Ciencia e innovación

Físicos chilenos anuncian inminente geotormenta capaz de apagar redes eléctricas y telecomunicaciones

Pasar días sin luz, Internet, televisión, celular, ni teléfono son algunas de las consecuencias del fenómeno climático espacial llamado geotormenta o tormenta geomagnética, una reacción de nuestro planeta al impacto de una poderosa eyección de energía que sale desde el Sol hacia el espacio. Si el evento es muy intenso, podría tener efecto en las comunicaciones, en distintas tecnologías y en las redes de transmisión de electricidad. Estamos en el ciclo solar número 25 y el próximo evento es inminente, a fin de año, revela el estudio desarrollado por investigadores de la U. de Chile. 

“Un evento grande podría ser potencialmente muy perjudicial”, dice el profesor Pablo Moya, académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, quien se especializó en clima espacial trabajando en la NASA. El investigador es uno de los autores del artículo que anuncia una inminente geotormenta tan intensa que provocaría un apagón comunicacional de varios días de extensión. 

La investigación, titulada “Ocurrencia de Tormentas Geomagnéticas y su Relación con las Fases de los Ciclos Solares”, publicada por la prestigiosa revista Space Weather, una de las más importantes del área, fue destacada recientemente por ser el artículo científico más leído y descargado durante el 2021. La publicación fue realizada por el profesor Pablo Moya junto a la investigadora de la U. de Chile, Paula Reyes, egresada de la Facultad de Ciencias, quien cursó el magíster en la misma unidad, y Víctor Pinto, egresado de la Casa de Bello y hoy profesor de la U. de Santiago de Chile. 

“Las llamaradas solares, popularmente conocidas como tsunamis o tormentas solares, producen una radiación que se propaga desde el Sol hacia el espacio y golpea el campo magnético terrestre, el que reacciona provocando una tormenta geomagnética o geotormenta, que son eyecciones poderosas de energía. Si el evento es muy intenso podría tener efecto en las comunicaciones, en distintas tecnologías de comunicación, de transmisión de electricidad, etcétera”, explica el Dr. Moya. 

En el paper, los físicos chilenos muestran los resultados de un estudio sobre una serie de tormentas geomagnéticas ocurridas entre 1957 y 2019, a partir del cual identifican la probabilidad de ocurrencia de estos eventos y saber si serán moderados, intensos o severos. Su ocurrencia depende de la fuerza del ciclo solar (de aproximadamente 11 años de duración) y de las diferentes fases de este. “Nuestros resultados sugieren que el ciclo solar 25, que acaba de comenzar y que terminaría en 2034, aproximadamente, debería ser más fuerte que el ciclo actual. El máximo debería ocurrir entre este año y el próximo. El peak debería venir pronto”, advierte el investigador. 

Una tormenta grande dura aproximadamente una semana desde que comienza hasta que termina. Podríamos tener problemas de comunicación durante varios días. Este impacto en la vida cotidiana fue una de las inspiraciones de Paula Reyes. “Está relacionado con fenómenos que ocurren en los alrededores de nuestro planeta, cuya fuente proviene del Sol, y que impactan directamente a nuestro diario vivir, principalmente por nuestra dependencia al uso de tecnologías”, dice. 

En el mundo exterior, en tanto, también hay consecuencias, pues dañan los satélites, afectando así la exploración espacial y la tecnología que periódicamente lanzamos al espacio. “Este tipo de investigación también ayuda a tener una estimación de la obsolescencia de los satélites, e implementar mejoras en sus materiales de fabricación, ya que tormentas severas pueden producir sobrecargas y daños en ellos que sean irreversibles”, agrega la investigadora. 

Por ejemplo, a principios del año pasado, SpaceX lanzó una flota de satélites a la alta atmósfera y una eyección de masa coronal que ocurrió días antes, al alcanzar la Tierra, desencadenó una tormenta geomagnética que produjo cambios en la atmósfera y resultó en una pérdida de alrededor del 80% de los satélites de la flota. “Además, dependiendo de la intensidad de la tormenta, pueden producirse sobrecargas en nuestros sistemas eléctricos, problemas en las órbitas de los satélites y -en general. en los sistemas de comunicación”, detalla la científica chilena. 

Astrónomos chilenos dan un nuevo paso hacia la comprensión de la misteriosa energía oscura

Empleando resultados de observaciones astronómicas y software computacional, científicos chilenos y griegos crearon una propuesta que les permitió examinar los comportamientos posibles de la energía oscura desde el origen del universo, ocurrido hace 13.800 millones de años. La investigación fue publicada en el último número de la revista científica internacional Journal of Modern Physics D.

“La energía oscura es una propiedad del espacio que los científicos pensamos está impulsando la expansión del universo, haciéndola acelerada. Sabemos que la energía oscura está ahí por la forma en que se comporta el cosmos. Hasta antes de nuestra investigación se proponían ‘cuatro tipos’ de energía oscura variables en el espacio y en el tiempo. Hoy, gracias a este trabajo, solo dos siguen en pie: el modelo fantasma y el modelo fantasma-quintaesencia número 1”, explicó Grigoris Panotopoulos, físico e investigador del Departamento de Ciencias Físicas de la Universidad de la Frontera y ex postdoctorado de la Universidad de Chile.

Una de las formas propuestas para esta energía oscura es la llamada energía fantasma, la cual predice una aceleración mayor que la producida por la constante cosmológica de Einstein. En tanto, la quintaesencia podría inducir al universo una aceleración menor que la predicha”, sostiene Luis Campusano, académico del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile y coautor de este trabajo. 

Los científicos de ambas instituciones, además, constataron algo inesperado. “Notamos que las curvas que representan estos comportamientos se intersectan en un cierto momento de la evolución del universo. No sabemos aún el por qué”, indicó Gerald Barnert, estudiante del Magíster en Ciencias, mención física de la FCFM, U. de Chile.

El estudio de la energía oscura es algo reciente y fundamental para entender la evolución del universo. Sin embargo, fue Einstein quién en 1917 introdujo la noción de una fuerza gravitatoria repulsiva en el espacio, representada por una constante cosmológica en las ecuaciones de su Teoría de Relatividad General. Lo hizo para ajustar sus predicciones al universo estático revelado por las observaciones de la época. Cuándo Einstein se enteró años más tarde, en 1929, que Edwin Hubble había descubierto que el universo estaba en expansión, calificó el haber introducido ese término como el mayor error de su vida. No sabemos, si viviera aún, qué habría pensado del descubrimiento de un universo acelerado.

Los resultados se publicaron en la última edición de la revista científica Journal of Modern Physics D bajo el título: Correlation of structure growth index with current cosmic acceleration: constraints on dark energy models (Correlación del índice de crecimiento de estructura con la aceleración cósmica actual: límites para modelos de energía oscura, en español). 

 

Lanzan programa que busca hacer frente a la crisis climática desde el sector construcción

Con una invitación a sumarse al cambio del modelo productivo en la industria de la construcción nacional, el Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción (CTEC) lanzó es el Programa Tecnológico Construye Zero. La presentación, realizada en el Parque Carén de la Universidad de Chile, contó con la participación de más de 450 asistentes en ambas jornadas. 

Chile es un país altamente vulnerable a la crisis climática, lo que está desencadenando un proceso de cambios importantes en nuestro modo de vivir en sociedad y a nuestra relación e interacción con el medioambiente. En este contexto surge Construye Zero, programa liderado por CTEC y co-financiado por Corfo que busca impulsar el desarrollo y transferencia de soluciones tecnológicas y sustentables que permitan acortar brechas asociadas a la productividad y eficiencia de recursos, con el objetivo de contribuir a enfrentar la crisis climática. 

En palabras de Carolina Briones, directora ejecutiva de CTEC, “Construye Zero busca ser una punta de lanza, una flecha movilizadora de energía que nos saque de la inercia y nos abra caminos. Caminos con ejemplos concretos, que aceleren el cambio cultural, el modo de pensar y actuar, y no solo de las próximas generaciones, por qué no, iniciando con todos nosotros los presentes”.

La iniciativa contempla un portafolio de 10 proyectos sobre tecnologías de adaptación ante el cambio climático denominados TACC. Cuenta con la participación de empresas, universidades y asociaciones gremiales como la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación de Estructuras y Materiales (IDIEM) de la Universidad de Chile, la Universidad de Santiago de Chile (USACH), la multinacional española ACCIONA y el Grupo Echeverría Izquierdo, Melón, INVES, CINTAC, Revaloriza, Recylink, VerdeActivo, WatGen y Kaptus.

La directora de Innovación de la U. de Chile, Anahí Urquiza, una de las expositoras del lanzamiento, destacó la importancia de esta iniciativa para la Casa de Bello. “Este proyecto es tremendamente importante para nosotros como Universidad porque nos permite acoger una colaboración entre diferentes instituciones de educación superior, el sector privado y el sector público para abordar uno de los grandes desafíos que tenemos hoy día: cómo avanzar y dar un salto significativo en la construcción para lograr que sea sustentable, para reducir las emisiones, para avanzar en economía circular y, al mismo tiempo, para lograr que podamos solucionar los problemas y las necesidades que tiene nuestra población”. 

En tanto, Paul Urenda, gerente general de la Cámara Chilena de la Construcción indicó durante la primera jornada que “el cambio climático, sin duda, está modificando la manera en que estamos habitando nuestras ciudades y representa un enorme desafío a escala global. Satisfacer las necesidades de acceso a la vivienda y aportar al logro de ciudades más sostenibles, y a su vez responder al cambio climático, claramente son desafíos muy importantes para el sector de la construcción. Necesitamos avanzar en productividad y sostenibilidad ambiental, y la construcción tiene una oportunidad de protagonizar tanto los procesos de adaptación y resiliencia de las ciudades como también la mitigación de las emisiones”. 

Construye Zero, con una mirada a tres años, busca generar un impacto en el sector, como elevar los estándares que se requieren para dar cumplimiento al compromiso de carbono neutralidad al 2050, con foco en el desarrollo y masificación de nuevas metodologías colaborativas y tecnologías digitales; además de la reconfiguración de nuevos modelos de negocio, todo esto con el potencial de dar un nuevo impulso al rubro, que ha perdido dinamismo.

“Quiero destacar el tipo de instituciones que este programa ha logrado convocar. Hay una pluralidad de empresas que suelen competir, sin embargo, acá se juntaron para abordar una problemática en común. Y esta problemática es la que originó el Programa Tecnológico de Transformación Productiva ante el Cambio Climático del cual Construye Zero es parte”, señaló durante la jornada Fernando Hentzchel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo.

“El programa contempla proyectos que permiten medir y monitorear las distintas soluciones que forman parte de Construye Zero, como es el caso de las plataformas que permiten la integración y gestión de información, tales como el Pasaporte de Materiales P+, el Gemelo Digital y la Plataforma de optimización en eficiencia energética. Por otro lado, se desarrollará un laboratorio de resiliencia de los materiales de construcción, así como también un módulo sin emisiones, fachadas prefabricadas industrializadas, impresión 3D con mezclas que consideran reutilización de productos locales, además de testeo y aprendizaje relativos a soluciones constructivas prefabricadas de hormigón y madera. Finalmente, con el objetivo de lograr autonomía energética en viviendas, existe un proyecto que considera el prototipado y validación de un módulo de generación fotovoltaica off-grid”, señaló Daniela Vásquez, gerente general de Construye Zero.

Especialista habla del impacto e importancia de la estrella más lejana a un año de su descubrimiento

La NASA, mediante el telescopio Hubble, descubrió en el año 2022 la estrella más lejana y antigua nunca antes observada. Se trata de Eärendel, a 12.900 millones de años luz de la Tierra y formada cuando el universo aún era joven.

Para Cristóbal Espinoza, doctor en Astronomía y Astrofísica de la Usach, este descubrimiento fue muy relevante.

“Es la estrella más lejana que se conoce, hay estrellas que pueden estar más lejos que esta, pero es la primera individualmente a esta distancia que se descubrió”, recordó.

En ese sentido, sostuvo “que al estar tan lejos es probablemente muy antigua” y “que es como mirar al pasado”. “Debió viajar muchos millones de años, estamos en presencia de algo que generalmente no tenemos acceso”.

“Poder detectar y medir las propiedades a una estrella individual a gran distancia es algo importante y que en este caso, significa un récord. La que se conocía anteriormente estaba cuatro veces más cerca y ahora tenemos una estrella nacida inmediatamente del Big Bang o estrella de primera o segunda generación”.

Además, dijo que otro hito relevante de este descubrimiento fue que se logró gracias un efecto que se llama lente gravitacional. “Esencialmente lo que ocurre es que cuando se tiene una gran cantidad de masa, la luz que va pasando cerca de esa masa se va a desviar y no va a andar en línea recta. Es un efecto de la teoría de la relatividad”, cerró.

 

Nuevos hallazgos sobre el origen de la Era de los Dinosaurios en el Desierto de Atacama

Una zona ubicada al suroeste de la localidad de San Pedro de Atacama esconde un verdadero portal que conduce al remoto ecosistema que existió al inicio de la Era de los Dinosaurios, cuando la vida en el planeta estaba dominada por las primeras formas de este fantástico grupo de animales y surgieron los primeros mamíferos. Esta ventana al pasado remoto conduce directamente al Triásico, período que transcurre entre 251 y 201 millones de años atrás, en el que todos los continentes estaban unidos y daban forma a un supercontinente llamado Pangea, donde lo que hoy conocemos como el desierto más árido del mundo presentaba un paisaje muy distinto.

“Las rocas de Cerro Quimal nos cuentan una historia con abundante volcanismo, pero también con una rica diversidad vegetal conformada por especies de ambientes húmedos. Estos escenarios tuvieron lugar en márgenes de lagos distribuidos de norte a sur, aproximadamente desde San Pedro de Atacama hasta el límite sur de la Región de Antofagasta. Este lugar se ubicaba en el margen suroccidental del supercontinente Pangea”, relata Rodrigo Otero, investigador de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile, quien encabezó una investigación que dio a conocer nuevos hallazgos del Triásico en esta zona, una de las pocas áreas geológicas del país con fósiles de vertebrados de este pasado tan lejano.

El estudio, publicado en la revista Journal of South American Earth Sciences, reveló la identidad de restos óseos pertenecientes a tres individuos de los que no se tenía antecedentes en el registro paleontológico chileno y cuya data se estima cercana a los 240 millones de años, en el Triásico medio. Dos de ellos corresponden a formas distintas de peces de agua dulce, mientras que el tercero se atribuyó a un peculiar anfibio, por lejos la evidencia ósea más antigua hallada en Chile de este tipo de vertebrados. Además de estos fósiles, los investigadores descubrieron coprolitos, es decir, fecas, las más antiguas encontradas en el país y el primer registro nacional de este tipo para la Era de los Dinosaurios.

Hasta ahora, explica Rodrigo Otero, el registro de vertebrados del remoto Triásico en Chile ha sido escaso y en esta área de estudio, en particular, solo se conocen tres formas de arcosaurios, organismos que habitaron en un ambiente lagunar, de alta humedad, y asociado a eventos volcánicos periódicos.

Uno de ellos, el mejor descrito a la fecha, es el Chilenosuchus forttae, un aetosaurio acorazado con gruesas placas en el lomo y un hocico similar al de un cerdo. Diversos estudios lo han emparentado con los cocodrilos, aunque habría tenido una dieta principalmente herbívora. A esta especie se suma un pequeño y grácil dinosaurio de la familia Silesauridae, cuyo tamaño se cree cercano al de un perro mediano, y que destaca como uno de los registros más primitivos del grupo de los dinosaurios. Por último, también se ha reportado la presencia de un tipo de cocodrilo, posiblemente miembro de Sphenosuchia, clado que agrupa a pequeños reptiles caracterizados por sus miembros delgados, rasgo que les daba una apariencia bastante extraña.

A estos registros ahora se suman los recientes descubrimientos dados a conocer por el equipo de la Red Paleontológica de la U. de Chile, nuevas piezas que agregan información sobre el ecosistema de esta zona hace 240 millones de años. En primer lugar, el estudio “reconoce la presencia de dos formas distintas de peces de agua dulce de unos 25 a 30 centímetros, correspondientes a pseudobeacóniidos y a una forma afín a Guaymallenia paramillensis. Lo interesante es que ambos tipos habían sido reportados previamente en la Cuenca Cuyana de Argentina, que latitudinalmente está más al sur”, detalla Rodrigo Otero.

Junto a la identificación de estos peces de los que no se tenía antecedentes en el país, los investigadores identificaron a un temnospóndilo, un extraño anfibio con aspecto de reptil, comparable a las salamandras, cuyo largo estimaron en unos 80 centímetros. “La presencia de un temnospóndilo en el Triásico Medio es interesante, ya que este grupo se encuentra poco representado durante dicho lapso en Sudamérica, lo que abre importantes perspectivas para nuevos hallazgos de estos anfibios”, señala el investigador. Este animal, que fue identificado a partir de un fragmento de cráneo, representa además el registro más antiguo de un anfibio en el país, superando en 170 millones de años a unas ranas que vivieron junto a los dinosaurios en la Patagonia chilena durante el Cretácico.

Junto a los restos óseos ya descritos, también se recuperaron fecas fosilizadas con formas espirales, “los cuales son producidos por un grupo acotado de vertebrados marinos. Nuestra sospecha es que pueden corresponder a tiburones dulceacuícolas, considerando que en el norte de Chile existen registros de sus dientes tanto en el Pérmico como en el Triásico, pero que, lamentablemente, hasta ahora no han sido estudiados en detalle. Esperamos en futuras campañas poder hallar dientes que nos permitan mayor claridad respecto a estos hallazgos”, sostiene Rodrigo Otero, quien afirma que es altamente probable que en el lugar haya más excrementos que permitan agregar información sobre los animales que poblaban esta zona hace 240 millones de años.

De acuerdo al investigador de la Universidad de Chile, este registro de heces es el más antiguo del país y el primero descrito a nivel local dentro del período de tiempo que se conoce como Era de los Dinosaurios. “En Chile, solo se han hecho menciones a coprolitos de vertebrados, pero creo que ninguno de ellos ha proporcionado hasta ahora suficiente información para sugerir un candidato productor. El presente registro es el primero descrito en Chile de edad triásica, y el primero proveniente de ambiente lacustre”. Por otra parte, el paleontólogo destaca la importancia de este tipo de hallazgos, por ejemplo, para determinar la dieta de los productores de estas fecas y, a través de ellas, conocer más sobre la biodiversidad de su entorno, algo que es posible mediante la microscopía electrónica.

Cerro Quimal es uno de los pocos lugares del país con registros fósiles del Triásico, período remoto que marca una “recuperación” de la vida en la Tierra luego del mayor evento de extinción que ha enfrentado el planeta, peor incluso que el que puso fin a la Era de los Dinosaurios hace 66 millones de años, donde se ha estimado que el 95% de las formas de vida sucumbieron. Esa es la gran importancia de esta ventana al pasado tan lejano del triásico chileno. “Es durante este lapso que en ambientes continentales aparecen los dinosaurios, las lagartijas, las tortugas, los cocodrilos y también los mamíferos. En cuanto a las plantas, aparecen los helechos y las coníferas. También aparecen ‘nuevos’ insectos, como el linaje de los saltamontes, el de las moscas y el de las abejas y hormigas. En el mar, en tanto, el recambio y la diversificación de formas es explosiva”, detalla Otero.

Plantea, además, que varios de los grupos localmente reconocidos tienen “parientes” triásicos de tamaños enormes en otras localidades. “Por ejemplo, existen temnospóndilos triásicos de 6 metros; y cocodrilomorfos como el Fasolasuchus pudieron llegar a 8 metros durante el Triásico”. Por esta razón, agrega, “creo que estamos recién asomándonos a lo que este yacimiento nos puede contar. Mi impresión es que este lugar puede deparar sorpresas. Las últimas campañas han ido en un número creciente de hallazgos. La unidad geológica posee diferentes niveles con huesos y además son relativamente abundantes, por lo que el potencial de futuros hallazgos es muy alto. Sin duda, habrá novedades respecto al registro de vertebrados en un futuro cercano”.

Estos descubrimientos fueron realizados en el contexto de un proyecto de investigación de los vertebrados de Cerro Quimal, liderado por el paleontólogo de la Universidad de Chile Sergio Soto, con autorización del Consejo de Monumentos Nacionales, y con el apoyo del Proyecto ACT-172099 (ANID-Chile) y el Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama.

Día de la Astronomía: Telescopio más grande del mundo terminará de construirse en 2028

Este martes se celebró en el Planetario de la Usach el Día de la Astronomía y el representante en Chile de la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO), Luis Chavarría, dio a conocer detalles del Telescopio Extremadamente Grande (ELT), que se encuentra en construcción en el desierto de Atacama.

En el marco de su charla ‘La familia de telescopios ESO espera un gigante: ¿qué verán sus ojos?’, el astrónomo señaló que la fecha de término de la construcción del telescopio más grande del mundo, que buscará captar imágenes del espacio con un detalle inédito hasta el momento, se encuentra estimada para cinco años más.

“Estos proyectos son larguísimos. Desde que se pensó la idea del ELT hasta que estará construido, van a pasar más de dos décadas y eso es normal”, explicó Chavarría. “Esperamos que a finales de 2028, si todo sale bien y no nos pega una nueva pandemia, tengamos la primera luz de este gran telescopio”, afirmó.

En su charla, realizada en el domo de Planetario, aseguró que el telescopio funcionará con energías limpias. Además, señaló que servirá para buscar exoplanetas potencialmente habitables o donde haya indicios de posible vida, además de adentrarse en un mayor conocimiento respecto a los agujeros negros y teorías sobre el origen del universo.

Por último, destacó los 60 años de ESO en Chile. “Dos de los proyectos en los que estamos involucrados, que son los más grandes del mundo en su propia área, ALMA y VLT de Paranal, cumplen 10 y 25 años, respectivamente. Entonces, es muy simbólico todo lo que ocurre este año en Chile con respecto a nuestra institución”, resaltó.

En la actividad, estuvieron presentes diversas autoridades de la Usach y, también, estudiantes, tanto universitarios como escolares. “Percibimos que los jóvenes y niños que nos visitaban no entendían muy bien lo que significaba ser un astrónomo. Entonces, hacemos el esfuerzo para sacar a estos astrónomos de las aulas y observatorios, para mostrarles lo que hacen”, sostuvo la Directora Ejecutiva de Planetario, Jacqueline Morey.

El Vicerrector de Investigación, Innovación y Creación de la Casa de Estudios, Jorge Pavez, destacó el impacto de este tipo de jornadas. “Es algo extraordinario y, a la vez, estimulante que la nuevas generaciones de estudiantes manifiesten el interés por estudiar este tipo de carreras. Planetario y la universidad forman un ambiente virtuoso para que jóvenes talentosos vengan a estudiar a nuestra institución”.

Finalmente, el Director del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Astrofísica y Ciencias Espaciales (CIRAS) de la Usach, Sebastián Pérez, se refirió a las actividades que se encuentran realizando en el marco de esta jornada. “Llevaremos varias astrónomas y astrónomos a colegios de Valparaíso, Biobío y la Región Metropolitana, entre esta y la próxima semana, para realizar actividades participativas”, sostuvo.

Además, el astrónomo de la Facultad de Ciencia de la universidad invitó a participar en la experiencia en realidad virtual ‘Explorando el Wenumapu’, disponible en https://www.astrodialogos.cl/ y, también, de manera presencial en Planetario, “donde se desarrolla un diálogo intercultural entre las culturas mapuche y científicas sobre la astronomía y el cielo”.

Académico por Día de la Astronomía: “Chile es uno de los principales ojos de la humanidad para ver el universo”

Este 21 de marzo se celebra el Día de la Astronomía en Chile. Para el astrónomo y académico de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago, Sebastián Pérez, la conmemoración reafirma las características privilegiadas que tiene el país para posibilitar el desarrollo de esta ciencia.

“Chile cuenta con condiciones climáticas excepcionales para realizar observación astronómica y, por eso, pensamos que el país es uno de los ojos principales para ver el universo que tiene la humanidad”, considera el Director del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Astrofísica y Ciencias Espaciales (CIRAS) de la Usach.

Respecto al desarrollo de la astronomía en Chile, el doctor en astrofísica de la Universidad de Oxford y autor de la novela para niñas y niños ‘Cazadores de Eclipses’ considera que “vamos por buen camino”.

“Se ha ido relevando y visibilizando la importancia que tiene la ciencia para el desarrollo del país. La astronomía, al ser una ciencia muy interdisciplinaria, activa y que convoca mucho el interés de  las personas, es clave para seguir poniendo a la ciencia en la agenda pública”, enfatiza.

Sin embargo, el investigador en formación planetaria, que ha destacado por su rol en el desarrollo de técnicas de detección de protoplanetas usando el observatorio ALMA, reconoce que “todavía nos falta mucho camino por recorrer, para darle la importancia que realmente se merece la ciencia, en general, en Chile, y, en particular, la astronomía”.

Finalmente, destaca los conceptos con que trabaja la universidad para abordar la astronomía, como la democratización del conocimiento y la diversidad; o el desarrollo de iniciativas, como el proyecto Astrodiálogos, “que combina la astronomía mapuche con la astronomía de la comunidad científica, a través de una experiencia en realidad virtual”.

Nuevo libro presenta innovadora forma de aprender y enseñar matemáticas

Este 1 de marzo llegó a las librerías “La Gran Aventura del Conocimiento”, un libro que invita a hacer las paces con una asignatura que ha sido temida y rechazada por muchos durante la etapa escolar. Es que por años se ha mantenido la idea de que las matemáticas son una ciencia rígida que no deja espacio a la creatividad. Sin embargo, en este volumen Leslie Jiménez Palma, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, y Constanza Rojas-Molina demuestran lo contrario.

¿Qué tienen que ver las matemáticas con el tiempo, los terremotos, la programación, la música, la cultura o el lenguaje? Por medio de ejemplos concretos, las autoras y divulgadoras científicas explican cómo las matemáticas se vinculan con distintas áreas de nuestras vidas. “Se pueden abstraer conceptos luego de experimentar con ellos, y luego de haber llegado a la abstracción volver a verlos en lo cotidiano, con metáforas o conectados a otras áreas. Por eso, es importante integrar las matemáticas con otras disciplinas, que se comprendan de manera conectada con lo cotidiano, la vida, las artes, con las otras ciencias”, señala la profesora Leslie Jiménez.

La publicación invita a experimentar una nueva forma de aprendizaje, a través de divertidas y coloridas ilustraciones, y de la invitación a plasmar en el libro tus propios apuntes o sketchnotes. De esta forma, “La Gran Aventura del Conocimiento” propone un método para aprender y enseñar matemáticas basado en el desarrollo de la autoestima del lector y en la capacidad de valorar el error, entendiéndolo como parte necesaria del proceso. El libro, además, está escrito en un lenguaje cercano y coloquial, pensado para que estudiantes recurran a él o para que docentes y familias se apoyen en sus páginas para guiar procesos de aprendizaje.

La Gran Aventura del Conocimiento es un libro único en su tipo, que puede ser interpretado como la metáfora del proceso creativo de una persona que trabaja en matemáticas. Sus contenidos están organizados en cuatro grandes capítulos que llevan por título las estaciones del año, invitando a explorar distintas áreas de esta disciplina, según el momento del calendario en el que nos encontremos.

Leslie Jiménez Palma y Constanza Rojas-Molina dan voz, además, a aquellas mujeres matemáticas cuyos progresos fueron desmerecidos durante épocas donde la brecha de género en STEM era aún más notoria, tales como Guacolda Antoine, Emmy Noether, Marie Curie y Salomé Martínez.

Respecto a este tema, las autoras son enfáticas en rescatar la importancia de disminuir la brecha de género en estudios de ciencias exactas. “Promover la contratación de mujeres académicas en las universidades en las áreas con subrepresentación y las cuotas de ingreso a las carreras universitarias son medidas que ayudan a disminuir esta brecha”, afirma la académica de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile.

En este mes de retorno a clases, La Gran Aventura del Conocimiento anima a reencontrarse y reencantarse con las matemáticas, ofreciendo un método innovador y actual para comprenderlas.

Especialistas aconsejan cómo recuperar el cuerpo y la mente en vacaciones

¿Cómo recuperar la mente en vacaciones? ¿Cómo lograr desconectarse, recargarse y estar bien físicamente para enfrentar otro año en pocas semanas? La respuesta es simple, pero requiere valorar este tiempo libre como un momento necesario no solo para disminuir el estrés psicológico del trabajo, sino también como una oportunidad para que el cuerpo pueda reencontrarse con lo natural. Y lo natural es dormir, moverse, el agua y los alimentos naturales, plantean los especialistas de la Universidad de Chile. 

Los principios básicos son: mover más el cuerpo, hidratarlo más y acercarlo a la naturaleza ¿Cómo llevamos esto a la práctica? Para activar lo físico, caminar, explorar más el entorno, correr, y si es posible nadar. En cuanto a la hidratación, beber más agua que bebidas o jugos artificiales. Y respecto de la alimentación, evitar los excesos con el alcohol -usual en vacaciones- y nutrir el cuerpo con alimentos saludables, como frutas, mariscos y pescados, en el estado más simple y lo menos procesados posible. 

“Es como darle la oportunidad al cuerpo para que esté en contacto con lo que necesita, que es lo natural. El cuerpo no está hecho para las cosas procesadas. Y así como queremos liberarnos de lo artificial, como el computador, la oficina y el aire acondicionado, tenemos que tratar de acercar nuestro cuerpo a lo que sí le es natural, que es el agua, la naturaleza, el viento, a moverse, a alimentarse de comida no procesada, ni empaquetada, ni de larga duración”, indica la Dra. Karin Papapietro, médico especialista en Nutrición Clínica del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH). 

En cuanto a la salud mental, el psicólogo Sebastián Castillo, de la unidad de Psicología de la Clínica Quilín de la Universidad de Chile, dice que para sentirnos distintos hay que hacer cosas distintas. En esta línea, entrega cuatro recomendaciones para lograr desconectarse y recuperarse: reflexionar y definir los objetivos para las vacaciones, desconectarse efectivamente del trabajo, destinar tiempo para dormir bien, y usar las vacaciones para descansar más que para solucionar pendientes. 

El primer consejo es reflexionar y definir los objetivos para las vacaciones. Preguntarse ¿qué quiero hacer con mis días libres? ¿viajar, conocer, estar en casa? Y en función de los objetivos, tomar lápiz y papel para definir una pauta y estructurar actividades diarias. Considerando los tiempos para el descanso, pero también para el favorecimiento y fortalecimiento de los vínculos significativos y el goce individual. “Tiene que ser pensado, no al azar tipo ‘hoy empezaron mis vacaciones, no sé qué voy a hacer’, sino que de verdad asumir que tengo que sacarle provecho a los días libres y para eso es necesario reflexionar y definir los objetivos reales. Es vital planificar y bajarlo al papel. Hacer el ejercicio de escribir lo que quieres es muy recomendable”, sostiene el psicólogo. Si las vacaciones son en pareja, con hijas o hijos, o en familia, incluirlos en la reflexión.

El segundo punto es desconectarse efectivamente del trabajo. “Los dispositivos tecnológicos y el acceso a Internet también son un factor de estrés en la medida que impiden una desconexión total de las labores, pues al mirar el celular lo más probable es que llegue alguna notificación del correo o de los chats laborales. Es imposible desligarse así”, señala el especialista en salud mental. Por lo mismo, aconseja lo que se conoce como “apagón digital” para favorecer el descanso. “Borrar WhatsApp o el correo del trabajo mientras estoy de vacaciones o apagar los datos móviles son estrategias simples y efectivas. Y si yo soy el jefe, dejar que los trabajadores descansen y no contactarlos”, agrega. 

La tercera consideración es disponer de tiempo para dormir bien. Destinar la mayor cantidad de horas de sueño posible para recuperarse de las madrugadas y el déficit de tiempo de descanso que significan los días laborales. “Este punto es trascendental, pues en general dormimos mal y pocas horas. Con mayor razón si el trabajo implica postergar diariamente las horas de sueño, madrugar constantemente, acostarse tarde y realizar las actividades de la vida cotidiana constantemente cansado. La recomendación, entonces, es descansar, dormir y cuidar el sueño. Si no, volveré al trabajo con la misma sensación de agotamiento total”, dice Castillo.

El cuarto consejo es usar las vacaciones para descansar más que para solucionar pendientes. Gran parte de las y los trabajadores destinan los días libres para realizar trámites que no pueden hacer por los horarios de la faena, como ir al médico, al dentista, tomarse exámenes, arreglar la casa, etc. “Si en el trabajo no te dan permiso para llevar a tu hijo al médico, se entiende que se usen las vacaciones para eso, pero no puede ser que tu semana libre la gastes en trámites de lunes a viernes. Es una mala idea que no favorece el descanso y la recuperación, pues se viven como tareas similares al trabajo. El tiempo libre debe ser priorizado para actividades recreativas y de descanso, como salir con amigos, pololear, compartir en familia, etc.”, detalla el especialista. 

La Dra. Papapietro, directora del Centro de Tratamiento Integral de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas del HCUCH, plantea que lo primordial es comprender que las vacaciones son un tiempo valioso no solo para descansar la mente, sino que también para recuperar el cuerpo, que sufre con las exigencias físicas del trabajo. “Si uno intenta sugerir que junto con mejorar el estado psicológico podríamos aprovechar de mejorar nuestro estado físico, lograríamos grandes mejoras. Y esto es simple de concretar, sencillamente acordándose de hidratarse más, por ejemplo”, señala. 

Más que sugerir una alimentación saludable, que está asociada al prejuicio de que cuesta más, de que es más difícil, de que es una obligación, es mejor asociar la idea a “hidrátate más y evite los excesos”, indica la nutricionista, bajo la premisa de que las vacaciones son precisamente para liberarse de los deberes. “Y cuando pueda elegir, optar por alimentos más naturales. Porque cuando uno ya a la persona le empieza a hablar de que coman más verduras y más frutas, usted entra en la rutina de la recomendación de todo el año. Y eso está inconscientemente asociado a una obligación”, agrega la especialista del HCUCH.  

Otro consejo es tratar de evitar comer ultraprocesados u otras comidas poco saludables, que son tan propias de la época del trabajo y del apuro, y aprovechar que tenemos más tiempo en vacaciones para acercarnos a los alimentos más naturales. Y eso significa reemplazar el pollo con papas fritas de la semana por pescados o mariscos en el estado más natural posible o de privilegiar frutas y verduras. “Eso le digo a mis pacientes, en vez de ponerles una regla o una dieta, que son conceptos que están prejuiciados. En este momento, la invitación es a reconocer que es un momento no solo para la mente, sino también para el cuerpo”, dice la Dra. Papapietro. 

Esa es otra forma beneficiosa de disfrutar las vacaciones: mover el cuerpo, no de hacer ejercicio entendido como ir al gimnasio, porque eso también está asociado a un deber. Entonces, aprovechar de tomar caminatas, de respirar aire puro. Darse la oportunidad de activarse, sea caminando por el barrio, corriendo en la playa, subiendo un cerro, lo que sea. Y respecto de la alimentación, entregarle al cuerpo la alimentación más natural posible en base a disminuir los excesos, como el alcohol.

“Lo más importante es invitar a pensar que estos momentos beneficiosos no son solo para el estrés psicológico, sino que también es una oportunidad para el cuerpo de encontrarse con lo natural. Y lo natural es moverse, el agua y en los alimentos no procesados o empaquetados o de larga duración”, resume la Dra. Papapietro. 

Megarraptores dominaron comunidad de dinosaurios carnívoros que habitaron la Patagonia chilena

El enigmático anquilosaurio Stegouros elengassen, que fue portada de la revista Nature en diciembre de 2021; mamíferos primitivos como Magallanodon baikashkenke y Orretherium tzen; ranas pertenecientes al grupo Calyptocephalellidae y al género Kuruleufenia; y tortugas del género Yaminuechelis son parte de la fauna descrita que habitó la Patagonia chilena hacia el fin de la Era de los Dinosaurios, registro al que se suma el hallazgo de restos de saurópodos y otros dinosaurios herbívoros. Pese a los numerosos hallazgos paleontológicos realizados a la fecha en esta zona cercana a las Torres del Paine, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, aún faltaba una pieza fundamental de este ecosistema por identificar: los depredadores que dominaban la cadena alimenticia en este mundo cretácico.

Este es el aporte de un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Texas, de la Universidad de Chile, de la Universidad de Concepción, del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Museo Nacional de Historia Natural, a partir de piezas fósiles rescatadas en el sector del valle del río de Las Chinas durante campañas paleontológicas organizadas por el INACH y realizadas entre los años 2016 y 2020. El trabajo, recientemente publicado en la revista Journal of South American Earth Sciences, describe a una serie de terópodos (que significa pie de bestia), un suborden de dinosaurios -en su mayoría carnívoros- cuyos representantes más conocidos a nivel popular son Tyrannosaurus rex y Velociraptor. El descubrimiento, que representa el registro fósil más austral de este tipo de dinosaurios fuera de la Antártica, aporta información relevante sobre la diversidad de la fauna que habitó el extremo austral del mundo cerca del fin de la Era de los Dinosaurios, ocurrida hace 66 millones de años.

Los restos encontrados en la Patagonia chilena corresponden principalmente a dientes y restos óseos postcraneales que dan cuenta de una comunidad diversa de terópodos carnívoros que vivió ahí entre 66 y 75 millones de años atrás, época en que la geografía de esta área presentaba un gran delta fluvial y abundante vegetación. Marcelo Leppe, director del Instituto Antártico Chileno y coautor del artículo, destaca que el presente trabajo es un enorme avance en la comprensión del enigmático complejo paleontológico del cerro Guido-Las Chinas, escenario de la Patagonia austral que contiene los últimos 20 millones de años de la Era de los Dinosaurios, y agrega que esta impresionante localidad posee varios récords más, “pues es la localidad de fines del Cretácico con depósitos continentales (ríos, lagos, pantanos y deltas costeros) más austral del mundo, además de ser un lugar que concentra sucesivas etapas de la historia de la conexión física entre Patagonia y Antártica, que ocurrió intermitentemente entre 83 y 66 millones de años”.

Sarah Davis, recién graduada del doctorado de la Universidad de Texas en Austin, quien ha colaborado con la Universidad de Chile y el INACH en este y otros estudios desde 2017, destaca que “los fósiles que describimos en este trabajo son un paso más en el conocimiento de la diversa fauna de vertebrados del valle de Las Chinas y proporcionan importantes datos para estudiar la distribución de los terópodos en las altas latitudes australes. Además de proporcionar pruebas de la coexistencia de dinosaurios depredadores grandes y pequeños en la región durante esta época, también describimos restos de dos linajes de aves diferentes durante un período clave para desentrañar la evolución de las aves. Quisiera destacar que esto incluye los registros sudamericanos más meridionales del grupo de aves que incluye las aves que tenemos hoy en día, los únicos dinosaurios que sobrevivieron a la extinción masiva de fines del Cretácico. Esperamos que el trabajo en este sector ayude a clarificar los patrones de extinción y supervivencia de los dinosaurios, incluyendo los grupos de aves”, comenta.

El descubrimiento de estas piezas permite plantear que en el tope de la cadena alimenticia de este ecosistema habrían estado los megarraptóridos, depredadores similares a los famosos tiranosauroideos, que podrían haber alcanzado entre los 6 a 10 metros de longitud y un peso por sobre la tonelada. “La evidencia postcraneal que se tiene, principalmente en la Formación Chorrillos, en Argentina, nos indica que estos animales eran de tamaño grande. Estamos hablando de entre seis o siete metros hasta nueve o diez metros de longitud. Entonces, es posible esperar que en Las Chinas haya existido un dinosaurio carnívoro grande. La característica principal de su morfología general es que los megarraptores tienen cráneos alargados y grandes brazos con poderosas garras”, indica Jared Amudeo, investigador de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile.

Restos dentales de la parte media y posterior del hocico, pertenecientes a distintos especímenes, fueron parte del hallazgo analizado en este estudio. “Una de las características que nos permitió identificar con gran confianza que pertenecen a megarraptóridos son, primero que todo, que los dientes están muy curvados hacia la parte posterior. Segundo, que la parte distal de los dientes, que dan hacia la parte de atrás del hocico, tienen muchas serraciones, que son como un cuchillo que sirve para cortar carne, y que en la parte mesial no tiene. Esa es una de las características principales que tienen los megarraptóridos”, señala Amudeo sobre estos megarraptores directamente relacionados con especies de Sudamérica como Orkoraptor burkei o Megaraptor namunhuaiquii.

El investigador de la U. de Chile explica, además, que los megarraptores son un clado bien enigmático de dinosaurios que, de acuerdo a estudios recientes, estarían emparentados con los tiranosauroideos y habrían convivido con el anquilosaurio Stegouros elengassen, especie que probablemente fue parte de su dieta. “Es de suponer que los megarraptores cazaban a Stegouros, ya que es un taxón muy abundante en Las Chinas. Hemos encontrado otras coronas dentales de los mismos niveles de Stegouros, que no están publicadas, pero también son de megarraptóridos y coexistieron en el mismo lapso. También es probable que se haya alimentado de ornitópodos que se han encontrado de manera abundante en Argentina, pero aún no tenemos evidencia directa de ello”.

Jared Amudeo, quien actualmente cursa el Magíster en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile, identificó también algunas piezas dentales de la subfamilia Unenlagiinae, que pese a ser dinosaurios no aviares probablemente tenían la totalidad de su cuerpo cubierto con plumas. El investigador, que en su corta carrera se ha especializado en fósiles de piezas dentales, destaca la importancia del descubrimiento de dos especímenes del grupo de los unenláginos, que representan el registro más austral de este peculiar grupo de terópodos cercanamente emparentados con los velocirraptores y de aspecto similar a ellos, así como con otras especies que habitaron Gondwana como Buitreraptor y Austroraptor, el cual llegó a medir más de seis metros de longitud.

“Uno es posiblemente un unenlágino. Posiblemente, porque hay algunos rasgos que se comparten con unenláginos descritos, pero presenta otros que no son comunes. Podría ser un carácter evolutivo novedoso que nos indicaría que se trata de una especie nueva de unenlágino o tal vez de un representante de otro clado diferente. Por otro lado, tenemos un unenlágino no ambiguo, que también muy probablemente represente a otra especie nueva. Hay muchos dientes que revisé, que no están publicados en este estudio, que presentan una singularidad. Probablemente sea esto otra novedad que tienen estos ejemplares de Las Chinas, los cuales nos permiten plantear que lo que podemos encontrar en esta zona es diferente a lo que ya está publicado en Argentina y en Brasil”, destaca el integrante de la Red Paleontológica de la U. de Chile.

Este trabajo también permitió identificar a dos grupos de aves que vivieron en la Era de los Dinosaurios: Ornithurinae y Enantiornithes. Los primeras corresponden a un grupo directamente emparentado con las aves actuales, similares a una huala o a una gavia, conocida también como colimbo o loon en Norteamérica. Enantiornithes, en tanto, fue el grupo de aves más diverso y abundante del Mesozoico, “son parientes de las aves modernas, pero no son el grupo que les dio origen. Tenían una forma general similar a un gorrión, pero con dientes”, explica Jared Amudeo. “Lo importante es que los relojes moleculares de divergencia de origen de las aves modernas está en este lapso de tiempo. La presencia de aves, más no aves actuales, en esta zona y durante este tiempo nos da más indicios de que aquí, en esta parte de Sudamérica, se podrían encontrar cosas importantes, por ejemplo, uno de los ancestros comunes directos de las aves actuales”, agrega.

Respecto al hallazgo de estas aves, Sarah Davis enfatiza que resulta emocionante que el fósil de terópodo más joven hallado en el yacimiento hasta el momento sea el de un ave ornitura, el grupo de aves que incluye a los pájaros que conocemos hoy. De hecho, todas las aves modernas también son terópodos que evolucionaron en formas emplumadas, voladoras, y con cerebros de mayor tamaño. En este sentido, la presencia de este grupo en latitudes tan altas, como Las Chinas y sectores de la Antártica, puede apuntar a estos lugares como posibles refugios o lugares seguros para las aves durante la extinción masiva, donde pudieron escapar de lo peor de la catástrofe y sobrevivir hasta convertirse en los grupos que conocemos hoy.

Marcelo Leppe plantea que aún existen muchas preguntas sobre este misteriosa ventana al pasado. Estos ambientes se encontraban bajo una inmensa presión de abruptos enfriamientos globales y ascensos bruscos de temperatura, fluctuaciones de los niveles del océano, masivas erupciones volcánicas en la India (que se encontraba al oriente de África en ese entonces) y culminando con el impacto del meteorito en la península de Yucatán hace 66 millones de años, que produjo la tercera mayor extinción de la vida en toda la historia natural. “Aún necesitamos saber cómo la vida se abrió paso en ese apocalíptico escenario, para dar origen a nuestros típicos ambientes australes de Sudamérica, Nueva Zelandia y Australia, donde los terópodos continúan presentes, ya no con dinosaurios tan impresionantes como los megarraptóridos, pero sí con una diversidad de aves que siguen viviendo, después de 70 millones de años, en bosques, pantanos y marismas de Patagonia, Antártica y Australia”, concluye.