La miniserie británica Adolescencia, disponible en Netflix, ha capturado la atención global al abordar temas sensibles como la masculinidad tóxica, el acoso en línea y la influencia de las comunidades incel. La historia sigue a un joven de 13 años acusado de asesinar a una compañera de clase, desencadenando una profunda exploración sobre la presión social y la salud mental en la adolescencia.
Jack Thorne, guionista de la serie, reveló que para construir el personaje protagonista se sumergió en foros en línea donde los discursos de odio y la victimización masculina se entrelazan con la cultura gamer. “Lo más inquietante fue ver cómo a través de videojuegos se difundían mensajes sobre por qué las mujeres te odian”, comentó en una entrevista con la BBC.
Rodrigo Rojas-Andrade, psicólogo escolar y académico de la Universidad de Santiago de Chile, destaca que la serie permite una reflexión sobre la crisis de salud mental en los adolescentes. “No se trata solo de corregirlos, sino de comprenderlos y acompañarlos sin juzgar”, señala. Además, resalta el valor de la producción como un espejo de problemáticas sociales que rara vez se abordan en profundidad en las aulas o el hogar.
El fenómeno incel es uno de los puntos centrales de la serie, mostrando cómo jóvenes que se sienten rechazados desarrollan narrativas de resentimiento y misoginia. “No los presenta simplemente como villanos, sino que visibiliza el dolor, la vergüenza y la falta de referentes adultos que los ayuden a procesar sus emociones”, explica Rojas-Andrade. También subraya la manera en que la serie evidencia los mandatos de una masculinidad hegemónica que impone represión emocional y conductas de riesgo entre los adolescentes varones.
Desde una perspectiva educativa, Adolescencia tiene un gran potencial pedagógico. “Puede ser una herramienta valiosa para abrir conversaciones difíciles en el ámbito escolar, pero debe ser mediada por profesionales que ayuden a guiar la reflexión”, enfatiza el psicólogo. También sugiere que la serie podría utilizarse en encuentros con apoderados para crear un lenguaje compartido entre generaciones y fomentar una mejor comprensión del mundo emocional adolescente.
Más allá del entretenimiento, Adolescencia se instala en la conversación pública con una potencia transformadora, invitando a reflexionar sobre las dinámicas sociales que afectan a los jóvenes y la importancia de un acompañamiento genuino en su desarrollo.