Archive for mayo, 2023

El volcán Chaitén a 15 años de su sorpresiva erupción

El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) considera al Chaitén como uno de los volcanes más peligrosos del país. Este mes se cumplieron 15 años de su erupción, ocurrida el 1 de mayo de 2008, a las 23:38 horas, un evento volcánico que traería importantes consecuencias para la seguridad de la población y numerosas interrogantes para la comunidad científica. Su ceniza volcánica alcanzó una altura entre los 12 y 20 kilómetros y llegó hasta lugares tan alejados como Buenos Aires, Argentina. Las localidades de Chaitén, Palena y Futaleufú, ubicadas a pocos kilómetros de distancia del cráter, tuvieron que ser evacuadas totalmente.

Aunque siempre se le consideró un volcán activo, su quietud durante los últimos dos siglos motivó, primero, el poblamiento de sus inmediaciones e ignorar, después, el monitoreo constante del macizo. “Recién con la erupción se reforzó la red de monitoreo a nivel nacional y comenzó a aumentar el interés por el estudio de este volcán y de todos los volcanes de Chile”, dice Francisco Delgado, investigador del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile y doctor en ciencias geológicas por Cornell University.

Hasta 2008, el Chaitén era un volcán del que se conocía muy poco. Se sabía que estaba activo, pero no mucho más que eso. A partir de su erupción, sin embargo, la comunidad científica nacional e internacional comenzó a estudiarlo con mayor interés, siempre con la idea de dilucidar que pasó efectivamente con el volcán y comprender la secuencia de eventos que desencadenaron la erupción.

Actualmente, se sabe que el magma riolítico que expulsó el volcán puede ser mucho más fluido de lo que se pensaba para este tipo de composiciones químicas; que ascendió en unas pocas horas desde su nivel de almacenamiento en múltiples diques y sills a menos de 5 km de profundidad; y que un magma riolítico como este puede erupcionar en fases explosivas y efusivas al mismo tiempo.

Sin embargo, todavía hay algunos elementos que siguen en la incógnita, tales como qué produjo la transición entre una columna eruptiva y la efusión de un domo; cómo se distribuye la sismicidad dentro del volcán y si esta refleja múltiples niveles de almacenamiento de mush cristalino; cuánto demoró la generación de las condiciones necesarias para que una erupción ocurriera; y la pregunta esencial para los científicos: ¿Por qué hizo erupción? “Al día de hoy, no podemos responder esa pregunta”, afirma Francisco Delgado.

Con la idea de encontrar respuestas, el académico centró su mirada hacia volcanes de subducción en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas sísmicas y volcánicas más activas del mundo. Analizando treinta años de fuentes bibliográficas (principalmente del Global Volcanism Project del Smithsonian Institute) y complementando su trabajo con señales de deformación detectables por satélite (Interferometric Synthetic Aperture Radar, InSAR), el investigador ha podido elaborar “una compilación global sobre las señales precursoras de erupciones de gran tamaño”, aquellas con índices de explosividad volcánica (Volcanic Explosivity Index, VEI) de 4 o equivalentemente, con columnas eruptivas sobre los 10 km de altura.

Para ello, ha estudiado más de una veintena de volcanes ubicados en la cuenca del Océano Pacífico en lugares como Alaska, Rusia, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Chile y Ecuador, todos los cuales cuentan con mediciones de su comportamiento antes, durante y después de la erupción. “Debido a que un volcán es un sistema determinístico que sigue las leyes de la física y la química, observaciones en otros volcanes de subducción podrían entregar luces sobre los mecanismos que gatillan grandes erupciones explosivas”, explica Delgado.

Las observaciones sistemáticas sobre toda la Tierra proporcionadas por la red de satélites que orbita nuestro planeta son fundamentales en esta tarea. Hace algunos años, Francisco Delgado, en colaboración con investigadores de Estados Unidos y Reino Unido, realizó una compilación de observaciones satelitales de temperatura, deformación y emisiones de gases de 47 volcanes de Latinoamérica. “Entonces, decidí extender este trabajo, y compilar todos los volcanes que habían tenido erupciones de la misma intensidad que Chaitén (con un VEI mayor a 4), y en donde tenemos observaciones de deformación desde 1991”, complementa.

Ese año es significativo dado que corresponde al inicio de las misiones InSAR y al año en que ocurrieron algunas de las erupciones más grandes del siglo XX, como la del volcán Hudson (Chile) en agosto y Pinatubo (Filipinas) en junio. Para su sorpresa, el investigador ha detectado que los volcanes a nivel global donde mejor se han observan este tipo de señales precursoras son los de este lado del mundo. “Entonces, los volcanes de la Zona Volcánica Sur de los Andes en nuestro país son efectivamente un laboratorio único a nivel mundial, cosa que la comunidad nacional prácticamente lo desconoce”, finaliza el académico de la FCFM.

“El trabajo se encuentra en un estado inicial, pero preliminarmente indica que a escala global todavía hay pocas observaciones sobre precursores a este tipo de erupciones”. Nuevas misiones, como NISAR de la NASA e ISRO (Indian Space Research Organisation), a ser lanzadas a principios del 2024, permitirán tener observaciones de mayor resolución. 

Investigador publica estudio sobre cómo comienzan los terremotos

Observar el inicio temprano de un terremoto fue el objetivo de la investigación “A Struggled Rupture Initiation of the Mw 6.1 2009 L’Aquila Earthquake”, cuyos autores son el graduado del Magíster en Ciencias con mención en Geofísica de la Universidad de Chile, Leoncio Cabrera, y el investigador del Departamento de Geociencia de la Università Degli Studi Di Padova (Italia), Piero Poli.

El trabajo, publicado por Geophysical Research Letters, indaga en la llamada “iniciación de ruptura sísmica”, una pequeña señal que, según explicó el también investigador postdoctoral del Programa Riesgo Sísmico (PRS) de la U. de Chile, Leoncio Cabrera, es muy difícil de registrar y se ha estudiado en pocos terremotos en el mundo, entre ellos, algunos ocurridos en California y Asia Central; y ahora, con este estudio, el ocurrido en la ciudad italiana de L’Aquila, en 2009, con una magnitud de 6.1 y una profundidad aproximada de ocho kilómetros.

Leoncio Cabrera explicó que la motivación por estudiar el sismo de L’Aquila surgió a raíz de las numerosas víctimas y daños que ocasionó, la gran cantidad de datos existentes sobre sus características y la manera anómala en la cual se manifestó el inicio de su ruptura. “La pregunta sobre ‘cómo se inicia un terremoto’ es una de las interrogantes abiertas más grandes en Ciencias de la Tierra y fue uno de los temas que investigué durante mi doctorado en el Instituto de Ciencias, ISTerre, de la Universidad de Grenoble Alpes”, explicó Leoncio Cabrera.

El autor de “A Struggled Rupture Initiation of the Mw 6.1 2009 L’Aquila Earthquake” agregó que el inicio de la ruptura es una pequeña señal muy difícil de observar y “cuando vimos que estaba registrada para el terremoto de L’Aquila, nos pusimos rápidamente a analizarla para ver qué aprendíamos sobre su inicio”. En esta etapa, Leoncio Cabrera y Piero Poli observaron, en términos simples, que al “terremoto le costó iniciar”. De hecho, su trabajo de observación y modelamiento, les permitió constatar que el terremoto de L’Aquila comenzó con una ruptura lenta de aproximadamente 0.9 kilómetros por segundo y una gran disipación de energía para, posteriormente, aumentar en forma drástica su velocidad y potencial destructivo.

“Nuestra contribución es importante porque constituye una observación que se ajusta a un modelo físico cuantitativo, pero no aplica para la generalidad de los terremotos, porque lo usual es que comiencen repentinamente, sin ningún tipo de señal de pequeña amplitud”, precisó el investigador de la Università Degli Studi Di Padova, Piero Poli. Sobre este punto, Leoncio Cabrera destacó que la gran cantidad de sensores ubicados donde ocurrió el sismo de L’Aquila permitió que tanto él como Piero Poli pudieran observar, por primera vez, con tanto detalle, cómo se inicia un terremoto. Un acierto para el que la metodología utilizada en la investigación fue determinante, porque permitió analizar el evento desde todos los ángulos posibles, gracias a la calidad de los datos a los cuales se accedió.

“Con la observación que hicimos, demostramos que muchos de los resultados que se ven en el laboratorio, en el modelamiento numérico y la teoría, aparentemente también pueden ocurrir en la naturaleza, por lo cual es posible establecer un vínculo entre ambas formas de estudiar los terremotos y lograr entender mejor este proceso”, aseguró Leoncio Cabrera.

Finalmente, al ser consultados sobre el estudio del inicio de terremotos en Chile, ambos investigadores manifestaron su voluntad de continuar investigando en esta línea. “Conocer más sobre este tema es importante, porque contribuye a evaluar de mejor forma el peligro y nos permite prepararnos mejor para futuros terremotos. Sin embargo, estamos conscientes de que aún falta bastante por avanzar”, afirmó el investigador postdoctoral del PRS de la U. de Chile.

Por su parte, el investigador de la Università Degli Studi Di Padova, Piero Poli, recalcó que, si bien ya cuenta con una larga e interesante trayectoria de colaboración científica con el Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, “sin duda, la presencia de Leoncio como investigador ayudará a fortalecer este vínculo para seguir estudiando terremotos en América del Sur y en todas partes del mundo”.

Innovadora planta logra reutilización del 100% del agua tratada

Tras poco más de un año de funcionamiento, la planta de tratamiento de aguas ubicada en el sector de Vado de Morillo, de la comuna de Río Hurtado, registra un excelente resultado, pues el 100% del agua tratada se reutiliza en áreas verdes y huertos de los vecinos y vecinas, y junto con ello se registra un bajo costo operacional, que no supera los $4.500 mensuales por vecinos.

Para llegar a este momento, investigadores de la Universidad Católica del Norte (UCN) adaptaron la tecnología industrial japonesa denominada Intelligent Pass, para ser utilizada en el tratamiento de aguas servidas de viviendas de un sector rural, y así contribuir a la reutilización del agua y la reducción de emisiones de contaminantes al medio ambiente.

La tecnología es económica, fácil de operar, posee un bajo consumo energético apoyado con el uso de energía fotovoltaica, y por sus buenos resultados se proyecta como una solución para reutilizar las aguas residuales, especialmente en localidades rurales.

El funcionamiento de la planta ha sido monitoreado constantemente y hace unos días los expertos japoneses creadores de la tecnología, Satoru Taguchi y Uki Nagahisa, visitaron la planta para revisar los detalles de la instalación, el funcionamiento y los resultados obtenidos.

Tras la visita, Saturo Toguchi dijo sentirse muy contento porque la planta funciona muy bien, con la mantención que siempre hacen. Además, planteó su emoción porque el agua tratada se reutiliza regando, lo que ha permitido contar con un paisaje verde. 

En tanto Joel Barraza Soto, académico del Departamento de Acuicultura de la UCN e investigador a cargo del proyecto resaltó que “la planta está funcionando tal como fue proyectada, se está recuperando el 100% del agua del alcantarillado del sector de Vado de Morillo, y el 100% del agua tratada se está devolviendo a la comunidad para que rieguen sus áreas verdes”. 

Junto con ello, el investigador destacó que la planta es operada por una vecina de la localidad, lo que da cuenta de que se trata de un sistema simple. 

Para Joel Barraza la planta es un ejemplo de gestión del recurso hídrico, es decir, se trabaja en descontaminar el agua y en la reutilización de los recursos hídricos, bien altamente escaso y cada vez valioso, y recalcó que son las personas más humildes, alejadas de las zonas urbanas, las que sufren más con la falta del vital elemento, por lo que “al disponer de esta tecnología se le está estamos retribuyendo el esfuerzo que hacen y están contando con este recursos tan valioso y reutilizado por ellos”, dijo.

Tras los excelentes resultados de la planta de tratamiento, la alcaldesa de la comuna de Río Hurtado, Carmen Juana Olivares, resaltó lo importante que ha sido para la comuna contar con esta planta, siendo la primera región del país en tener la tecnología japonesa, que entrega una solución a los habitantes de la comuna. 

Por ello informó que cuentan con un proyecto financiado y aprobado por el Concejo Municipal de Río Hurtado para seguir creando plantas con esta tecnología en la comuna, “esperamos tener a lo menos 5 más, y poder dar una solución integral a las familias, ya sea en el manejo de las aguas servidas y también en la reutilización de agua para regadío. Es lo que más se requiere por la escasez hídrica tan intensa que estamos viviendo, el poder tener esta solución integral”, dijo la alcaldesa.

Tras la visita de los expertos japoneses, la alcaldesa resaltó que la supervisión que realizaron “indica que estamos funcionando bien, que la planta ha sido bien instalada y, por supuesto, eso nos da mucha más seguridad para seguir avanzando en este lineamiento que he dado en la Municipalidad de Río Hurtado de que las nuevas plantas deben ser de tecnología japonesa”.

Cabe señalar que, en otra línea de trabajo, los investigadores de la UCN trabajan en la instalación de esta tecnología en el sector acuícola, por medio del proyecto denominado “Reducción de lodos de acuicultura a partir de escalamiento de nueva tecnología basada en depuración de RILes”, el que es financiado por Fondef IT20I0095, de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).

Inmunoterapia contra el cáncer busca llegar a mercados globales mediante joint venture

La empresa biotecnológica chilena Oncobiomed ha formado parte del desarrollo de una inmunoterapia contra el cáncer de piel más agresivo, el melanoma maligno. La compañía realizará estudios clínicos en Brasil, apoyados por Corfo y el conglomerado brasileño de empresas del área oncológica Grupo Sao Lucas. Juntos impulsarán un joint venture para la trasferencia de este desarrollo tecnológico creado en los laboratorios de la Universidad de Chile al principal mercado de América Latina, Brasil.

Se trata del primer paso para la internacionalización de esta terapia celular original, cuyos resultados clínicos obtenidos a la fecha dan cuenta de una alta efectividad y mínimos efectos adversos, lo que ha sido evidenciado por los resultados obtenidos en etapas clínicas I y II en más de 300 pacientes chilenos. La tecnología, denominada TAPCells, fue concebida tras años de investigaciones en la Universidad de Chile, con el apoyo de Oncobiomed y proyectos financiados con instrumentos públicos y aportes privados.

La estrategia de negocios diseñada por Oncobiomed para TAPCells apunta a la conformación de una nueva compañía localizada en San Pablo, a través de la cual esta inmunoterapia pueda ser aprobada para su comercialización en Brasil, en un principio para pacientes con melanoma, pero apuntando otros cánceres en el futuro. Este país posee una población de 200 millones de personas y una agencia regulatoria con exigencias similares a las de las dos principales entidades de este tipo en el mundo, la europea EMA y la norteamericana FDA, lo que posiciona a Brasil como el lugar perfecto para la validación global de TAPCells.

En caso de éxito, la aprobación regulatoria abriría perspectivas auspiciosas de entrar a la exclusiva área de negocios biotecnológicos enfocados en la salud humana. El Dr. Flavio Salazar, académico de la Universidad de Chile y actual asesor científico de Oncobiomed, explicó que con la validación clínica fuera de Chile el proyecto se encuentra en su recta final de transferencia tras 20 años de investigaciones. Ahora, en esta etapa en la que las agencias reguladoras exigen procesos de evaluación de efectividad y seguridad con un gran número de pacientes, es necesaria la inyección de capitales privados.

“Desde la perspectiva del financiamiento, el desarrollo de nuevas tecnologías es particularmente oneroso en sus últimas etapas, las que están relacionadas con la aprobación de agencias regulatorias. Habitualmente, las primeras fases de investigación y desarrollo de estos proyectos son financiadas por recursos públicos, pero dar un salto hacia el mercado exige establecer alianzas con inversores privados. Son investigaciones que han tomado casi 20 años, pero ahora hablamos de poder alcanzar logros definitivos en los próximos tres o cuatro años con posibilidades reales de lograr su comercialización”, detalla el académico de la Facultad de Medicina de la Casa de Bello.

El investigador precisa, además, que si bien para el ámbito científico y de financiamiento público esta inversión significa montos mayores, el plan de inversión es bastante rentable para la industria farmacéutica internacional y para otras compañías de prestadores locales del sector sanitario de Brasil, proyectando interesantes retornos de la inversión en plazos razonables.

Se calcula que la biotech chilena podría requerir del orden de US$ 2 millones en los próximos 15 meses, para la preparación de la documentación y diseño del estudio, y hasta US $7 millones durante los próximos cinco años, principalmente destinados a la producción GMP de los insumos, a la ejecución internacional de estudios clínicos fase 3, seguros de pacientes, asesoría científica y legal, pago de patentes y royalties, y mejora de infraestructura local para I+D y recursos humanos para la gestión de negocios.

“Son montos relativamente habituales para la industria farmacéutica, considerando además que el riesgo en esta fase es mucho más acotado. Los desafíos de esta etapa no se pueden afrontar con una estrategia de financiamiento basada en recursos públicos concursables, la ventana de oportunidad requiere de fondos flexibles que permitan una rápida ejecución presupuestaria. Una vez se supera esta etapa, si los estudios son aprobados, se abre la oportunidad de comercialización, lo que va a compensar holgadamente las inversiones”, señala el Dr. Salazar.

U. de Chile firma convenio con Santa Rita S.A para estudiar la producción de vinos en la Región de Los Lagos

La Estación Experimental Oromo de la Universidad de Chile, ubicada en la comuna de Purranque, en la Región de Los Lagos, fue escenario donde se firmó el acuerdo de colaboración entre la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Casa de Bello, representada por su decano, Gabino Reginato Meza, y la Viña Santa Rita S.A, representada por el presidente del Directorio, Baltazar Sánchez, y por su Gerente General, Andrés Lavados.

El convenio suscrito por ambas instituciones tiene como objetivo la organización de múltiples actividades de investigación, entre ellas, la implementación de un viñedo experimental que permita conocer el comportamiento de variedades adaptadas a zonas de clima frío, tales como Pinot noir, Chardonnay, Riesling, Gewürztraminer, Sauvignon blanc y Albariño, entre otras.

El trasfondo de esta alianza público-privada tiene relación con la amenaza que representa para la actividad productiva vitivinícola el cambio climático y la crisis hídrica que vive con particular intensidad la zona central del país desde hace más de una década. De esta forma, la iniciativa tiene como propósito estudiar la factibilidad de ampliar la producción de vino hacia territorios más al sur, específicamente en el valle de Osorno, donde las condiciones del suelo y el clima son propicias para la producción de los llamados “vinos tranquilos” y en especial espumantes.

“Nuestra Facultad ya desarrolla proyectos en la Región de Los Lagos que contribuyen a la generación de conocimiento en diversos ámbitos, evidenciando el aporte investigativo de la Universidad de Chile en diferentes áreas a nivel nacional. En esta iniciativa colaborativa con Viña Santa Rita, específicamente, se realizarán distintas investigaciones y estudios de diferentes variedades de vid para ver cuáles son las que mejor se adaptan y son óptimas para este tipo de clima”, explicó el decano Gabino Reginato.

Por su parte, Gerardo Leal, gerente de Viticultura de Viña Santa Rita, afirmó que “la asociación con la Universidad de Chile se debe a que la institución cuenta con la infraestructura necesaria para este tipo de investigación; laboratorios que tiene la Facultad para analizar las uvas y vinos; doctores y expertos en suelos, clima, plagas y enfermedades, y que -en conjunto con nuestra experiencia en vitivinicultura- permite que sea un proyecto mucho más sólido, además de potenciar la Región de Los Lagos como una zona vitivinícola”.

El convenio de colaboración busca ser una plataforma de investigación para la Universidad y de desarrollo para productores vitivinícolas de la región. Contará, en forma preliminar, con la participación de los académicos José Ignacio Covarrubias, José Luís Henríquez, Nicola Fiore, Osvaldo Salazar, Cristián Kremer, Marco Garrido y Claudio Pastenes, y la coordinación del profesor Álvaro Peña, siendo un espacio abierto a la participación de otros académicos, estudiantes y actores locales que deseen integrarse colaborativamente.

Cabe destacar que este acuerdo se suma a otras iniciativas desarrolladas en la Región de los Lagos por la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, como el proyecto FONDECYT 1231751 (2023-2026), “Viticulture and climate change adaptation in southern Chile: site-typicity in cv. Pinot Noir grape berries and wines using metabolic profiling and sensory analysis” y el Programa “Doctores de los Suelos”, iniciativa patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Descubren peculiar cráneo de pingüino pequeño que vivió hace 6 a 9 millones de años en la costa de Atacama

Un pequeño cráneo hallado en la Formación Bahía Inglesa fue identificado como perteneciente a un diminuto pingüino que habitó esta zona costera de la Región de Atacama en el Mioceno tardío, entre 6 a 9 millones de años atrás. El descubrimiento, uno de los registros más pequeños de este grupo a la fecha, fue realizado por los investigadores Sergio Soto, de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile, y Carolina Acosta, del Museo de La Plata de la Universidad Nacional de La Plata.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Comptes Rendus Palevol, editada por la Academia de Ciencias y el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, da cuenta de un especimen de pingüino que llama la atención por su tamaño, mucho menor que los cráneos de esta ave que ya se han encontrado en la zona. El investigador de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile explica que la Formación Bahía Inglesa “es una formación rocosa muy fosilífera, donde ya se conocen muchos hallazgos de pingüinos, pero la mayoría de ellos son todos de cráneos grandes y, en general, de tamaño corporal grande. Por eso resalta este, porque es pequeño, no es que sea extremadamente pequeño en comparación a los actuales, pero está en el rango de los más pequeños vivientes”.

Sobre las similitudes con las especies encontradas previamente en Chile o con los pingüinos actuales, agrega que “es un cráneo sin el pico de unos cinco centímetros, aproximadamente, que se asemeja un poco a los actuales pingüinos azules (Eudyptula minor), que si bien son australianos, a veces son visitantes ocasionales de nuestras costas. O un poco menor quizás que el tamaño de un pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), que es el pingüino más común de las costas chilenas. Este registro es distinto a las formas fósiles que conocemos de Bahía Inglesa que son más grandes, que son diferentes. Entonces, puede que este permita conectar de alguna manera filogenética con especies modernas, pero no lo sabemos por el momento”.

“Lo que más nos falta ahora es hacer trabajo de campo en Bahía Inglesa, porque, a pesar de que se han encontrado muchos especímenes, no sabemos de dónde vienen exactamente, no conocemos su posición geográfica, y eso es un problema porque no sabemos exactamente su edad y cuál era el ambiente en el cual vivían. Entonces, hay que hacer excavaciones sistemáticas durante años, encontrar ejemplares más completos, ojalá que encontremos un cráneo, el post cráneo y por fin podamos decir ‘ya, sí, esto sí es una nueva especie’ o en realidad pertenece a algo que ya conocíamos y, bueno, finalmente poner todos estos datos y ver cómo son afectados por cambios a nivel regional o global, como son los cambios de temperatura que seguramente los afectaban”, plantea sobre el trabajo que aún queda por delante para conocer más sobre la comunidad de pingüinos que habitó este lugar hace millones de años.


Físicos chilenos anuncian inminente geotormenta capaz de apagar redes eléctricas y telecomunicaciones

Pasar días sin luz, Internet, televisión, celular, ni teléfono son algunas de las consecuencias del fenómeno climático espacial llamado geotormenta o tormenta geomagnética, una reacción de nuestro planeta al impacto de una poderosa eyección de energía que sale desde el Sol hacia el espacio. Si el evento es muy intenso, podría tener efecto en las comunicaciones, en distintas tecnologías y en las redes de transmisión de electricidad. Estamos en el ciclo solar número 25 y el próximo evento es inminente, a fin de año, revela el estudio desarrollado por investigadores de la U. de Chile. 

“Un evento grande podría ser potencialmente muy perjudicial”, dice el profesor Pablo Moya, académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, quien se especializó en clima espacial trabajando en la NASA. El investigador es uno de los autores del artículo que anuncia una inminente geotormenta tan intensa que provocaría un apagón comunicacional de varios días de extensión. 

La investigación, titulada “Ocurrencia de Tormentas Geomagnéticas y su Relación con las Fases de los Ciclos Solares”, publicada por la prestigiosa revista Space Weather, una de las más importantes del área, fue destacada recientemente por ser el artículo científico más leído y descargado durante el 2021. La publicación fue realizada por el profesor Pablo Moya junto a la investigadora de la U. de Chile, Paula Reyes, egresada de la Facultad de Ciencias, quien cursó el magíster en la misma unidad, y Víctor Pinto, egresado de la Casa de Bello y hoy profesor de la U. de Santiago de Chile. 

“Las llamaradas solares, popularmente conocidas como tsunamis o tormentas solares, producen una radiación que se propaga desde el Sol hacia el espacio y golpea el campo magnético terrestre, el que reacciona provocando una tormenta geomagnética o geotormenta, que son eyecciones poderosas de energía. Si el evento es muy intenso podría tener efecto en las comunicaciones, en distintas tecnologías de comunicación, de transmisión de electricidad, etcétera”, explica el Dr. Moya. 

En el paper, los físicos chilenos muestran los resultados de un estudio sobre una serie de tormentas geomagnéticas ocurridas entre 1957 y 2019, a partir del cual identifican la probabilidad de ocurrencia de estos eventos y saber si serán moderados, intensos o severos. Su ocurrencia depende de la fuerza del ciclo solar (de aproximadamente 11 años de duración) y de las diferentes fases de este. “Nuestros resultados sugieren que el ciclo solar 25, que acaba de comenzar y que terminaría en 2034, aproximadamente, debería ser más fuerte que el ciclo actual. El máximo debería ocurrir entre este año y el próximo. El peak debería venir pronto”, advierte el investigador. 

Una tormenta grande dura aproximadamente una semana desde que comienza hasta que termina. Podríamos tener problemas de comunicación durante varios días. Este impacto en la vida cotidiana fue una de las inspiraciones de Paula Reyes. “Está relacionado con fenómenos que ocurren en los alrededores de nuestro planeta, cuya fuente proviene del Sol, y que impactan directamente a nuestro diario vivir, principalmente por nuestra dependencia al uso de tecnologías”, dice. 

En el mundo exterior, en tanto, también hay consecuencias, pues dañan los satélites, afectando así la exploración espacial y la tecnología que periódicamente lanzamos al espacio. “Este tipo de investigación también ayuda a tener una estimación de la obsolescencia de los satélites, e implementar mejoras en sus materiales de fabricación, ya que tormentas severas pueden producir sobrecargas y daños en ellos que sean irreversibles”, agrega la investigadora. 

Por ejemplo, a principios del año pasado, SpaceX lanzó una flota de satélites a la alta atmósfera y una eyección de masa coronal que ocurrió días antes, al alcanzar la Tierra, desencadenó una tormenta geomagnética que produjo cambios en la atmósfera y resultó en una pérdida de alrededor del 80% de los satélites de la flota. “Además, dependiendo de la intensidad de la tormenta, pueden producirse sobrecargas en nuestros sistemas eléctricos, problemas en las órbitas de los satélites y -en general. en los sistemas de comunicación”, detalla la científica chilena. 

Estudio busca fomentar el reciclaje de envases con escasa tasa de revalorización

En septiembre, comenzarán a regir las obligaciones de reciclaje de envases y embalajes plásticos en el marco de la Ley REP. Aunque en Chile se registran avances, uno de los principales desafíos lo presenta el polipropileno flexible, comúnmente usado como envase de arroz, tallarines, hamburguesas, galletas, snacks, embalaje secundario, entre muchos otros productos.

Aunque se trata de un material reciclable, actualmente no existen canales de recolección estables y universales. Según un estudio de ASIPLA, en colaboración con SOFOFA y otras organizaciones, la valorización de este tipo de material posconsumo domiciliario representa apenas el 1,1% de las más de 23 mil toneladas que anualmente se presentan en el mercado chileno.

Sin embargo, un estudio del investigador del Centro de Innovación en Envases y Embalajes (LABEN-CHILE) de la Universidad de Santiago de Chile y de la plataforma de innovación Co-Inventa, Eliezer Velásquez, busca mejorar las propiedades de este tipo de envases de uso domiciliario para fomentar su reciclaje. En palabras del especialista, “busca mejorar las propiedades físico-mecánicas del polipropileno reciclado flexible mediante el uso de nanotecnología”.

El proyecto Fondecyt 11220469 contempla colaboraciones con instituciones de distintos países. El año pasado, con el Departamento de Ciencias Químicas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, y con el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de los Materiales de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina).

Este año, la iniciativa comenzó su segunda etapa, estableciendo redes de colaboración con el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, y con la Universidad de Zaragoza. La tercera y última parte del proyecto está programada para 2024.

De acuerdo con Velásquez, ingeniero químico y doctor en ingeniería, una de las razones de las bajas tasas de recolección y reciclaje del envase flexible se debe al bajo peso en relación a su superficie, y es muy fácil de filtrar en el medioambiente. El estudio busca que el material no pierda sus propiedades físicas y mecánicas, que lo hacen menos competitivo que un “plástico virgen”, mejorando sus propiedades “barrera”.

El objetivo es que este plástico mantenga lo mejor posible las cualidades que le permitirían, por ejemplo, retrasar el proceso de deterioro en el caso de una potencial aplicación en envases de alimentos. “Para que las empresas reciclen y lo utilicen, para hacer nuevos productos, se les complica; al reprocesarlos, pierden su propiedad original”, señala. Por eso, se busca reforzar el material. “Se están haciendo mezclas con aditivos como nano-refuerzos, para mejorar las propiedades”, afirma.

Finalmente, el especialista anuncia que, en su tercera etapa, la iniciativa estudiará el efecto del reciclado del prototipo que resulte con mejores cualidades. “Se va a reprocesar a escala piloto para evaluar su desempeño”, concluye.