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Visibles marca un nuevo estándar de apoyo para personas LGBTIQA+ en Santiago

En un país donde la discriminación aún marca el ritmo de muchas experiencias cotidianas, la Universidad de Santiago vuelve a mover el piso desde la política pública y la inclusión. Esta vez lo hace con Visibles, un programa que ofrece orientación social y jurídica gratuita a personas LGBTIQA+ de toda la Región Metropolitana, en una alianza inédita entre la Dirección de Género, Equidad y Diversidad (DGDE) de la Usach y el Gobierno de Santiago. No se trata solo de trámites ni de formularios. Es una puerta real a derechos que, para miles, siguen siendo demasiado difíciles de alcanzar.

El programa está dirigido a todas las personas LGBTIQA+, incluyendo orientaciones sexuales diversas, identidades de género no normativas y cuerpos con variaciones en sus características sexuales, como las personas intersex. Visibles nace tras dos años de trabajo de base, investigación cualitativa y escucha activa. “Durante dos años se levantaron necesidades, demandas y propuestas de estas actorías sociales, insumos que permitieron estructurar los componentes que hoy ejecutamos desde la academia”, explicó Johanna Chacón, directora del Departamento de Género, Diversidad y Equidad de la Usach. Ese diagnóstico, recogido desde experiencias concretas y no desde la teoría, se transformó en un programa con impacto directo en la vida de las personas.

La iniciativa se levanta con un objetivo claro: reducir las barreras que históricamente han enfrentado las disidencias sexuales y de género en el acceso a beneficios estatales, justicia, empleo y acompañamientos especializados. “A través de sus distintos componentes, buscamos que estas comunidades accedan a apoyos concretos, fortalezcan su autonomía y enfrenten menos situaciones de discriminación en una región tan diversa como la nuestra”, puntualizó Chacón. En un contexto donde las violencias y la burocracia siguen operando como filtros de acceso, este tipo de programas son un contrapeso necesario y urgente.

El lema que articula Visibles —Ver personas, no prejuicios— opera como una declaración política y ética. Es una invitación frontal a desmontar estigmas que se reproducen incluso en instituciones que deberían proteger. “La frase busca transmitir que las personas LGBTIQA+ son, ante todo, personas con derechos, con protección legal y merecedoras de un trato digno. Invita a dejar atrás prejuicios basados en la orientación sexual, la identidad de género o las características sexuales, y a comprender que vivimos en una región diversa en la que ninguna persona debe ser objeto de discriminación”, enfatizó Chacón. En un Chile donde aún se discuten derechos básicos, el mensaje cobra una fuerza que incomoda, pero necesaria para avanzar.

El programa ya está en funcionamiento y ofrece servicios como orientación en beneficios sociales, procesos de transición, postulación a becas y subsidios, apoyo en programas de inclusión, así como asesorías jurídicas gratuitas en casos de discriminación, cambio de nombre legal o formalización de emprendimientos LGBTIQA+. Las personas interesadas pueden solicitar hora a través de los formularios oficiales disponibles en sus plataformas. Más allá del acceso puntual, lo que ofrece Visibles es acompañamiento informado, libre de prejuicios y con un enfoque de derechos.

El 2025 traerá una expansión significativa. Se sumará apoyo psicológico especializado para personas LGBTIQA+, un servicio largamente esperado en comunidades donde la salud mental sigue siendo una urgencia. Además, se realizará la primera Feria de Empleos sin prejuicios, un espacio donde empresas comprometidas con la inclusión recibirán currículums sin filtros discriminatorios y donde se ofrecerá orientación laboral y charlas sobre empleabilidad, entrevistas y LinkedIn. La agenda también incluye el podcast Voces Visibles, transmitido los miércoles y sábados a las 14:00 horas por Radio Usach y radios comunitarias, disponible en línea para llegar a más territorios. Con una narrativa ágil y voces diversas, el espacio se proyecta como un soporte clave para visibilizar experiencias, relatos y desafíos de la comunidad.

Lo que construye Visibles no es solo un programa universitario, sino un modelo posible de acceso a derechos para una ciudad que todavía arrastra estructuras excludentes. Es una invitación a mirar distinto, a escuchar con más cuidado y a actuar con responsabilidad colectiva. Porque en una región tan diversa como Santiago, la igualdad real no puede seguir siendo una promesa aplazada.

Daltonismo una realidad genética que afecta a millones en silencio

El 6 de septiembre se conmemoró el Día de Concientización del Daltonismo, una condición que, aunque suele pasar desapercibida, impacta la vida de millones de personas en todo el mundo. Según datos de Electro IQ, uno de cada 12 hombres y una de cada 200 mujeres conviven con esta alteración visual, que modifica la manera en que se perciben los colores y que se encuentra mucho más presente de lo que solemos imaginar.

El oftalmólogo y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, Osvaldo Berguer, precisa que el daltonismo, o discromatopsia, “es un trastorno hereditario de la visión de los colores y que se manifiesta en las dificultades para percibir algunas tonalidades como el rojo, el verde y el café (que es el resultante de la mezcla de las dos primeras). A veces, también ocurre con la percepción del azul y el amarillo (y el verde que se obtiene de dicha mezcla)”. Aunque en Chile no se dispone de un registro oficial, el especialista proyecta que alrededor de 600 mil personas podrían estar afectadas, siguiendo los porcentajes internacionales.

La diferencia en su prevalencia entre hombres y mujeres tiene un origen genético. “Los hombres tienen una sola de esas estructuras y si se llega a alterar, eso basta para tener la enfermedad. Como las mujeres tienen dos, es mucho más raro que ambos cromosomas presenten la mutación”, explica Berguer, haciendo referencia al cromosoma X. Aunque reconoce que la condición impone ciertas limitaciones en áreas específicas, aclara que no se trata de una discapacidad. “La discromatopsia no es una discapacidad, ya que los pacientes afectados pueden llevar una vida normal, incluso manejar. Eso sí, hay algunas limitaciones específicas”.

El diagnóstico temprano es clave, y suele realizarse en la infancia, entre los cuatro y cinco años, cuando los niños empiezan a familiarizarse con los colores y pueden aparecer las primeras confusiones. Si bien no existe cura, hoy existen lentes con filtros que mejoran la percepción y aplicaciones móviles que ofrecen experiencias visuales adaptadas, como “Chromatic Vision Simulator”, “Color Binoculars” o “Daltonizer”. Estos recursos, aunque no corrigen el problema de raíz, amplían las posibilidades de quienes viven con daltonismo para interactuar con el entorno de una manera más plena.

Pese a la falta de tratamientos definitivos, lo que prevalece es la capacidad de adaptación. “Aprenden a reconocer los colores sin verlos. Y eso se da, más que nada, por el contexto”, afirma Berguer. Esa flexibilidad demuestra cómo las personas con daltonismo no solo encuentran maneras de integrarse, sino que también desarrollan habilidades para resignificar la relación entre percepción y entorno, dejando en claro que, más allá de las limitaciones, la vida continúa en todo su espectro.