Articles by: Staff G·LAB

El bosque que nadie protege y que una artista convirtió en memoria viva

Entre fieltros, raíces y tintes extraídos de árboles nativos, la artista Ana Lagos ha montado una experiencia sensorial que va más allá del arte. Raíces de la Precordillera, su última exposición presentada en el marco del Festival de la Lana, transforma la artesanía contemporánea en un manifiesto visual y táctil sobre el valor del bosque esclerófilo chileno, uno de los ecosistemas más olvidados y amenazados del país.

En un rincón del Centro Cultural Montecarmelo, Lagos invoca al bosque no solo como paisaje, sino como cuerpo. Las lanas de oveja teñidas con Quillay, Maitén, Peumo, Litre y Boldo se despliegan en formas orgánicas que conectan lo artesanal con lo ancestral. Usando técnicas como el fieltro húmedo y el embarrilado; herencias textiles que resisten al tiempo, la artista construye un puente entre la identidad territorial y el activismo ecológico. Cada pieza vibra con la memoria de la tierra y habla desde las entrañas de un ecosistema que resiste en silencio.

La exposición incluye siete piezas de exhibición más escultóricas, y catorce de uso cotidiano. Pero todas llevan el mismo pulso: uno que recuerda que el bosque esclerófilo no es solo un entorno natural, sino un patrimonio cultural con siglos de historia. En sus palabras, “las raíces no se ven, pero están. Habitan dentro de nosotros”. Ana Lagos no se limita a ilustrar; interpela. Su recorrido por el bosque la llevó a una epifanía: lo esencial es invisible, pero no por eso menos urgente de proteger.

Chile alberga uno de los cinco bosques esclerófilos del planeta, junto con regiones como California, Australia o Sudáfrica. Sin embargo, el nuestro apenas recibe atención. Estas formaciones vegetales, adaptadas a los veranos secos y a los inviernos lluviosos, están siendo arrasadas por la sequía persistente de los últimos 12 años y por políticas ambientales que parecen no ver más allá del monocultivo y el extractivismo. Las hojas duras del esclerófilo resisten, pero el ecosistema agoniza.

Raíces de la Precordillera funciona como archivo viviente y advertencia poética. En cada tejido hay biología, arte y protesta. No es solo un homenaje a la belleza del bosque, sino un llamado urgente a preservarlo. A través de lo textil, Lagos logra que la conservación deje de ser un asunto lejano o técnico y se vuelva una experiencia íntima, táctil y política.

La exposición podrá visitarse hasta este sábado 17 de mayo en el Centro Cultural Montecarmelo. Luego, continuará su itinerancia por Santiago con fechas próximas en el Centro Cultural Chimkowe. Mientras tanto, las raíces siguen ahí, esperando que alguien más se detenga a escuchar lo que no se ve.

El impacto cultural y económico del anime en Japón y su controversia en Chile

El presidente chileno Gabriel Boric generó debate en redes sociales tras referirse a la influencia del anime japonés en su vida, mencionando clásicos como Capitán Tsubasa, Dragon Ball y Caballeros del Zodíaco, así como el juego Pokémon Yellow. Boric confesó que, aunque en su juventud estas animaciones y videojuegos marcaron su infancia, actualmente se inclina más por la literatura japonesa. Sus declaraciones fueron rápidamente criticadas por algunos sectores en Chile, que consideraron sus palabras como frívolas o irrelevantes frente a temas políticos y diplomáticos de mayor importancia.

Sin embargo, lejos de ser un desacierto, las palabras del mandatario tienen un eco muy distinto en Japón, donde el anime es una fuente de orgullo nacional y un componente cultural fundamental. Prueba de ello fue cuando en 2018 Shigeru Ishiba, entonces Primer Ministro, inauguró un museo dedicado a Dragon Ball Z disfrazado de Majin Boo, una muestra clara del valor simbólico que el anime tiene en la sociedad nipona. Además, para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, Gokú, junto a otros personajes emblemáticos como Sailor Moon y Naruto, fue nombrado embajador cultural para promover la identidad y atractivo de Japón en el mundo.

Riko Iizumi, académica experta en cultura japonesa de la Universidad de Santiago, explica que el anime forma parte central de la estrategia “Cool Japan” que desde 2013 busca difundir la cultura japonesa globalmente, estimulando no solo el turismo, sino también el aprendizaje del idioma y la difusión de otros productos culturales y comerciales nipones. Según Iizumi, el anime no solo entretiene, sino que también transmite valores culturales y mensajes profundos tanto para niños como para adultos, un aspecto que a menudo se subestima en Chile, donde algunos reducen esta cultura a la etiqueta de “otaku” sin entender su complejidad y alcance.

La especialista también destaca el impacto económico que el anime genera en Japón, con gobiernos locales invirtiendo en festivales y museos que atraen a miles de fans internacionales. Estos visitantes realizan verdaderos “peregrinajes” para conocer lugares emblemáticos del anime, contribuyendo a la economía local. No obstante, señala que esta masiva afluencia a veces supera la capacidad de los municipios para atender a tantos turistas.

Así, mientras en Chile las palabras de Boric provocaron debate y críticas, en Japón reflejan la profunda conexión cultural y el papel que el anime juega como símbolo y motor social, económico y diplomático en la era moderna.

Testament regresa a Chile para desatar su thrash metal en agosto

La emblemática banda californiana Testament regresará a Chile el próximo 12 de agosto para presentarse en el Teatro Coliseo, en una noche donde la potencia y la furia del thrash metal se tomarán el escenario. Con la voz inconfundible de Chuck Billy al frente, la agrupación llegará como parte de su Latin American Tour 2025, y las entradas estarán a la venta desde el miércoles 14 de mayo a las 11:00 horas en PuntoTicket, convocando a los seguidores del metal a una experiencia inolvidable.

Desde sus inicios a principios de los años 80, Testament se ha destacado como una de las bandas pioneras del thrash metal, consolidándose rápidamente como un ícono del género a nivel mundial. Un hito clave en su carrera fue el lanzamiento de su álbum “The Legacy” en 1987, que no solo les abrió las puertas de la escena internacional, sino que también los situó como una de las grandes fuerzas emergentes del metal de la época. A lo largo de más de cuatro décadas, han mantenido su vigencia con discos que reciben elogios constantes y una base de fans fieles que ha trascendido generaciones.

La banda es conocida por combinar riffs poderosos, solos técnicos y letras que denuncian la opresión y la corrupción, en temas que se han convertido en clásicos imprescindibles, como “Over the Wall”, “Into the Pit”, “Down for Life”, “Return to Serenity” y “Brotherhood of the Snake”. Testament es sinónimo de energía desbordante y maestría musical, ingredientes que desplegarán para sus seguidores chilenos.

Además, Testament ha compartido escenario con leyendas del metal como Black Sabbath, Iron Maiden, Judas Priest, Slayer y Megadeth, confirmando su estatus como una de las bandas más respetadas y premiadas en la historia del metal. Su Latin American Tour 2025 comenzará el 6 de agosto en Costa Rica, para luego pasar por diez ciudades de la región, con Santiago como uno de los puntos destacados del recorrido, donde el público podrá reencontrarse con una banda que sigue marcando la pauta en el género.

Uso ético y responsable de la IA marca la nueva agenda en la educación universitaria

Desde 2015, la Universidad de Chile realiza la Encuesta Única de Admisión, un estudio anual que recoge información clave sobre las primeras experiencias y preocupaciones de quienes ingresan a la casa de estudios. Para su versión 2025, esta encuesta incorporó un enfoque novedoso: preguntas sobre el uso y las percepciones de la inteligencia artificial (IA), reflejando cómo esta tecnología se ha ido integrando con rapidez en la educación superior y en la sala de clases.

Leonor Armanet, directora de Pregrado, explica que la IA está cada vez más presente en la vida académica de las y los estudiantes, y que desde el Departamento de Pregrado se ha trabajado en abrir debates sobre su uso ético y responsable, así como en compartir buenas prácticas y ofrecer formación para su integración pedagógica. Esta encuesta no solo permite conocer el panorama actual, sino que también ofrece datos fundamentales para tomar decisiones que potencien el aprendizaje y la formación universitaria.

El informe, que entrega datos tanto a nivel institucional como segmentados por facultades y carreras, es una herramienta para quienes diseñan políticas y estrategias educativas. Anita Rojas, subdirectora de Pregrado, subraya que la IA lleva tiempo en la agenda de la universidad, mencionando incluso proyectos previos de exploración pedagógica en esta área. Alejandro Sevilla, coordinador de la Unidad de Estudios, destaca que la encuesta incluyó preguntas específicas sobre el uso de IA generativa para contar con información fresca que guíe la creación de lineamientos en la formación de primer año.

Los resultados revelan que un 81% de la generación mechona del 2025 ha utilizado herramientas de inteligencia artificial, con una diferencia notable entre hombres y mujeres (85% versus 78%). La función principal de estas tecnologías es ayudar a resolver dudas sobre contenidos específicos, reportado por el 91% de los encuestados, siendo ChatGPT la IA más popular con un 94% de uso.

Aunque la mayoría aprueba el uso de IA para actividades recreativas, búsqueda de información, tutorías personales y resúmenes de estudio, existe un rechazo importante hacia su uso en la realización de trabajos o tareas: un 54% está en desacuerdo con esta práctica. Las mujeres, en particular, muestran mayor resistencia a emplear la IA para estas labores, además de un mayor porcentaje de indecisión en el total de estudiantes.

Estos hallazgos son esenciales para que la Universidad de Chile continúe ajustando sus estrategias en docencia, fomentando un uso ético, crítico y pedagógico de la IA que responda a las necesidades y realidades de esta nueva generación universitaria.

La Encuesta Única de Admisión, con su alta tasa de respuesta del 78%, se convierte así en una herramienta estratégica para la toma de decisiones basadas en evidencia. Sus resultados alimentan procesos como la formación docente, las tutorías, la inducción universitaria y la orientación estudiantil, fortaleciendo la experiencia académica desde el primer día.

La ganadería ancestral que desafía la crisis climática desde los Andes

En lo alto del altiplano andino, donde la vida se abre paso entre la falta de infraestructura, la escasez de agua y los efectos extremos del clima, la crianza de camélidos; llamas, alpacas, vicuñas y guanacos, sigue siendo mucho más que una actividad económica. Es una forma de resistir, de vivir y de preservar una cultura que ha perdurado por siglos.

Diego Fabián, criador argentino, lo tiene claro: “Mi padre y mi abuelo me enseñaron a respetar la naturaleza y a cuidar de los animales como parte de nuestra cultura”. En su familia, como en tantas otras en la región andina, la ganadería camélida no es una opción: es un legado ancestral que atraviesa generaciones. Y es también una forma de defender un modo de vida que el cambio climático pone a prueba cada día.

Desde las zonas australes de Chile y Argentina hasta las mesetas de Bolivia, Perú y Ecuador, la cría de camélidos forma parte esencial del tejido social y ambiental de los pueblos altoandinos. No solo provee carne, lana y transporte; también sostiene una relación simbiótica con los ecosistemas donde estos animales han evolucionado. Son especies adaptadas a la altitud, a los suelos pobres y a las temperaturas extremas, y por eso mismo, se han vuelto claves para la resiliencia rural en contextos de crisis climática.

Conrado Blanco Mamani, criador chileno de 65 años, resume esa conexión con claridad: “La ganadería camélida no solo nos alimenta, sino que también es esencial para proteger el medio ambiente”. Su mirada va más allá del oficio: criar camélidos es una forma de custodiar un equilibrio natural entre el ser humano y su entorno.

Pero ese equilibrio está bajo amenaza. En Perú, Inés Flores, una de las más de 92 mil alpaqueras del país, enfrenta las consecuencias del cambio climático: sequías cada vez más largas, heladas más frecuentes y una reducción sostenida en la producción. “A veces sentimos que no podemos seguir, pero es nuestra forma de vida”, dice, mientras lidera el pastoreo junto a su familia. Su historia se repite en distintos rincones de la cordillera, donde mujeres y hombres resisten con prácticas tradicionales, pero también buscan adaptarse con nuevas tecnologías.

Los bofedales, humedales de altura esenciales para la alimentación y supervivencia de los camélidos, están colapsando por el avance del calentamiento global y por el uso insostenible del territorio. Estos ecosistemas, que filtran agua y permiten el crecimiento de pastos ricos en nutrientes, son el corazón verde del altiplano. Cuando se degradan, no solo desaparecen fuentes de alimento, también desaparece la base que sostiene la vida comunitaria.

En Bolivia, Roberta Rivera también se enfrenta a estas transformaciones. Las lluvias impredecibles, las sequías y los fríos extremos han hecho que criar llamas sea cada vez más difícil. Aun así, no se rinde. “Tenemos que ser resilientes, aprender nuevas tecnologías, pero nunca perder nuestras raíces”, afirma. La combinación entre saberes ancestrales y nuevas herramientas se vuelve clave para enfrentar lo que viene.

En Argentina, Diego ha comenzado a diversificar su producción combinando la crianza de camélidos con la siembra de quinua y papas. La agricultura sostenible no solo le permite reducir su dependencia de los animales, también protege el suelo y ayuda a mantener el ciclo de nutrientes necesario para que los pastos crezcan. Su estrategia refleja una transición silenciosa, pero poderosa: adaptarse sin traicionar la herencia.

La ganadería camélida no es solo una actividad rural. Es un bastión frente a la crisis climática, una práctica cultural milenaria, y un sistema de supervivencia en los paisajes más extremos del continente. Cuidar de estos animales es cuidar de la historia, del medio ambiente y de un futuro posible en las alturas.

El eternauta, nieve radioactiva y ciencia real en tiempos de colapso (sin spoiler)

El apocalipsis llegó a Netflix en forma de nevada letal. El eternauta, la nueva serie protagonizada por Ricardo Darín y basada en la novela gráfica de Héctor Germán Oesterheld, nos arroja a una Buenos Aires distópica, cubierta por una nieve tóxica que comienza a asesinar a su población tras un apagón total. Entre ruinas, paranoia y supervivencia, un grupo de personas intenta entender qué está sucediendo mientras afuera caen copos que matan al contacto. En ese caos, un personaje clave, el profesor Favalli, interpreta el desastre como una ruptura de los cinturones de Van Allen y una desestabilización de los polos, lo que habría soltado partículas radioactivas sobre el planeta.

La escena funciona como una bomba dramática, pero ¿cuánto hay de ciencia real en esa teoría? Según el astrónomo César Fuentes, académico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile y Ph.D. en Astrofísica por Harvard, no mucho. Aunque los cinturones de Van Allen existen; y sí contienen protones y electrones atrapados por el campo magnético terrestre, no están diseñados para explotar ni colapsar de forma súbita. De hecho, si el campo magnético desapareciera, esas partículas no caerían sobre la Tierra como una lluvia radioactiva: simplemente se dispersarían al espacio, como polvo en el viento.

En términos geológicos, lo que sí podría pasar es algo parecido a lo que le ocurrió a Marte. La pérdida progresiva del campo magnético dejaría la atmósfera terrestre expuesta al bombardeo solar, lo que, con el tiempo, erosionaría su capa protectora. Pero hablamos de procesos que toman millones de años, no de una nevada letal de una noche a otra. Lo que plantea El eternauta es ciencia ficción en estado puro, escrita además en un contexto específico: la Guerra Fría, la paranoia nuclear y la sensación de que el mundo podía autodestruirse en cualquier momento. Por eso no sorprende que la “toxicidad que cae del cielo” tenga ecos de las bombas atómicas, de Hiroshima, de los ensayos nucleares y del miedo a un invierno radiactivo generado por nosotros mismos.

Esta metáfora del apocalipsis autoinducido sigue vigente. No es casual que en un mundo donde seguimos ignorando el colapso climático, jugando con la inteligencia artificial y desestabilizando ecosistemas completos, historias como El eternauta vuelvan con fuerza. Porque aunque la nevada mortal no sea científicamente posible, hay otras amenazas más reales y verificadas: un asteroide, por improbable que sea, podría eventualmente impactar la Tierra. Un supervolcán podría oscurecer el planeta durante años. Incluso la explosión de una supernova cercana podría, en teoría, tener efectos devastadores sobre nuestro entorno. Pero, como señala Fuentes, la amenaza más probable sigue siendo la humanidad misma.

La destrucción que tememos ya está en marcha, pero no es producto de un colapso magnético ni de una lluvia espacial, sino del modelo extractivista, del negacionismo climático y de una tecnología desbordada sin ética ni contención. La verdadera ciencia ficción es que sigamos ignorando todo esto, creyendo que el desastre vendrá del espacio, y no de nuestra propia incapacidad para cambiar.

Los surcos del universo revelan secretos de planetas invisibles

Durante años, los astrónomos han observado misteriosos anillos y surcos en los discos de gas y polvo que rodean a estrellas jóvenes, sin entender del todo qué los originaba. Ahora, un equipo interdisciplinario de Chile y Argentina ha entregado una respuesta concreta a uno de los mayores enigmas de la astrofísica planetaria: esas estructuras son, en realidad, huellas de planetas en formación. Y lo más revelador es que esos mundos apenas están naciendo, por lo que resultan imposibles de ver con los métodos tradicionales.

El hallazgo es resultado de más de una década de colaboración entre el Instituto de Estudios Astrofísicos de la Universidad Diego Portales (UDP), la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y el Instituto de Astrofísica de La Plata. Con una sola simulación computacional, lograron reproducir la compleja variedad de formas observadas por el radiotelescopio ALMA en discos protoplanetarios, esas especies de cunas cósmicas donde nacen nuevos mundos. Sebastián Pérez, físico de la USACH e investigador del Núcleo Milenio YEMS, explica que este avance permite reinterpretar las imágenes de esos discos y situarlas dentro de una secuencia evolutiva coherente. En otras palabras, estamos viendo cómo se forman los planetas casi en tiempo real.

El proyecto, bautizado ODISEA, es liderado por Lucas Cieza (UDP), y confirma lo que hasta ahora era solo una hipótesis: que los surcos y anillos no se deben a inestabilidades gravitacionales ni a efectos magnéticos, sino a la acción concreta de planetas jóvenes tallando caminos a su paso dentro del disco. La clave para demostrarlo estuvo en el desarrollo de modelos numéricos avanzados, capaces de simular la interacción entre un planeta y el entorno que lo rodea. Estos modelos no solo encajan con las observaciones, sino que abren una puerta a detectar exoplanetas que, de otro modo, serían invisibles.

La investigación se potenció este año cuando los académicos Sebastián Pérez, Fernando Rannou (USACH), Lucas Cieza y el argentino Santiago Orcajo se reunieron en la USACH para afinar las simulaciones. El cruce entre astronomía e informática fue fundamental, revelando el enorme potencial que tiene la computación científica para abrir nuevas rutas en la exploración del universo. Como apunta Pérez, esta colaboración demuestra cómo las fronteras entre disciplinas se diluyen cuando el objetivo es entender fenómenos que ocurren a miles de millones de kilómetros.

Los resultados fueron obtenidos en el marco del Núcleo Milenio sobre Exoplanetas Jóvenes y sus Lunas (YEMS), dirigido por Alice Zurlo, y aunque el misterio de los surcos fue resuelto, lo que sigue es aún más inquietante: ¿por qué estos planetas se forman tan rápido? ¿Cuántos más están ocultos en esos discos? Lo que está claro es que esta ODISEA recién comienza. El universo sigue hablando y, por fin, tenemos la tecnología para empezar a escucharlo con atención.

Educar con robots no es ciencia ficción en Chile

Ya no hablamos de un mañana imaginario. En 2025, la inteligencia artificial y otras tecnologías están dejando de ser promesas para convertirse en parte del paisaje educativo chileno. Desde la incorporación de asistentes virtuales hasta el uso de realidad aumentada en las salas de clase, la escuela está mutando. Pero esta transformación no pasa solo por tener dispositivos más modernos, sino por cómo se integran en el ecosistema pedagógico.

La educación actual enfrenta una tensión productiva: avanzar tecnológicamente sin perder de vista la pedagogía. La IA, por ejemplo, permite personalizar el aprendizaje, estimular la autonomía del estudiante e incluso mejorar los procesos de inclusión. Pero sin docentes activos y capacitados, cualquier herramienta pierde su potencial. Por eso, la formación en competencias digitales y pensamiento crítico ya no es opcional para los educadores; es urgente.

El problema, sin embargo, es que no todos los estudiantes acceden en igualdad de condiciones a esta revolución digital. Las brechas de conectividad y equipamiento siguen marcando las diferencias entre quienes pueden y no pueden aprovechar estas herramientas. Ante ese escenario, diseñar políticas inclusivas, con acompañamiento institucional y formación docente continua, se vuelve indispensable para que la tecnología no amplíe la desigualdad, sino que la combata.

Una de las propuestas más interesantes que ha emergido en este contexto es la llamada Educación Aumentada: una metodología que combina recursos físicos y digitales, sin reemplazar la enseñanza tradicional, sino enriqueciéndola. Iniciativas con plataformas adaptativas, realidad aumentada y asistentes como SIMA Robot están demostrando que los niños y niñas pueden aprender jugando, explorando el lenguaje desde la autonomía, sin dejar de estar guiados por sus docentes.

El verdadero cambio ocurre cuando la tecnología se usa con propósito. No se trata de perseguir la novedad, sino de adaptarla a las realidades del aula. La diferencia entre una pantalla vacía y una herramienta pedagógica significativa está en cómo se utiliza, en el para qué. Cuando la innovación se pone al servicio del aprendizaje; y no al revés, es posible construir experiencias educativas más ricas, motivadoras y accesibles.

La nueva serie chilena que impulsa a niños a desconectarse y jugar

Este domingo 11 de mayo, Uchile TV estrenó “¡Atención!”, una serie infantil que combina actores reales y animación para abordar un tema crucial en la infancia actual: el uso responsable de la tecnología. A lo largo de ocho episodios, la historia sigue a Rocío, Sandra, Edwin y Matías, un grupo de amigos empeñados en rescatar la atención “secuestrada” por las pantallas, recordando a los niños la diversión de jugar, crear y relacionarse cara a cara.

El director Michel Gajardo explica que la serie nació de su preocupación por el impacto que tiene la sobreexposición a contenidos digitales vertiginosos y superficiales en la salud física y mental de los más pequeños. Más allá de mostrar los efectos negativos, Gajardo buscó promover estrategias alegres y concretas para que los niños puedan enfrentar este desafío de manera activa y positiva.

Cada capítulo presenta un caso nuevo donde un niño o niña ha perdido el interés por los juegos tradicionales, y nuestros protagonistas deben enfrentarse a una banda animada que busca mantener a la infancia pegada a las pantallas a toda costa. Así, la serie invita a una reflexión familiar sobre temas actuales como el ciberacoso, los influencers o las falsas apariencias en internet, ofreciendo una herramienta para el diálogo y la convivencia saludable.

Magdalena Tocornal, directora de fomento del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), valoró la serie como un aporte fundamental para la salud mental de las juventudes, destacando que “es un apoyo para que los padres también se involucren en este universo”. “¡Atención!” se financió gracias al fondo del CNTV 2022, que seleccionó este proyecto entre 19 beneficiados, demostrando el compromiso del organismo con contenidos de calidad y relevancia cultural.

La producción, a cargo de Kungan Project, está dirigida a niños y niñas entre 7 y 12 años, y se alinea con la apuesta de Uchile TV por voces diversas y temas poco abordados en otros canales. Gajardo celebra esta alianza que fortalece la difusión de un mensaje positivo y necesario en el contexto tecnológico actual.

Con “¡Atención!”, los niños son invitados a pausar las pantallas y darle play a la imaginación, en una propuesta que busca equilibrar la relación con la tecnología desde la diversión y la reflexión conjunta.

Violencia de género en el deporte chileno: ¿qué falta para un cambio real?

Más allá de las medallas y los logros, miles de mujeres deportistas en Chile y el mundo enfrentan una realidad silenciada y persistente: la violencia de género dentro del deporte. Desde comentarios sexistas hasta acoso sexual y discriminación sistemática, el machismo permanece arraigado en canchas, gimnasios y camarines, generando un ambiente hostil para muchas atletas.

Según datos de ONU Mujeres, casi un 21 % de las deportistas profesionales ha sufrido abusos sexuales en la infancia dentro de contextos deportivos, una cifra que duplica la de los hombres (11 %). Esta problemática se intensifica en disciplinas tradicionalmente masculinas, donde las mujeres no solo deben demostrar rendimiento físico sino también lidiar con entornos marcados por desigualdades y abusos. Sin embargo, la violencia de género no siempre es evidente o física; a menudo se presenta de forma sutil a través de la minimización del rendimiento femenino, la sobresexualización o la exclusión de cargos de liderazgo y técnicos.

Ariadna Beneventi, directora de la ONG Intransigentes, enfatiza que aunque el deporte puede ser una vía para el liderazgo y empoderamiento de mujeres, niñas y disidencias, no está exento de los prejuicios sociales que limitan su participación y visibilidad, especialmente en deportes como el fútbol o el básquetbol. En un conversatorio realizado en la Universidad de Santiago de Chile, destacadas deportistas nacionales compartieron sus experiencias para promover prácticas inclusivas y erradicar la violencia de género en el deporte.

La violencia en el ámbito deportivo no solo proviene de agresiones directas, sino también de micro y macro agresiones cotidianas que reflejan desigualdades profundas. La exfutbolista Iona Rothfeld, presidenta de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino, describe desde cánticos sexistas en los estadios hasta la falta de condiciones básicas como luz o agua caliente en los camarines como formas de violencia. Además, la precariedad laboral, la ausencia de cotizaciones previsionales, la falta de transmisión de partidos y el limitado acceso a espacios deportivos dignos son otras expresiones de violencia que muchas mujeres enfrentan dentro de este ecosistema.

Aunque Chile ha avanzado con el Decreto 22, que establece protocolos para la sanción de acoso y violencia en organizaciones deportivas, aún queda mucho por hacer. Las carencias en infraestructura, la insuficiencia de leyes laborales específicas y la escasez de referentes femeninos visibles dificultan que más mujeres se involucren y permanezcan en el deporte.

Rothfeld también recuerda cómo su sueño de ser futbolista se construyó con modelos masculinos como Ronaldinho, Kaká o Zidane, y reflexiona sobre el impacto que tiene la ausencia de referentes femeninos en la autoestima y aspiraciones de niñas y jóvenes deportistas. Aunque la realidad ha mejorado para las nuevas generaciones, el camino hacia un deporte realmente inclusivo y libre de violencia aún está en construcción.

La violencia de género en el deporte es un reflejo del machismo estructural que persiste en la sociedad y que urge ser enfrentado con políticas efectivas, cambios culturales profundos y el compromiso de toda la comunidad deportiva.