Tener las manos o los pies helados durante el invierno parece parte del paisaje. Sin embargo, cuando esa sensación aparece incluso con temperaturas cálidas, se repite con frecuencia o tarda demasiado en desaparecer, puede convertirse en una señal que vale la pena observar. Aunque en la mayoría de los casos responde a un mecanismo normal del organismo, existen algunas condiciones de salud que pueden estar detrás de este fenómeno.

El académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, doctor Tito Pizarro, explica que una de las principales razones es la vasoconstricción, proceso mediante el cual los vasos sanguíneos se estrechan temporalmente y reducen el flujo de sangre hacia las extremidades. “Hay muchas personas que sufren de esto, que las manos y los pies se les ponen frías incluso cuando hace calor y tratan de abrigarse. A veces se demora harto en sentir que las manos y pies están calientes”, señaló a Diario Usach.

En términos simples, el cuerpo redistribuye el flujo sanguíneo como una forma de responder a determinadas condiciones ambientales o internas. “Los vasos que hacen la circulación producen una vasoconstricción, se cierran los vasitos y es una sensación de frío que uno tiene en los dedos de las manos y sobre todo en los pies, incluso con temperaturas ambientales cálidas”, explicó Pizarro. Si el episodio es ocasional y desaparece por sí solo, generalmente no significa que exista una enfermedad.

La situación cambia cuando el frío se vuelve recurrente o prácticamente permanente. En esos casos, el especialista recomienda consultar a un profesional para descartar otras causas. “Si esto pasa muchas veces y uno siente que esto está permanentemente ocurriendo en esos fenómenos de vasoconstricción, uno debe consultar a un médico para descartar otras causas que ya no son normales”, advirtió.

Una de las posibilidades es el fenómeno de Raynaud, una respuesta exagerada de los vasos sanguíneos que puede activarse frente al frío o el estrés. Además de la sensación de frío, puede provocar hormigueo, dolor y cambios de coloración en los dedos, que incluso pueden adquirir tonalidades azuladas. “El fenómeno de Raynaud es una vasoconstricción también, sobre todo en las manos, pero a veces ocurre también en los dedos de los pies y ocurre frente al frío, frente al estrés”, indicó el académico.

El Raynaud puede aparecer sin una causa identificable, pero también estar relacionado con otras enfermedades, por lo que una evaluación médica resulta importante cuando los episodios son frecuentes o intensos. El abordaje dependerá de su origen y puede incluir medidas destinadas a evitar el frío y controlar factores desencadenantes como el estrés.

Otra condición que puede estar detrás de una mayor sensibilidad al frío es el hipotiroidismo. Cuando la tiroides produce una cantidad insuficiente de hormonas, pueden aparecer distintos síntomas, entre ellos una mayor intolerancia a las bajas temperaturas. “Otro cuadro que hay que siempre estar atento cuando hay gente que tiene frío es un hipotiroidismo. La disminución de la función de la hormona tiroidea hace que las personas tengan intolerancia al frío”, explicó Pizarro.

Por eso, si la sensación de frío aparece de manera persistente, se presenta incluso en ambientes cálidos o viene acompañada de otros síntomas, consultar puede ayudar a identificar si existe una alteración de la función tiroidea, un trastorno vascular u otra condición que requiera atención. La clave está en observar la frecuencia y la intensidad, más que entrar en pánico frente a un episodio aislado.

De todos modos, el mensaje del especialista también apunta a bajar la alarma innecesaria. Sentir ocasionalmente las manos o los pies fríos es una experiencia bastante común y forma parte de las respuestas normales del organismo. Como enfatiza Pizarro, “Siempre recordar que esa sensación de frío que uno tiene y que siente que las manos están frías, que los pies están fríos, suelen ser muy normales. Mucha gente lo tiene y no hay que asustarse”.