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Más diagnósticos de sífilis y gonorrea reabren el debate sobre educación sexual en Chile

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) vuelven a encender las alertas sanitarias en Chile. Durante 2025 se notificaron 11.155 casos de sífilis, con una tasa de 55,2 por cada 100 mil habitantes, y 2.682 casos de gonorrea, equivalentes a 13,3 por cada 100 mil habitantes. Según los datos del Ministerio de Salud incluidos en el comunicado, ambas tasas alcanzaron sus niveles más altos de la última década, en un escenario que pone en discusión el autocuidado, la educación sexual y el acceso a información sobre prevención.

Aunque el aumento se concentra principalmente entre personas de 20 a 39 años, los especialistas también advierten sobre el crecimiento de los diagnósticos en mayores de 60. Para Alejandro Afani, inmunólogo y director del Centro de VIH del Hospital Clínico Universidad de Chile, entre los factores que influyen en este escenario está una menor percepción del riesgo frente al VIH y otras infecciones. El especialista recuerda que las herramientas preventivas han avanzado, pero que protegerse de un virus no significa quedar a salvo de todas las ITS.

“Con la incorporación progresiva del uso de la profilaxis preexposición (PrEP) muchas personas han optado por utilizarla como una alternativa al preservativo. Por otro lado, también existe una menor percepción de riesgo frente al VIH, debido a que hoy las personas saben que, con un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado, quienes viven con el virus pueden llevar una vida normal. Sin embargo, el VIH no es la única infección que requiere atención. La sífilis, gonorrea, clamidia y otras ITS continúan circulando y pueden generar complicaciones si no son diagnosticadas y tratadas oportunamente”, detalló Afani. La PrEP es una estrategia eficaz para prevenir el VIH, pero no protege frente a infecciones como la sífilis y la gonorrea.

Los datos sobre el uso del preservativo también preocupan. Una encuesta del Centro de VIH, realizada a más de 7 mil personas que acudieron a hacerse un test rápido de VIH, encontró que menos del 25% utilizaba condón de manera regular. Según Afani, quienes lo usaban señalaban principalmente la prevención de embarazos como motivo, antes que la protección frente a infecciones. Para el académico, estas cifras reflejan una brecha que va más allá de conocer los métodos disponibles y que también involucra la educación sexual, el acceso a consejería y la capacidad de tomar decisiones informadas.

Las mujeres también enfrentan un escenario que requiere atención. Aunque los hombres concentran cerca de dos tercios de los casos de sífilis notificados, los diagnósticos en mujeres aumentaron un 16% durante el último año, con una tasa de 38,4 por cada 100 mil habitantes. Un estudio publicado en 2026 en BMC Public Health, basado en datos de la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX) 2022-2023, encontró que el 14,5% de las mujeres sexualmente activas declaró usar siempre preservativo, frente al 20% de los hombres. La investigación apunta a factores como las dinámicas de pareja y las dificultades para negociar el uso del condón, recordando que la prevención no depende únicamente del conocimiento individual.

Otro dato que rompe con la idea de que las ITS afectan principalmente a personas jóvenes es el aumento de notificaciones entre mayores de 60 años. Entre 2021 y 2025, la tasa de sífilis en mujeres de ese grupo etario pasó de 14,4 a 28,8 casos por cada 100 mil habitantes. En hombres, los diagnósticos subieron de 419 a 909, con una tasa de 50,8 por cada 100 mil habitantes. En cuanto a la gonorrea, la tasa entre hombres mayores de 60 años casi se triplicó en el mismo período, desde 3,9 hasta 11,6 casos por cada 100 mil habitantes. Para Afani, una vida sexual activa en edades más avanzadas también debe ir acompañada de información y medidas de protección.

A las herramientas preventivas tradicionales se suman nuevas estrategias, como la DoxyPEP, que consiste en el uso de doxiciclina después de una exposición sexual para reducir el riesgo de algunas ITS bacterianas. Su indicación depende de la evaluación clínica y de las recomendaciones sanitarias vigentes, ya que no es adecuada para todas las personas y su uso debe considerar, entre otros factores, la resistencia a los antimicrobianos. Afani también advierte que persiste desinformación sobre la PrEP incluso entre algunos profesionales de la salud, lo que refuerza la necesidad de mejorar la capacitación y la orientación clínica.

El desafío, en definitiva, no consiste solo en promover el testeo cuando aparecen síntomas, sino en fortalecer una cultura de prevención que considere distintas edades, prácticas sexuales y realidades sociales. El acceso a preservativos, la consejería, el diagnóstico oportuno y una educación sexual clara son piezas centrales para reducir los riesgos y evitar complicaciones. En un escenario de aumento de las notificaciones, contar con información confiable permite entender que prevenir el VIH y prevenir otras infecciones son objetivos relacionados, pero no equivalentes.