Post Tagged with: "exoplanetas"

ALMA revela el caos juvenil de otros sistemas solares

Durante décadas, la astronomía ha sido experta en capturar los extremos del relato planetario: el nacimiento de los mundos y la madurez de sistemas como el nuestro. Pero había un vacío incómodo entre ambos momentos. Ahora, un equipo internacional de astrónomos acaba de iluminar esa zona gris y turbulenta conocida como la adolescencia planetaria, gracias a imágenes inéditas obtenidas con ALMA desde el norte de Chile, en el marco del proyecto ARKS.

La investigación, liderada por el astrónomo chileno Sebastián Marino —investigador externo del Núcleo Milenio YEMS y académico de la Universidad de Exeter—, se centra en los llamados discos de escombros, estructuras compuestas por polvo y restos rocosos que rodean a estrellas cuyos planetas ya se han formado. Son huellas de una etapa intermedia: más avanzadas que los discos protoplanetarios, pero todavía lejos de la estabilidad orbital que caracteriza a sistemas consolidados como el Sistema Solar.

“A menudo observamos las ‘fotos de bebé’ de los planetas en formación, pero la adolescencia planetaria era el eslabón perdido”, explicó Meredith Hughes, una de las co-investigadoras principales del proyecto. Y no es una metáfora gratuita. En esta fase, los sistemas planetarios viven procesos violentos y desordenados, marcados por colisiones, migraciones y reacomodos drásticos, similares a los que alguna vez moldearon el Cinturón de Kuiper más allá de Neptuno.

Observar estos discos no es tarea fácil. Son estructuras extremadamente tenues, cientos o incluso miles de veces más débiles que los discos donde nacen los planetas. Sin embargo, la resolución sin precedentes de ALMA permitió al equipo ARKS detectar una diversidad inesperada de formas: anillos múltiples, bordes abruptos, halos extendidos y asimetrías que rompen con la idea de sistemas simples y ordenados. “No estamos viendo simples anillos, sino sistemas complejos y dinámicos que revelan una etapa violenta en la historia de los planetas”, señaló Sebastián Marino.

El proyecto también destaca por la participación activa de investigadores del Núcleo Milenio YEMS con base en la Universidad de Santiago. Sebastián Pérez, director alterno de YEMS; Philipp Weber, investigador postdoctoral; y Fernando Castillo, estudiante de Magíster en Astrofísica, fueron parte clave del análisis. Desde Chile, el desierto de Atacama vuelve a posicionarse como un laboratorio natural para responder preguntas fundamentales sobre el origen y evolución del cosmos.

Uno de los hallazgos más desconcertantes fue la detección de una fuerte asimetría en uno de los discos observados: una acumulación localizada de polvo y rocas, similar a una nube densa de escombros. Este tipo de estructura es difícil de explicar en una etapa donde los discos suelen ser simétricos. Frente a este enigma, investigadores YEMS–Usach lideraron uno de los artículos centrales del proyecto, proponiendo que la interacción entre sólidos y pequeñas cantidades de gas remanente podría generar vórtices capaces de concentrar material durante largos períodos.

“Estas observaciones nos obligan a repensar el rol que puede jugar incluso una cantidad mínima de gas en discos que creíamos casi completamente dominados por sólidos. La posibilidad de vórtices de escombros abre un nuevo escenario dinámico para entender estas asimetrías”, sostuvo Sebastián Pérez. A esta idea se suma la reflexión de Philipp Weber, quien lideró uno de los diez papers publicados por ARKS: “Si bien las observaciones de ALMA muestran claramente que existe gas en algunos cinturones tipo Kuiper extrasolares, todavía no sabemos con certeza si la cantidad que detectamos representa todo el gas que realmente está ahí, o si existe una fracción adicional invisible que escapa a nuestras mediciones directas”.

En conjunto, los resultados sugieren que la adolescencia planetaria es un periodo marcado por migraciones caóticas, colisiones gigantes y una intensa reconfiguración orbital, procesos comparables a los que dieron origen a la Luna en nuestro propio sistema. “Estos discos registran una época en que las órbitas planetarias estaban siendo reordenadas de forma caótica”, señaló Luca Matrà, co-investigador principal del estudio. Una confirmación de que, incluso a escala cósmica, crecer nunca ha sido un proceso limpio ni tranquilo.

Chile observa el primer planeta creado por colapso gravitacional

Desde el norte de Chile, un equipo de astrónomos del Núcleo Milenio YEMS acaba de hacer historia. Usando el nuevo instrumento ERIS del Very Large Telescope (VLT) de ESO, captaron lo que podría ser la primera evidencia directa de un planeta formándose mediante inestabilidad gravitacional, un mecanismo teórico que hasta ahora nunca había sido observado en acción.

La estrella joven V960 Mon, ubicada a más de 5.000 años luz de distancia, ya había mostrado señales intrigantes hace algunos años: un disco de gas y polvo con estructuras en espiral observadas gracias al instrumento SPHERE del VLT y al radiotelescopio ALMA. Aquellas imágenes revelaban cúmulos inestables, con potencial para colapsar y generar nuevos mundos. Pero la gran pregunta era: ¿y después qué?

Anuroop Dasgupta, estudiante de doctorado y autor principal del nuevo estudio publicado el 18 de julio en The Astrophysical Journal Letters, fue quien lideró esta nueva cacería celeste. Su objetivo era encontrar señales de esos cúmulos transformándose en algo más. Y lo logró: el equipo detectó un objeto compacto y brillante justo en una de las regiones donde se esperaban transformaciones. Lo que vieron podría ser un planeta en plena gestación, o tal vez una enana marrón: un tipo de cuerpo celeste más masivo que un planeta, pero que nunca llega a ser una estrella.

“Esta podría ser la primera vez que vemos este proceso en acción”, destaca Alice Zurlo, astrónoma de la UDP y directora de YEMS. El hallazgo no solo es un hito científico, sino también una señal del nivel de investigación que se está gestando en Chile. Sebastián Pérez, astrónomo de la USACH y coautor del estudio, lo subraya: “Es un trabajo de alto impacto liderado por un estudiante desde una institución nacional”.

Si se confirma, estaríamos frente a una evidencia directa de cómo nacen algunos planetas: no por acumulación lenta de material, sino por un colapso dramático dentro del caos gravitacional de un disco joven. Un giro total a cómo entendemos la arquitectura del universo.

Los surcos del universo revelan secretos de planetas invisibles

Durante años, los astrónomos han observado misteriosos anillos y surcos en los discos de gas y polvo que rodean a estrellas jóvenes, sin entender del todo qué los originaba. Ahora, un equipo interdisciplinario de Chile y Argentina ha entregado una respuesta concreta a uno de los mayores enigmas de la astrofísica planetaria: esas estructuras son, en realidad, huellas de planetas en formación. Y lo más revelador es que esos mundos apenas están naciendo, por lo que resultan imposibles de ver con los métodos tradicionales.

El hallazgo es resultado de más de una década de colaboración entre el Instituto de Estudios Astrofísicos de la Universidad Diego Portales (UDP), la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y el Instituto de Astrofísica de La Plata. Con una sola simulación computacional, lograron reproducir la compleja variedad de formas observadas por el radiotelescopio ALMA en discos protoplanetarios, esas especies de cunas cósmicas donde nacen nuevos mundos. Sebastián Pérez, físico de la USACH e investigador del Núcleo Milenio YEMS, explica que este avance permite reinterpretar las imágenes de esos discos y situarlas dentro de una secuencia evolutiva coherente. En otras palabras, estamos viendo cómo se forman los planetas casi en tiempo real.

El proyecto, bautizado ODISEA, es liderado por Lucas Cieza (UDP), y confirma lo que hasta ahora era solo una hipótesis: que los surcos y anillos no se deben a inestabilidades gravitacionales ni a efectos magnéticos, sino a la acción concreta de planetas jóvenes tallando caminos a su paso dentro del disco. La clave para demostrarlo estuvo en el desarrollo de modelos numéricos avanzados, capaces de simular la interacción entre un planeta y el entorno que lo rodea. Estos modelos no solo encajan con las observaciones, sino que abren una puerta a detectar exoplanetas que, de otro modo, serían invisibles.

La investigación se potenció este año cuando los académicos Sebastián Pérez, Fernando Rannou (USACH), Lucas Cieza y el argentino Santiago Orcajo se reunieron en la USACH para afinar las simulaciones. El cruce entre astronomía e informática fue fundamental, revelando el enorme potencial que tiene la computación científica para abrir nuevas rutas en la exploración del universo. Como apunta Pérez, esta colaboración demuestra cómo las fronteras entre disciplinas se diluyen cuando el objetivo es entender fenómenos que ocurren a miles de millones de kilómetros.

Los resultados fueron obtenidos en el marco del Núcleo Milenio sobre Exoplanetas Jóvenes y sus Lunas (YEMS), dirigido por Alice Zurlo, y aunque el misterio de los surcos fue resuelto, lo que sigue es aún más inquietante: ¿por qué estos planetas se forman tan rápido? ¿Cuántos más están ocultos en esos discos? Lo que está claro es que esta ODISEA recién comienza. El universo sigue hablando y, por fin, tenemos la tecnología para empezar a escucharlo con atención.