caótica”, señaló Luca Matrà, co-investigador principal del estudio. Una confirmación de que, incluso a escala cósmica, crecer nunca ha sido un proceso limpio ni tranquilo.

El lado oscuro del fuego en Chile

Los incendios forestales que azotaron recientemente a la Región del Biobío no solo dejaron un saldo devastador en términos materiales y humanos —con miles de viviendas destruidas y, hasta ahora, 21 víctimas fatales—, sino que también abrieron una discusión incómoda pero necesaria sobre las causas que están detrás de estas tragedias. Hace unos días, el gobernador regional Sergio Giacaman fue claro al señalar que los antecedentes técnicos apuntan a un comportamiento inusual del fuego, con focos simultáneos y una propagación acelerada, descartando de plano la casualidad y afirmando que el origen de la emergencia fue intencional.

La autoridad fue más allá y puso sobre la mesa la responsabilidad humana, planteando un escenario que incomoda tanto como preocupa. “Yo no tengo ninguna duda de que en este caso existe responsabilidad de personas que, no sé con qué fin —pueden ser enfermos pirómanos o incluso algún tipo de organización—, quisieron generar daño”, declaró Giacaman, instalando una pregunta clave: ¿qué lleva a una persona a prender fuego, aun sabiendo las consecuencias devastadoras que puede provocar?

Desde la psiquiatría, el fenómeno de la piromanía ofrece algunas respuestas, aunque lejos de simplificar el problema. El psiquiatra Pedro Lucero, académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach, explica que no se trata de un perfil psicológico único o fácilmente identificable. “Más que una personalidad típica, hablamos de alguien con una gran dificultad para controlar impulsos, que siente una tensión creciente antes de prender fuego y luego un alivio o sensación de placer al hacerlo”, señala el especialista, subrayando que el acto responde a una lógica emocional intensa y desregulada.

Lucero agrega que, en muchos casos, existe una fascinación por el fuego desde edades tempranas, la que suele coexistir con otros factores de riesgo. Trastornos de personalidad, consumo de sustancias o antecedentes de violencia aparecen con frecuencia en la historia de estas personas, configurando un escenario complejo donde el incendio no es un hecho aislado, sino la expresión de conflictos más profundos. Desde la psiquiatría forense, además, se advierte que no todos los incendios intencionales responden a la misma motivación. “Es importante diferenciar la piromanía propiamente tal de otros incendios intencionales que tienen motivaciones económicas, ideológicas o de encubrimiento”, precisa el académico.

En el caso específico de la piromanía, el fuego no es un medio para lograr otra cosa: es el objetivo en sí mismo. “En la piromanía el fuego no es un medio para otra cosa, es el fin en sí mismo. Les atrae la intensidad del fuego, la sensación de poder y control, y el ‘espectáculo’ que se genera alrededor: sirenas, bomberos, noticias”, explica Lucero. El incendio se convierte así en una escena cargada de simbolismo, donde destrucción y visibilidad se entrelazan.

El relato de quienes padecen este trastorno suele repetirse con matices similares. “Muchos describen que se sienten tensos o vacíos antes, y que el incendio les produce alivio o excitación”, afirma el psiquiatra. A esto se suma un componente simbólico potente: el fuego como transformación, como ruptura, como una forma extrema de llamar la atención o de canalizar rabias y vacíos profundos. Desde fuera puede parecer un acto irracional e incomprensible, pero para quien lo ejecuta existe una coherencia emocional interna que no puede ser ignorada si se busca prevenir la reincidencia.

La piromanía, además, no afecta de manera homogénea a la población. Según Lucero, se trata de un trastorno del control de los impulsos que aparece predominantemente en hombres, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, etapas en las que el control inhibitorio aún está en desarrollo. En edades más avanzadas, cuando este tipo de conductas emerge, suele estar asociado a otros cuadros, como el consumo problemático de alcohol o trastornos neuropsiquiátricos, lo que complejiza aún más su abordaje.

Frente a este escenario, la pregunta por el tratamiento es inevitable. ¿Es posible que una persona con piromanía cambie su conducta? Para el académico de la Usach, la respuesta es cautelosa pero clara. “Puede disminuir mucho el riesgo, pero requiere un trabajo largo y estructurado”, señala, destacando que el tratamiento combina psicoterapia orientada al control de impulsos, comprensión de los factores gatillantes y, en algunos casos, apoyo farmacológico. Todo esto, advierte, debe darse bajo supervisión y con límites claros del entorno, especialmente cuando existen responsabilidades penales de por medio.

En esa línea, Lucero enfatiza que tratamiento no es sinónimo de impunidad. “La responsabilidad penal se evalúa caso a caso. Lo ideal es que el abordaje combine sanción, tratamiento y seguimiento, porque solo castigar sin intervenir el problema de fondo aumenta el riesgo de reincidencia, especialmente en conductas tan graves como los incendios forestales”, concluye. Una reflexión que cobra especial relevancia en un país donde el fuego, cada verano, vuelve a recordarnos que detrás de las llamas no solo hay sequía y viento, sino también decisiones humanas que no pueden seguir siendo ignoradas.

Tierras raras, fuego y poder en disputa en Penco

Un video viral bastó para reactivar una polémica que en Penco nunca ha estado realmente apagada. En las últimas semanas, una grabación del excandidato presidencial Joaquín Lavín recorrió redes sociales destacando las virtudes del yacimiento de tierras raras ubicado en la comuna del Biobío. “Aquí hay un yacimiento de tierras raras, que son hoy día muy valiosas en el mundo, porque son imanes, tienen propiedades magnéticas y permiten crear magnetos permanentes que sirven para los motores eléctricos, sirven para las torres eólicas (…)”, señalaba el exalcalde de Las Condes. El registro no apareció en el vacío: Lavín se ha transformado en uno de los principales promotores del proyecto minero impulsado por Aclara Resources, una iniciativa de US$130 millones que busca explotar estos minerales estratégicos en la zona.

La difusión del video coincidió con un momento especialmente sensible para la comuna. Los incendios forestales que golpean con fuerza a la Región del Biobío, y que han afectado directamente a Penco, reabrieron una disputa de larga data entre las comunidades locales y la empresa minera. En el centro del conflicto están las llamadas tierras raras, un grupo de 17 elementos químicos fundamentales para la tecnología contemporánea, desde smartphones y baterías para vehículos eléctricos hasta aerogeneradores y equipamiento militar, claves para la transición energética y digital que empuja la economía global.

La tensión escaló cuando la Corporación Parque para Penco alertó, a través de Instagram, que los incendios alcanzaron sectores del Fundo Coihueco, incluyendo áreas donde se proyecta instalar la minera. La organización difundió un mapa con el avance de las llamas y precisó que, si bien no todo el recinto fue consumido por el fuego, sí se registraron afectaciones relevantes. La publicación encendió suspicacias y reactivó cuestionamientos sobre el futuro del territorio en un escenario de catástrofe ambiental.

Desde la empresa Aclara Resources respondieron con dureza a los rumores que vinculan el proyecto con el origen de los incendios. En una declaración pública, la compañía sostuvo que “somos claros y categóricos en señalar que se trata de afirmaciones falsas, irresponsables y malintencionadas. Por el contrario, también hemos sido directamente afectados por esta catástrofe”. La firma agregó que “confiamos plenamente en el trabajo de las autoridades competentes que están investigando las causas de la emergencia y no dudaremos en sumarnos o ejercer las acciones que correspondan para perseguir a quienes resulten responsables”.

El proyecto, sin embargo, sigue bajo escrutinio institucional. La iniciativa se encuentra en revisión por el Servicio de Evaluación Ambiental desde junio de 2024, tras una reformulación, y enfrenta una férrea oposición local. El alcalde Rodrigo Vera y el Concejo Municipal de Penco han manifestado su rechazo, presentando en octubre de 2025 un pronunciamiento formal ante el SEA donde cuestionan la legalidad, los impactos ecológicos y la compatibilidad territorial del proyecto, solicitando una reevaluación integral.

Para entender la magnitud de lo que está en juego, Diario Usach conversó con Ayaz Alam, geógrafo y académico de la DIGEA Usach, y con Pedro Orrego, ingeniero civil metalurgista y académico del Departamento de Metalurgia de la misma universidad. Alam explicó que “las tierras raras son los elementos estratégicos para la transición energética y también para diferentes tecnologías modernas porque son necesarios para fabricar imanes para armamentos que se ocupan, por ejemplo, en la turbina eólica y vehículos eléctricos, pantallas LED, láser, diferentes tipos de dispositivos electrónicos y también los equipos militares. Entonces son bastante importantes”. El académico también matizó el concepto: “aunque lo digamos como tierras raras, no son tan raras. Están distribuidos a lo largo de la corteza, pero en una concentración muy baja. Entonces lo que hay que encontrar es dónde hay mayor concentración de estos elementos que se puede extraer. Otro desafío es ver cómo hay que separarlo y procesarlo”.

Desde la mirada técnica, Pedro Orrego detalló que el proyecto cuestionado “se conoce como Módulo Penco y se ubica en la Región del Biobío”, y que contempla “la explotación de tres zonas de extracción de arcillas con tierras raras, una planta con capacidad para procesar 320 toneladas por hora y la intervención de más de 153 hectáreas”. Una escala que explica tanto el interés económico como la preocupación ambiental que despierta la iniciativa.

El impacto de los incendios sobre los suelos donde se ubican estos minerales abre otra arista crítica. Orrego planteó que “a mi entender los incendios afectan la flora y fauna de la zona donde está ubicado el Módulo Penco, es posible que la empresa, ante este escenario, intente un cambio de uso de suelo para favorecer el desarrollo del proyecto”. Alam, por su parte, fue claro en advertir que “los incendios sí van a afectar los suelos donde tenemos obviamente la presencia de tierra rara, pero el tema es que cómo va a ser afectado por la distribución o la concentración de la tierra rara, eso obviamente depende del grado y la temperatura que se alcanza durante estos incendios”. Según explicó, “afectará evidentemente la distribución de los minerales, en este caso la tierra rara que se encuentra en estos suelos”, aunque precisó que solo temperaturas extremadamente elevadas podrían alterar su estructura química, algo que calificó como poco probable.

El geógrafo también advirtió que las cenizas y los cambios en la química del suelo tendrán efectos duraderos en el territorio y fue tajante frente a la posibilidad de que estos escenarios sean aprovechados por la empresa. Señaló que sería “ilegal e inmoral”, recordando además que “en nuestro país los incendios forestales obviamente no modifican la propiedad de la tierra ni la construcción minera, entonces cualquier proyecto minero tiene que seguir los procedimientos legales y ambientales establecidos”.

Entre el fuego que arrasa cerros, la urgencia climática y el apetito global por minerales estratégicos, Penco se ha convertido en un punto de fricción donde confluyen poder político, intereses económicos y resistencia territorial. Un conflicto que, lejos de apagarse, parece alimentarse de cada nueva chispa.

Casas bajo presión térmica en un Chile cada vez más caliente

El calor dejó de ser una excepción para transformarse en una constante. Así lo confirma la Dirección Meteorológica de Chile, que proyecta para el primer trimestre de 2026 temperaturas máximas sobre lo normal en gran parte del país, con episodios de calor más frecuentes e intensos. Un escenario que no solo redefine los veranos, sino que también tensiona el consumo energético de los hogares, cada vez más dependientes de ventiladores y aire acondicionado para sobrevivir a jornadas extremas.

El impacto ya comienza a sentirse en las cuentas de la luz. De acuerdo con estimaciones del Centro Tecnológico Kipus de la Universidad de Talca, el uso intensivo de equipos de climatización podría generar hasta un 85% más de consumo energético durante los meses más calurosos del año. Una cifra que prende alertas en un contexto de alza sostenida de tarifas eléctricas y de una crisis climática que empuja a repensar cómo habitamos nuestras viviendas.

En ese marco, el foco empieza a desplazarse desde la climatización artificial hacia el acondicionamiento térmico de los hogares. Para Mauricio Medina, experto técnico de Poweroof, la clave está en atacar el problema desde su origen. Preparar las viviendas frente al aumento de temperaturas y radiación permite reducir la carga térmica interior, limitar el uso de equipos eléctricos y mejorar la habitabilidad sin depender exclusivamente del consumo energético, una estrategia que gana terreno frente a los veranos cada vez más agresivos.

Uno de los puntos críticos es la techumbre. Diversos estudios urbanos han demostrado que los techos concentran gran parte de la acumulación térmica de una vivienda, funcionando como verdaderos radiadores durante el día. Soluciones de aislamiento térmico aplicadas directamente sobre la techumbre, como las que desarrolla Poweroof, han mostrado resultados concretos, logrando reducir la temperatura interior hasta en 15 grados Celsius. Esta disminución no solo mejora el confort en verano, sino que también reduce la pérdida de calor en invierno, impactando positivamente en la eficiencia energética anual del hogar y generando ahorros de hasta un 20% en la cuenta de electricidad.

El control del calor no se limita al techo. El manejo de la radiación solar al interior de las viviendas se ha vuelto otro factor decisivo. En ese sentido, las cortinas térmicas comienzan a posicionarse como una evolución de las clásicas blackout, ofreciendo una mayor capacidad de bloqueo del calor y contribuyendo a mantener temperaturas más estables durante el día, especialmente en espacios expuestos al sol directo.

A estas soluciones se suman estrategias naturales que vuelven a cobrar valor en medio del debate climático. El uso de plantas de interior como helechos, ficus, sansevierias o potus no solo cumple una función estética, sino que también ayuda a reducir la temperatura ambiente y mejorar la calidad del aire, aportando a un enfriamiento pasivo que dialoga con una forma más sostenible de habitar los espacios.

Finalmente, la eficiencia también pasa por los hábitos cotidianos. Reducir el uso de electrodomésticos durante las horas de mayor calor y optar por iluminación LED permite disminuir la carga térmica interior y el consumo eléctrico asociado. Pequeñas decisiones que, en conjunto, marcan la diferencia en un país que se prepara para convivir con veranos más largos, más intensos y energéticamente más demandantes.

En un Chile que se recalienta año tras año, el desafío ya no es solo sobrevivir al calor, sino adaptarse de forma inteligente. La vivienda, como primer refugio frente al clima, se instala así en el centro de una discusión que cruza energía, bienestar y futuro.

El costo invisible de la menstruación en Chile

La menstruación sigue siendo, para miles de niñas, adolescentes y mujeres en Chile, una experiencia atravesada por el dolor, la incomodidad y la desigualdad. Así lo confirman los resultados de la Encuesta de Salud Menstrual presentada por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, un estudio que pone cifras concretas a una realidad históricamente invisibilizada y que hoy se instala con fuerza en la agenda pública como un problema de equidad y salud.

La investigación, desarrollada en conjunto con el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) y Academia La Tribu, con el apoyo de Softys, evidencia que la menstruación continúa limitando la participación plena de mujeres en espacios educativos, sociales y laborales. Lejos de ser un tema íntimo o meramente biológico, el estudio revela cómo el ciclo menstrual impacta directamente en la vida cotidiana y en las trayectorias personales.

Los datos son elocuentes. Un 66% de las mujeres declara experimentar dolor abdominal, pélvico o uterino antes o durante el período menstrual, mientras que un 63% ha dejado de participar en actividades sociales debido a la menstruación o a sus síntomas. A ello se suman experiencias de estigmatización: un 11% se ha sentido discriminada, rechazada o acosada; un 10% ha optado por ocultarse mientras menstrúa; y un 7% ha sentido vergüenza, confirmando que el tabú sigue operando con fuerza.

En el ámbito educativo, las brechas se profundizan. Solo 4 de cada 10 mujeres considera que el colegio fue un espacio seguro durante la menstruación, y apenas un 54% evalúa los baños escolares como adecuados para cambiar productos menstruales. Estas condiciones precarias no son anecdóticas: un 39% dejó de asistir al colegio por algunos días, un 68% no pudo realizar actividades deportivas o recreativas y un 48% vio restringida su vida social durante el período menstrual.

La encuesta también pone el foco en el acceso desigual a la salud. Solo 4 de cada 10 mujeres declara contar siempre o casi siempre con profesionales o servicios especializados en salud menstrual, mientras que un 16% nunca ha accedido a este tipo de atención. Este déficit dificulta el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado de patologías asociadas al ciclo menstrual, perpetuando la normalización del dolor extremo.

El impacto no es solo físico. El 70% de las mujeres reporta síntomas de salud mental durante la fase premenstrual, como baja energía, ansiedad, angustia, irritabilidad o cansancio, afectando su desempeño académico, laboral y social. En este contexto, la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, fue enfática al señalar que “estos datos refuerzan la importancia de derribar la idea de que el dolor extremo es normal, y de avanzar en detección temprana y acceso a información y atención oportuna, para que la menstruación no limite las trayectorias educativas ni la calidad de vida de las personas”.

Desde una mirada experta, Camila Herrera Sepúlveda, docente de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago y magíster en Nutrición, Medicina y Salud de la Mujer, advierte que los resultados reflejan un problema estructural. “La menstruación es un proceso fisiológico que tiene implicancias en múltiples determinantes sociales de la salud”, explica, subrayando que factores educativos, culturales y económicos condicionan profundamente cómo se vive el ciclo menstrual en Chile y en América Latina.

Para la especialista, uno de los datos más alarmantes es que un 63% de las encuestadas haya dejado de participar en actividades sociales. “Muchas personas dejan de participar porque experimentan dolor menstrual que se ha normalizado y no se trata adecuadamente. A eso se suma el estigma del miedo a mancharse, la vergüenza y la idea de que la menstruación debe ocultarse. También influye la falta de infraestructura adecuada y la dificultad para acceder a insumos en contextos de pobreza menstrual. En conjunto, estos factores generan inseguridad y limitan la participación plena”, comenta.

La brecha en el acceso a atención especializada también responde, según Herrera, a falencias del sistema de salud. “La atención primaria tiene una alta carga asistencial y muchas veces no dispone de profesionales capacitados en salud hormonal o dolor pélvico”, explica, agregando que la desigual distribución territorial de especialistas golpea con mayor fuerza a zonas rurales y regiones extremas. A ello se suma, sostiene, una deuda histórica en políticas públicas: “Falta integrar la salud menstrual como un eje formativo y asistencial en todos los niveles del sistema”.

La Encuesta de Salud Menstrual no solo entrega cifras, sino que interpela directamente a un país que aún arrastra silencios, prejuicios y desigualdades en torno al cuerpo y la experiencia de menstruar. Visibilizar estos datos es un primer paso; el desafío ahora es traducirlos en políticas, educación y acceso real, para que menstruar en Chile deje de ser un obstáculo y pase a ser, simplemente, parte de la vida.