Nacional

Chile será sede del primer encuentro latinoamericano sobre terremotos y tsunamis

Científicos, científicas y profesionales de toda Sudamérica, el Caribe y México se reunirán en Chile el próximo 30 de noviembre para dar vida al Primer Encuentro Latinoamericano Amenaza Sísmica y Tsunami, evento impulsado con el propósito de desarrollar un espacio de análisis y colaboración para reducir los riesgos frente a este tipo de amenazas naturales, desde México hasta la Antártica.

La instancia es organizada por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) y el Programa Riesgo Sísmico (PRS) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, con el apoyo de entidades nacionales e internacionales, como el Centro Sismológico Nacional (CSN), el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), el Centro Regional de Sismología para América del Sur (CERESIS), la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y el Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID), entre otros.

“El encuentro tiene una relevancia estratégica fundamental, pues busca generar una conexión entre la generación de conocimiento científico y la posibilidad de que este se conecte y dialogue estrechamente con las instituciones públicas”, indica Enrique Aliste, Vicerrector de Investigación y Desarrollo de la U. de Chile.

Uno de los temas centrales de este encuentro será la creación de una nueva institucionalidad del conocimiento en este ámbito. “Esperamos que surja una agenda para la consolidación de un espacio de discusión y colaboración en temas de reducción de riesgos de desastres (asociado a geoamenazas) entre expertos de instituciones públicas, el mundo académico y organizaciones sociales en América Latina”, comenta Jaime Campos, sismólogo y director del Programa Riesgo Sísmico.

Para este trabajo conjunto, se convocaron distintos referentes de la sismología en el continente. Uno de ellos es CERESIS, institución con 56 años de trayectoria en el estudio, investigación e implementación de políticas en la región sudamericana. “Las actividades de este encuentro permitirían, entre otros beneficios, la implementación de políticas regionales, tanto de prevención como de desarrollo en las zonas más vulnerables, para beneficio de la comunidad regional y de sus respectivos pueblos”, manifiesta Leandro Rodríguez, director del organismo.

El evento contará con la participación de profesionales de diversos países y con la intervención de Elizabeth Castañeda, del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) de México.

Por otra parte, los días 1 y 2 de diciembre, también en el marco de este evento, se realizará el curso gratuito “Determinación de mecanismos focales a distancia local-regional con método FMNEAR”, herramienta informática para abordar el modelamiento de formas de onda de sismicidad a nivel local y regional. Esta capacitación será brindada por Bertrand Delouis, profesor de la Universidad de Niza (Francia), y Jaime Campos, académico de la Universidad de Chile.

Sobre este curso, el profesor Campos afirma que “será una experiencia concreta de colaboración en el área de la formación de expertos en la región. Esperamos sea un buen ejemplo de cómo podemos compartir conocimientos y metodologías para un mejor desempeño en los respectivos países”.

En tanto, el vicerrector Aliste destaca que “un elemento fundamental de este primer encuentro es la realización del curso internacional sobre determinación de los mecanismos focales a distancia con un método en particular desarrollado por el Programa de Riesgo Sísmico (PRS) y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Esto permitirá habilitar y capacitar a profesionales de la región en el manejo de este modelo de análisis que permite trabajar en estas materias”.

Economista entrega medidas para controlar caída de los salarios reales

Según informó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Remuneraciones Real, que descuenta la variación del IPC, registró un retroceso de 2,3% en septiembre. Así, se completó un año de caídas, con un retroceso de 2,2%.

La economista y académica de la Usach, Marcela Vera, explicó en primer lugar lo que es este índice: “Es una medida que nos permite conocer el poder adquisitivo que tienen los salarios acá en Chile. Para calcularlo simplemente tomamos el índice de salarios nominales con el IPC y así podemos tener un ponderador de lo que realmente podemos comprar con lo que recibimos de salario”.

“Es un indicador muy fluctuante y en ese sentido podemos observar en los últimos años una tendencia a la baja, es decir, hemos tenido una tendencia los últimos 12 meses en la cual se expresa que el poder adquisitivo está cayendo. Esto es tremendamente preocupante porque frente al proceso inflacionario que está ocurriendo en Chile y en el mundo, no está siendo acompañado con un alza lo suficientemente significativa en los salarios para compensar las alzas en los precios”, sostuvo.

Consultada sobre medidas para paliar esta situación, fue clara. “Un adecuado plan de empleo podría controlar esta caída precipitada de remuneraciones a través de un sistema de subsidio estatal, en donde cada trabajador nuevo contratado recibe una remuneración un poco más alta de la que recibiría simplemente por acción del mercado. Esto generaría una tendencia a que el salario pueda subir y esa subida pueda compensar de mejor forma el alza inflacionaria”, indicó la economista.

 

Music Bank Chile 2022 prepara su arribo

Quedan pocos días para que Music Bank aterrice nuevamente en nuestro país. Es por esto que desde ya se está trabajando para recibir la versión más grande en la historia del certamen, la cual posee una producción fuera de serie. 

El festival de K-Pop por excelencia cuenta con un escenario de 58 metros de ancho, con una pasarela de 50 metros, la cual termina en la mitad de la cancha del Estadio Monumental. Ahí, encontraremos el Escenario B, de 10 por 12 metros, donde los Idols tendrán un contacto más cercano con sus fanáticos.

Serán más de 550 m2 de pantallas las que se distribuirán a lo largo de todo el recinto, además de 500 equipos de iluminación. Todo el montaje técnico estará a cargo de 200 trabajadores chilenos en estrecha colaboración con otros 160 coreanos. 

Para Francisco Bas, Productor General de Music Bank Chile 2022, siempre es un desafío el poner de pie este evento: “Me tocó ser parte del Music Bank que se realizó en Río de Janeiro hace unos años atrás. Son muy intensos y con mucha exigencia. La cantidad de equipamiento, tecnología, sonido, luces y pantallas es bastante grande, incluso mayor a varios conciertos internacionales que han llegado a nuestro país”.

“Estamos realizando el montaje más grande y para la mayor cantidad de gente. Desde Corea están muy entusiasmados y con muchas ganas porque para ellos también es un desafío. El hecho de conectar con tantos fanáticos es todo un hito”, afirmó Bas. 

“Después del COVID, el área del entretenimiento nacional se vio muy afectada. Por eso es bueno volver y poder contratar y dar trabajo a tanta gente como da nuestra industria, no es menor. Será bien potente armar un concierto con sólo equipos locales y de esta envergadura”, finalizó el encargado. 

Esta será la tercera edición de Music Bank en nuestro país y justo en el 10º aniversario desde su primera vez en Chile, recordando el gran espectáculo de 2012 en la Quinta Vergara.

Desde todos los países de Latinoamérica, incluso fans de Corea, Japón y Europa, llegarán hasta Santiago para ser parte de un evento de carácter mundial. NCT Dream, The Boyz, (G)I-Idle, Ateez, Tomorrow X Together (TXT) y Stayc harán vibrar el coloso de Macul junto al género musical que solo sabe de récords alrededor del globo.

Por si fuera poco, el cantante, actor y modelo Ro Woon (protagonista de los k-dramas de Netflix “El afecto del rey” y “Mañana”) será el MC encargado de esta legendaria jornada.

Music Bank Chile 2022, organizado por la prestigiosa cadena de televisión coreana KBS, también contará zona de relajación para los asistentes Vip Experience, además de Food Trucks, espacio K-Beauty y sectores especialmente destinados a los fans clubs, quienes podrán compartir sus proyectos y organizar todo lo que tengan preparado para los artistas en el show.

Expertos analizan el momento que atraviesa el país a tres años del Estallido Social

“El Estallido no fue una revolución anticapitalista y tampoco, como han querido instalar en los últimos días, fue una pura ola de delincuencia”, aseguró el Presidente de la República, Gabriel Boric, en el marco de un nuevo aniversario del 18 de octubre. En su discurso, el primer mandatario realizó un análisis personal y político del llamado Estallido Social ocurrido en nuestro país en 2019.

A tres años de este episodio que marcó un antes y un después en la historia de nuestro país, en Prensa Uchile abrimos un espacio de reflexión junto a académicos y egresados que han analizado este fenómeno ¿Cuáles fueron las causas que lo gatillaron? ¿Qué efectos han trascendido en el tiempo? ¿Cómo se proyecta el país hoy tras el rechazo a la propuesta elaborada por la Convención Constitucional? Estas son algunas de las preguntas que responden los académicos de la Universidad de Chile Carlos Ruiz Encina, Sofía Donoso Knaudt, Octavio Avendaño Pavez y el alumno Aldo Vidal Neira.

El sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Carlos Ruiz Encina, a lo largo de estos tres años desde la irrupción del Estallido Social, ha buscado respuestas sobre las causas y efectos de la protesta social, tanto desde la esfera política como social. En sus publicaciones “Octubre Chileno” (2020) y “El Poder Constituyente de la revuelta” (2022), este último en coautoría con Sebastián Caviedes, ha abordado diferentes aristas sobre lo que considera la irrupción de un nuevo pueblo, el cual todavía no encuentra total respuestas a sus demandas.

En esa línea, afirma que las demandas sociales aún no tienen cabida dentro del aparato institucional, que no ha sido capaz de presentar soluciones concretas a las demandas. “Los factores que están en la base de la crisis social que generó la revuelta popular más grande de la historia inmediata no se han resuelto. Los indicadores sociales, después de la pandemia, están peor de lo que estaban en ese octubre. No han habido respuestas a esas cuestiones y ya lo están mostrando, nuevamente, los secundarios, que prácticamente desde el 2011 no tienen respuestas. Esas cosas siguen igual. Otro tema es que los procesos sociales no son lineales y pueden ir adquiriendo otras dinámicas. Pero observo que todavía lo que sigue imperando es un déficit de representación política y, por lo tanto, de capacidad del sistema político de procesar esas demandas”, señala.

“Tiene que haber un proceso de reconocimiento, desde la institucionalidad, de lo que son esas demandas. Y cuando digo institucionalidad, me refiero no solo al gobierno, sino a todas las esferas institucionales: parlamento, poder judicial, municipalidades, entre otras”, prosigue. Respecto a este punto, agrega que esta misma institucionalidad aún no abre los ojos ante este nuevo pueblo, que no es la vieja clase media, ni tampoco la clásica clase obrera trabajadora del siglo pasado.  

“Hay una geografía social y cultural nueva, que se transformó y que no encaja en una institucionalidad que fue pensada para la geografía social y cultural del siglo XX. Por eso, hablo de un nuevo pueblo: este profesional nuevo que viene de una educación universitaria masiva, no selectiva. Es otro tipo de individuo, no es la ampliación de la vieja clase media, pero, por otro lado, tampoco es el trabajador sindicalizado de la vieja clase obrera industrial, sino que es esta clase de trabajador nómade de los servicios, que puede tener media jornada en una cosa, y después en otra; y que paga el dentista con tarjeta de crédito. Todo este tipo de figuras no entran en las estadísticas, son realidades sociales negadas”, advierte.

Sobre la relevancia o no del proceso constituyente en este escenario, Ruiz analiza que las causas del triunfo del Rechazo se explican por asuntos multifactoriales; entre ellas, la ausencia de contenidos para la generación de los cambios sociales y económicos que se esperan, pero que de todos modos es un proceso que debe continuar y culminar con la redacción de un nuevo texto constitucional. Por lo mismo, sostiene que “estamos en un proceso histórico abierto de cambio. Los procesos de cambios nunca han sido cortos en ninguna parte, ni época en el mundo. Son con avances, retrocesos, con ensayos más o mejor logrados. Y esto va a seguir dando vueltas hacia adelante. Estamos en una década parecida a lo que fue la década del 20 del siglo pasado. Ante este proceso que, además, avanza con una reconfiguración de la esfera política: es otra derecha, es otra conformación de la izquierda, hoy. Y ante esta falta de dibujo es donde se está corriendo esta trama. Creo que la responsabilidad de la política es intentar encauzar, a través de un proceso de ensanchamiento de los márgenes de la institucionalidad, un procesamiento de los conflictos sociales que hoy persisten. Y estamos llegando a tres años de la revuelta aún en ascuas”.

“Creo que el 18 de octubre va a pasar a la historia y al estudio comparado de los procesos de movilización masiva como un caso de movimiento y contra movimiento. En estos tres años, hemos visto cómo ha pasado por distintas etapas. En un momento inicial de masividad, de épica, a un proceso de desmovilización y a un proceso de articulación de un contra movimiento que se ha opuesto a las demandas que estaban presentes en la movilizaciones de octubre de 2019, y a cómo esas demandas se fueron articulando en una nueva constitución, en un proceso constituyente y en una propuesta de texto constitucional que finalmente es rechazada”, plantea la socióloga Sofía Donoso, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile e investigadora asociada del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).

Sobre lo que gatilló las movilizaciones y protestas, la también doctora por la Universidad de Oxford, afirma que “durante la última década hemos tenido distintas olas de protesta y, a lo largo de este proceso, se han ido articulando actores, organizaciones políticas y demandas en la opinión pública. Se ha ido articulando un discurso que tiene como eje común que el sistema neoliberal, en el fondo, es la raíz de muchos de los problemas que aquejan a la ciudadanía. Y ese proceso de concientización no es algo del 18 octubre, sino que es algo que se ha ido gestando y articulando a lo largo, al menos, de la última década”. 

Respecto al momento actual que atraviesa el país, a tres años del Estallido Social y luego del rechazo a la propuesta elaborada por la Convención Constitucional, la académica señala que “estamos en lo que la literatura denomina como coyuntura crítica, donde el desarrollo del proceso puede ir hacia un lado o hacia otro. El contexto ha cambiado radicalmente en cuanto a las condiciones para un proceso constituyente, si lo comparamos al escenario post 18 octubre de 2019. Por una parte, no tenemos un movimiento social activo. Por otra parte, hubo una pandemia entre medio que enfrió mucho el proceso de movilización. En tercer lugar, estamos en una crisis económica que afecta mucho la cotidianidad de la gente y sus preocupaciones. En cuarto lugar, estamos en medio de una crisis de seguridad también, que ocupa un lugar prioritario dentro de las preocupaciones de la gente. En quinto lugar, acabamos de tener un plebiscito que rechazó la propuesta que las fuerzas progresistas habían ofrecido al país. Entonces, también ese camino está un poco deslegitimado, al menos en esa versión”.

Por otra parte, agrega que “antes del Estallido había un fuerte malestar con los partidos políticos, lo que había sido ampliamente documentado por encuestas y por la literatura. Y creo que lo que ha pasado post Estallido es que también hay un fuerte malestar con las dirigencias sociales, con el liderazgo de los movimientos sociales, que también están deslegitimados, y eso dificulta nuevamente la construcción de espacios intermediarios de canalización de este malestar. Creo que también dificultó mucho que estos espacios intermediarios, partidos políticos y movimientos sociales, fueran incapaces de traducir el texto de la propuesta constitucional a sus bases, a la ciudadanía en general. Creo que esa debilidad es también manifestación de las dificultades que se están experimentando actualmente”.

No obstante, enfatiza la importancia de que el proceso constituyente siga adelante. “Me parece que hay conciencia de que no se puede hacer como si nada y hay que seguir el proceso constituyente de alguna manera, aunque el texto que finalmente salga sea algo bastante tibio o alejado de lo que se propuso en la Convención. Porque creo que los sectores políticos no quieren, en el fondo, un nuevo Estallido, eso sería impresentable luego de un plebiscito de entrada que mandató la creación de una nueva Constitución. Pero las condiciones y las correlaciones de fuerza han cambiado radicalmente en comparación con el 2019”, comenta la socióloga.

Para el periodista de la Universidad de Chile, Aldo Vidal Neira, autor del libro “Días de fuego: Doce semanas de revuelta social en Chile”, texto donde reconstruye los hechos ocurrido durante los tres primeros meses del Estallido Social, son diversos los factores que influyeron en lo que ocurrió en octubre de 2019. 

“En el libro está muy nítido y muy fresca la indignación, la rabia de la gente, la preocupación, y aparecen muy claros temas como la salud, las pensiones, la educación, que fueron banderas de lucha durante el Estallido Social. Creo que eso temas no han desaparecido, a pesar de que si uno ve lo que sucedió después, que en el fondo todo se encauza en un proceso constituyente que fue descartado hace un mes atrás, uno podría decir bueno no quedó nada, pero en realidad creo que no, creo que esos temas permanecen y que, en el fondo, la clase política va a tener que hacerse cargo al menos de esos tres temas, que eran los que más se repetían en el Estallido Social”, plantea.

Otro aspecto que destaca el profesional es que a fines de octubre “empezaron a realizarse de manera masiva cabildos autoconvocados, la gente empezó a conversar, a analizar, en su barrio, en su gremio, de temas como cultura, salud, educación, qué es lo que debería pasar en Chile, qué es lo que debería mejorar, y creo que esa experiencia de conectarse con la ciudadanía, entre ciudadanos, es algo que no va a desaparecer, o que de alguna forma dejó alguna marca”. 

En cuanto a las lecciones que dejó el Estallido Social, Vidal sostiene que “hay varios temas que están pendientes y en el fondo, al revisar el proceso con detalle y día por día, uno puede ver cómo reaccionaron los distintos actores. Hay lecciones a nivel policial, cuál es el rol de las policías, cuáles son los protocolos, cómo se aborda una situación violenta, una manifestación pacífica, cómo se diferencia de una manifestación violenta. El tema de los derechos humanos, sin duda. Y también los medios de comunicación son algo que se describe en el libro, cómo pueden aportar o cómo pueden empeorar una situación ¿Cuál es la información necesaria o cómo los medios también pueden encauzar ciertos conflictos sociales o ayudar a encontrar espacios de diálogo? Entonces, creo que, en distintos niveles, hay muchas lecciones que sacar”. 

A nivel político, finaliza, el problema radica en “cómo encauzar los conflictos sociales, cómo encontrar soluciones pacíficas y dialogadas. Creo que eso es algo que debería trabajarse. O sea, después de tres años debería haber muchas más instancias ciudadanas, debería haber más participación ciudadana, deberían no dejar que la cosa estalle, que la rabia se acumule hasta que estalle de forma violenta, sino que deberían haber otras formas de canalizar”.

Para Octavio Avendaño, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile y Doctor en Ciencia Política por la Università degli studi di Firenze, “el Estallido es consecuencia de una crisis que afecta diversas dimensiones de la sociedad chilena, una crisis integral, y es también el resultado de un cúmulo de tensiones no resueltas durante varios años, de demandas insatisfechas y de tensiones no resueltas que se fueron acrecentando en el último tiempo y que derivaron en este estallido de octubre del año 2019”.

A partir de ese entonces, plantea, “lo que ha ocurrido es el intento de darle una solución o canalizar políticamente el fenómeno del Estallido Social, sin que necesariamente se responda a aquellas demandas que inicialmente fueron formuladas en el marco del estallido y que obedecían a aspectos económicos y sociales, que tenían que ver con el tema de los abusos, con la discriminación, con diferentes formas de exclusión y con una serie de otros aspectos que generaban lo que podríamos denominar como una economía de la desregulación, una economía absolutamente mercantilizada, que había generado el sobreendeudamiento en amplios sectores de la población. No por casualidad, el Estallido estuvo marcado por un amplio protagonismo de los sectores medios consolidados, más que de los sectores populares. La incorporación de los sectores populares vino después o vino en el transcurso de los días”.

Con el acuerdo político de noviembre y el inicio del proceso constituyente, indica, comienza a darse un desfase entre el malestar, la movilización social y el cauce institucional adoptado. “Porque la solución constitucional no estaba dentro de las demandas iniciales. El tema constitucional se venía planteando de manera previa, pero por algunas organizaciones específicas, no era algo prioritario, ni masivo”. Asimismo, destaca que “habían algunas reivindicaciones urgentes y otras que, desde luego, implicaban cambios estructurales de amplias dimensiones y que requerían de una solución de tipo constitucional o de un cambio en la institucionalidad política. En este contexto, el resultado del proceso constituyente va a ser distinto al esperado, donde en realidad las demandas sustantivas del Estallido pierden protagonismo frente al posicionamiento de otras que tienen que ver, por ejemplo, con las identidades o temas que simplemente no son prioritarios para el conjunto de la sociedad chilena”.

Sobre el devenir de este proceso, agrega que “estamos en un momento donde la crisis no se revierte, donde la crisis se va acentuando y es una crisis que no solamente está afectando desde el punto de vista económico y social, sino que también es una crisis política”. En esta línea, advierte que “el malestar percibido puede derivar en algún momento en irritación. Esa irritación puede ser compleja porque podría afectar al gobierno, a la institucionalidad política democrática, y podría, desde luego, privilegiar a estos otros grupos políticos que han emergido en el último tiempo y que, desde luego, intentan capitalizar de una forma bien particular el descontento”.

Respecto al actual estancamiento del proceso y las negociaciones políticas para continuarlo, añade, “creo que esa permanencia del conflicto también puede resultar riesgosa para la búsqueda de soluciones. Mientras más tiempo pasa y las posibilidades de lograr una solución adecuada, que permita no solamente responder, sino que al mismo tiempo mejorar la institucionalidad política, reforzar el sistema democrático, se van viendo comprometidas y observamos más bien situaciones de riesgo. En algún momento, es perfectamente factible pensar en una solución de tipo populista o en una solución de tipo autoritaria. Eso es un riesgo factible bajo las actuales circunstancias”.

Empresas mineras analizan cómo la economía circular y medición de huella de carbono fortalecen al sector

Según estimaciones del sector minero, la demanda internacional de cobre al 2050 aumentará en un 100%. En este contexto, procurar una producción sostenible en el corto, mediano y largo plazo resulta fundamental.

Por ello, el Departamento de Ingeniería en Minas de la Universidad de Santiago, la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin) y representantes de las principales empresas mineras de Chile se dieron cita en el encuentro “Hacia una Minería Cero Emisiones”.

“En este encuentro compartimos experiencias y coincidimos en temas que aseguren y potencien una producción limpia y responsable con el ambiente. Sabemos que se requiere de tiempo para desarrollar proyectos que, por ejemplo, determinen o establezcan parámetros para medir la huella de carbono, pero trabajando en conjunto lo podemos lograr”, sostuvo el presidente de Aprimin, Phillippe Hemmerdinger.

“Es fundamental el lazo que se genera entre la Universidad y la industria. Sabemos que la industria minera es un motor importante del desarrollo económico y social de nuestro país y que, en este proceso, las empresas proveedoras cumplen un rol fundamental, complementó Juan Pablo Vargas, director de Desarrollo Institucional de la Usach.

En el encuentro se analizaron una serie de desarrollos y proyectos en materia de economía circular y de medición de huella de carbono realizados por mineras como Codelco, Collahuasi y la propia Usach.

“Hay que promover una transición del sector minero, para que estratégicamente incorpore la innovación y la economía circular en sus modelos de negocios. En la Usach ya estamos trabajando en ello, para sumar estos conceptos en la formación de estudiantes y en la investigación”, comentó Patricia Muñoz, académica del departamento de Ingeniería en Minas de la U. de Santiago.

Para Jorge Sanhueza, gerente de desarrollo sustentable de Codelco, esta herramienta resulta fundamental. “La urgencia del cambio climático nos plantea desafíos a los ciudadanos y a las empresas. Por ello, en Codelco trabajamos para reducir nuestra huella de carbono en el marco de una serie de desafíos al 2030”, cerró el experto.

 

Simulador de terremotos prepara ensayo único a nivel sudamericano

Desde el 2018 se encuentra el simulador de terremotos más grande de Sudamérica en la Universidad de Santiago. En este, se pueden realizar ensayos experimentales a gran escala, donde se reproducen o simulan efectos sobre grandes edificaciones, tributando a proponer nuevos e innovadores sistemas de construcción.

En una conversación con la página web de Rectoría de la Usach, el Dr. Erick Saavedra, jefe del Laboratorio de Ingeniería Sísmica de la Casa de Estudios, señaló que están preparando un ensayo único.

“Queremos edificar un galpón que albergue a este equipamiento, además construir un edificio de hormigón armado donde funcionen salas de clases, de reuniones y de investigación para estudiantes, principalmente, de postgrado”, sostuvo durante una visita al simulador junto con el rector de la U. de Santiago, Dr. Rodrigo Vidal Rojas.

El jefe del Laboratorio de Ingeniería Sísmica explicó que la mesa es un cuadrado de acero que funciona mediante bombas hidráulicas que reciben instrucciones por computador, donde se pueden realizar estudios de fatiga en construcciones, de vibraciones en estanques, de conexiones y en producción de daños a estructuras de hormigón, madera y acero. “Trabaja con estructuras de madera contralaminada y pronto pretendemos realizar un ensayo con una estructura de cuatro pisos con este material, convirtiéndose en un ensayo único a nivel sudamericano”, comentó.

Finalmente, el rector destacó que esto es “un aspecto más donde la Universidad de Santiago de Chile muestra un liderazgo indiscutido en materias tan sensibles para el país como son los terremotos y sus efectos en edificaciones”. 

 

Académicos diseñan método simple para determinar cómo evolucionan pacientes de COVID-19

Dos años y medio han pasado desde el inicio de la pandemia de COVID-19, enfermedad que ha cobrado la vida de 2.8 millones de personas en el planeta y cuyo virus sigue infectando a miles de seres humanos cada día. El próximo mes el comité de la Organización Mundial de la Salud (OMS) definirá si continuamos en estado de emergencia sanitaria internacional. Mientras tanto, los especialistas recomiendan continuar con las medidas de prevención.

Quienes sobreviven al coronavirus han descrito una amplia variedad de secuelas: pueden experimentar fatiga, síntomas respiratorios persistentes, disminución de la función física y disminución de la calidad de vida hasta seis meses después de la infección. En general, los pacientes con comorbilidades se ven más afectados por el COVID-19 y tienen peor evolución clínica. Frente a este fenómeno, el kinesiólogo y académico del Departamento de Kinesiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Rodrigo Núñez-Cortés, desarrolló un método simple para determinar cómo evolucionará el paciente.

El trabajo estudió la asociación entre la puntuación del índice de comorbilidad de Charlson (CCI) después del alta con la prueba de caminata de 6 minutos (6MWT) 1 año después del alta en una cohorte de sobrevivientes de COVID-19, estudio cuyos resultados fueron publicados recientemente en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health.

“Nuestros resultados indican que los pacientes con una mayor carga de comorbilidad preexistente tuvieron un peor rendimiento físico 1 año después de la hospitalización por COVID-19. Esto se hizo mediante el test de marcha de 6 minutos, que es una prueba sencilla y muy validada en el contexto clínico para evaluar capacidad física o rendimiento físico de los pacientes”, señaló el profesor Núñez-Cortés.

Un 60% de los pacientes que sobreviven al coronavirus presentan este cuadro que se llama “COVID persistente” o “Long COVID”, que se relaciona con síntomas como la fatiga, dificultad para respirar y también problemas de movilidad. Esto en cuanto a las secuelas físicas, porque existen consecuencias psicológicas e incluso cognitivas. “Nuestro método complementa una evaluación más integral que debe contemplar salud mental y factores sociológicos. Muchos pacientes que se recuperaron de la hospitalización por COVID presentaban una gran variedad de secuelas que les impedían realizar ciertas actividades cotidianas o de la vida diaria. En este contexto, era necesario contar con herramientas clínicas que fueran sencillas para identificar a los pacientes que fueran más vulnerables”, explicó el especialista.

El estudio abarcó a 41 pacientes de ambos sexos, mayores de 18 años de edad, que estuvieron hospitalizados por coronavirus en el Hospital Clínico Eloísa Díaz de la Florida, entre agosto y septiembre del 2020. Un mes después de su alta, entraron en este programa de seguimiento con los kinesiólogos rehabilitadores.

“Hasta el momento, el test de caminata se había utilizado para evaluar el pronóstico en cuanto a gravedad o mortalidad en pacientes con COVID-19, no en términos de salud física. Nuestra conclusión es que esta herramienta sencilla puede ser usada también por profesionales de la salud para determinar el riesgo que pueda tener una persona en términos de su salud física a largo plazo. Las conclusiones del estudio nos pueden ayudar a tomar decisiones clínicas importantes como la asignación de recursos sanitarios necesarios para la rehabilitación, y así identificar bien a los pacientes que tienen mayores secuelas del COVID y necesitan una intervención ya sea de kinesioterapia o terapia ocupacional, acelerando y personalizando su rehabilitación”, indicó el académico.

Otra de las autoras de este estudio prospectivo, la kinesióloga Constanza Malhue-Vidal, del Hospital Clínico Eloísa Díaz de la Florida, dice que -dado el gran número de pacientes con secuelas por el COVID-19- era necesario identificar herramientas clínicas adecuadas para evaluar a los pacientes con riesgo de desarrollar limitaciones a largo plazo en su rendimiento físico.

“Esto puede mejorar la estratificación, priorización y permite realizar ajustes en los inicios de la rehabilitación. Esta herramienta puede utilizarse también cuando el paciente no puede realizar pruebas físicas exigentes después de una hospitalización prolongada. Así, esta herramienta podría utilizarse en las primeras fases de la planificación de la rehabilitación tras la hospitalización por COVID-19”, agregó la especialista.

“Además, al poder usarse en las primeras fases, se puede utilizar esta prueba como seguimiento y replicarla a posterior, logrando objetivar la evolución del paciente tanto en etapas iniciales de la hospitalización como también en un proceso de rehabilitación ambulatoria más avanzado”, cerró. 

Epidemióloga recomienda no abandonar la mascarilla y seguir apelando al sentido de conciencia colectiva

Este mes se dio el vamos oficial al fin del uso de mascarillas tanto en espacios públicos como privados, menos en los centros de salud donde se mantendrá. Con esto, fueron más de dos años donde la mascarilla era parte del diario vivir de los habitantes.

“En Chile logramos la instalación de la mascarilla en la cultura nacional. Sorprendentemente, la gente lo entendió, con el ejemplo de las autoridades (Gobiernos de derecha) comparado a otros de la región como Bolsonaro o Trump que le quitaron importancia. Fueron asertivos en que era importante, lo que generó confianza, credibilidad y fomentó su uso”, dijo la epidemióloga y académica de la Usach, Dra. Vivienne Bachelet.  

Respecto a esta medida que tomó el Minsal a partir de este mes, la especialista sostiene que lo recomendable es seguir llevando una mascarilla ya sea en el bolsillo o algún tipo de bolso. “En la medida que sigan habiendo casos siempre vamos a tener que llevar una, para cuando sea necesario interponer una barrera entre nosotros y otros que potencialmente nos pueden infectar”, comentó.

Finalmente, la doctora de la Escuela de Medicina de la Usach apuntó a que varias personas pueden seguir usándola, creando un hábito como ocurre en países como Japón.

“Tengo mucha esperanza en eso, donde tenemos que apelar al sentido de conciencia colectiva y de la tradición de salud colectiva que tiene Chile. Ellos (países como Japón) lo tienen como construcción de sociedad, eso de ponerse la mascarilla para proteger al otro. Eso tiene que quedarse, para el invierno o cuando aparezcan otros virus, esto pensando por ejemplo en los medios de transportes”, cerró.

Especialista apunta al alto costo que pagaría nuestro país si se aprueba el TPP11

En un proceso de posiciones divididas se encuentra el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TPP11). Desde la Cámara Alta señalaron que ya cuentan con los votos necesarios para aprobar este acuerdo, lo que genera discrepancias en el oficialismo.

“Cabe preguntarse si es un tratado que realmente fortalece los cimientos económicos de nuestro país o los destruye. Y en efecto, cada vez que se ha producido un proceso de liberalización comercial nuestro país lo ha pagado caro, con la industria y producción nacional fuertemente impactada producto de las reducciones de aranceles y también de la instauración de otros mecanismos de subordinación de los intereses nacionales a las trasnacionales”, sostuvo Marcela Vera, economista y académica de la Usach.

Para la especialista, es fundamental evaluar los efectos o impactos económicos a la hora de aprobar este tratado. “En ese sentido, hay un informe de gobiernos anteriores que plantea que va a generar un crecimiento mínimo respecto al tipo de instauración que se va a hacer en el nivel jurídico para nuestro país. Aumentará sólo un 0,1% si se aprueba, es decir, ni siquiera un 1% del PIB aumentaría. Eso es categórico. Además, hay países que tienen fuerte presencia en determinados mercados que pueden afectar a nuestro país, como el mercado de la leche, agrícola o sector de la minería; los que se verán fuertemente golpeados”.

La académica de la Facultad de Administración y Economía de la Usach explicó que hay un eje muy importante y que es innovador respecto a los tratados de libre comercio que hemos tenido anteriormente. “Consiste en la aplicación de un tipo de resolución de conflicto a través de tribunales extranjeros, es decir, cuando una empresa vea que sus intereses se vean afectados, va a poder llevar a tribunales extranjeros para que ellos decidan si es o no atingente aplicar una multa al Estado y estos tribunales han fallado en el 70% de los casos contra el Estado”.

“El bajo crecimiento económico que generaría, la destrucción de ciertos sectores del mercado y la imposición que hace a los Estados, presenta al TPP11 como una pésima oportunidad para nuestro país y nos subordina a escala global a los intereses de las transnacionales”, concluyó la economista.

Estudio revela que la TV abierta pierde audiencia mientras se consolida el consumo de servicios de streaming

El Consejo Nacional de Televisión, a través de su departamento de Estudios, dio a conocer un revelador estudio sobre los hábitos de consumo de medios y su influencia en las personas. Según la investigación “TV, Convergencia de medios y cambio social” que recoge los datos de diversos estudios realizados por el CNTV, la televisión tradicional ha ido perdiendo audiencia en forma sistemática, durante los últimos diez años, lo que incluye a los servicios pagados de cable o satélite. 

Entre 2011 y 2021, la televisión abierta perdió 575.600 televidentes, medidos por el alcance que registra el sistema de medición de audiencia conocido como rating. Si bien en 2020 hubo una pequeña alza del alcance debido a los encierros motivados por la pandemia, el alcance de la TV volvió a caer en el año 2021. El único grupo etario en que la televisión abierta ha ido sumando audiencia es el de los mayores de 65 años. En todos los otros grupos se constata una fuga, siendo ésta más significativa entre los jóvenes menores de 24 años. 

Con todo, la televisión abierta sigue siendo la principal fuente informativa, donde casi un 72% de la población declara usarla para informarse. Le siguen de cerca las redes sociales, las que son declaradas por un 70% de la población como una fuente informativa relevante. Es notorio hacer presente que en 2017, sólo un 26% señaló que se informaba a través de las redes sociales. 

Así mismo, la TV también pierde influencia. Mientras un 30% considera que la televisión es el medio que más influye en la opinión, un 60% estima que las redes sociales son las que más influyen “sobre lo que piensa el común de las personas”.

Según el estudio, un factor que podría incidir en este fenómeno es la confianza, donde la nota promedio que recibe la TV es de 4,09 en una escala del 1 al 10. En dos investigaciones realizadas por el CNTV, la X Encuesta Nacional de TV de 2021 y el Estudio sobre la Confianza en TV de 2022, se aprecia que la TV figura como el medio menos confiable para informarse, por debajo de la radio, las redes sociales, los diarios y los canales de televisión de pago. 

Es paradójico que la vía más utilizada para informarse tenga los más bajos niveles de confianza, lo que da cuenta de una insatisfacción clara. Los factores que más parecen incidir sobre la confianza son: la percepción de pluralismo –desde la variedad de contenidos hasta la diversidad de voces en la discusión pública -; la capacidad de la televisión para ofrecer futuros optimistas; y la valoración de rostros televisivos opinantes e interpeladores. 

La baja confianza indica que existe una demanda insatisfecha en relación al pluralismo y una percepción de que la televisión exacerba o tiende a focalizar los aspectos negativos o violentos de la información que se entrega: por ejemplo, la delincuencia, noticias sobre la pandemia o información de permanente crisis económica, entre otros. Las personas de más edad tienden a confiar más en la TV abierta que los jóvenes. 

Uno de los datos relevantes del estudio ha sido la enorme penetración que han tenido los servicios de streaming en el consumo televisivo. Si en los estudios realizados por el CNTV en 2014 sólo un 2,4% de la población declaraba tener un servicio de streaming, en 2022 la cifra se eleva a un 42,4% de los hogares. Además, el promedio de plataformas contratadas por hogar es de dos servicios. En tanto, un 45% declara también usar alguno de los servicios gratuitos de streaming. 

La satisfacción de los usuarios con los servicios de streaming es muy alta, alcanzando un 80% durante 2021. Esto contrasta con la satisfacción declarada sobre la televisión abierta, que llega sólo a un 24%. En tanto, la televisión por cable o satélite cuenta con un 42% de satisfacción por parte de los usuarios y la tv local o regional, sólo un 20%. 

El mayor equipamiento tecnológico de los hogares está relacionado con los cambios de hábitos. El teléfono inteligente se ha vuelto prácticamente universal, con un 90% de los hogares que declaran tener al menos uno de estos aparatos. Un 74% declara tener un televisor inteligente y un 61%, un computador móvil. El 61% de la población declara ver contenidos audiovisuales en su teléfono móvil. 

Según señala el estudio “estos altos niveles de equipamiento no son un hallazgo nuevo, sino desde casi una década, lo que ha ido impactando la forma de ver televisión, vale decir, había un cambio de hábito. Esto incluye un cambio desde un consumo en compañía, básicamente familiar, a una forma más individual”.