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THE WEEKND ANUNCIA FECHAS DE SU GIRA POR EUROPA Y AMÉRICA LATINA

The Weeknd, galardonado con la certificación Diamante, anunció las fechas de 2023 para la ampliación de su gira After Hours Til Dawn Tour.

La próxima etapa de la gira comenzará el sábado 10 de junio en Manchester, Reino Unido, en el Etihad Stadium, con paradas en Europa y América Latina en Estocolmo, Ámsterdam, Ciudad de México, Río de Janeiro, para terminar en Santiago de Chile el 16 de octubre en el Estadio Bicentenario de La Florida. 

Debido a la abrumadora demanda, el galardonado artista anunció una fecha extra de su gira “After Hours Til Dawn” sumando el domingo 15 y el lunes 16 de enero en Chile.

El tramo norteamericano de la gira de estadios, con todas las entradas agotadas, fue un éxito increíble batiendo récords de asistencia y recaudando más de 130 millones de dólares hasta la fecha.

 

El embajador de buena voluntad del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, Abel “The Weeknd” Tesfaye, se asociará nuevamente con el Programa Mundial de Alimentos de la ONU para contribuir con lo recaudado en la segunda etapa de la gira al Fondo Humanitario XO, que apoya la respuesta de la organización a la crisis de hambre mundial.

Un euro de cada entrada vendida en Europa, una libra en el Reino Unido y el equivalente a un dólar en los países de América Latina se destinarán a esta importante causa.

El fondo recaudó dinero durante la etapa norteamericana de la gira a través de la venta de tickets, los ingresos de una camiseta exclusiva de la gira y una donación de 500.000 dólares directamente de The Weeknd.

Los socios corporativos de The Weeknd, las sedes de la gira, el consejo de administración del World Food Program USA y sus seguidores también contribuyeron, así como el patrocinador de la gira, Binance, que aportó 2 millones de dólares al fondo. 

La primera subvención de 2 millones de dólares se destinará a proporcionar ayuda alimentaria y nutricional de emergencia a las regiones con mayor inseguridad alimentaria de Etiopía.

La gira celebra el álbum After Hours de The Weeknd de 2020, así como su álbum aclamado por la crítica Dawn FM, que fue lanzado en enero de 2022.

Impactos de las olas de calor en la agricultura

Tras la llegada de la primavera, varias localidades de la zona central de Chile han tenido que enfrentar una seguidilla de olas de calor que se han concentrado en el mes de noviembre. El fenómeno no solo ha preocupado por sus efectos en nuestro diario vivir, también mantiene en alerta al mundo agrícola, que ha tenido que enfrentar la pérdida de distintos cultivos por esta situación. Así lo señala Marco Garrido, profesor de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile y director del Centro de Estudios de Zonas Áridas de la Universidad de Chile, establecido en la Región de Coquimbo.

Al respecto, Garrido afirma que las olas de calor y su impacto en los cultivos es un problema que afecta a diferentes lugares del mundo desde hace ya varios años y que la zona central de Chile es uno de ellos. El aumento anómalo de las temperaturas se ha vuelto cada vez más recurrente, llegando a alcanzar algunos días una media aproximada de dos, cuatro e incluso seis grados sobre la temperatura normal.

Esta alza afecta una serie de procesos bioquímicos relacionados con el óptimo funcionamiento de los cultivos, que ven severos efectos en su producción. “Representa un desafío y una amenaza para los ecosistemas vegetales, entre ellos, los sistemas agrícolas”, adviertió Garrido.

Uno de los cultivos más perjudicados por estas olas de calor son los correspondientes a frutas. Así lo plantea Reinaldo Campos, profesor de la misma unidad académica, quien precisamente se encuentra desarrollando una investigación sobre esta materia. Según plantea, tanto la fruta como las plantas soportan diferentes grados de estrés, lo que se complejiza aún más cuando se suman distintas variables de estrés. “Se van produciendo efectos que son complementarios y la sumatoria de los mismos va generando situaciones en que la fruta o las plantas en su conjunto tratan de resolver”, señaló Campos.

Entre los efectos identificados en sus investigaciones, en las que evalúa los efectos de las altas temperaturas en uvas y cerezas, figuran modificaciones en la oxidación de la fruta o en la pigmentación de esta, algo que también ha sido evidenciado por distintos agricultores de la zona. “Hoy día, cuando tú conversas con los agricultores o con ingenieros, en general, ellos te empiezan a señalar de síntomas en los cultivos que antes no veías con tanta facilidad” relató.

Del mismo modo, el profesor Campos también destaca que esto no solo es apreciable en el fruto, sino también en la hoja, que incluso puede llegar a quemarse. “Para que un fruto tenga todas las características que se requieren, tiene que tener hojas saludables, porque al final del día lo que está cosechando una planta son luz, agua y nutrientes. Si todo va bien, recién vamos a tener un producto que en algunos casos es fruta y en otros casos también son hojas”, explicó el académico.

De todas formas, existen distintas medidas que se pueden implementar para combatir este problema. De acuerdo a Rodrigo Callejas, académico del Departamento de Producción Agrícola de la Facultad de Ciencias Agronómicas, entre las más comunes se encuentra la instalación de mallas protectoras, que -entre otras cosas- permite que las plantas vayan acostumbrando parte de su función recibiendo la menor cantidad de radiación posible y a una menor temperatura.

“Cuando están las plantas trabajando, tratan de bajar la temperatura interna a través de la evaporación o la transpiración. Con los estomas, están transpirando para regular la temperatura. Por ello, tiene que haber un sistema continuo hasta el suelo que permita tomar el agua, porque si la planta tiene un mal sistema radical, va a colapsar”, detalló Callejas.

Otra de las posibles acciones que se pueden implementar es la creación de sistemas radicales de suelo más eficientes, que permitan que las raíces crezcan y eventualmente puedan asimilar el alza de temperaturas. Al respecto, destaca la importancia de trabajar en la generación de mejores sistemas de raíces, pensados en el contexto del cambio climático. “Si la planta tiene un mal sistema radical, tú le puedes echar toda el agua que quieras, pero la planta no lo va a poder tomar”, afirmó Callejas.

Sin embargo, no solo es a nivel de suelo que se pueden implementar estos cambios. Marco Garrido añade que también se han desarrollados protectores solares para uso agrícola, destacando -por ejemplo- el polvo de caolinita y otros productos tipo talco. “Estos aumentan la refracción de la radiación y al reflejar mayor radiación evitan el sobrecalentamiento”, indicó. Es así como estas alternativas no solo tienen un efecto paliativo, sino que también van anticipando lo que será a futuro el desarrollo de la agricultura en un contexto de cambio climático.

U. de Chile inauguró su Plataforma Cultural en el Campus Juan Gómez Millas

Un nodo de exhibición, conservación, realización e investigación cultural que conjuga la innovación con la memoria, y el resguardo del patrimonio y la experimentalidad, es parte de lo que ofrece desde este miércoles 30 de noviembre la Plataforma Cultural Universidad de Chile, emplazada en el Campus Juan Gómez Millas.

El espacio consta de 9 mil m2, considerando 4.500 mts2 construidos y áreas exteriores, y su construcción se enmarca en la Iniciativa Bicentenario Juan Gómez Millas. Con su inauguración, se cierra el proceso de revitalización y remodelación del Campus homónimo de la Universidad de Chile.

La Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés planteó que con la inauguración y apertura de la Plataforma Cultural “se cumple el sueño de contar con un polo cultural destinado a la creación artística, al resguardo del patrimonio, y también a la innovación, capaz de desarrollarse en estrecho vínculo con la sociedad”, un espacio que “potenciará la academia de excelencia, siendo al mismo tiempo un agente articulador de acciones culturales, promoviendo la participación cultural activa. Agradecemos a todos y todas quienes han hecho posible  la creación de este nodo de exhibición, conservación, realización e investigación cultural”.

Por su parte, Bárbara Velasco, directora de la Plataforma Cultural de la Universidad de Chile, señaló que este recinto “se abre como un espacio emblemático no sólo por ser una apuesta de arquitectura vanguardista en el sector de Ñuñoa, sino que por apostar a unir contenidos como memoria, patrimonio y tecnologías en un mismo lugar, convocando a un diálogo abierto con intersecciones y  nuevas posibilidades, de manera de dialogar con los distintos públicos y audiencias”. 

Además, destacó, “este espacio pone a disposición una nueva infraestructura cultural que busca potenciar la participación cultural con y en los territorios, beneficiando tanto a la comunidad estudiantil como a los y las vecinas de Santiago”.

El edificio albergará al Museo de Arte Popular Americano (MAPA), a la Cineteca de la U. de Chile, además de un Laboratorio de Realidad Virtual Videojuegos y Tecnologías Emergentes (XR-LABS), cuyo objetivo será producir investigación experimental en tecnologías de realidad extendida, inteligencia artificial y sonido inmersivo y diversas actividades que desarrolla la Facultad de Comunicaciones e Imagen U. Chile, para preservar, difundir y potenciar el Patrimonio Audiovisual del país.

Con su puesta en marcha, la Plataforma Cultural de la Universidad de Chile, busca posicionarse como un polo cultural que impacte no solo a la comuna de Ñuñoa, sino también a la Región Metropolitana, beneficiando a la comunidad universitaria y también al público en general, con una robusta propuesta programática. 

Este nuevo espacio posee una arquitectura emblemática y vanguardista, de fácil acceso y convoca a todos y todas, para convertirse en un importante nodo de exhibición, conservación, realización e investigación cultural que conjuga la innovación con la memoria, y el resguardo del patrimonio y la experimentalidad transdisciplinar, a través de una gestión sustentable y eficiente. 

La inauguración de la Plataforma Cultural contó con la participación de la Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés; la Subsecretaria de Educación Superior, Verónica Figueroa Huencho; el alcalde de Macul, Gonzalo Montoya; además de autoridades de gobierno, de la U. de Chile e integrantes de la comunidad universitaria. 

Advierten elevado riesgo de incendios por lluvias invernales sobre lo normal y llegada de altas temperaturas

Uno de los conceptos más divulgados sobre los incendios tras la “tormenta de fuego” que azotó principalmente a las regiones de O’Higgins, el Maule y el Biobío en 2017 es el Factor 30-30-30, premisa que plantea como parámetro de riesgo para la propagación de incendios la confluencia de temperaturas sobre 30°, vientos por sobre los 30 kilómetros por hora y una humedad relativa del ambiente inferior al 30%. Respecto a la primera de estas variables, si bien el cambio climático ha favorecido y normalizado las altas temperaturas en verano durante los últimos años, las tres olas de calor registradas este mes de noviembre, y que marcaron un peak de 35° en Santiago, hacen temer por un verano con calores extremos.

Sin embargo, la recurrencia de estos eventos en noviembre no necesariamente son un predictor de un verano marcado por episodios de temperaturas extremas, sostiene el académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, Nicolás Huneeus. Aun así, enfatiza que es importante tener presente que “las proyecciones a largo plazo, por lo menos las que se hacen para el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), sí dicen que las olas de calor están siendo y serán más recurrentes por efecto del cambio climático”. Por otra parte, indica que existen pronósticos operacionales, que proyectan las condiciones meteorológicas hasta cerca de una semana y que van perdiendo confiabilidad a medida que el pronóstico es a más días, y los pronósticos estacionales, que pueden estimar de manera aproximada cómo viene una estación. En este caso, si un verano puede ser más o menos caluroso de lo normal.

Miguel Castillo, académico de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la U. de Chile y especialista en incendios, plantea que hoy además debemos prestar particular atención a la humedad de la vegetación. La razón tiene que ver con las lluvias del pasado invierno, que registraron niveles por sobre lo normal para los últimos años. “Efectivamente, este año llovió más de lo habitual en el quinquenio, es decir, en los últimos cinco años. Sin embargo, seguimos con déficit de precipitaciones para el último decenio, y el déficit es aún mayor si lo comparamos con los últimos 20 o 25 años. Nosotros hemos realizado un seguimiento de las condiciones meteorológicas asociadas a incendios y hemos llegado a la conclusión de que lluvias abundantes en primavera son un predictor del aumento de la carga de vegetación combustible fina y muerta en verano. Eso es un hecho”, explica.

“Estamos hablando de un contenido de humedad bajo el 8%, que ya es una condición propicia para el encendido. Es decir, si acercas un fósforo, lo más probable es que si hay viento y oxígeno, se va a encender, independiente de dónde sea”, detalla el profesor Castillo. Agrega, además, que una de las variables fundamentales para la propagación de los mega incendios de 2017, sobre los cuales cumplió labores periciales, fue la existencia de esta vegetación seca. “Ahí vimos una alta carga de combustible, plantaciones básicamente y algo de bosque nativo, propicio al encendido porque venían de una condición de abandono en cuanto a su manejo. Fue probado que hubo un descuido con el tema de las líneas eléctricas, pero dentro de los hallazgos determinamos también que cerca de un 70% de los incendios ocurrieron porque había mucha carga de vegetación fina, combustible que propició la propagación hacia otros sectores”.

Otro factor de riesgo más constante en el escenario actual tiene relación con el cambio climático y la sequía que afecta con particular gravedad a la zona centro del país desde hace más de una década. Este contexto ha favorecido un menor contenido de humedad en la vegetación no solo pequeña, sino también de los árboles. “El cambio climático está provocando que tengamos menos agua y que los bosques se sequen, lo que los hace más vulnerables a plagas y enfermedades y, en consecuencia, a los incendios”, sostiene el académico de la Universidad de Chile, quien hace referencia a un estudio de la profesora Amanda Huerta que establece este nexo. “Si tú tienes un bosque atacado por polillas o por la avispa de la madera, lo más probable es que ese árbol va a tratar de sobrevivir modificando su sistema hídrico para minimizar su transpiración y proteger el cambio vascular. Pero una de las consecuencias es que parte del follaje se va a secar y, por lo tanto, va a ser más propicio a ignición”, sostiene.

A esto se suma la incidencia de la presencia y actividad humana en este tipo de eventos. “Normalmente, las áreas con mayor riesgo de incendios forestales son las que tiene mayor actividad humana, de movilidad y de permanencia. También hay un componente que hemos visto aumentar, que tiene que ver con la intencionalidad”, indica. Por otro lado, apunta a un entramado territorial donde hay cada vez mayor competencia por el uso del suelo y la extracción de agua. “Eso hace que las cuencas se vayan secando y que, por lo tanto, haya menos agua disponible. Se encarece el uso y también se deteriora la infraestructura para el combate de incendios forestales. Esto es lo que está pasando, por ejemplo, en Valparaíso”, advierte. No obstante, reitera que hay una vulnerabilidad intrínseca más allá del cambio climático y la escasez de agua, que tiene que ver con la disponibilidad de combustible para el encendido.

Hoy existen más de 40 zonas sensibles a la ocurrencia de incendios forestales en la zona centro-sur del país, precisa el especialista, entre las que se cuentan unas 29 comunas críticas, concepto que se asocia a áreas de interfaz urbano-forestal con una alta incidencia y probabilidad de eventos de este tipo. Algunas de las comunas que concentran la mayor cantidad y densidad de incendios forestales son Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Casablanca, El Quisco, El Tabo, San Antonio, Cartagena y Melipilla. Más al sur, en tanto, figuran puntos críticos como Lota, Tomé, Coronel, Curanilahue, Penco, Lebu, Tirúa, Mulchén, Collipulli, Ercilla, Cabrero, Concepción, Cañete, Temuco, San Pedro de La Paz, Angol y Santa Juana, entre otros.

Parte importante de estas zonas de mayor riesgo corresponden a áreas rurales cercanas a núcleos de población donde han proliferado loteos o parcelaciones sin mayor gestión del territorio, fenómeno que -además- se intensificó con la pandemia debido al éxodo de las ciudades por el que muchos optaron. Este hecho, sumado al incremento de las personas que han buscado una segunda vivienda en entornos rurales o semirurales, ha tenido importantes consecuencias, desde la sobredemanda de agua a nivel local y el agotamiento de recursos hídricos, hasta el aumento del riesgo de incendio en estas zonas y de la población expuesta a ellos, que muchas veces desconoce la importancia de medidas preventivas como el desmalezamiento.

La temporada de incendios 2022-2023 ya comenzó con eventos en Coquimbo y el Maule, los que hacen prever un verano complejo frente a las variables descritas por el profesor Castillo. Sin embargo, recuerda que los incendios no van a ocurrir si no se da el factor de encendido. “Es decir, puedes tener todas las condiciones de altísimas temperaturas, de baja humedad relativa del aire y vientos que se levantan, pero eso no inicia un incendio. Tal como hemos visto en años recientes, en los que se ha dado una baja ocurrencia”, aclara. Destaca, asimismo, que se han implementado diversas medidas, como “capacitaciones en terreno, redes de colaboración campesina y también apoyo técnico. Se han hecho cosas muy valiosas, como la destinación de recursos por más de 180 millones de dólares para el combate, pero también en prevención. El problema es que sigue siendo insuficiente”.

Por otra parte, enfatiza la necesidad de seguir trabajando fuertemente en la reducción del combustible “para reducir la continuidad horizontal de la carga de elementos propagadores, pero también es necesario abordar la continuidad vertical, es decir, podar, ya que vienen las altas temperaturas, la vegetación de menor envergadura se seca y puede propiciar la propagación de un evento que escale a la vegetación mayor”. Esa cadena de procesos es la que produce un incendio, afirma, por lo que resulta fundamental aumentar la inversión en labores de silvicultura preventiva y tratamiento de la vegetación, particularmente de los bosques, donde aún observa falta de preparación, presupuestos e incentivos. “El año pasado tuvimos una jornada reflexiva y llegamos a la conclusión que todo parte por el manejo de la vegetación. Creo que ahí está la clave”, sentencia.

Respecto a las formas de reducir esta carga de vegetación altamente inflamable, señala que “hoy existen alternativas a la quema de estos materiales, aunque el fuego sigue siendo una alternativa rústica pero efectiva para poder disminuir el peligro de incendio. Pero la reducción de combustible también se puede hacer de otras maneras, el problema es que son más caras”.

Apoyar la toma de decisiones a escala de paisajes, simulando escenarios de propagación en distintos espacios, también es un camino, pero a largo plazo. En esta línea, sostiene la importancia de trabajar ahora mismo a nivel local junto a las comunidades que están más expuestas a riesgos de incendio forestal. “Cada región tiene realidades distintas y cada comuna responde a prioridades territoriales diferentes. Por eso, me parece que es necesario programas locales que, por ejemplo, ataquen directamente la gestión de la vegetación. La dinámica de ocurrencia de los incendios forestales no va en la misma celeridad que la política pública, por lo que recomiendo no esperar a que las autoridades nos digan qué hacer con la vegetación”, plantea.

KAROL G, LOS JAIVAS Y CHRISTINA AGUILERA LIDERAN CARTEL DE VIÑA 2023

La alcaldesa de Viña del Mar Macarena Ripamonti anunció los artistas confirmados que integrarán la parrilla de Viña 2023, y que se suman a los ya anunciados a principios del mes de octubre de este año.

Se trata de la estadounidense Christina Aguilera, la cantante de origen colombiano Karol G y el legendario grupo chileno Los Jaivas, cuya integrante Juanita Parra será además, jurado de la competencia. Todos ellos forman parte de un selecto grupo de estrellas que han tenido grandes reconocimientos en los últimos años tanto en Chile como fuera de nuestras fronteras.

Estrellas vigentes en el escenario más importante de Latinoamérica Christina Aguilera es una cantautora, actriz, productora y empresaria estadounidense ganadora de seis Grammy, reconocida por su poderosa voz y exitosas canciones. A lo largo de su carrera, la que empezó a los ocho años en un programa de talentos, ha vendido más de 75 millones de discos en todo el mundo.

Su última producción llamada “Aguilera”, fue grabada completamente en español donde destacan colaboraciones con artistas como Becky G, Nicki Nicole, Ozuna, Tini, Christian Nodal y Nathy Peluso.

En tanto, la colombiana Karol G es la reina de los artistas del denominado movimiento urbano que incluye al reggaetón, el trap y el pop. Una artista multiplatino, ícono de la cultura pop y una de las figuras que lideran los rankings de la música latina en la actualidad.

Posee varias certificaciones Diamond de la Recording Industry Association of America (RIAA), un reconocimiento de la industria a artistas que logran más de 10 millones de unidades comercializadas en EEUU y que la transforma en uno de los rostros musicales con mayor venta.

Su lanzamiento más reciente es “Gatúbela”, el que alcanzó la certificación de platino en Estados Unidos y Puerto Rico, en menos de tres semanas.

También alcanzó el No 1 en el “Top Latin Albums” de Billboard, el “Top Global Albums” de Spotify y el “Top Latin Albums” de Apple Music.

La música chilena también estará representada en la Quinta Vergara por la agrupación más influyente de Latinoamérica: Los Jaivas, una banda que ha creado un nuevo lenguaje.

Su música es única, universal e inclasificable, con una fuerza y una identidad muy cercana a lasculturas de los pueblos originarios, aunque también a la fusión y al rock del continente. El 2023 cumplirán 60 años de vida y 40 años exactos en que debutaron en el escenario de la Quinta Vergara.

Los nombres de Christina Aguilera, Karol G y Los Jaivas, se unen a los ya anunciados Camilo, Maná, Alejandro Fernández, Nicky Nicole, Paloma Mami y Polimá Westcoast. Las entradas para asistir a las distintas jornadas de Viña 2023 (días confirmados: domingo, martes, jueves y viernes) se podrán adquirir desde el 29 de noviembre a través de la pre-venta para clientes Claro, mientras que la venta general comenzará el 30 de este mes por el sistema Puntoticket.

El Festival de Viña del Mar LXII será transmitido por Televisión Nacional de Chile y Canal 13, mientras que la plataforma de streaming Star+ lo emitirá a toda América Latina. Por su parte, el conglomerado radial IARC será el encargado de emitirlo a todo el territorio nacional a través de sus radioemisoras ADN y Pudahuel.

Lanzan el libro más grande sobre árboles de Chile con el registro de 120 especies nativas

“Árboles de Chile” es el nombre de este libro trabajado junto a la editorial Bosque Chileno, una obra que a través de sus 300 páginas recorre los aspectos taxonómicos y ecológicos de las especies arbóreas de Chile continental e insular. “Cuando nos dimos cuenta que no había un libro que compilara realmente todos los árboles de Chile, decidimos armar esto”, confiesa Nicolás Morales, uno de los autores de la publicación.

“El proceso de documentación comenzó en nuestra carrera, a medida que íbamos aprendiendo lo que eran los árboles, cuál era su importancia, etc. Pero hace dos años comenzamos a recopilar la información, fotografías, ilustraciones, hacer todo el tema más técnico para poder dar a luz a esta obra”, agrega.

“La selección de los árboles también fue una revisión bibliográfica bastante amplia, nos tomó mucho tiempo. Así, pudimos describir al inicio del libro qué es para nosotros un árbol y cómo hicimos este filtro. Todas esas decisiones están justificadas desde los aspectos legales, biológicos y evolutivos. Parece increíble que no esté 100% definido lo que es un árbol cuando son los seres más importantes de la naturaleza”, señala Hernán Retamales, el coautor.

El libro recorre las especies arbóreas de Chile de norte a sur, incluyendo el archipiélago de Juan Fernández y la Isla de Pascua. “Tuvimos conversaciones directas con colegas de esos lugares que nos proporcionaban información sobre las especies que habitan allá, porque la verdad es que este proyecto nace de la colaboración de muchas personas. Es muy enriquecedor haberlo hecho así, porque ayuda a que el trabajo quede bien hecho”, sostiene Retamales.

“Nuestra intención fue hacer un libro no necesariamente tan técnico, sino que también atractivo a la vista, para que así a un niño le interese ver el libro y tenerlo en su casa. Este es nuestro patrimonio biológico que debemos conocer y cuidar”, finaliza Morales.

El libro “Árboles de Chile” está disponible a través del sitio web de la editorial Bosque Chileno en formato preventa y se lanzará oficialmente durante diciembre.

Biobanco permitirá conocer realidad latinoamericana del Parkinson

En los últimos 25 años, se han duplicado los casos de Parkinson en el mundo, llegando en 2019 a los 8,5 millones de personas que padecen la enfermedad, según informe “La enfermedad de Parkinson: un enfoque de salud pública”, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Chile, esta patología podría afectar a cerca de 40 mil personas, y -de acuerdo a proyecciones de la comunidad científica local- un tercio de ellas vive con la condición sin saberlo. Las cifras además muestran que nuestro país podría ser el que registra mayor prevalencia en América Latina: 1,6 casos por cada cien mil habitantes.

Este fenómeno es foco del proyecto Latin American Research Consortium on the Genetics of Parkinson Disease (Large-PD), estudio internacional apoyado por The Michael J. Foundation for Parkinson’s Research que instalará un biobanco en la Universidad de Chile para recopilar muestras y datos de pacientes con Parkinson. La iniciativa tiene como objetivo evaluar las características genéticas, demográficas y clínicas de esta enfermedad en la población latinoamericana para determinar sus factores incidentes y cómo variables que van desde el consumo de alimentos a la exposición a virus podría influir en su prevalencia. 

“Una de nuestras principales metas es poder crear estos recursos localmente, que las muestras que se saquen del país queden en ese lugar y se constituyan como una fuente de investigación para el futuro. Cuando estudiamos pacientes recogemos bastantes datos clínicos y epidemiológicos, y el objetivo es que esa información quede organizada a través de biobancos”, señala el Dr. Ignacio Fernández-Mata, académico de The Genomic Medicine Institute of the Cleveland Clinic de Estados Unidos y director del proyecto regional Large-PD.

El investigador principal en nuestro país es el Dr. Patricio Olguín, académico del Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, quien remarca que la comunidad internacional interesada en aportar evidencia científica de base para comprender el Parkinson hoy está enfocada en una política de intercambio de datos. En este contexto, señala, los biobancos son una solución de vanguardia para revertir la brecha de conocimiento sobre la realidad de la patología en zonas del mundo que no sean Europa o Estados Unidos.

“En el caso de América Latina, existe una subrepresentación sobre el impacto de la enfermedad. Los principales consorcios que estudian enfermedades neurodegenerativas son de Europa o Estados Unidos, así es que lo que conocemos de estas condiciones proviene de este tipo de datos”, plantea el científico chileno. En esta línea, agrega, “cuando pensamos en que futuros tratamientos para el Parkinson provendrán de tecnologías como la medicina de precisión, es algo que necesitamos poder revertir”.

Ambos investigadores participaron en la conferencia “Intercambio de Datos y Biobancos: La Experiencia del Parkinson”, realizada este martes 15 de noviembre en el marco del encuentro “Intercambio de Datos y Biobancos”. La actividad, organizada por el Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, contó además con la participación de la Dra. Alicia Colombo, directora del Biobanco de Fluidos y Tejidos de la Universidad de Chile.

El Biobanco instalado en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile está generando una colección de muestras y datos de 600 pacientes como parte del proyecto Large-PD, iniciativa en la que también participan a nivel local el Centro de Trastornos del Movimiento (CETRAM), la Clínica Dávila y la Universidad del Desarrollo. El Dr. Fernández-Mata señala que la alianza que coordina a nivel latinoamericano tiene vínculos con 46 organismos científicos en 14 países de la región y que el propósito central de estas colaboraciones es crear una red de biobancos y mejorar la calidad de las investigaciones.

El neurogenetista de la Cleveland Clinic de Estados Unidos, quien estudia desde hace más de 20 años este síndrome aún incurable, describió que -a escala global- el síndrome afecta a uno de cada mil individuos y al 1% de las personas mayores de 75 años. Su incidencia es transversal a todos los grupos étnicos, pese a que podría existir un mayor riesgo en poblaciones europeas y latinas en comparación a las africanas y asiáticas.

Según explicó, “conocemos más de 20 genes asociados a formas familiares del Parkinson, más de 80 genes asociados a riesgo de desarrollar la enfermedad. Pero el problema que tenemos, y la razón por la que se están creando proyectos como Large-PD en todo el mundo, es que más del 90% de los estudios genéticos provienen de Europa o Estados Unidos. Eso crea un desbalance importante sobre el Parkinson y todas las enfermedades que puedan tener componentes genéticos”.

A nivel mundial, de acuerdo a la OMS, la discapacidad y las defunciones debidas al Parkinson están aumentando más rápidamente que las causadas por cualquier otro trastorno neurológico. De hecho, las estimaciones actuales sugieren que en 2019 provocó 5,8 millones de años de vida ajustados por discapacidad, un aumento del 81% desde 2000, y que causó 329.000 muertes. Esto supone un incremento de más del cien por cien desde el año 2000 a la fecha. Frente a estos números, el Dr. Olguín remarcó la urgencia de que el país fortalezca la comprensión de las bases genéticas, epidemiológicas y clínicas de esta enfermedad con mejores plataformas de investigación.

La enfermedad de Parkinson es una afección degenerativa del cerebro asociada a síntomas motores (lentitud de movimientos, temblores, rigidez, trastornos de la marcha y desequilibrio) y a una amplia variedad de complicaciones no motoras. La progresión de estos síntomas da lugar a altas tasas de discapacidad y necesidades de atención. Numerosas personas diagnosticadas con la enfermedad de Parkinson también desarrollan demencia durante el transcurso de la enfermedad.

Entre sus factores de riesgo, destaca el aumento de la edad, aunque las personas más jóvenes también pueden verse afectadas, tal como ocurrió al actor Michael J. Fox, que fue diagnosticado a los 29 años. Por otra parte, la enfermedad afecta más a los hombres que a las mujeres. Actualmente, se desconocen sus causas, pero varios estudios han demostrado que factores ambientales como los plaguicidas, la contaminación atmosférica y los disolventes industriales podrían aumentar el riesgo de padecerla.

El Dr. Fernández-Mata indica que resulta fundamental avanzar en una comprensión más precisa. En esta línea, hoy lidera investigaciones que exploran la relación entre el Parkinson y el uso de pesticidas en Brasil; el consumo de mate en Argentina y Uruguay; y el café en Colombia. “Es posible que en países como Chile o Perú existan otras situaciones interesantes de estudiar y para eso es fundamental contar con estas bases de datos. Los biobancos jugarán cada vez más un papel más importante, además como nexo entre grupos de investigación en un mismo país o a nivel regional. Es una forma de fomentar la investigación local y no depender de otros”, sostiene.

Se conoce que hay más de cien genes involucrados en el desarrollo de la enfermedad, y cada variable puede ir incrementando el riesgo, afirma. “En términos simples, contar a nivel local con un biobanco permite que en vez de tener diez investigaciones con cien muestras, el país cuente con mil muestras. Que alguien pueda acceder a ellas causará mayores impactos, en especial en una enfermedad tan compleja como el Parkinson, sobre la cual todo lo que sabemos es conocimiento que se ha generado en los últimos 20 años”, indica.

En su último informe sobre la enfermedad, publicado este año, la OMS advirtió la “desigualdad” que existe en la disponibilidad de recursos y servicios para brindar tratamiento y atención a pacientes de Parkinson, especialmente en países de ingresos bajos y medianos. El Atlas de Neurología de la OMS (2017), asimismo, proporciona estimaciones de 0,03 neurólogos por 100.000 habitantes en países de bajos ingresos y 4,75 por 100.000 habitantes en países de altos ingresos.

Por todo ello, el organismo dependiente de Naciones Unidas ha destacado la necesidad de impulsar políticas de salud global para implementar estrategias enfocadas en la enfermedad; mejorar la educación y concientización para prevenir y reducir los riesgos de la patología; y asegurar el acceso al tratamiento y a la atención sanitaria. El fortalecimiento de evidencias científicas que perrmitan incrementar la comprensión de base para tratamientos y estrategias preventivas en la salud pública podría ser un pilar en la búsqueda para equiparar las condiciones en que los estados enfrentan esta patología.

El investigador comenta que “es fundamental, no tanto para el presente, pero sí para el futuro. Para el presente se podría mandar muestras a USA, Europa, hacer los análisis, incrementaríamos el conocimiento de esta enfermedad en estas poblaciones. Si alguien quisiera hacer algo más, podría hacer estudios de interacción del ambiente y la genética, y cosas específicas. Ejemplo, en Argentina y parte de Brasil estamos viendo asociación con el mate”.

“Que todas las muestras que se capturen queden en un biobanco y que más científicos puedan acudir a esa cohorte y usarla puede tener importantes impactos a nivel de la investigación. El mejor acceso a datos clínicos y genéticos de calidad, en una forma colaborativa de trabajar, podría darnos a futuro mejores análisis, trabajos de investigación y conocimiento respecto a factores como la ancestría o los de tipo ambiental en la región”, concluye Patricio Olguín, investigador del BNI de la U. de Chile.

A 100 años de la titulación de la primera ingeniera agrónoma de Chile y Latinoamérica

La Universidad celebra sus 180 años de existencia y también conmemora otros hitos ocurridos durante su historia, como el de la primera mujer ingeniera agrónoma del país y de Latinoamérica, Victoria Tagle Cavieres (1899 – 2002), titulada el 22 de noviembre de 1922 del Instituto Agronómico de Chile, el cual cinco años después se convirtió en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile. Solo una década después le seguiría Dora Volosky.  

La “Toyita”, como le decían, es una pionera. No solo abrió camino a sus colegas ingenieras, también le gustaba estar en el campo, con los pies en la tierra, pero debía hacerlo acompañada de una tutora, pues eran territorios exclusivamente masculinos. Parte de su familia dijo que “deshonró” el apellido al estudiar y trabajar en lo que quería. También decidió sobre su vida y nunca se casó, pues tenía la situación económica necesaria para no depender de ningún hombre. 

Ella misma describe sus recuerdos en la vieja Escuela de Agronomía de la Quinta Normal: “Mi papá me dio permiso para ir a las prácticas, pero con una señora que me acom­pañaba. Era mal visto que la mujer estudiara y peor todavía con tantos hombres. Una vez me encontró una tía y me acusó de haber rebajado el apellido” (Colegio de Ingenieros agrónomos, 1985). 

Ella abrió el campo de la fitopatología, donde hasta hoy dominan las mujeres. El decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Gabino Reginato, celebró el centenario de esta mujer que abrió el camino a quienes le siguieron. “Marca un hito para la profesión. Tempranamente, busca insertarse en el ámbito agronómico, solicitando ser incorporada a la SACH, Sociedad Agronómica de Chile, y posteriormente se desempeña profesionalmente en los Servicios Agrícolas. Hoy, 100 años después, la Universidad llama, con motivo de celebrarse los 180 años, a un “un futuro con todas y todos”, que bien pudo escribirse cuando Victoria recibió su título”, dijo el decano. 

Victoria Tagle trabajó en su vida profesional en distintas reparticiones: Se inició en la Corporación de Ventas de Salitre y Yodo, trabajando por 10 años. Luego ingresó al Ministerio de Agricultura, específicamente al Laboratorio de semillas y semilleros experimentales del Departamento de Genética y Fitotecnia de la Dirección General de Agricultura. Después, ascendió a Jefe del laboratorio del Departa­mento de Sanidad Vegetal. Se perfeccionó con diversos viajes al extranjero visitando organismos relacionados con su actividad profesional. 

La SACH, a través de su presidente, el ingeniero agrónomo René Henríquez Frödden, le rindió un “Homenaje de Admiración” en 1960, por ser “la primera mujer que supo interpretar el noble sentido de nuestra profesión”. Se rindió este tributo, además, por “haber abierto el camino a toda esa brillante pléyade de mujeres Ingenieros Agrónomos que hoy colaboran en diversas e importantes funciones técnicas tanto oficiales como privadas”. 

Uno de los estudiosos de su vida es el bibliotecario documentalista de la Facultad de Ciencias Agronómicas, profesor Pedro Calandra, quien la conoció y tuvo la oportunidad de compartir con ella. “Fue una innovadora para su época, en su vida profesional y personal. Su gran aporte en el campo es la fitopatología, que son los pesticidas y químicos para el Agro. Ella trabajó para el Servicio Agrícola y Ganadero, para INDAP, tasando y valorando la aplicación de pesticida y eso le abrió un campo a todas las mujeres en el área. Hoy día hay congresos de fitopatología, hay una asociación de fitopatólogas y en su mayoría son mujeres. Curiosamente, porque a los inicios del tiempo, en los 1900, la Toyita para ir a las prácticas tenía que ir acompañada de una empleada. Ella abre este campo laboral y evidentemente que pre-reforma agraria la mujer sí tenía problemas en el campo, entonces, se dedicaba a la ciencia, al laboratorio”, rememora. 

“Hoy las mujeres estudiantes de agronomía representan más del 50% de los estudiantes a nivel nacional y en la U. de Chile también. O sea, la Toyita abre una puerta en los anales de la Universidad de Chile, en los orígenes de nuestra carrera, porque ella se titula del Instituto Agronómico de Chile. Cinco años después pasamos a ser la Facultad de Agronomía. Y la primera que se titula como agrónoma ya siendo facultad es Dora Volosky en 1933. Victoria estuvo una década siendo la única mujer”, agrega el docente que está preparando un libro sobre este tema. 

Leslie Rauld Olave, coordinadora de la Oficina de Género, Diversidades e Inclusión (GDI) del Campus Sur, valora que se le reconozca para recordar e instalar en las generaciones de las estudiantes que existió una predecesora que abrió camino contra todo pronóstico. “Sabemos que hoy se garantiza el acceso a la educación superior de las mujeres y que incluso hay carreras que se han ido feminizando. Sin embargo, esto no significa que al interior de las carreras se experimente un cambio cultural donde existan condiciones que garanticen la igualdad de género”, dice Leslie. 

Agrega que en Campus Sur todavía existe una suerte de conformismo al creer que el acceso de las mujeres es lo que viene a garantizar la igualdad y que con eso es “suficiente”. “Lo que necesitamos es generar realmente un cambio de paradigma desde el enfoque de género y sabemos que esto es un trabajo de largo aliento. Primero, viene un proceso de sensibilización y concientización de prácticas y dinámicas que son a la base patriarcales y profundizan la desigualdad, y en un segundo momento, y de manera más profunda, la transversalización de género, es decir, que efectivamente se inunde cada espacio con prácticas que garanticen la igualdad sustantiva y -sobre todo- construyan un camino más amigable para tantas mujeres que deciden entrar al mundo del agro, que ha sido por años un mundo masculinizado”, afirma.

Investigadores desarrollan nueva metodología para el modelamiento de tsunamis

La amenaza de tsunami ha sido objeto de estudio en numerosas investigaciones. En este contexto, el artículo “Stochastic tsunami modeling induced by kinematic complex sources”, publicado por la prestigiosa revista Scientific Reports de Nature, revisa diversas metodologías utilizadas y señala que, “en general, las amenazas de tsunami dependen del carácter probabilístico de las diferentes fuentes de tsunami, tales como, terremotos, deslizamientos, volcanes, impacto de asteroides, entre otros”.

El estudio, desarrollado por Mauricio Fuentes y Sebastián Riquelme, investigadores del Programa Riesgo Sísmico (PRS) de la Universidad de Chile, consideró la revisión de la Evaluación Probabilística de Amenaza de Tsunami (PTHA) para fuentes sísmicas, incluyendo diferentes métodos para cuantificar incertidumbres. En la publicación, se indica que “es bien sabido que la mayoría de los tsunamis han sido generados por grandes terremotos en zonas de subducción. Alrededor del 70% (1.942 de 2.767) de todos los tsunamis identificados están relacionados con fuentes sísmicas”. Es por esto que se vuelve crucial desarrollar una herramienta que permita generar fuentes sísmicas realistas a partir de la investigación existente en sismología. De esta forma, proponen recrear en un marco probabilista físicamente aceptable las posibles formas en que un tsunami podría generarse e impactar en una determinada localidad.

La propuesta de metodología se validó con un caso de estudio que fue la trinchera Kuril-Kamchatka (en el Pacífico Noroccidental, al este de las islas Kuriles, la isla japonesa de Hokkaido y la península rusa de Kamchatka). Uno de los autores de la publicación científica, el investigador del PRS Mauricio Fuentes, comenta que “fue interesante utilizar la zona de Kuril-Kamchatka porque es un caso poco estudiado. Suelen ocuparse otras regiones de Chile, Japón o Estados Unidos”. Añade que, en cualquier caso, las simulaciones realizadas con esta nueva metodología se pueden aplicar a cualquier zona del planeta.

El resultado de esta investigación es un nuevo modelo de fuente sísmica estocástica, es decir, que recoge el carácter aleatorio del proceso de liberación de energía sísmica del terremoto, cuyo enfoque se emplea para evaluar la amenaza de tsunami. Este modelo de fuente sísmica se puede utilizar en otros campos, como en la evaluación de la amenaza y riesgo sísmico o para crear sismogramas sintéticos en la estrategia de simulación del movimiento fuerte del suelo para representar y caracterizar un escenario posible de peligro sísmico.

Mauricio Fuentes afirma que “los resultados de esta investigación plantean un cambio importante en la manera en que se estaba modelando. Tienen, al mismo tiempo, aplicaciones muy directas para la elaboración de cartas y mapas de amenaza de tsunamis”.

Lo anterior se refrenda en el capítulo de conclusiones del artículo científico, donde se indica que la “metodología propuesta es simple y directa de aplicar, siempre que se disponga de datos, y se puede aplicar en cualquier lugar que esté expuesto a terremotos tsunamigénicos. La inclusión de fuentes sísmicas más realistas permite reducir las incertidumbres sistemáticas”.

Sobre los siguientes pasos, Fuentes concluye que “habrá que retomar los puntos que han quedado abiertos y seguir explorando el comportamiento aleatorio de ciertos parámetros necesarios para modelar la fuente tsunamigénica”.

OMS publica lista de 19 hongos peligrosos que causan la muerte de más de 1,6 millones de personas al año

Cryptococcus neoformans, Aspergillus fumigatus, Candida albicans y Candida auris fueron los cuatro hongos de importancia crítica que entraron en la “lista negra” de patógenos fúngicos publicada recientemente por la Organización Mundial de la Salud, especies asociadas a enfermedades graves como la meningitis, infecciones de distintos órganos y sistémicas y a la resistencia a los antimicóticos, este último, un fenómeno de creciente preocupación global.

Esta “Lista de patógenos fúngicos prioritarios” la integran en total 19 tipos de hongos categorizados como de prioridad “crítica”, “alta” y “media”, organismos de importancia médica que provocan la muerte de más de 1,6 millones de personas al año y causan enfermedades a largo plazo en cientos de millones más.

Eduardo Álvarez Duarte, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Universidad de Chile y representante en nuestro país de la “Acción Mundial para las Infecciones Fúngicas” (GAFFI), afirma que “esta lista prioritaria de hongos de importancia médica es crucial para el mundo y, por supuesto, para nuestro país. Por primera vez en la historia, se coloca el foco en hongos que causan una serie de enfermedades, muchas veces silentes. El número real de estas infecciones en Chile es desconocido, por lo que el real impacto a nivel local no se conoce con certeza. De hecho, el único esfuerzo nacional fue realizado junto a GAFFI el año 2017, donde estimamos que alrededor de 350.000 chilenos al año sufren de una micosis potencialmente letal”.

De acuerdo al documento publicado por la OMS, “esta lista está centrada en los patógenos fúngicos responsables de micosis sistémicas agudas y subagudas para las que existe resistencia a los medicamentos u otros problemas de terapéutica y gestión o, dada su prevalencia. Los patógenos incluidos están todos asociados con graves riesgos de mortalidad y/o morbilidad”, particularmente entre la población inmunocomprometida, como las personas de mayor edad o pacientes diabéticos, VIH/SIDA o con cáncer, entre muchas otras afecciones. El profesor Álvarez precisa que la definición de estos patógenos como prioritarios se estableció básicamente en función de cuatro parámetros críticos: prevalencia en la población, mortalidad asociada, resistencia a antifúngicos y acceso al diagnóstico.

Uno de los hongos críticos es Cryptococcus neoformans, “que tiene una alta prevalencia a nivel mundial, y una mortalidad que oscila entre un 40 y 60%. Este es un microorganismo con el que hay que tener ojo. Las meningitis fúngicas son un tema importante, sobre todo considerando que los pacientes inmunocomprometidos van al alza. Tenemos una masa de pacientes en esta categoría, personas mayores y con enfermedades de base, que crece, así como las expectativas de vida y la población envejecida”, señala el especialista. Además, el acceso al diagnóstico de esta micosis en otras latitudes, como algunos países de África, es difícil, en circunstancias de que es una técnica cuyo costo aproximado no supera los US$5. Otro de los hongos incluidos en la categoría de críticos es Candida albicans, que si bien presenta una resistencia a los antifúngicos más bien baja, “registra una mortalidad asociada, de entre un 20 a 40%. Algunos autores hablan de entre un 20 a 50%, es decir, es un hongo con el que hay que tener ojo por su índice de mortalidad. También es uno de los hongos que produce más infecciones fúngicas, es muy prevalente”.

El académico de la Universidad de Chile destaca que 14 de los 19 hongos incorporados a esta lista actualmente están en el país, incluyendo los cuatro calificados como de importancia crítica. Advierte, además, que algunos de estos se han expandido por el mundo cada vez con mayor intensidad, gracias al desarrollo del turismo a escala global y los procesos migratorios. De hecho, dos de las especies de hongos encontradas recientemente en Chile corresponden a micosis importadas desde zonas tropicales y subtropicales: Candida auris (categorizado como crítico) e Histoplasma capsulatum. Respecto a esta última especie, “ya hemos diagnosticado cerca de 40 casos de esta micosis importada. Candida auris, en tanto, apareció hace un par de años en nuestro país y ha generado alarma por su alta resistencia a los antifúngicos y a compuestos que se ocupan como desinfectantes ambientales. Esta capacidad le ha permitido instalarse en ambientes intrahospitalarios y provocar brotes”, advierte Álvarez.

La resistencia a los antifúngicos es uno de los aspectos de mayor preocupación global. Esta propiedad puede estar asociada a capacidades específicas de cada especie de hongo, como es el caso de Candida auris, pero también puede desarrollarse por el uso indiscriminado de los pocos antifúngicos existentes. Tal es el caso de los azoles, fármacos que se utilizan como antimicóticos en humanos, pero también en la agricultura, por ejemplo, para el control de Aspergillus fumigatus, que vive en ambientes de prácticamente todo el mundo. De acuerdo al representante de GAFFI en Chile, este hongo de prioridad crítica, que puede provocar infecciones respiratorias como la aspergilosis, “ha presentado mutaciones en algunos de sus genes y muchas de ellas se relacionan con la resistencia a los antifúngicos que se ocupan en la agricultura. Es un mecanismo de adaptación, de evolución, que el hongo ha desarrollado para seguir viviendo”, explica.

El problema es que esta resistencia desarrollada en la agricultura finalmente también afecta a los tratamientos que se ocupan en humanos, especialmente en pacientes inmunocomprometidos. Este fenómeno, conocido como resistencia cruzada, implica que “si un paciente desarrolla una infección por este hongo que se hizo resistente a los azoles por su utilización en la agricultura, se puede hacer resistente a los azoles utilizados en humanos y ya no habrá con qué tratarlo. Significa que si se complica puede morir”. A esto, se agrega la posibilidad de que las capacidades de resistencia puedan traspasarse entre distintos hongos, tal como ocurre con las bacterias. “Por mucho tiempo se pensaba que estos mecanismos no estaban presentes en hongos. No obstante, hay algunos estudios que han demostrado que entre hongos sí hay intercambio de información genética, por lo que no podemos descartar que existiese un traspaso de información genética codificante de resistencia, aunque probablemente no es el mecanismo más usual”, plantea.

La organización “Acción Mundial para las Infecciones Fúngicas (GAFFI)” ha trabajado con la OMS durante varios años para incluir a todos los antifúngicos y métodos de diagnóstico clave en las Listas de Diagnósticos Esenciales y de Medicamentos Esenciales. “Las enfermedades fúngicas son una amenaza mundial, con una gran desigualdad en el acceso a diagnósticos y medicamentos antifúngicos que pueden salvar vidas. El compromiso de la salud pública, con la integración de los diagnósticos en la atención rutinaria, tiene el potencial de salvar innumerables vidas cada año. El compromiso de la OMS es fundamental para mejorar la salud mundial y hacer frente al creciente espectro de la resistencia a los antifúngicos”, sostiene David Denning, director ejecutivo de GAFFI.

En este sentido, la lista elaborada por la OMS tiene como objetivo impulsar nuevas investigaciones e intervenciones políticas tendientes a reforzar la respuesta mundial a las infecciones fúngicas graves, colocando especial atención a la resistencia a los antifúngicos. “Afortunadamente, en Chile tenemos un sistema de diagnóstico de las micosis bien implementado, lo que nos permite realizar diagnósticos certeros y rápidos. Esto contribuye enormemente a la proyección exitosa de la infección en los pacientes, disminuyendo la letalidad. Este sistema evidentemente funciona bien en grandes ciudades, pero posiblemente aún falte en las ciudades más pequeñas o extremas”, comenta el profesor Álvarez respecto a la situación del país.

Indica también que “es importante visibilizar el problema, extender la red diagnóstica y -por sobre todo- generar las instancias educativas y de formación de capital humano competente en la materia, labor que venimos realizando desde nuestro laboratorio en los últimos años”. Uno de los aspectos centrales, señala, es la educación de la población para evitar que las personas se automediquen, mal utilicen antifúngicos y prevenir así que los hongos desarrollen mecanismos de resistencia. “También medidas tendientes a hacer un uso racional de los antifúngicos en la agricultura, normas para el uso racional de antifúngicos en seres humanos y animales, y la disposición de fondos para proyectos que -por ejemplo- permitan la búsqueda de nuevos antifúngicos, ya que hoy tenemos entre 10 y 12, no más que eso. Entonces, es necesario hacer mayor investigación al respecto”, concluye.