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Tierras raras abren debate entre geopolítica soberana y medio ambiente

El reciente acuerdo entre Chile y Estados Unidos para fortalecer la cooperación en minerales críticos y tierras raras instaló un debate que va más allá de la minería. En juego no solo está el acceso a recursos estratégicos para la transición energética y la industria tecnológica, sino también la posición geopolítica del país y la presión sobre sus ecosistemas. La discusión se abre en un momento donde estos elementos se han vuelto indispensables para vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas electrónicos y también para la industria de defensa.

El Dr. Alberto Monsalve, académico del Departamento de Ingeniería Metalúrgica de la Universidad de Santiago de Chile, explicó que el acuerdo contempla coordinación técnica permanente y exploración de inversiones conjuntas. Según señaló, “establece llevar a cabo consultas técnicas periódicas entre ambos países; exploración de financiamiento público y privado para nuevas inversiones en este rubro; identificación de proyectos conjuntos en minería y procesos metalúrgicos; el fortalecimiento del reciclaje de materiales críticos y asegurar las cadenas de suministro. Chile queda así posicionado como actor fundamental en la competencia global por los recursos naturales”. El académico advierte que el escenario es abiertamente geopolítico y que las potencias compiten por asegurar estos insumos estratégicos, por lo que “lo importante es que nuestro país encuentre la posición más ventajosa en esta lucha por estos recursos”.

La economista Marcela Vera, académica de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago, plantea una lectura distinta y advierte riesgos en materia de soberanía. “Este acuerdo implica que se desarrollarán consultas a Estados Unidos cuando se produzcan modificaciones en el sector minero relacionado con minerales críticos y tierras raras. Este aspecto, sin duda, limita la soberanía nacional, pero también genera una señal internacional en la que el gobierno de Chile se alinea con Estados Unidos para abrir la posibilidad de una provisión de recursos esenciales que son utilizados para la elaboración de misiles, en el marco de la guerra que desarrollan Estados Unidos e Israel contra Irán”, comentó. La académica agregó que el contexto internacional vuelve este acuerdo particularmente sensible, señalando que para Estados Unidos “le quedan solo dos meses de reservas de tierras raras, elementos fundamentales para la elaboración de los misiles que utiliza en esta guerra, la cual ha adquirido connotaciones globales”.

El movimiento también tensiona la relación con China, principal socio comercial de Chile desde 2010 y destino de cerca del 40% de las exportaciones nacionales. Monsalve reconoce que el acercamiento con Washington será interpretado como un alineamiento estratégico. “sin duda este acercamiento de nuestro país con EEUU será visto e interpretado por China como un alineamiento estratégico con Norteamérica, con la consiguiente reducción potencial de China a nuestros recursos naturales”. Aun así, el académico considera que diversificar mercados puede ser una estrategia económica razonable. “Chile posee sólidos vínculos con China, siendo este país un socio clave en la economía nacional. De hecho, China es el principal comprador de cobre habiendo realizado variadas inversiones en el mundo minero, especialmente en la industria del litio. Creo que es una sana política económica diversificar nuestros compradores para evitar una dependencia con pocos de ellos, lo cual puede ser riesgoso”.

Desde una mirada crítica, Vera advierte que el equilibrio diplomático podría verse afectado. “Sin lugar a duda, las relaciones entre Chile y China se pueden ver afectadas como producto de la resolución que tome el actual gobierno respecto del cable, pero también respecto de la provisión que Chile puede establecer hacia Estados Unidos en relación con estos minerales críticos que se utilizan como insumos para la actual guerra”. La economista sostiene que el país podría comprometer su posición internacional si no ajusta la estrategia. “Esto es tremendamente peligroso si no se corrige oportunamente, dado que el país no solo no estaría considerando su posición neutral respecto de la guerra, sino que, además, estaría perjudicando a su principal socio comercial. Pensar que esto no va a tener consecuencias es poco profesional. El Gobierno aún está a tiempo de corregir este rumbo y de restablecer adecuadamente los acuerdos que requiere nuestro país para diversificar su tecnología y su infraestructura”.

El debate también alcanza la sostenibilidad de los recursos. Vera advierte que el aumento de la producción puede reducir las reservas nacionales de minerales estratégicos. “Nos quedan 20 años de explotación del mineral rojo y solo 30 años de explotación del litio, también llamado oro blanco. Si nosotros aumentamos la producción en estos años, disminuimos las reservas que tenemos para nuestro país y para las generaciones futuras; pero, además, dado el poder de mercado que tiene Chile respecto de estos dos minerales, el precio de hoy también baja”. Monsalve coincide en la necesidad de regulación, señalando que la fiscalización es clave para evitar impactos irreversibles. “Cuando se trata de minerales críticos y tierras raras no sólo es recomendable un mayor control sobre nuestros recursos naturales, más que eso: es estrictamente necesario. Esto debido a la importancia capital que poseen los minerales estratégicos y las tierras raras en la economía mundial: armas, sistemas electrónicos y digitales, motores de aviación y un largo etcétera”.

Las implicancias ambientales también forman parte del debate. La científica Cristina Dorador advierte que el desarrollo de esta industria debe considerar estándares estrictos y participación territorial. Para la ecóloga microbiana, la alianza debe realizarse “bajo todos los lineamientos ambientales existentes en el país, dando pie a la participación ciudadana y, por supuesto, también a la participación de los pueblos originarios. Lamentablemente no tenemos un grado de maduración tan alto en el ámbito del conocimiento de las tierras raras y también en general de los minerales”. La investigadora agrega que el país debiese priorizar una mirada de largo plazo. “Chile debiese tener una actitud más protectora, sobre todo pensando en las futuras generaciones y también pensando en la salud de los ecosistemas”.

Dorador también advierte sobre los efectos de los métodos extractivos. “cualquier tipo de intervención en el país, en la geografía del país, en los distintos hábitats que existen, genera daños posiblemente irreparables. Todo es naturaleza, incluyendo estos minerales”. La científica subraya que la alta demanda global incentiva procesos intensivos que alteran ciclos ecológicos. “Actualmente muchas veces se ofrecen métodos extractivos entre comillas sustentables, eficientes, etcétera, pero que no se conocen los alcances, ya que eso es información que lo tiene generalmente el mundo privado. Por otro lado, como hay tanta demanda mundial, se busca maximizar ciertos los envíos y obtener lo que más se pueda en corto plazo, y esto genera aún más daño a la naturaleza, porque evita los ciclos regenerativos, perturba también los ciclos normales del agua, porque todo esto requiere agua, entre otros aspectos”.

En ese contexto, la discusión sobre minerales críticos deja de ser solo técnica y se transforma en una decisión estratégica para el país. Entre la competencia global, la presión económica y los impactos ambientales, Chile aparece como un territorio clave en la transición energética mundial, pero también como un espacio donde cada decisión puede redefinir su posición geopolítica y el futuro de sus ecosistemas.

El lado oscuro del litio chileno

En el corazón del desierto de Atacama, el litio; ese mineral que impulsa la transición energética mundial, ha desatado una nueva ola extractivista que amenaza con arrasar los delicados ecosistemas altoandinos. Mientras gobiernos y empresas anuncian una revolución verde, comunidades indígenas, científicos y activistas denuncian que el costo ambiental y social de esta promesa podría ser irreparable. El litio chileno, altamente demandado para baterías de autos eléctricos, se extrae de salares milenarios, muchos de ellos frágiles, interconectados, y hoy más vulnerables que nunca.

La periodista Francisca González y la fotógrafa Jessica Acuña recorrieron los salares de Maricunga, Atacama y Pedernales, epicentros de este conflicto. Allí recogieron relatos de guías turísticos, líderes de comunidades Colla, geólogos y defensores del territorio, quienes coinciden en una idea clave: la transición energética no puede reproducir el modelo extractivista del pasado. “El Estado sólo ha protegido la laguna, no el salar completo”, dice Gonzalo Bordolli, guía en Atacama. “Los flamencos desaparecen, y con ellos se va una parte de la vida que aquí siempre existió”.

La geóloga Andrea Caneo agrega que estos ecosistemas tardaron millones de años en formarse y hoy se destruyen en apenas una década. La extracción intensiva, incluso con nuevas tecnologías como la “extracción directa”, no está libre de impactos. La escasez de evaluaciones ambientales rigurosas y la desconexión entre ciencia y política han dejado a las comunidades sin información clara, ni participación vinculante en los proyectos. En la práctica, muchos se enteran cuando las perforaciones ya están en marcha.

Organizaciones como Fundación Atacamita y movimientos como “Salvemos Maricunga” han emergido como actores clave en la defensa del territorio, articulando datos científicos, memoria comunitaria y herramientas jurídicas. Exigen que la Estrategia Nacional del Litio no sea solo un discurso, sino un compromiso concreto con la justicia ambiental. Voces como la de Elena Rivera, del pueblo Colla, urgen a detener la expansión de proyectos sin estudios de base ni consulta efectiva: “No se puede hablar de desarrollo si nos quedamos sin agua, sin animales, sin territorio”.

Este reportaje es parte de Narrar la TEJ, un programa que busca visibilizar las contradicciones de la transición energética desde América Latina. Más allá del litio como recurso estratégico, lo que está en juego es el modelo de futuro que se quiere construir. ¿Puede existir una energía limpia basada en la destrucción de ecosistemas? ¿Puede haber justicia climática sin justicia territorial? En Atacama, estas preguntas no son teoría: son la base de una resistencia que defiende la vida en uno de los paisajes más extremos y hermosos del planeta.

Presidente del directorio de Codelco y el gerente general de SQM iniciaron formalmente la negociación del contrato de litio

El presidente del directorio, Máximo Pacheco, recibió en las oficinas de Codelco al gerente general de SQM, Ricardo Ramos, para iniciar formalmente la negociación entre ambas empresas, en el marco de la Estrategia Nacional del Litio que busca que el Estado de Chile participe directamente en las operaciones productivas de litio en el Salar de Atacama.

Para la Corporación, las conversaciones apuntan a revisar temas relevantes, como asegurar la sustentabilidad de los salares, acrecentar el relacionamiento con las comunidades y el territorio, y adoptar tecnologías de avanzada en la explotación de dicho mineral, en sintonía con la protección medioambiental, entre otros. 

“Hablamos sobre los desafíos que enfrenta la industria minera a nivel global, es decir, los altos estándares ambientales, sociales y de gobernanza a los que se supeditará la negociación. Sobre estos criterios conformaremos las alianzas público-privadas para dar continuidad a las actividades productivas en el Salar de Atacama”, expresó Pacheco.

Según el presidente del directorio de la estatal, este proceso durará el tiempo que sea necesario para diseñar el modelo de negocio que le entregue los mayores beneficios a Chile y en el que Minera Tarar, la filial recientemente constituida por la cuprífera, ejerza como controladora. De llegar a un acuerdo con SQM, éste deberá someterse a la aprobación del directorio de Codelco y del Consejo Directivo de la Corfo. “Estamos comprometidos y trabajaremos arduamente desde Codelco para que esta negociación sea exitosa y nos permita conseguir el objetivo de fortalecer el liderazgo de Chile en la producción de litio en el mundo”, explicó.

Para favorecer el éxito de las negociaciones, Máximo Pacheco enfatizó que se iniciará un período de conversaciones reservadas, cuyos hitos relevantes se darán a conocer de manera pública y oportuna.

“El aumento de producción de litio en el salar de Atacama es un objetivo estratégico para Codelco y para Chile,  porque es una enorme contribución que podemos hacer como país a la transición energética que el mundo está impulsando para enfrentar en calentamiento global y el cambio climático”, subrayó Pacheco.

Estudio da cuenta de optimismo respecto de la demanda y precios del cobre y litio

Para analizar las expectativas de los distintos actores del sector minero en Chile, sobre la situación del país y la industria, Vantaz Group junto al Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO) realizaron la quinta versión del estudio “Señales de la Minería”.

“Este estudio es muy relevante para Vantaz, puesto que recoge la percepción que tiene la industria respecto a la evolución del ecosistema de la minería, permitiéndonos proyectar cómo se comportará el mercado en los próximos veinticuatro meses” señala Daniela Desormeaux, directora de Estudios de Vantaz Group y directora de CESCO.

A través de las cuatro versiones anteriores, el análisis ha podido captar cómo la pandemia, el proceso constitucional, la discusión del Royalty y todo el contexto político ha influido en las perspectivas para la industria minera.

Respecto a diferentes hallazgos, Daniela Desormeaux destaca: “En general Chile tiene perspectivas favorables de largo plazo para los principales minerales como el cobre y el litio. También, existe un optimismo en relación con los fundamentos en demanda, eso hace pensar que va a seguir siendo atractivo invertir en esta industria. El sector va a seguir creciendo, porque hay más necesidades de minerales a futuro”.

Por su parte, el director ejecutivo de CESCO, Jorge Cantallopts, añade que “habitualmente las expectativas de la industria tienden a estar condicionadas por la coyuntura. Aunque se prevén condiciones favorables para los minerales en términos de demanda proyectada, es probable que esta percepción sea más moderada que hace un año, cuando se anticipaba que el precio del cobre podría superar los US$ 5 por libra en un futuro cercano. A pesar de ello, sigue siendo un indicador relativamente positivo”.

Sin embargo, las percepciones en cuanto al entorno son distintas. En este sentido, en el mercado chileno existe preocupación respecto del entorno social y regulatorio. “Estábamos en plena discusión del Royalty minero y reformas tributarias, por lo que se generó mayor incertidumbre con el tema normativo, lo que podría interferir de alguna u otra forma en el corto y mediano plazo”, explica la directora de estudios de Vantaz Group.

Es así como, en la quinta edición de este estudio, se observa en general un leve pesimismo en las expectativas generales de la industria, el que se explica en relación con la percepción del entorno social actual del país. Sin embargo, tanto para el ámbito regulatorio como ambiental, las percepciones se inclinan hacia la normalidad.

A pesar de esto, en general las personas encuestadas perciben que, tanto los precios de los minerales como la demanda de estos en el corto plazo se mantendría estable, sin embargo, en un mediano plazo, tanto precios como demanda irían en aumento, en especial respecto del cobre y el litio, pese a que en el caso de este último, el mercado proyecta precios más moderados.

En relación con los precios de los insumos, los encuestados perciben que estos continuarán al alza, mientras que se espera que tanto el empleo como la inversión, aumenten en el mediano plazo.

En este sentido, comenta la directora de CESCO, que “Si uno mira a largo plazo, los fundamentos comparados hace un año atrás, no han cambiado. Lo que sí, hoy día estamos en un escenario de mucha presión en los costos mineros. Por lo tanto, si tenemos un contexto de menor producción y con costos más altos, vamos a ver también menores márgenes”.

Finalmente, el sector minero identifica el aumento de la competitividad y el destrabar la actividad exploratoria como los principales desafíos de la industria minera en Chile. Parámetros que siguen una tendencia similar al año anterior, y que se explican principalmente por el contexto político y legislativo que afecta al sector.