Archive for junio, 2025

Cocinar con conciencia sin perder el sabor

En un país donde las tradiciones culinarias conviven cada vez más con la comida rápida y los alimentos ultraprocesados, un grupo de estudiantes y académicas de la Universidad de Chile decidió dar un paso hacia la recuperación del patrimonio gastronómico nacional, con mirada crítica y técnica. Se trata del libro Porciones de intercambio de preparaciones habituales chilenas, una publicación gratuita elaborada por estudiantes del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina, que actualiza y profundiza el valor nutricional de treinta recetas clásicas del repertorio local.

La iniciativa surge como una revisión del libro Valor nutricional de las preparaciones culinarias habituales en Chile, publicado en 2003, adaptándolo a los cambios alimentarios, culturales y sociales que ha atravesado el país en las últimas dos décadas. Además de actualizar las porciones y composición nutricional de platos como la cazuela, el charquicán, las machas a la parmesana y el mote con huesillo, el nuevo libro incorpora imágenes y, sobre todo, las porciones de intercambio. Este sistema; utilizado por nutricionistas para planificar dietas balanceadas, permite equiparar distintos alimentos según su composición química, facilitando decisiones alimentarias más informadas y prácticas tanto para profesionales como para pacientes o usuarios.

Tal como explica Paola Cáceres, académica editora del proyecto, este sistema ayuda a visualizar, por ejemplo, que medio pan equivale a un cuarto de taza de arroz, lo que permite planificar mejor la alimentación diaria. Esta lógica se refleja en el libro, que busca democratizar el conocimiento nutricional y entregar herramientas concretas para una alimentación saludable en el contexto chileno.

El libro, desarrollado por las estudiantes Krishna Parra, Isidora Pierattini, Eduarda Bertozzi, Paula Astudillo y Paloma Parodi, bajo la edición de las académicas Claudia Lataste, Soledad Reyes y la ya mencionada Cáceres, incluye 10 entradas, 10 fondos y 10 postres. Más allá de su uso en contextos clínicos, el texto también propone una herramienta para la educación alimentaria general, con foco en la salud pública y la identidad cultural.

Uno de los elementos más potentes del libro es su rol como herramienta de rescate culinario. En un entorno donde muchos migrantes; y cada vez más jóvenes, identifican como “comida típica chilena” a preparaciones globalizadas como pizzas, hamburguesas o completos, la publicación contribuye a reafirmar lo que culturalmente consideramos propio. En este sentido, la académica Eduarda Bertozzi subraya que reconocer, valorar y sistematizar recetas tradicionales no es solo una tarea nutricional, sino también una manera de fortalecer la historia y las costumbres locales.

El libro también responde a un contexto alimentario en constante mutación. Si bien la mayoría de las preparaciones consideradas incluyen ingredientes frescos o mínimamente procesados, también reflejan la creciente diversidad de la dieta nacional, influenciada por la migración, el auge de las tendencias veganas y la preocupación por la sustentabilidad. Las decisiones alimentarias ya no solo se mueven por gusto o salud, sino también por una conciencia ambiental que empieza a permear la planificación nutricional profesional.

Esta nueva edición; didáctica, técnica y culturalmente anclada, está disponible para su descarga gratuita en la web del Departamento de Nutrición de la Universidad de Chile. Un material que no solo educa, sino que devuelve a las cocinas chilenas el valor de sus propias raíces.

Las Pecadoras celebran 15 años con cueca, placer y revolución

Después de una década y media sacudiendo los escenarios con su cueca urbana de raíz feminista, Las Pecadoras lanzan su quinto disco La cueca de los placeres, una producción que explora el amor libre, la soberanía del cuerpo y el placer como acto político. Este nuevo trabajo es una declaración artística sobre la transformación y la libertad, atravesada por voces potentes, décimas bien plantadas y melodías que mezclan la cueca tradicional con sonidos arrabaleros, flamenco y elegancia callejera. Las canciones llevan nombres como reír, viajar, amar y vino, trazando un mapa íntimo de experiencias vitales que conectan el deseo con la resistencia.

Formadas en Melipilla, Daniela Meza y Claudia Ortiz han empuñado el pandero y la palabra con fuerza desde el 2010, instalándose en la escena chilena e internacional con presentaciones en espacios tan diversos como la ONU Mujeres, Villa Grimaldi, el Festival de Olmué y favelas de Brasil. Su música ha sido puente entre el arte popular y la memoria histórica, desafiando estereotipos de género y reivindicando figuras femeninas invisibilizadas por los relatos oficiales. En La cueca de los placeres, suman a su formación habitual una serie de colaboradoras que amplifican el mensaje: voces como Catalina Teresa, Caro López y Catártica Animal, además del arpa provocadora de Cachorro Arpa.

Las Pecadoras ya habían dejado huella con álbumes como A morder la manzana y Cuéntame una cueca, este último orientado a la educación no sexista desde la infancia. En cada uno de sus discos han levantado un cancionero incómodo y vital, donde la cueca es vehículo para nombrar y resistir. Este nuevo hito sonoro, grabado en Chano Records y con carátula ilustrada por Camilo Henríquez (Cabro Caramba), es también una invitación a bailar con convicción, a desear sin culpa y a politizar el goce en clave popular.

Hidrógeno verde sin paneles solares la alternativa sucia que ahora es limpia

En un país como Chile, donde la promesa del hidrógeno verde ha sido tomada casi como política de Estado, una investigadora busca desafiar la forma en que entendemos la producción de esta energía. La Dra. Jhosané Pagés, desde el Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos de la Universidad de Santiago, está apostando por una ruta alternativa: producir biohidrógeno a partir de residuos orgánicos, específicamente purines de cerdo y cochayuyo. En vez de depender exclusivamente de la electrólisis alimentada por fuentes solares o eólicas, este enfoque propone convertir un problema ambiental en una fuente de energía limpia.

Chile ha liderado el desarrollo de hidrógeno verde gracias a su riqueza en energías renovables, pero ha dejado en segundo plano opciones como la generación biológica de hidrógeno. El proyecto liderado por Pagés busca precisamente revalorizar esos desechos agroindustriales que hoy se acumulan en vertederos, como el purín de cerdo, que es altamente contaminante. Al combinarlo con cochayuyo, una macroalga rica en azúcares y abundante en las costas chilenas, se mejora la degradación biológica, se equilibra la relación carbono/nitrógeno y se potencia la producción de biohidrógeno, biometano y otros subproductos útiles.

La innovación del proyecto también pasa por incorporar biochar, un material obtenido al calentar biomasa sin oxígeno. Este biochar actúa como soporte microbiano en los reactores y como filtro activo para capturar nitrógeno residual que no se elimina naturalmente. Lo más interesante es que el biochar se produce del mismo cochayuyo, cerrando así un ciclo virtuoso de valorización de residuos. Además, el equipo investiga cómo mejorar su capacidad de adsorción utilizando materiales industriales de desecho como la bischofita y el polvo de acero.

El plan de investigación contempla evaluar en laboratorio diversas mezclas de residuos, analizar su estabilidad en el tiempo y probar la reutilización del biochar como fertilizante. Si el proceso resulta exitoso, abriría la puerta a sistemas descentralizados de producción de energía en territorios rurales, reduciendo la huella ambiental de sectores como la industria porcina y algal, y transformando un pasivo en un activo energético.

Para Pagés, el objetivo es ambicioso pero claro: demostrar que los residuos pueden ir mucho más allá de dejar de contaminar. La idea es que se transformen en vectores energéticos útiles, en herramientas para la sostenibilidad real. “Si logramos eso, habremos recuperado un potencial que hoy se pierde”, afirma.

Expogame regresa con más que solo videojuegos

Expogame, el evento de videojuegos más importante de Chile, regresa este 2025 con su edición número 17 y promete una experiencia cargada de novedades. Esta nueva versión se llevará a cabo los días 3, 4 y 5 de octubre en la Estación Mapocho, desde las 13:00 hasta las 19:00 horas, y las entradas ya están disponibles a través de PuntoTicket. Además de su tradicional despliegue de juegos, competencias y cultura digital, el evento contará con la presencia de destacados creadores de contenido de renombre internacional.

Entre los invitados estelares se encuentran MissaSinfonia, MaferRocha y Mr. Phillip. MissaSinfonia, uno de los youtubers más influyentes de México, con más de 20 millones de suscriptores, llegará a Chile para presentar su faceta musical con un show exclusivo el domingo 5, cerrando el evento junto a su banda. MaferRocha, reconocida influencer mexicana del mundo cosplay y gamer, se suma con su estilo fresco y auténtico que ha conquistado a más de un millón y medio de seguidores en TikTok. Por su parte, Mr. Phillip, creador chileno oriundo de Arica, participará como referente en ilustración y animación digital, reafirmando la presencia local en esta cita gamer.

Una de las principales atracciones de este año será nuevamente la Expogame Champions, la competencia central que recompensa el desempeño de los asistentes en distintos desafíos repartidos en las zonas de videojuegos del evento. A medida que los jugadores superan retos, acumulan “Cristales” que se cargan automáticamente en sus pulseras digitales y se registran en su Pasaporte Expogame. El gran premio de esta edición será un viaje a Los Ángeles para asistir a The Game Awards, uno de los eventos más prestigiosos de la industria mundial.

Para quienes buscan una experiencia premium, Expogame ofrecerá el abono SWAG, un pase especial que permite ingresar al evento una hora antes que el público general durante los tres días. Este ticket también incluye un encuentro exclusivo con uno de los artistas invitados, acceso a una zona de descanso y juego reservada, un kit de merchandising oficial y 1.000 Cristales base para comenzar la competencia desde una posición privilegiada.

Además, se mantiene el incentivo para cosplayers. Quienes cumplan con los requisitos del Cosplay Pass y lleguen antes de las 15:00 horas podrán entrar gratis. Si lo hacen más tarde, accederán a un 15% de descuento en la entrada diaria. Con estas propuestas, Expogame 2025 se reafirma como una cita imperdible para fans del gaming, la cultura pop y la comunidad digital.

Santiago en movimiento con dirección al aeropuerto

El anuncio realizado por el Presidente Gabriel Boric durante la última Cuenta Pública no solo sacudió las expectativas del transporte urbano en Santiago: marcó un antes y un después en la planificación de ciudad. La esperada extensión de la red de Metro contempla, por primera vez en la historia, una conexión directa al Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, ubicando a la capital chilena en una liga urbana comparable con ciudades europeas como Ámsterdam, París o Londres, donde el acceso expedito desde el centro al aeropuerto es estándar.

Además de esta conexión internacional, el proyecto considera la extensión de la actual Línea 2 hacia el poniente de Maipú y la transformación de la Línea 4A en una nueva Línea 10 que llegará hasta la comuna de Lo Espejo. En la práctica, estas expansiones significan mucho más que nuevas estaciones: representan un reordenamiento de las dinámicas sociales, económicas y culturales del Gran Santiago.

En el mundo inmobiliario, el efecto ya es tangible. Las propiedades ubicadas en las cercanías del trazado proyectado tienden a aumentar su valor entre un 3% y un 13%, dependiendo de su proximidad a las futuras estaciones. La lógica es simple: donde llega el Metro, llega también la inversión. Centros comerciales, servicios médicos, educación, comercio barrial y mejores índices de seguridad tienden a florecer en los entornos con conectividad subterránea. El resultado es una elevación concreta en la calidad de vida de las personas que habitan sectores históricamente postergados.

Especialmente en las comunas periféricas, la llegada del Metro deja de ser una promesa simbólica y se convierte en una herramienta concreta de integración urbana. A diferencia del sector oriente, donde el Metro complementa una red consolidada de servicios y conectividad, comunas como Lo Espejo, Cerrillos o parte de Maipú experimentarán una verdadera transformación. El fenómeno no solo las hace más habitables: las vuelve más deseables para desarrolladores inmobiliarios, comercios emergentes e incluso circuitos culturales.

La conexión con el aeropuerto, en particular, redefine la escala de la ciudad. Turistas, pasajeros frecuentes y viajeros de negocios podrán trasladarse desde la terminal aérea al centro de la ciudad sin recurrir a taxis o transfer privados. Esto impulsa la competitividad turística de Santiago y descentraliza los focos de inversión. Barrios intermedios; aquellos que no son ni el aeropuerto ni el centro, se verán beneficiados por un aumento en la demanda de alojamientos temporales y servicios turísticos, convirtiéndose en nuevas zonas calientes para la renta corta y el arriendo turístico.

Bicicleta chilena entre la moda, la necesidad y el abandono estatal

En poco más de una década, el uso de la bicicleta en Santiago ha dado un salto notable. Si en 2012 representaba apenas el 4% de los viajes, hoy alcanza un 7,8%, lo que equivale a cerca de 1,5 millones de trayectos diarios. Un cambio que, según Rodrigo Mora, experto en movilidad activa y académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, marca el inicio de una segunda etapa para la bicicleta como medio de transporte en el país: una que va más allá de construir ciclovías y se plantea integrar de forma estructural y masiva este vehículo a la vida urbana chilena.

Comparado con otras grandes ciudades del mundo, Santiago se ubica en una posición destacada dentro de América Latina. Londres, por ejemplo, reportaba en 2022 un 4,5% de sus viajes en bicicleta, mientras que París, que ha sido modelo de transformación urbana agresiva a favor del ciclismo, alcanza un 11%. En ese contexto, el 7,8% chileno no es menor, y refleja una transformación cultural y social que combina la necesidad de movilidad eficiente, el costo creciente del transporte y la creciente conciencia medioambiental.

Pero el fenómeno no es homogéneo. En el norte del país, donde las condiciones climáticas son ideales, el uso de la bicicleta es sorprendentemente bajo. Arica, Iquique, Antofagasta y La Serena no superan el 2% de participación ciclista. En contraste, ciudades del centro-sur como Chillán, Linares, Parral o San Fernando —donde la bicicleta ha estado tradicionalmente integrada a la vida cotidiana, especialmente por su vínculo rural— muestran porcentajes del 11% al 12%. Es un contraste que, según Mora, responde menos a infraestructura y más a factores culturales.

Actualmente, la infraestructura ciclista a nivel nacional suma 1.225 kilómetros, con planes de expansión que agregarían otros 1.661 kilómetros. Esto significaría un aumento del 136% en las comunas priorizadas por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, que además creó una unidad específica de movilidad activa. Sin embargo, la distribución de ciclovías sigue siendo desigual: las comunas de mayores ingresos en Santiago; Providencia, Ñuñoa, Las Condes, concentran la mayoría de las obras de calidad, mientras que los sectores periféricos, donde muchas veces se requiere con urgencia una alternativa de transporte digna y económica, están rezagados.

El Gobierno Regional Metropolitano ha anunciado un plan ambicioso para Santiago: 820 kilómetros nuevos de ciclovías que podrían cambiar por completo la forma en que la ciudad se mueve. No obstante, en el resto del país, la iniciativa sigue dependiendo del empuje individual de alcaldes y gobiernos locales, lo que impide una política verdaderamente nacional de movilidad activa.

Rodrigo Mora sostiene que el país necesita pasar a una nueva etapa: ya no basta con trazar líneas de pintura en las calles. Es momento de crear entornos que hagan del ciclismo una opción segura, cómoda y viable para más personas. Esto implica políticas públicas como subsidios para la compra de bicicletas eléctricas, sistemas de estacionamientos seguros en espacios laborales, educativos y de transporte público, y medidas que promuevan la intermodalidad, es decir, combinar bici con metro, bus o tren.

El auge del BMX y el freestyle en Chile también merece mención. Aunque muchas veces invisibilizado, el BMX ha encontrado en espacios urbanos como plazas, skateparks y calles una forma de expresión y movilidad entre jóvenes. Eventos como los nacionales de freestyle BMX o la reciente inclusión del deporte en los Juegos Panamericanos han visibilizado la disciplina, empujando a municipios como Maipú, La Florida y Rancagua a invertir en infraestructura específica. No es solo deporte: es cultura urbana, es apropiación del espacio público, es resistencia y comunidad. Y es parte de una transformación más amplia hacia un Chile que se mueve distinto.

Este impulso ciclista puede ser también una respuesta ciudadana ante el colapso del transporte público y la saturación de las autopistas urbanas. Pedalear, entonces, ya no es sólo una elección ecológica o económica: es también un acto político.