Un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y la Universidad de Santiago de Chile (Usach) está desarrollando una tecnología basada en levaduras nativas para extender la vida útil de las frutillas, un producto clave en el mercado chileno.

El proyecto utiliza cepas de Saccharomyces cerevisiae capaces de generar un gasotransmisor natural que preserva la calidad de la fruta después de la cosecha. A través de cruzamientos convencionales, estas levaduras se mejoran genéticamente para potenciar la producción del gas, ofreciendo una alternativa biotecnológica sostenible para reducir pérdidas y mejorar la comercialización del fruto.

“La vida útil de la frutilla es un gran desafío, especialmente en verano. Este proyecto promete triplicar su duración, lo que será revolucionario para nuestra producción”, afirmó Roberto Farías, representante de Agrofrutilla.

La iniciativa, financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), no solo beneficia a grandes y pequeños productores, sino que también complementa los sistemas de refrigeración sin necesidad de capacitación especializada. “Estos avances pueden minimizar pérdidas y optimizar la comercialización, beneficiando especialmente a los pequeños productores”, destacó Sebastián Molinett, investigador del INIA La Cruz.

Con este desarrollo, Chile busca posicionarse a la vanguardia de la innovación agrícola, fortaleciendo su competitividad en el mercado de frutas frescas.

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