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El peligro oculto detrás de los termos

Lo que parecía un objeto cotidiano e inofensivo terminó convirtiéndose en una alerta internacional. Más de 8,2 millones de termos y recipientes de acero inoxidable fueron retirados del mercado en Estados Unidos luego de detectarse un desperfecto que podría provocar la expulsión violenta de sus tapas al momento de abrirlos. Y aunque la noticia explotó afuera, Chile también entró en la conversación: el Servicio Nacional del Consumidor emitió una alerta de seguridad por modelos comercializados localmente entre 2018 y 2026.

La situación afecta a productos de la marca Thermos, específicamente las líneas SK3000 Stainless King y SK3020 Food Jar. Según la alerta, algunos modelos no incorporan una válvula liberadora de presión en la tapa, un detalle técnico que puede transformarse en un problema serio cuando se almacenan líquidos o alimentos calientes por mucho tiempo. El resultado: acumulación de presión interna y riesgo de que la tapa salga disparada.

Aunque pueda sonar exagerado, la explicación física es bastante simple. Amaru González, académico de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Santiago de Chile, explica que “cuando un recipiente hermético contiene líquidos o alimentos calientes, se genera vapor y aumenta la presión dentro del termo. Si la tapa no cuenta con un sistema adecuado para liberar esa presión, puede producirse una apertura brusca o incluso que la tapa salga expulsada violentamente”.

La situación también deja en evidencia algo que muchas veces pasa desapercibido: los termos modernos son mucho más complejos de lo que parecen. “Muchas veces pensamos que un termo es un objeto simple, pero en realidad detrás de su funcionamiento existen principios de transferencia de calor, termodinámica y resistencia de materiales”, señala González. Hoy estos recipientes funcionan gracias a sistemas de vacío, aislamiento térmico y mecanismos de seguridad que necesitan precisión técnica para operar correctamente.

El académico además advierte que no todos los termos son iguales. “La diferencia entre un termo de mayor calidad y uno más básico no solamente está en cuánto tiempo mantiene la temperatura, sino también en la calidad de sus materiales, la eficiencia del vacío interno y los sistemas de seguridad incorporados”. Por eso, el problema no pasa solo por mantener el café caliente durante horas, sino también por cómo responde el recipiente frente a cambios de presión y temperatura.

Entre las recomendaciones básicas, especialistas llaman a no llenar completamente los termos con líquidos hirviendo, revisar sellos y tapas periódicamente y abrirlos con precaución después de varias horas cerrados. Porque sí, incluso algo tan cotidiano como llevar té o café al trabajo puede transformarse en un riesgo cuando la ingeniería detrás del objeto falla.

Sernac lanza un nuevo comparador para elegir créditos de consumo sin caer en trampas financieras

En tiempos en que el endeudamiento se ha vuelto parte del paisaje cotidiano en Chile, una herramienta digital busca poner el poder de decisión nuevamente en manos de los consumidores. El Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) acaba de presentar la versión actualizada de su “Comparador de Crédito de Consumo”, una plataforma gratuita que promete simplificar la elección de préstamos con solo tres filtros. Más que una mejora técnica, se trata de un intento por equilibrar una cancha que históricamente ha favorecido a los bancos y entidades financieras.

El simulador, disponible en www.sernac.cl, permite comparar en segundos los valores de cuotas, tasas de interés, Carga Anual Equivalente (CAE) y Costo Total del Crédito (CTC) entre una amplia variedad de instituciones formales. Todo se actualiza automáticamente cada inicio de mes con información directa de las mismas entidades, garantizando datos frescos y transparentes. En palabras simples, el usuario puede estimar cuánto pagará realmente antes de comprometerse, algo que, según el organismo, puede significar ahorros importantes.

El Sernac entregó un ejemplo concreto: por un crédito de $1.000.000 a 12 meses, sin seguro de desgravamen, el costo total puede variar entre $1.094.256 y $1.226.978, una diferencia de $132.722 entre la alternativa más barata y la más cara. En un país donde millones viven al límite de su presupuesto, esa diferencia puede ser el equivalente a un mes de supermercado o transporte. La conclusión es evidente: cotizar ya no es una opción, sino una necesidad.

Para el economista y académico de la Universidad de Santiago, René Fernández Montt, el problema no pasa solo por las tasas o los costos, sino por la falta de comprensión de quienes se endeudan. “Uno de los grandes problemas de las y los clientes nacionales radica en la baja comprensión lectora que desarrollan, y que los lleva a no entender las condiciones del crédito que solicitan”, explicó en entrevista con Diario Usach. A esto se suma otro error recurrente: la inercia. “Muchas veces se opta por la comodidad, se decide por adquirir endeudamiento en el banco de toda la vida, lo que no es lo recomendable. Siempre se debe evaluar distintas alternativas e incluso existe poder negociador por parte del cliente si cuenta con diversas opciones”, agregó.

Fernández apunta también a una raíz cultural: el silencio frente al dinero. “’No se debe hablar de dinero en la mesa’ se decía antaño. Si no se habla de dinero, no se aprende sobre él y obvio, se toman pésimas decisiones financieras como los recordados casos Arcano o Garay”, sostuvo. Sin embargo, destaca avances institucionales: “El Banco Central, la Comisión para el Mercado Financiero y el SERNAC propician la educación financiera. Además, la Ley General de Educación desde 2018 la incorporó en el currículum de enseñanza media, en asignaturas como Ciencias Sociales y Matemáticas. Por lo tanto, el nivel de alfabetización financiera está compelido a seguir mejorando”.

El académico advierte que no entender el funcionamiento del sistema financiero tiene efectos concretos. El desconocimiento de los productos, la falta de planificación del presupuesto y la incapacidad de medir los riesgos son parte del círculo vicioso que termina empujando a miles a sobreendeudarse. La nueva herramienta del Sernac no elimina esos problemas, pero representa un paso hacia una ciudadanía más empoderada y menos vulnerable frente a un mercado que no siempre juega limpio.

En un contexto donde la inflación, los créditos rápidos y la digitalización han transformado la manera de endeudarse, contar con un instrumento transparente puede marcar la diferencia entre tomar una decisión informada o caer en una deuda insostenible. Porque, en definitiva, el acceso al crédito no es el problema: el problema es no entenderlo.