Las y los periodistas en México y Chile enfrentan un panorama cada vez más hostil, donde la violencia física y digital se ha convertido en una grave amenaza para su seguridad y el ejercicio de su labor.

En México, la situación es particularmente alarmante, con más de 561 ataques contra la prensa registrados en 2023, incluyendo asesinatos. La violencia digital también se presenta como una forma común de agresión, afectando al 55% de los periodistas mexicanos encuestados.

Si bien Chile no alcanza los niveles de México, también experimenta un retroceso en la libertad de prensa y un aumento de las agresiones contra periodistas, como el asesinato de Francisca Sandoval en 2022. La violencia digital, la descalificación del trabajo periodístico y el espionaje son algunas de las formas que adoptan estas agresiones en el país.

Las investigadoras mexicanas Mireya Márquez Ramírez y Grisel Salazar Rebolledo, quienes han estudiado a fondo la violencia contra la prensa, identifican la polarización política, la presencia del crimen organizado y la impunidad como factores que agravan la situación.

Para combatir esta grave problemática, se requieren medidas urgentes que fortalezcan las instituciones, promuevan la educación mediática y faciliten el diálogo entre periodistas, autoridades y sociedad civil. La lucha por la libertad de expresión y la seguridad de los periodistas es una tarea de todos, y solo a través del trabajo conjunto se podrá crear un ambiente seguro para el ejercicio de la prensa en México y Chile.