Archive for noviembre, 2025

Cianobacterias y contaminación desatan tragedia en el lago Vichuquén

Lo que antes era una postal veraniega hoy se transformó en una escena inquietante. El lago Vichuquén, famoso por sus aguas limpias y su ritmo apacible entre bosques y casas familiares, amaneció cubierto por un manto espeso y fluorescente que cambió por completo la vida del sector. La crisis salió de la esfera local cuando ocho perros murieron en pocos días, un hecho que encendió las alarmas y dejó en evidencia un problema que llevaba tiempo gestándose bajo la superficie. La comunidad reaccionó con desesperación, y organizaciones animalistas levantaron la voz para exigir protección, prevención y respuestas urgentes.

La Agrupación de Protección Animal Comuna de Vichuquén (PAV) ha sido una de las más firmes en denunciar la gravedad del escenario. Han atendido múltiples casos recientes de intoxicación en mascotas, todos con síntomas compatibles con la exposición a toxinas de cianobacterias. Los reportes hablan de pruebas hepáticas desbordadas, fallas severas en coagulación, hemorragias internas y daño renal agudo. La situación afecta principalmente a los perros, quienes beben del lago, ingieren grandes cantidades de agua y luego absorben aún más toxinas al lamer su propio pelaje. Ese ciclo crudo y silencioso se ha convertido en una trampa mortal para ellos, y en un aviso para el resto del ecosistema.

Frente a esta emergencia, la Seremi de Salud del Maule convocó una mesa intersectorial que reunió a autoridades municipales, equipos técnicos, entidades ambientales, la DGA, la Armada y la Delegación Presidencial. La seremi Carla Manosalva enfatizó que la coordinación permitirá generar información clara y basada en evidencia, asegurando además que no existen registros en centros de salud primaria que indiquen intoxicaciones humanas asociadas al lago. Sin embargo, la ausencia de casos formales no implica ausencia de riesgo, especialmente en un contexto donde los animales ya están pagando un costo altísimo.

Para entender cómo se llegó a este punto, es clave mirar lo que sucede a nivel biológico. Las cianobacterias, como explica el experto en áreas silvestres y académico de la Universidad de Santiago, Alberto Alaniz, no son dañinas por naturaleza. “Las cianobacterias no son nocivas en sí mismas, ya que son organismos fotosintéticos. El problema es que en grandes cantidades producen toxinas que pueden ser negativas para los animales. Para un perro pueden ser mortales, sin embargo, para el caso de un humano es menos probable que su consumo produzca el deceso, pero sí podría generar un cuadro de intoxicación fuerte”, detalló a Diario Usach. El problema no es su existencia, sino su proliferación descontrolada.

Alaniz explica que este crecimiento explosivo tiene múltiples gatillantes. La contaminación del agua con nitrógeno y fósforo —proveniente de la agricultura y transportados por ríos o napas hacia los lagos— es una de las principales variables. A ello se suma la presencia de partículas orgánicas derivadas de aguas servidas, que también alimentan la actividad bacteriana. El lago, entonces, se convierte en un caldo de cultivo perfecto para que estas microalgas tóxicas crezcan sin límite, dejando atrás la imagen cristalina que caracterizó a Vichuquén por décadas.

Ante este escenario, el académico de la Usach considera urgente que la Seremi impulse una investigación exhaustiva para rastrear el origen de los contaminantes. Propone la activación de una alerta preventiva, la prohibición temporal del uso recreativo del lago y la evaluación de posibles daños a ecosistemas ribereños, fauna nativa y fuentes de agua utilizadas para riego o consumo humano. El riesgo no se limita a la superficie. “Esto podría ser nocivo también para seres humanos, si se utiliza agua contaminada extraída mediante bombas desde el lago o mediante norias”, advierte Alaniz. La crisis ambiental de Vichuquén no es solo una tragedia para las mascotas; es un síntoma de un problema mayor que ya golpea a la naturaleza y podría alcanzar a las personas si no se actúa con rapidez.

Presentan un robot que redefine la accesibilidad laboral

En un país donde la conversación sobre inclusión laboral suele quedar atrapada entre diagnósticos y buenas intenciones, la Universidad de Santiago decidió mover la aguja con hechos. Esta semana, el Departamento de Ingeniería Industrial presentó a Stelarbot, el primer robot inclusivo operado por personas en situación de discapacidad, un prototipo tecnológico que no solo apunta a renovar la manera en que interactuamos con los espacios públicos, sino que también redefine quiénes pueden ocupar un rol dentro de ellos. La presentación reunió a autoridades civiles, académicas y militares, y marcó el debut oficial de un proyecto que une innovación, accesibilidad y futuro aeroespacial bajo una misma idea: derribar barreras.

La ministra de Defensa Nacional, Adriana Delpiano, fue una de las primeras en conocer los avances del robot, que tendrá una función clave dentro del próximo Centro Espacial Nacional de la Fuerza Aérea de Chile. Stelarbot será el encargado de guiar a los visitantes del lugar, una tarea que se volverá posible gracias a su sistema de teleoperación, el cual ya fue probado por Kevin Silva e Ignacio Pérez, jóvenes de Teletón que demostraron cómo esta tecnología puede ampliar la participación real de personas históricamente excluidas de ciertos oficios. La presencia de la FACH en este proyecto marca un cruce poco habitual entre defensa, innovación universitaria y accesibilidad, una alianza que empieza a dejar huella.

La colaboración entre la Usach, la Fuerza Aérea y Teletón está configurando un ecosistema de trabajo que busca algo más ambicioso que un robot funcional: pretende instaurar condiciones laborales equitativas y sostenibles para personas con discapacidad. En este sentido, el rector (s) de la Universidad de Santiago, Cristián Muñoz, fue claro al enmarcar el sentido profundo del desarrollo. “Esta tecnología no es solo una innovación tecnológica, sino que también es inclusión y construcción al bienestar social del país”, afirmó, destacando que Stelarbot es tanto un avance mecánico como un gesto político y social.

El entusiasmo también llegó desde el Ministerio de Defensa. Delpiano no dudó en valorar el aporte del mundo académico a la construcción del Centro Espacial Nacional. “Creo que poder contar con este robot en el Centro Espacial Nacional es un aporte de la Usach con todo su saber hacer tecnológico”, comentó, subrayando que la incorporación de Stelarbot responde al tipo de colaboración público-universitaria que fortalece las instituciones y abre nuevas áreas de trabajo para personas con discapacidad dentro de un campo tan especializado como el tecnológico-espacial.

La construcción del robot involucra a cerca de 30 estudiantes de distintas especialidades, quienes aplican sus conocimientos en diseño, programación, electrónica y desarrollo de interfaces. Esa multidisciplinariedad es, según Daniel Gálvez, director del Laboratorio de Emprendimiento e Innovación del Departamento de Ingeniería Industrial, uno de los motores principales del proyecto. “Gracias al desarrollo multidisciplinario permite que alrededor de 30 estudiantes puedan aplicar los conocimientos que van adquiriendo en cada una de sus áreas”, explicó, destacando el rol formativo de Stelarbot dentro de la universidad.

Desde Teletón, el director médico Bruno Camaggi fue categórico al definir el impacto de esta iniciativa en el ecosistema laboral chileno. “Stelarbot no solo viene a mejorar la inclusión laboral, sino que también viene a cerrar barreras tecnológicas, a mejorar la accesibilidad y a cambiar la actitud porque las personas con discapacidad son tremendos aportes en todos los equipos de trabajo”, señaló, reforzando la idea de que la discapacidad no limita la capacidad de aportar en ambientes de alta complejidad técnica. Finalmente, el director del Centro Espacial Nacional, Héctor Contreras, celebró que la idea nacida desde la FACH haya encontrado terreno fértil en la Usach y su comunidad estudiantil. “Estamos contentos porque esta idea que nace desde la Fuerza Aérea fue muy bien acogida por la Universidad de Santiago y sus alumnos. Esto permitirá ayudar al problema de la inclusión y que la gente con discapacidad pueda ser parte del equipo del departamento de tecnología espacial”, afirmó, proyectando un camino donde tecnología e inclusión se impulsan mutuamente.

El frenesí del Black Friday y el riesgo de comprar sin pensar

El Black Friday vuelve a encender las pantallas, las notificaciones y la ansiedad colectiva. A pocas horas de que arranque oficialmente uno de los eventos comerciales más masivos del país, miles de personas afinan sus listas, comparan precios y se preparan para lanzarse a una avalancha de descuentos que prometen “oportunidades únicas”. Sin embargo, mientras los banners brillan con porcentajes tentadores, también se activa un riesgo habitual en estas fechas: las compras impulsivas, decisiones que nacen del entusiasmo más que de la necesidad y que pueden terminar dejando más de un bolsillo en números rojos.

Para la psicóloga Isabel Puga, académica de la Universidad de Santiago de Chile, este fenómeno no ocurre por casualidad. Responde a una mezcla de factores emocionales, cognitivos y socioculturales que se potencian en eventos como el Black Friday. No solo se trata de vitrinas digitales atractivas, sino de dinámicas colectivas que avalan el consumo como un acto compartido. De acuerdo con la experta, estas fechas pueden “desordenar gravemente el presupuesto personal o familiar”, especialmente cuando los estímulos externos superan al pensamiento racional.

Según Puga, el Black Friday dejó de ser una simple liquidación y hoy opera desde una arquitectura psicológica muy potente. Elementos como la urgencia temporal, los relojes regresivos y la idea de escasez activan el ya conocido FOMO, el miedo a perderse algo importante. “La idea de que ‘es el momento de comprar’ se valida colectivamente, y muchas personas sienten que deben sumarse para no quedar fuera de una oportunidad compartida”, explica la académica. En ese escenario, artículos jamás considerados pueden transformarse en compras aparentemente sensatas solo porque vienen acompañados de un descuento explosivo.

Distinguir una compra necesaria de una impulsiva parece, a veces, más difícil de lo que debería. Sin embargo, Puga sostiene que la diferencia es clara. Las compras necesarias nacen de una planificación concreta y responden a una carencia u objetivo previamente definido. Las impulsivas, en cambio, se gatillan por estímulos externos —una oferta, un anuncio demasiado atractivo o el clásico contador regresivo— y suelen ejecutarse de inmediato, sin reflexión previa. “El descuento genera la ilusión de oportunidad, pero muchas veces no resuelve un problema real del consumidor. Más bien produce una satisfacción momentánea que desaparece rápidamente”, afirmó a Diario Usach.

Con el frenesí del Black Friday a la vuelta de la esquina, la invitación es a enfrentar la jornada con una mirada más consciente. No se trata de renunciar a una buena oferta, sino de evitar que el entusiasmo nos pase por encima. Puga propone acciones concretas que permiten mantener los pies en la tierra: elaborar previamente una lista breve y realista de productos necesarios, comparar precios con calma y reconocer cuándo un deseo repentino es solo una reacción emocional frente al bombardeo comercial. Mantener un presupuesto exclusivo para el evento también ayuda a poner límite al impulso y transforma la compra en una decisión más informada.

Mientras el país se prepara para otro maratón de ofertas, es evidente que el verdadero desafío no es llenar un carrito, sino aprender a equilibrar deseo, necesidad y salud financiera. El consumo responsable no tiene por qué ser enemigo del disfrute, pero requiere pausa, criterio y la voluntad de no dejarse arrastrar por la presión del momento. En un Black Friday donde los estímulos sobran, la mejor compra puede ser, simplemente, la que se piensa dos veces.

Jornada pone el VIH al centro de la conversación pública

Santiago vivió este miércoles una de esas jornadas que recuerdan por qué la salud pública necesita salir a la calle. Cerca de 200 personas llegaron al Complejo Universitario VM20 para participar en la jornada gratuita de detección precoz de VIH organizada por la Universidad de Chile en conjunto con profesionales del Hospital Clínico. La iniciativa —abierta a estudiantes, funcionarios y habitantes del sector— buscó reforzar el diagnóstico temprano en un contexto donde el virus sigue siendo un desafío urgente tanto dentro como fuera del país. El llamado es claro: testearse salva vidas y es una herramienta esencial para frenar la transmisión.

El panorama internacional tampoco da respiro. Según ONUSIDA, en 2024, alrededor de 5,3 millones de personas en el mundo no sabían que vivían con VIH, lo que reduce las posibilidades de acceder a tratamiento oportuno y aumenta el riesgo de nuevos contagios. Hoy, 40,8 millones de personas conviven con el virus y solo durante el último año 1,3 millones adquirieron la infección. Las cifras hablan por sí solas y sitúan al testeo como un pilar fundamental en la estrategia global de prevención.

En Chile, la situación también exige acción. Así lo explicó el Dr. Alejandro Afani, director del Centro VIH del Hospital Clínico de la U. de Chile, quien enfatizó que “en Chile hay más de 90 mil personas viviendo con VIH y se estima que al menos 10 mil aún desconocen su diagnóstico. Por eso, el test es fundamental para reducir la brecha entre quienes viven con el virus y aún no lo saben. Por un lado, permite iniciar rápidamente el tratamiento, evitando que la enfermedad progrese, y por otro, una persona que accede a terapia y alcanza una carga viral indetectable no transmite el virus. Por lo tanto, tiene un impacto fundamental en la salud pública, es decir, hoy día tratar es prevenir también”. Su mensaje es categórico: la prevención y el acceso a tratamiento van de la mano.

La actividad —instalada en el nuevo espacio VM20 que articula vida universitaria y comunidad— también fue una oportunidad para reforzar la educación en salud sexual. La vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, Josiane Bonnefoy, recalcó la importancia del diagnóstico temprano señalando que “cualquier medida preventiva y la promoción del testeo es fundamental para reducir los diagnósticos tardíos. Con los avances de la medicina, el VIH es una condición controlable, si se detecta a tiempo. Además, el testeo permite articular programas de salud sexual y reproductiva, especialmente considerando el aumento de las infecciones de transmisión sexual en los últimos años, en particular entre jóvenes”. Su llamado apunta a vencer el miedo, informarse y asumir una cultura de autocuidado.

El estigma sigue siendo una barrera. Por eso el testimonio de estudiantes como Tomás Medina, de Administración Pública, es una pieza crucial en la conversación. “Estas instancias me parecen muy importantes porque el VIH todavía arrastra mucho estigma. Por eso es clave normalizar y decir que está bien venir a hacerse un examen: no es el fin del mundo y existe tratamiento. A menudo se confunden el SIDA y el VIH, pero no son lo mismo. Hoy contamos con tratamientos eficaces y con seguimiento”, afirmó. La generación joven toma la palabra para desarticular prejuicios que aún persisten en el imaginario social.

Desde el Ministerio de Salud también hubo respaldo directo. El Dr. Leonardo Chanqueo, jefe del Programa Nacional de VIH e ITS, asistió a la actividad y destacó el rol articulador de la Universidad de Chile en el territorio. “Desde el Ministerio de Salud valoramos y felicitamos que se realicen este tipo de instancias de testeo, porque necesitamos visibilizar el VIH. Tenemos que hablar de VIH todos los días, poner el tema sobre la mesa y motivar a que las personas vengan a testearse (…) Trabajar con aliados clave como la Universidad de Chile es fundamental, ya que nos permite llegar a las poblaciones donde queremos estar, especialmente los jóvenes”, afirmó. Una señal potente de que la estrategia preventiva debe ser multisectorial.

La jornada también marcó un hito para la Clínica Universidad de Chile Quilín, que instaló un stand preventivo ofreciendo controles de presión arterial, glicemia, peso y talla, integrando la salud sexual en un enfoque más amplio de bienestar. Esta participación corresponde a su primera acción de extensión bajo una estrategia institucional que busca acercar servicios preventivos a la comunidad y promover una atención más humana, accesible y conectada con las necesidades reales de las personas. Testeo, acompañamiento y educación se unieron en una misma jornada que apuntó directamente a reforzar el cuidado colectivo.

Tres festivales que impulsan la internacionalización del sonido chileno

Durante las próximas semanas, Chile se convertirá en el epicentro de la conversación musical latinoamericana. Más de cien delegados internacionales, decenas de showcases y una agenda cargada de ruedas de negocios, formaciones y encuentros profesionales desplegarán un mapa que posiciona al país como un actor estratégico dentro del circuito regional. Rockódromo Industria, Feria Pulsar y Fluvial —cada uno desde su territorio y ADN— apuntan al mismo horizonte: fortalecer la internacionalización de la música chilena y confirmar que la escena local ya no solo observa la industria global, sino que comienza a dialogar con ella.

El puntapié inicial se vivirá en Valparaíso entre el 26 y el 30 de noviembre con la segunda versión de Rockódromo Industria, brazo formativo del histórico Festival Rockódromo organizado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Con más de dos décadas de trayectoria, el festival ha logrado consolidarse como un espacio intergeneracional donde conviven sonidos de todo Chile. Este año, su versión Industria profundiza en el intercambio de conocimientos, ofreciendo charlas, talleres, paneles y ruedas de negocios para una escena emergente que exige profesionalización y oportunidades reales. Entre los invitados destacan referentes como Nicole y Carlos Cabezas, junto a agentes internacionales como Stefany Navarro, Emiliano Rodríguez, Gerardo Castillo y Gustavo Cerqueiras. A ello se suma Aula Rockódromo, un espacio que reunirá a talentos de Arica a Punta Arenas guiados por mentores como Wanda Flores y Carlos Salazar.

A la semana siguiente, la conversación se traslada a Santiago. Entre el 5 y el 7 de diciembre, la Feria de la Música Pulsar celebra sus 15 años afianzándose como un punto de encuentro pionero en la industria local. Más de treinta profesionales de distintas partes del mundo se reunirán en la Estación Mapocho para conocer cerca de cuarenta conciertos en vivo y establecer conexiones con la comunidad musical chilena. Este año, la feria estrena su primer Sync Camp, una instancia formativa clave para capacitar a artistas en sincronización: un mercado global en expansión que exige habilidades de composición, licenciamiento y grabación pensadas para el audiovisual. La celebración, además, consolida la alianza colaborativa con Fluvial, fortaleciendo el intercambio entre los dos eventos.

El cierre del circuito tendrá lugar en Valdivia, ciudad donde la música y el paisaje se entremezclan desde hace casi una década. Del 10 al 13 de diciembre, Fluvial celebrará su novena versión con una de las delegaciones internacionales más grandes que suelen visitar Chile cada año. Más allá de los escenarios y conversaciones informales a las orillas del río Calle-Calle, el encuentro pondrá especial énfasis en la industria de la sincronización. Este foco viene consolidándose desde 2024 y alcanza un nuevo nivel con la segunda versión de Fluvial Sync, un programa avanzado que ya ha generado resultados concretos, como contratos firmados y sincronizaciones oficiales con agencias internacionales.

En conjunto, estos tres hitos levantan un relato coherente: Chile avanza hacia un modelo de colaboración público-privada que potencia el talento local, diversifica el ecosistema y abre puertas para la circulación global. La apuesta conjunta entre Valparaíso, Santiago y Valdivia revela una industria que, aunque pequeña en escala, opera con visión estratégica, conectada con el mundo y consciente del valor de sus creadores. Las próximas semanas no solo marcan la agenda musical del país; también son una vitrina internacional para demostrar que en Chile existe una escena inquieta, articulada y lista para competir en mercados globales.

El documental chileno vuelve a brillar en una intensa edición de FIDOCS

Santiago volvió a convertirse en el centro de gravedad del documental latinoamericano con el cierre de la edición 29 de FIDOCS, un festival que este año apostó por lecturas profundas del colonialismo, la memoria histórica, los conflictos geopolíticos y la crisis ambiental. La ceremonia de clausura llenó por completo la Sala K / U. Mayor, donde se anunciaron los filmes ganadores antes de la exhibición de With Hasan in Gaza, del cineasta palestino Kamal Aljafari, un cierre cargado de reflexión sobre resistencia y memoria, que tendrá una nueva función en Centro Arte Alameda – Sala CEINA.

La edición 2025 desplegó más de 60 películas en sus distintas secciones, sumando estrenos nacionales, focos dedicados a Jessica Sarah Rinland, Su Hui-Yu y Cecilia Mangini, una muestra especial de Docudays UA, funciones al aire libre y exhibiciones de referentes como Lucrecia Martel, Werner Herzog, Laura Poitras y Gianfranco Rosi. La programación configuró uno de los años más amplios y diversos del festival, reforzando el lugar de FIDOCS como una plataforma clave para el cine de lo real en la región.

Entre los reconocimientos más destacados estuvo Esa otra selva blanca, de Teresa Arredondo, que se llevó el premio a Mejor Película en la Competencia Nacional. El jurado, compuesto por Yuliia Kovalenko, Carlos Flores y Alicia Cano, señaló que la obra “propone una estrategia narrativa audaz que se desvía y vuelve al tono central instalándose en una deriva que nos recuerda con sutileza que somos presente y memoria”. En la Competencia Internacional, el máximo galardón recayó en Partition, de Diana Allan, reconocida por ser “una obra de profunda sensibilidad, claridad política y valentía cinematográfica, una reflexión devastadora y necesaria sobre el genocidio palestino”.

La Competencia Internacional otorgó además una Mención Especial a Shifting Baselines, de Julie Elie, destacada por mostrar “cómo un solo fragmento de metralla puede dejar cicatrices en la tierra y desplazar permanentemente a las especies, alterando el terreno sobre el que se asienta nuestro sentido de la realidad”. Mientras tanto, en Cortos Emergentes, el premio mayor fue para Secreto de cabeza, de Matía Lorenzo, elogiado por su manera de unir archivos disímiles para adentrarse en la subjetividad de un paciente psiquiátrico. La Mención Especial fue para Te llamarás Pablo, de Pablo Vergara E., una obra que “abre un espacio de diálogo entre la memoria familiar y la historia del país”.

El reconocimiento a Mejor Ópera Prima recayó en Al oeste, en Zapata, de David Bim, una película destacada por un lenguaje cinematográfico que prescinde del cuerpo del cineasta para ceder protagonismo a encuadres precisos, un montaje envolvente y un diseño sonoro que construye una atmósfera hipnótica. Este premio fue entregado por el Jurado Joven, conformado por estudiantes de cine de todo Chile y presidido por Roberto Collío, cuya lista completa está disponible en el sitio oficial del festival.

Con esta edición, FIDOCS reafirma su vocación: ser un espacio crítico, diverso y contemporáneo para pensar el mundo a través del cine documental, un lugar donde las nuevas miradas dialogan con las urgencias globales y donde cada premiación refleja, más que una tendencia, una postura frente al presente.

El bar temático que se consolida como el hotspot del año

Santiago ya tiene su portal interdimensional oficial para esta temporada primavera-verano, y está escondido a plena vista: Nowas Cantina, el bar temático que desde su apertura viene empujando los límites de lo experiencial y que ahora expande su universo con nuevas aventuras, más inmersión y una carta que, literalmente, parece venir de otra galaxia. Mientras la ciudad se recalienta y los días se alargan, el hotspot galáctico promete convertirse en el refugio perfecto para quienes buscan mezclas de sabor, fantasía y espectáculos que rompen con la rutina terrestre.

Clasificado entre los mejores destinos temáticos del mundo, el restaurante vuelve a encender motores para entregar una experiencia prácticamente cinematográfica. Al cruzar su entrada, la atmósfera cambia: luces vibrantes surcan el espacio, hologramas flotan como si tuvieran vida propia y una nave lista para despegar domina el paisaje interior. Cada rincón rinde homenaje a la saga más legendaria del cine, y el icónico bar circular vuelve a posicionarse como el centro gravitacional de la diversión veraniega. Todo sucede mientras personajes temáticos recorren el recinto, moviéndose entre mesas y visitantes como si fueran parte de la historia oficial.

La gran novedad de esta temporada son las Nowas Nights, un formato after office pensado para quienes necesitan desconectar del día laboral sin perder el espíritu aventurero. Aquí es donde la cantina despliega lo mejor de su arsenal creativo. “Van a encontrar un restaurante lleno de sorpresas, con una carta diseñada para trasladarlos a otra galaxia y personajes temáticos por todo el recinto, pero cuidado con ellos, porque ¡a veces buscan hacer negocios de cazarrecompensas!”, bromea Sergio Carrizo, gerente de marketing de Nowas Cantina. Su advertencia no es solo un guiño: es parte del juego que convierte cada visita en un mini relato espacial.

Las Nowas Nights abrirán de lunes a viernes desde las 18:00 horas e incorporan una carta completamente renovada. Tablas para compartir, nuevos cocktails y mocktails inspirados en planetas desconocidos, shows en vivo, DJ’s que marcan el pulso interestelar, performers interactivos y recorridos por la tienda oficial—sí, con merchandising auténtico de la saga. Para quienes planifican con anticipación, hay un beneficio extra: un 20% de descuento en el total de la cuenta al reservar previamente. “La demanda es muy alta, por lo que les recomiendo reservar, así evitan la fila de la entrada y disfrutan del beneficio”, aconseja Carrizo. Y sí, también es el lugar perfecto para celebraciones corporativas épicas de fin de año.

Más allá del after office, Nowas Cantina se ha consolidado como un espacio versátil para eventos privados. La propuesta no solo ofrece inmersión, sino la posibilidad de adaptar la ambientación a la identidad de cada empresa o celebración. “Queremos que nuestros clientes vivan una experiencia única, inmersiva e inolvidable, en un lugar que es considerado a nivel mundial como uno de los mejores restaurantes temáticos”, afirma Carrizo. La cantina recibe desde cenas ejecutivas hasta lanzamientos creativos, sin olvidar los cumpleaños temáticos, que, según el equipo, son uno de los momentos más celebrados del año. “Nuestros cumpleaños son los mejores: los realizamos todo el año, con sorpresas temáticas que hacen que ese día sea realmente especial”, añade el ejecutivo.

Para eventos de gran escala, el espacio permite recibir hasta 200 personas con horarios flexibles, y su equipo culinario está preparado para construir menús personalizados que se ajusten a cada necesidad, incluyendo alternativas completamente veganas. En tiempos donde las experiencias importan tanto como los sabores, Nowas Cantina se posiciona nuevamente como un híbrido perfecto: un restaurante, un set de película y un punto de encuentro que desafía la monotonía del día a día en la ciudad.

La otra cara del aire limpio en Chile

Chile lleva dos décadas avanzando en su batalla contra la contaminación del aire, y por primera vez existe un panorama tan completo como incómodo sobre lo que realmente respiramos. Un estudio publicado en junio de 2025 en la revista científica Atmosphere —titulado Current Status, Trends, and Future Directions in Chilean Air Quality: A Data-Driven Perspective— ofrece la radiografía más extensa hasta ahora: más de 180 millones de datos horarios recopilados desde 191 estaciones de monitoreo a lo largo del país, analizados por un equipo de la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo. La conclusión general es clara: la calidad del aire ha mejorado, pero el mapa sigue mostrando heridas abiertas, especialmente en el sur y en zonas industriales del norte y centro.

El académico Manuel A. Leiva, uno de los autores del paper, sintetiza la evolución con precisión quirúrgica: “Aquí ha mejorado la calidad del aire a lo largo de los años y la única forma de verificar eso es a través de información y monitoreo”. Su afirmación se respalda con cifras que hablan por sí solas. Santiago logró reducir en casi un 40% sus concentraciones máximas de material particulado fino desde comienzos de los 2000, mientras que la caída del dióxido de azufre ha sido especialmente notoria en polos industriales como Huasco y Quintero-Puchuncaví. El país, comparado consigo mismo, respira un poco más limpio. Pero comparado con sus propios desafíos, aún está lejos de un aire justo.

La investigación profundiza en una tensión que Chile no ha sabido resolver del todo: la desigualdad territorial del aire. Kevin Basoa, investigador del CR2 y funcionario del Ministerio del Medio Ambiente, lo expone sin eufemismos: “En el sur del país, el uso intensivo de la leña sigue siendo la principal causa de los altos niveles de material particulado, y no es un problema que se resuelve solo con tecnología”. Aunque existen normas recientes como la Ley de Biocombustibles, su implementación avanza con lentitud y se enfrenta a un arraigo cultural difícil de reemplazar. A eso se suma la compleja geoclimática del país, donde la influencia permanente del anticiclón del Pacífico genera estabilidad atmosférica y limita las opciones de dispersión. Tal como recuerda Leiva, “podemos reducir las emisiones, pero tenemos barreras geográficas y climáticas que no dependen de nosotros”.

Uno de los elementos más llamativos del estudio es la mirada crítica hacia la red de monitoreo del país, considerada la más grande de América Latina. Chile cuenta con más de 200 estaciones, pero solo 125 cumplieron el estándar mínimo de datos en 2024. Hay ciudades subrepresentadas, estaciones que miden apenas uno o dos contaminantes y territorios con sobrecarga de monitoreo debido a exigencias industriales. “Tenemos una red robusta, pero con oportunidades de mejora”, insiste Leiva, dejando claro que disponer de datos no es lo mismo que disponer de información significativa. Basoa suma otra capa al análisis al valorar el rol del Estado: “Esta red se construyó gracias a políticas públicas y decisiones del Estado. Es una herramienta excepcional, pero debemos cuidarla y mejorarla”.

El paper también revisita una discusión que Chile arrastra hace años: las llamadas “zonas de sacrificio” y la urgencia de volver a mirarlas desde la justicia ambiental. La investigadora Zoë Fleming destaca que, pese a los avances, los episodios críticos no han desaparecido y requieren un monitoreo más sofisticado: “La combinación de emisiones industriales y de quema de leña en Coronel y Talcahuano hace que todavía se superen las normas de PM2.5 en algunas ocasiones del año”. Basoa refuerza la dificultad de controlar episodios de SO₂ vinculados a procesos industriales que no muestran patrones regulares y demandan nuevas estrategias de fiscalización. Las brechas territoriales —entre norte minero, sur leñero y centro urbano— son parte estructural del problema.

Más allá del diagnóstico, el estudio propone un mensaje incómodo pero necesario: sin ciencia aplicada, no hay política pública efectiva. “Después de 20 años, recién estamos logrando que los estudios científicos no queden en un paper, sino que lleguen a la sociedad y a los tomadores de decisiones”, afirma Leiva, subrayando que esta investigación busca ser una herramienta real para actualizar planes de descontaminación, mejorar la red de monitoreo y orientar nuevas inversiones. Basoa añade un recordatorio para tiempos de negacionismo climático: “En tiempos de negacionismo climático, es importante valorar el rol del Estado y de las universidades públicas. Esta red, estos datos y estas políticas existen gracias al trabajo coordinado de lo público y lo académico”.

El equipo liberó su base de datos completa en la plataforma Zenodo, convirtiéndola en un recurso abierto que otros investigadores podrán utilizar, replicar y comparar. Para Leiva, este es un aporte exportable: “Tenemos un laboratorio natural que puede ayudar a mejorar la gestión de calidad de aire en la región”. Chile, pese a sus contradicciones, vuelve a situarse como referente en monitoreo ambiental. Pero la pregunta que queda flotando es si será capaz de transformar esos datos en aire limpio para todas las comunidades, no solo para algunas.

La violencia sexual infantil como emergencia nacional

Chile vive una de las crisis más duras y profundas de su historia reciente: la protección infantil está en jaque tras el aumento explosivo de denuncias por abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes. Entre 2018 y 2024 se han registrado más de 114.000 causas, una cifra que refleja un crecimiento del 186% y que instala un escenario alarmante. Solo en 2023, las denuncias superaron las 40 mil, mientras estudios revelan que uno de cada cuatro niños en el país ha sufrido algún tipo de violencia sexual. En medio del Día Mundial de la Prevención del Abuso Sexual Infantil, conmemorado el pasado 19 de noviembre, la situación ha sido descrita sin medias tintas como una “emergencia nacional”.

Las organizaciones especializadas han insistido en que el fenómeno no es nuevo, sino que simplemente dejó de estar oculto. Juan Pablo Venegas, gerente de Incidencia y Asuntos Públicos de World Vision Chile, lo expresa con crudeza: “No se trata de episodios aislados; hablamos de una problemática que avanza en silencio y que sigue dejando huellas profundas”. Su advertencia no solo apunta a la gravedad del problema, sino al peso cultural que ha permitido que estos delitos se mantengan por décadas fuera de la discusión pública.

Para entender el aumento de denuncias, especialistas explican que las cifras no necesariamente responden a un crecimiento real del abuso, sino a una mayor capacidad para detectarlo. La psicóloga infanto-juvenil y académica de la Usach, Mariela Muñoz, lo plantea con claridad: “Me parece que el aumento de denuncias no responde únicamente a que hay más abusos que antes; sino que podemos estar detectando mejor que antes”. A su juicio, la mayor disponibilidad de información y la sensibilización social han permitido identificar señales que antes eran minimizadas o ignoradas por las familias, los colegios e incluso los organismos del Estado.

La académica insiste en que la violencia sexual no se limita al imaginario más extremo, sino que abarca cualquier conducta de connotación sexual por parte de un adulto hacia un menor. “Estamos accediendo a mayor información, por lo tanto, estamos más atentos a indicadores que nos pueden hacer sospechar y con esto activar alertas y denuncias de abuso sexual infantil”, explica. Sin embargo, advierte que este avance convive con una realidad estructural dolorosa: miles de niños crecen en soledad, sin adultos disponibles que acompañen, escuchen o identifiquen situaciones de riesgo. Jornada laborales extensas, estrés constante y la falta de apoyo estatal generan un caldo de cultivo para dinámicas abusivas que avanzan sin freno.

La falta de escucha hacia la infancia sigue siendo uno de los mecanismos más crueles de perpetuación del abuso. Muñoz lo describe como un problema cultural profundamente arraigado en la visión adultocéntrica: “Cuando nos movemos en visiones adultocéntricas… caemos en discursos de invalidación a niños y niñas, y entonces se generan dinámicas de abuso”. La especialista explica que muchos menores sí intentan revelar lo que les ocurre, pero encuentran respuestas que minimizan, dudan o desconfían, empujándolos a guardar silencio y reforzando una sensación de desesperanza e indefensión. A esto se suma una de las características más estremecedoras del fenómeno: la mayoría de los agresores pertenece al entorno más cercano del niño, dentro de su propia familia o círculo de confianza, lo que dificulta aún más la denuncia y la intervención temprana.

Frente a un escenario tan desolador, los especialistas coinciden en que la protección no puede recaer solo en profesores, psicólogos o médicos. “Todos como ciudadanos y sociedad somos responsables de cuidarnos y cuidar especialmente a niños y niñas”, enfatiza Muñoz. La psicóloga señala que esta responsabilidad involucra a cualquier adulto cercano: vecinos, tíos, apoderados, amigos. Todos pueden convertirse en el punto de ruptura que permite detener un abuso antes de que escale y deje secuelas irreparables.

El primer paso, dice la académica, es creer. “Es muy importante nunca cuestionar, ni dudar, sólo creer”, subraya, recordando que un niño que confiesa haber sido vulnerado ha atravesado un proceso emocional devastador para poder verbalizarlo. Acompañar, transmitir seguridad y actuar de inmediato son acciones cruciales. Dependiendo del rol de cada adulto, la denuncia en Carabineros, PDI, Fiscalía o Tribunales de Familia es indispensable para activar las redes de protección que ofrecen apoyo psicológico, social y jurídico. Estos programas especializados son clave para que los niños puedan resignificar lo vivido y avanzar en su recuperación. “La evidencia es clara sobre la relevancia de este tipo de intervención”, añade Muñoz, destacando el impacto positivo de la psicoterapia en la reparación emocional de las víctimas.

La crisis actual no deja espacio para la indiferencia. El país enfrenta una urgencia impostergable: proteger a la infancia exige educación, políticas públicas robustas y una responsabilidad compartida. La violencia sexual contra niños no puede seguir siendo un tema silenciado ni relegado al ámbito privado. Si Chile quiere mirar de frente su futuro, debe comenzar por cuidar a quienes lo representan.

Chile enfrenta sus brechas lingüísticas en la era de la IA

El nuevo EF English Proficiency Index 2025 aterrizó con fuerza en la discusión pública, no solo porque evalúa a 123 países y a más de dos millones de personas, sino porque marca un giro histórico: por primera vez incorpora habilidades de expresión oral y escrita medidas con inteligencia artificial. La herramienta, desarrollada por Efekta Education Group, expande la comprensión del dominio del inglés más allá de los test tradicionales y entrega una fotografía más completa de cómo las personas comprenden, hablan y escriben. “Gracias a la tecnología avanzada de Efekta, ahora podemos evaluar no solo lo que las personas comprenden mediante la escucha y la lectura, sino también cómo se expresan al hablar y escribir, algo esencial para fomentar el entendimiento entre culturas y fronteras”, afirmó Kate Bell, directora de Evaluación de EF y autora del informe global.

La publicación del ranking dejó en claro que Europa mantiene su hegemonía, con Países Bajos nuevamente a la cabeza, seguido de Croacia y Austria, mientras Alemania sube posiciones con fuerza. Aun así, el informe evidencia que la expresión oral sigue siendo el talón de Aquiles global, un flanco que se repite incluso en países con sistemas educativos robustos. Los jóvenes menores de 25 años continúan mostrando niveles más bajos que generaciones mayores—aunque hoy navegan en internet desde que tienen memoria—un fenómeno que se intensificó pospandemia y que sigue sin corregirse del todo.

En el caso de Chile, el resultado vuelve a ubicar al país en una zona intermedia. Con 488 puntos y el puesto 54 del ranking mundial, el territorio completa otro año en la categoría de nivel medio. Sin embargo, el mapa interno revela una desigualdad pronunciada: la Región Metropolitana lidera con 560 puntos, mientras Valparaíso y Biobío rozan cifras similares. Pero la curva cae abruptamente en Atacama y Los Lagos, que se posicionan como las regiones con menor dominio del inglés, dejando a la vista que la brecha territorial sigue siendo uno de los desafíos más difíciles de corregir.

Cuando se observan los sectores laborales, Chile muestra su propia lógica. Quienes trabajan en estrategia y gestión de proyectos encabezan los puntajes con 624 puntos, seguidos de cerca por profesionales de IT y recursos humanos. En el extremo contrario, los estudiantes marcan el promedio más bajo de todo el estudio con 453 puntos. Esta cifra reafirma la fragilidad del inglés en la formación temprana, un punto crítico considerando que es precisamente en esa etapa donde se construyen las habilidades que determinan competitividad futura. Hacia el interior de las competencias, lectura y comprensión auditiva vuelven a ser los puntos fuertes del país, mientras la expresión oral —con 439 puntos— se mantiene como la principal deuda.

El factor generacional revela un patrón interesante: en Chile, las mejores puntuaciones se concentran en personas entre 26 y 30 años, seguidas del segmento de 31 a 40 años y luego los jóvenes de 21 a 25 años. Los menores de 20 años muestran los niveles más bajos, mientras que quienes tienen más de 40 años se ubican en un punto intermedio. Todo indica que el dominio del inglés aumenta cuando las personas entran al mundo laboral, viajan más, interactúan con mercados internacionales y acceden a capacitaciones corporativas que el sistema educativo no logra suplir.

En cuanto a género, los resultados vuelven a mostrar una brecha, aunque cada vez más estrecha. Los hombres obtuvieron 529 puntos, superando a las mujeres con 505 puntos. EF destaca que la diferencia es menor que en mediciones anteriores y que esto coincide con la tendencia global: una reducción progresiva de la brecha gracias a mayores oportunidades de acceso a la educación y capacitación en múltiples industrias.

Más allá de las cifras, el informe insiste en que el inglés se ha convertido en un puente hacia la innovación, el empleo y la colaboración global, especialmente en un momento donde la inteligencia artificial redefine el aprendizaje y transforma los mercados laborales. En un mundo hiperconectado, dominar el idioma ya no es un plus curricular: es un requisito para navegar plataformas, tecnologías y comunidades sin fronteras. Para Chile, este ranking funciona como un diagnóstico y también como una alerta. El país avanza, pero no lo suficiente. La brecha territorial, generacional y formativa sigue siendo profunda y, mientras no se aborde con políticas públicas robustas, Chile continuará compitiendo en una cancha inclinada.