Cine

SANFIC Educa lleva cine internacional a 41 comunas de Chile

El cine como una ventana para conocer otras realidades llegará a 41 comunas de Chile con la novena edición de SANFIC Educa. La iniciativa del Santiago Festival Internacional de Cine (SANFIC) se realizará entre el 2 y el 8 de noviembre de 2026, con una programación que abarcará 10 regiones y proyecta convocar a 20.000 participantes, entre niños, niñas, jóvenes, personas adultas y mayores.

La selección reúne cinco largometrajes, once cortometrajes y un mediometraje que compila animaciones alemanas. Las historias recorren temas como la migración, la infancia, los vínculos familiares y la relación con el entorno, a través de producciones que han pasado por festivales internacionales como Berlinale, Venecia, Annecy, Tribeca, Sitges y Clermont-Ferrand.

Entre los títulos destacados está Winners, de Soleen Yusef, que tuvo presencia en la Berlinale, junto a Niño de Circo, de Anna Koch y Julia Lemke. También figura Los Carpinchos, del director uruguayo Alfredo Soderguit, conocido por la película Anina, con participación en Karlovy Vary y el BFI London. La programación incluye, además, Shadows, de la cineasta jordana Rand Beiruty, exhibida en Venecia y Annecy.

La producción chilena también ocupa un lugar relevante con cuatro cortometrajes. La pena no duerme de noche, de Josefina Montino y Martín André, pasó por Sundance y Fantastic Fest; El festín de las bestias, de Simón Bucher, Claudia Saldivia y Amanda Rivera, estuvo en Annecy; Petra y el sol, de Malu Furche y Stefania Malacchini, participó en Tribeca, Toulouse y Sitges; y Secreto de Cabeza, de Matía Lorenzo, fue exhibida en FIDOCS. A estos títulos se suma Los Carpinchos, una coproducción entre Francia, Uruguay y Chile.

Una de las características de esta edición es que seis obras no utilizan diálogos, lo que facilita su exhibición en comunidades con distintos contextos culturales y educativos. La iniciativa trabaja preliminarmente con 20 instituciones vinculadas a la cultura, la educación, el cine y las organizaciones sociales. Entre sus colaboradores se encuentran Gendarmería, Fundación Ciudad del Niño, el Servicio Local de Educación Pública Barrancas y la Cineteca Nacional, además de nuevos aliados que amplían su llegada a los territorios.

“SANFIC Educa es una de las iniciativas más importantes del festival porque nos permite llevar el cine a públicos y territorios que no siempre tienen acceso a este tipo de programación. Queremos que las películas sean también una oportunidad para descubrir otras realidades, generar conversaciones y acercar el cine a personas de distintas edades y comunidades”, señala Carlos Núñez, fundador y director artístico de SANFIC.

De acuerdo con Ismael Negrete, jefe de programación, educación y participación de Fundación CorpArtes, desde sus inicios cerca de 200.000 personas han participado en SANFIC Educa. El programa contempla funciones diferenciadas para niños de 3 a 8 años, de 9 a 12, adolescentes de 13 a 18, personas adultas y personas adultas con discapacidad y mayores. Así, la iniciativa busca ampliar el acceso al cine y generar espacios de encuentro a través de historias que conectan con distintas experiencias de vida, dentro y fuera de la pantalla.

El legado de Patricio Guzmán vuelve a las salas con FIDOCS

A pocas semanas de celebrar sus 30 años, el Festival Internacional de Documentales de Santiago, FIDOCS, comienza a mirar hacia atrás. Bajo el ciclo ‘Camino a FIDOCS 30’, el festival prepara durante octubre una programación que recupera parte de su historia, revisita películas fundamentales del documental chileno y vuelve sobre algunas de las obras que marcaron sus primeras ediciones. El recorrido adquiere además un significado especial tras la partida de Patricio Guzmán, fundador y primer director del encuentro.

La programación comenzará el jueves 1 de octubre, a las 20 horas, en la Cineteca Nacional de Chile, con una función especial de ‘El primer año’, ópera prima de Guzmán. El documental registra los principales acontecimientos ocurridos durante el primer año del gobierno de Salvador Allende y dará inicio a los homenajes al cineasta. La jornada contará con Marcelo Morales, director de la Cineteca Nacional de Chile, y Viviana Erpel, integrante de la Asociación de Documentalistas de Chile y una de las gestoras de los inicios de FIDOCS, quienes abordarán el contexto en que nació el festival y el papel que tuvo en una época donde prácticamente no existían espacios permanentes para exhibir documental en Chile.

“Como parte del camino hacia nuestra edición número 30, para el mes de octubre hemos preparado una revisión de su historia y del impulso que dio origen al Festival. Hoy este recorrido adquiere una emoción completamente distinta. Patricio nos deja una obra que expandió los caminos del documental y que ha sido una verdadera escuela de la mirada para generaciones de cineastas. También nos deja este Festival que nació de ese mismo gesto y que nosotros seguiremos llevando adelante, con su figura como un faro para el camino que aún queda por recorrer”, comenta Martín Castillo, director artístico de FIDOCS 30.

El viernes 2 y sábado 3 de octubre llegará una ‘Retrospectiva de la retrospectiva’, que recuperará parte de las primeras muestras de cine documental chileno programadas por el festival. FIDOCS fue fundado por Guzmán en 1997 y durante sus primeras ediciones tuvo al Goethe-Institut como sede. La programación inicial incluyó una retrospectiva dedicada al documental chileno y reunió trabajos de realizadores como Sergio Bravo, Héctor Ríos, Pedro Chaskel, Carlos Flores e Ignacio Agüero. Tres décadas después, aquellas películas regresan para ser observadas desde el presente y poner en diálogo sus contextos de producción, su primera exhibición en FIDOCS y la mirada contemporánea.

Entre las obras seleccionadas aparecen ‘Andacollo’, de Nieves Yankovic y Jorge Di Lauro; ‘El Willy y la Myriam’, de David Benavente; ‘Guerreros pacifistas’, de Gonzalo Justiniano; ‘Carrete de verano’, de Patricia Mora y Marcos de Aguirre; ‘Las callampas’, de Rafael Sánchez; ‘Herminda de la Victoria’, de Douglas Hübner; ‘Venceremos’, de Pedro Chaskel y Héctor Ríos; ‘Campamento Sol Naciente’, de Ignacio Aliaga; ‘Caminito al cielo’, de Sergio Navarro; ‘La flaca Alejandra’, de Carmen Castillo y Guy Girard; ‘No olvidar’, de Ignacio Agüero; y ‘El Charles Bronson chileno’, de Carlos Flores. El programa también recuperará la relación del festival con el cine documental internacional, con funciones de ‘El fondo del aire es rojo’, de Chris Marker, y ‘Lecciones en la oscuridad’, de Werner Herzog, los jueves 8 y 15 de octubre en Sala Cine UC.

La programación continuará durante la segunda mitad del mes con ‘Empezaron en FIDOCS’, sección que recupera trabajos iniciales de realizadores que pasaron por el festival y posteriormente desarrollaron trayectorias relevantes dentro del cine chileno contemporáneo. La selección contempla ‘Remitente: una carta visual’, de Tiziana Panizza; ‘Ningún lugar en ninguna parte’, de José Luis Torres Leiva; ‘Desde siempre’, de Marialy Rivas; ‘Antes que todo’, de María Paz González Guzmán; ‘Mano armada’, de José Luis Sepúlveda; y ‘Niños del paraíso’, de Paola Castillo y Valeria Vargas. El recorrido cerrará el viernes 30 de octubre, a las 19 horas, en Centro Arte Alameda – Sala CEINA, con ‘Chile, la Memoria Obstinada’, película presentada en la primera edición de FIDOCS en 1997. Tres décadas después, el filme vuelve a encontrarse con el público en un momento particularmente significativo para el festival y para la obra de su fundador.

El cine entra en su nueva era digital

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en un actor con peso propio dentro de la industria audiovisual. La reciente inversión de US$75 millones de Google en el estudio independiente A24, destinada al desarrollo de herramientas de IA para la producción y distribución cinematográfica, marca un nuevo capítulo en una transformación que ya alcanza a directores consagrados, estudios de Hollywood y creadores independientes. Más que una apuesta tecnológica, el movimiento anticipa un cambio en la manera de crear, producir y consumir historias.

La alianza contempla el trabajo conjunto entre especialistas de Google DeepMind y los equipos creativos de A24 para desarrollar herramientas orientadas a fortalecer los procesos narrativos. Mientras tanto, A24 Labs ya experimenta con sistemas de inteligencia artificial capaces de generar guiones gráficos asistidos, consolidando una tendencia que también ha quedado en evidencia con el uso de IA en películas como The Brutalist, el regreso digital del fallecido Val Kilmer y las recientes experiencias de Martin Scorsese durante la preproducción de su próximo proyecto.

Para Leonardo Cabezas, especialista en cine y televisión y académico de la Universidad de Santiago, el fenómeno representa un punto de inflexión para toda la industria. “Creo que estamos presenciando el gran cambio del paradigma estructural en la industria del entretenimiento”, sostiene. A su juicio, que un estudio como A24 trabaje directamente con Google o que cineastas como Scorsese incorporen estas herramientas demuestra que la inteligencia artificial dejó de ser percibida como una amenaza para convertirse en un recurso creativo, tal como ocurrió décadas atrás con el montaje digital o la incorporación del CGI.

Lejos de anunciar el reemplazo de los realizadores, el académico plantea que la IA funcionará como una extensión de los procesos creativos. “La IA no va a reemplazar el cine o la TV; sino que va a optimizar los recursos, el tiempo, la producción y hasta la distribución. Lo veo como algo positivo y excitante”, afirma. Sin embargo, advierte que el equilibrio dependerá de mantener el foco en la creación humana. La tecnología puede automatizar procesos complejos como la edición, el renderizado o la generación de subtítulos, pero la mirada autoral continúa siendo un elemento imposible de replicar.

El impacto también se extiende a la forma en que circulan las historias. Para Cabezas, la inteligencia artificial acelera la democratización de los contenidos al reducir costos y facilitar que nuevos creadores desarrollen producciones dirigidas a comunidades específicas. En una era dominada por plataformas digitales, videos verticales y audiencias hipersegmentadas, la IA permite producir más rápido y adaptar los relatos a los nuevos hábitos de consumo sin depender exclusivamente de los grandes estudios.

Pese al entusiasmo, el académico insiste en que el verdadero desafío será preservar la identidad de quienes crean. “El cine y la televisión siempre han sido reflejo de las sociedades; la IA es el espejo de nuestra era contemporánea y debemos fluir junto a ella en esta cultura audiovisual mutante”, concluye. En ese escenario, el futuro del entretenimiento no parece estar definido por una disputa entre humanos y algoritmos, sino por la capacidad de ambos para convivir en una industria donde la tecnología amplía las posibilidades, pero la creatividad sigue marcando la diferencia.

Película chilena de dinosaurios llega a festival internacional

Mientras buena parte del contenido inmersivo sigue orbitando entre hype tecnológico y experiencias vacías, Planetario USACH acaba de poner a Chile en una liga mucho más seria. “Dinosaurios: una aventura de otra era”, su película FullDome en formato 360°, fue nominada al premio Janus en el Festival de Jena, Alemania, el reconocimiento más importante del mundo para cine de planetarios y experiencias inmersivas. En simple: el equivalente al Oscar de este formato.

La nominación no es menor. El Festival de Jena, que este año celebra su edición número 20 entre el 15 y 17 de julio, es uno de los espacios más prestigiosos para la exhibición FullDome a nivel global. Que una producción chilena entre en esa conversación no solo valida el nivel técnico del equipo de Planetario USACH, también confirma que desde Santiago se está exportando divulgación científica con estándar internacional y sin necesidad de copiar fórmulas ajenas.

Para Jacqueline Morey, directora ejecutiva del Planetario, el reconocimiento va más allá del premio. “es un nuevo reconocimiento al trabajo de divulgación científica en FullDome. El formato inmersivo en 360 grados es la mejor pizarra para incentivar el interés y valoración de las ciencias en niños y adultos y entregar al mundo el conocimiento que se genera en Chile, de una forma entretenida y con contenidos de calidad”. En un escenario saturado de pantallas, el valor acá no está solo en el espectáculo, sino en cómo se convierte la ciencia en experiencia.

El contexto también tiene algo de historia y simbolismo. El festival se realiza en el Planetario de Jena, considerado el primero del mundo y que este año cumple 100 años. “El Planetario de Jena, donde se realiza el festival, fue el primero del mundo y cumplió 100 años. Era un proyector de marca Zeiss con la capacidad de reproducir con fidelidad la posición de las estrellas en el firmamento. El planetario chileno de la misma empresa alemana es la sexta versión de ese primigenio modelo de proyector, Carl Zeiss VI, y aún está en funcionamiento en la USACH”, explicó Morey. Más que una coincidencia técnica, es una conexión directa entre el origen del formato y su proyección actual desde Chile.

La internacionalización del proyecto tampoco se detiene en Alemania. “Dinosaurios: una aventura de otra era” también fue seleccionada para el Festival FullDome de Brno, en República Checa, consolidando una circulación internacional que instala al Planetario USACH como uno de los polos más activos de producción inmersiva en la región. No se trata solo de exhibir ciencia, sino de construir contenido propio con narrativa, diseño y tecnología exportable.

Y mientras suma nominaciones afuera, la película sigue disponible en casa. “Dinosaurios: una aventura de otra era” se exhibe todos los fines de semana en Santiago, con funciones abiertas al público que permiten ver de cerca por qué una producción hecha en Chile hoy está compitiendo en la primera línea del cine inmersivo global.

El documental chileno vuelve a brillar en una intensa edición de FIDOCS

Santiago volvió a convertirse en el centro de gravedad del documental latinoamericano con el cierre de la edición 29 de FIDOCS, un festival que este año apostó por lecturas profundas del colonialismo, la memoria histórica, los conflictos geopolíticos y la crisis ambiental. La ceremonia de clausura llenó por completo la Sala K / U. Mayor, donde se anunciaron los filmes ganadores antes de la exhibición de With Hasan in Gaza, del cineasta palestino Kamal Aljafari, un cierre cargado de reflexión sobre resistencia y memoria, que tendrá una nueva función en Centro Arte Alameda – Sala CEINA.

La edición 2025 desplegó más de 60 películas en sus distintas secciones, sumando estrenos nacionales, focos dedicados a Jessica Sarah Rinland, Su Hui-Yu y Cecilia Mangini, una muestra especial de Docudays UA, funciones al aire libre y exhibiciones de referentes como Lucrecia Martel, Werner Herzog, Laura Poitras y Gianfranco Rosi. La programación configuró uno de los años más amplios y diversos del festival, reforzando el lugar de FIDOCS como una plataforma clave para el cine de lo real en la región.

Entre los reconocimientos más destacados estuvo Esa otra selva blanca, de Teresa Arredondo, que se llevó el premio a Mejor Película en la Competencia Nacional. El jurado, compuesto por Yuliia Kovalenko, Carlos Flores y Alicia Cano, señaló que la obra “propone una estrategia narrativa audaz que se desvía y vuelve al tono central instalándose en una deriva que nos recuerda con sutileza que somos presente y memoria”. En la Competencia Internacional, el máximo galardón recayó en Partition, de Diana Allan, reconocida por ser “una obra de profunda sensibilidad, claridad política y valentía cinematográfica, una reflexión devastadora y necesaria sobre el genocidio palestino”.

La Competencia Internacional otorgó además una Mención Especial a Shifting Baselines, de Julie Elie, destacada por mostrar “cómo un solo fragmento de metralla puede dejar cicatrices en la tierra y desplazar permanentemente a las especies, alterando el terreno sobre el que se asienta nuestro sentido de la realidad”. Mientras tanto, en Cortos Emergentes, el premio mayor fue para Secreto de cabeza, de Matía Lorenzo, elogiado por su manera de unir archivos disímiles para adentrarse en la subjetividad de un paciente psiquiátrico. La Mención Especial fue para Te llamarás Pablo, de Pablo Vergara E., una obra que “abre un espacio de diálogo entre la memoria familiar y la historia del país”.

El reconocimiento a Mejor Ópera Prima recayó en Al oeste, en Zapata, de David Bim, una película destacada por un lenguaje cinematográfico que prescinde del cuerpo del cineasta para ceder protagonismo a encuadres precisos, un montaje envolvente y un diseño sonoro que construye una atmósfera hipnótica. Este premio fue entregado por el Jurado Joven, conformado por estudiantes de cine de todo Chile y presidido por Roberto Collío, cuya lista completa está disponible en el sitio oficial del festival.

Con esta edición, FIDOCS reafirma su vocación: ser un espacio crítico, diverso y contemporáneo para pensar el mundo a través del cine documental, un lugar donde las nuevas miradas dialogan con las urgencias globales y donde cada premiación refleja, más que una tendencia, una postura frente al presente.

La memoria restaurada de Sergio Navarro revive en el cine chileno

El cine documental chileno recupera una parte de su memoria. La Cineteca de la Universidad de Chile anunció la restauración y reestreno de un conjunto de obras del realizador Sergio Navarro, figura esencial del video chileno de los años 80 y 90. Su nombre, asociado a una mirada crítica y profundamente humana sobre el país, resurge en el panorama cultural gracias a un trabajo minucioso que rescata materiales inéditos y devuelve vigencia a una obra marcada por la honestidad, la observación y el compromiso social.

Formado en los años setenta bajo la influencia del maestro Raúl Ruiz, Navarro combinó la teoría cinematográfica con una práctica profundamente enraizada en la experiencia popular. Durante su exilio en Canadá desarrolló una filmografía íntima, construida desde la diáspora y la nostalgia, centrada en las transformaciones de la identidad chilena. Su regreso al país lo situó como referente de una generación que entendió el cine no solo como un lenguaje artístico, sino como una herramienta de resistencia y reflexión colectiva. Desde entonces, su trabajo académico y creativo se convirtió en un puente entre la historia y las nuevas generaciones.

Tras su fallecimiento en 2021, su archivo personal fue entregado a la Cineteca de la Universidad de Chile, que emprendió un proceso de restauración técnica y patrimonial sin precedentes. “Tras el fallecimiento en 2021 de Sergio Navarro, pudimos conjuntamente con su familia generar el traspaso de su archivo audiovisual a una institución del Estado como es la Cineteca de la Universidad de Chile, con el objetivo de generar las condiciones profesionales de conservar y restaurar su obra”, explicó Luis Horta Canales, coordinador de la Cineteca y académico de la Facultad de Comunicación e Imagen. El proceso, que había sido conversado con el propio Navarro en vida, se materializa hoy como un acto de memoria y continuidad.

El equipo técnico trabajó con las matrices originales en soporte video, accediendo a material de cámara y masters de alta calidad, muy superiores a las copias que circulaban hasta ahora. “Esta etapa de documentación y gestión de colecciones arrojó la aparición de mucho material desconocido e inédito, materiales de cámara original como, por ejemplo, actividades culturales en las que aparece el grupo Los Prisioneros, de enorme relevancia”, detalló Horta. Entre las piezas restauradas figuran títulos de culto como Caminito al cielo (1989) y Cuartito rosa (1991), retratos sensibles de la adolescencia en la periferia urbana, así como registros inéditos de Inti Illimani y material documental del plebiscito de 1988.

El trabajo de restauración —realizado plano a plano— incluyó correcciones de imagen y sonido, respetando siempre las condiciones originales de cada obra. Los resultados se presentarán oficialmente en el Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), entre el 13 y el 19 de octubre, uno de los certámenes más relevantes de América Latina. Posteriormente, las películas serán exhibidas en Santiago durante noviembre en el Cine Club Sala Sazié, espacio patrimonial que la Cineteca de la Universidad de Chile gestiona junto a la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones en la Sala Isidora Zegers.

Entre las piezas más esperadas se encuentra El páramo del ciudadano (1999), basada en el libro Chile Actual: Anatomía de un mito del sociólogo Tomás Moulian. La película, prácticamente desconocida hasta ahora, reúne testimonios de intelectuales, artistas y pensadores que reflexionan sobre el Chile postdictadura y los años de transición. Su mirada crítica, lúcida y sin concesiones sigue siendo incómodamente vigente, un espejo del país que aún intenta descifrarse a sí mismo.

“Creemos que Sergio Navarro es uno de los más importantes creadores del cine documental contemporáneo en Chile, y su obra reunida y puesta en acceso permitirá que nuevas generaciones aborden su impacto cultural”, concluye Horta. Más que un rescate técnico, esta restauración es un gesto político y cultural: devolverle voz a una generación que filmó desde los márgenes, con pocos recursos pero con una convicción enorme. Navarro, quien siempre buscó retratar al pueblo desde su dignidad, vuelve a la pantalla como lo que siempre fue: un cronista del alma popular chilena.

Biopic de Chespirito rompe récords y despierta nostalgias

La serie “Chespirito: Sin querer queriendo”, estrenada recientemente por la plataforma MAX, se convirtió en el título más visto en la historia del servicio durante su primera semana al aire. Este fenómeno no ocurre en el vacío: coincide con la retransmisión de “El Chavo del 8” por TVN desde octubre de 2024, reactivando el culto a los personajes creados por Roberto Gómez Bolaños en el imaginario colectivo chileno. A una década de su muerte, el legado de Chespirito no solo resiste, sino que conecta de forma renovada con viejas y nuevas audiencias.

El éxito del universo Chespirito en Chile tiene raíces profundas. Ariel Rementería, académico de la Usach, señala que los personajes como El Chavo, Don Ramón o La Chilindrina lograron representar con humor y ternura la vida cotidiana de muchos chilenos, en especial la pobreza, la picardía y los conflictos barriales. Sus estereotipos, si bien caricaturescos, conectaban con realidades compartidas, generando una identificación genuina. Desde el niño huérfano con corazón noble hasta el vecino desempleado o el niño mimado, estos arquetipos construyeron una comedia emocionalmente reconocible, incluso entre generaciones que hoy descubren la serie por primera vez.

La biopic de MAX capitaliza en ese arraigo emocional y en una tendencia clara del streaming: revisitar íconos culturales a través de relatos biográficos que prometen revelar lo no contado. Para Ricardo Ramírez, periodista y académico de la Usach, el éxito también radica en la nostalgia. Ver a Chespirito es volver a la niñez y reconectar con una época en que la televisión tenía el poder de reunir a toda la familia frente a una sola pantalla. Si bien los códigos narrativos han cambiado, la audiencia es capaz de contextualizar lo que ve, separando las lecturas actuales de los contextos pasados. Y aunque algunos personajes pueden parecer desfasados, sus valores humanos siguen siendo universales. Según Rementería, “el futuro del Chavo y el Chapulín no está en duda. La televisión es cíclica y estos mundos siempre encuentran la forma de regresar”.

El eternauta, nieve radioactiva y ciencia real en tiempos de colapso (sin spoiler)

El apocalipsis llegó a Netflix en forma de nevada letal. El eternauta, la nueva serie protagonizada por Ricardo Darín y basada en la novela gráfica de Héctor Germán Oesterheld, nos arroja a una Buenos Aires distópica, cubierta por una nieve tóxica que comienza a asesinar a su población tras un apagón total. Entre ruinas, paranoia y supervivencia, un grupo de personas intenta entender qué está sucediendo mientras afuera caen copos que matan al contacto. En ese caos, un personaje clave, el profesor Favalli, interpreta el desastre como una ruptura de los cinturones de Van Allen y una desestabilización de los polos, lo que habría soltado partículas radioactivas sobre el planeta.

La escena funciona como una bomba dramática, pero ¿cuánto hay de ciencia real en esa teoría? Según el astrónomo César Fuentes, académico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile y Ph.D. en Astrofísica por Harvard, no mucho. Aunque los cinturones de Van Allen existen; y sí contienen protones y electrones atrapados por el campo magnético terrestre, no están diseñados para explotar ni colapsar de forma súbita. De hecho, si el campo magnético desapareciera, esas partículas no caerían sobre la Tierra como una lluvia radioactiva: simplemente se dispersarían al espacio, como polvo en el viento.

En términos geológicos, lo que sí podría pasar es algo parecido a lo que le ocurrió a Marte. La pérdida progresiva del campo magnético dejaría la atmósfera terrestre expuesta al bombardeo solar, lo que, con el tiempo, erosionaría su capa protectora. Pero hablamos de procesos que toman millones de años, no de una nevada letal de una noche a otra. Lo que plantea El eternauta es ciencia ficción en estado puro, escrita además en un contexto específico: la Guerra Fría, la paranoia nuclear y la sensación de que el mundo podía autodestruirse en cualquier momento. Por eso no sorprende que la “toxicidad que cae del cielo” tenga ecos de las bombas atómicas, de Hiroshima, de los ensayos nucleares y del miedo a un invierno radiactivo generado por nosotros mismos.

Esta metáfora del apocalipsis autoinducido sigue vigente. No es casual que en un mundo donde seguimos ignorando el colapso climático, jugando con la inteligencia artificial y desestabilizando ecosistemas completos, historias como El eternauta vuelvan con fuerza. Porque aunque la nevada mortal no sea científicamente posible, hay otras amenazas más reales y verificadas: un asteroide, por improbable que sea, podría eventualmente impactar la Tierra. Un supervolcán podría oscurecer el planeta durante años. Incluso la explosión de una supernova cercana podría, en teoría, tener efectos devastadores sobre nuestro entorno. Pero, como señala Fuentes, la amenaza más probable sigue siendo la humanidad misma.

La destrucción que tememos ya está en marcha, pero no es producto de un colapso magnético ni de una lluvia espacial, sino del modelo extractivista, del negacionismo climático y de una tecnología desbordada sin ética ni contención. La verdadera ciencia ficción es que sigamos ignorando todo esto, creyendo que el desastre vendrá del espacio, y no de nuestra propia incapacidad para cambiar.

Chile busca posicionarse como destino fílmico en la India con alianzas estratégicas en Bollywood

Entre el 1 y el 5 de abril, el presidente Gabriel Boric y su comitiva visitaron India, recorriendo las ciudades de Nueva Delhi, Bangalore y Mumbai, esta última considerada la capital del cine indio. En ese contexto, la delegación participó en el evento Shoot in Chile, donde se reunieron con líderes clave de la industria audiovisual de Bollywood, una de las más poderosas del Sur Global con ganancias anuales de 1.200 millones de dólares y hasta 2.000 películas producidas al año.

Durante la visita a Mumbai, autoridades chilenas e indias expresaron la intención de avanzar hacia un acuerdo de coproducción cinematográfica que fortalezca los vínculos comerciales y creativos entre ambos países. Además, se relanzó la iniciativa Shoot in Chile y se anunció la reactivación de la Film Commission, con el objetivo de promover locaciones chilenas y facilitar la contratación de servicios locales para filmaciones extranjeras.

Por su parte, CORFO impulsa el Instrumento de Fomento a la Inversión (IFI), que forma parte del programa de apoyo a producciones audiovisuales de alto impacto, ofreciendo reembolsos parciales para atraer proyectos internacionales. Este tipo de iniciativas busca aumentar la inversión, generar empleo y consolidar a Chile como un destino competitivo en la industria global del cine.

Según Paula Ossandón, esta incursión representa una valiosa oportunidad para el crecimiento del sector nacional. Destaca que la estabilidad política de Chile y el respaldo estatal a toda la cadena audiovisual son factores valorados por los productores indios, quienes ven en el país un socio confiable. Aunque los acuerdos requieren tiempo, este primer acercamiento marca el inicio de una estrategia a largo plazo para posicionar al cine chileno en nuevos mercados.

“Adolescencia”: La serie que aborda la masculinidad tóxica y el mundo Incel

La miniserie británica Adolescencia, disponible en Netflix, ha capturado la atención global al abordar temas sensibles como la masculinidad tóxica, el acoso en línea y la influencia de las comunidades incel. La historia sigue a un joven de 13 años acusado de asesinar a una compañera de clase, desencadenando una profunda exploración sobre la presión social y la salud mental en la adolescencia.

Jack Thorne, guionista de la serie, reveló que para construir el personaje protagonista se sumergió en foros en línea donde los discursos de odio y la victimización masculina se entrelazan con la cultura gamer. “Lo más inquietante fue ver cómo a través de videojuegos se difundían mensajes sobre por qué las mujeres te odian”, comentó en una entrevista con la BBC.

Rodrigo Rojas-Andrade, psicólogo escolar y académico de la Universidad de Santiago de Chile, destaca que la serie permite una reflexión sobre la crisis de salud mental en los adolescentes. “No se trata solo de corregirlos, sino de comprenderlos y acompañarlos sin juzgar”, señala. Además, resalta el valor de la producción como un espejo de problemáticas sociales que rara vez se abordan en profundidad en las aulas o el hogar.

El fenómeno incel es uno de los puntos centrales de la serie, mostrando cómo jóvenes que se sienten rechazados desarrollan narrativas de resentimiento y misoginia. “No los presenta simplemente como villanos, sino que visibiliza el dolor, la vergüenza y la falta de referentes adultos que los ayuden a procesar sus emociones”, explica Rojas-Andrade. También subraya la manera en que la serie evidencia los mandatos de una masculinidad hegemónica que impone represión emocional y conductas de riesgo entre los adolescentes varones.

Desde una perspectiva educativa, Adolescencia tiene un gran potencial pedagógico. “Puede ser una herramienta valiosa para abrir conversaciones difíciles en el ámbito escolar, pero debe ser mediada por profesionales que ayuden a guiar la reflexión”, enfatiza el psicólogo. También sugiere que la serie podría utilizarse en encuentros con apoderados para crear un lenguaje compartido entre generaciones y fomentar una mejor comprensión del mundo emocional adolescente.

Más allá del entretenimiento, Adolescencia se instala en la conversación pública con una potencia transformadora, invitando a reflexionar sobre las dinámicas sociales que afectan a los jóvenes y la importancia de un acompañamiento genuino en su desarrollo.