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Pulsar 2025 confirma su sitial como el epicentro de la música en Chile

La Feria Pulsar 2025 bajó el telón con la contundencia de un evento que sabe exactamente lo que representa: una vitrina de industria, un punto de encuentro cultural y un termómetro emocional para entender en qué está la música chilena hoy. En su edición número quince, el encuentro organizado por SCD no solo celebró años, sino también una evolución que se siente en el aire. Este domingo, la jornada final explotó en ritmos que cruzaron generaciones, géneros y memorias colectivas, dejando claro por qué este evento ya es parte del ADN musical del país.

La tarde abrió con uno de esos momentos que solo Pulsar puede articular: Quilapayún, con más de seis décadas de historia, transformó el escenario Santander en un coro transversal donde convivieron adolescentes, adultos jóvenes y veteranos de la canción política. “El pueblo unido” y “La muralla” resonaron con la misma fuerza que en los tiempos duros, pero ahora bajo nuevas lecturas y un público que sigue encontrando refugio y resistencia en esas letras. A esa intensidad le siguió un cierre cargado de luminosidad pop con el regreso de Dënver, quienes retomaron el mando con una puesta en escena precisa, estética y emocionante, repasando hits como “Revista de gimnasia”, “Los adolescentes” y “Los vampiros”, confirmando que su imaginario sigue completamente vigente en la escena local.

Mientras el Santander vibraba en esa dualidad entre historia y futuro, el escenario SCD vivía otro clímax. Ana Tijoux, en una presentación afilada y sobria, reafirmó su poder escénico frente a un público que la recibió como una de las figuras más queridas ─y respetadas─ del panorama nacional. Sus interpretaciones de “1977” y “Sacar la voz” fueron coreadas con fervor, pero el momento que tensó la fibra emocional fue “La rosa de los vientos”, un guiño a Makiza que se sintió como un puente directo entre pasado y presente. Tijoux no solo ofreció un concierto, sino una declaración de estilo, conciencia y oficio.

El cierre dominical, sin embargo, no se limitó a los nombres grandes. Bandas como Electrodomésticos, Yajaira, Niños del Cerro, Chinoy, La Ciencia Simple y Catalina y las Bordonas de Oro entregaron capas esenciales a la narrativa del día, construyendo esa mezcla única entre underground, clásicos de culto y nuevas corrientes. A su alrededor, la feria se movió entre talleres, firmas de discos, paneles y encuentros creativos que convirtieron Espacio Riesco en una ciudad musical por tres días. Actividades como la charla “Del ensayo al escritorio: cómo se graba un Tiny Desk”, protagonizada por parte del equipo detrás del fenómeno de 31 Minutos, o la íntima sesión “Creación de letras con Pedropiedra”, funcionaron como pequeños laboratorios donde se compartieron métodos, experiencias y aprendizajes.

Luego del apagado de escenario y la última salida de público, Rodrigo Osorio, presidente de SCD, destacó el espíritu que atravesó toda la edición. “Estamos realmente felices con lo que vivimos en estos tres días, porque vimos a una industria de la música compenetrada, con ganas de remar juntos y entender mejor los desafíos de este ecosistema que entre todos impulsamos. Pero lo mejor de todo es que la gente también ha entendido de qué se trata este evento, que es mucho más que un cartel digno de un festival. Acá se vive la música en toda su dimensión y la audiencia ha sido parte de eso, tanto los fans habituales de Pulsar, como las nuevas generaciones que en esta edición se integraron”, señaló. Ese cruce intergeneracional se transformó en uno de los sellos más nítidos de la versión 2025.

En total, fueron 37 conciertos los que dieron forma al corazón de esta edición, con nombres tan diversos como Javiera Mena, Saiko, De Saloon, FaceBrooklyn, Joe Vasconcellos, Francisco Victoria y Panico, una línea curatorial que confirmó el estado expansivo de la escena nacional. A eso se sumaron decenas de actividades formativas, lanzamientos, mesas de conversación y la presencia estelar de Humberto Gatica, uno de los productores chilenos más influyentes del circuito global. Con su cierre, Pulsar reafirmó por qué hoy es uno de los hitos culturales y de industria más relevantes del país: una plataforma que contiene pasado, presente y futuro sin perder su identidad colectiva.

Tres festivales que impulsan la internacionalización del sonido chileno

Durante las próximas semanas, Chile se convertirá en el epicentro de la conversación musical latinoamericana. Más de cien delegados internacionales, decenas de showcases y una agenda cargada de ruedas de negocios, formaciones y encuentros profesionales desplegarán un mapa que posiciona al país como un actor estratégico dentro del circuito regional. Rockódromo Industria, Feria Pulsar y Fluvial —cada uno desde su territorio y ADN— apuntan al mismo horizonte: fortalecer la internacionalización de la música chilena y confirmar que la escena local ya no solo observa la industria global, sino que comienza a dialogar con ella.

El puntapié inicial se vivirá en Valparaíso entre el 26 y el 30 de noviembre con la segunda versión de Rockódromo Industria, brazo formativo del histórico Festival Rockódromo organizado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Con más de dos décadas de trayectoria, el festival ha logrado consolidarse como un espacio intergeneracional donde conviven sonidos de todo Chile. Este año, su versión Industria profundiza en el intercambio de conocimientos, ofreciendo charlas, talleres, paneles y ruedas de negocios para una escena emergente que exige profesionalización y oportunidades reales. Entre los invitados destacan referentes como Nicole y Carlos Cabezas, junto a agentes internacionales como Stefany Navarro, Emiliano Rodríguez, Gerardo Castillo y Gustavo Cerqueiras. A ello se suma Aula Rockódromo, un espacio que reunirá a talentos de Arica a Punta Arenas guiados por mentores como Wanda Flores y Carlos Salazar.

A la semana siguiente, la conversación se traslada a Santiago. Entre el 5 y el 7 de diciembre, la Feria de la Música Pulsar celebra sus 15 años afianzándose como un punto de encuentro pionero en la industria local. Más de treinta profesionales de distintas partes del mundo se reunirán en la Estación Mapocho para conocer cerca de cuarenta conciertos en vivo y establecer conexiones con la comunidad musical chilena. Este año, la feria estrena su primer Sync Camp, una instancia formativa clave para capacitar a artistas en sincronización: un mercado global en expansión que exige habilidades de composición, licenciamiento y grabación pensadas para el audiovisual. La celebración, además, consolida la alianza colaborativa con Fluvial, fortaleciendo el intercambio entre los dos eventos.

El cierre del circuito tendrá lugar en Valdivia, ciudad donde la música y el paisaje se entremezclan desde hace casi una década. Del 10 al 13 de diciembre, Fluvial celebrará su novena versión con una de las delegaciones internacionales más grandes que suelen visitar Chile cada año. Más allá de los escenarios y conversaciones informales a las orillas del río Calle-Calle, el encuentro pondrá especial énfasis en la industria de la sincronización. Este foco viene consolidándose desde 2024 y alcanza un nuevo nivel con la segunda versión de Fluvial Sync, un programa avanzado que ya ha generado resultados concretos, como contratos firmados y sincronizaciones oficiales con agencias internacionales.

En conjunto, estos tres hitos levantan un relato coherente: Chile avanza hacia un modelo de colaboración público-privada que potencia el talento local, diversifica el ecosistema y abre puertas para la circulación global. La apuesta conjunta entre Valparaíso, Santiago y Valdivia revela una industria que, aunque pequeña en escala, opera con visión estratégica, conectada con el mundo y consciente del valor de sus creadores. Las próximas semanas no solo marcan la agenda musical del país; también son una vitrina internacional para demostrar que en Chile existe una escena inquieta, articulada y lista para competir en mercados globales.

Valparaíso se convierte en el epicentro de la música en Sudamérica

Valparaíso se prepara para convertirse en el epicentro de la música en Sudamérica. Del 10 al 12 de octubre, la séptima edición de VAM reunirá a artistas, profesionales de la industria y amantes de la música en una serie de actividades que abarcarán desde conferencias y charlas hasta showcases y un festival de música en vivo.

Con el lema “Ciudades Musicales UNESCO y Desarrollo Sostenible”, “Identidad, Patrimonio y Talento Artístico” y “Futuro e Industria Musical”, VAM 2024 se posiciona como una plataforma de reflexión, análisis y debate sobre el presente y futuro de la industria musical.

“Nuestras expectativas están puestas en generar conversaciones significativas sobre el rol de la música en nuestro territorio y cómo impulsar la música de Valparaíso como un referente a nivel latinoamericano”, señaló Matías Mancisidor, director de VAM.

Entre los destacados participantes se encuentran Nicolás Madoery, Yesica Prado, Juan Sebastián Bastos, Daniel Arnal, Edgardo Villanueva y Yael Meyer, quienes compartirán sus conocimientos y experiencias en diversas áreas de la industria musical.

Por primera vez, VAM 2024 incluirá un festival de música en vivo con la participación de bandas como Banda Conmoción, Pascuala Ilabaca y Fauna, Como Asesinar a Felipes, entre otros. Este evento busca acercar la música a un público más amplio y celebrar la riqueza musical de Valparaíso.

“Creemos que la música es para todos”, afirmó Mancisidor. “Queremos que cada asistente pueda experimentar el poder de la música y disfrutar de la riqueza de Valparaíso”.

VAM 2024 es organizado por la Asociación Gremial de la Industria Musical de la Región de Valparaíso y cuenta con el apoyo de diversas instituciones como CORFO, el Gobierno Regional de Valparaíso y el Ministerio de las Culturas.