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Pueblos indígenas, guardianes de la biodiversidad y la alimentación

En América Latina y el Caribe, más de 54 millones de personas indígenas aportan una riqueza cultural, alimentaria y espiritual que moldea la identidad de la región. Su vínculo con la tierra, los bosques, los ríos y los mares no solo preserva tradiciones milenarias, sino que también resguarda conocimientos fundamentales para afrontar retos urgentes como la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la transformación de los sistemas agroalimentarios hacia modelos más sostenibles y resilientes.

Pese a su papel esencial, muchas comunidades indígenas viven en condiciones de pobreza, sufren mayores índices de malnutrición y desnutrición, y enfrentan amenazas constantes derivadas de modelos de desarrollo que ponen en riesgo sus territorios, su cultura y su cosmovisión. En medio de crisis ambientales y alimentarias, su resistencia y capacidad de adaptación se vuelven un ejemplo y una lección para el resto del mundo.

Este 9 de agosto, con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la FAO los reconoce como aliados estratégicos en la construcción de un planeta más equilibrado. Sus sistemas alimentarios, basados en la diversidad, el respeto y la reciprocidad con la naturaleza, han nutrido a generaciones y siguen ofreciendo respuestas innovadoras para los desafíos globales.

A través de cuatro historias de vida compartidas por comunidades de la región, la FAO mostrará cómo estos pueblos trabajan para mantener su conexión con la tierra, proteger sus saberes ancestrales y fortalecer su resiliencia. Es un recordatorio de que la sostenibilidad no puede entenderse sin su participación y de que su voz es crucial en la conversación sobre el futuro de la alimentación y el medio ambiente.

Inteligencia sanitaria desde el fin del mundo que podría salvar al planeta

Chile ha sido seleccionado por la FAO como uno de los cinco países piloto a nivel mundial para liderar un ambicioso proyecto de inteligencia zoosanitaria que apunta a anticipar y contener futuras crisis sanitarias globales. Esta movida posiciona a Chile no solo como el único representante de América Latina y el Caribe en la iniciativa, sino también como un referente regional en vigilancia epidemiológica animal, gracias al trabajo sostenido del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). El programa está anclado al enfoque “Una Sola Salud”, que busca conectar salud humana, animal y ambiental en un mismo frente de defensa ante emergencias sanitarias.

La presentación del proyecto se realizó en el Parque Humedal Río Maipo, en Santo Domingo, un punto clave por su alta concentración de aves migratorias y su cercanía a instalaciones avícolas, lo que lo convierte en zona de riesgo sanitario. Allí, equipos del SAG realizaron demostraciones en terreno sobre captura y muestreo de aves silvestres frente a representantes de la FAO y el Ministerio de Salud. La estrategia contempla reforzar la bioseguridad en campo y mejorar los sistemas de información sanitaria, a partir de planes piloto que cruzan tecnología, territorio y acción directa.

En concreto, el proyecto permitirá al país revisar y optimizar su sistema de alerta temprana, enfocado especialmente en el control de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) y en la erradicación de la brucelosis bovina. Rodrigo Sotomayor, subdirector de Gestión Técnica del SAG, enfatizó que este trabajo no solo moderniza las capacidades técnicas del organismo, sino que también refuerza su rol estratégico como actor central en la prevención de brotes que impactan simultáneamente a la salud pública, la economía y el medio ambiente. La meta a largo plazo es clara: diseñar un modelo de inteligencia sanitaria chileno que pueda ser replicado a escala regional.

Datos, realidad virtual y prevención en la nueva era alimentaria

La seguridad alimentaria ya no es solo un tema de higiene en la cocina: es una cuestión de salud pública, desarrollo y ciencia aplicada. En el marco del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, más de 650 personas de distintos rincones de América Latina y el Caribe se conectaron al webinario regional Ciencia en Acción, una iniciativa destinada a socializar experiencias, avances tecnológicos y desafíos urgentes en torno a la inocuidad de los alimentos, entendida como un eje central en la salud de millones.

El evento reunió a representantes de gobiernos, entidades científicas, organismos internacionales y actores privados de países como Brasil, Chile, Guatemala, México y República Dominicana. La sesión fue inaugurada por figuras clave del sistema agroalimentario regional: Máximo Torero de la FAO, Ottorino Cosivi de la OPS, Leonardo Veiga del CCLAC, José Urdaz del IICA y Raúl Rodas del OIRSA, entre otros. Su presencia marcó el tono técnico y político del encuentro: sin ciencia, no hay decisiones informadas; sin inocuidad, no hay alimentación segura.

Entre los casos destacados estuvo el uso de Inteligencia Artificial y simulación virtual desarrollada por OIRSA, una tecnología que utiliza realidad aumentada para capacitar inspectores sanitarios y anticipar amenazas. Desde Chile, la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria (ACHIPIA) expuso sus avances desde las ciencias sociales, apostando por instalar una “cultura de la inocuidad” que atraviese toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo. Brasil, por su parte, mostró cómo el intercambio de datos científicos puede alimentar los estándares internacionales del Codex Alimentarius, una herramienta clave del sistema normativo alimentario global.

El cierre del evento contó con una mesa redonda que cruzó perspectivas de gobiernos y empresas privadas sobre cómo usar datos científicos para fortalecer la toma de decisiones. Lejos de la teoría, el mensaje fue claro: la ciencia debe estar en el centro de las políticas alimentarias si se quiere prevenir enfermedades, garantizar el derecho a una alimentación segura y evitar miles de muertes evitables.

Y es que los datos son alarmantes. Según la OMS, cada año 600 millones de personas —una de cada diez— enferman por ingerir alimentos contaminados. En América Latina, esta cifra alcanza los 77 millones de casos, con 31 millones de niños y niñas afectados, y cerca de 9 mil muertes anuales. En este contexto, la inocuidad no es una opción: es parte inseparable de la seguridad alimentaria y del derecho humano a una vida saludable.

Este 2025, bajo el lema Ciencia en Acción, Naciones Unidas busca reforzar el rol de las distintas disciplinas —desde la microbiología hasta la ciencia de datos y las tecnologías inmersivas— en la construcción de sistemas alimentarios más seguros, resilientes y basados en evidencia. Porque comer no debería ser un riesgo.

Las mujeres rurales sostienen los sistemas alimentarios pero siguen fuera del centro de las decisiones

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acaba de lanzar un informe que arroja luces; y muchas alertas, sobre el rol de las mujeres en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe. Bajo el título La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios, esta edición regional actualiza el análisis global presentado en 2023 y revela una constante: aunque las mujeres son esenciales para el funcionamiento del mundo rural, siguen relegadas del acceso igualitario a los recursos, las decisiones y los beneficios.

Según el reporte, las mujeres representan un 36 % de la fuerza laboral en el sector agroalimentario de la región. Pero más de dos tercios de ellas están concentradas en tareas no agrícolas, como el procesamiento de alimentos, la venta y comercialización, mientras que su presencia en rubros mejor remunerados, como el transporte, es casi marginal. En otras palabras, hacen funcionar la cadena alimentaria, pero se mantienen lejos de sus eslabones más rentables.

Un dato contundente que recoge el informe es que la inseguridad alimentaria golpea más a las mujeres que a los hombres. En 2022, la brecha de género en el acceso a una alimentación suficiente alcanzó los 9,1 puntos porcentuales. La pandemia no solo agudizó estas diferencias, sino que dejó al descubierto la fragilidad de un sistema que recarga a las mujeres con labores no remuneradas de cuidado y del hogar, dificultando su acceso a empleos estables o capacitaciones productivas.

Las cifras revelan que el 55 % de quienes trabajan en manufactura de alimentos y el 52 % en comercio dentro del sector agroalimentario son mujeres. Sin embargo, esta alta participación no se refleja en una mejora real de su acceso a tierras, agua, financiamiento o tecnologías. La desigualdad estructural también se evidencia en la baja representación femenina en la toma de decisiones, tanto en organizaciones campesinas como en la formulación de políticas públicas.

Paradójicamente, América Latina y el Caribe es la única región del mundo donde ha aumentado la participación de mujeres en la agricultura en los últimos 20 años. Pero ese crecimiento no se ha traducido en un mayor poder económico ni en mejores condiciones laborales. La mayoría de las mujeres rurales sigue enfrentando trabajos temporales, a tiempo parcial o en condiciones de informalidad.

Maya Takagi, Líder del Programa Regional de la FAO, fue clara durante el lanzamiento del documento: “Necesitamos políticas públicas transformadoras que reconozcan los múltiples roles de las mujeres rurales, desde la producción y el comercio hasta el cuidado. No se trata de integrar a las mujeres en un sistema desigual, sino de transformar ese sistema desde sus cimientos”.

Una de las grandes preocupaciones del informe es la falta de voluntad política reflejada en las normativas vigentes. Solo el 26 % de las políticas agrarias analizadas en la región incluye la igualdad de género como un objetivo explícito, y menos del 15 % aborda temas clave como normas sociales discriminatorias, el cambio climático o la resiliencia. Aun así, hay un punto de optimismo: América Latina y el Caribe ha liderado la integración del enfoque de género en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN), lo que podría marcar un punto de inflexión para avanzar hacia políticas más justas e inclusivas.

Entre las recomendaciones, el informe propone reformas legales que garanticen la propiedad conjunta de tierras, el diseño de programas con enfoque de género transformador, el acceso equitativo a tecnologías, servicios financieros y capacitación, y el fortalecimiento de la acción colectiva como herramienta para ampliar el poder de negociación de las mujeres frente a crisis y desafíos estructurales.

El informe de la FAO no solo evidencia la invisibilidad de las mujeres rurales en los datos y decisiones, sino que también posiciona su empoderamiento como una condición clave para alcanzar la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible y la justicia social en toda la región. Mientras ellas sigan siendo una mayoría sin voz ni propiedad, los sistemas agroalimentarios seguirán operando en desequilibrio.

Lanzan herramienta global para restaurar ecosistemas con apoyo de pueblos indígenas

En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó en Roma una nueva iniciativa destinada a revolucionar el monitoreo de la restauración de ecosistemas a nivel mundial. Se trata de AIM4NatuRe (Acelerando el Monitoreo Innovador de Restauración de la Naturaleza), un ambicioso proyecto respaldado por el Reino Unido con una inversión de siete millones de libras esterlinas, que busca traducir los compromisos globales de restauración ecológica en resultados tangibles y duraderos.

La propuesta parte de una constatación alarmante: más del 80 % de los países carecen de capacidades técnicas para recopilar datos sobre restauración ambiental, según una encuesta reciente del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). En respuesta, la FAO asume el liderazgo para implementar soluciones tecnológicas que permitan monitorear de manera precisa los avances en la restauración de ecosistemas, en línea con la Meta 2 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que busca restaurar al menos el 30 % de los ecosistemas degradados para 2030.

Uno de los pilares del programa es el enfoque biocéntrico, que prioriza el bienestar de todos los seres vivos, y que se implementará con especial énfasis en la cosmovisión de los pueblos indígenas. Proyectos piloto ya están en marcha en Perú y Brasil. En el primero, se desarrollan acciones conjuntas con el Gobierno en el Corredor Andino Sur, que abarca Cusco, Apurímac y Arequipa. En el segundo, se trabaja con el pueblo Xukuru en el bioma de la Caatinga y se planea extender el alcance a otros territorios indígenas restituidos, en coordinación con el Ministerio de Pueblos Indígenas.

Para QU Dongyu, Director General de la FAO, esta herramienta transformará el modo en que los países abordan la restauración ecológica, aportando soluciones técnicas, conocimientos especializados y datos verificables que permitan medir la efectividad real de sus acciones. La ministra británica de Clima, Kerry McCarthy, destacó que AIM4NatuRe amplía el alcance de AIM4Forests; una iniciativa previa enfocada en bosques, y reafirma el compromiso del Reino Unido con la protección del medioambiente y el empoderamiento de las comunidades que lo custodian.

Además de generar una base de datos global, la FAO busca garantizar la interoperabilidad de los sistemas de información y la estandarización de formatos, lo que permitirá a los países compartir y comparar sus progresos con mayor transparencia. Asimismo, se publicarán documentos técnicos y marcos metodológicos para guiar a los gobiernos en la recolección y uso de datos sobre restauración.

La iniciativa también fue presentada en la reciente reanudación de la COP16 del CDB en Roma, donde se reiteró la urgencia de avanzar hacia metas ambientales ambiciosas con respaldo tecnológico y participación comunitaria. AIM4NatuRe representa un paso clave para convertir las promesas en acciones concretas y sostenidas, con un enfoque que combina ciencia, inclusión y justicia ecológica.

FAO alerta sobre crisis alimentaria en Haití y pide ayuda urgente

Esta semana, líderes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) visitaron Haití para evaluar la grave crisis alimentaria que afecta al país y fortalecer la cooperación internacional. Rein Paulsen,Director de la Oficina de Emergencias y Resiliencia de la FAO, y Adoniram Sanches, Coordinador Subregional de FAO en Mesoamérica, se reunieron con autoridades haitianas y representantes de la comunidad internacional para buscar soluciones urgentes.

La violencia y el desplazamiento forzado han generado una crisis humanitaria sin precedentes en Haití, dejando a millones de personas al borde de la hambruna. La producción agrícola se ha visto severamente afectada, y los mercados locales están colapsando. La FAO estima que cerca de cinco millones de haitianos padecen inseguridad alimentaria aguda,y más de 125.000 niños sufren desnutrición severa.

Ante esta alarmante situación, la FAO hace un llamado a la comunidad internacional para destinar 48 millones de dólares al Plan de Respuesta Humanitaria 2024, con el objetivo de asistir a más de 600.000 personas a través de programas agrícolas de emergencia. Estos fondos serán utilizados para proporcionar semillas, herramientas, capacitación y asistencia técnica a los agricultores, así como para fortalecer los sistemas de producción de alimentos locales.

“La producción local de alimentos es la clave para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional en Haití”, afirmó Rein Paulsen. “La FAO está comprometida a apoyar a los agricultores haitianos para que puedan producir los alimentos que necesitan para sobrevivir y recuperarse de esta crisis”.

Durante su visita, los representantes de la FAO realizaron una visita de campo a la región de Grand’Anse para evaluar el impacto de las iniciativas de emergencia implementadas por la agencia. Los resultados preliminares muestran que la inversión en agricultura es una estrategia eficaz para mejorar la resiliencia de las comunidades y reducir la dependencia de la ayuda alimentaria.

Sin embargo, la falta de financiamiento sigue siendo un obstáculo importante para ampliar las intervenciones de la FAO.La agencia advierte que si no se actúa con urgencia, las consecuencias de esta crisis alimentaria serán devastadoras para millones de haitianos.

FAO y MERCOSUR reafirman compromiso con la agricultura familiar en su 20 aniversario

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) renovaron su compromiso con el fortalecimiento de la agricultura familiar durante la reciente celebración de la Reunión Especializada de Agricultura Familiar del MERCOSUR (REAF/MERCOSUR). Este evento, que marcó las dos primeras décadas de existencia de la REAF, tuvo lugar en Paraguay y contó con la participación de autoridades gubernamentales, agricultores familiares y representantes de diversas organizaciones del sector.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, resaltó la importancia de compartir experiencias y adaptar las políticas a las realidades de cada país, evitando soluciones únicas. Por su parte, el Representante de la FAO en Paraguay, Ivan León, destacó el papel central de la agricultura familiar en garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, y llamó a los países a seguir trabajando en la implementación del Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar.

Representantes de Brasil y Uruguay también subrayaron la relevancia de la REAF para la formulación de políticas públicas inclusivas y basadas en la evidencia. Brasil destacó la importancia de celebrar los 20 años de un proceso de construcción colectiva, mientras que Uruguay resaltó el lanzamiento de su Plan Nacional de Agricultura Familiar, un documento elaborado con la participación de diversos actores y alineado con las recomendaciones de la REAF/MERCOSUR.

La REAF/MERCOSUR se consolida como un espacio fundamental para el intercambio de conocimientos y la construcción de políticas públicas que promuevan el desarrollo sostenible de la agricultura familiar en la región, abordando desafíos como el cambio climático, la desigualdad y la protección del medio ambiente.

La agricultura familiar, como pilar fundamental de la seguridad alimentaria y el desarrollo rural en América Latina, continúa siendo una prioridad para los gobiernos de la región y organismos internacionales como la FAO. A través de iniciativas como la REAF/MERCOSUR, se busca garantizar un futuro más sostenible y equitativo para millones de familias rurales.

Foro Mano de la Mano exhibe grandes oportunidades de inversión en América Latina y el Caribe

La segunda edición del Foro de Inversión Mano de la Mano concluyó de manera exitosa con la activa participación de 10 países de la región y una iniciativa regional. Este evento, que se llevó a cabo del 17 a 20 de octubre durante el Foro Mundial de la Alimentación en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, se enfocó en promover el desarrollo económico para la transformación sostenible de sistemas agroalimentarios en varias regiones del mundo.  

“La Iniciativa Mano de la Mano es un proceso liderado y conducido por los países, y la FAO aporta apoyo técnico especializado, a través de su avanzada Plataforma Geoespacial que puede ayudar a identificar áreas con potencial agrícola poco aprovechado y un alto impacto socioeconómico”, declaró el Director General de la FAO, QU Dongyu. 

En la sesión de apertura, Máximo Torero, el Economista Jefe de la FAO, destacó que “en esta increíble reunión buscamos unir a todos los diferentes actores que nos ayudarán en la transformación y transición de los sistemas agroalimentarios necesarios para alcanzar el objetivo de erradicar el hambre y, al mismo tiempo, promover la sustentabilidad”.

La representación de América Latina y el Caribe en el evento fue sólida. Líderes gubernamentales de Colombia, Ecuador,Perú, Paraguay, Nicaragua, Republica Dominicana, Guatemala, El Salvador, Honduras y Haití, incluyendo ministros, viceministros y altos funcionarios, se reunieron en una muestra de colaboración regional sin precedentes. Durante el foro, presentaron sus notas de inversión a empresarios, inversores, donantes, instituciones financieras y fundaciones.  

Los proyectos expuestos resaltaron las prioridades específicas de cada país y las cadenas de valor estratégicas, tales como el cacao, el café, el aguacate, los frijoles, los productos lácteos, entre otros. El resultado fue un total de propuestas de inversión que superan a los 600 millones de dólares, un reflejo del compromiso conjunto de la región para impulsar el desarrollo y el crecimiento sostenible.  

Entre las presentaciones, sobresalió la de la Iniciativa Regional del Corredor Seco y Zonas Áridas, que participó en el foro por segunda vez, reafirmando su compromiso de fortalecer la resiliencia entre más de 11.521 millones de habitantes de comunidades rurales en la zona. La iniciativa, que originalmente se centraba en intervenciones en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, se ha extendido a Belice, Costa Rica, Panamá y la República Dominicana. Sus cinco notas de inversión sumaron 311 millones de dólares a las propuestas de inversión. 

Además de brindar a los países miembros de la iniciativa Mano de la Mano una plataforma para presentar sus oportunidades de inversión en el sector agroalimentario, el foro también fue un espacio vital para el intercambio de conocimientos y la forja de alianzas estratégicas. A lo largo de tres mesas redondas con bancos de desarrollo, donantes y fundaciones, y más de 120 reuniones bilaterales entre naciones y potenciales inversores, se crearon vínculos para impulsar el desarrollo sostenible y fortalecer la cooperación.  

El Foro de Inversión Mano de la Mano sigue consolidándose como un pilar esencial para acelerar la transformación de los sistemas agroalimentarios. Su misión es clara: impulsar la inversión sostenible, el desarrollo económico y la reducción de la pobreza en la región. Este evento se alinea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), contribuyendo para un futuro más próspero para los países, las comunidades locales y la sociedad en su conjunto. 

FAO lanza nuevo programa de capacitación y alianzas con la academia para América Latina y el Caribe

El Subdirector General y Representante Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe, Mario Lubetkin, presentó el nuevo programa de capacitación para la región, denominado FAO Campus. En la presentación, realizada en el marco de la Asamblea Regional de Jóvenes del Foro Mundial de la Alimentación que tiene lugar en Roma, Lubetkin resaltó que el objetivo del nuevo programa es “impulsar la innovación, una activa gestión del conocimiento y una estrecha colaboración con la academia, los centros de investigación, el sector privado y la sociedad civil”.

FAO Campus es una nueva plataforma y un mecanismo de alianzas que busca facilitar el intercambio de expertos y lecciones aprendidas entre múltiples actores de diferentes países y regiones, a partir del desarrollo de capacidades, la generación de evidencia, y la identificación y difusión de buenas prácticas, a través de procesos inclusivos y participativos.

“En la última década, desde la FAO hemos logrado capacitar a más de 260 mil personas en América Latina y el Caribe, y hoy contamos con una oferta de más de 60 cursos virtuales dedicados a la región. Queremos ampliar y profundizar este trabajo”, indicó Lubetkin.

Además, agregó: “la juventud rural cumple un rol fundamental en la misión de conectar los conocimientos tradicionales y ancestrales con la innovación, la digitalización, y nuevas formas de producción sostenible. FAO Campus se propone crear nuevos puentes, y ampliar la escala de nuestras acciones en la región”.

El nuevo programa, que comenzará a implementarse en los próximos meses, pretende dar respuesta a las demandas de capacitación de programas y proyectos de la FAO para atender a las necesidades de los países, además de fortalecer el trabajo en red con las diferentes regiones a partir de cuatro áreas de trabajo:

El área de academia, cuyo objetivo será reforzar la vinculación de la FAO con universidades e institutos de enseñanza e investigación en la región, e impulsar diplomados, maestrías, investigaciones, eventos académicos y pasantías. De esta forma, se busca permitir que temas específicos como la producción sostenible o la acción climática entren con más fuerza en los planes de estudio y las currículas educativas en la región.

En materia de desarrollo de capacidades se buscará garantizar la calidad, sostenibilidad y escalabilidad de los procesos de capacitación en la región, y asegurar que se cumplen los estándares sociales y ambientales.

En tercer lugar, el área de multimedia, para desarrollar campañas masivas y materiales pedagógicos audiovisuales, especialmente pensados para instituciones educativas, ministerios y otros socios.

Y finalmente el área de cursos y talleres, para ampliar la oferta actual de capacitaciones en diferentes modalidades en cuatro idiomas (español, inglés, portugués, francés).

“Se trata de un programa ambicioso, pero absolutamente necesario. Nos hemos propuesto llegar a 1 millón de personas con nuestros cursos y talleres en la región, y superar las 500 acciones de capacitación en la próxima década. También queremos elevar la participación de las mujeres, pueblos indígenas y afrodescendientes, que han demostrado ser verdaderos guardianes de los recursos naturales y de sabiduría y prácticas productivas ancestrales”, señaló Lubetkin.

SAG participa en la Asamblea Plenaria Regional de la Alianza por el Suelo de Latinoamérica y el Caribe

Una importante participación tuvo el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, en la Décima Asamblea Plenaria Regional Alianza por el Suelo de Latinoamérica y el Caribe (ASLAC), que se llevó a cabo en Ciudad de México entre el 19 y el 22 de junio, oportunidad en la cual nuestro Servicio dio a conocer el trabajo que está liderando para la protección de los suelos en nuestro país.

En esta Asamblea se dieron a conocer los resultados del proyecto regional “Apoyo a la cooperación regional para la gestión climática de los ecosistemas agrícolas con énfasis en agua y suelo, además de fortalecer la cooperación entre socios estratégicos y ASLAC.

Durante esta Asamblea Regional el funcionario del SAG, Rodrigo Osorio Hermosilla, coordinador nacional del Programa SIRSD-S y punto focal nacional de la Alianza Mundial por el Suelo (AMS), presentó los principales resultados de la implementación del Primer Piloto de los Doctores de los Suelos en Chile, realizado en abril de este año en la región de Los Lagos, con 23 agricultores/as certificados como Doctores/as de los Suelos.

Rodrigo Osorio señaló que, la implementación de este piloto en nuestro país significa una oportunidad para concientizar en la importancia del suelo (95% de los alimentos se originan en él y presta una multiplicidad de servicios ecosistemicos) y para que los agricultores/as interesados reciban formación básica y práctica sobre el suelo y su manejo sostenible. El valor de esta iniciativa es poder trabajar en estrecha colaboración con los agricultores/as a nivel de campo, con el objetivo común planetario de que nuestros suelos nos proporcionen alimentos saludables para todos y lograr la seguridad alimentaria.

De esta experiencia piloto se esperan extraer lecciones aprendidas y recomendaciones que puedan ser consideradas en el desarrollo de políticas públicas relacionadas con el manejo sostenible del suelo, debido a que este Programa Global es una iniciativa oportuna, innovadora y en línea con las expectativas generales en términos del apoyo del MINAGRI y de la FAO a los agricultores/as en el campo. Se espera que constituya un aporte en la extensión agrícola donde se opera dentro de un sistema de conocimiento más amplio, el triángulo del conocimiento agrícola, que representa la investigación, la extensión y la educación agrícola superior, y la necesidad de crear vínculos entre estas instituciones para promover el aprendizaje y el intercambio y uso del conocimiento en el campo.