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Bicicleta chilena entre la moda, la necesidad y el abandono estatal

En poco más de una década, el uso de la bicicleta en Santiago ha dado un salto notable. Si en 2012 representaba apenas el 4% de los viajes, hoy alcanza un 7,8%, lo que equivale a cerca de 1,5 millones de trayectos diarios. Un cambio que, según Rodrigo Mora, experto en movilidad activa y académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, marca el inicio de una segunda etapa para la bicicleta como medio de transporte en el país: una que va más allá de construir ciclovías y se plantea integrar de forma estructural y masiva este vehículo a la vida urbana chilena.

Comparado con otras grandes ciudades del mundo, Santiago se ubica en una posición destacada dentro de América Latina. Londres, por ejemplo, reportaba en 2022 un 4,5% de sus viajes en bicicleta, mientras que París, que ha sido modelo de transformación urbana agresiva a favor del ciclismo, alcanza un 11%. En ese contexto, el 7,8% chileno no es menor, y refleja una transformación cultural y social que combina la necesidad de movilidad eficiente, el costo creciente del transporte y la creciente conciencia medioambiental.

Pero el fenómeno no es homogéneo. En el norte del país, donde las condiciones climáticas son ideales, el uso de la bicicleta es sorprendentemente bajo. Arica, Iquique, Antofagasta y La Serena no superan el 2% de participación ciclista. En contraste, ciudades del centro-sur como Chillán, Linares, Parral o San Fernando —donde la bicicleta ha estado tradicionalmente integrada a la vida cotidiana, especialmente por su vínculo rural— muestran porcentajes del 11% al 12%. Es un contraste que, según Mora, responde menos a infraestructura y más a factores culturales.

Actualmente, la infraestructura ciclista a nivel nacional suma 1.225 kilómetros, con planes de expansión que agregarían otros 1.661 kilómetros. Esto significaría un aumento del 136% en las comunas priorizadas por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, que además creó una unidad específica de movilidad activa. Sin embargo, la distribución de ciclovías sigue siendo desigual: las comunas de mayores ingresos en Santiago; Providencia, Ñuñoa, Las Condes, concentran la mayoría de las obras de calidad, mientras que los sectores periféricos, donde muchas veces se requiere con urgencia una alternativa de transporte digna y económica, están rezagados.

El Gobierno Regional Metropolitano ha anunciado un plan ambicioso para Santiago: 820 kilómetros nuevos de ciclovías que podrían cambiar por completo la forma en que la ciudad se mueve. No obstante, en el resto del país, la iniciativa sigue dependiendo del empuje individual de alcaldes y gobiernos locales, lo que impide una política verdaderamente nacional de movilidad activa.

Rodrigo Mora sostiene que el país necesita pasar a una nueva etapa: ya no basta con trazar líneas de pintura en las calles. Es momento de crear entornos que hagan del ciclismo una opción segura, cómoda y viable para más personas. Esto implica políticas públicas como subsidios para la compra de bicicletas eléctricas, sistemas de estacionamientos seguros en espacios laborales, educativos y de transporte público, y medidas que promuevan la intermodalidad, es decir, combinar bici con metro, bus o tren.

El auge del BMX y el freestyle en Chile también merece mención. Aunque muchas veces invisibilizado, el BMX ha encontrado en espacios urbanos como plazas, skateparks y calles una forma de expresión y movilidad entre jóvenes. Eventos como los nacionales de freestyle BMX o la reciente inclusión del deporte en los Juegos Panamericanos han visibilizado la disciplina, empujando a municipios como Maipú, La Florida y Rancagua a invertir en infraestructura específica. No es solo deporte: es cultura urbana, es apropiación del espacio público, es resistencia y comunidad. Y es parte de una transformación más amplia hacia un Chile que se mueve distinto.

Este impulso ciclista puede ser también una respuesta ciudadana ante el colapso del transporte público y la saturación de las autopistas urbanas. Pedalear, entonces, ya no es sólo una elección ecológica o económica: es también un acto político.

Debate activa la ruta hacia las primarias presidenciales de 2025

La Universidad de Santiago de Chile será este lunes 3 de junio el epicentro del debate político que podría marcar el rumbo de la centroizquierda chilena. En su Aula Magna, con 175 años de historia como casa estatal y pública, se enfrentarán los cuatro candidatos del pacto Unidad por Chile, la única primaria presidencial oficialmente inscrita ante el Servicio Electoral (Servel). Carolina Tohá, Jeannette Jara, Gonzalo Winter y Jaime Mulet buscarán posicionarse como el nombre definitivo del bloque progresista para las elecciones de 2025.

El encuentro ha sido bautizado como “Primarias Presidenciales Usach 2025” y será transmitido por múltiples plataformas de medios universitarios, incluyendo Radio Usach (94.5 FM), Santiago TV (señal 50.1 digital), Diario Usach y el canal de YouTube @universidaddesantiagodechile. Se trata del primer cara a cara entre las figuras que apuestan por liderar una coalición marcada por las tensiones internas y por una agenda social en permanente disputa.

El rector de la Usach, Rodrigo Vidal Rojas, valoró la instancia como una oportunidad para reafirmar el rol público de la universidad en los debates ciudadanos. “Queremos abrir nuestros espacios para que la ciudadanía se informe sobre los proyectos de quienes han formalizado su aspiración a liderar la nación”, afirmó. También destacó que los debates son hoy “un rito democrático”, que permite conocer las distintas perspectivas sobre temas clave como la educación, la democracia y las políticas sociales.

Una característica singular de este debate es que la comunidad universitaria participó activamente en su construcción: estudiantes, docentes y funcionarios contribuyeron con preguntas que reflejan los intereses urgentes tanto del campus como del país. Algunas de estas serán entregadas a los candidatos con antelación, mientras otras se leerán en vivo durante el encuentro.

Para Víctor Jara, estudiante de Derecho, que este tipo de instancias suceda en un espacio como la Usach tiene un fuerte valor simbólico. “Tener esta instancia en nuestro plantel no es solo un privilegio, sino un acto de democracia. Porque el futuro no se impone desde arriba, se construye entre todos y todas”, declaró.

El debate llega en medio de un escenario electoral en formación, donde la disputa por el liderazgo progresista se traslada desde los pactos de escritorio a la deliberación pública. De cara a las Primarias Presidenciales del próximo 25 de junio, podrán votar quienes estén afiliados a los partidos del pacto Unidad por Chile o quienes figuren como independientes. Están excluidos quienes pertenezcan a partidos que no participan en estas primarias. El padrón preliminar considera más de 15,5 millones de electores, con actualizaciones vigentes hasta el 30 de abril.

Esta instancia no solo pondrá a prueba la capacidad discursiva de los candidatos, sino también sus visiones frente a un electorado crítico, exigente y en búsqueda de respuestas concretas. En un país donde la confianza en la política institucional está en juego, este debate puede ser más que una antesala electoral: podría ser el primer paso hacia una nueva narrativa para el progresismo chileno.

Premios Pulsar 2025 ya tiene a sus nominados

La escena musical chilena vuelve a centrar las miradas con el anuncio oficial de las nominaciones a los Premios Pulsar 2025, la ceremonia que reconoce lo mejor de la música nacional y que este año celebrará su undécima versión el próximo 6 de julio, en una transmisión conjunta entre TVN y radio Bío-Bío. La lista, revelada la noche del martes en Sala SCD Bellavista, abarca 25 categorías con más de 100 artistas y proyectos nominados, en una edición que promete ser una de las más reñidas desde la creación del galardón.

La presentación oficial fue transmitida en vivo y contó con las actuaciones en vivo de Cancamusa y Asía Menor, ganadoras en 2024 como Mejor Artista Pop y Mejor Nuevo Artista, respectivamente. La noche también sirvió como termómetro del estado actual de la música chilena: diverso, competitivo y en expansión. Según René Calderón, vicepresidente de la SCD; entidad organizadora de los premios, “la lista de este año reúne a figuras consolidadas con nuevos referentes, lo que confirma el excelente momento que vive nuestra música”.

En esta edición destacan artistas que acumulan múltiples nominaciones, como Pedropiedra, quien competirá por Mejor Álbum Rock y Grabación del Año gracias a su disco Tótem, además de disputar Canción del Año con “Aquello que llaman amor”. En esta última categoría aparece también Gepe junto a Mon Laferte por “Bolero Libra”, mientras que UNDESASTRE, su disco, figura en la competencia por Álbum Pop y Mejor Portada.

El pop nacional muestra una sólida presencia con trabajos como Epistolares, el debut de Akriila, y Dime Precioso, el más reciente de Alex Anwandter, quienes se enfrentan en la categoría Mejor Álbum Pop. Anwandter también aparece en la carrera por Canción del Año con “Gaucho”.

Íconos como Luis Jara y Myriam Hernández confirman que los Premios Pulsar abarcan generaciones. Ambos figuran como nominados a Intérprete del Año y en Álbum de Balada o Música Romántica, por sus discos Latin Swing y Tauro, respectivamente. También regresan a la competencia Magdalena Matthey y Mauricio Redolés, con doble postulación por sus discos Instinto y Redolés Lavanda, incluyendo la categoría de Grabación del Año.

La categoría Rap, Reggae & R&B incorpora nombres potentes como Ana Tijoux; quien también está nominada por su videoclip “Dime qué”, Valentina Marinkovic y su Mama Groove, y Pascuala Ilabaca con Poética bailable, vol. 1, quien además compite por Mejor Intérprete.

El panorama urbano también se prende con fuerza. Floyymenor, Kidd Voodoo, Loyaltty, Marlon Breeze y Pablo Chill-E serán protagonistas en una de las categorías más comentadas: Mejor Álbum Urbano, confirmando que los sonidos callejeros no solo dominan plataformas, sino también instancias institucionales como esta.

Carlos Cabezas, líder de Electrodomésticos, aparece con doble presencia: por Mirar la luz en Mejor Álbum Rock, y por su trabajo en la serie “Vencer o Morir” en la categoría de Composición para Audiovisuales.

Además, ya está abierta la votación popular para elegir al Artista del Público, una de las categorías más simbólicas y democráticas de los Pulsar. Se puede votar en vota.premiospulsar.cl, donde los fans decidirán qué artista se lleva este reconocimiento directo de la audiencia.

Los ganadores serán anunciados en una ceremonia que se realizará en los estudios de TVN y que marcará el punto cúlmine de una temporada de reconocimiento y celebración para la música chilena, en toda su diversidad de géneros, voces y trayectorias.

La tormenta que destapó la fragilidad del sistema meteorológico chileno

La calma sureña de Puerto Varas se rompió abruptamente este domingo, cuando un tornado azotó la zona con ráfagas que alcanzaron los 178 kilómetros por hora. El fenómeno, inusual pero no inédito en Chile, dejó 13 personas heridas, 250 viviendas dañadas y forzó la suspensión de clases en 50 establecimientos educacionales. Aunque el país no está habituado a estos eventos extremos, los expertos advierten que podrían volverse más frecuentes.

Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago e integrante del Grupo de Investigación Antártica, explica que el tornado no fue un accidente climático aislado, sino la consecuencia predecible de condiciones atmosféricas específicas: el choque de una masa de aire frío proveniente del sur con aire cálido del territorio nacional. “Esos ingredientes están presentes regularmente en la zona centro-sur de Chile, sobre todo en otoño. Lo de Puerto Varas no es extraordinario, es poco común, pero no imposible”, afirma.

Los registros históricos lo confirman. Según la Armada de Chile, tornados se han formado anteriormente en lugares como Villarrica, Puerto Montt, San Pedro de Quillota, Los Ángeles y Talcahuano. En 2019, por ejemplo, hubo un brote de siete tornados en solo dos días. El patrón geográfico de estos eventos se concentra entre la Región de Ñuble y Puerto Montt, aunque podrían llegar hasta el sur de O’Higgins. En el norte y la Patagonia, los contrastes de temperatura son menos pronunciados, por lo que su formación es muy poco probable.

A pesar de la creciente posibilidad de tornados, el país carece de herramientas modernas para detectarlos en tiempo real. Cordero advierte que Chile no cuenta con radares meteorológicos capaces de monitorear estos eventos con precisión. Aunque en 2019, tras una serie de tornados, el gobierno prometió la instalación de esta tecnología, el estallido social y la pandemia relegaron la iniciativa a segundo plano.

El caso de Puerto Varas refleja una falla más profunda: Chile puede anticipar condiciones propicias para tornados, pero aún no tiene la infraestructura necesaria para detectarlos y alertar a tiempo a la población. La Armada había emitido una advertencia el fin de semana, pero no existía la capacidad técnica para seguir el fenómeno en tiempo real ni evaluar su trayectoria con exactitud.

Frente a esta vulnerabilidad, la prevención individual se vuelve clave. Cordero recomienda, ante la presencia de un tornado, alejarse de su posible trayectoria y buscar refugio en construcciones sólidas. Aunque la mayoría de los tornados en Chile no superan los 180 km/h y es difícil que derrumben muros, el mayor peligro son los objetos sueltos convertidos en proyectiles, como techos o ramas.

La crisis climática y la falta de inversión en monitoreo meteorológico podrían estar dejando al país expuesto a fenómenos que antes se consideraban excepcionales. Mientras los gobiernos fallan en implementar infraestructura crítica, la naturaleza parece estar haciendo su propia campaña de advertencia. Puerto Varas podría ser solo el comienzo.

Ciencia, arte y memoria pública en el Día de los Patrimonios 2025

Durante tres intensos días la Universidad de Chile abrió sus puertas para conmemorar una nueva versión del Día de los Patrimonios, sumándose con entusiasmo a esta fiesta nacional bajo el lema “Construyendo legados desde lo público”. Más de 16 mil personas participaron en decenas de actividades gratuitas organizadas por sus distintas unidades académicas, con recorridos patrimoniales, conciertos, talleres, teatro, exposiciones y espacios interactivos que permitieron al público reconectarse con la memoria histórica y cultural del país a través de la primera universidad de la República.

Desde la Casa Central, pasando por facultades, museos y centros de investigación, la Casa de Bello impulsó una programación diversa y descentralizada, fortaleciendo su compromiso con la educación pública y el patrimonio compartido. Pilar Barba, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, enfatizó el sentido de comunidad que se genera en estas jornadas: “Nos emociona conectarnos con personas de todas las edades que vienen a reconocerse en una historia común que nos une hasta hoy”. El director de Extensión, Fabián Retamal, subrayó la emoción de ver a cientos de personas recorriendo espacios simbólicos, valorando no solo un patrimonio universitario, sino nacional.

La Casa Central fue epicentro de una serie de actividades emotivas y educativas. Más de 700 personas recorrieron su edificio patrimonial, incluyendo el Salón de Honor, el despacho de Rectoría y la Sala Museo Gabriela Mistral, donde se exhibió la colección de conchas de Pablo Neruda. Una recreación del discurso fundacional de Andrés Bello y una presentación de la Orquesta de Jóvenes de Santiago en el Patio Domeyko cerraron la jornada con una fuerte carga simbólica.

En paralelo, otras facultades y espacios patrimoniales replicaron la experiencia en sus propias sedes. En la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, el Departamento de Astronomía recibió a más de 8.500 personas en Cerro Calán, en uno de los eventos más multitudinarios de su historia. Familias completas se maravillaron con los telescopios y escucharon la esperada charla magistral de José Maza: “Somos polvo de estrellas”.

En la Facultad de Medicina, las actividades se extendieron al Museo Nacional de Medicina, el Campus Eloísa Díaz y el histórico Auditorio Anatómico. Por primera vez, se incorporó interpretación en lengua de señas, destacando el esfuerzo de accesibilidad. Los visitantes conocieron la historia de la anatomía en Chile, presenciaron clases reales y recorrieron espacios claves como la antigua Escuela de Enfermería, afectada por un incendio en 1948. Para el director del Museo de Anatomía, Julio Cárdenas, esta fue una experiencia profundamente educativa y transformadora, marcada por la participación activa de estudiantes y académicos.

En la Facultad de Derecho, más de 300 personas recorrieron sus instalaciones en Pío Nono 1, con visitas guiadas y autoguiadas, espacios para niños, proyecciones audiovisuales y música en vivo a cargo del Coro Lex y la Camerata. En Ciencias Sociales, estudiantes de Antropología realizaron un taller de arqueología para niños y visitas guiadas por los depósitos del Área Patrimonial.

El Teatro Nacional Chileno también se sumó, permitiendo a los asistentes descubrir la historia del teatro universitario, sus camarines y la memoria viva de figuras icónicas como Víctor Jara y Bélgica Castro. Claudio Martínez, subdirector económico del TNCh, guió personalmente los recorridos, repasando los orígenes del teatro desde su fundación como Teatro Experimental.

Los museos de la Universidad también vibraron con actividades masivas. En el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), las sedes de Parque Forestal y Quinta Normal reunieron a más de 16 mil visitantes entre recorridos, danza y exposiciones. El Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago, en GAM, ofreció talleres de arte textil, silbatos en greda y visitas mediadas a exposiciones interactivas.

El Museo de Química y Farmacia cerró con una propuesta que combinó ciencia y patrimonio en clave lúdica y pedagógica. Talleres como “Burbuja de glicerina” y “Pasta de dientes de elefante” cautivaron al público infantil, mientras que exposiciones científicas y charlas sobre inteligencia artificial, compuestos moleculares y farmacoterapia acercaron investigaciones de frontera a toda la comunidad.

En la Sala Isidora Zegers, el conjunto Cuncumén rindió un emotivo homenaje musical a Mariela Ferreira, su histórica directora, reviviendo canciones patrimoniales que reflejan el alma del país.

Con esta masiva participación, la Universidad de Chile reafirmó su rol como institución pública que custodia, produce y difunde el conocimiento y la memoria colectiva del país. El Día de los Patrimonios no solo fue una celebración simbólica, sino una oportunidad concreta de encuentro intergeneracional y democratización cultural.

Visa Waiver en riesgo por tensiones políticas y cooperación judicial

La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos reactivó las alarmas en torno al futuro del Visa Waiver Program (VWP) para Chile, un beneficio vigente desde 2013 que permite a los chilenos ingresar sin visa tradicional al país norteamericano por viajes cortos. Si bien no existe aún una señal oficial de suspensión, las tensiones políticas y migratorias del nuevo ciclo presidencial abren interrogantes sobre su continuidad.

La preocupación no es nueva, pero se ha agudizado tras recientes declaraciones de figuras clave como el fiscal del Condado de Orange, Todd Spitzer, y el senador republicano Marco Rubio. Ambos han puesto sobre la mesa uno de los principales cuestionamientos: la supuesta falta de colaboración del Estado chileno en el intercambio de información penal, lo que podría facilitar la entrada de personas con antecedentes delictuales a territorio estadounidense. Este tipo de críticas, asociadas a medidas más duras en materia migratoria y a un discurso de seguridad reforzado, podrían escalar en los próximos meses.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, sin embargo, descartan un riesgo inminente. Aseguran que se mantiene un diálogo diplomático fluido con Estados Unidos y que cualquier eventual modificación al programa sería comunicada oportunamente por canales formales. Por ahora, insisten, no hay ninguna indicación concreta de que la permanencia en el VWP esté siendo revocada o condicionada a corto plazo.

Pero más allá del clima oficial, el sector privado empieza a moverse. Desde AIM Global, consultora especializada en procesos migratorios, hacen un llamado a la calma, pero también a la anticipación. Su gerenta general, Caterina Utili, señala que aunque no existe notificación formal de suspensión, conviene estar informado y explorar opciones alternativas, como las visas EB-5 o E-2, dirigidas a inversionistas o emprendedores. “Hoy, más que nunca, es importante no depender de un solo camino”, explica.

Este tipo de visas, si bien implican requisitos económicos elevados, ofrecen una vía segura y legal hacia la residencia en Estados Unidos. Utili añade que muchas personas esperan hasta el último momento para informarse, lo que podría convertirse en un riesgo si el VWP llegara a suspenderse de manera repentina. .

La permanencia de Chile en este beneficio migratorio dependerá de una combinación de factores técnicos; como la reciprocidad en materia de seguridad y justicia, y de decisiones políticas que, con Trump de nuevo en la Casa Blanca, podrían virar hacia un enfoque más restrictivo. Mientras tanto, la incertidumbre está instalada.

El dilema ecológico de ser amable con un chatbot

Saludar, decir “por favor” o terminar con un “gracias” parece una cortesía mínima, casi automática, en cualquier conversación. Pero cuando estas palabras son dirigidas a una inteligencia artificial como ChatGPT, podrían tener un efecto inesperado: mejorar la calidad de las respuestas. Al menos eso sugieren investigadores y especialistas en tecnología del lenguaje, que observan cómo la forma en que se formula una consulta; el llamado prompt, puede influir en la precisión y profundidad de la respuesta generada por un modelo de lenguaje.

Según Gustavo Alcántara, académico en Telecomunicaciones y Aplicaciones de la Universidad de Santiago, estudios recientes muestran que un tono más cordial y emocional puede generar mejores resultados. Cita una investigación de la Universidad de Waseda, que demuestra cómo la cortesía al interactuar con modelos LLM (Large Language Models) no solo mejora la interacción, sino que reduce la tasa de errores. Estos sistemas, como ChatGPT, operan a partir de complejos procesos de aprendizaje profundo que dependen de matices lingüísticos para entender lo que se les pide. Y ahí es donde las fórmulas amables parecen marcar una diferencia.

Esta hipótesis; casi contraintuitiva, sugiere que las emociones humanas no solo hacen más llevaderas las conversaciones con máquinas, sino que también pueden afinar sus capacidades cognitivas artificiales. Decir “¿Podrías explicarme, por favor?” no es solo un gesto de buena educación: es también una estrategia que puede sacar lo mejor del algoritmo.

Pero esta amabilidad no es gratis. O, mejor dicho, tiene un costo invisible que va más allá del tiempo o el estilo. Como advierte Alcántara, esta manera más personalizada y emocional de interactuar con sistemas como ChatGPT podría implicar un mayor consumo energético. “Cada vez que el sistema tiene que analizar más profundamente un mensaje cargado de matices emocionales o personalizados, se intensifica su procesamiento, lo que puede elevar el uso de energía”, explica.

OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, estima que el entrenamiento de su modelo GPT-3 demandó más de 1.287 MWh, una cifra significativa si se considera el volumen masivo de usuarios que interactúan con el sistema a diario. Y aunque una simple pregunta parezca inofensiva en términos ambientales, cuando millones de personas lo hacen constantemente, y de forma extensa o emocional, el impacto acumulativo se vuelve más preocupante.

Además, este procesamiento intensivo requiere sistemas de refrigeración de alto consumo hídrico en los centros de datos, lo que suma otra capa de tensión ambiental. En un contexto global de crisis climática y escasez de agua, esta huella ecológica no puede pasarse por alto.

Así, la paradoja queda planteada: ser amable con la inteligencia artificial mejora la interacción, pero también puede contribuir a una carga ambiental más pesada. ¿Estamos dispuestos a asumir ese costo por una respuesta mejor formulada? ¿O deberíamos repensar cómo y cuándo usamos estos recursos tecnológicos?

La relación entre humanos e inteligencias artificiales está lejos de ser neutral. Hasta un “hola” bienintencionado puede tener consecuencias insospechadas.

Chile busca saldar su deuda con los intérpretes musicales en la era digital

La muerte del legendario cantante Patricio Zúñiga, conocido como Tommy Rey, no solo dejó un vacío en la cultura popular chilena, sino que también reactivó una discusión largamente postergada: ¿cómo garantizar que los artistas que interpretan música reciban una remuneración justa por su trabajo en el entorno digital? La respuesta podría estar en un nuevo proyecto de ley impulsado por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), que busca modernizar el régimen de derechos conexos en el país.

Esta propuesta legal, ingresada recientemente al Congreso, no pretende alterar los derechos de autor ni equiparar a intérpretes con compositores o letristas. Lo que plantea es algo más específico: reconocer de forma efectiva el derecho de artistas, intérpretes y ejecutantes a recibir ingresos por la utilización digital de sus interpretaciones, en línea con tratados internacionales que Chile ha ratificado pero que, hasta ahora, no se han reflejado plenamente en la legislación nacional.

En la práctica, la ley chilena reconoce estos derechos conexos desde hace décadas, pero su aplicación en plataformas digitales; como Spotify, YouTube o TikTok, sigue siendo inexistente. Como explica la abogada Francisca Bustos, especialista en propiedad intelectual del estudio jurídico Ruiz Salazar, “este proyecto no crea un derecho nuevo, sino que habilita un mecanismo concreto para que los artistas puedan ejercer lo que ya está escrito en la ley, pero que hoy es letra muerta”.

El proyecto plantea que estos derechos sean irrenunciables e intransferibles, lo que significa que no podrán ser eliminados por contratos abusivos ni vendidos bajo presión de la industria. Es una protección estructural, pensada para equilibrar las fuerzas entre artistas y grandes plataformas tecnológicas, que en muchos casos obtienen millonarias ganancias por contenidos en los que los músicos no ven un peso.

La iniciativa también apunta a cerrar la llamada “brecha de valor”, una desigualdad estructural entre lo que generan las plataformas digitales por la música que difunden y lo que efectivamente reciben los artistas. Hoy, mientras las tecnológicas consolidan sus modelos de negocio gracias a las interpretaciones de músicos y cantantes, estos últimos quedan fuera de la ecuación económica. “Este proyecto no busca duplicar derechos, sino actualizar la ley para que el trabajo artístico no sea gratis en internet”, enfatiza Bustos.

Además, Chile se pondría al día con estándares internacionales como el Tratado de Beijing de 2012, que reconoce expresamente los derechos de los intérpretes audiovisuales frente a la puesta a disposición digital. La aprobación de esta ley permitiría dar un paso concreto en esa dirección, reconociendo a quienes, con su voz e interpretación, construyen el ADN sonoro de un país.

Más allá del tecnicismo jurídico, esta es una demanda ética: dar valor real a los músicos que no solo acompañan nuestra vida cotidiana, sino que han sido pilares en la construcción de la identidad cultural chilena. Como Tommy Rey, cuya voz seguirá sonando en radios, fiestas y plataformas, pero que hasta hoy no cuenta con una retribución justa por cada reproducción digital.

Este proyecto no es solo una corrección legal. Es un acto de justicia pendiente con quienes interpretan nuestra historia en forma de canción.

Contra el bullying desde la raíz con respeto y libertad

Mientras la violencia escolar se convierte en una preocupación global, algunas comunidades educativas parecen haber encontrado una vía alternativa y radicalmente distinta: la prevención desde la raíz. En lugar de reaccionar ante el bullying, lo evitan. Y no lo hacen con manuales o charlas aisladas, sino a través de un sistema que cultiva el respeto, la autonomía y la empatía desde los primeros años de vida. Es el caso del Colegio Epullay, en Chile, uno de los centros Montessori más consolidados del país, con más de 30 años de trayectoria.

La propuesta Montessori no ofrece soluciones mágicas ni protocolos reactivos. Lo que propone es un diseño integral del entorno, donde cada detalle; desde la disposición del mobiliario hasta la actitud del adulto, está pensado para favorecer la autorregulación, la convivencia armónica y el desarrollo de la voluntad ética. En estas salas no hay gritos ni comparaciones, no hay premios ni castigos. En cambio, hay silencio, respeto, cooperación. “Lo primero que sorprende al entrar a una sala Montessori es la calma. Pero lo más profundo es la manera en que los niños se relacionan entre sí: con amabilidad, con ayuda mutua, sin necesidad de competir”, explica Paulina Bobadilla, guía y directora de la Casa de los Niños en el Colegio Epullay.

En este contexto, el respeto no es una asignatura: es un lenguaje común. Se expresa en los gestos cotidianos; al pedir ayuda, al esperar un turno, al cuidar el material, y está sostenido por adultos que modelan esa conducta constantemente. “No se trata de controlar a los niños desde afuera, sino de acompañarlos a construir su propio equilibrio interno. Eso es lo que Montessori llama autodisciplina”, afirma Bobadilla.

Esta metodología parte de un principio poderoso: los niños no son recipientes a llenar, sino sujetos capaces de construir su desarrollo si cuentan con un ambiente adecuado. Y ese ambiente incluye orden, belleza, silencio, libertad y relaciones basadas en la dignidad. En un espacio así, no hay lugar para el bullying. No porque se reprima, sino porque no germina. “Los niños no son comparados ni calificados. Cada uno trabaja a su ritmo y elige lo que necesita. Esa autonomía reduce la ansiedad, el resentimiento y la necesidad de sobresalir a costa del otro”, agrega la educadora.

Cuando surgen conflictos, y siempre surgen, se viven como oportunidades de aprendizaje. En lugar de castigos, hay conversaciones. En lugar de señalar culpables, se trabaja con la reparación. Los niños aprenden a nombrar lo que sienten, a pedir perdón, a escuchar sin interrumpir. “No enseñamos habilidades blandas como si fueran extras. Son parte del día a día, de cada interacción. La paz no se enseña: se practica”, afirma Bobadilla.

Pero esta mirada no se queda dentro de la escuela. El enfoque Montessori también ofrece claves simples y efectivas para que las familias transformen sus casas en espacios de paz y respeto. Desde ofrecer entornos ordenados y accesibles, hasta hablar con claridad y sin violencia, pasando por modelar la resolución de conflictos o permitir el juego libre y el contacto con la naturaleza, cada gesto suma. “Los niños aprenden observando. Si nosotros pedimos perdón o cuidamos una planta con cariño, ellos también lo harán”, dice la directora.

Frente a una cultura educativa que muchas veces enfatiza la obediencia y el control externo, Montessori propone algo más difícil pero también más revolucionario: la formación del carácter desde adentro. Confiar en los niños, permitirles equivocarse, darles responsabilidades reales, acompañarlos sin humillar. Todo esto construye un ser humano que no necesita dañar para afirmarse, ni tolera ser dañado sin alzar la voz.

En tiempos donde la violencia escolar se multiplica y las respuestas se sienten insuficientes, el enfoque Montessori recuerda que la paz no es un decreto: es una forma de vida. Y que, como toda forma de vida, se cultiva desde la infancia, todos los días y en todos los espacios.

La era del deinfluencing está reescribiendo el marketing digital

En un escenario saturado de promociones camufladas y productos que prometen ser “imprescindibles”, ha emergido una corriente inesperada: el deinfluencing. Este fenómeno, surgido en plataformas como TikTok durante 2023, es liderado por creadores de contenido que han decidido no solo rechazar productos sobrevalorados, sino también alzar la voz contra prácticas de consumo poco éticas o innecesarias. La tendencia, lejos de ser marginal, está comenzando a redefinir la relación entre marcas, influencers y sus comunidades.

El deinfluencing no se trata simplemente de decir “no lo compres”, sino de construir un nuevo marco de honestidad radical en las redes sociales. A diferencia del marketing tradicional, que celebra el consumo sin matices, esta nueva ola de creadores apuesta por la transparencia, la revisión crítica y el consumo responsable. Es una reacción orgánica ante una audiencia cada vez más informada y desconfiada de las recomendaciones enmascaradas de contenido auténtico.

Un estudio reciente de Morning Consult (2024) reveló que el 84 % de los consumidores confían más en influencers que son capaces de emitir opiniones honestas, incluso si son negativas. Esto deja en evidencia el cambio de paradigma: lo que antes era un terreno fértil para el culto a la marca, ahora se convierte en un espacio donde se premia la sinceridad, incluso si incomoda. El nuevo influencer ya no es un escaparate perfecto, sino una voz crítica que no teme decepcionar a las marcas si eso significa cuidar la relación con su comunidad.

Para las marcas, esta tendencia no es una amenaza sino un espejo. Las campañas enfocadas únicamente en visibilidad y alcance están quedando obsoletas frente a una generación que exige integridad en cada publicación. En este nuevo ecosistema, las estrategias de marketing deben construirse sobre relaciones reales. Colaboraciones a largo plazo, libertad creativa sin guión impuesto y aceptación de la crítica se están convirtiendo en las claves del juego. Aquellas marcas que entiendan que ser vulnerables también puede ser una fortaleza, lograrán una conexión mucho más potente con sus públicos.

El deinfluencing también obliga a transparentar las dinámicas del patrocinio. Cada vez son más las audiencias que quieren saber si un post está pagado, y bajo qué condiciones se produjo. Ocultar un acuerdo comercial se ve como una falta ética, no como una astucia de marketing. Por eso, los creadores más valorados son quienes no temen mostrar el detrás de escena y, en algunos casos, reconocer que ciertos productos no cumplieron las expectativas, aún si fueron parte de una campaña.

Este giro en las redes sociales representa una oportunidad para repensar lo que entendemos por influencia. En lugar de alimentar una economía del deseo sin freno, el deinfluencing propone una cultura más crítica, consciente y honesta. En una era donde la confianza vale más que los likes, las marcas que escuchen; y no solo hablen, serán las que sobrevivan. Porque el futuro del marketing no es más persuasivo, sino más transparente.