Archive for diciembre, 2025

Kast y Jara elevan tensiones en medio de cuestionamientos a líder republicano

El Debate Archi 2025 dejó en evidencia que la carrera presidencial chilena entró en una fase decisiva. En el auditorio del Campus Oriente de la Universidad Católica, José Antonio Kast y Jeannette Jara protagonizaron uno de los enfrentamientos más ásperos de esta temporada electoral. Interrupciones, tensiones y emplazamientos cruzados marcaron el tono de una instancia donde las diferencias ideológicas quedaron expuestas sin matices y donde cada palabra resonó como un síntoma del clima político del país.

En medio de ese ambiente crispado, las interpretaciones no tardaron en aparecer. En conversación con el programa Línea 1 de Radio Usach y TV Usach, el académico de la Escuela de Publicidad de la Universidad Diego Portales y experto en márketing político, Cristián Leporati, entregó una lectura crítica del desempeño de Kast y advirtió señales preocupantes sobre su preparación y su potencial capacidad para ejercer la Presidencia. Sus observaciones se instalaron rápidamente en el debate público, sumando un punto más a la discusión sobre liderazgo y gobernabilidad que atraviesa a la campaña.

Para Leporati, uno de los elementos más llamativos fue la manera en que Kast evitó responder de forma directa cuando fue consultado sobre temas complejos. “Un candidato que quiere ser presidente de la República tiene que ser capaz de tener respuesta, y no decir ‘depende’”, señaló, apuntando a la necesidad de claridad en un país que enfrenta una situación exigente y polarizada. En ese escenario, sostuvo, se requiere “un liderazgo fuerte” capaz de entregar certezas y conducción, no solo consignas generales.

El académico advirtió que estas vacilaciones podrían anticipar problemas más profundos en caso de que Kast llegue a La Moneda. “Cuando tú gobiernas un país complejo como este (…) debes ser capaz de hacerlo”, subrayó. Sus palabras se alinean con una inquietud que ha ido creciendo entre analistas: la distancia entre la retórica de campaña y las capacidades concretas para sostener decisiones difíciles en contextos de crisis.

En su análisis, Leporati también contrastó el desempeño de Kast con el del actual Presidente. “Uno puede decirle muchas cosas al Presidente Boric, de una mala gestión, pero fue una persona que en su gobierno se fue adaptando a las circunstancias y sacó a un país adelante, que venía de pandemia y del levantamiento social”, afirmó. Más allá de la valoración del gobierno, su argumento apunta al valor de la adaptabilidad como un componente esencial del liderazgo moderno; una habilidad que, según él, Kast no ha demostrado en esta campaña.

Otro punto que destacó fue la brecha discursiva entre Kast y Jara durante el debate. “Si se analiza la retórica de José Antonio Kast, era diferente a la de Jara… pero era demasiado grande la diferencia”, indicó, haciendo referencia a una distancia que no solo es ideológica, sino comunicacional. Para el experto, el republicano repitió el mismo patrón que ha mostrado desde la primera vuelta: “Esencialmente prometía. Era slogan, mucho slogan, pero nada tangible. Se enfoca en ‘qué voy a hacer’, no en ‘cómo voy a hacerlo’”. En una elección donde los votantes buscan certezas más que consignas, ese desbalance podría transformarse en un flanco complejo.

El Debate Archi 2025 se convirtió, así, en un punto de inflexión que no solo tensiona la carrera presidencial, sino que abre una discusión más amplia sobre las habilidades que requiere la conducción del país en tiempos donde la estabilidad parece siempre en riesgo. Entre frases afiladas, omisiones y promesas, lo que quedó en el aire fue una pregunta clave: ¿qué tipo de liderazgo necesita Chile para enfrentar el próximo ciclo?

Cómo la ola de calor está afectando nuestra salud mental

Cuando Santiago y gran parte de Chile superan los 30 grados, la ciudad se convierte en una olla a presión emocional. No se trata solo del sol pegando fuerte ni del asfalto ardiendo bajo los pies: el calor modifica nuestras reacciones, altera nuestro humor y nos empuja a una montaña rusa de irritabilidad, cansancio y apatía que puede aparecer en cuestión de minutos. La pregunta que emerge en cada veraneo urbano es simple y brutal: ¿de verdad el calor intenso nos amarga? La ciencia dice que sí, y que el impacto es mucho más profundo de lo que imaginamos.

Un reciente estudio publicado en One Earth reveló que las altas temperaturas afectan negativamente el bienestar emocional en todo el planeta. No se trata únicamente de riesgo físico o caída en la productividad, sino de una alteración diaria en la manera en que sentimos. “No solo amenaza la salud física o la productividad económica, sino que también afecta el estado de ánimo de las personas, a diario, en todo el mundo”, explica Siqi Zheng, uno de los autores principales de la investigación. El calor extremo, según los datos, no solo agota: distorsiona la forma en que transitamos nuestra rutina.

En Chile, esta discusión llega en momentos donde las olas de calor son cada vez más frecuentes. Pedro Chaná, médico cirujano especialista en neurología y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, confirma que el fenómeno es real y creciente. “Hay bastante evidencia, y de buena calidad, sobre que el calor ambiental tiene efectos significativos en la salud mental y el estado de ánimo. En este último tiempo el aumento de la temperatura se ha asociado con un incremento de los síntomas de ansiedad, irritabilidad y un empeoramiento del bienestar emocional”, señaló en Diario Usach. Y aunque el calor golpea a todos, no lo hace con la misma fuerza. “Sin embargo, hay poblaciones que tienen mayor vulnerabilidad, especialmente aquellas que están previamente afectadas por problemas de salud mental”, precisó.

El nivel socioeconómico, las condiciones de la vivienda, la edad avanzada, los problemas de salud y la capacidad de adaptación al calor se combinan como pequeñas piezas de un rompecabezas que determinan cuán fuerte impacta la temperatura en nuestro ánimo. La experiencia cotidiana lo confirma: cuando la ciudad arde, no todos tienen aire acondicionado, sombra ni infraestructura para resistir el golpe térmico. Para Chaná, estas desigualdades intensifican la carga emocional que trae cada ola de calor.

El mal humor también aparece al volante. Ya en los años 80, investigaciones demostraban que mientras más subía la temperatura, más probable era que los conductores tocaran la bocina. Aquellos con ventanillas abajo y sin aire acondicionado eran especialmente propensos a reaccionar con rabia. Décadas después, las conclusiones siguen vigentes. “Con temperaturas elevadas, entre 26 y 30 grados, se demuestra que aparece una percepción de incomodidad térmica, donde pueden aparecer molestias físicas, como irritación de las mucosas, dolor de cabeza, dificultad para pensar con claridad o concentrarse”, sostuvo el especialista.

El ambiente laboral tampoco queda fuera de esta ecuación. La clásica y eterna pelea por la temperatura ideal del aire acondicionado es apenas la superficie del problema. “Se repercute con una disminución del rendimiento laboral y un aumento de la fatiga y el malestar. Además, en lo social se ha relacionado estos ambientes con conductas disruptivas en el ambiente laboral. Especialmente en temperaturas superiores a los treinta grados y marcadamente sobre los 32 grados”, explicó Chaná. Una oficina caliente no solo incomoda: tensa, desgasta y rompe dinámicas de convivencia.

La ciencia va aún más lejos y revela que el calor actúa como un detonador biológico. “Hay evidencia de que el calor afecta en diferentes niveles, por ejemplo, en el sistema endocrino, inmunológico y metabólico. Por ejemplo, calores superiores a los cuarenta grados elevan el cortisol, activan el eje hipotálamo, el sistema simpático, entre otras cosas. Se habla de estrés térmico. En resumen, podemos decir que el calor actúa como un potente factor fisiológico de estrés que debe ser manejado en todo ambiente”, concluyó el neurólogo. Lo que sentimos no es exageración: es el cuerpo respondiendo a un ambiente que se vuelve hostil.

Mientras Chile enfrenta veranos cada vez más extremos, queda claro que el calor no solo derrite el hielo del freezer. También derrite la paciencia, el equilibrio emocional y la capacidad de transitar el día sin estallar. Entenderlo —y prepararse para ello— parece ser el nuevo desafío urbano en tiempos de crisis climática.

Álbum de laminas enciende la previa del Mundial 2026

Mientras el mundo del fútbol empieza a latir más rápido de cara al Sorteo Final del FIFA World Cup 2026, Panini America acaba de soltar una bomba que acelera la ansiedad colectiva. La marca presentó una nueva portada Canadá–Estados Unidos para su icónico álbum de láminas, un gesto que vuelve a encender el ritual global que atraviesa generaciones. No es solo un objeto de colección: es una ceremonia previa al torneo más grande de la historia, un guiño a miles de millones de fans que ya están calentando motores antes del primer pitazo.

Durante más de medio siglo, la colección de láminas de Panini ha sido parte del ADN cultural del fútbol. Un lenguaje propio que va desde álbumes gastados por el uso hasta partidas eternas de intercambio en colegios, ferias y plazas. Pero la edición de 2026 no está jugando pequeño. Con 48 selecciones compitiendo en Canadá, México y Estados Unidos, este será el álbum más ambicioso jamás producido por Panini. La magnitud del torneo está reescribiendo la escala del producto y Panini responde elevando el nivel en cada página.

La compañía anunció que la portada global del álbum se dará a conocer en los próximos meses, a medida que Norteamérica se prepara para recibir el Mundial más extenso de su historia. México, además, tendrá una edición especial con su propia portada. Es un quiebre con la tradición: por primera vez, Panini lanza una cubierta dedicada específicamente a una región anfitriona del certamen. Este lanzamiento también abre un periodo de preventa limitada a través de Amazon, un movimiento pensado para que los coleccionistas aseguren su ejemplar antes de que la fiebre se desate.

Romy Gai, Chief Business Officer de FIFA, lo resumió en una declaración que confirma el estatus mítico del álbum: “Al igual que la Copa Mundial de la FIFA, el álbum de láminas Panini es una de las tradiciones más icónicas y duraderas de la cultura del fútbol global. Durante generaciones, ha reunido a los aficionados, ha despertado entusiasmo en todo el mundo y ha creado recuerdos y recuerdos materiales que perduran mucho después del pitazo final.”

La portada Canadá–Estados Unidos juega con la estética vibrante del Mundial 2026. Incluye el emblema oficial del torneo, el trofeo de la Copa del Mundo y la icónica silueta de la “chilena” basada en el exfutbolista italiano Carlo Parola, símbolo que Panini adoptó en 1965. El resultado es una mezcla que respira memoria y futuro, un puente visual perfecto para una comunidad que se renueva pero nunca pierde el rito.

Mark Warsop, CEO de Panini America, reforzó ese peso emocional al presentar el diseño. Para Warsop, este lanzamiento es solo el punto de partida. “Nuestra colección de láminas Panini de la Copa Mundial de la FIFA ha cautivado a personas de todo el mundo durante generaciones, y estamos orgullosos de presentar esta histórica portada Canadá–Estados Unidos para nuestra edición 2026.” Warsop agregó: “Esta portada especial es el paso inicial de cómo planeamos celebrar nuestros productos y colaboraciones durante toda la Copa Mundial de la FIFA 2026, lo que incluirá las láminas y las tarjetas coleccionables, y creemos que los aficionados y coleccionistas estarán muy entusiasmados.”

La revelación se realizó en Nueva York–Nueva Jersey, la misma sede donde se jugará la final del Mundial el próximo julio. No es casualidad: presentar el álbum en el futuro epicentro del torneo es una forma de marcar territorio desde ya. Panini, socio exclusivo de FIFA en láminas, cartas coleccionables y productos digitales, mantiene así un legado que comenzó en 1970 en México. Más de 50 años después, el ritual vuelve más global, más masivo y más eléctrico que nunca.

Oro Amargo regresa al norte con gira que convierte el cine en territorio vivo

El cine chileno suele mirar al norte como paisaje, pero pocas veces como comunidad. Oro Amargo, rodada en la Región de Atacama, está desafiando ese patrón con una gira que no solo devuelve la película a los lugares donde nació, sino que instala una ética distinta en torno a cómo se producen y se comparten las imágenes. Impulsada por el Fondo Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la gira contempla un recorrido amplio por Atacama y Antofagasta, reafirmando una convicción central de la productora Juntos: filmar fuera de la capital no es un gesto estético, sino un compromiso político y cultural.

Felipe Egaña, socio y productor de Juntos, lo sintetiza sin rodeos. “Este proyecto fue pensado para poder llevar la película al norte de Chile con un foco especial en comunas que no tienen acceso a cine, ni en multisalas ni en espacios independientes”. En un país donde la distribución suele ser un lujo metropolitano, esta ruta devuelve algo esencial: la posibilidad de ver cine en territorios que por décadas han quedado excluidos del circuito tradicional. La gira, más que una campaña, es una extensión natural del proyecto.

Durante el rodaje, Juntos ya había hecho un gesto significativo al integrar a un equipo local de Atacama en múltiples áreas técnicas y creativas. Ese cruce entre la experiencia del equipo de Santiago y el conocimiento íntimo del territorio por parte de profesionales de la región no solo fortaleció el proceso de filmación, sino que abrió una relación horizontal, donde el paisaje humano y cultural dejó de ser un telón de fondo para convertirse en una voz activa del proyecto. El resultado fue una producción que entendió, desde dentro, las tensiones, oficios y memorias que atraviesan la pequeña y mediana minería del norte.

Ahora, con la película terminada, la gira quiere activar algo más profundo que el simple visionado. Egaña lo explica así: “Llevar la película de vuelta es devolver la mano. Que puedan ver su entorno, su espacio, sus tradiciones desde una mirada cinematográfica”. El impacto no es menor: para muchas personas, será la primera vez que vean su propio territorio proyectado en una pantalla con la complejidad y dignidad que entrega un largometraje. Es un ejercicio de reconocimiento colectivo y también un gesto político en tiempos donde el acceso cultural sigue marcado por desigualdades persistentes.

La ruta incluye doce comunas de Atacama y Antofagasta, desde zonas donde se filmó —como Caldera, Huasco y Copiapó— hasta lugares más remotos como Pica, Camiña y Tocopilla. El equipo viajará acompañado de parte del elenco y del equipo técnico, incluyendo a la actriz Kat Sánchez, protagonista de Oro Amargo. Ese encuentro directo con las audiencias no solo permite conversar sobre el proceso creativo, sino también estimular la formación de público en territorios históricamente relegados del mapa audiovisual.

Quizás lo más relevante es que esta iniciativa no pretende ser un hecho aislado. Juntos quiere consolidar este modelo como una política interna que atraviese todas sus producciones. “Pronto vamos a filmar otra película en la Región de Coquimbo y en el Biobío, y esperamos volver a esos lugares cuando la película esté terminada”, adelanta Egaña. En un ecosistema cultural donde el centralismo todavía define qué historias se ven y dónde se ven, Oro Amargo abre una grieta luminosa: la de un cine que retorna al origen no como postal turística, sino como diálogo vivo entre quienes filman y quienes habitan el territorio.

Precauciones urgentes para una Navidad más segura

Cada diciembre, los barrios de Santiago y distintas regiones del país se transforman en un mapa luminoso. Balcones envueltos en guirnaldas LED, fachadas que destellan al ritmo de villancicos electrónicos y árboles que compiten en brillo con cualquier vitrina del centro. Las redes sociales impulsan nuevas tendencias y las familias replican, con orgullo, decoraciones cada vez más elaboradas. Pero mientras Chile se deslumbra con esta estética festiva, un riesgo silencioso crece en paralelo: la seguridad eléctrica de los adornos que se instalan sin mayor revisión ni cuidado técnico.

El académico Héctor Chávez, del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago, advierte que el principal foco de peligro está en los cables. Según explicó a Diario Usach, detrás de cada instalación navideña se acumulan tensiones, tirones y esfuerzos para los que muchos productos, sobre todo los más económicos, no están diseñados. “Los elementos que van conectando las luces pueden estar sujetos a atracciones mecánicas. La gente los toma, incluso a veces las mascotas son buenas para jugar con esos cables, y esos cables deberían tener una buena resistencia a la atracción mecánica, a que los tiren”, señaló. Su comentario deja al descubierto un problema habitual: cuando la luz deja de funcionar, el cable no necesariamente deja de estar energizado.

El académico agrega que este escenario puede desencadenar accidentes más graves de lo que muchos creen. “Ahí alguien lo toca, o bien puede producirse un arco eléctrico (…) y esos arcos producen la quema, o puede ser que algo, como la rama del árbol de Navidad o un adorno de tela, pueda incendiarse”. La escena, común en celebraciones domésticas, se vuelve todavía más crítica cuando se trata de luces instaladas por niños o ubicadas cerca de materiales inflamables. Lo que comienza como un desperfecto menor puede convertirse en un principio de incendio en segundos.

Otro punto que preocupa a Chávez es la creciente tendencia a instalar decoraciones exteriores inspiradas en modelos internacionales. La presión estética que circula en redes sociales ha llevado a muchas familias a decorar terrazas y balcones con productos que no están diseñados para soportar las condiciones climáticas locales. “Las luces adaptadas para ambientes exteriores soportan el splash de agua, la lluvia, el riego, la acumulación de humedad”, afirma. Cuando esa resistencia no existe, el agua puede ingresar a zonas activas del artefacto, generando cortocircuitos o transmitiendo electricidad directamente a quien toque la estructura.

El académico insiste en que el problema no es simplemente técnico, sino también cultural. En la mayoría de los hogares, no se verifica si el producto es apto para exterior, si viene sellado contra humedad o si cuenta con materiales aislantes. Chávez es claro respecto a la condición ideal: “El artefacto tendría que estar completamente aislado, encapsulado, para que al contacto con el agua esa agua no ingrese”. Sin esa protección, cada adorno se vuelve una lotería de riesgos.

En Chile, la fiscalización de este tipo de artefactos recae en la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), entidad que certifica que cada producto cumpla con los estándares necesarios. Sin embargo, la verificación todavía no es un hábito instalado en la ciudadanía. “Todos los artefactos eléctricos debieran tenerlo (…) es un código QR que uno lo ve en todos los artefactos eléctricos”, recuerda el académico. Esa etiqueta, tantas veces ignorada, es hoy una de las barreras más efectivas para prevenir accidentes, evitar cortocircuitos y asegurar una temporada festiva sin emergencias domésticas.

Mientras los barrios ya brillan anticipando la Navidad, la advertencia es clara: la belleza de las luces no debe eclipsar la seguridad. La instalación responsable, la elección de productos certificados y la atención al uso adecuado pueden marcar la diferencia entre una celebración alegre y un susto mayor.

El debate ético que la IA obliga a enfrentar

En un país donde la conversación tecnológica suele quedar atrapada entre anuncios de innovación y la carrera por subirse a la ola de la Inteligencia Artificial, el Congreso Internacional de Ética y Bioética de la Universidad de Santiago 2025 vino a instalar un punto de freno necesario. Académicos de diversas áreas pusieron sobre la mesa un debate profundo: cómo enfrentar los dilemas morales y técnicos que trae consigo la tecnociencia, y cómo evitar que el entusiasmo por lo digital eclipse la discusión sobre sus riesgos reales. Lo que se discutió en la USACH no fue solo teoría; fue una radiografía del momento crítico que atraviesa Chile y el mundo respecto al uso responsable de la IA.

Entre las intervenciones más comentadas estuvo la de Juan Larraín, director del Instituto de Ética Aplicada de la Pontificia Universidad Católica. El académico lanzó lo que llamó una “provocación” sobre la necesidad urgente de regular el diseño de tecnologías digitales. Su punto fue claro: las herramientas actuales aportan beneficios “enormes” para la humanidad, pero también arrastran daños posibles que, muchas veces, no se originan en fallas técnicas, sino en la intencionalidad detrás de cómo se diseñan. Para ilustrar el dilema, recordó ejemplos históricos y tensos. “Las tecnologías históricamente siempre han tenido aspectos beneficiosos y negativos, como el ejemplo dramático de la bomba atómica”, señaló, subrayando la dimensión ética que nunca puede quedar fuera de la ecuación.

Larraín planteó que un posible camino regulatorio podría inspirarse en los estándares ya utilizados en la evaluación de tecnologías biomédicas y biotecnológicas, donde existen protocolos sólidos para medir riesgos y beneficios. Pero su reflexión fue más allá de la comparación técnica. Para él, el desafío no es únicamente normativo, sino cultural. Es necesario instalar una ética pública que permita que el avance tecnológico y el avance moral crezcan de forma armónica. En sus palabras, la humanidad debe construir una cultura que impulse “un desarrollo virtuoso y armónico entre el progreso de la ética y el progreso tecnológico”.

La discusión también abordó la necesidad de pensar la tecnología desde múltiples disciplinas. Larraín fue categórico al afirmar que los dilemas actuales exigen articular conocimientos provenientes de la filosofía, la sociología, la ingeniería, la informática y la biología. Desde su perspectiva, cualquier intento de regulación o desarrollo responsable de IA que ignore la complejidad humana está condenado a quedar incompleto y sesgado. Esta visión interdisciplinaria se transformó en uno de los ejes centrales del encuentro, reafirmando que la conversación sobre tecnociencia no puede quedar solo en manos de programadores o legisladores.

La segunda parte del congreso profundizó específicamente en la ética de la Inteligencia Artificial. El Dr. Manuel Villalobos, del Departamento de Ingeniería Informática de la USACH, destacó que “la legitimidad ética y social de la Inteligencia Artificial está determinada por cinco Principios Clave de Ética Aplicada; la autonomía, beneficencia, no maleficencia, justicia y responsabilidad, datos vulnerables, reidentificación e impacto predictivo”. Su planteamiento expuso la anatomía del debate ético contemporáneo: cada algoritmo y cada sistema que procesa datos sensibles tiene el poder de beneficiar, pero también de excluir, sesgar o predecir con consecuencias graves para individuos y comunidades.

En el ámbito sanitario, el ingeniero biomédico y académico USACH, Erick Cortez, revisó el largo trayecto de la Historia Clínica del Paciente en Chile. Recordó sus raíces en el Código Sanitario de 1931, la consolidación del Sistema Nacional de Salud en 1952 y la evolución hacia los registros electrónicos actuales. “Actualmente, la ficha clínica es un instrumento obligatorio para integrar la información del paciente en la atención en salud, y debe llevarse en formato digital/electrónico, en papel u otro medio. Esta información es relevante para resguardar los datos y la toma de decisiones en la actividad sanitaria”, explicó. Su análisis dejó claro que la digitalización de datos médicos no es solo una actualización técnica, sino un proceso cargado de implicancias éticas.

Cortez también detalló la información mínima que deben incluir estos registros, desde la identificación del paciente hasta su historial de decisiones, diagnósticos y procedimientos. Pero su crítica final apuntó al corazón del debate: “la Ficha Clínica tiene un enfoque biomédico, lo que deja fuera factores sociales, culturales y espirituales que podrían complementar la atención desde una perspectiva ética y holística”, concluyó. Sus palabras resonaron como un llamado a ampliar la conversación sobre datos sensibles, especialmente en un contexto donde la IA ingresa cada vez más en los sistemas de salud.

El Congreso Internacional de Ética y Bioética 2025 dejó una conclusión transversal: el avance tecnológico ya no puede desvincularse de la reflexión moral. En un momento donde Chile impulsa transformaciones digitales en educación, salud y administración pública, la pregunta que emerge desde la USACH es si el país está preparado para establecer una regulación que combine innovación con responsabilidad. La respuesta aún está en construcción, pero el debate ya comenzó.

Fundación Allende sin financiamiento y el impacto en la memoria histórica del país

La discusión del proyecto de Presupuesto Nacional 2026 dejó una señal que resonó fuerte en el ecosistema cultural y político chileno: la Fundación Salvador Allende quedó fuera del financiamiento estatal. La exclusión llamó la atención no solo por lo inesperada, sino porque la institución se transformó en la única de su tipo que no obtuvo recursos aprobados. La decisión encendió alarmas dentro del Partido Socialista, desde donde calificaron la medida como un gesto con un “claro sesgo” político que pone en riesgo la conservación del patrimonio asociado al legado de Salvador Allende.

El golpe presupuestario no es menor. Según señaló la propia Fundación Salvador Allende, en años anteriores recibían cerca de $90 millones para sostener su trabajo en preservación, investigación, archivo y actividades educativas. Este financiamiento representaba una fuente fundamental para la continuidad de programas que resguardan uno de los capítulos más relevantes —y sensibles— de la historia contemporánea de Chile. Hoy, esa base económica desaparece sin un reemplazo claro.

En conversación con el programa Línea 1 de Radio Usach y TV Usach, la directora ejecutiva de la Fundación, Marcela Ahumada, expresó sorpresa y preocupación ante la decisión. Subrayó que la Fundación ha mantenido durante años una gestión impecable frente al Estado, sin objeciones administrativas ni incumplimientos. “Durante todos estos años de funcionamiento, jamás se nos ha objetado ninguna rendición, ningún programa. Hemos cumplido al 100% con lo que nos hemos comprometido anualmente. Este año se abrió la glosa y en primer momento quedamos fuera la Fundación Salvador Allende y otros sitios de memoria lo que habla de algo que no se está percibiendo en el mundo político y tampoco en la derecha, de lo importante que es la memoria. La memoria no es algo que se nos ocurrió, la memoria es algo que nosotros, como ciudadanos y como chilenos, creemos que tenemos que trabajar para no volver a repetir lo que ocurrió hace 50 años”, comentó Ahumada.

La directora también remarcó que la Fundación Allende es la única institución presidencial afectada, mientras que otras organizaciones similares mantuvieron sus glosas intactas, lo que refuerza la percepción de un gesto político más que administrativo. “Nos sorprende ser la única fundación presidencial a la que se le haya quitado la glosa presupuestaria. La del Presidente Aylwin y la de Presidente Frei Montalva quedaron exactamente igual, no hubo ninguna objeción, lo cual me parece muy bien, porque ellos también cumplen una labor de difusión. Pero a la nuestra se nos saca el presupuesto y tampoco se nos da una explicación. Simplemente se borró y no creemos que la historia ni la memoria se borre a través de un presupuesto”, sostuvo.

La incertidumbre también se extiende hacia la respuesta que pueda surgir desde el Ejecutivo. Ahumada explicó que no mantiene comunicación directa con autoridades del gobierno, aunque está al tanto de que existieron intentos por revertir la situación durante la tramitación. “Entiendo que efectivamente estuvieron preocupados, entiendo que estuvieron tratando de negociar hasta último momento en el Congreso sobre esta no aprobación del presupuesto, pero yo, personalmente, como directora, no he tenido ningún contacto con el gobierno”, afirmó.

La exclusión de la Fundación Salvador Allende del Presupuesto 2026 abre un nuevo debate sobre la fragilidad institucional de la memoria histórica en Chile y el rol del Estado en la protección de archivos, testimonios y espacios simbólicos. También plantea una interrogante mayor: si la memoria se construye entre todos, ¿qué implica que el financiamiento desaparezca por decisión legislativa? El futuro inmediato de la Fundación —y del patrimonio que resguarda— dependerá ahora de la capacidad de movilización, negociación y presión pública para recuperar su lugar en el financiamiento estatal.

Macha y El Bloque Depresivo llevan su melancolía del puerto al coloso de Ñuñoa

A veces, antes de un salto monumental, hay que volver al origen. Eso es exactamente lo que harán Macha y El Bloque Depresivo este diciembre, cuando se presenten en dos conciertos íntimos en el Teatro Municipal de Valparaíso los días 17 y 18. Serán noches cargadas de simbolismo en una ciudad que no solo forma parte de su geografía emocional, sino también de la estética bohemia y melancólica que ha acompañado al grupo desde sus primeras tocatas porteñas.

El anuncio se da en la antesala de su desafío más grande hasta ahora: el primer concierto de El Bloque Depresivo en el Estadio Nacional, este sábado 20 de diciembre. Se trata de un hito que no solo confirma la vigencia del proyecto, sino también su expansión desde las peñas, los bares y los teatros pequeños hasta uno de los escenarios más relevantes del país. Un viaje que, en su propia lógica, requiere detenerse en Valparaíso, respirar su humedad salada y reencontrarse con el público que ha llorado, amado y sanado con su música.

A este conjunto de novedades se suma otro anuncio que viene alimentando la conversación en redes: el lanzamiento de “Turista”, el nuevo single interpretado por Bad Bunny, estrenado el viernes 28 de noviembre. El tema llega como una pieza inesperada dentro del universo emocional del Bloque Depresivo, ampliando los cruces musicales y reafirmando la estética híbrida que caracteriza al proyecto. “Turista” entra al repertorio como una extensión del imaginario de pena, memoria y cariño latinoamericano que la banda ha cultivado durante años.

El retorno a Valparaíso no es un gesto nostálgico, sino una declaración estética. En el Teatro Municipal, la banda prepara dos jornadas que serán más cercanas, más sudorosas, más humanas. Un espacio donde la voz de Macha se entrelaza con la vulnerabilidad de un público que se reconoce en canciones como Continentales, Isla de errores, Mar de mares y De quererte así. El repertorio mezclará composiciones originales y versiones que han cruzado fronteras, resonando en públicos de distintos países que encuentran en su sonido una mezcla única de bolero desgarrado, vals latinoamericano y una sensibilidad profundamente popular.

Tres días más tarde, el Estadio Nacional recibirá un concierto que promete transformarse en rito colectivo. Será la primera vez que El Bloque Depresivo tome posesión del coloso de Ñuñoa, en una noche que se proyecta como un homenaje a la pérdida y al amor, pero también a la memoria musical del continente. Un show agendado para las 20:00 horas que no apunta a la épica vacía, sino a la emoción desnuda: a ese sentimiento que hace que miles de personas canten con los ojos cerrados mientras la voz de Macha se quiebra a propósito, por necesidad.

La trilogía de fechas —dos noches íntimas en Valparaíso y un estadio lleno en Santiago— marca un punto de inflexión en la historia del Bloque Depresivo. No es solo un capítulo más, sino la confirmación de un fenómeno cultural que ha sabido crecer desde la penumbra del puerto hasta la inmensidad de un recinto que guarda la memoria emocional del país.