Una planta que crece en patios, terrenos baldíos y espacios silvestres puede convertirse en un riesgo mortal si termina en la cocina. La cicuta, también conocida como “perejil venenoso”, es una especie presente en Chile cuya apariencia puede confundirse con hierbas comestibles como el perejil y el cilantro. Su ingestión accidental puede provocar una intoxicación grave, parálisis muscular e incluso la muerte, especialmente cuando no se reconoce a tiempo.
El peligro no es nuevo. En 2020, un niño de ocho años falleció tras ingerir una de estas plantas en el patio de su casa, en el sector Los Morillos de Santa Oliva, en Quillota. El caso expuso los riesgos de una especie que puede crecer en entornos domésticos y pasar inadvertida entre otras plantas. Para quienes recolectan vegetales silvestres, la falta de conocimientos botánicos puede transformar una práctica cotidiana en una situación de emergencia.
La toxicidad de la cicuta se debe principalmente a la coniína, una sustancia que afecta la comunicación entre el sistema nervioso y los músculos. Fernando Ortiz, académico de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), explicó que esta sustancia “inhibe la comunicación entre el sistema nervioso y los músculos que controlan tus extremidades”. Sus efectos pueden comenzar entre 30 minutos y una hora después de la ingestión, avanzando desde las piernas hacia el tronco y los brazos hasta comprometer la musculatura respiratoria.
Los primeros síntomas pueden confundirse con otras afecciones, ya que incluyen malestar estomacal, náuseas, mareos y salivación excesiva. Sin embargo, la aparición de debilidad muscular progresiva es una señal especialmente preocupante. Ortiz advierte que “Los primeros efectos de este veneno que contiene la cicuta son más o menos generales, uno podría llegar a confundirlo, genera malestar estomacal, náuseas, mareos, salivación excesiva. Sin embargo, cuando uno se da cuenta que es específico, que está frente a una posible intoxicación por esta planta, es porque empieza a sentir debilidad muscular. Y esta debilidad muscular es progresiva”. En los cuadros más graves, la intoxicación puede evolucionar hacia la parálisis, el coma y la muerte por insuficiencia respiratoria.
De acuerdo con la descripción del Instituto de Salud Pública (ISP), la cicuta es una planta herbácea bienal que puede alcanzar los 2,5 metros de altura. Tiene tallos erectos, lisos y huecos, con manchas violetas irregulares. Sus hojas son compuestas, triangulares y sin pelos, mientras que sus pequeñas flores blancas se agrupan en estructuras con forma de paraguas. También presenta una raíz blanca similar a una zanahoria y frutos ovoides que adquieren una tonalidad marrón grisácea al madurar.
Aunque estos rasgos permiten orientar su reconocimiento, no son suficientes para confirmar la identidad de una planta sin conocimientos especializados. Su parecido con especies comestibles refuerza la importancia de no recolectar ni consumir vegetales silvestres cuando existe cualquier duda sobre su procedencia o identificación. La apariencia por sí sola no garantiza que una hierba sea segura.
Ante una posible ingestión de cicuta, la recomendación es buscar atención médica de inmediato y contactar a un centro de información toxicológica. No se debe esperar a que aparezca debilidad muscular o dificultad para respirar. El ISP señala que el manejo clínico requiere cuidados sintomáticos y de apoyo, con especial atención a la ventilación y al monitoreo de los signos vitales. En una intoxicación de evolución rápida, reconocer el riesgo y actuar oportunamente puede ser determinante.