Archive for marzo, 2023

Identifican enigmática nueva especie de mamífero similar a los guanacos que vivió hace 7 millones de años en Chile

Una revisión de las colecciones existentes en los depósitos del Museo Nacional de Historia Natural en el año 2016 fue el inicio de un trabajo que permitió resolver la identidad de unos enigmáticos fósiles encontrados en 2005 en Bahía Inglesa, localidad costera de la Región de Atacama donde abundan los registros paleontológicos de animales marinos y aves que vivieron entre 2 a 10 millones de años atrás. La particularidad de estos restos unió a investigadores de la Universidad de Chile y de la Universidad de Edimburgo, quienes concluyeron que esta vez no solo se trataba de un vertebrado terrestre, sino además de una nueva especie de macrauquénido, un extinto y particular grupo de mamíferos que habitó Sudamérica desde el Eoceno tardío, hace 39 millones de años, hasta el Pleistoceno-Holoceno, hace solo 10 mil años.

Hans Püschel, investigador principal de este estudio publicado en la revista científica Journal of Mammalian Evolution, relata que la anatomía del animal indicaba que no se trataba de un vertebrado marino, sino que de un ungulado, término descriptivo para mamíferos placentarios que se apoyan y caminan con el extremo de los dedos, típicamente con una pezuña, como los caballos.

“A partir del estudio de la anatomía de este ejemplar, llegué a la conclusión de que se trataba de un macrauquénido. El más famoso de estos animales es Macrauchenia patachonica, el primer ungulado nativo sudamericano que encontró Charles Darwin durante una expedición en Argentina en 1834, hace ya casi 200 años, un animal de anatomía tan extraña que no sabían cómo categorizarlo. Cuando se describió el primero de ellos se les asoció a los camélidos, como las llamas o los camellos. Se pensaba que eran parientes, pero ahora sabemos que no es así”.

Sergio Soto, investigador de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile y uno de los autores del estudio, tuvo un rol clave al distinguir la particularidad de estos restos mientras trabajaba en el registro y documentación de colecciones en el Museo Nacional de Historia Natural.

“En esa búsqueda de material me encontré con una bolsa llena de ejemplares provenientes de la Formación Bahía Inglesa, con muchos restos de pingüinos y tiburones. Hasta ahí nada fuera de lo común, pero de pronto apareció algo muy singular: restos de metacarpos, falanges y vértebras que claramente no eran de un organismo marino. La cosa se puso más interesante cuando al seguir hurgando hallé una radioulna y unos metacarpos que incluso articulaban entre sí, más un resto de mandíbula. Todo esto indicaba que se podía tratar de un Macraucheniidae. Como no soy experto en este grupo, le sugerí a Hans trabajar con este material, que sería el primer vertebrado continental bien documentado de esta formación”, relata el paleontólogo.

Una mandíbula parcial, vértebras cervicales y torácicas y fragmentos de las extremidades anteriores, entre los que se cuentan una escápula parcial, radioulna incompleta, carpales, metacarpales y falanges, fueron las piezas que permitieron resolver la identidad de estos fósiles, un misterio que se mantuvo por cerca de 18 años.

Respecto al trabajo que permitió identificar a este ejemplar, Püschel comenta que “lo que logramos en la parte filogenética, para ver las relaciones de parentesco de este animal, fue posicionarlo dentro de una subfamilia denominada Macraucheniinae, que son los macrauquénidos más derivados. Y una cosa que me llamó la atención desde el inicio fue lo pequeño que era, porque las macrauquenias del Pleistoceno, que probablemente convivieron con los primeros humanos que habitaron Sudamérica, eran animales enormes y los huesitos de este animal son muy pequeños. Viendo eso, hicimos una estimación del tamaño corporal, a partir de lo cual concluimos que es el miembro más pequeño de la subfamilia Macraucheniinae, y en el rango de tamaño de los representantes de la familia Macraucheniidae más antiguos del Oligoceno, algo que es muy interesante porque añade diversidad morfológica al grupo”.

Micrauchenia saladensis fue el nombre otorgado a esta nueva especie que sería el representante más pequeño de los macrauquénidos a la fecha. Jhonatan Alarcón, investigador de la Red Paleontológica de la U. de Chile y otro de los autores del estudio, explica que su peso se estima entre los 53 y los 102 kilos. “Es un animal pequeño dentro de este grupo, ya que existieron macrauquénidos muy grandes. Uno de los últimos identificados, por ejemplo, es la Macrauchenia patachonica, que se piensa pudo pesar hasta una tonelada. Esa macrauchenia más grande vivió hasta el Pleistoceno, cerca de 10 mil a 11 mil años atrás, mientras que esta Micrauchenia saladensis vivió en el Mioceno tardío, hace unos seis a ocho millones de años”, detalla.

Los autores destacan, además, que es el primer macrauquénido del Mioceno tardío hallado en la costa occidental de Sudamérica, y el segundo animal continental encontrado en la Formación Bahía Inglesa, área costera caracterizada por sus depósitos marinos del Mioceno y el Plioceno, pero en la que también había un entorno terrestre con árboles y vegetación.

“Hasta antes de Micrauchenia, el único otro vertebrado terrestre era un capibara. Esto es muy importante, ya que la mayor parte de los fósiles de esta zona corresponden a animales marinos. El registro abarca varios tipos de tiburones, incluido el Megalodon, ballenas, delfines, focas, cocodrilos de hocico largo de la familia de los gaviálidos y perezosos marinos; mientras que entre las aves figuran distintos tipos de pingüinos, algunos de gran envergadura, además de pelagornítidos como Pelagornis chilensis, albatros y petreles, entre otros tipos de aves marinas”, detalla Alarcón.

Si bien el aspecto de los macrauquénidos tiene similitud con guanacos y camellos modernos, los investigadores afirman que no existe parentesco entre ellos y que todos los representantes de esta familia eran herbívoros con una dieta vegetal mixta. Especifican, además, que en cuanto a su masa corporal y proporciones, la Micrauchenia saladensis podría estar entre un guanaco y una vicuña. “Yo diría que son muy parecidos, con un cuello muy elongado y miembros alargados y gráciles. Otra cosa que vimos es que toda su anatomía indica que es un animal cursorial, especializado para correr, para moverse en velocidad. Por eso el parecido con vicuñas o guanacos, que son animales cuya anatomía es muy eficiente en el trote, en moverse rápido y correr”, comenta Hans Püschel.

Una de las características más peculiares de este grupo de mamíferos nativos de Sudamérica son sus fosas nasales retraídas, rasgo a partir del cual se especula que podrían haber tenido una trompa o un labio superior prominente. Al respecto, Jhonatan Alarcón plantea que, “en general, este grupo cuenta con una apertura nasal desplazada hacia atrás, en la parte superior de la cabeza, de una manera similar a lo que se observa en animales que tienen trompa, como los elefantes o tapires, por ejemplo. Por eso es que a los macrauquénidos se les suele reconstruir un apéndice alargado y tubular en la punta del hocico, como trompas”.

No obstante, los investigadores enfatizan que aún no se tiene total certeza de si tenían esta trompa o qué tan largas eran y qué forma tenían. “Macrauchenia tiene una especie de forado que hace pensar que hay una inserción muscular de algún tipo, pero no se parece a nada de lo que tenemos actualmente. Un estudio sugiere que era parecido al labio más desarrollado de los alces, pero no como la trompa que tienen los elefantes o los tapires. Entonces, tampoco podemos especular cuál habría sido su función, porque no estamos seguros si la tenía”, complementa Püschel.

Sergio Soto, por su parte, plantea que se ha asumido la presencia de estas trompas debido a las narinas retraídas que poseían estos animales, lo que normalmente se observa en otros mamíferos con trompa. “Sin embargo, al observar el cráneo de una Macrauchenia no se ven marcas musculares ni otros indicios de musculatura asociada a una trompa, como sí se puede ver en otros animales con trompa. Por supuesto, la ausencia de estas marcas no implica la inexistencia de una trompa, pero falta más evidencia. Sería maravilloso contar con tejido blando preservado que confirmara su existencia. No sería imposible para una Macrauchenia, género que habitó hasta hace unos miles de años solamente”, comenta.

“Los macrauquéchenidos, tales como Micrauchenia, son parte de un grupo llamado Litopterna, que está completamente extinto y no dejaron ningún descendiente dentro de los mamíferos actuales. Hay algunos estudios moleculares que sugieren que podrían tener parentesco con los perisodáctilos, que son los mamíferos que tienen dedos impares con pezuñas, como el caballo, el tapir o el rinoceronte, pero el consenso ahora es que no tendrían descendientes vivos”, comenta Alarcón.

Este vínculo, agrega Püschel, es muy antiguo y corresponde a una separación muy ancestral. “Lo más probable es que su separación fue alrededor del Cretácico superior, cuando todavía había dinosaurios, o en en el Paleoceno temprano, cuando recién se habían extinguido luego del impacto de un asteroide masivo. Por eso, en realidad es un linaje que no tiene parientes cercanos actuales, porque los parientes son ya demasiado derivados. En este caso, creo que con al menos 60 millones de años de separación podemos decir que son muy diferentes y que solo están lejanamente emparentados”.

Desde los primeros hallazgos realizados por investigadores como Darwin y Owen, se han sumado numerosos otros descubrimientos que han permitido conocer más sobre este enigmático linaje de ungulados y su amplia distribución en Chile y Sudamérica. Hans Püschel afirma que “en el país hay más registros del género Macrauchenia y es probable que haya vivido en gran parte de él. Lo más reciente que está publicado es de Calama, me acuerdo de haber visto un par de cráneos y bastantes huesos. También se han encontrado restos en la Cueva Baño Nuevo 1, a 80 km de Coyhaique. De hecho, de ahí se pudo recuperar ADN mitocondrial de un ejemplar de Macrauchenia pleistocénico, que llegó a coincidir temporalmente con humanos”.

Otro de los enigmas asociados a este linaje tiene relación con los eventos que marcaron la extinción de sus distintas especies. Respecto a Micrauchenia saladensis, que vivió hace unos 7 millones de años, Püschel observa que el fin del Mioceno estuvo marcado por cambios climáticos y una disminución de la diversidad del grupo. “En el Plioceno empiezan a haber mayores glaciaciones y se empieza a consolidar la corriente polar alrededor de la Antártica, lo que empieza a generar la baja de temperaturas en todo el planeta y períodos de glaciaciones que ya en el Pleistoceno se hicieron muy intensos. Creo que eso obviamente tuvo efecto en la fauna, que estaba adaptada a un entorno mucho más cálido y con menor variación de temperaturas”.

Por otra parte, destaca que “hay una tendencia en el grupo, que en el Mioceno tardío es muy diverso y después empieza a decaer. Ya para el Pleistoceno tardío, cercano al presente, solamente había dos géneros de este grupo, que en su distribución les iba bastante bien. Para estos últimos representantes, uno podría pensar que el humano tuvo que ver en su extinción. A mí no me sorprendería que algunas tribus las hayan cazado, también es muy posible que se haya dado una disrupción o fragmentación de su entorno. Además, hay episodios de cambio climático que también pueden haber aportado”. En este sentido, afirma que la extinción total del grupo fue probablemente multifactorial.

Geóloga U. de Chile cuenta cómo encontraron nuevo moai en laguna seca del volcán Rano Raraku

El incendio ocurrido en Isla de Pascua en octubre de 2022, que afectó cerca de sesenta hectáreas en el humedal del volcán Rano Raraku, llamó tristemente la atención del mundo ¿Cómo era posible que se quemara? El evento alertó a la comunidad local y a las autoridades, quienes convocaron al mundo académico para entender lo que había pasado con este humedal ubicado en una zona de lluvias abundantes.

Fue esa interrogante la que motivó a la geóloga de la Universidad de Chile, Carolina Gómez, a realizar un voluntariado científico en la isla. Con la idea de que el desastre era atribuible al cambio climático, organizó a un equipo de diez estudiantes geología y geofísica de la Universidad de Chile, U. Andrés Bello y U. de O’Higgins y, con el apoyo de estos planteles, más la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y la comunidad local, partieron en el mes de enero rumbo a la isla.

“El plan original era realizar estudios sobre peligros geológicos en la zona, obtener información climática y organizar actividades de difusión con la comunidad”, relata la profesional. El grupo de voluntarios convocado por Carolina Gómez y Gabriela Barraza estuvo seis semanas realizando estudios geológicos (peligros geológicos, mapeo de fracturas, análisis litológicos), climáticos (mapas de drenaje, estudios de paleoclima y modelos climáticos) y actividades de difusión a la comunidad (charlas de capacitación para guías turísticos y exposiciones para la comunidad). “La comunidad se mostró muy agradecida por nuestro trabajo”, afirma.

Sin embargo, lo que comenzó como un proyecto de carácter geológico cambió por completo el día 21 de febrero pasado, cuando tres de los miembros del equipo (Matías Silva, Luis Godoy y Vicente Castro) descubrieron el famoso moai que luego fue noticia mundial. “Uno de los grupos estaba siguiendo una serie de grietas en la zona del humedal cuando se topan con un moai tendido en el suelo”, cuenta Carolina Gómez.

El aviso del hallazgo, dado por vía telefónica desde la cumbre del Rano Raraku, generó un pequeño revuelo en la comunidad, que llegó con equipos arqueológicos a revisar lo que se había encontrado. “Fue muy bonito porque la comunidad se involucró de inmediato, se realizó una ceremonia para reconocer este descubrimiento”, recuerda. En cosa de días, la noticia apareció en la prensa nacional e internacional, ya que este moai -avistado por casualidad- no estaba presente en los registros arqueológicos de la isla.

“Este hallazgo viene a coronar este primer voluntariado, que fue muy provechoso, tanto desde el punto de vista académico y de la investigación, como social y educativo. Y nos indica que queda mucho trabajo por hacer en la isla, en temas arqueológicos y, principalmente, en aspectos geológicos”, afirma la académica del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, Valentina Flores.

Aunque la Isla de Pascua tiene un enorme atractivo arqueológico, la zona es también un lugar de enorme atractivo para los investigadores de las ciencias de la tierra. Su peculiar ubicación, en la mitad del Océano Pacífico y a miles de kilómetros del asentamiento humano más cercano, la transforman en un lugar ideal para realizar estudios relacionados al cambio climático, vulcanología e hidrología, entre otros.

“Por ejemplo, la isla es el único sitio en miles de kilómetros a la redonda donde podemos obtener muestras profundas de sedimento para estudiar. Más tarde, ya en el laboratorio, podemos hacer estimaciones sobre cómo eran los vientos y las lluvias en el pasado analizando las características de los sedimentos presentes en esas muestras”, explica la profesora Flores.

El Fondo Verde aprobó US$ 33,3 millones en donación para combatir el cambio climático en Bolivia

El Fondo Verde para el Clima (FVC), en su Junta número 35 celebrada en Corea del Sur, aprobó un financiamiento por US$ 33,3 millones en donación para el Estado Plurinacional de Bolivia. Los fondos serán destinados a incrementar la resiliencia a la sequía y otros fenómenos extremos del cambio climático, en pequeños agricultores de la Macro Región Valles, incluyendo a los departamentos de Potosí, Chuquisaca, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija.  

El proyecto, denominado “Incremento de la Resiliencia Climática basada en Ecosistemas de Comunidades Rurales Vulnerables en la Macro Región Valles del Estado Plurinacional de Bolivia” (RECEM Valles), fue diseñado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en coordinación con el Estado Plurinacional de Bolivia y proyecta beneficiar a más de 58.000 pequeños agricultores, de los cuales 2.700 de ellos son indígenas y el 50% serán mujeres. El proyecto se ejecutará en un plazo de cinco años. Además de los fondos aprobados en calidad de donación, el proyecto contará con un apalancamiento de US$ 30 millones.  

El proyecto centrará sus esfuerzos en la gestión agroecológica, el uso de tecnologías en riego, carpas solares, mantas térmicas, mallas antigranizo, y la promoción del uso de información meteorológica y climática oportuna, impulsando el acceso a mercados e instrumentos financieros con garantías no convencionales. También se buscará conservar y restaurar las condiciones de los ecosistemas locales y mejorar la resiliencia de más de 23.400 hectáreas de producción agroecológica, 4.448 hectáreas de tierras agrícolas y 17.510 hectáreas de microcuencas estratégicas. 

Bolivia es considerado uno de los países más vulnerables del mundo al cambio climático, y la Macro Región Valles -donde será ejecutado el proyecto- es una de las zonas más afectadas por la sequía y otros eventos climáticos. Es la primera vez que el FVC beneficia a Bolivia por medio de un proyecto grande. 

Estimaciones del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, en su Plan de Riego 2017-2020, indican que la agricultura consume hasta el 80% de todos los suministros de agua dulce disponibles.  

“Celebramos este hito para el país que nos permitirá avanzar en el cumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo Económico y Social 2021 – 2025 y la Contribución Nacional Determinada de Bolivia en los sectores agua, bosques y agropecuaria 2021 – 2030, presentadas por el Estado Plurinacional a la Convención del Clima, en el marco del Acuerdo de París. La región beneficiada es amplia y diversa como sus pueblos. Es una prioridad para nosotros contribuir a su lucha contra el cambio climático”, dijo el Viceministro de Planificación y Coordinación, Carlos David Guachalla. 

El proyecto fijará una participación del 30-50% de las mujeres en todas las actividades y el acceso a los activos y la financiación de la iniciativa, lo que coadyuvará en la generación de ingresos para que las mujeres y los jóvenes disminuyan la necesidad de emigrar del campo a la ciudad. 

El proyecto también involucra en el desarrollo y ejecución del proyecto, a las organizaciones de los pueblos indígenas y naciones originarias campesinas, quienes fueron consultados y aportaron activamente en la elaboración de la propuesta a través de talleres y consultas en los municipios.  

Según el Representante de la FAO en Bolivia, Rodrigo Roubach, “las mujeres son las responsables del 48% de los cultivos en la Macro Región Valles y esto se incrementa debido a la migración estacional de hombres a zonas urbanas por trabajo. El proyecto beneficiará de forma sustantiva a las mujeres, muchas de las cuales son el núcleo central de sus familias”. 

Nuevo libro presenta innovadora forma de aprender y enseñar matemáticas

Este 1 de marzo llegó a las librerías “La Gran Aventura del Conocimiento”, un libro que invita a hacer las paces con una asignatura que ha sido temida y rechazada por muchos durante la etapa escolar. Es que por años se ha mantenido la idea de que las matemáticas son una ciencia rígida que no deja espacio a la creatividad. Sin embargo, en este volumen Leslie Jiménez Palma, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, y Constanza Rojas-Molina demuestran lo contrario.

¿Qué tienen que ver las matemáticas con el tiempo, los terremotos, la programación, la música, la cultura o el lenguaje? Por medio de ejemplos concretos, las autoras y divulgadoras científicas explican cómo las matemáticas se vinculan con distintas áreas de nuestras vidas. “Se pueden abstraer conceptos luego de experimentar con ellos, y luego de haber llegado a la abstracción volver a verlos en lo cotidiano, con metáforas o conectados a otras áreas. Por eso, es importante integrar las matemáticas con otras disciplinas, que se comprendan de manera conectada con lo cotidiano, la vida, las artes, con las otras ciencias”, señala la profesora Leslie Jiménez.

La publicación invita a experimentar una nueva forma de aprendizaje, a través de divertidas y coloridas ilustraciones, y de la invitación a plasmar en el libro tus propios apuntes o sketchnotes. De esta forma, “La Gran Aventura del Conocimiento” propone un método para aprender y enseñar matemáticas basado en el desarrollo de la autoestima del lector y en la capacidad de valorar el error, entendiéndolo como parte necesaria del proceso. El libro, además, está escrito en un lenguaje cercano y coloquial, pensado para que estudiantes recurran a él o para que docentes y familias se apoyen en sus páginas para guiar procesos de aprendizaje.

La Gran Aventura del Conocimiento es un libro único en su tipo, que puede ser interpretado como la metáfora del proceso creativo de una persona que trabaja en matemáticas. Sus contenidos están organizados en cuatro grandes capítulos que llevan por título las estaciones del año, invitando a explorar distintas áreas de esta disciplina, según el momento del calendario en el que nos encontremos.

Leslie Jiménez Palma y Constanza Rojas-Molina dan voz, además, a aquellas mujeres matemáticas cuyos progresos fueron desmerecidos durante épocas donde la brecha de género en STEM era aún más notoria, tales como Guacolda Antoine, Emmy Noether, Marie Curie y Salomé Martínez.

Respecto a este tema, las autoras son enfáticas en rescatar la importancia de disminuir la brecha de género en estudios de ciencias exactas. “Promover la contratación de mujeres académicas en las universidades en las áreas con subrepresentación y las cuotas de ingreso a las carreras universitarias son medidas que ayudan a disminuir esta brecha”, afirma la académica de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile.

En este mes de retorno a clases, La Gran Aventura del Conocimiento anima a reencontrarse y reencantarse con las matemáticas, ofreciendo un método innovador y actual para comprenderlas.

Especialistas entregan propuesta sobre migración y desplazamiento forzado

En la actualidad, Chile se encuentra en un complejo momento respecto a la política migratoria. Los casos conocidos de ingreso por paso no habilitado (IPNH) han ido en progresivo aumento; el año 2019 se registraron 8.489 casos, el año 2020 escaló a 16.848 casos y el 2021 fueron 56.586. En 2022 esta tendencia se mantuvo con cifras similares.

Debido a eso, el Observatorio de Migraciones y Movilidad Humana entregó una propuesta que permite comprender que la migración es un tema de agenda pública y que su alcance no solo es a nivel nacional.

“La idea es avanzar hacia un modelo de gestión de la migración basado en la corresponsabilidad y la solidaridad, que permita movilizar a la sociedad civil  y la institucionalidad de los Estados en el pleno reconocimiento de los migrantes como sujetos de derechos humanos. Es mover la mirada desde la frontera a los seres humanos involucrados en cada situación”, sostuvo Daisy Margarit, académica del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Usach y parte de este Observatorio.

Dentro de las propuestas, está el perfeccionamiento de mecanismos de las facultades administrativas de aquellos funcionarios responsables de administrar la protección internacional, abarcando la recepción y procesamiento de solicitudes de refugio (Ley 20.430), así como de visas humanitarias y protección complementaria de la Ley 21.325.

También, avanzar en la garantía de acceso a asesoría y representación legal gratuita en todas las instancias del proceso a las personas solicitantes de asilo o protección internacional. Y finalmente, la creación de tribunales de instancia especializados, orientados a brindar una tutela judicial o cuasi judicial para controlar la discrecionalidad de la administración en materia migratoria, evitando, así, eventuales conductas arbitrarias por parte de la autoridad sectorial.

“Este documento de política espera constituir un aporte para la profundización en el conocimiento del fenómeno de la migración y movilidad humana. También, en concordancia con el propósito que nos planteamos como Observatorio, se espera poder incidir en las políticas públicas que impactan en el reconocimiento de los migrantes. Por ello, buscamos, con este aporte, fortalecer el intercambio de miradas y enfoques entre la sociedad civil y la institucionalidad del Estado”, afirmó la especialista.

Especialista por resultados de inédito estudio mundial: “La contaminación atmosférica es una pandemia”

El primer estudio mundial sobre contaminación atmosférica reveló que solo el 0,18% de la superficie terrestre y un 0,001% de la población del mundo vive en niveles de contaminación seguros para los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para el académico del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Santiago de Chile, Luis Alonso Díaz Robles, los datos relevados por el equipo de científicos que lidera Yuming Guo, de la Universidad Monash de Melbourne, son “preocupantes”.

“Actualmente, en el mundo mueren casi nueve millones de habitantes producto del material particulado, lo que es casi comparable con el COVID-19. Hoy, la contaminación atmosférica es una pandemia”, considera el doctor en ingeniería ambiental de la Universidad de Tennessee.

El estudio, que hace un mapa de la evolución de las PM 2.5 en las últimas dos décadas, arroja que Asia, Australia, Nueva Zelanda, América Latina y el Caribe han aumentado sus indicadores, y una de las zonas que presenta mayores concentraciones es el sur de América, con 15.6 μg/m³.

A juicio del experto en gestión de la calidad del aire y control de la contaminación atmosférica, la situación en la región puede deberse a que en “los países donde hay pobreza energética se tiende a usar combustibles más sucios que Energías Renovables No Convencionales”.

Respecto a la situación en Chile, el académico del magíster en medio ambiente de la Usach valora el aumento en el uso de este tipo de energías, pero considera que “aún nos falta mucho por caminar, sobre todo a nivel residencial”.

“De Santiago hacia el sur, se sigue usando en forma masiva la combustión residencial a leña”, afirma. Además, señala que el factor del aumento poblacional también influye. “En Santiago, no hay un política clara respecto a restringir los vehículos de combustión, como los diésel”, agrega.

Con todo, Díaz Robles considera que sí es posible revertir la situación, a través de la mitigación. “Se puede con inversión; tecnología; voluntad política; normas de emisión y calidad importantes, fuertes y estrictas; y una educación ambiental relevante, para que la gente tome conciencia y avancemos”, concluyó.

Sociólogo UMCE aborda que hay detrás del tema de la violencia en las protestas secundarias

Ya comenzaron las movilizaciones secundarias en pro de mejoras para la educación pública escolar, y los hechos de violencia no se hicieron esperar, las autoridades pertinentes, carabineros y municipios reaccionaron con represión y medidas de seguridad, y los medios de comunicación amplifican la violencia a través de la exposición reiterada de los hechos, pero ¿Qué hay detrás de la violencia en estos jóvenes , de la rabia, de la furia contra el sistema? ¿Es la violencia la solución? ¿Se detiene con más violencia del Estado?

Humberto Abarca, sociólogo experto en el tema y académico de la U. Metropolitana de las Ciencias de la educación explica que a la base de esta protesta, que va y viene, hay factores continuos e intergeneracionales.

Los mismos que protestaban el 2006 y el 2011 ahora están gobernando, pero ha existido siempre una pulsión de reclamo al Estado y ella siempre nace desde los jóvenes, no olvidemos que el ‘Estallido social’ tuvo sus orígenes en protestas secundarias por la subida del metro, que derivó en una causa transversal que era mejorar la desigualdad en el país”.

Abarca dice que la esperanza post estallido que prometía cambios fue bloqueada por la constatación de que todo sigue igual, de que no hay cambios tangibles en la inequidad que vive el país, “las señales que los jóvenes reciben son de impotencia y se encuentran con que la política no tiene un poder transformador. Se ha ido creando un caldo de cultivo de desesperanza, que se traduce en la idea que tienen los jóvenes que esto no va a cambiar”.

Según el experto de la UMCE, el tema de fondo se origina en la explosión de la matrícula universitaria desde la década del 90 en adelante con un ingreso masivo de jóvenes a la universidad – siendo muchos de ellos primera generación universitaria en sus familias- bajo una promesa de un futuro esplendor que no llegó y se tradujo en que al titularse no encontraban trabajo.

“Por eso es que una y otra vez la protesta vuelve porque hay un ejército de jóvenes que fueron invitados a estudiar y que después no encontraron empleo en aquello que se le prometió. Las instituciones prometían movilidad social y no fue así, los empleos siguen siendo los mismo empleos mal pagados. El sistema universitario prometía insertarte y en los hechos no se cumplía. Hay una promesa incumplida con las nuevas generaciones y eso se hereda y se replica en las más jóvenes. Hay una impotencia que viene arrastrándose y que lleva a la rabia”, señala.

Para abordar el problema, el académico de la UMCE, señala que actualmente se está viviendo una transición donde se está instalando una conciencia de derechos, pero a un ritmo más lento de lo que se creía.

“La desigualdad es un rasgo estructural de no simple solución. En este sentido es importante incrementar las instancias de formación cívica, para construir soluciones y comprender que los tiempos políticos no son tan rápidos. En la medida que yo tengo educación cívica logro identificar, cuáles son los problemas inmediatos y los de mediano y largo plazo, bajando la ansiedad y aprendiendo mediante espacios de participación herramientas para no enfrentar todo con violencia”

Unión Europea y U. de Chile presentan el Centro Regional Copernicus para la Observación de la Tierra

La Vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, junto a la Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, presentaron este sábado el Centro Regional de Copernicus para América Latina y el Caribe, CRC-LAC Chile. 

El Centro Regional de Copernicus, desarrollado por el Centro de Modelamiento Matemático de la U. de Chile,  se enmarca en la nueva Alianza Digital UE – América Latina, que busca promover un enfoque centrado en el ser humano para la transformación digital y que será lanzado en Bogotá, Colombia, el 14 de marzo por la Vicepresidenta Ejecutiva Vestager.

El objetivo del proyecto CRC-LAC Chile es establecer un centro robusto de almacenamiento, procesamiento y distribución de datos de Copernicus para la región LAC. Esto incluye la coordinación de datos in situ de los países de la región y el procesamiento de datos de Observación de la Tierra para el desarrollo de servicios regionales localizados, gracias a estos datos.

Al respecto, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Margrethe Vestager señaló que “creemos que el fortalecimiento del centro tendrá un impacto muy relevante en Chile y la región. Los datos proporcionados por Copernicus, el programa de observación de la Tierra más grande del mundo, se pueden utilizar para aplicaciones concretas que pueden tener un gran valor comercial y social. Por ejemplo, para la gestión en tiempo real de los recursos costeros, mineros y agrícolas, así como para prevenir o gestionar los riesgos asociados al cambio climático y los desastres naturales, como fue el caso recientemente en la gestión de los incendios. Esta es una clara muestra de cómo nuestra alianza digital puede contribuir a abordar los desafíos compartidos entre la Unión Europea y Chile”.

Por su parte, la Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés celebró que “este convenio de colaboración científica entre la Universidad de Chile y la Unión Europea es una muy buena noticia para el país, pero también para América Latina y el Caribe, pues sus resultados favorecerán a todo nuestro continente”. 

“Pondremos nuestras capacidades al servicio de la observación satelital para producir evidencia rigurosa en el estudio de fenómenos tan relevantes y acuciantes como el cambio climático. Este conocimiento será muy importante para las decisiones públicas y contribuirá decididamente en los objetivos de sustentabilidad que nos deben inspirar en el quehacer universitario. Además, el convenio muestra el rol fundamental de la cooperación y la interdependencia en el desarrollo de la investigación de frontera”, añadió.

El CRC-LAC Chile aprovechará la conectividad mejorada disponible entre Europa y la región LAC por el Cable BELLA, que permite un intercambio de datos rápido y rentable entre las dos regiones. Se basará en el Copernicus Hub existente de Chile, y proporcionará servicios para América Latina y el Caribe al trabajar en sinergia con el centro regional de Copernicus en Panamá, priorizando el desarrollo de tres servicios genéricos: monitoreo de cobertura y uso de suelo, monitoreo de grandes zonas urbanas y monitoreo de las costas oceánicas.

La iniciativa cuenta con un financiamiento de cuatro millones de euros de la Unión Europea y es desarrollada por el Centro de Modelamiento Matemático de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

Especialista y el primer año de Gobierno de Gabriel Boric: “Fue un largo periplo de instalación”

En medio de un cambio de gabinete y el rechazo a legislar la propuesta de reforma tributaria, el Gobierno del Presidente Gabriel Boric cumplió un año.

Para el académico de la Usach y doctor en ciencia política, René Jara, este primer año “fue un largo periplo de instalación”.

“Estuvo marcado por una suerte de enamoramiento que se quebró desde los primeros días por errores que si bien en el día a día parecen graves, con más distancia podemos decir que son típicos de los problemas de instalación. Si bien ellos han sido leídos como problemas de inexperiencia, son también problemas propios del doble cambio que experimenta el país: un cambio de ciclo político y de elites políticas. En ese sentido, no basta con ver la inexperiencia del gobierno, sino también la de otros poderes del estado; como el Legislativo, que también ha sido poblado por nuevos cuadros políticos”, sostuvo.

Para el especialista, durante este año fue clave el viraje estratégico hacia una alianza más fuerte con el socialismo democrático después de la victoria del rechazo en el plebiscito del 04 de septiembre del 2022. “Es posible extender esa política hacia ciertos sectores de la derecha que muestran mayor apertura hacia la agenda del gobierno”, dijo.

“También me parece importante señalar los avances en materia de seguridad y de control del orden público, los cuales si bien no están en las portadas de los periódicos, han sido valorados por las comunidades. Perseverar en esa senda, asumiendo el desafío en el norte y en otras partes de Chile, forma parte de ese viraje estratégico. La mejor prueba de ello es el actual repunte de la aprobación a la figura presidencial, el cual podría verse reforzado luego del cambio de gabinete”, complementó.

Respecto a lo que viene con un nuevo proceso constituyente, Jara señaló que “no es posible ni adecuado que el gobierno defina una posición al respecto”. “Al revés que en el anterior proceso, el gobierno no tiene porqué jugarse el todo por el todo. Mejor será esperar el desarrollo de los diálogos”, cerró.

Lanzan Guía Educación Antisexista como una propuesta reflexiva que trascienda a toda las esferas de la educación

Tras cuatro años de investigación y trabajo triestamental, la Facultad de Ciencias Sociales lanzó este 09 de Marzo la Guía Educación Antisexista con el Conversatorio “Habitando territorios antisexistas. Estrategias para una educación transformadora”, en medio de la Semana de Inducción 2023 para estudiantes de primer año.

Un material que se estructura en cuatro partes: PARTE I Abordajes conceptuales y diagnóstico de la Facultad, PARTE II Hacia una educación anti-sexista: horizonte y propuestas, PARTE III Estrategias de aplicación desde una perspectiva crítica y anti-sexista y IV. Herramientas para la acción.

Su primera página agradece y reconoce a quienes iniciaron la lucha y demanda por derribar prácticas sexistas: “Les autores y autoras agradecen de manera especial a todes las y les estudiantes que participaron en las movilizaciones de 2018. Sin su ímpetu y rebeldía esta guía no habría sido posible”. Precisamente, la directora académica de la facultad, María Antonieta Urquieta, durante el lanzamiento recalcó la importancia de que en (nuestros) espacios formativos nunca más se olvide el enfoque de género, cuya demanda proviene a nivel universitario de las tomas feministas.

Estas “tomas universitarias”, que también se desarrollaron en otros territorios del país, abrieron cuestionamientos y reflexiones profundas sobre la universidad, sus aulas y las múltiples discriminaciones que se viven en dichos territorios. Las tomas favorecieron el encuentro triestamental, donde estudiantes, académicas y funcionarias pudieron aunar experiencias y demandas para transformar la universidad. De la toma feminista se conformó la Mesa Triestamental de Género en la Facultad de Cs. Sociales, siendo una de sus cuatro comisiones la de educación no sexista. 

Se creó en aquel entonces un equipo de trabajo conformado por académicas y estudiantes de la facultad que relevó la necesidad de cuestionar las lógicas dominantes de la producción de conocimientos, y valorar los aportes de las epistemologías y pedagogías feministas.

Carolina Franch, directora de Género, relató que en el transcurso de escritura del libro, inicialmente denominado Guía de educación no sexista, las autoras se desplazaron hacia el concepto “antisexista”. El no sexismo, según Fanch, es solo un piso mínimo, “para pensar una transformación y que nos instala en un problemático supuesto de neutralidad. La apuesta era construir colectivamente una educación en pos de una mayor justicia social, cuyo acento era y es ir más allá de una igualdad de oportunidades”.

Por tanto, el posicionamiento antisexista apela a lo estructural y radical y asume que el clasismo, el racismo, lo etario y la heteronormatividad se interrelacionan de múltiples maneras con el sexismo. Es imperioso considerar este mayor entramado de discriminaciones y abogar por lógicas que desafíen un modelo sistemático de desigualdad interseccional.

En ese sentido, “cabe señalar que la guía no se restringe solamente al espacio universitario de las Ciencias Sociales, sino que busca ser un aporte y difundirse también a otras disciplinas y espacios de formación. Como lo planteó Rosario Olivares, la guía es una invitación a repensar la conexión universidad-escuela y a construir propuestas colectivas de transformación hacia la igualdad”, complementó Franch. 

Como coinciden las autoras, esta guía no es una solución pero si como profesionales “nos convocamos para utilizarla en la promoción de habilidades y competencias, que solo suman y aportan. Se espera, entonces, que este libro se lea, se comparta y –si es necesario– se renueve, convocando a más personas en sus contenidos y propuestas, porque para pensarnos en una comunidad universitaria debemos colectivizar los procesos transformadores”, concluyó.

Lelya Troncoso, académica del Departamento de Trabajo Social y coordinadora del Núcleo en Investigación Diversidad y Género: Abordajes Feministas Interseccionales de la facultad, subrayó que hay distintas corrientes que están en disputa sobre género y feminismos, de modo que uno de los fines de la guía era entender este campo de disputa.

“Queremos que sea una guía liberadora para toda la comunidad universitaria. La heteronormatividad también arruina la vida de hombres y sus afectos. Nos cuestan; en términos sociales, las vinculaciones afectivas. Otro desafío es desheterosexualizar la educación, la cual nos cuesta ver ya que está presente en todos los espacios”, añadió.

“No siempre nos reconocemos en las aulas”, apeló Troncoso además de plantear la necesidad de  romper con la diferenciación entre teoría y práctica, donde toda teoría es política y “debemos hacer eso más visible”. El gran desafío, según ella, es colectivizar este proceso con la guía, como dijo Carolina Franch. 

Rosario Olivares Saavedra, Directora de Igualdad de Género, Diversidad Sexual e Inclusión de la Municipalidad de Santiago, e integrante fundadora de la Red Docente Feminista REDOFEM, se remontó a unos años atrás con experiencias y reflexiones de su labor como profesora de Filosofía en liceos de la capital diciendo que antes de 2018, estudiantes demandaban una educación no sexista. Cuando era profesora en el Liceo 7 de Niñas, por ejemplo, ya se abordaban estos temas. Estudiantes comenzaron a llegar a las universidades y hacerse estas mismas preguntas.

La guía goza de un formato flexible abriendo su uso a diversas maneras. Desde su experiencia y rol docente, criticó que en las escuelas “no nos preguntemos por la pedagogía, cómo enseñamos, además porque en la formación inicial no hay preguntas del quehacer y no permite la reflexión”. 

En la universidad tampoco nos preguntamos “qué es la universidad, para qué y con qué sentido participamos en ella. Creo que uno de los mayores aportes de los feminismos en la educación; también dentro las instituciones, es que ha sido el movimiento que más ha impugnado lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué (qué enseñamos en la universidad y cuál es su sentido)”. Tal como señaló Lelya Troncoso, el antisexismo demanda ser analizado bajo una perspectiva interseccional, triestamental y en comunidad, con justicia y reconocimiento.