Post Tagged with: "salud pública"

Segundo peak de influenza golpea tarde, pero fuerte

Con la llegada de la primavera, el aire en Santiago se vuelve más liviano, los parques se llenan y la gente comienza a dejar las mascarillas en casa. Sin embargo, mientras la ciudad florece, los virus respiratorios parecen haber decidido quedarse. Chile enfrenta un comportamiento inusual de estos agentes, que en vez de desaparecer con el invierno, han regresado con fuerza en plena temporada cálida. La influenza y el rinovirus están liderando una ola de contagios que rompe los patrones estacionales conocidos y vuelve a tensionar al sistema de salud.

De acuerdo con los datos más recientes del Instituto de Salud Pública, durante la semana epidemiológica 42 —entre el 12 y el 18 de octubre— la positividad de circulación viral alcanzó un 51%, superando los registros del mismo periodo en 2024. Esto implica que más de la mitad de las muestras analizadas resultaron positivas a algún virus respiratorio, un indicador que en otros años tiende a caer significativamente después del invierno.

“El país ya lleva varias semanas con un aumento significativo de virus respiratorios, alcanzando un nuevo peak que normalmente se da más temprano en el año”, explica el infectólogo Ignacio Silva, académico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago de Chile. “Este año, el segundo peak de influenza ha llegado un poco más tardío de lo habitual, comparado con fines de septiembre o principios de octubre”.

El especialista advierte que uno de los factores detrás de este repunte podría ser la pérdida de inmunidad en parte de la población. “La protección de la vacuna contra la influenza dura aproximadamente seis meses”, señala Silva. “Esto significa que muchas personas que no se vacunaron en invierno o que ya han perdido inmunidad podrían enfrentar un mayor riesgo, generando presión en los servicios de urgencia y hospitales”, sostuvo en conversación con Diario Usach.

Para enfrentar este panorama, el infectólogo recomienda mantener medidas básicas de autocuidado, incluso en primavera. “Lavarse las manos regularmente, ventilar los espacios cerrados y preferir actividades al aire libre son acciones simples que reducen el contagio”, explica. También sugiere el uso de mascarillas ante cualquier síntoma respiratorio, recordando que muchas veces es difícil distinguir un cuadro viral de una alergia estacional. “La diferencia principal es que los virus respiratorios suelen generar tos, dolor de garganta y fiebre, mientras que la alergia provoca secreción nasal, picazón ocular y molestias leves sin afectar la energía diaria”.

Silva destaca además que la influenza puede manifestarse con síntomas más intensos y un impacto general mayor en el organismo. “Provoca fatiga y dolores musculares. Ante la duda, es mejor usar mascarilla para proteger a otros y acudir a la atención primaria, como SAP o SAR, evitando sobrecargar los servicios de urgencia que deben concentrarse en casos graves”, concluye. En un país que aún recuerda la vulnerabilidad de los tiempos de pandemia, las palabras del especialista funcionan como una advertencia: los virus no respetan estaciones, y la prevención sigue siendo la mejor herramienta.

Los “hermanos riñones” que conquistaron TikTok

En TikTok, donde los trends van y vienen al ritmo de los algoritmos, un video protagonizado por dos personajes disfrazados de riñones rompió la barrera del simple entretenimiento. Con humor y ternura, los llamados “hermanos riñones” lograron explicar de manera directa por qué beber agua no es solo un acto reflejo de sed, sino una necesidad vital para mantener el equilibrio del cuerpo. El clip, que muestra a ambos órganos intentando compensarse hasta colapsar por deshidratación, deja una moraleja clara y urgente: sin agua, el cuerpo no puede sostenerse.

El impacto fue inmediato. En cuestión de días, miles de usuarios y usuarias comentaron que habían cambiado su relación con el agua. Algunos reemplazaron las bebidas azucaradas por botellas reutilizables, otros instalaron recordatorios para hidratarse a lo largo del día. Lo que comenzó como una pieza lúdica terminó generando un cambio conductual real en un público joven que suele informarse y educarse a través de las redes. En tiempos de infoxicación, donde la desinformación circula con la misma velocidad que los memes, este tipo de contenido se vuelve un puente entre el conocimiento científico y el lenguaje cotidiano.

La nutricionista Daniela González, académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, valora este tipo de iniciativas digitales: “Ilustran la importancia de algunos hábitos”, señala, aunque también advierte que “a veces se corre el riesgo de decir cualquier cosa detrás de un personaje sin evidencia científica”. Su llamado es claro: el humor y la pedagogía pueden coexistir, pero deben hacerlo con responsabilidad. La línea que separa el dato útil de la pseudociencia es delgada, especialmente en plataformas donde lo viral pesa más que lo verificado.

Desde el punto de vista médico, González aclara que la recomendación general es consumir alrededor de dos litros de agua al día —unos ocho vasos—, aunque la cifra no es una fórmula rígida. “Dependerá de las circunstancias de cada persona. Si realiza actividad física intensa, vive en un clima seco o tiene una dieta alta en proteína y fibra, probablemente necesitará más agua. Lo mismo si presenta fiebre, vómitos o diarrea, porque el cuerpo pierde líquido más rápido”, explica. En resumen, no hay un número mágico: el cuerpo avisa, y hay que aprender a escucharlo.

Entre las señales que indican falta de agua, la especialista menciona la sed, la boca seca, la reducción de la orina o su color oscuro. “Algunas veces se puede sentir cansancio, debilidad o dolores de cabeza, porque la falta de agua reduce el rendimiento físico y mental”, agrega. Son signos simples pero decisivos que, como muestran los “hermanos riñones”, pueden pasar desapercibidos hasta que el organismo empieza a resentirse.

Más allá de la moda del “agua challenge”, los expertos recuerdan que este líquido no solo hidrata, sino que es el motor de la vida. Cerca del 65% de nuestro peso corporal es agua, y cada célula depende de ella para funcionar. “Tiene un rol súper importante en la regulación de la temperatura corporal, a través del sudor. También actúa como lubricante de las articulaciones, protege órganos y tejidos sensibles, y mantiene la estructura de las células”, detalla González. No beber agua puede llegar incluso a ser incompatible con la vida, advierte, porque el agua participa en todos los procesos vitales, desde la eliminación de toxinas hasta la protección de los órganos internos.

El viral de los “hermanos riñones” no solo entretuvo: recordó, entre risas y drama, una verdad que a menudo olvidamos. En una era saturada de información y estímulos, a veces basta una historia simple, dos trajes de felpa y un mensaje honesto para que millones recuerden lo esencial. Beber agua no es una moda. Es supervivencia.

La detección oportuna del cáncer de mama aún enfrenta barreras invisibles

Octubre tiñe el mundo de rosa y recuerda la urgencia de hablar sobre el cáncer de mama, una enfermedad que sigue siendo la principal causa de muerte oncológica en mujeres chilenas. Aunque la medicina ha avanzado en diagnóstico y tratamiento, las brechas de acceso, el miedo y la desinformación siguen levantando muros entre las mujeres y una detección a tiempo. Lo más alarmante es que más del 85% de los casos en Chile aparecen en mujeres sin antecedentes familiares, lo que deja claro que la prevención no puede depender solo del azar genético o de un mes simbólico.

Detectar a tiempo marca la diferencia entre vivir y no hacerlo. La matrona Estefanía de la Peña, del Centro de Salud Usach, subraya que cuando el cáncer se identifica en etapas iniciales, la sobrevida supera el 90%. Pero si se llega tarde, las probabilidades se desploman. “La detección precoz permite diagnosticar el cáncer de mama en etapas iniciales, con tratamientos más efectivos y menos invasivos, reduciendo la mortalidad y mejorando la calidad de vida al evitar cirugías radicales y terapias agresivas”, comentó la especialista a Diario Usach. Su mensaje es directo: no se trata solo de salvar vidas, sino de evitar sufrimientos innecesarios.

En Chile, el sistema GES garantiza una mamografía gratuita cada tres años para mujeres entre 50 y 69 años. Sin embargo, muchos expertos recomiendan comenzar antes. “Se sugiere comenzar desde los 40 años con controles mamográficos anuales, sobre todo si existen factores de riesgo como antecedentes familiares de cáncer de mama. Una técnica para no olvidar la toma de mamografía anual es asociarla al día de tu cumpleaños y ‘regalarte una mamografía’”, agrega de la Peña. La idea es simple, pero potente: transformar la prevención en un hábito personal, en un gesto de autocuidado y amor propio.

La Fundación Arturo López Pérez (FALP) ha demostrado que el acceso puede cambiarlo todo. Sus clínicas móviles han recorrido el país llevando mamógrafos a zonas rurales y comunas donde no hay infraestructura médica suficiente. “Desde su inicio, el programa ha realizado más de 420.000 mamografías, y solo en 2024 hicimos alrededor de 50.000. Eso representa cerca del 10% de todas las mamografías realizadas en el país ese año”, explicó el Dr. José Miguel Bernucci, director de Prevención y Detección Precoz del Cáncer de FALP. De esas 50.000 pruebas, 350 mujeres fueron derivadas por resultados alterados, lo que significa que sin este programa, probablemente muchas de ellas no habrían sido diagnosticadas a tiempo.

Pero el problema de fondo sigue siendo estructural. La cobertura nacional de mamografías apenas alcanza el 40% en el grupo objetivo, muy por debajo del mínimo del 70% recomendado por la OMS. “El problema no es solo de tiempo o dinero. Muchas mujeres ni siquiera saben que deben hacerse la mamografía”, advierte Bernucci. El desafío, dice, no está solo en los hospitales, sino en la conciencia colectiva: aumentar el presupuesto, mejorar la comunicación y acercar los servicios al entorno laboral o familiar podría marcar un punto de inflexión.

En los últimos años, el país ha avanzado en políticas públicas. La Ley Nacional del Cáncer, promulgada en 2020, busca equidad en el acceso y financia investigación. Desde 2023, las trabajadoras mayores de 40 años pueden tomarse medio día laboral para realizarse una mamografía, y ya no se necesita orden médica para mujeres de 50 a 59 años. Además, desde 2025, se incorporó un tratamiento gratuito para el cáncer de mama triple negativo, uno de los más agresivos. Sin embargo, los expertos coinciden en que sin educación y voluntad política, las leyes pierden fuerza.

Desde FALP proyectan que si la cobertura de mamografías aumentara, la mortalidad podría reducirse hasta en un 30%. Eso requiere más que recursos: requiere conciencia. Alimentación equilibrada, actividad física, reducción del consumo de alcohol y tabaco son también parte de la ecuación. Porque la prevención empieza mucho antes de un diagnóstico. Octubre puede ser el mes de la visibilización, pero la lucha debe ser permanente. Nueve de cada diez mujeres podrían sobrevivir al cáncer de mama si se detecta a tiempo. Esa estadística debería bastar para entender que la detección oportuna no es solo una recomendación médica: es un derecho que aún necesita ser garantizado.

Expertos desmienten vínculo entre paracetamol y autismo en embarazadas

Las recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump advirtiendo sobre los supuestos riesgos del paracetamol durante el embarazo y su vinculación con el autismo encendieron la polémica en redes y medios globales. Según Trump, las mujeres deberían limitar el uso de Tylenol a menos que fuese estrictamente necesario, asegurando que su consumo podría “estar asociado con un riesgo muy elevado de autismo”. Sin embargo, especialistas y organismos científicos han salido rápidamente a desmentir estas afirmaciones, calificándolas de infundadas y peligrosas.

Leonel Rojo, toxicólogo y académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago, sostuvo que “los estudios epidemiológicos ni los basados en meta análisis permiten concluir la existencia de una relación entre el autismo y el paracetamol”. El especialista enfatizó que este medicamento “tiene buenas propiedades analgésicas, antipiréticas y es muy seguro”, y que las declaraciones de Trump deben tomarse “con bastante calma”. Rojo aclaró además que las investigaciones que han intentado vincular el analgésico con autismo consideraron dosis extremadamente altas, muy alejadas del consumo habitual en mujeres embarazadas.

En la misma línea, Pablo Salinas, neurólogo de la Clínica Universidad de Chile Quilín, destacó que “la evidencia científica ha desmentido categóricamente la asociación entre uso de paracetamol en el embarazo y la aparición de neurodivergencia en recién nacido”. Salinas advirtió sobre la irresponsabilidad de difundir afirmaciones de este tipo: “A mí manera de ver es una falta de respeto para las personas neurodivergentes y su familia, lo que habla claramente de la altura moral de las personas que dicen esas mentiras, sobre todo quienes son líderes de opinión”.

Organismos internacionales respaldan esta postura. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) afirmó que “no existe evidencia que vincule una exposición al paracetamol en el útero con el desarrollo de trastornos del desarrollo neurológico, como el autismo”. Steffen Thirstrup, director médico de la EMA, recalcó que el paracetamol “sigue siendo una opción importante para tratar el dolor o la fiebre en mujeres embarazadas” y que sus conclusiones se basan en “una evaluación rigurosa de los datos científicos disponibles”. De manera similar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió “prudencia antes de concluir que existe una relación causal” entre el paracetamol y el autismo.

La controversia se intensificó debido a que Trump mencionó que su equipo implementaría un sistema llamado “Gold Standard Science” para abordar el aumento de los casos de autismo en Estados Unidos, incluyendo la modificación de la etiqueta de seguridad del medicamento en ese país. Sin embargo, la comunidad científica coincide en que estas medidas carecen de sustento científico y podrían generar alarma innecesaria entre mujeres embarazadas que utilizan este fármaco de manera responsable.

Ante la confusión, los expertos coinciden en que el paracetamol sigue siendo un analgésico seguro y eficaz cuando se administra de acuerdo al peso y la condición fisiológica de la paciente. Rojo subraya que este medicamento representa una de las opciones más confiables para controlar fiebre y dolor durante la gestación, mientras que Salinas insiste en que “es absolutamente falso que haya una asociación entre paracetamol y autismo”. La recomendación general es mantener la calma, consultar siempre con un profesional de salud y no dejarse llevar por afirmaciones sin evidencia científica.

El país se estanca en actividad física y crecen los problemas emocionales

La inactividad física volvió a instalarse como uno de los problemas más críticos de salud pública en Chile. Según la última Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud (Encavi), realizada por el Ministerio de Salud, más de la mitad de la población; un 51,2% declaró no realizar ninguna actividad física, una cifra que incluso supera la registrada en 2015-2016.

El estudio expuso también una fuerte brecha de género: un 57,6% de las mujeres aseguró no practicar ejercicio ni deporte de manera regular, mientras que en los hombres la cifra bajó a 44,5%. Expertos apuntan que esta diferencia responde a una combinación de sobrecarga doméstica, menor acceso a espacios deportivos y barreras culturales que todavía restringen la participación femenina en el deporte.

Desde el Ministerio de Salud reconocen que el golpe de la pandemia de Covid-19 sigue dejando huella en los hábitos de movimiento. La ministra Ximena Aguilera subrayó que se están desplegando iniciativas para reforzar la educación física en los colegios, incentivar traslados a pie en trayectos cortos y articular estrategias locales junto a alcaldes y alcaldesas, integrando educación, deporte, salud y desarrollo social.

La mirada académica también refuerza el diagnóstico. Alonso Peña Baeza, investigador de la Universidad de Santiago, sostuvo que la vida activa está profundamente condicionada por factores socioeconómicos, desde la infraestructura hasta el tiempo disponible. En el caso de las mujeres, las responsabilidades de cuidado y trabajo reducen aún más las oportunidades de moverse. “La falta de tiempo para ejercitarse afecta especialmente a quienes asumen roles múltiples en el hogar”, comentó.

La encuesta, además, reflejó un deterioro en la salud mental. El indicador de bienestar emocional cayó de 5,7 a 5,4 puntos en una escala de 1 a 7, y un 19% de la población reportó síntomas de depresión, ansiedad u otros trastornos. Para los expertos, la falta de ejercicio no solo impacta en el cuerpo, sino también en la mente: la actividad física es un factor protector frente a la depresión, fomenta la motivación y abre espacios de socialización que fortalecen las redes de apoyo.

Nueva cepa del coronavirus pone en alerta a la comunidad médica

Una nueva variante del COVID-19, conocida como NB.1.8.1 o simplemente Nimbus, está comenzando a llamar la atención de la comunidad científica internacional debido a su creciente propagación en diversas regiones, especialmente en el hemisferio norte y China. Clasificada como “variante bajo monitoreo” por la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta cepa es un sublinaje de ómicron que presenta varias mutaciones en la proteína Spike, lo que le da mayor afinidad para unirse a las células humanas y, por ende, una transmisibilidad más alta.

Según la viróloga del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Vivian Luchsinger, aunque el aumento de casos es evidente, no se ha demostrado que Nimbus cause una enfermedad más grave. Lo que sí se ha reportado, y con frecuencia, es un fuerte dolor de garganta, síntoma común cuando el virus ingresa por las vías respiratorias y activa una respuesta inflamatoria del sistema inmune. A pesar del alza en los contagios, los expertos coinciden en que no hay indicios de una explosión de hospitalizaciones como las vividas en los primeros momentos de la pandemia.

El doctor Guillermo Zepeda, pediatra del Hospital Clínico Universidad de Chile, señala que si bien las variantes han ido reemplazándose unas a otras, esto no se ha traducido en una mayor letalidad ni en una crisis hospitalaria. Los síntomas siguen siendo los ya conocidos: fiebre, tos, congestión nasal y malestar general. Los riesgos persisten especialmente para personas inmunocomprometidas o con enfermedades crónicas, quienes podrían requerir hospitalización si se contagian.

Ante este escenario, los especialistas llaman a retomar las medidas de prevención aprendidas durante la pandemia. Uso de mascarilla en espacios cerrados o con aglomeraciones, como el transporte público o reuniones numerosas; lavado frecuente de manos; evitar el contacto con personas enfermas; ventilar los espacios cerrados y, por sobre todo, mantenerse al día con las vacunas. “No se trata de alarmar, sino de mantenernos alerta y actuar con responsabilidad, especialmente en esta temporada de alta circulación de virus respiratorios”, subraya Luchsinger.

El boom de la miel en cosmética y sus promesas bajo la lupa científica

En los últimos años, la miel ha dejado de ser solo un dulce infaltable en la cocina chilena para convertirse en un ingrediente cada vez más habitual en el mundo de la cosmética. Cremas hidratantes, contornos de ojos, jabones y shampoo con miel se han multiplicado en góndolas y ferias, prometiendo beneficios antibacterianos, antioxidantes y antiinflamatorios. Pero ¿qué tan reales son estas propiedades? ¿Y qué deberíamos observar al momento de elegir un cosmético que la contenga?

Según la académica Marcela Zamorano, experta en análisis de alimentos de la Universidad de Santiago, la miel efectivamente puede aportar a productos cosméticos una mejor humectación, suavidad en la piel y capacidad antibacteriana natural. En cremas y shampoo, esto se traduce en una sensación de frescura y en una retención de la humedad, además de una disminución del uso de compuestos sintéticos. La clave, sin embargo, está en la concentración. Aunque puede haber fórmulas que van desde un 2% hasta un 50% de contenido de miel, la mayoría de los productos disponibles en el mercado utilizan dosis más bien bajas, tanto por razones económicas como técnicas. A mayor porcentaje, mayor viscosidad y dificultad para manipular el producto.

Además de hidratar y suavizar, la miel contiene flavonoides y polifenoles que, si no se exponen a altas temperaturas, conservan propiedades antioxidantes que pueden ayudar a retrasar el envejecimiento cutáneo. Es decir, no solo se trata de un ingrediente de moda, sino que su uso bien formulado puede tener efectos reales sobre la piel.

Pero hay advertencias importantes. Zamorano recalca la necesidad de que todo cosmético tenga resolución sanitaria del Instituto de Salud Pública (ISP), para garantizar que su composición ha sido revisada y cumple con buenas prácticas de manufactura. Esta exigencia cobra aún más relevancia frente al crecimiento de productos artesanales que, aunque atractivos, podrían estar contaminados o no contar con la debida higiene en su elaboración.

La especialista también advierte que no todos los cuerpos reaccionan igual a la miel. Personas con alergias al polen o a las abejas deberían evitar estos productos, ya que, incluso tras su purificación, la miel puede contener trazas de alérgenos.

Así, aunque la miel puede sumar calidad a la cosmética natural, el entusiasmo no debe eclipsar la necesidad de informarse, verificar concentraciones reales del ingrediente y, sobre todo, exigir productos que cuenten con respaldo sanitario. No todo lo que dice “natural” en la etiqueta está libre de riesgos.

El cáncer que sigue matando en silencio a mujeres chilenas

En Chile, cerca de 600 mujeres mueren al año por cáncer cervicouterino, lo que equivale a dos muertes diarias por una enfermedad que, según expertos, es prevenible. Rodrigo Orellana, académico de la Universidad de Chile, insiste en que el principal responsable es el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual que, pese a su alta prevalencia, aún no se enfrenta con la seriedad suficiente. El virus puede estar presente sin generar síntomas, por lo que muchas mujeres desconocen que lo portan. De ahí la urgencia de la prevención: vacunarse, realizarse controles periódicos y no postergar la consulta médica.

El VPH cuenta con más de 200 variantes, de las cuales alrededor de 40 afectan la zona genital. Algunas causan verrugas, pero otras, como los tipos 16 y 18, son responsables del 70% de los casos de cáncer cervicouterino, además de estar vinculados a otros tipos de cáncer anogenitales y orofaríngeos. Sin embargo, los exámenes de detección aún no están suficientemente arraigados en la práctica médica cotidiana. El Papanicolaou (PAP), aunque sigue siendo el test más extendido, tiene una sensibilidad limitada. Por eso, Orellana recomienda complementarlo con el Test de VPH y, sobre todo, con la vacunación.

Chile cuenta con políticas públicas activas en esta área: desde 2014, la vacuna contra el VPH se incluye en el Plan Nacional de Inmunización para niñas y niños de 4° y 5° básico. En el sistema público se utiliza la vacuna bivalente, mientras que el sector privado ofrece versiones más completas como la tetravalente y la nonavalente, que cubren también los tipos que provocan verrugas genitales. Según el especialista, estas medidas permiten reducir significativamente la aparición de lesiones precancerosas y la transmisión comunitaria del virus.

En cuanto a la pesquisa, se recomienda que mujeres entre 25 y 64 años se realicen el PAP cada tres años, y el Test de VPH; más sensible y capaz de detectar ADN o ARN viral antes de que surjan las lesiones, a partir de los 30 años, cada cinco años si su resultado es normal. Esta estrategia, si se aplica correctamente, podría reducir la mortalidad por cáncer cervicouterino en hasta un 50%.

Orellana subraya que no basta con un examen esporádico. Aunque una mujer esté vacunada o no presente síntomas, es fundamental mantener una vigilancia periódica. Y aunque la vacuna previene la infección por los tipos más agresivos del virus, su efectividad depende también del contexto: educación sexual, acceso equitativo a la salud y el uso sistemático del preservativo siguen siendo factores clave para reducir el riesgo. Prevenir el cáncer cervicouterino está en nuestras manos. Literalmente.

Datos, realidad virtual y prevención en la nueva era alimentaria

La seguridad alimentaria ya no es solo un tema de higiene en la cocina: es una cuestión de salud pública, desarrollo y ciencia aplicada. En el marco del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, más de 650 personas de distintos rincones de América Latina y el Caribe se conectaron al webinario regional Ciencia en Acción, una iniciativa destinada a socializar experiencias, avances tecnológicos y desafíos urgentes en torno a la inocuidad de los alimentos, entendida como un eje central en la salud de millones.

El evento reunió a representantes de gobiernos, entidades científicas, organismos internacionales y actores privados de países como Brasil, Chile, Guatemala, México y República Dominicana. La sesión fue inaugurada por figuras clave del sistema agroalimentario regional: Máximo Torero de la FAO, Ottorino Cosivi de la OPS, Leonardo Veiga del CCLAC, José Urdaz del IICA y Raúl Rodas del OIRSA, entre otros. Su presencia marcó el tono técnico y político del encuentro: sin ciencia, no hay decisiones informadas; sin inocuidad, no hay alimentación segura.

Entre los casos destacados estuvo el uso de Inteligencia Artificial y simulación virtual desarrollada por OIRSA, una tecnología que utiliza realidad aumentada para capacitar inspectores sanitarios y anticipar amenazas. Desde Chile, la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria (ACHIPIA) expuso sus avances desde las ciencias sociales, apostando por instalar una “cultura de la inocuidad” que atraviese toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo. Brasil, por su parte, mostró cómo el intercambio de datos científicos puede alimentar los estándares internacionales del Codex Alimentarius, una herramienta clave del sistema normativo alimentario global.

El cierre del evento contó con una mesa redonda que cruzó perspectivas de gobiernos y empresas privadas sobre cómo usar datos científicos para fortalecer la toma de decisiones. Lejos de la teoría, el mensaje fue claro: la ciencia debe estar en el centro de las políticas alimentarias si se quiere prevenir enfermedades, garantizar el derecho a una alimentación segura y evitar miles de muertes evitables.

Y es que los datos son alarmantes. Según la OMS, cada año 600 millones de personas —una de cada diez— enferman por ingerir alimentos contaminados. En América Latina, esta cifra alcanza los 77 millones de casos, con 31 millones de niños y niñas afectados, y cerca de 9 mil muertes anuales. En este contexto, la inocuidad no es una opción: es parte inseparable de la seguridad alimentaria y del derecho humano a una vida saludable.

Este 2025, bajo el lema Ciencia en Acción, Naciones Unidas busca reforzar el rol de las distintas disciplinas —desde la microbiología hasta la ciencia de datos y las tecnologías inmersivas— en la construcción de sistemas alimentarios más seguros, resilientes y basados en evidencia. Porque comer no debería ser un riesgo.

El mito japonés que aún domina nuestras caminatas

Durante años, los dispositivos móviles y relojes inteligentes han incentivado a millones de personas a perseguir una cifra diaria casi mágica: 10 mil pasos. Convertida en símbolo de salud accesible y sin supervisión médica, esta meta ha sido replicada por aplicaciones, entrenadores informales e incluso campañas de bienestar. Pero ¿es realmente efectiva? Para el académico Alonso Peña Baeza, de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física de la Universidad de Santiago, la respuesta no está en el número, sino en la constancia de un estilo de vida activo.

Peña Baeza explica que, aunque caminar es beneficioso, investigaciones recientes muestran que los beneficios asociados a la reducción de la mortalidad se estabilizan en torno a los 7.500 pasos diarios. Más allá de ese umbral, las ventajas tienden a ser mínimas. Por eso, enfatiza que no se trata de alcanzar una cifra exacta sino de incorporar la actividad física como parte habitual de la rutina diaria. La idea de los 10 mil pasos, agrega, no proviene de la ciencia sino del marketing: en 1965, una empresa japonesa lanzó un podómetro llamado Mampo-key, cuyo nombre significa justamente “medidor de 10 mil pasos”, lo que popularizó esta cifra como sinónimo de salud sin evidencia científica detrás.

En este contexto, el enfoque recomendado por la Organización Mundial de la Salud es más amplio: entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso, sumado a al menos dos sesiones semanales de fortalecimiento muscular. Caminar puede ser parte de este plan, pero no basta con contar pasos si no hay una integración consciente de la actividad en el día a día.

Los beneficios de caminar van más allá del control de peso. Según la Organización Panamericana de la Salud, ayuda a prevenir enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes y las afecciones cardiovasculares, además de reducir síntomas de depresión y ansiedad, y mejorar la salud cerebral. En niños, niñas y adolescentes, caminar promueve el desarrollo muscular, cognitivo y motor, además de fortalecer el sistema óseo.

Para quienes han estado inactivos por un tiempo, Peña Baeza propone una aproximación progresiva: comenzar con pausas activas en el trabajo, usar las escaleras, extender caminatas cotidianas o planificar salidas simples como recorrer museos o parques urbanos. Estas pequeñas acciones, integradas con regularidad, pueden cimentar el hábito de una vida más activa. A medida que se afianza este nuevo ritmo, es recomendable sumarse a talleres o actividades grupales como clases de baile o clubes deportivos, ya que el componente social suele aumentar la adherencia y el disfrute.

En definitiva, caminar sí ayuda, pero no basta con alcanzar una cifra arbitraria. Lo esencial es moverse todos los días, con intención, adaptándose a cada etapa de la vida, y reconociendo que la salud no se mide solo en pasos, sino en cómo elegimos movernos y vivir.